Los medios y el delito

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El lunes 17 de septiembre publiqué en Levante-EMV un artículo titulado “Retrato del villano“, sobre Jaime Giménez Arbe, alias El Solitario: sobre su imagen, sobre el aura mediática que le rodea… Al escribirlo me valía de ese libro titulado Fichados que aquí empleé meses atrás. Hoy leo en la prensa nuevas revelaciones sobre las actividades del presunto atracador. Creo que vale la pena releer lo que el lunes publiqué y lo que El País (José A. Hernández) o Abc (Ep) abordan otra vez y con nuevos datos. En uno u otro caso, el asunto es la imagen del ladrón, el prestigio del ingenio criminal, la intuición del delincuente. Llevamos siglos con historias de atracadores que burlan el acoso de la policía, con cuentos en los que el las fechorías las comete un villano amigo del pueblo, con relatos en los que el olfato le salva de su captura. Pero llevamos años y años también con la moraleja finalmente establecida: el delincuente nunca triunfa. Creo que el  caso de El Solitario se presta a numerosas interpretaciones: tiene algo de literaria, algo de estrella mediática: una figura que dice emplear todo su ingenio para cometer trapacerías que ponen en jaque a la sociedad. Pero el presunto  delincuente es también un supuesto homicida al que se le atribuyen crímenes execrables, algo que rebaja sin duda su prestigio criminal.

Pensaba en todo esto y, por asociación, pensaba igualmente en la literatura policial del siglo XIX. La ciudad, esa ciudad industrial y multitudinaria a la que acuden tantos y tantos rústicos del Ochocientos. Es el ámbito del anonimato, el lugar en el que es más fácil parapetarse tras la semejante apariencia de las cosas y de las personas: los potentados parecen potentados y los obreros se asemejan a los obreros. Adoptar una indumentaria genérica sirve para pasar inadvertido… Por eso, la policía ha de mejorar sus métodos de pesquisa y, por ello, la figura egregia de Sherlock Holmes se alza como héroe tutelar en un medio urbano que es, literalmente, un bosque, con numerosos árboles, con abundante vegetación y con tumultuosa fauna que a todos confunden.

“–Considerándolo todo –dijo Holmes–, creo que su decisión es acertada. Tengo suficientes pruebas de que le están siguiendo en Londres, y entre los millones de habitantes de esta gran ciudad es difícil descubrir quiénes son esas personas o qué es lo que se proponen”.  Eso lo leemos en El sabueso de los Baskerville, al que he regresado en la edición reciente de Valdemar (2006).

O como, en otra página, le dice nuestro detective  a Watson cuando éste muestra indecisión a propósito de las lecciones o consecuencias a extraer:

“–¿No se le ocurre ninguna? Ya conoce mis métodos. Aplíquelos”. 

Ya conoce usted mi método: se basa en la observación de los detalles, de aquello aparentemente irrelevante que acaba siendo significativo. Es un método semiótico, basado en los síntomas o en las huellas, en los restos o en los atisbos. Así nos lo explicaron Thomas A. Sebeok y Jean Umiker-Sebeok en uno de los capítulos de El signo de los tresun libro-homenaje a Arthur Conan Doyle y  a Charles Sanders Pierce que organizaron Umberto Eco y Thomas A. Sebeok.

El delincuente, leemos en los relatos del siglo XIX, no pregona su imagen delictiva. Se vale de su aspecto anodino para emboscarse, efectivamente, tras su indumentaria repetida, su índole previsible. En principio no hay nada en él que delate su condición, pero el detective es como un médico que distingue los síntomas gracias a su experiencia clínica. O es como un microhistoriador que sabe rastrear entre documentos inertes que no parecen tener sentido ni conexión (así lo dijo Carlo Ginzburg). El observador ve algo que desentona, algo que sobresale: un punctum que rasca, que hiere la vista, que atrae la atención de quien está entrenado para ver y discernir. Pero ese rasgo aparentemente extraño o incoherente ha de ser objeto de hipótesis. Conan Doyle lo dejó dicho: primero, las hipótesis lógicas; sólo al cierre, cuando no hay interpretación convincente, lo sobrenatural. Sorprendentemente, el autor de Sherlock Holmes se dejó atrapar por el espiritismo. Así lo revela en sus memorias. El gran detective jamás lo hubiera hecho. Holmes no se resignaba a las conjeturas infundadas o a la influencia de los fantasmas (a pesar de la gran tradición británica de ghost romance): como uno de sus personajes, tampoco el investigador quería caer de lleno en plena novela barata. En efecto, “Holmes no prestaría atención a tales fantasías, y yo soy su ayudante”, dice Watson en otra página de El sabueso de los Baskerville. De lo que se trata, en todo caso, es de dar con el criminal, insertando su acción en un relato coherente en el que cada uno tenga  su papel…

Releo esta novela de Conand Doyle (que leí por vez primera en la menesterosa colección de RTV a comienzos de los 70) y confirmo las virtudes del relato clásico. La Inglaterra victoriana es el escenario de una lucha por la propiedad, por una herencia de siglos. La continuidad histórica no ha alterado el poder terrateniente, que subsiste en plena sociedad capitalista, como también sobreviven sus tradiciones y leyendas. De una de ellas espera servirse un segundón dinástico para quedarse con la fortuna que viene del siglo XVII. En esta novela, Conan Doyle narra los delitos en el Ochocientos valiéndose del folclore tradicional. Es un cuento de crimen y castigo, de reparación, un cuento de presuntos fantasmas.

Regreso a El solitario, a su tratamiento mediático. ¿Y qué encuentro? Una novela barata, diría el personaje de Conan Doyle. ¿De fantasmas o de fantasmones? Relean, conmigo, cómo acaba José A. Hernández su crónica para El País: “Utilizaba crema Nivea tras los atracos para suavizar sus grandes manos, que se tapaba con esparadrapo para no dejar huellas dactilares allí donde pudiese tocar. A su novia de Brasil le preguntó, ante de viajar a Figueira, como se decía en portugués ‘esto es un atraco’. Lo quería saber para que le entendiesen adecuadamente. Jiménez Arbe lo tenía todo planificado. Sólo se le escapó pensar que ya podía estar bajo la lupa de la policía. Una vez detenido, tardó en comprender que aquel había sido su último atraco“. ¿Quién es el autor de esa frase…, José A. Hernández? No me digan que no es el final de un folletín del Ochocientos. Sólo un reparo: si los dedos están forrados con esparadrapo, entonces no hay huellas; y si no hay huellas, la lupa de la policía no puede distinguir atisbo alguno. Entonces, ¿para qué y por qué El Solitario nos muestra su dedo (o su huella) en la foto superior? No sé: parece estar en una novela del siglo XIX. En cambio, en el siglo XXI nos las vemos con el CSI…

Ahora bien, dicho esto, me doy cuenta de que regresamos a la ficción.

Uf.

Fin.

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Atención: Nuevo post el viernes 21 de septiembre, a poqueta nit…

61 comments

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  1. Kant

    Intervengo sólo por incluir una apostilla a lo que va diciendo don Justo. La frase “el ciminal nunca gana”, que aquí aparece ya socializada en “el delincuente nunca triunfa”, no sólo fue el sonsonete que taladró el cerebro de los radioescuchas españoles de finales de los 50-principios de los 60 del siglo pasado gracias a un serial radiofónico con el que la policía del Estado quería desanirmar a los “delincuentes, vagos y maleantes” de aquella España triste y gris, es que su autoría se debe al FBI. Sí, sí, a “ese” FBI, el del señor (o señora) Edgar Hoover dentro de una campaña de marketing social que incluía, por ejemplo, la substitución del concepto “agente especial” (como son conocidos ahora los funcionarios de dicha agencia) por el de “g men”, que quedaba mucho más de súperheroe. Bueno, era sólo una nota al pie, para los amigos de las curiosidades.

  2. jserna

    Es curioso, yo quería escribir “el criminal nunca gana” y me salió “el criminal nunca triunfa”, lapsus que revela que hoy no se gana: se triunfa. El triunfo…

  3. Marisa Bou

    Ayer lunes no pude entrar en el blog (por cierto, querida Pavlova, ya sé que no parece muy correcto bloguear en el trabajo, pero -para mi desgracia- mi puesto tiene un ínfimo nivel de responsabilidad y, por ende, de ocupación, por lo que prefiero leerles a vds., tan instructivos casi siempre, que dedicarme a las revistas del corazón, tan alienantes siempre, en mis ratos libres, que como puede observar por mis escasas intervenciones, son más escasos de lo que me gustaría) y hoy me encuentro con que ya liquidaron el post en el que participé el viernes, que ya se han “liquidado” otro más (debate interesante e intenso, por cierto) y que se ha inaugurado uno nuevo. Ahora debo dejarles. Espero poderles leer mañana.

  4. Miguel Veyrat

    Bien, como queda claro que Marisa Bou no se considera a sí misma una delincuente y tiene mucho mejor talante que algunos de nosotros, bienvenida de nuevo. Sí, querida amigo, hay que darse prisa, pues parece que Justo Serna, con tanto paraíso perdido y tanto grato descanso ha venido con un hambre de lobo. Por cierto, que envidiable y agradable sorpresa la intervención de su alumno en el anterior post. Esto está lleno de gente decente. Y enamorada de lo que hace. ¿Alguien lo dudó?

  5. Miguel Veyrat

    ¡Ah, y por ceñirme al tema de hoy, que conste que el “delincuente” no siempre pierde! Aprendan de la admirable reconstrucción de la fábula de la cigarra y la hormiga realizada por nuestro admirado KAnt. La consideración de buenos y malos, depende siempre del lado desde el que se contempla el panorama.

  6. Kafeína

    Pipiolo, hijo, ¿otra vez por aquí? Seguro que el solitario te cae bien. pedazo de facha. Anda, dí lo que piensas de ese machote Robin Hood… ¿Por qué no te vas con Paco a las cinco letras, que en español son seis?

  7. Kant

    Como don Justo aún no ha concluido su disertación sobre los delincuentes y su imagen, me permitirán un pequeño ex-curso sobre algo que, en ocasiones, atormenta a algunos lectores de este “blog” y los retrae a la hora de intervenir, como si su palabra u opinión, no fuera del mismo fuste que la de cualquier otro contertulio de los habituales.

    Viene ello a colación de la intervención de la señora Bou cuando alude a su condición laboral para refrenarse o para, a pesar de ella, “atreverse” a participar.

    Si me lo permiten les voy a reproducir lo que dice don Miguel Onfray en su libro “Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía, I” cuando propone una nueva forma de hacer (crear, proponer, construir, hacer servir) filosofía. Dice:

    “(…) ¿qué es esta ‘nueva’ manera de filosofar? Una manera muy ‘antigua’…, pues es la del ágora y el foro. Define la manera antigua de practicar una filosofía abierta y con destino al viandante común: Protágoras el estibador, Sócrates el escultor, Diógenes el empleado de banco, Pirrón el pintor, Aristipo el maestro, sí son de verdad filósofos, es decir, creadores de una visión del mundo, autores de obras teóricas que viven cotidianamente su pensamiento y llevan una ‘vida filosófica’, no son profesionales al modo en que la postmodernidad entiende la profesión.”

    La señora Bou, funcionaria, doña, Penélope comerciante, doña Ana Pavlova, pianista, doña Francisca (Fusca para uds) profesora; Veyrat poeta, Pedro, Luís y Paco Fuster – si no me equivoco – estudiantes de los temas más variopintos (periodismo, historia…) yo mismo soy un don nadie y, sin embargo, aquí nos encontramos todos y debatimos (¡y hasta nos enfadamos!) y disfrutamos del libre intercambio de ideas sin mayor revisión del DNI o repaso de curriculum alguno.

    La conclusión creo que es evidente: vale la pena sumarse a ese espacio virtual de libre pensamiento convertido en nueva ágora o foro. Un lugar, ese, en el que, como no ignoran, igual ibas para cantarle las cuarenta a Platón por sus abusos paidófilos en la última orgía en la que participó (“banquete” le llaman los suyos) como llevarte cuarta y mitad de ternera, unos ajos y aceite para el condumio diario de la parada de la esquina, que lo traen de Creta y está de oferta.

    Y sí, claro, de vez en cuando también aparecen androides aquí. Como aparecían en el mundo clásico. Ser zote está en la condición humana. Pero en nuestro neoforo virtual… ¿saben lo mejor?… los que aparecen son universitarios. Personajes marcados por la Universidad en su faceta más sórdida: en la soez, prepotente, insultante, mediocre; la que sólo en la exaltación vacua encuentra su razón de ser y, precisamente por eso, demuestra su limitación intelectual.

    No hace falta expulsarlos de ningún sitio, ellos mismos se niegan a si mismos y se convierten en seres repulsivos para los demás, por eso, a su discurso no se le atiende, se obvia. Padecer estas presencias “universitarias” es un precio exiguo si con ello logramos encontrarnos y disfrutar los que tenemos en la filosofía una forma cotidiana de vida y pensamiento. ¿No creen uds?

  8. Paco Fuster

    Debo confesar que desconozco los pormenores del caso concreto de este hombre, “El solitario”. Sin embargo, a mi lo que más me “gusta” del caso, lo que me provocó la mayor sonrisa en su momento, fue la figura surrealista de su abogado (supongo que recuerdan la ya célebre rueda de prensa que ofreció en su momento), un tal J.M. Trillo-Figueroa (hermano de Federico Trillo por cierto). Este personaje, que rivaliza en popularidad y afán de protagonismo con su defendido, intentó contribuir a esa aura mediática que adorna a “El solitario”, comparándolo con Curro Giménez, ya que según él, su defendido se dejaba las patillas largas en homenage al romántico bandolero andaluz. Además, al igual que su ídolo, luchaba por “la liberación del pueblo español”, puesto que robaba el dinero a los bancos, que previamente lo había robado a la gente.
    Si no se fian de mis palabras y quieren volver a vivir ese momento único, les dejo el enlace (espero que funcione, porque ultimamente no funcionaban los que ponía, y eso que sólo copio y pego de la barra de direcciones, tal cual) a un breve video (80 segundos) en el que podran escuchar y ver lo que les recuerdo:
    http://www.abc.es/hemeroteca/historico-10-08-2007/abc/Nacional/el-solitario-se-cree-curro-jimenez_164331754765.html

    Gracias a Miguel Veyrat y a Justo por valorar así, mi anterior intervención.
    Sobre lo que dice Miguel Veyrat en concreto, es verdad, disfruto estudiando historia. Hoy me han dado una buena notícia de esas de las que hablaba en mi anterior comentario (trabajo recompensado). Ya hablaremos cuando se confirme…

  9. Miguel Veyrat

    Al traer Paco Fuster el ejemplo del histriónico hermanito de la saga de los Trillo-Figueroa, hijos ambos —y seis más, uno pasó por la cárcel por drogadicto y otras lindezas— de un gobernador civil de la época más sangrienta de Franco, me afianza en el dicterio de que “el delincuente no siempre pierde”, pues la hormiga cuenta siempre con abogados ad-hoc, a quienes no cuesta nada ponerse en ridículo, sacar las cosas de contexto, elogiar al delincuente, cambiar las leyes si hace falta, no renovar Consejos Generales del Poder Judicial, prevaricar, invectivar la educación para la ciudadanía enalteciendo así de paso los comportamiento pseudoéticos alentados por las religiones (o sea, “regulados” desde fuera por agrupaciones de clérigos de las diferentes secta) etc. etc. No dudando, como hizo el “mandatario de los huevos” Trillo-Figueroa, en arrojar un euro a los pies de la periodista-cigarra que le hacía preguntas comprometidas acerca de sus negocios de hormiga administradora de los dineros de la Defensa Nacional, pagados por todos, y nomprecisamente para facilitar la muerte de nuestros militares.
    Y, sí, querido Paco Fuster, algún día le pasará, como me ha pasado a mí, cigarra irredenta, o a don Justo o don Cantarell, por poner algún ejemplo, morirse de asombro porque “además” le paguen por hacer lo que haría gratis, y lo que es más, se moriría si no pudiese hacerlo.
    Otra vez he de dar la razón a Kant, y muy a gusto, pero añadiendo en contra del juvenil ardor de mi amiga Kafeína, que algún día, si se atreven a leer bien y participar con razones y argumentos, los hijos pródigos de este blog se incorporarán a su “talante”, incluídos los que usan de mezquinos dedos acusatorios, los insultos descalificatorios o los más simplones comentarios, como los del inefable Paco, que ha demostrado no ser del todo pollino, descifrando que el acertijo que proponía la moza Kafeína acerca del lugar donde podía irse a “promener” el tal Pipiolo, era el que correspondía al famoso “mot” que Cambronne dirigió a los ingleses que le instaban a rendirse… ¿Lo ven? Hasta para el primate evolucionado hay esperanzas.

  10. Miguel Veyrat

    En efecto, Justo, y no todo es ficción, la naturaleza, siempre, imita al arte. Y sobre tu interpretación de las conductas de camareros y trillos, para mí, la soberbia del camarero le hizo arrojar la humilde rubia (quizás el inocente cliente no tenía más cambio y optó por dejar “eso” antes que no dejar nada..por verguenza. Un taxista a mí me devolvió también la propina por considerarla mezquina… Recuerdo una frase deLenin: La propina envilece al que la da y humilla al que la acepta. Pero Lenin no está de moda, así que pasemos a otra cosa.
    Trillo no pretendía otra cosa que humillar a la periodista llamándola “vendida” al arroja, no entregar, un euro a sus pies. Así funciona la derecha extrema: los suyos actúan siempre por lealtad ideológica y política, porque tienen consigo “la verdad” (Mi enternecido recuerdo a Protágoras en la mente enfebrecida del alma de Platón de la Trillo es heredero): los de enfrente mienten siempre porque están “comprados”. Lo del númerodiecisiete podía referirse a los diecisiete reporteros que hacían “ji, ji, ji” por “lo bajini” ante la humillación recibida por su compañera. That’s all in my mind.

  11. Pavlova

    Leo sus aportaciones de hoy y siento una profunda tristeza, una melancolía honda. La prepotencia chulesca, ineducada de gran parte de nuestra derecha, pese a reafirmarme en mi criterio ateo y rojo, me confirma que no hay esperanza, que es muy difícil llegar a tener eso que llamamos “una derecha civilizada” partiendo de los mimbres que la ocupan. Monedas tiradas a la cara, bolígrafos introducidos en el escote de otra periodista… No es solo un problema de chulería, de eso que se ha venido en llamar “no saber estar”, de educación, en fin, es un problema de maldad, de falta de delicadeza, de algo tan aparentemente trasnochado como la “finura interior”. No sé, una pena.

    Gracias, Marisa Bou, por haber entendido lo que escribí como algo que no se refería a usted, en ningún modo, aunque se prestara a confusión; quizás no debería haber contado ese comentario de mi padre justamente en respuesta al de usted. Por tanto, no era necesaria su explicación. A pesar de la “cizaña” de dos contertulios, usted no se ha ofendido, cosa que habría lamentado profundamente. Un saludo cariñoso y feliz jornada laboral.

    Mi amable Kant: Ana Pavlova pianista, pianista, no es que sea. Hice la carrera de piano y fui pianista in ilo tempore, pero después de más de diez años sin poner las manos en un teclado, para llamarme pianista debería pasarme antes un año tocando cuatro horas diarias, cosa imposible porque mi oficio de madre es a tiempo total. De mis cinco carreras musicales, abandonadas todas, la que sería imposible de retomar es justamente esa, la que requiere una práctica de atleta, una musculatura y unas agilidades ya muy lejos de mis pobres manos. Digamos que soy músico (imposible el femenino; tendrán que encontrar una solución para esa profesión en las mujeres las feministas airadas. A ver como digo de mi misma que soy música) y pintora (retratista), profesión con la que me gané la vida holgadamente en la lejana juventud, y otras cuantas cosas más, con las que trampeo ahora (colaboraciones en revistas y fotografías, comisariado de exposiciones…) pero nada de eso hace que no sea, como usted se denomina, una “Doña nadie” que disfruta, como usted, de tan amable compañía con cuyos comentarios, sonrío, me enfado, me emociono…

    Más saludos cariñosos para todos con mi profundo y cada día renovado agradecimiento a Justo y su preclara inteligencia.

  12. Miguel Veyrat

    Amable y refinada Pavlova, se dice “illo” si lo quiere decir, como pienso, en latín. De illo se derivan los artículos “él”, “ella” (illa) y “ellos” en castellano y otras lenguas romances habladas en España. De “ipso” e “ipsa” de derivarían los “es” y “sa” mallorquines, que preceden al nombre propio. De nada. Yo también agradezco su humildad oportunista, aunque no se crea una “doña nadie” y acostumbre a ver fantasmas en su mente a veces algo turbia, retorcida y siempre mezquina. Y a Justo, por supuesto, su inteligencia, aunque nada veo por qué haya que reconocerla ahora mismo. ¿Usted sí?

  13. Miguel Veyrat

    Ah, se me olvidaba. Si existe alguien que deba callarse la boquita a la hora de acusar a nadie, y menos de “sembrar cizaña”, en lo que es usted una experta labriega, como pueden atestiguar numerosos ex-amigos suyos, es usted, hipócrita mujercita de mil caras.

  14. Kant

    Ja, ja, ja… ¡es cierto, don Justo!, no recordaba aquella escena que narra en su artículo pero, apenas leí su comienzo, me volvió nítida a la mente… ¡voto a Bríos!… “qué país, qué paisaje y qué paisanaje” (si el señor Unamuno me permite citarlo).

    :-)

    Regresaré más tarde – he de cultivar mis ricas haciendas – que quiero comentar algo sobre delicuentes y delincuentes a rengló de lo aparecido ayer en el programa del señor Gran Wayoming (o como se escibiese), “El intermedio”, de la Sexta, y en donde lo mediático, lo judicial, lo criminal y el delincuente se juntan en un “totum revolutum”, creo que interesante.

  15. Kant

    Regresé.

    Bueno, les comentaba de qué manera el señor Gran Wayoming (¡por favor, que alguien me diga cómo se escribe!) presentaba la antítesis entre el asunto de “Gescartera”, con unos presuntos delincuentes de “guante blanco” para los que se pide tres años de prisión (todo y que el dinero sigue sin aparecer… ni aparecerá; millones de euros), y el de un confeso chaval, delincuente, que hurtó en un “Mac Donald” unos cuantos euros y al que ya le han caído siete años.

    Obviamente, los medios de comunicación le dieron al primero imagen, espacio y dedicación y al segundo, los documentalistas de “El intermedio”, lo tuvieron que encontrar sólo en negro sobre blanco porque ni foto tenía. Parece que a nadie – salvo al susodicho programa televisivo – parece inquietar la confrontación de ambas sentencias. Igual es que ya nos hemos acostumbrado a la jarana político-mediática y con un levantamiento de hombros acompañado de un lamento (“ya se sabe…” “es así…” “cosas de la vida…”), zanjamos el asunto.

    Este doble rasero – otro de los grandes temas de la novelística negra – se hace más sangrante cuando se juntan piezas de otros rompecabezas pero que están sobre el mismo tapete de la Justicia española y se maceran en esa desgana social patente ante las injusticias de la Justicia.

    Se encontró la forma de impedir que un ciudadano español (¿importa su nombre, lugar de nacimiento o delito si ya cumplió su pena conforme a la Ley?), a punto de recuperar la libertad de la que una sentencia le había privado, regresara a prisión por un (nuevo) delito ¡¡de opinión!! que se añadía al anterior ya prescrito. Los medios, el gobierno, la oposición, la fiscalía, los jueces, los tribunales… todos a una a favor de la excepcional medida. ¿Argumento para ello?: ese individuo podía – obsérvese, “podía” – atentar contra España (?).

    A punto está de salir a la calle el “Violador del Ensanche” tras cumplir una ínfima parte de su gigantesca condena… ¿y?.. Ahora, los medios se muestran timoratos con la noticia, gobierno y oposición miran el horizonte, la fiscalía se disculpa ¡por tener la Ley que tenemos! y los jueces dicen estar de manos atadas… Ahora, todos escabullendo la responsabilidad. Ahora, ya no hay excepcionalidad, ni retorcimiento de la propia Ley. ¿Motivo?, no se puede retener a nadie sobre un supuesto hipotético (que además – pero esto no se verbaliza, claro – “sólo” afecta a las mujeres, el 51% de la población concreta, no a una idea).

    Vaya, para el primer delincuente, sí pero para el segundo, no. Oh.

    En el primer caso, lo tuvimos hasta en la sopa mediática, con una especial dedicación a crispar la convivencia merced a imágenes permanentemente renovadas e intencionadas, descontextualizadas y engañosas, hubo declaraciones, opiniones, soflamas… “Alarma social” en lenguaje judicial. En el segundo, vemos las mismas imágenes reiteradas una y mil veces hasta el aburrimiento y apenas escuchamos – los que queremos oír – el grito acallado de los colectivos feministas que exigen una solución ante un peligro objetivamente inminente que crea, de forma patente y concreta, “alarma social”.

    Delincuentes “buenos” (para los que la Ley es permisiva y comprensiva) y delincuentes “malos” (para los que la Ley es inflexible y aún abusiva) convertido en una realidad social que el ciudadano acepta resignadamente, los medios orean con la mayor naturalidad y aplauso y los políticos instrumentalizan a su gusto e intereses, son la mejor demostración del fallo por la base del Poder Judicial, ponen los cimientos del descrédito de un Estado que se vanagloria de ser “de Derecho” y cuestionan, por eso, el fundamento democrático real del Estado.

    ¿Cómo afectará eso a “El Solitario”? ¿se le ubicará como un moderno y simpático Robin Hood (como el de la foto) o como un asesino de policías (como sus retratos-robot)? ¿hacia donde caerá la balanza de los medios, de los políticos y de esa Judicatura y Fiscalía perfectamente ajena al control ciudadano? ¿Y la Justicia, qué?

  16. Pedro

    Interesante discusión sobre los delincuentes y los medios. Gracias sr. kant. Es lo que toca aunque J. Serna se haya puesto muy fino. Lo que no entiendo es lo que les pasa a la señora Pavlova y a Miguel Veyrat.

  17. jserna

    ¿Muy fino, Sr. Pedro? Hombre, yo intento tratar finamente el asunto del blog. Luego me sale lo que me sale, especialmente cuando el post lo escribo a plazos. Coincido con usted en que la aportación del Sr. Kant es, en este caso concreto, más contundente y severa que la mía, incluso más directa y mejor planteada, pero admitirá también que yo no quería hablar de la Justicia, sino de los medios: de cómo la prensa reproduce sabiéndolo (o sin saber) esquemas narrativos ya gastados y sobre todo empleados por los folletines de otro tiempo.

  18. Miguel Veyrat

    Querido Pedro, no intente penetrar usted en los arcanos que guardan las oscuras intenciones de unos contra otros. Sepa solamente que la ficción supera siempre la realidad (realidad importante para su futura condición de historiador) y que debe desconfiar siempre de quien hace la pelota constantemente a quienes considera susceptibles a ella y flagela quienes suponen (siempre en su mente enferma) como escondidos enemigos que conspran con ellos y siempre zizaña en sus caminos. Esto es, que ” la realidad” siempre es patrimonio de quien la imagina. Eso tiene su nombre en psiquiatría. Pero no lo mencionaré a menos que ese patética personaje polimórfico siga intentando dirimir sus odios personales y atrabiliarios en este blog.

  19. Miguel Veyrat

    ¡Ah! y si lo desea seré mucho más explícito. Pero no creo que la proteica señora lo desee, pues mis narices están ya más que repletas de sus provocaciones (ella “sabe”) y descortesías. Yo le rogaría que no me cite, no me mencione, que me ignore. Que halague cuanto quiera a sus favoritos tenores. Pero que olvide que alguna vez, por desgracia, fuimos amigos. De lo que me arrepiento con todas mis fuerzas. Es una enferma. Que se olvide de mi nombre y mi apellido. Que viva feliz halagando a algunos de los que considera “suyos”, y acusando a otros de imaginarios “delitos” solamente dictados por su mitomanía de pureza “roja y atea”,como repite isócronamente. Pero, por favor, que vaya de una vez a las seis letras que en francés son cinco. Como dice Kafeína, usando crípticamente la interjección del general Cambronne a los ingleses. Como ha quedado dicho. Allá ustedes si le siguen otorgando crédito.

  20. Fuca

    Pero Miguel, por favor, todos los seres humanos somos contradictorios, simpatizamos más con unas personas que con otras, pero eso no quiere decir que no podamos respetarnos y debatir en este blog como “amigos”; Ana Pavlova y tú tenéis estilos muy diferentes, pero los dos aportáis a este blog interesantes comentarios, dejad vuestros piques, por favor.

    Por cierto, Migueliño (nosotros utilizamos el sufijo –iño en tono cariñoso), leí tu “Babel bajo la luna” y me gustó; tus poesías están llenas de antítesis, como para indicar que vivimos en un mundo contradictorio, la vida sin contradicciones no es posible, “la síntesis llega con la muerte”. Es deseable que en una tertulia haya gente muy distinta, ayuda a pensar, a dudar…, no aumentes el abismo entre Pavlova y tú, por favor, hay mucha gente que disfrutamos leyéndoos. Un abrazo.

  21. Miguel Veyrat

    Gracias, maja. O majiña. Sólo quiero que me olvide, la doña. ¿Vale? Vale, Fuquiña, estás invitada el 15 de Noviemrre, en el Ateneo de Madrid, a la presentación de “Fronteras de lo real”, escritos sobre poesía, “Instrucciones para amanecer”, poesía, y la reedición de “El Incendiario”, poesía. Me alegra que “Babel bajo la luna” te haya interesado. Sale en París, traducido, en 2008. En Gallimard. Yo disfruto leyéndote a tí. Al menos, eres normal.

  22. Kant

    Le haré una confesión, don Pedro, tal como comenté más arriba, ando devorando con pasión a don Miguel Onfray pues este hombre – ésta es la confidencia – tiene la gracia de ponerme de los nervios: entro en cólera ante los aspectos que desentraña y me ciego, me ciego. Por eso, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, vapuleé el tema del doble (cuando no triple) rasero moral y ético de la Justicia desviándome notablemente del evidente propósito del señor Serna, centrado en la comunicación (ora informativa, ora narrativa, ora mixtura de ambas).

    Poco más puedo decir en mi descargo, tal vez que contaba con la generosidad de los contertulios para explorar nuevos terrenos a la sombra del tema inicial, aunque si hemos de ser rigurosos – y a mí también me gusta serlo… de vez en cuando – la materia propuesta no está ni mucho menos agotada, queda tela por cortar y no precisamente de dobladillo. En especial en una sociedad, la nuestra, donde la novela europea policial decimonónica ha sido prácticamente desplazada por la negra estadounidense del XX y, seamos sinceros, se conoce notablemente menos que antes (pero no mucho antes, eh).

    Ese inmenso detective de Doyle, Sherlock Holmes; su precedente, Augusto Dupín, de Poe; y su antítesis en tiempo, espacio y actitud – ya que se ubica en “el otro lado” de la Justicia – Arsenio Lupín, el gentil ladrón de guante blanco de Leblanc, conforman una particularísima visión de la vida burguesa de Occidente en la que las cosas adoptan, a la vez, el perfil que su protagonista propone según sus propio sistema de vida (y trabajo) y el ámbito público en el que la delincuencia llega a tratarse como enfermedad o como pura maldad; cualquier cosa antes que aceptar que es la desigualdad e injusticia social es la que impele a los más desdichados – o a los más dichosos – a desbordar el Orden.

    El salto en el tiempo y aterrizaje en nuestro presente no puede ser más sobrecogedor. La imagen ya no es que valga más que mil palabras, es que desplaza a las palabras, y desde su objetivo óptico nos proporciona un perspectiva radicalmente diferente e inquietante (por vertiginosa) de nuestra propia delincuencia. La que se quiere ver “objetivamente”, como si quién pulsa la cámara no tuviera su propia intención al hacerlo de esa manera y no de otra. De hecho, a vueltas con “El Solitario”, en el XIX su patética vida hubiese sido objeto más de una obra dickeniana que no la de unos maestros de la narración policial; por el contrario, en el XXI, casi nos quedamos sin una u otra alternativa escriptórica. Sus andanzas se han conocido tras superar la barrera difícilmente superable de la contemplación de sus fotos carnavalescas. Las noticias sobre él sólo han rozado el folletín porque no llegaban ni al folletón, el peso de su imagen grotesca ha superado su auténtica enjundia, la que informaba de su vida.

    En fin, que nos quedamos en lo visible, en lo evidente, en lo anecdótico. El detalle no lo utilizamos como palanca para adentrarnos en nada más. Nuestro cerebro no se mueve sólo percibe y recibe pasivamente. Así que, como cualquier estúpido policía de hace un par de siglos, con esas condiciones de pensamiento planisférico, ni habríamos descubierto al asesino de la calle de la Morgue, ni hubiéramos imaginado quién podía ser Lupín, ni, por supuesto, ni remotamente nos habríamos aproximado al profesor Moriarty. Así nos va.

  23. Paco Fuster

    Miguel. me sumo al consejo que te da Fuca: no vale la pena… No os conozco personalmente ni a ti (te tuteo con tu permiso) ni a Pavlova (no tengo nada a favor ni en contra de ninguno de los dos, salvo el respeto que os profeso, como al resto de gente que aquí escribe), ni conozco vuestras anteriores trifulcas – que por otro lado tampoco me interesan nada -, pero por tu curriculum, creo que entrar en provocaciones es impropio de una persona con tu cultura y tu experiencia (y digo esto sabiendo que los nervios de todo el mundo tienen un límite). En fin, es sólo mi opinión.

    Pasando a un tema más agradable, te digo lo de tu experiencia – de poeta en este caso – porque hace unos dias, buceando en los fondos de la hemeroteca en busca de material para un trabajo, me choqué casualmente con tu nombre, cosa que me provocó una agradable sonrisa (después del primer impacto visual, claro). Eran en concreto dos poemas tuyos (cuyo título apunté en un papel que he perdido) publicados en un número de la revista “Ínsula”, el de enero de 1981, que estaba consultando por otros asuntos.

    Sobre tu libro “Babel bajo la luna”, decirte que quería comprarlo en mi última visita a Madrid (en la “Casa del Libro” de Valencia me dijeron que no lo tenían) pero se me olvidó en medio de todo el jaleo del Congreso y otras historias. Y aprovecho para felicitarte por la traducción al francés – y en Gallimard, que son palabras mayores – y por las presentaciones en Madrid, a las que me gustaría asistir, aunque lo veo improbable por la fecha.

  24. Kant

    Bueno, esto de la informática hay veces que me desconcierta. Les doy mi palabra que cuando abrí el “blog” – sobre las siete horas vespertinas – la última intervención que había colgada era la del señor Veyrat a las 18’03. Véase que la mía es de las 19’10. De ahí que me limitara a responder a don Pedro y no le diera mayor importancia al desencuentro inicial de don Miguel con doña Ana Pavlova.

    Pero, caramba, vuelto al redil después de cenar, me salió entonces toda la retahíla de intervenciones… seamos sinceros y crudos, don Miguel… inapropiadas. Aunque, al mismo tiempo, veo que doña Francisca (Fuca para uds) y el señor Fuster tercian gentilmente en un reclamo de prudencia. He de unirme a su voz, señor Veyrat, prudencia y contención. No obstante, veo que con su respuesta a doña Francisca, devolvemos las aguas a su cauce. Como en el caso del Señor Fuster, ignoro el motivo del desencuentro y no creo que a nadie, fuera de uds dos, incumba pero ello no puede ser óbice para que asistamos a tan funesto choque entre dos contertulios a los que todos apreciamos. Olvidemos el asunto y miremos al futuro… o a la Luna, si está sobre Babel.

    En fin, mi nueva intervención, independientemente de lo que me encontré y ya hemos olvidado, era por poner un epílogo de chanza a mi anterior intervención vinculada a la foto con que el señor Serna encabeza su “post”. Lo cierto es que me viene muy bien ese retrato para enlazarlo con esa torpeza intrínseca de los policías decimonónicos de la que hablaba y que, en ocasiones, como ahora, pervive hasta nuestros días, sociedad de la comunicación y la imagen. No ha mucho explicaron en un informativo de Tele 5 (que no era “Aquí hay tomate”) el motivo de la pintoresca postura de “El Solitario”: créanselo o no, la policía portuguesa adujo que dicho posado se debía a que ¡¡¡¡mostraba su huella digital a la cámara!!!!… por Hércules… encima, se dijo en rueda de prensa… y encima, en la sala, ni nadie murió de vergüenza ajena, ni nadie reventó en carcajadas… la debilidad mental, en estos tiempos, parece que es contagiosa… “o tempora, o mores”

  25. Pavlova

    “Como en el caso del Señor Fuster, ignoro el motivo del desencuentro y no creo que a nadie, fuera de uds dos, incumba pero ello no puede ser óbice para que asistamos a tan funesto choque entre dos contertulios a los que todos apreciamos. Olvidemos el asunto y miremos al futuro… o a la Luna, si está sobre Babel.”

    Señor Kant, permítame que le corrija; ustedes no han asistido al choque entre dos contertulios. No he dicho nada, fuera de la más correcta educación, a nadie de éste blog. Ustedes han asistido a un vómito bestial, grosero, desmedido y absolutamente injustificado de Veyrat hacia mí y al que, naturalmente, no puedo, ni debo, ni quiero contestar.

    Un saludo cordial y desolado.

  26. Miguel Veyrat

    Exacto. Ha sido bestial. Pero no un vómito, sino la expresión de un cabreo profundo, ex-abrupto, sí, de quien conoce las razones de la hipócrita actitud de quien se disfraza de grácil y honesta, y está harto de sus falsas humildades y desmedida mitomanía. Será mejor que me haga caso, olvide hasta mi nombre y apellido. No me cite, no me mencione. No se dirija a mí. Hágase ese favor, permanezca en su mundo desquiciado y falsamente medido y no me obligue a ir más lejos… a un uso desmedido de este blog, como dice medida y acertadamente Justo Serna. No diré más por ahora, sino que doy excusas a todos por el espectáculo inhabitual al que han asistido y no provocado por mí.

  27. Salomón

    No pretendo echar más leña al fuego, pero ya que se trata de delincuentes, quiisera saber por qué se muestra desolada la señora afectada por lo que ella llama vómito grosero, y no fue lo suficientemente autocrítica como para ofrecer sus desoladas excusas a las señora Bou, a la que acusó alegremente y sin presunción de inocencia (¿vómito delicado?) de iniciar la peligrosa senda de Mario Conde por usar el ordenador de su puesto de trabajo para escribir en el blog. Que yo sepa, tuvo bastantes días para hacerlo mientras los demás contertulios miraban hacia otro lado, seguramente tomados de verguenza, hasta que la señora Penélope tuvo el coraje de denunciarlo. A partir de ahí, la única reacción de la Pavlova, sin contestar las bien argumentadas razones de penélope, tuvo lugar cuando la señora Bou mostró su deliciosa actitud de ignorar la ofensa gratuita que constituyó su bienvenida, con una leve excusa autoexculpatoria, dicha de paso, y también de paso el “rostro” de acusar a dos contertulios de “sembrar cizaña”. Ni quito ni pongo, supongo que el señor Veyrat tiene razones para saber quién se esconde y por qué tras ese ingenuo nick, y la Pavlova las suyas para dispensarle su odio africano, pero creo que tiene razón Justo Serna cuando aduce que este no es modo de comportarse “en sociedad”. Sobre todo el intelectual, de probidad comprobada, que ha mostrado ser a lo largo de su vida el escritor y periodista al que todos respetamos, aunque haya querido quitar hierro al final imitando la pataleta transgresora infantil del consabido cacaculopis. Debe respetarse a sí mismo no respondiendo a provocaciones, como muy razonablemente propone Paco Fuster.

  28. Miguel Veyrat

    4ltima intervención: OK, lección, lecciones varias recibidas.Gracias. Escribiré mil veces “no volveré a molestarme por las conductas ajenas, por muy reprobables que me parezcan”. Y quinientas más, leeré con provecho el manual de conducta del buen blogger. Hasta siempre, en “la sociedad”. Queden ustedes en paz.

  29. Miguel Veyrat

    Antes de irme, le debo las gracias a Paco Fuster por interesarme en mi libro. Paco: Está prácticamente agotado, ya que las tiradas en poesía son cortas y la catedrática y decana de Filología de la Universidad de Amiens, Françoise Morcillo, colocó el libro durante dos años en el curriculum del último curso de la licenciatura en español. Ello hizo que los alumnos pidieran y compraran numerosos ejemplares. Me dice el editor sin embargo, que ayer estuvo en mi casa revisando las últimas pruebas de los nuevos libros, que quedan ejemplares distribuídos, porque no le han devuelto los albaranes, aunque está pensando en una reimpresión. Recomienda que te dirijas a la FNAC o la Casa del Libro de Valencia y digas que lo pidan al distribuidor. Tienen obligación de buscarlo. Si no, y si sigue tu interés y pasas por Madrid algún día, a mí que queda alguno que otro y me encantará obsequiártelo y dedicártelo. Justo Serna tiene mis teléfonos y dirección. Gracias de nuevo.

  30. jserna

    Por error he borrado el comentario que puse ayer por la noche. Yo regresaba de la inauguración de una Exposición (en la que tengo “arte” y parte). Al leer lo sucedido en el blog mostraba mi desolación y pedía templanza o moderación, pero a la vez admitía que cada uno puede hacer un uso medido o desmedido de sus comentarios para presentarse en sociedad. Lamento lo ocurrido.

  31. Pavlova

    No ofrecí excusas a la Señora Bou porque no dije nada ofensivo de ella. Me ataca usted, Salomón, porque no leyó con cuidado, como le pasó a Penélope; dije: “Sin que esto suponga el menor reproche encubierto, puesto que no tengo ni idea de las condiciones en que nuestra contertulia charla aquí ni soy quién, yo nunca lo haría en el ordenador de mi trabajo (por aquello de los folios :-))”, es más, escribí ese comentario lo más rápidamente que pude, aclarando que ella y yo no éramos la misma persona, al ver que Veyrat creía que lo éramos y comenzaba a tratarla con sarcasmo. Cuando vi que mi comentario podía inducir a error, cosa que es cierta y que lamento profundamente, que bastante hay con lo que hay, escribí (pese a que la Señora Bou lo había entendido): “, lo que sí quiero aclarar, por si las moscas, o las cigarras y hormigas, es que yo no sabía en qué condiciones escribía nuestra encantadora contertulia Bou y nada más lejos de mi ánimo que juzgarla”.

    Ahora bien, si usted considera que aquello que escribí, hasta mal interpretado, como lo interpretó usted, es similar a lo que Veyrat ha escupido aquí; si a mí me exige que me disculpe y a él le dice que se respete, es muy dueño. Pero sí, acusé a dos contertulios de sembrar cizaña porque lo hicieron, como le acuso ahora a usted, que recrimina a los demás por mirar para otro lado cobardemente, cuando lo que pasa es que supieron leer lo que yo quise decir (¿Y usted, usted no miró para otro lado? Si entendió que yo insultaba a nuestra nueva contertulia, que debe estar ya aterrada ¿Por qué no hizo lo que Penélope?). En fin, que si deduce por lo que Veyrat escribe, que comenzó dándome una clase de latín por un error de pulsación en que me “comí” una ele y se fue calentando, calentando…, si deduce por eso, digo, que yo le tengo a tal señor odio africano y no él a mí; si lo que entiende es que responde a mis provocaciones (¿Puede decirme dónde he provocado yo a Veyrat?); si entiende que soy yo quien ha provocado a Veyrat, no tengo nada más que aclararle.

    Le ruego que me disculpe, Justo, pero entre amenazas, insultos y reproches, pese a haberme propuesto no contestar, son demasiadas las tergiversaciones como para no tratar de aclararlas, que aprendí hace mucho de Teresa Berganza y de Javier Marías, que esa ley no escrita de que uno no debe contestar a las injurias, no tiene sentido en muchos casos y creo que tengo derecho a defenderme y lo hago a lo que merece algúna respuesta o puede parecer que es un error sincero. Empeño tonto, por otra parte, ya lo sé, cuando no se quiere entender, pero. Pese a no ser responsable, lamento muchísimo que por mi causa, se le haya organizado esto en su blog.

  32. Paco Fuster

    Gracias Miguel por tu ofrecimiento. Hoy no porque estoy en casa pendiente de recibir por mensajería un libro de historia desde la Casa del Libro de Barcelona que llevo meses buscando y por un milagro he encontrado, pero te aseguro que mañana que voy a Valencia preguntaré donde me dices por tu libro. Y sí, hablaré con el encargado de la Casa del Libro (el jefe) que es precisamente quién me ha conseguido éste de Barcelona del que hablo, y le diré que lo pida al distribuidor.

    Cambiando de tema – ya no digamos con respecto al post – ayer mismo y minutos antes de la inauguración, eschuché en la Cadena Ser lo de la exposición que menciona Justo – espero que sea la misma y no estar metiendo la pata – y como acto reflejo pensé efectivamente, que por el tema (la industrialización del País Valenciano – en versión oficial “Comunidad Valenciana” – en los últimos dos siglos), tu (le hablo a Justo) o Anaclet, estarías metidos en la organización, como expertos en el tema. Luego he visto que el comisario es Juan Lagardera.

    Por cierto, me hizo gracia que en el debate de la Ser – el programa “Valencia al dia” – uno de los contertulios le dijo en tono jocoso a Vicente Ferrer (Secretario de Organización del PP valenciano y encargado ayer de inaugurar la exposición, según dijo el mismo en el debate minutos antes de proceder) que Franco había enviado un teletipo denunciándole por haberle sobrepasado en el número de inauguraciones – ya saben aquello de “queda inaugurado este pantano” -, porque se ve que ultimamente el hombre no para con eso de las fotos y las inauguraciones.
    En cualquier caso, espero que sea un éxito y si no mañana, la semana que viene, intentaré pasar por el Muvim a ver esa “Ciudad extensa”…

  33. Kafeína

    Vale, doña, no se altere más que le dará un soponcio, pero dígame por qué se refiere usted despectivamente a “Veyrat” tratándose de “un señor de edad avanzada”, como se decía antes y de educación exquisita, al menos hasta que usted le provocó acusándole de sembrar cizaña cuando me consta que la ignora? Que yo sepa, no es su subalterno, su empleado ni su lacayo. Las mieles excesivas que gasta usted con otros contertulios a los que admira, admiración que comparto, no la excusan de dar a cada uno el tratamiento adecuado. Recuerdo los tiempos en que aplaudía usted con el mismo ardor las fecundas intervenciones de nuestro buen poeta, cuando le llamaba usted “señor” o “don” Miguel. O Miguel a secas, como hago yo misma, porque le tuteo como Paco Fuster. O tempora o mores.

  34. Marisa Bou

    ¡Me asistan los dioses en este momento de tribulación! Dejo de acudir un día a mi cita con ustedes, y al siguiente me los encuentro enredados en un feroz intercambio de insultos, reproches, provocaciones y qué se yo… De haber sabido yo que iba a provocar semejante catástrofe, me hubiera yo guardado muy bien de contar intimidades usufructuarias. He de reiterar que no me ofendió doña Pavlova, que hasta el momento me ha tratado con cortesía, igual que todos los conterturlios, por lo que me siento profundamente agradecida. Y no tengo más remedio, puesto que todos han expresado su opinión sobre tamaña “pelotera”, que ponerme en plan Refranero Español y decirles a ambos dos contendientes: “Dos no discuten si uno no quiere” y “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio” ¿vale?
    Por favor, céntrense ya en cuestiones más filosóficas, que soy persona de temperamento tranquilo y -es verdad- me aterran las discusiones aunque no las protagonice yo. ¡Un poco de orden, señores, que esto no es serio!
    Por cierto, les quiero a todos y ya me cuidaré muy mucho de expresar mis preferencias (que las tengo, no lo duden) en este foro.

  35. Kafeína

    Bravo Marisiña (que diría Fuca), la sabiduría popular muy a menudo acierta, y bienvenida a este territorio, no comanche, pero donde a veces se adivina la sombra de sigilosos siux reptando en busca de caza.Territorio de anchos horizontes y verdes praderas surcadas por amenos arroyos y dulcísimas alfaguaras. Para que vea. Que también quiero que me prefiera…

  36. Kant

    Basta.

    Ni es lugar este (no lo fue nunca), ni son maneras (en ningún caso), ni es concebible (bajo ningún motivo) la reiteración en un problema privado que, incomprensiblemente, se ha convertido en público.

    Vistos los esfuerzos realizados por doña Francisca (Fuca para uds), don Paco Fuster, doña Marisa Bou y por mi mismo por tratar de corregir el rumbo de la disparatada deriva en la que el “post” se ha visto sumido y dado que han sido esfuerzos baldíos, pues se insiste en ella, ruego de los asistentes se recupere la cordura, nos centremos en lo que el señor Serna nos ha propuesto – y en lo que andábamos metidos todos “antes de” – y dejemos la cuestión ya. Pero ya.

    Más aún, le ruego a don Justo que, de prolongarse el asunto, por tirios o troyanos, demos por zanjado este “post” con la esperanza de que los ánimos se serenen, se reflexione sobre lo inapropiado del asunto y se comience de cero en el siguiente.

    Por lo demás, de cara al futuro, y creo que compartido por todos – dígaseme si acaso me equivocara – por favor, quien tuviese conflicto privado con alguien, utilice los canales privados y si fuera público, cíñase al carácter dialogante que estamos queriendo – todos – darle a las charlas que nos propone el señor Serna más allá de filias y fobias personales.

    Basta, pues.

  37. Salomón

    ¿Yo he dicho “cobardemente”? Veo que el señor Veyrat tiene razón cuando afirma que usted manipula e inventa. Por otra parte, ¿qué necesidad tiene usted de decir que dicho señor “escupe”? Haga caso a Kafeína y a la señora Bou y cálmese, no con café, como parece que hace ella, sino con tila.Y pase un poquito, pase, que como también dice un conocido proverbio castellano, “quien se pica, ajos come”. Y lamento haberme convertido en una enemigo suyo más. Y van… ¿Cuántos? Hija,¡Es que dispara usted contra todo lo que se mueve!

  38. Miranda

    Cuando escuché en la radio que le habían pescado (de pescar cosa escurridiza y algo babosona) me dió como pena.

    Aún no he decidido si no me la tenía que dar.

    Ha aparecido una noBia sandunguera que me inquieta un poco, no por su sandungue, me inquieta que la anquila astuta tenía previsto seguir manteniéndose robando en Brasil. ¡Que ordinariez!.

    M.

    (las cosas emocionantes, como bida, nobio, bibir etc, las escribe una querida amiga con B porque dice la V inquieta y como que es menos cosa, y yo lo que ella diga)

  39. Kafeína

    Miranda, “Vienbenida” de nuevo a este blog tras largo exilio —¿voluntario?— Recuerdo que era usted, hará como un par de años, si no me equivoco, compositora o pianista, o músico profesional en todo caso, y persona alegre e inquieta. Y adoraba a Brassens. Dé usted por favor un poco de vida nueva a esta desolación, que seguro que no es tanta. Alguien exagera, seguro, y quizás sea porque a alguien también la “han pillado”. En todo caso, sé que yo misma no fui tierna con usted, pero he cambiado mucho aprendiendo seriamente de mis maestros, algunos de los cuales andan todavía por aquí vivos y coleando.¡Ah, y su amiga es muy creativa! pero no sea más anarquista que yo, que prefiero también la K a la “c” de ceniza. La “uve” es suabecita y se deja prounciar así, entre los labios, como besando,pero puede ser traicionera como reptil .

  40. Miguel Veyrat

    Me uno a la bienvenida a la alegre Miranda, de shakespeareanas resonancias. Tengo una hija así llamada y por tal tempestuoso motivo. Me alegra la “amende honorable” de Kafeína, que le propinó algún que otro vapuleo en tiempos de otras tristes alianzas desencantadas hogaño.
    En fin, parto de viaje por “aver mantenençia”, citando de nuevo a nuestro bendito y venerable Juan Ruiz, ganar unos euroduros y también, si el cuerpo me lo permite, imitando también al Arcipreste “aver yuntamiento con fembra plaçentera”, que es cosa que alegra el ánima y templa el ánimo. Atenea les bendiga con sus aleteos nocturnos y que pasen ustedes gustoso fin de semana. Un especial abrazo a Kant, que como diría la moza Kafeína, asumió por esta vez el disgusto del severo Katón. Y a buen seguro que le sobraban razones ante una sinrazón que no entiende: Le faltan datos esenciales, como él mismo presiente. Se los proporcionaría, pero son tan deleznables, que mejor dejemos que las aguas turbias se purifiquen en su camino hacia los mares, donde todo se convierte de nuevo en vida.

  41. Salomón Bar Nathan

    “A poqueta nit”, nuevo post de don Justo. Qué hermosa expresión de antiguo catalán hablado en Valencia, como las del latín africano que conserva en su seno, como al decir “forment” en lugar de “blat”, por trigo. En la vieja Andalucía de mis tatarabuelos explusados, existe una expresión equivalente a la “poqueta nit”, usada aún por algunos sepharadim: es la “hora del Lupicán”, donde no se sabe ya si es can o lobo el que acecha en la penumbra crepuscular. Equivale, claro está en cierto sentido, a que “de noche todos los gatos son pardos”. Como resulta del uso de algunos malandrin@s que usan “nicks” para hallar una igualitaria consideración en el anonimato que oculta, a menudo, sus vergüenzas más impúdicas.

  42. Juan Moreno

    Hola Sr. Justo y contertulios. Llevo muchos día sin entrar en el blog y leído un poco lo atrasado, veo que la canícula ha hecho mella en algunos de los habituales comentaristas de su sensata página.

    Ahora de nuevo salgo de viaje, pero espero que en Octubre disponga de tiempo para leer todo lo atrasado.

  43. Miranda

    Caray!, gracias por los saludos, es un placer.
    Encantada de reencontrarles en tan buen estado de salud y de humor.

    Por aquí andaremos cuando todos los viajeros vuelvan.
    (estupendo planazo “literario” el del Sr.Veyrat)

    Besos.

    M.

    Ps.- He leído en una de esas revistas científicas que devoro, que por lo visto la adicción a la cafeína no existe, debe de ser una de esas leyendas digeridas. El caso es que pese a lo perturbado del asunto, yo estoy convencida (lo que me transforma en una creyente autónoma) que padezco esa debilidad, o mejor…gozo. Estuve en casa de unos amigos de ensayos y conciers y fuí menguando y palideciendo según pasaban los días tomando aquel aguachrri matinal descafeinado hasta el estado mustio, total que ya de vuelta en casa me levanté el primer día hecha puré a por algún fármaco y en el último momento al ver la cafetera decidí hacerme ya puestos mi café matinal recien molido, con su mezcla de torrefacto y talycual; mano de santo, fué meterme el bebercio y notar como iba desapareciendo el malestar, el dolor y hasta el cansancio sorbo a sorbo. Dicho lo cual, como buena adicta confesa, encontrarme cafeína en un blogo es ya de vicio…rebeso.

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