Mariano Rajoy

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Fotografía: Marga Ferrer, Levante-EMV

1. Proclamación de Mariano Rajoy

En Valencia, el 27 de octubre, ante varios miles de personas, Mariano Rajoy no ha sido proclamado candidato para los próximos comicios. ¿Proclamado candidato? Que sepamos, desde septiembre pasado, es el candidato oficial. ¿Entonces? En realidad, el sábado 27 de octubre tuvo lugar otro acto bien distinto, según la crónica de Abc. Aquella reunión fue “un mitin de confirmación como candidato popular a la presidencia del Gobierno”. Confirmación: una interesante palabra llena de resonancias católicas, de refrendo religioso. Es necesario confirmarlo, reafirmarlo, corroborarlo. Es imprescindible hacerlo explícito por aclamación y con énfasis: precisamente porque hay serias dudas de que su liderazgo pueda resistir, de que su persona pueda aguantar la acometida de sus próximos más ambiciosos. Por eso, hay que repetirlo y proclamarlo.

“Gane o pierda, Mariano Rajoy es la apuesta de futuro inmediato”, dice José Antonio Zarzalejos en Abc. ¿Por qué razón? “Porque reúne un conjunto de requisitos que le hacen idóneo para administrar el poder y, alternativamente, para evitar la implosión en su propio partido, un riesgo que, hoy por hoy, no está conjurado. Los conspiradores -no demasiados, pero sí poderosos- cuentan con que el gallego haga mutis por el foro si la suerte electoral le es adversa. Y con ellos, llegarían la división y el enfrentamiento. Por eso, Rajoy, sí o sí”, concluye Zarzalejos. Abc y El Mundo lleva a primera plana el acto de confirmación. El primero titula: “Rajoy, discurso de presidente“. El segundo rotula: “Rajoy ofrece ‘consenso y cordura’ contra la ‘subasta de soberanismo’ “. 

El periodismo parece ser cada vez más un instrumento de los gabinetes de prensa o, si se quiere, un altavoz de este o de aquel partido, necesitado de mostrar una imagen, de representar una posición, de afirmar una decisión. De lo que se trata es de hacer declaraciones, de decir cosas que puedan atraer la atención de los medios. El País ha evitado hacer el principal titular de ese acto de proclamación-confirmación: es un acto previsible de partido…, un acontecimiento montado a tal efecto, organizado para ocupar espacio noticiero.  ¿Tanto como para hacerlo desaparecer de la primera plana? Bien mirado, es algo extraño. O no. En su portada no hay vestigio de Rajoy pero sí, en cambio, hay rastro de Rato, de Rodrigo Rato: justificado como un breve con foto que remite a su sección de “Domingo”. El País dedica, pues, más interés y espacio a la vuelta de Rodrigo Rato, una amenaza más o menos evidente para el liderazgo de Rajoy, que al acto de proclamación-confirmación del candidato popular: o al acto de “consagración” (según la palabra exacta empleada por el reportero Carlos E. Cué en la crónica que hace para dicho periódico). El País, en fin, dedica más relevancia a los veinticinco años del triunfo de Felipe González: en la primera plana, en el centro mismo de la página, una fotonoticia da cuenta de este hecho, en particular del éxito que salieron a celebrar los líderes socialistas a aquella ventana del Hotel Palace de Madrid. La imagen es de ahora y el punto de vista, que es el de González, nos da una perspectiva inversa. 

Digo González y aún me sorprende el comentario que El Mundo le dedica a esos veinticinco años. En este caso, la perspectiva editorial también es… inversa. “28-0: Una victoria malograda” es el título de dicho texto. El repaso crítico es extraordinariamente duro, inmisericorde. Hacia el final, cuando llegamos al último párrafo, leemos: “sería injusto, a la hora de hacer este balance, negar que González hizo cosas bien”. ¿Cuáles?, nos preguntamos, escépticos y sorprendidos, tras el balance editorial. “Por ejemplo, jamás puso en cuestión el modelo de Estado ni reabrió heridas del pasado. Pero su actuación quedó manchada por la guerra sucia, el nepotismo y la corrupción, que jamás intentó combatir en serio”. ¿Cómo interpretar lo anterior? Para El Mundo, el único balance posible y positivo de lo que se hiciera bajo González es, precisamente, lo que aquél y sus Gobiernos no hicieron. Según esa lógica, a FG se le recordará (o ahora se le recuerda) por lo que no tocó, no acometió, no realizó. “Su actuación  quedó manchada” por esos baldones “que jamás intentó combatir en serio” y que el editorialista cita: es decir, también en esto González fue pasivo, aunque para mal. La pregunta inmediata es si desde 1982 algo de lo que se hizo se hizo bien. ¿Hubo alguna decisión gubernamental positiva? ¿Hubo alguna gestión aceptable? No parece que el periódico recuerde nada: ni la reorganización del ejército, ni la negociación para el ingreso en las Comunidades Europeas, ni la modernización de ciertas instituciones del Estado, ni…

La memoria no es la historia, ciertamente. El Mundo hace memoria y, para mayor énfasis, en sus páginas interiores encarga a un antiguo amigo de Felipe González, José Luis Gutiérrez, la evocación de aquellos años. Este reportero, que dice recordar muy bien aquellos años de camaradería, ya no tiene trato con el socialista y, por tanto, por afección o desafección es probablemente el menos indicado para hacer esa crónica del pasado. “No hay que confundir memoria con historia”, nos insiste continuamente Pierre Nora (y que ahora podemos releer en este enlace que me proporcionó Francisco Fuster). “La memoria depende en gran parte de lo mágico y sólo acepta las informaciones que le convienen. La historia, por el contrario, es una operación puramente intelectual, laica, que exige un análisis y un discurso críticos”. Ése es el trato que El Mundo dispensa a su poderoso amigo: sólo acepta las informaciones que le convienen confundiendo su evocación con el análisis y el discurso crítico de unos Gobiernos que algo bueno debieron de realizar. Frente a su editorial esforzadamente antifelipista, este periódico exalta la solvencia de Rajoy: quizá más incluso que el propio Abc, que no oculta los errores que el propio líder popular ha cometido al dejarse llevar por sus extremistas o al dejar de actuar cuando debía hacerlo. No oculta los errores: es decir, advierte entrelíneas de que Rajoy se la juega y no hay ya demoras posibles. Lo dice y lo repite Zarzalejos (tal como me recuerda Miguel Veyrat apelando a Enric Sopena), pero este dictamen ya es antiguo: hace casi tres años publiqué un artículo titulado “Elogios de Rajoy” en donde mostraba en qué se basa el apoyo condicional que de los medios próximos recibe el líder popular. Ahora, el esfuerzo del director de Abc por sostener al candidato es la confirmación de esos riesgos afines, de ese fuego amigo.

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2. Hemeroteca de hoy

 -“Violencias“, Levante-EMV, 29 de octubre de 2007. He procurado no hacer sociologismo del agresor de Barcelona. Me alegra ver que mi admirado Eduardo Mendoza proclama lo mismo (véase en la sección de comentarios de este blog).

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3. Hemeroteca JS sobre Mariano Rajoy

-“Presentes populares“, e-barcelona-org, 24 de marzo de 2004 

-“Elogios de Rajoy“, El País, 2 de diciembre de 2004

-“¿Mariano Rajoy es Gary Cooper?“, Los archivos de Justo Serna, 7 de noviembre de 2005

-“Ofender para qué“, Levante-EMV, 19 de enero de 2007

-“Rajoy“, Los archivos de Justo Serna, 2007

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Hoy, miércoles 31 de octubre, nuevo post al mediodía

35 comments

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  1. Arnau Gómez

    ¡Hola sr. Serna!.En efecto,el acto del 27-O no ha sido un acto de proclamación,que proclamado el sr. Rajoy ya lo estaba.pero tampoco ha sido un acto de confirmación, que tiene resonancias católicas, como usted muy bien dice.Pero quiero hacerle una pregunta,porque,obviamente,a ese acto,que yo le llamaría impuro,para que sea católico la ha faltado un obispo (que estaba en Roma dando las gracias por el cardenalato). y sobre todo,le faltaba la bofetada que se da a todos los confirmandos.Si me dicen que al sr. Rajoy le dan una bofetada,le doy mi palabra que no me pierdo el espectáculo.

  2. Miguel Veyrat

    A mí me parecen todas las comparecencias del pobre Rajoy, humillado a diario por su ignorancia cada vez que opina, dignas de ser acompañadas por música de Haydn: Concretamente “La Sinfonía de los adioses”. Claro que no va a ser el único que diga adiós a su carrera política tras el evento de marzo. El año 2008 quizás ofrezca una drástica renovación de la paleta política. ¿Por qué? eso es ya otro debate. Si Justo Serna y ustedes quieren, lo iniciamos.

  3. Tobías

    El señor Llamazares puede ser otro de los que decida que ya está cumplida a satisfacción la labor de destrozar Izquierda Unida y podría abandonar el servicio público. O podemos pasarnos al PSOE para ver si tocamos pelo.

  4. Arnau Gómez

    A D. Tobías.Ante una extrema derecha pujante hay una izquierda que está todavía debatiendo cual es su lugar en la historia.Va siendo el momento de reunir a la izquierda y que haya una izquierda real,dentro de una izquierda fáctica,llámese socialdemocracia o llámese felipismo.

  5. Kant

    Señor Arnau, ¿no le parece un contrasentido que la izquierda real – un concepto que no llego a entender muy bien pero que le admitiré en lo que puede ser “un lugar común” dentro de su discurso – tenga que reunirse en el seno de lo que llama la “izquierda fáctica” y que equipara a la socialdemocracia y/o el felipismo?

    A mayor esfuerzo de imaginación y confiando en la buena voluntad y mejor intención de las personas individuales, aún podría tildar de “centro-izquierda” a quien militando en el partido de Felipe González (o de Rodríguez Zapatero) pudiese presentar alguna credencial socialdemócrata creíble pero ¿en serio quiere incluir, aunque fuera “fácticamente” al felipismo en la izquierda?… Nos recordaba, hace apenas unos días (Levante EMV del 26 de octubre del presente año) Joan Garcés, socialista y asesor directo de Salvador Allende, “(…) Al comentar el proceso abierto a Pinochet, apuntó que, cuando el dictador estuvo detenido en Inglaterra, «quien hizo lo imposible para conseguir la libertad de Pinochet fue Felipe González, que, al ser protagonista de una transición, se sentía aludido»”. En fin, ¿qué quiere que le diga?, es sólo un botón de muestra del talante felipista del que no escapa el actual zapaterismo. ¿Otro botón de muestra de éste?… su traición al pueblo saharaui y a los españoles – de izquierda y derecha – que han estado con su justa causa, ¿o le parece poco? ¿De verdad considera que ese partido es de izquierda… aunque sea “fáctica”?

    Aclárese la izquierda en lo que es y lo que no es, recupérense los valores dilapidados en nombre de la postmodernidad y la aceptación del pensamiento débil, líbrense de las telarañas dogmáticas y decimonónicas que los acogotan, búsquense nuevas formas de organizarse y de conectar con la sociedad del siglo XXI y permitan que la socialdemocracia siga su camino hacia la derecha como en ello está empeñada. Si la izquierda debe reunirse, reinventarse, reconstituirse o como mejor guste denominar, hágalo, pero hágalo en la izquierda y déjese de insuflar a la socialdemocracia un impulso del que difícilmente se hace merecedor y que sólo puede argumentar a partir de un vergonzoso y vergonzante miedo a la derecha.

  6. Miguel Veyrat

    Bien, Arnau, aplaudo su propuesta que quizás tenga la única respuesta a la misma pregunta que se hacía Lenin hacia 1900, ¿Qué hacer?. A la derecha la unen siempre, en último extremo sus intereses, que son los mismos, y más en el mundo global que se han cosnstruído para ampliar el campo del capitalismo hasta el universo. Los intereses de la izquierda son siempre morales, mi pobre amigo, porque ni usted ni yo ni miles de gentes que pensamos en términos sociales y de justicia y libertad, seremos nunca patronos de izquierda ni haremos negocios con concejales de izquierda, ni seremos concejales ni ministros de izquierda, ni presidente autonómicos “de izquierda”. Pienso que está claro, ¿no? Y ahora, con la venia de Justo Serna, quisiera presumir de mi olfato de periodista, a pesar de llevar ya diez años jubilado, pues mi entrada anterior coincide con el comentario que publica hoy Sopena en El Plural e interpreta de modo distinto el articulo de Zarzalejos que comenta Justo. Y que conste que no soy lector de ABC, sólo de su magnífico suplemento cultural de los sábados dirigido por Fernando Rodríguez Lafuente, y es un ejemplo de independencia, sentido de la actualidad cultural y calidad. La reforma de la Babelia de El País no ha tenido más remedio que seguir su fórmula.
    Me permito pues añadir algo a la hemeroteca:

    http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=15116

  7. jserna

    Gracias, Miguel, por su pertinente aclaración, pero creo haber detectado hace tres años lo dicho ahora (y antes, es verdad) por Sopena. Zarzalejos apuntala a Rajoy y a la vez ese empeño demuestra la debilidad de su liderazgo.

  8. Miguel Veyrat

    Sí, por supuesto, llevamos años hablando del tema en éste blog, pero mi intención era resaltar la aplastante evidencia que se revela más trágica aún (me remito al excelente reportaje de Jesús Rodríguez ayer en El País sobre Rato y donde se analiza la guerra interna por la sucesión inmediata de Rajoy) a cuatro meses de las elecciones. En cuanto a las preocupaciones manifestadas por Arnáu, quisiera añadir que la respuesta de Lenin a la pregunta ¿Qué hacer? y que dio el pistoletazo de salida al fracasado trágicamente Socialismo de Estado (Pronto el propio Raúl Castro lo proclamará en voz alta, una vez enterrados los despojos del héroe de Sierra Maestra), me gustaría que reprodujera en la Hemeroteca, ya sin tomarme esas libertades, el lúcido artículo de mi viejo compañero Andrés Ortega en El País de hoy: “La izquierda que no vota”.

  9. Marisa Bou

    Sr. Veyrat: ¿está diciendo usted que en la izquierda no hay “patronos, ni concejales, ni ministros” que piensen y actúen en términos sociales, de justicia y libertad? Mal vamos, pues. Yo no pondría a todos en el mismo saco, quiero seguir creyendo en la moralidad de la izquierda. Es más, debo seguir creyendo, pues formo parte de ella. Ahora bien, si usted, sobrado como está de experiencia (no es un reproche, es una alabanza) me dice que los valores de la izquierda no están ya representados en ningún partido político “ad hoc”, va a ser cuestión de abandonar toda militancia política y seguir defendiendo mis ideas a título personal y ante quien quiera escucharme. O tal vez fundar un nuevo partido, aprovechando la moda europea… ¿se apunta alguien?

  10. Miguel Veyrat

    Estimada Marisa, por eso mismo pedí a Justo que pusiera el enlace del artículo de Andrés Ortega —nieto del filósofo— en El País de hoy: “La izquierda que no vota”. Me evitaría repetir los argumentos que estoy deseando darle personalmente. Espero que Justo nos haga ese favor. Gracias, porque la cosa es complicada.

  11. Hemeroteca

    “La izquierda que no vota”
    Andrés Ortega, El País, 29/10/2007

    En diversos países europeos, hay una izquierda sociológica abstencionista, hipotensa más que pasota. Es la que hizo que Blair resultara, en 2005, el líder elegido con menos porcentaje de votos (35,3%) de la posguerra. O la que en Polonia se ha movilizado sólo en parte (la participación fue de un 55% y se considera un éxito) por el voto útil en favor de la Plataforma Cívica y de Donald Tusk, que es centro-derecha, y en contra de los gemelos Kaczynski. Se ha dejado notar en diversas ocasiones en España, ya sea en el referéndum del Estatuto catalán, en las generales de 2000 o en las últimas autonómicas y municipales. De movilizar a esa izquierda depende Zapatero para ganar en marzo. El caso español es particular por la derecha que tiene y los temas que suscita: las banderas, la idea de España, el papel de la Iglesia católica. El PSOE cuenta con que el PP, con sus excesos, le movilice a su electorado. Si el PP supiera adoptar una línea centrista y sin aristas, la situación sería otra. Italia es una gran excepción. Incluso pagando un euro, más de tres millones de italianos acudieron a las urnas para elegir al líder del nuevo Partido Demócrata, Walter Veltroni. ¿Tendrían más éxito movilizador unas elecciones de pago?

    La (o las) izquierda está en crisis conceptual. Un ejemplo es Bernard-Henry Lévy -de los pocos que no se han pasado al sarkozismo (que quiere deshacerse de Mayo del 68 “de una vez por todas”)-, que considera como “cuestión central” (aunque no única) que la izquierda se diferencie por su ateísmo, y apueste por la inexistencia de Dios, como si no hubiera habido y haya grandes ateos de derechas, y cristianos de izquierdas. El propio Veltroni para su proyecto necesitará a la izquierda democristiana. En países como Polonia (pero también en Italia, y por lo que vemos en España), la Iglesia (católica) tiene un poder exagerado y hace política de apoyo a la derecha desde los púlpitos, mientras una parte de la izquierda se queda en casa. Quizás sobre hoy religión -y no es lo mismo la actitud ante la religión que ante la Iglesia, en lo que sí se diferencia la derecha en algunos países-, pero le falte a la izquierda espiritualidad (atea o lo que sea) y sentimiento. Es necesario algo más, o algo menos, que el ateísmo para movilizar a los descreídos políticamente.

    La izquierda se está quedando sin nuevos intelectuales, sin referentes, y algunos de los pocos que quedan se han situado en un pensamiento meloso. Anthony Giddens, apóstol de la Tercera Vía y del Nuevo Laborismo (Brown nunca despreció como Blair el viejo laborismo), escribía en este periódico que la política debe ahora centrarse en el estilo de vida, como la lucha contra la obesidad o contra el consumo de alcohol por conductores o adolescentes. La izquierda está perdiendo el rumbo, sobre todo porque no tiene respuestas claras ante la globalización y las desigualdades que ésta genera, o al menos respuestas nacionales, que son difíciles o imposibles, al tiempo que tampoco se adentra en un nuevo internacionalismo. Quizás porque su programa tradicional ha tenido éxito, se ha quedado sin proyecto alternativo, sin propuestas ilusionantes, o que no responden a los miedos identitarios de mucha gente ante la globalización y la inmigración, y sin sentimientos que la muevan. Eso se ha notado mucho en Francia, donde la izquierda socialdemócrata ha quedado rota, también con la ayuda de la atracción por Sarkozy de algunos de sus principales referentes como Kouchner y Attali, o la neutralización de Strauss-Kahn.

    La antigua base social de la izquierda -trabajadores manuales organizados en sindicatos que residen en barrios homogéneos y que trabajan en cosas parecidas- se ha ido disolviendo. Como señala un sociólogo español, quedaba el radicalismo de clase media, pero estas clases medias radicalizadas (funcionarios, empleados de banca, etcétera) ya no son modelo para las nuevas clases medias internacionalizadas. La izquierda no ha sabido crear modelos de partidos movilizadores. Se ha quedado sin modelo alternativo y con partidos que más parecen agencias de empleo que instrumentos de movilización. No hay que desesperar. Frente al crecimiento de la derecha cristiana, los demócratas en EE UU se quedaron atrás, y, sin embargo, parece -de momento sólo parece- que vuelven y con algunos apoyos religiosos. Pero lo peor que le puede pasar a la izquierda, socialdemócrata u otra, es la desmovilización de su base sociológica. Que crezca la izquierda que no vota.

  12. jserna

    Me pregunta Alexandre que cuándo saldrá el libro de Gramsci que estamos preparando Anaclet Pons y yo. Pues no tardará muchas semanas, no. Yo calculo que después de Navidad puede estar totalmente listo: su salida dependerá del editor.

  13. Hemeroteca

    “Presente”
    Eduardo Mendoza, 29/10/2007

    Un tipo pega a una persona en el metro de Barcelona, la acción queda grabada y los medios la difunden repetidamente, lo que desencadena una espiral de comentarios. Al final las circunstancias acaban prevaleciendo sobre el hecho en sí. Un fenómeno de nuestros alterados tiempos. En sus célebres coplas, Jorge Manrique afirma que lo presente en un punto se es ido y acabado. Una idea obvia que ya no nos vale. Hoy el presente sigue siendo presente mientras duren las pilas.

    En el caso de la agresión, la posibilidad de análisis colectivo en vez de aclarar las cosas las enturbia. El agredido estaba borracho o sereno, la víctima era una chica ecuatoriana. Los temas del día eclipsan el caso: violencia de género, racismo, conducta incívica, inseguridad. Detalles sin importancia a la hora de afrontar lo ocurrido: A pega a B y punto. La legislación tipifica los delitos con claridad y añade atenuantes y agravantes que permiten al tribunal ajustar el dobladillo y la sisa. Con eso debería bastar. El debate sociológico tiende a convertir los actos individuales en síntomas de nuestro entorno, a diluirlos en el amplio panorama de lo colectivo. Si el agresor hubiera elegido una víctima de otras características, nada habría cambiado en el fondo. Por ejemplo, si hubiese atacado a un luchador de sumo, habría mostrado más valor, no más civismo; el resultado habría sido distinto y las imágenes más divertidas, pero no el carácter delictivo del ataque. El que uno esté en condiciones de repeler una agresión no la justifica ni disminuye su gravedad.

    Pero tampoco se puede repeler el presente de la imagen, así que en el futuro habremos de decidir si seguimos con el sistema jurídico ancestral o si juzgamos a bulto y entre todos. Luego está la realidad, claro: el dolor, la vejación, el miedo. Pero esto sólo es presente para quien los sufrió.

  14. Arnau Gómez

    Si algo se puede decir de D. Joan Garcés es que consiguió poner en un brete a Pinochet y llevarlo ante unos tribunales que no se atrevieron a juzgarlo ni en la Gran Bretaña , ni en Chile.Fue una victoria de la Humanidad y una derrota de la justicia.Aquí no ha habido ninguna confabulación de Felipe González,ni de la izquierda “fáctica”, que hace lo que puede y le dejan (que es poco).La izquierda real,que puede estar representada por Joan Garcés, es la que no puede hacer lo que quiere.Solo piensa e intenta hacer lo que debe.
    La izquierda es el antipoder.Desde el momento en que llega al poder,cualquier izquierda deja de serlo.Desde el momento en que puede hacer algo,empieza a deshilacharse.¿Cree alguien que el P. Comunista Chino es un partido de izquierda real o de izquierda “fáctica”.Ustedes mismos.

  15. Paco Fuster

    He leído el artículo de Justo “Elogios de Rajoy” y estoy completamente de acuerdo en una idea que expresa: la del carácter “gallego” de Rajoy y su uso contínuo – y en ocasiones forzado – de la ironía y el sarcasmo para valorar las actitudes de Zapatero. Sin embargo, me parece que entre el 2004 (año en que está firmado el artículo) y el momento actual, se aprecia un cambio sustancial en las formas y el estilo.

    En este sentido, a mi me llama poderasamente la atención la apelación constante en los dicursos de Rajoy, al valor que en su opinión mejor lo define él y lo diferencia por negación, de Zapatero. Me refiero, obviamente, al “sentido común”. No sé si lo han notado pero es una cosa exagerada. El otro dia lo citó en repetidas ocasiones en Valencia, pero no sólo eso; además de presentarse a sí mismo como expresión máxima del “sentido común”, en más de una ocasión, Rajoy ha llegado a decir que “José Luis Rodríguez Zapatero, es «incompatible» con el «sentido común»”. Lo hizo concretamente, en junio del pasado año: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20060721/51277298886.html

    En mi opinión, Rajoy ha pasado de esa ironía y ese tono de mofa con que se refería a Zapatero en un primer momento, a una fase (la actual) en la que se ha centrado en la configuración de su propia personalidad – por no decir personaje – política. Los rasgos de esta personalidad son claros, y se definen la mayoría de las veces, por oposición a Zapatero. En el discurso de Rajoy, Zapatero representa lo inconcreto, la frivolidad, la incosistencia, lo provisisonal y extremado, la falta de criterio y de decisión, la “quintaesencia del radicalismo” (como dice Rajoy) en definitiva. Frente a esto, frente a esa imagen de dirigente folclórico y exótico, Rajoy aparece como abanderado del “sentido común”, ese sentido que ha perdido por completo Zapatero. Rajoy quiere abandonar ese “galleguismo” y muderlo por imagen de seriedad, recititud, moderación, seguridad, sensatez y equilibrio.

    No sé si ustedes también han detectado esta evolución, que en mi opinión, se debe en gran parte a consejos de terceras personas. Ya he dicho en este blog alguna vez, que me da la sensación de que Rajoy ha navegado siempre entre dos aguas: el sector más “aperturista”, centrista y moderado (Gallardón y el perdido para la causa Piqué) y el núcleo duro más derechista e intransigente (Zapalana, Acebes y ultimamente E.Aguirre). En esta disyuntiva, ha intentado quedar bien con unos y con otros, escuchar a todo el mundo y sacar lo mejor de cada postura. La radicalización de las posturas con los últimos acontecimientos (dimisión de Piqué, desacreditazión de Gallardón, quema de banderas, declaraciones de Mayor Oreja…) ha acabado por decantarlo definitivamente hacia el lado más fuerte hoy por hoy en el partido, el conservador. Supongo que confia en que está polarización y esta crispación se traducirá electoralmente en la mobilización de la derecha o incluso el centro-derecha indeciso.

    Sobre lo que dice nuestro amigo Miguel Veyrat de la renovación de la plantilla de políticos en el 2008, estoy deseando conocer sus argumentos, porque no lo acabo de entender. Evidentemente, supongo que los que ganen se mantendran y los que pierdan las elecciones se iran. En el punto medio se encuentran algunos como el caso que cita Tobías de Llamazares que tal vez ni gana ni pierde, sino que simplemente ni llega a tiempo.

    PS: Por cierto Miguel, ya tengo tu libro “Babel bajo la luna” (de momento solo he leído el prólogo y algun poema suelto, pero a ver si este largo fin de semana tengo tiempo de degustarlo mejor). El otro día me hice con el último ejemplar que quedaba en la Casa del Libro de Valencia y aprovechando la ocasión, también compré “Desde la sima” (el último ejemplar también). Espero que vengas pronto por Valencia y me los puedas firmar.

  16. jserna

    No es problema la insistencia, Alexandre. El libro de Gramsci aparecerá en Publicacions de la Universitat de València (PUV). Ya digo: en una semanas estará listo y, supongo, pronto publicado.

  17. Miguel Veyrat

    Gracias Paco, por tu empeño en conocer mi obra. Espero que se cumplan tus expectativas. Desde la Sima es una Antología realizada por la hispanista francesa Françoise Morcillo, catedrática de la Universidad de Picardie, con sede en Amiens y que termina por estos días la traducción al francés de Babel bajo la Luna, un libro acerca de la construcción de la conciencia a partir de las ruinas y cascotes del mito de la escala celeste: La conciencia sólo nace de la tierra abonada por la sangre y el sudor del hombre, no de la palabra insuflada de ningún dios inventado, como creía nuestro gran Claudio Rodríguez: “La claridad del cielo viene”.
    El día 15 de Noviembre se presentan en el Ateneo de Madrid tres nuevos libros míos, “Fronteras de lo real, escritos sobre poesía”, “Instrucciones para amanecer”, poesía y se reedita “El Incendiario”, un libro de poemas agotado ya desde hace años. No sé cómo “subir a la red” la invitación que he enviado a mi agenda de direcciones de email, pero quizás Justo Serna sepa cómo hacerlo o también quizás me envíe tu email para enviártela personalmente. En todo caso, sé que él y Kant planean una presentación en Valencia, ya sea en La Casa del Libro o la FNAC.
    En cuanto a la renovación de la clase política, ensencialmente creo que tanto oposición como gobierno se han desgastado de una manera tan cruel e inusual debido a los años de mentiras y calumnias basados en el 11 M, en los que la oposición se ha dividido internamente y desacreditado ante los electores (la pérdida de credibilidad y ventas del diario El Mundo y la crisis en que está sumida la emisora episcopal sólo son consecuencias lógicas) que el gobierno ha estado a la defensiva de modo poco inteligente y sin aprovechar las ocasiones de gol que se le presentaban y “vender” sus logros sociales y políticos, que son muchos. El vídeo de don Pepiño sobre la “Z” es un miserable bodrio y una burla para los que amamos el idioma. Los últimos errores, como la presentación de la reforma del acceso a la judicatura en plena crisis del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, los titubeos en el desastre del Ave en Barcelona, el fracaso del que iba a ser el nuevo El País de una nueva izquierda, El Público (¿La propuesta por Giddens y Pettit colmaría las carencias que denota el análisis de Andrés Ortega?), el bajísimo perfil de todos los Ministros de Zapatero, donde sólo brilla quizás el más próximo a las tesis centristas, el profesor Solbes, su falta de vigor dialéctico, casi de convencimiento, abonan, a mi juicio, que tras unas elecciones ganadas o perdidas por estrecho margen (ZP lo tenía ya todo ganado, sólo debía dejar que el PP se hundiese lentamente en su propio fango), las luchas internas, que en el PSOE existen aunque de modo más larvado que en la derecha, producirán esa renovación de hombres y mujeres que calientan músculos al borde del campo. Eso pienso, no creo que sea el momento ni el lugar de citar nombres. Los de Felipe están al acecho y a la conquista de El País con nuevos y globales (globales) capitales, aprovechando la debilidad manifiesta de los sucesores del gran Padrino, y los del PP, divididos en facciones que no saben si reagruparse para reconstruir una hipotética formación de centro que disputase al PSOE en ese lugar el poder, o si radicalizarse como desean los mentores de la España eterna de Hermenegildo y la Inquisición, donde el poder del Estado prestaba el brazo ejecutor contra la rebeldía espiritual. No sé, me perdería en éstos momentos. usted sabrá disculparme: Ayer me acosté muy tarde celebrando con mi gran amigo el traductor José Luis Reina Palazón, la aparición en tres tomos de la obra completa de Gottfried Benn (Calima Ediciones), el gran poeta y psiquiatra alemán olvidado injustamente (no en Alemania) por sus contradicciones, tan parecidas a las de todos los intelectuales de su época, tan próximo a Heidegger y Nietzsche, tan gran poeta, tan herido por la ardua tarea de descubrir el sentido con el único instrumento de la palabra y el canto. Tan contradictorio en sus ideas, que sólo acertó cuando usaba el instrumento de la poesía para averiguar el significado.

  18. Kant

    Mire, don Arnau, la credibilidad que a mi me aporta el señor Garcés es notablemente superior a la que le puedo aceptar al señor González. Desde ese punto, obviamente personal e intransferible, si el primero me dice que el segundo actuó de forma rastrera en este asunto de Pinochet, aplicada mi percepción de esas personas y vistos de forma independiente los antecedentes gonzalinos, me parece más plausible la voz de aquel que el silencio de este.

    De todas formas, el tema que quería señalarle es que se empeña en aplicar el concepto “izquierda fáctica” cuando habla pura, llana y exclusivamente del partido socialdemócrata español, el PSOE. Éste ha renunciado explícitamente a su posición de izquierda. No lo oculta. Sólo los más viejos de dicho partido llegan a reconocerse en la izquierda y los jóvenes más osados a calificarse como de “centro izquierda” – y ya prácticamente solo “en la intimidad” – pues el “corpus”, en este caso sí, fáctico de su estrategia, táctica y operatividad es perfectamente reconocible como la de un partido liberal progresista europeo. Que será todo lo liberal y todo lo progresista que ud quiera pero no es de izquierdas.

    El señor Rajoy, con todos sus dislates, insuficiencias – en este sentido es acertadísima la opinión del señor Paco Fuster – y gracias bobas de niño de primera comunión (el sarcasmo gallego es otra cosa de mayor fuste y para ser irónico se necesitan una cualidades intelectuales de las que dicho señor no está adornado) tiene un planteamiento diáfano como partido de derechas español: dispone de una idea muy concreta del Estado como ente confesional católico, folklóricamente descentralizado y administrativamente centralista, con una cultura castellana dominante y dirigente amen que se muestra furibundamente anticatalán y antivasco; en economía sólo entiende el capitalismo como desregulación del mercado y acumulación de capital; en medio ambiente sólo atiende lo que le dice su primo; en política exterior es el perrillo faldero de los Estados Unidos… bien, podríamos seguir pero, vea ud que su ideario es nítido, sólo engaña a los idiotas.

    Es la misma claridad que define a la izquierda, a la única izquierda que puede haber, la que se basa en su visión laica del Estado, articulada de la forma más libre posible y sin apriorismos alienadores para ningún grupo, entendiendo la igualdad ante la ley y la diversidad ante la justicia; con una economía racionalizada, redistributiva y sistematizada con el medio ambiente; con una política exterior independiente, heredera de los no-alineados y fundamentada en la paz como base para el diálogo ante el conflicto… eso sería la izquierda… en el poder o fuera del poder. No hay otra izquierda. En el ámbito progresista se puede ser liberal – pero eso ya es derecha – se puede ser libertario – pero, precisamente por serlo, también se define a si mismo perfectamente – o se puede ser de izquierdas… ¿dónde ubica ud la socialdemocracia?…

    Y decía que la izquierda o es esa o no lo es, independientemente de su participación en el poder. La izquierda no es antipoder, eso sería más bien la rama minoritaria del anarquismo conocida por nihilista. La izquierda es una forma de entender el poder y ejercerlo. Por eso es izquierda, porque hay una derecha en el arco parlamentario ¿o hemos de volver a los orígenes para recordar el origen de la denominación? Cita el PC Chino como un ejemplo de izquierda que deja de serlo… no, caballero, no, el PC Chino ya puede tildarse de comunista, aburrir a las piedras con su palabrería vacua de pseudoprogresismo, enarbolar cuantas banderas rojas quiera y desayunar con una hoz y martillo de mazapán. El PC Chino fue, cuando estuvo en la guerra, cuando se asentó en el poder y con cuantas purgas ha perpetrado bajo el palio de la revolución permanente antes de llegar a la lamentabilísima situación actual, un partido despótico arropado – camuflado – por la iconografía comunista. Un simulacro. Y por ello ubicado en las antípodas de la izquierda. El despotismo y la izquierda son incompatibles. Y el despotismo no sólo con las acciones (convertir un Estado en una dictadura de partido único) sino incluso con las ideas (convertir una Constitución en un libro sagrado).

    Así las cosas, o la izquierda busca su camino en la izquierda o se deja engullir por una socialdemocracia carente de más ideas que las que aplica al oportunismo, el personalismo, el electoralismo y la pusilanimidad del que se muestra altivo con el humilde y temeroso frente al poderoso.

  19. Kant

    Abusando de la generosidad colectiva de todos quisiera indicarle un par de cuestiones personales a sendos contertulios. A don Paco Fuster que a pesar de mi interés, mi presencia en el Congreso al que me comprometí a asistir, es imposible por motivos ajenos a mi voluntad. Sí querría obtener, al menos, las actas de los mismos. Si me pudiese indicar cómo adquirirlas le estaría muy agradecido.

    A don Miguel Veyrat, por esa misma razón que me tiene sujeto, tampoco podré participar en la presentación de su obra en València. No obstante, estoy seguro que don Justo podrá hacerse cargo del tema y encontrará a alguien de mayor enjundia que yo.

  20. Miguel Veyrat

    Vale, Kant, gracias por sus siempre lúcidos comentarios. Espero que se piense dos veces su participación en la presentación de mi obra literaria, aunque sea con la máscara de Fantomas. Mi venganza sería terrible. Abrazos. De acuerdo, por supuesto, en la conducta ejemplar de Garcés, (los dos, uno creo ya fallecido), asesor que fue del Presidente Allende (¿Mártir de qué “Iglesia”?) y viejo amigo de la época de la pre-Transición. Esa es la irzquierda “no organizada” en el régimen de partidos burgués. Abrazos.

  21. filomeno

    Me gustaría conocer la opinión de mi admirado Sr. Veyrat sobre la opinión que tengo de que José Blanco (PSOE) es el político que mejor encarna en la actualidad lo que se denomina “zorrería gallega” (astucia galaica), desde el fallecimiento de Pío Cabanillas (Padre). Un saludo.

  22. Miguel Veyrat

    Zorra, pero de robar gallinas, estimado Filomeno, de canoro nick. Véase la esperpéntica historia del señor Balbás y sus valiosos votos para el liderazgo de ZP en aquellas primarias ajustadas, cuyos polvos llevaron a los lodos de la pérdida de la Comunidad de Madrid por la otra zorra llamada Rafa Simancas y la “traición de Tamayo y…” ya no recuerdo bien el nombre de la moza. La historia se ha repetido, cuatro años después perdiéndose además de la Presidencia de la Comunidad todo el cinturón Norte de Madrid. Lo peor de todo es que los causante de este desaguisado van a ser impuestos en las listas al Parlamento por Madrid gracias a la zorrería del tal José Blanco (PSOE). Y no cito por verguenza ajena el desdichado vídeo de las “Zetas”, que agreden a nuestra lengua con una desfachatez digna del PP. ¿Le vale con ésto? A pesar de todo, todos me dicen, pero Miguel
    ¿ A quién vas a votar, si no? Peliaguda cuestión. ¿Abstenerse será un voto oculto para dar la victoria al PP? No sería raro que algún día Justo Serna plantee esta cuestión en el blog. Quizás más cerca de los comicios.

  23. Miguel Veyrat

    ¡Ah, perdón! Y que conste que la zorrería no es un atributo galaico, los vascos como otros pueblos también la reclaman para ellos; Pio Baroja decía que los vascos llevan un zorro escondido en las tripas, y añadía : “Y yo, dos”. Pío Cabanillas, pocos lo saben, nieto o sobrino-nieto —no recuerdo muy bien—, de un ilustre nacionalista gallego, Ramón Cabanillas, fue los pocos demócrata-cristianos que a pesar de haber colaborado con Franco se ganaron con bien los galones de demócrata durante la Santa Transición.

  24. Filomeno

    Mi muy admirado Don Miguel: la “zorrería ” de Blanco consiste, a mi modo de ver, a que siendo un político que hace declaraciones muy duras hacia el PP un día si y otro, también, pasa mucho más desapercibido para el gran público que, por ejemplo, Acebes y Zaplana. Además, Blanco, no deja de recordarle a Rajoy que siendo Ministro de Administraciones Públicas en 1996 se congeló el salario de los funcionarios…….Como “zorro” fue Franco en su entrevista de Hendaya con Hitler, donde se hizo famosa su frase: ” Yes, BUT……”, que traducido al gallego sería el “Si, home, si…..Claro, Claro, Claaroo……PERO……..”. Un abrazo de un seguidor suyo desde la época de las magistrales Crónicas de la Guerra de las Malvinas ( cuando Juan Cueto le calificó de “Héroe Periodístico de las Malvinas).

  25. Paco Fuster

    Gracias Miguel por tu invitación a la presentación de Madrid. Me encantaría ir pero me temo que tendremos que esperar a que vengas a Valencia para encontrarnos. Ya me informará Justo o tu mismo al respecto.
    Gracias también por explicarme tu teoria sobre el cambio de caras – aun sin dar nombres – en la palestra política para el año próximo. Coincido en lo del desgaste (aunque yo creo que ya casi nos hemos acostumbrado a la brona y la crispación) y lo de las luchas internas (siempre las hay en todos los partidos, visibles o latentes), pero soy más escéptico que tu en lo que se refiere a grandes cambios. Insisto en mi idea de que los cambios iran muy ligados a los resultados de cada cual en las elecciones.

    A mi amigo Kant un par de cosas. Debe de andar usted muy ocupado en verdad, porque el Congreso de la Seec en Valencia se celebró la semana pasada y mi comunicación la leí el pasado jueves 25 como anuncié aquí en su día. Sobre el tema de las actas, no tengo mucha idea. Sé que se publicaran tres vólumenes con las comunicaciones y las ponencias seleccionadas en cada tema (historia, derecho, literatura, lingüística…), pero no sé todavía cuando (imagino que será el próximo año). Yo estoy obligado a quedarme el volumen de mi comunicación, pero los otros dos no creo que los compre. En teoria la gente se podía inscribir durante el Congreso, pero no creo que hay ningún problema en adquirir el volumen que quieras después. En la página de la Seec está el correo y el teléfono donde informarse, pero si surguera alguna duda, puede contactar conmigo vida privada o con mi amigo el prof. Miguel Requena de mi parte y el le atenderái cualquier duda. http://www.estudiosclasicos.org/

    Por otro lado, me interesa mucho la definición que ha hecho de la izquierda en su intervcención de respuesta a don Arnau, aunque también he de decir que me parece un poco demasiado idílica y a su vez demasido irreal (en el sentido de que no existe esa izquierda o almenos yo no la veo por ningún lado). Si no me cita algun partido concreto que represente todos y cada uno de los valores que usted define como propios de esa izquierda única posible, no acabo de ver viable como usted dice, que la izquierda “o es esa, o no la es”. O muchos que dicen ser de izquierdas no tienen ni idea de lo que dicen (creo que está es su visión), o cada cual interpreta lo que es la izquierda según le conviene. Yo creo que en el mundo actual – en España y fuera – la variedad de intereses y presiones dificulta mucho que exista esa izquierda que usted pinta: laica y libre, integradora con las minorías e independiente de las mayorías, defensorta de la igualdad social y económica, y ecologista y pacifista. Sin embargo, si usted la describe en oposición a la socialdemocracia del Psoe y a la derecha popular, será porque si que existe en algún lugar y tiempo. Espero que me/nos saque de dudas con nombres y ejemplos concretos.

  26. Arnau Gómez

    Mire D. Kant, no me tiene que convencer sobre la excelencia del pensamiento político de Joan Garcés,que aguantó en Chile hasta el último segundo.Y no solo es un idealista,ni un ideologo.Es un hombre que además actúa.
    Las comparaciones suelen ser odiosas, dicen.Dejemos a Joan Garcés en su gloria y Felipe González en sus miserias.Pero,por favor,no repitamos la historia y no desunamos lo que está unido con hilvanes.Enfrente está la soga.

  27. Kant

    Señor Gómez, de acuerdo con ud en que dejemos a cada cual de los personajes citados con su luz y su sombra y que la Historia dicte su sentencia con la serenidad del transcurso del tiempo.

    Respecto a su otra idea, lejos de mi la nefasta propuesta de dividir. Especialmente si lo que se teme fracturar ya está, más que roto, convertido en una papilla de impotencias. Convenga conmigo que la izquierda española (no vamos ahora a otear por otros andurriales), no ha sabido adaptarse al nuevo mundo que surge con la crisis occidental de 1968-1973. Es de esa incapacidad de donde vino la escora definitiva de la socialdemocracia a la derecha (dinamitando los principios ideológicos del PSOE en su Congreso Extraordinario del 79 o entrando en la UCD), la crisis terminal del PC (en su IX Congreso en el que no sabe/puede acabar con su stalinismo interno ni tener una actitud eurocomunista sólida) y la radicalización infantiloide de la izquierda extraparlamentaria (cumpliendo lo previsto por Lenin, por cierto). Por otra parte, el movimiento joven y progresista surgido en los 80 y que podía haber sido una referencia para la “perestroika” de la izquierda, cumplió sobradamente las previsiones de Lyotard sobre la endeblez postmoderna y quedó más en palabras (“verdes” “ecopacifismo” “alternativos”…) que en hechos, más en revoques para los viejos, viejísimos, partidos de izquierda que en presencias reales en el debate interno para su transformación.

    La izquierda española sigue anclada en el XIX o, en el mejor de los casos, en los 60 del siglo pasado. Si no se tiene consciencia de ello, si no sabe que está en crisis y si no se utiliza esa crisis como una oportunidad para el cambio ¿cómo se va a cambiar nada? Todo seguirá igual hasta que los extraparlamentarios acaben convertidos en los bufones de las algaradas callejeras, los comunistas extintos por su propia mano y, una vez ya desaparecidos los socialistas, los socialdemócratas cómodamente instalados en la derecha “de toda la vida”. No se puede seguir argumentando con el miedo a la derecha que viene. No se puede pagar el precio de la renuncia a todos los valores progresistas, laicos, cooperativos, redistributivos, de libertades, de justicia y equidad, de solidaridad, simplemente porque las próximas elecciones las puede ganar la derecha. Es que si gana el PSOE, gana la derecha, una derecha “Gatoparda” y liberal, pero derecha a la postre.

    Me deja ud atónito, señor Fuster, atónito. La propuesta que presento al señor Gómez, ni es idílica ni es irreal, es ideal, ideal de idea, claro. ¿Tendremos que desempolvar a los clásicos del idealismo que desde Platón alcanzan a Kant o Hegel y de estos a la izquierda contemporánea para explicar el concepto de “idea”? En fin, de otro lo hubiese comprendido, pero de ud…

    Veo que no alcanzo a hacerme entender: no se trata de que le presente algún partido que reúna esos requisitos. Si para entender esto, necesita el librillo con los nombres y ejemplos concretos, mal vamos. Es justo lo contrario. Precisamente, por no tener esos valores acendrados y reconvertidos al mundo actual es por lo que los sucesivos intentos de izquierda fracasa ¿cómo vamos a mirar atrás en el tiempo o a otra realidad geográfica para modelizar el cambio de la izquierda en España? Lo que digo es que habría que construir un nuevo paradigma de la izquierda. Nuevo y diferente. En el que la sociedad pueda contemplar esos valores de avance social y apertura mental sin los lastres suicidas que arrastra la izquierda tradicional española. Su tacañería ideológica, sus personalismos e iluminados, el pensamiento esclerótico y reiterativo, vacuo y desangelado, las intervenciones de espaldas al ciudadano, su falta de pedagogía social y prepotencia, eso es lo que hace fracasar a esta izquierda ¿cómo le voy a presentar ningún caso en positivo si todos lo son fracasados?

    Lo peor del caso no es que algunas de las personas que se tildan de izquierdistas no tengan ni idea de lo que dicen – que los hay, indudablemente – es que o no son conscientes de la realidad que le describo más arriba – y de estos hay legión – o, si lo son, son unos manipuladores carentes de toda moral pues lo único que pretenden es, revestidos del disfraz de la izquierda, arrimar a su molino electoral los votos de esa izquierda bienintencionada para poder seguir en el poder, para que todo siga igual.

    Nadie le niega que el polimorfismo del ámbito de la izquierda supone una dificultad añadida a su reconstrucción. Ese es el reto. La derecha lo tiene más fácil sin duda, lleva diciendo lo mismo desde que Fernando VII pasó por València. Bien poco ha tenido que modificar. Por eso apesta a apolillado, a sotana y a avaro. Pero a ellos ya les va bien. Es su problema, no me preocupa excesivamente. Me preocupa que quién por su parte apesta a apolillado, a trasnochado y a malbaratador, dilapide unos valores que no se merecen tener semejante cohorte de inútiles por custodios.

  28. Paco

    serna anuncia su “post” al mediodia. Será sobre la sentencia. VAMOS A CONDENAR A LOS POPULARES, EH SERNA?

  29. Paco Fuster

    Señor Kant, a pesar de mis esfuerzos, no alcanzo a entenderle, aunque esto no debería de estrañarle a estas alturas ya; usted sabe bien de mis grandes limitaciones intelectuales y de mi tozudez natural. Sigo pensando que su definición de lo que debe ser la izquierda es ideal, sí, pero ideal de idílico, no de idea. O si lo prefiere, utópica (de Owen a Cabet, si quiere que hablemos de clásicos a desempolvar).

    Aceptando como usted dice que la izquierda no existe actualmente en España, puesto que ningún partido reune los valores que usted remarca como propios e inalienables de la izquierda, no entiendo entonces, su diagnóstico de los fracasos de la izquierda. ¿En que quedamos? Por una parte dice que la izquierda española sigue anclada en el siglo XIX, pero a continuación niega que exista tal izquierda, que se trata de simples simulacros y casos fracasados. Como usted dice – y ya había advertido yo antes – el polimorfismo de la izquierda dificulta la creación de un proyecto en común, de un programa de mínimos. Supongo yo, que esta dificultad radica en las enormes presiones que se ejercen sobre la política desde diferentes ámbitos de la sociedad actual (sobre todo económicos), que quieren aprovechar sus influencias en la política (normalmente debidas a contraprestaciones que desconocemos) para hacer valer por encima de colores políticos, sus propios intereses. Este amplio frente de presiones e intereses a considerar, no es tan fácil de obviar, así como si nada, porque se trata de intereses que afectan a más personas de las que aparentemente parece (no, no son solo las grandes empresas multinacionales de la globalización, ni mucho menos).

    Como yo me temía. no me ha podido dar ningún ejemplo concreto (me perdonará usted, pero normalmente los ejemplos concretos me sirven para entender las cosas, que le vamos a hacer) de algún partido que cumpla esos requisitos que usted cita en su definición ideal de la izquierda. Dice usted por último, que habría que construir un nuevo paradigma de la izquierda. Me uno desde ya a su propuesta. Es más, firmo debajo de su definición-programa. Pero se me antoja difícil por las razones que he expuesto ya. Dicho así con palabras todo parece fácil, más cuando el próposito es legítimo y noble – como el que usted defiende, de eso no tengo ninguna duda -, lo que ocurre es que la realidad suele ser terca y se empeña en complicar las cosas. Lo que unos ven como ideal (de idea), lógico y sensato, a otros les parece defectuoso e inviable (eso ya lo comprobaron los útopicos). Con esto quiero decir simplemente que de las palabras y las intenciones a los hechos factibles, hay mucha distancia. Vamos solo es mi opinión.

  30. Kant

    Extrañarme, extrañarme, sí me extraña. No creo haberle sobrevalorado, se lo digo con toda sinceridad, de ahí mi perplejidad. Bien es cierto que, como se reconoce, presenta unos índices de tozudez preocupantes, aunque estos sólo los consideraría como tales si ud insiste en interpretarlos como “naturales”, como consubstanciales suyos. Creo que su tozudez obedece más a su edad que a su limitación intelectual. No es ud torpe, es ud joven. Aunque le rompa el paradigma, mi experiencia me indica que la intolerancia se da más entre la juventud que entre la senectud, especialmente, si es la masculina pues, como ambos coincidimos, la mujer es notablemente más inteligentes que nosotros, limitados varones, y es capaz de tener un pensamiento más flexible.

    Si sigue ud pensando que mi definición sobre la izquierda es utópica, bien, no me queda más que, por un lado, agradecerle su cumplido – aunque no me crea merecedor de tan alta apreciación – y por otro, respetándole la suya, reafirmarme en la mía. Mi idea es bastante más pragmática que la de los socialistas utópicos pero, dicho está, no soy capaz de hacérselo entender. Sin duda, la culpa es mía.

    Ah, y no desempolve ud nada. Si la generación española que dejó de leer a los clásicos del socialismo utópico y del movimiento libertarios tras el atentado de la Sala Scala de Barcelona – no sé si conoce el caso – y creyó que el anarquismo es el anacronismo gagá de la CNT o el extremismo bebé de la CGT, hubiese estudiado un poquito, un poquito sólo, a esos autores, abría descubierto que todas las ideas que creyeron descubrir en los 80 de ecología, pacifismo, autoorganización, asociacionismo civil, solidaridad, naturismo, pedagogía para el cambio social… ya estaban más que definidas, expuestas y trabajadas ¡¡desde el siglo XIX!! Parecería más lógico que esas nuevas generaciones, con esas inquietudes semejantes a las de aquellos, los hubiesen leído, recuperado, adaptado a nuestro mundo coetáneo y, desde ahí, hubiesen creado un auténtico nuevo movimiento de izquierda. Es una lástima que su analfabetismo intelectual las haya privado de esas fuentes y, por ende, de un conocimiento importantísimo que sólo el polvo de su ignorancia ha cubierto con la capa de su actitud pretenciosa, vacua y estéril.

    Es ingenioso su juego de palabras, sí. ¿Cómo puedo decir a la vez que la izquierda fracasa en las elecciones y, a la vez, que la izquierda no existe? Tal vez una lectura más mesurada de mis palabras le dé la clave para advertir que no hay contradicción en ellas pues en su misma exposición está la clave de su entendimiento. Vea: no niego que exista la izquierda – siempre considerando que esta comienza a la izquierda del PSOE, no en el PSOE – existir, existe: es la que fracasa en cada elección a nivel estatal.

    ¿Por qué fracasa esa izquierda? Por que es la que está anclada en el XIX. La derecha, sin renunciar a su identidad, ya reaccionaria, ya conservadora, ya liberal, ha sabido estar en el siglo; la socialdemocracia, en su misma inmoralidad de presentarse como izquierda cuando no pasa de ser liberal, también lo ha hecho. Incluso el denostado nacionalismo “periférico”, ya el tradicional de la derecha, ya el nuevo de la izquierda, lo ha hecho. Sólo la izquierda se ha quedado mirándose el ombligo. Con un socialismo desaparecido, un comunismo esclerotizado y una izquierda alternativa incapaz.

    Poco más me queda por comentarle si, como ud me dice ya se había dado cuenta antes que yo que construir la izquierda es complejo. Le felicito por su perspicacia, a mi me costó más. Tal vez algún apunte para completarle el cuadro baste. Por ejemplo, yo no hablo de programas, eso lo hace ud y el PC, yo hablo de ideas – como no para de repetirme, creí que al menos eso sí lo había entendido – para crear una nueva izquierda, no un nuevo partido. Por ejemplo, que tenemos mutuos temores, ud temía que yo no le diera ningún ejemplo concreto de un partido que contuviera los requisitos que le indicaba como reconocedores de una auténtica izquierda y yo me temía que ud no estaba entendiendo que (a) no le estaba hablado de partidos, ya se lo dije, y (b) que aun en el caso que para hacerme entender tuviera que citarle alguno no podría hacerlo porque no existe ¿Cree ud que para crear el Partido Liberal británico, el PC de la URSS o el Partido Nacional Fascista de Italia, por ejemplo, los liberales, comunistas o fascistas necesitaron conocer uno previo para entenderlo? Un poco de seriedad, por favor.

    Le agradezco sus palabras finales sobre la construcción de una nueva izquierda y concuerdo con ud en su dificultad. Bienvenido al idealismo. Más aún, coincido en la terquedad de la realidad, sí, por eso es tan difícil superar la distancia que hay entre la voluntad y la realidad. Superar ese espacio – en ocasiones abismal – es el gran reto de la humanidad, algo que no está al alcance de todos. Queda a disposición de personalidades brillantes y/o de colectividades con “voluntad de poder”, individuos y/o grupos capaces de crear avances cualitativos con los que arrastran a los demás. Ni mentes sencillas y/o individuos acomodaticios, en el caso de las personas, ni colectivamente los grupos apesebrados ni las sociedades conformistas están capacitadas para asumir y superar esos desafíos de progreso. Por eso hay villorrios de delincuentes, prófugos y apátridas que crean imperios como el romano cuyo legado todavía condiciona nuestro presente. Por eso hay naciones que dominan continentes y riquezas inimaginables y en apenas trescientos años pasan de ser la máquina al furgón de cola del tren europeo, como por ejemplo, la Castilla devenida España entre 1500 y 1800. Por eso unos (sean países o ideas) son capaces de convertirse en modelos para los demás mientras otros apenas si son capaces de imitar, de forma barata y bochornosa a aquellos. Elija ud mismo…

  31. Paco Fuster

    He leído atentamente – como hago siempre – sus apostillas y tomo nota de todo lo que me dice. Sinceramente le agradezco su esfuerzo por esclarecerme su postura. Francamente, esta última intervención me ha aclarado muchos puntos que no había entendido, bien por esa tozudez que usted atribuye a mi juventud, bien por mi lectura desvirtuada – no de forma intencionada, evidentemente – de sus palabras.

    Lamento, eso sí, haberle defraudado en sus expectativas, puesto que he notado en sus dos últimas intervenciones, un cierto tono de decepción y desengaño sobre mi persona que me preocupa. Quizá me sobrevaloró en su dia y pensó que podía esperar mucho más de quien es un simple alumno universitario, o quizá soy yo el que no ha sabido estar a la altura en este debate. Intentaré enmedarme y mejorar para el futuro.

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