El brebaje de los profesores

                     

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David Montesinos se doctoró con una tesis sobre Jean Baudrillard, un pensador que ha recobrado evidente actualidad tras su muerte a los setenta y siete años. La prensa francesa –según nos detalla Anaclet Pons— le ha rendido el homenaje que en el país vecino siempre dedican a sus maestros y profesores. Son sabedores de que la intelectualidad es una de sus principales mercancías de exportación. Los filósofos o los sociólogos son allí bienes de uso y de cambio, y sus empeños analíticos tienen eco, a pesar de los posibles extravíos, errores o incluso horrores en los que incurran. La muerte es una razón suficiente para regresar a ciertos autores atendibles, qué le vamos a hacer: tristemente, el más allá nos devuelve al más acá. Leo la tesis de Montesinos me admiro de su sutileza cuando pone en relación crítica a Baudrillard y a otro de esos maestros pensadores que aquél quiso destronar, un Michel Foucault al que siempre regreso con el mismo interés que cuando leí por primera vez el prólogo deslumbrante de Las palabras y las cosas. Fue en ese prefacio en donde también descubrí por primera vez las implicaciones irónicas y cognoscitivas de Jorge Luis Borges 

Leo con ganas la tesis de Montesinos, pero confirmo la impresión que tenía de Baudrillard: hay en este autor una parte de indisciplina y de oscuridad voluntaria, de exégesis de lo que por ser tan transparente nos ciega y violenta. Creo que David Montesinos apunta sensatamente en esa dirección. De todos modos, su texto no deja de ser una tesis, algo académico que producimos los profesores y los doctores, una tesis muy bien escrita y compleja: eso significa que ha hecho una gran inversión emocional al  abordar su objeto. Según Montesinos, Baudrillard es un pensador clave para entender por qué la Crítica con mayúsculas ha entrado en situación de incertidumbre, un desconcierto que el pensador afrontó, como en otro tiempo también lo hizo Cioran, filósofo que, según me confiesa, siempre le ha parecido fascinante. Baudrillard y Cioran serían pensadores incómodos que nos pondrían –como en su momento Heidegger– ante la perspectiva de pensar radicalmente… No sé, no sé. A Baudrillard o a Cioran, especialmente, que leo y releo, sólo puedo administrármelos en pequeñas dosis 

Ya lo dije tiempo atrás. Regreso periódicamente a la lectura de Cioran, como un tónico que me receto para mantenerme en forma, como un disolvente que diluye lo sólido o lo macerado o lo rancio. Leerle siempre me beneficia cuando más me aburgueso, cuando más me atempero, según me obliga mi condición de profesor, porque para él la escritura es algo explosivo, enfebrecido o crispado, un ajuste de cuentas en el que las invectivas –dice– sustituyen a las bofetadas y a los golpes. Yo soy de natural pacífico, muy civil, y no tengo el mismo estímulo que movía a Cioran: no soy alguien que necesite escribir para no cometer un crimen, según él mismo confesaba. Escribo –insistía Cioran– para “no pasar al acto, para evitar una crisis”.  

Aunque, ahora que lo pienso, algo de eso –de la crisis que se precipita– hay en lo que hago: veo, pues que comparto con este autor la convicción de que “la expresión es alivio, venganza indirecta del que no puede digerir una afrenta y se rebela con palabras contra sus semejantes y contra sí mismo”, nada menos. “Nada más miserable que la palabra y sin embargo a través de ella uno se eleva a sensaciones de dicha, a una dilatación última en la que uno se halla totalmente solo, sin el menor sentimiento de opresión”. Si sigo a Cioran, la escritura puede ser la revancha de la criatura frente a un Dios altanero y lejano: chapucero o inexistente, añadiría el pensador francés. Una idea similar encuentro en Jorge Luis Borges, que me hace regresar a Foucault, y éste a Baudrillard. Para Borges, el mundo se debería a un demiurgo algo tosco, un Dios inescrupuloso a quien imputar su estado imperfecto, una divinidad a la que corregir con la escritura y con la lectura, con la lectura de esos creadores, ahora sí, a los que admiramos y a los que miramos desde arriba. 

Durante estos días estoy leyendo La vida eterna, de Fernando Savater, una obra aparentemente dedicada a la religión, pero en el fondo destinada a examinar ese escándalo que es la muerte. Pienso en ello, en el ateísmo saludable que profesa Savater y esa circunstancia me devuelve a Cioran.  O quizá no: quizá no pueda llamarse ateísmo lo que es una actitud irreligiosa en Savater, ajena totalmente a la religión. Cambio de tercio… Hace treinta años más o menos, Cioran le escribía una carta a Fernando Savater, su estudioso, su amigo, una carta en la que celebraba a uno de los grandes, a uno de sus pares: a Jorge Luis Borges, alguien a quien sólo le faltaba una década para el tránsito definitivo. Podemos leerla en Ejercicios de admiración y otros textos (Tusquets). “Creo haberle dicho en otra ocasión que si Borges me interesa tanto es porque representa un espécimen de la humanidad en vías de desaparición y porque encarna la paradoja de un sedentario sin patria intelectual, de un aventurero inmóvil que se encuentra a gusto en varias civilizaciones y en varias literaturas, un monstruo magnífico y condenado”.

Extraterritorial, vario y fragmentado, degustador de distintas culturas y sin arraigo nacional que lo limitara: un europeo americano y un americano interesado por Japón y por las literaturas más distantes. “Nunca me han atraído los espíritus confinados en una sola forma de cultura”, añadía Cioran empleando una expresión exacta: confinamiento. Hoy, cuando todos nos empeñamos en el arraigo y en el reconocimiento de una comunidad de iguales, la lectura de Borges o de Cioran (o incluso del propio Baudrillard o del mismísimo Foucault) es un antídoto contra la literalidad, contra la mediocridad altisonante que tan frecuentemente nos envuelve.  “Puesto que le interesa saber qué es lo que más aprecio en Borges”, confiesa Cioran a Fernando Savater, “le responderé sin vacilar que su facilidad para abordar las materias más diversas, la facultad que posee de hablar con igual sutileza del Eterno Retorno y del tango”. O, por nuestra parte, podríamos decir que aquello que nos atrae de Cioran, de Borges o del propio Baudrillard o del mismísimo Foucault es esa condición asilvestrada. 

Los profesores no podemos permitirnos exactamente esto, la indisciplina. Debemos atenernos a los objetos concretos; debemos aportar nuestras pruebas; debemos leer con orden; debemos glosar en contexto. Hay momentos en que uno se pregunta si eso que hace como docente –cumpliendo los preceptos que están prescritos–   es lo que debería transmitir a los alumnos: si no deberíamos provocar con mayor estrépito, dejando aparte el academicismo burgués que hemos heredado del Ochocientos. La editorial Tusquets reedita ahora Silogismos de la amargura, también Cioran. Regreso nuevamente al escritor apátrida para tonificarme. Leo y releo pasajes de esta obra, me embriago y me escandalizo. Cioran arremete contra la estulticia y contra la arrogancia seca… de los profesores. ¿De los profesores?  

“Nunca se criticará demasiado al siglo XIX por haber favorecido a esa ralea de glosadores, esas máquinas de leer, esa malformación del espíritu que encarna el Profesor –símbolo de la decadencia de una civilización, de la degradación del gusto, de la supremacía del trabajo sobre el capricho. Ver todo desde el exterior, sistematizar lo inefable, no mirar nada de frente, hacer el inventario de los proyectos de los demás… Todo comentario a una obra es ramplón o inútil, pues todo lo que no es directo es nulo. En el pasado, los profesores se consagraban con preferencia a la teología; al menos tenía la excusa de enseñar lo absoluto, de limitarse a Dios, mientras que ahora nada escapa a su competencia asesina”.  

Uf, leo lo anterior y recuerdo a Friedrich Nietzsche, otro individuo indisciplinado que me desmiente, que arremete contra la contención o la erudición de los profesores. Y recuerdo Schopenhauer como educador. Es de sus ideas explosivas de las que beben esos educadores salvajes de la filosofía, una poción que nuevamente hay que administrarse  en pequeñas dosis. Lo siento he de mantener la sobriedad y la erudición seca: sigo siendo profesor…  

0 comentarios

  1. Blas de Otero, que pertenece más a mi generación que a la tuya, te hubiese ahorrado buscar ejemplos fuera de España. En su libro “Redoble de Conciencia” (Losada, 1960), puede leerse,

    Me haces daño, Señor. Quita tu mano
    de encima. Déjame con mi vacío,
    déjame. Para abismo, con el mío
    tengo bastante. Oh Dios, si eres humano,

    compadécete ya, quita esa mano
    de encima. No me sirve. Me da frío
    y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
    como tú. Y a soberbio, yo te gano.

    Déjame. ¡Si pudiese yo matarte,
    como haces tú, como haces tú! Nos coges
    con las dos manos, nos ahogas. Matas

    no se sabe porqué. Quiero cortarte
    las manos. Esas manos que son trojes
    del hambre, y de los hombres que arrebatas.

    Por otra parte, quisiera aconsejarte la espléndida semblanza que traza Cioran de nuestra María Zambrano, en su libro “Exercises d’Admiration” (Gallimard, 1986) que dudo haya sido traducido en España. En María, cuando canta Cioran el momento en que ella habla de “la palabra liberada incluso del lenguaje” se halla el mejor antídoto con la literalidad, contra la mediocridad altinosante que tan frecuentemente nos envuelve… Con un abrazo de tu viejo amigo que te felicita de nuevo y agradece tu disciplina de la que tenemos buena prueba cotidiana los “analistas” de este blog, te envío toda mi querida y fecunda indisciplina de poeta.

  2. Absolutamente carcomido de envidia por la aportación de mi querido Veyrat al no menos suculento comentario del señor Serna, voy a hacer yo la mía propia. Se la debo a la sabiduría explícita del doctor José María López Piñero – una persona a la que admiro profundamente – y se usa como lema de la Cátedra de Eméritos de la Comunidad Valenciana. Obviamente escrita en latín, paso al vulgar castellano para darla a conocer, dice:

    “Como las cornejas, allá arriba en la cátedra, graznan con pedante altivez sobre cuestiones de las que carecen de experiencia y confían a lo que recuerdan de libros ajenos o colocan descritas ante los ojos (…) De esta forma, todo se enseña mal y se pierden los días en cuestiones ridículas”

    El autor del incendiario texto, sin duda acusable de “extremista” por más de un lector de este blog, era un mocetón desvergonzado de veintiocho años, un tal Vesalio.

  3. Alumno, profesor y siempre alumno.
    Mis docentes más recordados, que no siempre ostentaron cátedra alguna, no fueron aquellos que lograron que aprendiera lo que ellos tenían para mostrarme.
    Fueron y creo que serán siempre, aquellos que lograron que dudara de sus palabras hasta el punto de confirmarlas o negarlas con mis propios argumentos.
    Sólo aquellos que respetan profundamente la inteligencia y el espíritu de sus alumnos les preparan para que sean capaces de rebatirles.
    De los buenos profesores sabemos por su trayectoria lo que se puede esperar, y eso es generalmente bueno. De los grandes docentes nunca se puede afirmar lo que podrán lograr.

    Saludos

  4. Al final como parece decir el señor Kant la especie de los buenos profesores es muy rara. ¿Está en vías de extinción? Espero que no. Yo he tengo buenos profesores. De periodismo y de los que provocan

  5. Pero la de los buenos alumnos, no. Y aquí tenemos excelentes ejemplos. Mis respetos, What If… Ahora, sí. Porque a veces me ha parecido usted un poco “Rebelde sin causa”, pero aunque eso está muy bien, conviene tener una causa concreta por la que pelear hasta la extenuación con argumentos serios y bien fundados… aunque luego se abandone, una vez comida y arrojado después el cuesco a los perros. Siga dudando de todo, sobre todo si se lo dicen ex cataedra.
    Y gracias, Kant, por recordarnos a ese gran médico del Renacimiento, que junto con Paracelso empezó a entender el organismo como un todo funcional y no como órganos por separado, preparando así el camino de la hoguera a nuestro gran Servet.

  6. Sr Veyrat o D. Miguel, no se puede rebatir lo que no se conoce.

    No se puede demostrar aquello que no se ha estudiado, digerido y asimilado.

    Hasta para estar de acuerdo hay que poner algo de uno mismo.

    Saludos

  7. Dos cosas saco como lección.

    Primera) Hay que leer para sacar provecho.

    Segunda) El problema es lo que hay que leer.

    Además ¿por donde empezar?.

    El señor Serna no se si propone la disciplina o la indisciplina. Eso puede marear. Marea a sus estudiantes?

  8. Nada que decir. Absorbido por la sabiduría y la erudición de todos los comentarios. Recordar a Borges, Ciorán, Foucault, Nietzche, vaya que este mediodía tropical se me ha convertido en un rico momento con más nobles temperaturas. Saludos.

  9. ¡Pero bueno, Roderick! ¿De dónde sale usted? echábamos de menos su cortesía criolla y sus comentarios siempre sabios y bienintencionados.Sí, temperaturas mucho más nocbles, porque aquí se nos ha trocado la primavera en crudo invierno.
    Lástima que no haya opinado usted los días anteriores sobre la guerra de los tycoons de la pandilla de Bush contra el pueblo iraquí. Ha estado animado.

  10. Mis respetos, amigo Miguel. He debido cumplir algunos compromisos laborales fuera del país y la próxima semana iniciaré otra apretada agenda, igualmente extranjera. Lástima haberme perdido esos siempre sabrosos comentarios. Ya estaré con más regularidad por estos lares, donde siempre me siento como un ávido estudiante ante sus eruditos profesores. Un abrazo.

  11. Agradezco a Miguel Veyrat, a Kant y a las restantes personas –algunos viejos conocidos– que han intervenido. Agradezco la amabilidad de trato que aquí se dispensa, incluso en el desacuerdo, cosa que hemos conseguido expresar sin demasiados aspavientos (que ahora tanto se llevan). Cita M. Veyrat la estampa que escribiera Cioran de María Zambrano en sus ‘Ejercicios de admiración’ (que, insisto, sí están traducidos). Dice Cioran: “María Zambrano forma parte de esos seres que lamentamos ver demasiado raramente,pero en los cuales no dejamos de pensar y que quisiéramos comprender o por lo menos adivinar”. A mí me está pasando algo semejante con algunos de ustedes… Pero sigamos con Cioran: “¿Quién como María Zambrano, yendo al encuentro de nuestras inquietudes, de nuestras búsquedas, posee el don de dejar caer el vocablo imprevisible y decisivo, la respuesta de prolongaciones sutiles?”. El vocablo imprevisible y decisivo es la mejor meta a que puede aspirar quien escribe, humildemente, un poema, pero también un artículo que se cierra sobre sí mismo, que tiene un principio y fin y que podría ser lo único que de nosotros sobreviviera. Por desgracia, para muchos de nosotros, la escritura lamentablemente rutinaria es también nuestra condena: sabemos que sólo podremos regalar formas previsibles e irrelevantes. Por eso no nos envanecemos. Sólo esperamos, como decía Cioran, que una Zambrano o un Borges, por ejemplo, nos reconcilien “tanto con nuestras impurezas como con nuestros callejone sin salida y nuestros estupores”.

  12. Bienvenido pues a esta pequeña comunidad de reflexión, ingenio, debate, crítica, información y sentido del humor. Y no sé si algo más. Sabrá que Justo Serna ideó un artificio ingenioso para alejar los trolls que nos tenía infectado el sitio. Ya puede opinar tranquilamente todo cuanto guste.

  13. Me alegro de que se haya traducido esa pieza de Cioran. Gracias, Justo. María Zambrano es una gran desconocida para la mayoría de los españoles. Me permito recomendar un ensayo sobre esa gran filósofa del exilio español, aparecido no hace muchos en Anthropos, “María Zambrano, una pensadora de nuestro tiempo”, debido a la pluma del profesor Abellán, presidente del Ateneo de Madrid y catedrático de Historia de la Ideas en la Universidad Complutense. Abellán es autor asímismo de la brillante Historia Crítica del pensamiento español (8 tomos, con múltiples ediciones). El ensayo sobre Zambrano merece mucho la pena. de todas formas en el número de abril de http://www.ojosdepapel.com encontrarán ustedes una muy amplia reseña que acabo de terminar de escribir.

  14. Los trolls que tenían infectado el sitio…y me pregunto si eso convierte al resto en parte de una casta libre de infecciones, y si es deseable semejante amabilidad.

    La vida en directo que me ha mostrado el telediario, y sí.
    “¿Qué les queda?. Resignarse a sí mismos, ya que fuera de ellos está toda la Historia de la que precisamente están excluídos.
    Su nacionalismo es una máscara, gracias a la cual intentan ocultar su propio drama (…) su ineptitud para insertarse en los acontecimientos.
    (…) no tienen otro recurso que estar obsesionados consigo mismos. Obsesión que no está desprovista de belleza, ya que no les lleva a nada y no interesa a nadie”

    Y de nuevo las alusiones a Cioran, y de nuevo: sí.
    “Si es poeta, comenta sus obras, las explica sin convencernos, y para inventar y renovarse, imita el instinto que ya no tiene. (…)
    como ya no es la obra lo que cuenta, sino el comentario que la precede o sucede(…)
    época en la que la historia del arte sustituye al arte y la historia de las religiones a la religión”

    E.M. Cioran
    La mejor compañía en momentos oscuros, el catalizador ideal. ¿En pequeñas dosis? No, del tirón. Y a ser posible procurando que se lleve todo por delante.

  15. Cada guiño debería leerse como unos puntos suspensivos entre paréntesis.
    Hay algo que hicieron estupendamente los alemanes. Normalizaron muchos cosas, hasta el tamaño de los papeles. Un guiño no suele corresponder a esa sucesión de signos. Bueno es saberlo

  16. Foucault, como precursor, Deleuze, Lyotard, Baudrillard representan una corriente de pensamiento que termino por concluir con el derrumbamiento del racionalismo cartesiano, la autoconciencia hegeliana y el etnocentrismo liberal marxista. Cioran “el escéptico, al servicio de un mundo agonizante”, señala la senda del hombre contemporáneo: vigilante condenado para siempre a mayor conciencia, que toma de frente a un mundo al cual no puede dar sentido. Regresar a la lectura de todos ellos, es como dice Justo, “un tónico…que diluye lo sólido o lo macerado o lo rancio.”

  17. Tampoco yo leo a Cioran para evitar cometer un asesinato, pero saber que ese fue su problema nos debe servir para recordar la necesidad de asumir la escritura y el pensamiento como un desafío, siquiera trágico. Pensar no es un simple oficio, enseñar a pensar, sobre todo a pensar de otro modo, constituye la obligación de todo maestro filosófico.

  18. ¿problema?

    problema, problema…
    “El ejercicio filosófico no es fecundo, sólo honorable—
    Todos los procedimientos de conocer son válidos: razonamiento, intuición, repugnancia, entusiasmo, gemido. Una visión del mundo articulada en concepto no es más legítima que otra surgida de las lágrimas—
    Sólo el conjunto de nuestros insomnios nos distingue de los animales y de nuestros semejantes. ¿Qué idea rica o extraña fue nunca fruto de un durmiente?—Quien llega a una conclusión tranquilizadora sobre lo que sea, da pruebas de imbecilidad o de falsa caridad—”

    Problema, problema…

  19. Me parece especialmente interesante la aportación del señor Montesinos. Coincido con él en buscar la clave de la razón en aprender a pensar.

    Enseñar a pensar es la propuesta de Edward de Bono en “Yo tengo razón, tu estás equivocado”. Cuando he visto las opiniones de algunos contertulios sobre los temas más candentes (conflicto vasco, guerra de Iraq, algaradas callejeras de la reacción…), al percibir sus inmediatos e irreductibles posicionamientos, no he podido obviar ni el título, ni el contenido, ni el fundamento último del libro. Tal vez deberíamos incluir todos… todos… yo también… lecturas de ese tenor entre las nuestras y, de paso, comenzar a plantearnos lo que el propio De Bono propone: incluir en los planes reglados de enseñanza, el aprender a pensar por uno mismo.

    Visto que la información es letra muerte por una súper abundancia de la misma capaz de saturar a cualquier receptor (más al más inmaduro), visto que la formación es, hoy día, una mera transmisión de información pragmática (solo se enseña lo que aparente sirve para algo práctico ahora), visto que materialmente caminamos desprovistos de “maestros” (aunque los “profesores” se atropellen en tropel por los masificados centros de formación), ¿no sería interesante crear una asignatura para que el alumno-individuo pueda (a) discernir entre los torrentes informativos de su formación lo que le es útil de lo que no, (b) identificar a sus auténticos maestros entre la algarabía de profesores y (c) dotarse de una buena autodefensa mental ante las oleadas de memez con las que todos los días convivirá?, digo.

  20. Visto que la información es letra muerte por una súper abundancia de la misma capaz de saturar a cualquier receptor (más al más inmaduro), visto que la formación es, hoy día, una mera transmisión de información pragmática
    visto que materialmente caminamos desprovistos de “maestros” …

    Y si todo eso es cierto, ¿cómo se pretende que el “alumno-individuo” escoja entre los torrentes informativos de su formación?

    En palabras de un maestro: ¿y quienes serían los profesores?
    Si el alumno es capaz de seleccionar lo útil de lo inútil, la “súperabundancia” no es ningún problema.
    Si no es capaz, el aumento de caminos incrementa las posibilidades de que se tope con algún maestro.

    Se puede aprender sin experiencia, ud debería saberlo mejor que nadie.

    Saludos

  21. Esos que propone usted, amigo Kant, son y han sido siempre los presupuestos fundamentales de toda enseñanza, esenciales para todo aprendizaje. Se llama enseñar a pensar, aquello que contradice absolutamente todo el sistema educativo español desde la A hasta la Zeta. Independientemente de la buena, a veces heroica, voluntad de individuos que se han tomado en serio su misión —sí, misión, como creían los maestros de la República, primer intento de revolucionar la enseñanza en este país de godos y moros, talibanes todos— como usted mismo, como Montesinos, como Serna. Por eso mismo están aquí. ¿Se puede aprender sin experiencia, como propone What if…? Mi opìnión es que no, el pensamiento nace del lenguaje compartido, de la experiencia. No se puede aprender sin experiencia: se puede memorizar, pero eso no será aprender.

  22. Apreciado señor What if, me perdonará que sea un poco sintético en mis respuestas porque lo que plantea creo que merece algo más que el espacio del que aquí disponemos y mayor sabiduría de la que yo poseo.

    A la cuestión de “¿cómo se pretende que el “alumno-individuo” escoja entre los torrentes informativos de su formación?” he de decirle que precisamente ese es el problema que se plantea, para eso se propone, desde la más tierna infancia la enseñanza de “cómo pensar por uno mismo”, pero no crea que porque el señor De Bono lo proponga o yo me sume, es precisamente la solución. Debería madurarse más este punto.

    A la cuestión de “¿y quienes serían los profesores?”, permítame que le alabe la pregunta porque, en efecto, vuelve a incidir sobre otra cuestión capital que afecta no sólo a este aspecto concreto sino a todo el sistema educativo ¿cómo se selecciona, hoy, al profesorado? y la respuesta es penosa: exactamente igual que al enterrador de Catamarruc (¡nobilísima ocupación necrófila!). Pero, abundando en ello, obsérvese que si para esa hipotética asignatura reclamaba su inicio en la más tierna infancia, nos encontramos con que el actual sistema educativo, contemplado como una “carrera administrativa”, interpreta al profesorado infantil como el “escalón más bajo del sistema”, por ende el peor visto (socialmente hablando), por ende, el peor pagado, y por ende, el nutrido por el personal menos vocacional, menos preparado y más abúlico de todo un sistema de profesores burócratas (y de esta quema salvo de inmediato a las personas heroicas, insisto, heroicas, que tratan de educar a los niños, no de ganar puntos en el escalafón).

    A las cuestiones de “Si el alumno es capaz de seleccionar lo útil de lo inútil, la “súperabundancia” no es ningún problema” Y “Si no es capaz, el aumento de caminos incrementa las posibilidades de que se tope con algún maestro”. Sólo he de decirle que sí, que en efecto, que eso es lo que se pretende.

    A su última cuestión “Se puede aprender sin experiencia, ud debería saberlo mejor que nadie”, aquí, sin embargo, discrepo. Veamos por separado sus dos ideas:

    (A) Hoy por hoy, salvo el misticismo, cuyo conocimiento metafísico es de bien poca valía para la vida cotidiana y colectiva (y digo, hoy por hoy, porque, como sabrá usted al estar preocupado por estos temas, la física cuántica está llegando a las mismas conclusiones que los grandes místicos orientales pero (a) por la vía de las matemáticas aplicadas a la física subatómica, (b) en un plazo de tiempo ridículamente inferiror – lo que a los místicos les costó generaciones en las decenas de años que lleva la ciencia ya se les ha alcanzado – y (c) ello, de evidente aplicación al pensamiento filosófico individual, con aplicaciones prácticas, tan prácticas y colectivas como el transistor o la televisión… y no vea usted cuando se alcancen los ordenadores cuánticos, pero esto es otro asunto), perdón por el ex curso, decía que salvo ese anacrónico y periclitado misticismo, sólo el empirismo es capaz de darnos una base racional a la comprensión del mundo.

    (B) En efecto, yo, precisamente por ser quien soy, sé bien dónde me equivoqué, por que, ay, desde la Köninsberg (Prusia Oriental), donde vivió aquel antepasado de algunas personas razonables, hasta Corona (Llocfosc), donde habito yo mismo, Manel Cantarell i Recatalà – conocido por sus pocos amigos y múltiples enemigos como Nel·lo Cant, y de aquí, lo de Kant – existen seres humanos que se equivocan o que son hijos de su momento o que no tienen tiempo físico para autorectificarse, y eso, tal vez le ocurrió a mi homónimo, tal vez. Una persona que escribe el conocido pasaje que sigue deja poco lugar a dudas sobre su realidad última interior:

    “La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración.”

    Para el resto de contertulios una excusa: lamento haber sido tan prolijo, les prometo que no se repetirá. Perdón.

  23. ¡Qué va, entrañable Nel.lo Kant! Mi entusiasmo más candente por su aproximación de los descubrimientos del mundo emocional a las propuestas de la mecánica cuántica. Los sabios alquimistas egipcios ya habían descubierto el Principio de Incerdidumbre de Heisenberg. Y también un cerrado aplauso por la lúcida exposición del modo de salir de la minoría de edad con el emblema del “Sapere Aude”. Sea, sea usted prolijo de ese modo, que le leeremos siempre con interés y afición.

  24. Estimado Kant v.2.0
    Permítame referirme a ud con esta pequeña apostilla.
    Tratando de no resultar aburrido para el resto (aunque ciertamente no me importa demasiado, ya que nadie está obligado a leer aquello que le aburre) sólo le comentaré un par de ideas.
    La primera de ellas es que a mi me permitieron elegir, no me enseñaron a elegir.
    La única libertad posible es la de equivocarse, no hay aprendizaje alguno en el acierto conducido, y sí mucha frustración en el error dirigido.

    Nadie puede enseñar a nadie a ser libre. Se es libre por nacimiento. Se puede renunciar a ello, pero no se puede adquirir lo que ya se tiene.
    Conducir el criterio es por definición manipular. Tal vez yo me dejara manipular por Kant, la versión original, pero sería una decisión consciente, una cesión de parte de mi libertad.

    A los alumnos hay que enseñarles a manejar con soltura un conjunto de herramientas básicas, es todo cuanto podemos aportarles. Es todo cuanto podemos acelerar su madurez. Herramientas.

    Y efectivamente: ten el valor de servirte de tu propio entendimiento. Y la otra versión, la dirigida a esa parte que pretende enseñar a elegir: Ten el valor de respetar el propio entendimiento de los alumnos.
    Los niños, los jóvenes, no incrementan su capacidad con el paso de los años. El tiempo les proporciona herramientas que su capacidad utiliza. Cuando aprenden el idioma de sus padres, son capaces de expresar lo que tienen dentro. Cuando aprenden a manipular los números, ponen de manifiesto su capacidad abstracta, que cualquiera que haya convivido con bebés, sabe que es inherente. Los bebés suman y restan de manera instintiva. Herramientas, tan sólo herramientas, y ellos encontrarán su propio camino más rápidamente de lo que lo hicimos nosotros.
    Pese a sus amables palabras (que agradezco) no puedo compartir esta versión revisada del pensamiento kantiano. Subirse a los hombros de gigantes. Herramientas, tan sólo herramientas.

    Sr Veyrat, tras leer sus últimos dos comentarios, no consigo entender su liberalidad a la hora de calificar intelectualmente a otros foristas. Si el último es su respuesta, entonces no hay esperanza.

    Saludos cordiales, con boina y EGB terminada

  25. Cualquiera que usa de sus facultades intelectuales para pensar y comunicar su pensamiento con afán de intercambiarlo y aprender, es objeto de toda la liberalidad de la que soy capaz. Si se refiere a mi comentario sobre los Trolls, me remito a épocas pasadas donde la caca, culo, pis, alternaba con los hijueputaaaa, cabrón, maricón, imbécil, preferentemente dirigidos a nuestro amable anfitrión. Qué suerte que su experiencia no le haya permitido conocer esos tiempos. A propósito, ¿conoce usted el Principio de Incertidumbre, y las consecuencias de su formulación en el mundo de la ciencia en su sentido más amplio? Porque sobre ese tema fue mi último comentario o envite para invitar a debatir. Saludos afectuosos.Y no sea mezquino nunca en el elogio, sobre todo en lo bueno que puedan tener nuestros adversarios intelectuales.

  26. Sr Veyrat, me plantea ud dos cuestiones.
    La primera de ellas demuestra que ha entendido ud mucho más de lo que aparenta. No, no he conocido el cacaculopedopis, no aquí, pero sí en muchos sitios. Generalizar la sospecha al primero que manifiesta desacuerdo, crítica, escepticismo o ironía sobre los piropos que uds se dedican mutuamente, no acaba con el cacaculopedopis. Muy al contrario, lo fomenta en aquellos que están dispuestos a decirlo, y en los que no, provoca tal rechazo que se pierden uds las aportaciones valiosas, o no que pudieran dar. Soy obcecado, y me he propuesto demostrarles que prejuzgan.
    Ud, es una excepción, bueno, quizás sólo el más rápido. Ud me ha manifestado respeto, “ahora sí”, ergo, antes no. No creo que tenga que ganarme su respeto para poder dar una opinión, no creo que haya de ser un requisito previo. Pero como no soy mezquino en el elogio, le reconozco su mérito.
    Respecto al principio de incertidumbre de Heiseberg, sí, lo conozco. La acción del observador altera el objeto observado, no puede conocerse la cantidad de movimiento y la posición al mismo tiempo, porque al averiguar una alteramos inevitablemente la otra. Y sí, entiendo la extrapolación a casi todo en la vida, pero como decía un magnífico profesor, la intimidad de una viga es sólo suya, de la viga.
    Y parafraseándole al hablar de Termes, le diré que tiene mérito. Porque Heisenberg dirigió el equipo nazi con el objetivo de lograr la bomba atómica, antes de morirse claro. No es rencor del sofista, tan sólo es buena memoria. Quien perdona porque no recuerda no gana nada, al igual que Cioran, que vive a pesar de saber la miseria que conlleva.

    Ahora que ya cuento con su respeto, le manifiesto mi cordialidad. Algo que uds no han ofrecido a varios compañeros, en especial de Tercera Vía. Una pena lo habríamos pasado en grande debatiendo sobre la mar y los peces.

    Un afectuoso saludo

  27. Bien, acepto su fraterna reprimenda, aunque tenga usted en cuenta que, desgraciadamente, el mesianismo utopista del que hacen gala numerosos adalidades de la propaganda pepera y/o ciutadánica (nada que ver con Tercera Vía, que si me lo aclara usted un poco más la apropiación del nombre del camino elegido por Blair y algunos pensadores australianos, podríamos hablar de ello) suele ser extremadamente agresivo, y uno se pone la venda antes de la herida: Quizás sea por eso por lo que esperé a que enseñase usted “pata blanca” por debajo de la puerta ante de abrirsela. Aunque ya sabe que el lobo del cuento disponía de un poco de harina para disimularla. El mismo saco de harina que ha estado enseñando sobre la negra pezuña franquista la casi totalidad (excluyo a los centristas, no sé por qué) del PP hasta que se le acabó.A la vista está.

  28. Sr Veyrat, me lo pone ud muy fácil. ¿Qué más da la propaganda de nadie?

    Yo he votado PP y no por ello les entrego el alma ni el cerebro. Lo mismo le digo del PSOE, y en la actualidad les niego capacidad para juzgarme. Y probablemente votaré ciutadans. ¿Y?

    No por provenir de la izquierda un razonamiento es mejor, ni por ser de la derecha, es peor.
    Termes s/ud fue numerario, Heisenberg colaboró con el monstruo nº2.
    ¿Y?
    Uno se mide por la calidad de sus amigos y enemigos, no por la ideología que éstos tengan.

    No me haga ud liarme. La derecha está muerta, la izquierda es inservible. Le aseguro que le costaría una vida convencerme de lo contrario y probablemente no lo lograría.
    Resulta mucho más fructífera la conversación cuando al hablar mostramos lo que hemos aprendido de los grandes, lo que nos “han cambiado” al atravesarnos, en lugar de salpicar nuestros escritos de sus nombres.

    Cuando la historia del arte sustituye al arte… (es un guiño irónico, lo siento, no puedo evitarlo)

    Un cordial saludo

  29. Mmmmmm
    Hermosa esgrima intelectual.
    Maestro trocado en tocado.
    ¿Y los prepotentes poseedores de plúmbeas plumas, prosas planas y pensamientos prosáicos?
    Prosopopeya…
    Inenarrable espectáculo para un “admirado” voyeur.
    Gracias a todos.
    A ud. también, por supuesto.

  30. ¿Quiere usted decir, Ike Bwanna, que he abierto mi guardia? Sí, claro que sí, y no soy masoquista, todo esto forma parte de algo que un tal Platón bautizó como mayéutica. No se regocije, querido, y participe.Esto no va de nganadores ni perdedores. Y no sea voyeur, que está muy feo, mójese, ande.Ya sabíamos todos de la deriva pepera de What If…, no lo ha ocultado en ninguna de sus intervenciones. Ahora se va a Ciutadans… ¿Cree que eso es una Tercera Vía? Porque no me ha respondido a la pregunta…

  31. Y antes y en el medio derrapé hacia el PSOE.
    Y lo lamento, pero sigue ud haciendo el chiste fácil y grosero.

    Le diría que ha sido un placer cambiar impresiones con ud, pero el regusto final ha sido amargo, por desesperanzador. Demostrarle que es ud susceptible de equivocarse, lejos de hacerle dudar la siguiente vez, le lleva a confirmar la eficacia del método.

    No tengo que responderle a eso. No lo deseo, me aburre. De verdad que si me divirtiera con ello, hasta yo mismo me negaría la razón. Pero me niego a responder a quien exije explicaciones desde el púlpito, igual que me negué a identificarme cuando fue requisito para respetarme.

    Gracias. Le recomiendo El juego de Ender (O.S. Card), además de disfrutar, vislumbrará su incertidumbre aplicada.

    Salud y buenos alimentos (obcecado ya le digo). Hasta más ver

  32. PS:
    él exige como yo exijo lo que exige cualquiera, con permiso del gran JRJ. Sugerencia: la previsualización ayuda a corregir esas cosas, está feo despedirse con j

  33. Se tiene ud. por maestro, pués…

    “Y no sea voyeur, que está muy feo”

    De moralina, al parecer.
    Y de mojigatería, por supuesto.

    Mis respetos y “suerte, maestro”.

  34. Apreciado What if

    Me disculpará usted que no le atendiera antes pero enjundias propias de mi profesión me han retenido en mis quehaceres cotidianos. Vuelto de aquellas vicisitudes, atengo la suya.

    Respecto a su primera idea, he de decirle que coincido parcialmente con ella. La coincidencia está en su primera parte: qué se nos enseña y en el empirismo (aprender equivocándose), lo cual no deja de desconcertarme porque creí que usted lo negaba en la anterior suya. Lo habré leído mal.

    Comenzamos a diferir a partir de otra coincidencia, que paradójico. En efecto también creo yo que nadie puede enseñar a ser libre (ni esclavo, apostillaría) pero difiero en la idea absoluta de la libertad por nacimiento. Como principio filosófico, así es y así lo creo y defiendo, pero la praxis fisiológica y la realidad brutal ofrecen unas variables que no se pueden obviar. Ni la genética le concede a nadie una libertad absoluta ni las condiciones socioeconómicas se las permiten a todos por igual.

    Respecto a la segunda, en efecto, conducir el criterio es manipular. De hecho, educar es manipular. Precisamente por eso mi propuesta pasa por dotar a las personas, a los individuos, de recursos – creo que es lo mismo que usted llama herramientas – para minimizarla o, al menos, para ser consciente de que existe y se padece. De aquí mi nueva estupefacción con usted: ¿cómo que no puede compartir conmigo lo que, de hecho compartimos?

    Le he vuelto a leer por si acaso me precipitase en mis conclusiones, pero no. Sólo se me ocurre apostillarle sobre la idea de que “los niños, los jóvenes, no incrementan su capacidad con el paso de los años”, bien, la etología dice otra cosa, la contraria y, precisamente, porque el proceso de madurez conlleva el del incremento de recursos de aprendizaje y de aplicación de lo aprendido. Pero, en fin, salvo este aspecto, no veo el conflicto entre lo que ambos apuntamos, usted con vehemencia (cosa que me congratula) y yo con escepticismo (cosa esperable).

    Saludos cordiales también a usted.

    PS: Felicidades por su boina nueva y haber acabado la EGB, supongo que con éxito.

  35. Estimado Kant
    Cito sus palabras, con la única intención de confirmar mi interpretación sobre ellas:
    “¿no sería interesante crear una asignatura para que el alumno-individuo pueda (a) discernir entre los torrentes informativos de su formación lo que le es útil de lo que no, (b) identificar a sus auténticos maestros entre la algarabía de profesores y (c) dotarse de una buena autodefensa mental ante las oleadas de memez con las que todos los días convivirá?”

    La opción a) es imposible de lograr porque el método contradice el fin perseguido. Esa asignatura idílica será impartida, definida, seleccionada previamente por alguien. Alguien elegirá, discriminará, mostrará filias y fobias, sin poder evitarlo (admitamos el principio de incertidumbre).
    La opción b) no se podrá lograr con la opción a) todo lo más el alumno podrá decidir si el profesor que imparte a) es uno más de la algarabía. La opción c) no se derivará necesariamente ni siquiera probablemente de la asignatura a). Uno no nace con la mochila llena, la va llenando con la vida, pero nace con mochila que llenar y manos para hacerlo ;)

    No discrepo en su deseo. Niego que eso sea posible, ud quiere conocer la cantidad de movimiento al tiempo que la posición exacta. Eso no es posible y no debería importarnos una vez que lo sabemos.

    Y dice ud:
    “Ni la genética le concede a nadie una libertad absoluta ni las condiciones socioeconómicas se las permiten a todos por igual”
    Discrepo, radicalmente.
    Lo que no concede la genética ni las condiciones económicas es la igualdad. la libertad no la concede nadie, igual que nadie puede apropiársela y ésto, lo reconozco, es más un principio irrenunciable que una realidad cotidiana.
    En lo que puedo entender, ud alude a que la lucha por la supervivencia limita el despliegue de la libertad. Si. El hombre no se preguntó por sus posibilidades hasta que no tuvo el estómago lleno. Pero eso no cambia la esencia de la libertad, sólo muestra las prioridades, que como animales que somos, mantenemos ( yo el primero) vigentes.

    Y añade al final:
    los niños, los jóvenes, no incrementan su capacidad con el paso de los años”, bien, la etología dice otra cosa, la contraria y, precisamente, porque el proceso de madurez conlleva el del incremento de recursos de aprendizaje y de aplicación de lo aprendido.
    La etología no lo contradice. Bien dice: incremento de recursos y aplicación de lo aprendido.
    Quiere decir que quien ha trabajado su cerebro y lo ha dotado de una estupenda musculatura es capaz de resolver muchos más problemas que antes de disponer de ese cuerpo escandaloso.
    El cerebro ha hecho gimnasia, ha optimizado recorridos, y su aprendizaje se dispara de forma exponencial. Pero la capacidad estaba antes de eso. Las herramientas posibilitan que uno dé el 100% de su capacidad. Sin ellas, probablemente nunca daríamos más del 20.
    Por eso es necesario el conocimiento a priori, por eso es potentísimo el derivado de la experiencia.

    Saludos.
    PS: no es nueva la boina y sí, tuve éxito en la EGB. Tan sólo quería confirmarle su primera suposición y sacarle de su error en la segunda. Acertó al 50%.

  36. Apreciado señor What if

    Habiendo dedicado mis últimos minutos a la ingesta cotidiana del alimento que nos provee la venta de nuestra fuerza de trabajo, regreso y veo la suya.

    Como ya viene siendo costumbre en mí, temo molestar al resto de contertulios con mi presencia reiterada y prefiero, con la presente, dar por finalizada mi controversia con usted por más agradable que ésta me haya sido. Quedará pues usted en poder de la última palabra; confío en su prudencia para hacer buen uso de ella.

    Dicho lo cual, paso a comentar la suya. Vaya por delante que no quiero apropiarme de la propuesta de Edward de Bono de llevar el “enseñar a pensar” a las escuelas. Fue él quien la hizo en “Yo tengo razón, tu estás equivocado”, tratado que obviamente no puedo desmenuzar aquí razón por la cual sólo puedo recomendarle su lectura pues si bien en la física newtoniana no podremos conocer la cantidad de movimiento al tiempo que la posición exacta, en la cuántica, sí, Gato de Schrödinger mediante. En otras palabras – y volviendo al mundo de las letras – el quid de la cuestión está en “pensar de forma diferente”.

    Otrosí. Respecto a la libertad que tan ardientemente defiende – de lo cual no sabe usted lo que me congratulo – y que yo, al igual que usted, defiendo a capa y espada (a falta de cañón desintegrador de las Legiones Sardaukar), le diré que, a la postre, es otro de los sueños de Occidente, un constructo ideal que, en ningún caso es consubstancial con el ser humano, por más que el pensamiento eurocéntrico así se empeñe en predicar y difundir. Y en eso la antropología es implacable, por más que la filosofía se empeñe en lo contrario.

    Otrosí. Le admito –¡faltaría más! – que usted discrepe conmigo confrontando opinión con opinión (y no “contra”) pero se me hace imposible admitir la discrepancia en la que a un argumento científico se le oponga una opinión. Y en esas estamos cuando hago uso de la etología, y por tanto, de argumentos objetivos y usted lo contrapone a su idea subjetiva de las cosas. La Madre Natura es como es, no como nos gustaría que fuera.

    Item más. Dicho lo cual, sigo sin entender en donde discrepa conmigo (o yo con usted) cuando ambos afirmamos que un cerebro humano, correctamente trabajado, es el más precioso instrumento del que disponemos como especie y que el empirismo es la base de cualquier desarrollo sensato. Porque, supongo que no estará usted haciendo especulaciones de tipo escolástico sobre la potencia y el acto ¿no?

    Reciba usted mi más cordial saludo. Hasta la próxima.

    PS: Me permitirá usted un par de tonterías antes de retirarme a dormir la siesta pero siento curiosidad por el origen de su apodo. Dado que yo le revelé el mío, me permito preguntarle por el suyo ¿se refiere, con él, al sistema experimentado en algunos centros anglosajones de enseñanza de la historia, donde se practica la “historia ficción” como instrumento de aprendizaje; o se refiere usted a aquella serie de la Marvel (creo que se publicó hasta principios de los 90) en la que las opciones de lo narrado hasta ese momento por la editorial se dinamitaban y abrían en un universo infinito dando lugar a realidades radicalmente diferentes a lo conocido (e imaginado) por sus lectores? Por supuesto, si prefiere silenciarlo no lo tendré como un desplante suyo sino como un acto de prudencia que le respetaré, claro está.

    Y la segunda cosa, en los lances que ha tenido con el señor Veyrat ha surgido el concepto “Tercera Vía” como algo concreto. Me disculpará mi ignorancia pero ignoro de qué se trata, ¿una asociación, secta, grupo informal…? ¿podría explicarme eso que es?

    Atentamente.

  37. Estimado sr Kant
    Espero que haya tenido un sueño reparador, desde luego la ingesta de nutrientes le ha sentado muy bien y me congratulo por ello.

    Ud podrá conocer las intimidades del gato, siempre y cuando, no mire dentro de la caja. El problema es que en su propuesta pretende abrirla e interactuar con ella :)

    Tal vez la libertad que defendemos sea una construcción ideal, un sueño. ¿Pero qué sino los sueños han obligado al animal a avanzar?. Existe en cuanto sus consecuencias existen. No existe el amor, o si ¿y qué diferencia hay?
    Respecto a la confrontación entre ciencia y opinión que ud me atribuye, me gustaría comentar su frase final, no sin decirle que mi opinión se ha formado en la lectura (nunca suficiente) de la ciencia.
    “La Madre Natura es como es, no como nos gustaría que fuera”
    Efectivamente, pero la historia del hombre se ha construído sobre naturalezas que “eran” hasta que alguien demostró que habían dejado de ser . No estamos en el punto final, es prematuro una afirmación tan categórica ¿no cree?

    Efectivamente, estamos de acuerdo en que un cerebro humano trabajado es el más precioso instrumento que tenemos. En lo que discrepamos es en el método para como dice ud “trabajarlo correctamente”. El día que un profesor sea capaz de encontrar la piedra filosofal, seguramente será de cartón piedra.

    Espero haber sido lo suficientemente prudente en el uso de esa última palabra. Ha sido refrescante volver a tratar de averiguar si el gato vive o muere sin levantar la tapa.

    Respecto a sus preguntas:
    1- Mi apodo obedece a cuanto ha señalado y a más que no ha señalado, pero no es importante, téngalo por seguro. Me resulta divertido que el hecho de haberme revelado el suyo le haga sentir que puede preguntar por el mío. No va con ud, sé que no es ése el motivo, pero me recuerda a ciertas actitudes en las que una entrega de intimidad voluntaria parece dar derecho a exigir contraprestación. Metacoincidencias :)
    2.- En el lance con el sr Veyrat he aludido a Tercera vía, en cuanto que alguna persona que escribe allí (es un foro en el que hasta ahora mismo, el sr Justo serna ha tenido la amabilidad de publicar), lo hizo también aquí y el trato que les dispensaron fue similar al que me dispensaron a mi.
    Sobre lo que políticamente pueda suponer esa tendencia que popularizó Blair, no tengo ni idea. Es lógico, si los caminos que están a la derecha y a la izquierda me parecen absurdos, el camino que se define por oposición a los existentes ha de parecerme igualmente inexplicable. Si lo averigua no deje de comentármelo, le estaré muy agradecido.

    Como muy agradecido le quedo, por su tiempo y sus sugerencias en materia de lectura.

  38. BBueno, guapos, ya se acabó el alboroto y como dice la canción de Lorca, “ahora empieza el tiroteo”. Les había juzgado mal, What If y Bwana, son incapaces de responder a las preguntas concretas que se les hacen y están dotados de una inmarcesible soberbia, fruto de los pocos años y de alimentos intelectuales mal digeridos, sin duda. Han apreciado signos de debilidad en mi afable conducta hacia ustedes cuanod solo eran deseos de escucharles expresarse sin ataduras. Bien, ya que añoran la regleta que “yo aplicaba a otros” antes de ser afable, se la aplicaré a ustedes. O no. Puede que pase olímpicamente, que eso sí que es de “maestro”, que no lo soy de nada, salvo del tercer grado de la Francmasonería (y muchos más de los llamados “filosóficos”) de obediencia francesa y rito escocés antoguo y aceptado, de lo que me siento orgulloso. De ahí venía mi afabilidad, berzotas.

  39. Don Miguel…es ud adorable, tierno, tan entrañable como la muñequita vestida de gitana encima del televisor.
    Me ha llamado berzotas (!!!!)

    Le aseguro que lo de la regleta no creí que fuera superable, pero ese berzotas…ay, me ha llegado al alma.

    Siento privarle de mi afecto y de mis pocos años (tranquilo, el tiempo corregirá ese pequeño defecto de mi carácter). Siento que me prive de su sabiduría, pero tengo que ordenar los tomates en la nevera por colores.
    Ud comprenderá la urgencia

  40. Sí, la comprendo, es esquizofrenia obsesiva. Aunque también el trastorno bipolar, así como el síndrome de Asperger obligan a ordenar y reordenar una y otra vez los tomates en la nevera por colores y tamaños. ¿Por qué no lo hace con sus conocimientos?. Le he llamado Berzotas porque entra en el grado pertinente de mi estima. Aunque quizás prefiriese la provocación de alguna palabra gruesa para sentir un pequeño orgasmo. Y me despido de ustedes porque estaré unos días en el extranjero, concretamente en Alemania, donde debo esgrimir extraños argumentos ante algún auditorio que otro. Agur. Ah, y gracias por lo de entrañable, aunque la gitanilla lo será su reverendo padre, mi tierno muchacho.

  41. Les sigo desde hace dos o tres semanas y francamente sus intervenciones son instructivas y muy divertidas; incluso cuando disienten. Da la sensación de que son como una familia: “una familia extensa”.

    Los buenos profesores escasean, como han escaseado siempre. Enseñar a pesar es una vocación con la que se nace y con los años uno desarrolla porque de verdad cree en lo que hace. Para el alumno que descubre que el aprender puede ser acción dinámica y gratificante se abre un mundo nuevo. Por no hablar de la sensación de libertad que se experimenta.

    Buen viaje, Miguel. Espero que “provoque” en Alemania como lo hace en este blog.

    Kant, ratifico lo que escribe: “un cerebro humano, correctamente trabajado, es el más precioso instrumento del que disponemos como especie…” Pero uno debe aprender a discernir entre los torrentes informativos por sí sólo; forma parte de la experiencia personal e intrasferible de cada individuo.
    un saludo

  42. ¡¡Doña Concha!! no me mate usted con su “pero” que lo que he tratado de transmitir es precisamente lo que usted apunta… ¡¿tan mal me expreso, voto a Bríos?! En fin, perdóneme usted el exabrupto, fue un pronto, me retracto del mismo. Sigo.

    Tal vez en lo que me permito incidir es que de un sistema de enseñanza perverso no se puede obtener un resultado virtuoso. Por tanto, el individuo promocionado desde ese sistema, que rechazo, parte de no poder discernir. No está dotado de criterios críticos. No viene de una enseñanza crítica. No se enseña a criticar. No se enseña a pensar. Ahí reside su perversión porque, encima, tiene la desfachatez de llamarse “democrático”.

    Si al individuo, con el sistema actual, no se permite que sepa pensar por si mismo, antes al contrario, se incide en su sumisión ¿cómo lo va a saber? ¿cómo despertar ese cerebro durmiente que late soterrado por capas de estulticia colegial? ¿por ciencia infusa? Se dice que lo peor del esclavizados no es su condición, es que la asume como propia cuando se llama a si mismo “esclavo”. Y nuestro sistema educativo induce a ser dependiente (“esclavo”), no a cimentar su propia individualidad sino a diluirla en la masa anodina de la “mediocritas”. No se quieren mentes pensantes, son peligrosas. Así, pues, creo, estimada señora, que mi conclusión es la misma que la suya.

    Por concluir, me reitero en mis disculpas y, en fin, ya saben ustedes que a estas horas mi decrépito mecanismo – si seguimos con Vesalio, como el otro día – me reclama su descanso cotidiano. Tengan ustedes muy buenas noches.

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