La mano que enreda

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0. Preguntas a Mariano Rajoy

El 11-M, sin autoría intelectual, dice el titular inmediato de elmundo.es reproduciendo el cargo o el reproche o la autodefensa de que se ha servido el líder de la oposición en su Declaración de 31 de octubre ante la sentencia judicial. “Quiero recordar también“, añade Mariano Rajoy, “que el PP defendió siempre la necesidad de investigar hasta sus últimos detalles todos los aspectos del atentado más grave de nuestra historia“. ¿Y quién se opuso a que se investigara? ¿Qué partido impidió a los jueces investigar? Que yo sepa los tribunales han podido reunir, acopiar, examinar, evaluar las pruebas que incriminan sin que otras instituciones del Estado o una mano negra hayan impedido realizar dicho trabajo.

Por ello, entre otras, hemos apoyado la investigación que ha dado lugar a la sentencia dictada hoy y seguiremos apoyando cualquier otra“, insiste Mariano Rajoy. ¿Entre otras investigaciones? ¿Ah, pero es que ha habido otras que completan la instrucción? Si se está refiriendo a las pesquisas periodísticas, las de El Mundo o Libertad Digital, ¿éstas se sostienen aún o se descartan? Que yo sepa, los tribunales sólo ordenaron esta investigación. No hay otras… Pero el líder de la oposición insiste: cualquier otra “que permita avanzar sin límites en la acción de la justicia“. ¿Avanzar sin límites? ¿Y cuándo consideraremos que la investigación ha concluido? ¿Quién determinará el límite que no hay que rebasar o el momento en que ya hay que parar? Cualquier otra investigación, apostilla Mariano Rajoy, puesto “que los acusados como inductores o autores intelectuales, son los términos que utiliza la sentencia, no han sido condenados como tales“. Autores intelectuales. Convendrá volver sobre esa apostilla del líder de la oposición…

Hoy es importante también recordar la necesidad de no bajar la guardia ante el terrorismo sea este del signo y de la naturaleza que sea, y creemos que la que hemos visto hoy es la mejor manera de luchar contra los terroristas, llevándolos a juicio y condenándolos. Esa es la política de la derrota del terror que siempre ha defendido y seguirá haciéndolo en el futuro el Partido Popular“, concluye Mariano Rajoy. ¿No bajar la guardia? Pero si hasta José María Aznar admite literalmente en Ocho años de gobierno que su Gabinete bajó la guardia ante el terrorismo global. Leo en la página 263: “Quizás los propios éxitos conseguidos en la lucha contra ETA en los últimos años nos han llevado a bajar la guardia ante la amenaza fundamentalista“. Pero no nos engañemos: si había reproche hacia lo que su propio Gabinete había hecho o no, en realidad el cargo mayor lo dirigía hacia la opinión pública. “Debo reconocer“, dice en esa misma página, “que tal vez la opinión pública española no era lo suficientemente consciente, hasta el 11 de marzo, del alcance de la amenaza del terrorismo islámico, o por lo menos no tanto como lo ha sido de la amenaza del terrorismo de ETA. Si es así, el Gobierno tiene sin duda una responsabilidad que asumir“.  

La política de la derrota del terror, añadía Mariano Rajoy en su Declaración, una política de derrota como divisa permanente de su grupo: tal vez oponiéndola a la filosofía del Gabinete actual, que habría sido la de la dejación. Que se sepa, la persecución posterior a 2004 ha sido implacable y la detención de presuntos terroristas internacionales ha sido una medida seguida en España. Entonces, ¿por qué insistir en la derrota del terror? ¿No será mejor presentar dicha lucha en términos de defensa? No siempre se puede derrotar literalmente a los enemigos, como si estuviéramos en un frente de batalla: cuando el frente no es bien visible, en ese caso habrá que defenderse evitando que los feroces adversarios sean operativos. Ya lo dije tiempo atrás cuando leía la nueva edición del clásico de Karl von Clausewitz (De la Guerra). Para éste, el oponente no es un objeto a aniquilar, sino un rival al que desarmar. Por supuesto que los combatientes luchan para hacer valer su soberanía, para dominar un territorio, para imponer su férula. Pero los beligerantes de Von Clausewitz no son exterminadores, no esperan destruir enteramente al enemigo, sino someterlo. Salvando las distancias, el Estado de Derecho se defiende igual: no espera destruir enteramente al enemigo, sino someterlo para impedirle actuar, haciéndole pagar por lo que ha hecho.

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1. Hemeroteca

 “La mano que enreda“, Levante-EMV, 2 de marzo de 2007.

Un artículo de JS, firmado en marzo de 2007, sobre la teoría de la conspiración…

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2. Ceci n’est pas une chaise.

Ceci n’est pas (qu’)une chaise?

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El diario El Mundo hace metáforas de objetos: de muebles, de circunstancias o de hechos que de entrada significan lo que significan, algo literal. En la cubierta que este periódico publicaba el 1 de noviembre una silla no es una silla: es un símbolo. Ese día, El Mundo ilustraba su titular de portada “Absueltos los ‘cerebros’ del 11-M” con un gran fotografía en la que, según indican expresamente, la protagonista es una silla. “La silla vacía frente al tribunal del 11-M, mientras se lee el fallo, expresa el vacío que ha dejado la sentencia: nadie responde por la autoría intelectual y la planificación de la mayor matanza terrorista de la Historia de España”. ¿La silla vacía? Observo las fotografías que otros periódicos han empleado para ilustrar sus respectivas cubiertas y veo coincidencias en El País y Abc (Afp/Pool): un primer plano del juez Gómez Bermúdez, inmediatamente antes de hacer pública la sentencia. Lo vemos señalando con el dedo, apuntando hacia una parte de la Sala. ¿Qué significa esa imagen? Hay un gesto severo de autoridad del presidente del Tribunal, seguramente sin mayor importancia, una indicación menor en todo el proceso o en la puesta en escena de la sentencia. Son esos momentos de nerviosismo multitudinario que precede a un acotecimiento significativo. Ahora bien, esa foto muda, tan escueta, sin fondo, condensa metafóricamente la determinación de que ha hecho gala Gómez Bermúdez. Es algo que dichos periódicos quieren subrayar: dada la posición de ambos con el desarrollo y con los resultados del proceso. Puede que la imagen del juez con determinación sea una metáfora para ambos periódicos, pero la silla de El Mundo no es más que una silla…

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14 comments

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  1. Kant

    Si quien no fuere capaz de superar la Navaja de Occam, fuese afeitado por ella, creo que en el PP no quedaría barba sobre mentón (o cuello sobre hombros si alguien prefiriese la versión truculenta de ese antiguo desenmascarador de artificios alambicados)

  2. J. Moreno

    Lo más bestial que han imaginado los populares no es que haya habido una matanza para ganar unas elecciones, -la ambición política es insaciable en algunos-, si no de querer implicar en ello al mal llamado ” Movimiento de Liberación Nacional Vasco” según lo denominaba el Sr. Aznar.

  3. mycroft

    Pura conspiranoia: Si te obsesionas con un número, lo ves en todas partes, en todas las cosas: Y en cuanto a encadenar proposiciones y silogismos, se nota la mano sofista del licenciado en filosofía de la Cope.

  4. Los miserables « 14 de abril

    […] Otros que ayudan a refrescar la memoria: Jéssica Fillol, Eduardo Madina, José Carlos, Ignacio Escolar, Enrique Meneses , Raúl Pleguezuelo, Ricardo Royo-Villanova, Jirones, Carlos Rodríguez Ibáñez, El Catalejo, Pablo Garcés, Las Malas Lenguas, José Antonio Castillejo, Sota de Picas, elsintierra, Darth, Hugo Martínez Abarca, RGAlmazán , Jónathan Gil, Oscar Sanz, Xavier Pita, Antonio Pulido, José Luis Prieto, egócrata, mercè, Alfonso Saborido, Antonio C. Álvarez, Pierre Nodoyuna, Santiago M. Vicente, Fernando Berlín, Carlos González, Sergio Cebrián, Silvia, Enrique Castro , Cristóbal, Milano, Diego Cruz, Juanpe, Urodonal, Evaristo, RinzeWind, Luzbel, Blanca, Santi Benítez (Sun_Tsu), Iñigo Sáenz de Ugarte, Justo Serna […]

  5. Paco Fuster

    Ayer tuve ocasión de ver el programa de TVE “59 segundos”, donde se trató de forma monográfica el tema de la sentencia. La primera conclusión y casi la única que saqué del debate, fue la constatación de lo que decía Justo en la entrada anterior a ésta, donde podíamos leer lo siguiente: “El periodismo parece ser cada vez más un instrumento de los gabinetes de prensa o, si se quiere, un altavoz de este o de aquel partido […]”

    La verdad es que solo con ver el variopinto equipo de periodistas allí citados, no hacia falta ser un genio para presagiar que el consenso sobre lo que representaba la sentencia – o cualquier otro consenso sobre cualquier tema por mínimo y evidente que fuera – era imposible. Por un lado, Enric Sopena (elplural.com) y Antón Losada (Cadena Ser), satisfechos por la sentencia y atancando al PP y a su teoria de la conspiración; en el lado opuesto, Miguel Ángel Rodriguez (portavoz del gobierno con Aznar) y el omnipresente Melchor Miralles (El Mundo TV), partidarios como Rajoy, de seguir con la investigación hasta sus límites; y más o menos en el medio, Ángel Expósito (Europa Press) con su habitual serenidad y Ernesto Ekáizer (adjunto a la dirección de El País), más preocupado últimamente por las palabras del Rey y de Esperanza.
    Después de tres horas debatiendo, nadie dio su brazo a torcer; de forma que allí cada cual iba a la suya y al final ya lo de menos era lo que dijera la sentencia, que obviamente, cada cual interpretaba según sus necesidades.

    Ayer al medíodia, por otra parte, sintonizabas la radio y lo mismo. En la Ser (programa Hora 14), inmediatamente después de la sentencia, se mostraban satisfechos y recuperados en su orgullo herido, al tiempo que emitían declaraciones de estos últimos tres años en las que Rajoy, Acebes y Zaplana, insistian en la famosa teoría. En la Cope, no hace falta explicarlo mucho: sentencia corta, penas demasiado suaves, el gobierno del PP era el que había detenido a todo el mundo…

    En resumen, que uno intenta ver todo lo que puede y leer todo lo que el tiempo le permite, con la noble intención de tener una opinión más o menos formada (dentro de la complejidad especial de este caso) para poder opinar llegado el caso, pero lo único que encuentra es una caos de teorías e interpretaciones personales, que como he dicho antes, confirma esa idea de que el peridismo español actual ya no quiere saber nada de imparcialidad.

  6. Jaime

    Me interesa el análisis que hace J Serna sobre las portadas de los periódicos pero se me queda corto. Parece mentira que los periódicos estén hablando de lo mismo!

  7. David P.Montesinos

    Ya sé, querido Paco Fuster, que no te gustan los comentarios breves estilo fast food, pero consideralo una apostilla a tu intervención. En el modelo “catódico” de democracia, lo difícil, o acaso lo imposible, es encontrar espacios de información independientes, es decir, emancipados de las oligarquías que dominan el mundo de los media. Sigo a Ignacio Ramonet en esto: “la información ha devenido mercancía”. Lo es como la ropa de Zara con la efigie del Che Guevara que llevan mis alumnos o como las paellas congeladas que le venden a los guiris en la Plaza de la Virgen. ¿Prensa al servicio de los partidos? Planteate si no es más bien al revés. ¿Es Rajoy quien marca la agenda a la Cope y El Mundo? Yo le daría la vuelta al razonamiento, y así quizá entendamos porque ambos medios van a seguir sobreviviendo y don Mariano se acerca como un sentenciado hacia la muerte política, pues ya se sabe que el PP sólo gana elecciones cuando abarca eso que llaman el espacio del centro.

    Otro pequeño matiz. Yo, más que imparcialidad, exigiría objetividad. Un historiador me dijo que había que hacer historia siendo objetivo, que no imparcial. Lo extendería al periodismo. Por lo demás comparto tu sensación de desamparo, aunque no es mala cosa acercarse -estoy seguro de que lo haces- a Radio Klara o Le Monde Diplomatique.

  8. J. Moreno

    “Si hay algo peor que tener identidad, es no tener ninguna”.

    El “consenso” es el fín de la identidad.

  9. Paco Fuster

    Tranquilo David, ya he desistido hace tiempo de mi cruzada por animar a la gente a que se extienda en sus comentarios, argumentando esos enunciados con algún tipo de elucidación.

    Coincido contigo, amigo David, en lo de la objetividad. De hecho, cuando hablaba de imparcialidad me refería a eso, a la objetividad e independencia que han perdido los medios de comunicación. Aunque soy joven, soy lo suficientemente mayor como para saber que esto no es nuevo de ahora ni de este caso concreto. Solo quería reflejar que éste de la sentencia del 11-M era un ejemplo más – quizá de los más flagrantes – de lo que cito del anterior post. Paso buena parte del dia escuchando la radio (los que me vean con el mp3 a las 8 de la mañana pensaran que es música mala y comercial – que también – pero no, las más de las veces son debates y tertulias sobre política, actualidad o deportes) y ya conozco la linea editorial de cada medio y el enfoque que le iba a dar al asunto, solo era cuestión de ver hasta que punto eran diferentes las interpretaciones. Las fotografías que trae a debate Justo, son solo una muestra más de esos “ejercicios de estilo” y de como un mismo hecho se puede interpretar de diferente forma, incluso a través de las imágenes y su poder de sugestión.

    Sobre el desamparo que dices, no te creas… Ya son muchos años leyendo prensa y escuchando radio para haberme acostumbrado a que no existe una versión única. Por eso decía que solo intento conocer la mayoría de opiniones (cuando más variadas mejor) para tratar de formarme la mía. Intentaré escuchar tu consejo y acercarme a esos medios tan queridos por ti.

  10. Kant

    He de reconocerles que yo quedé desconcertado con la sentencia. Desagradablemente desconcertado. Y turulato con las respuestas de los dos partidos mayoritarios. De hecho, mi primera intervención en este “post” es de antes de escucharla.

    Hablando de primeras, don Jaime, La Razón del otro día encabezaba la suya con un “ni ETA, ni Irak” que simplificaba hasta la médula el caso pero que apuntaba en lo que parece haber sido el propósito último del sr Gómez, a la sazón juez del caso. Pareciera que dicho juez – quién en la foto que nos aporta el sr. Serna parece tan expeditivo y que en las veces que lo vimos o escuchamos por los medios audiovisuales nunca parecía encontrar muy bien el camino entre la firmeza y la grosería (sus interrupciones a la fiscal fueron abiertamente desagradables e infundadas y con los acusados – recuerden, sin condenar, o sea, inocentes – tuvo una actitud hasta chulesca), éste juez, decía, hubiera querido firmar con una equis un partido que hasta el PP daba por perdido.

    “La tercera mentira del PP”, en denominación del sr. Llamazares, (una, mintieron achacándole a ETA el atentado islamista; dos, mintieron posteriormente fabulando una conspiración; y tres, volvían a mentir cuando negaban que ellos hubiesen participado en el punto anterior), llegó en las horas inmediatamente anteriores a la lectura de la sentencia. En los mismos momentos que los socialdemócratas y los medios de su órbita se relamían esperando lo que debería haber sido una sentencia absolutamente contundente. Los mismos, también, en que los familiares de las víctimas, no se si se percataron, se temían lo peor. Como así fue.

    La sentencia ha permitido que el PP regrese a su segunda mentira enrocándose en su laberinto de bajezas e infundios; que al PSOE se le quede cara de idiota – o de don José Blanco irritado – y ahora tenga como única prioridad “pasar página”, “olvidar” y demás zarandajas para huir hacia adelante; y que los familiares de las víctimas hayan sido golpeados una vez más, en esta ocasión con la especial ofensa de quien, esperando su amparo, se obtiene su burla. Que burla ha sido. Porque hay otro colectivo especialmente vinculado a este juicio, no por su presencia si no por su ausencia, que lo vivió con mucha atención: los familiares de presos vascos. ¿Creen que no harán las comparaciones pertinentes entre la valoración de pruebas y testigos en el caso islamista y el suyo? ¿creen que no se mesurará las interpretaciones que hace la justicia española ante las acciones islámicas y las vascas? Recuerdo un libro sobre la situación del encono civil que se vivía (y se vive) en el País Valenciano por la cuestión cultural (sí, para los que no lo conozcan, en este País la cultura es motivo de conflicto social) que se titulaba “Abans moros que catalans!” (¡Antes moros que catalanes!) y no dejó de quedarme ese cierto regusto a que en el País Vasco la lectura iba a ser similar, que la justicia española prefiere “antes musulmanes que vascos”. Miren por donde, la sentencia del 11-M puede tener unos “daños colaterales” que nadie – que no fuera imbécil – se esperaba.

    En otro orden de cosas pero sin salirnos del tema, la sentencia y la reacción conservadora tienen en la figura del “autor intelectual” la gran baza del disparate. ¿Recuerdan uds de donde salió semejante “figura jurídica”? Una vez más hay que volver la cara hacia el conflicto vasco. Se inventó para encarcelar miembros del MLNV que no tuvieran delitos de sangres ni de colaboración necesaria en un atentado. No es el único caso, va en el paquete de medidas excepcionales para acabar con ETA. Con ETA, digo, porque nunca se aplicaron al terrorismo de derecha y ahora no se sabe cómo explicar, para aplicar, al terrorismo islámico. ¿Creen que esto también pasará desapercibido en el País Vasco?

    La sentencia del 11-M, lejos de ejemplarizar el poder del estado de derecho, de demostrar la equidad judicial, de satisfacer moralmente a las víctimas y de poner sobre aviso a futuros delincuentes, me parece que ha conseguido lo contrario, ha ejemplarizado lo desconcertante e imprevisible que es la justicia en España, deja patente su diversidad y aleatoria capacidad de criterio en función de intereses bastardos, humilla a las víctimas convirtiendo en un sarcasmo su dolor y avisa a los futuros delincuentes de la endeblez del sistema judicial español. Amén de tirar un poquito más de gasolina en la hoguera vasca. Valientes memos.

  11. Hemeroteca

    “¿A qué espera Rajoy?”
    Abc, 3 de noviembre de 2007

    Eduardo San Martín

    LOS manipuladores de la opinión y los fabricantes de fantasmagorías operan sobre terreno propicio: muchas personas bienintencionadas se resisten a aceptar respuestas simples a situaciones aparentemente complejas y, en consecuencia, prestan ávidos los oídos a alucinaciones que satisfagan su sed de certezas cuando ya los viejos dogmas, religiosos o laicos, no proporcionan casi ninguna certidumbre. Algunas fantasías se agostan en su propia infertilidad y no hacen daño a nadie, como las que aún subyugan a millones de americanos que creen a pie juntillas que Elvis sigue vivo o que el FBI asesinó a Marilyn Monroe. Pero otras, convenientemente abonadas por mentes criminales, prenden en espíritus simples y pueden germinar en tragedia, como aquellos falsificados Protocolos de los sabios de Sión que sirvieron de espoleta a los terribles progromos contra judíos, primero en la Rusia zarista y después en el este y centro de Europa; y de ahí, al Holocausto.

    En España, nos movemos por ahora en ámbitos menos tortuosos, pero dentro del mismo registro: una tercera parte de los votantes del PP aún piensa que ETA tuvo algo que ver con los atentados del 11 de marzo de 2004. Y, con toda probabilidad, lo seguirá creyendo aun después de la sentencia de la Audiencia Nacional. Se resiste a admitir que, en el caso de unos asesinatos tan aterradores, la evidencia pueda ser una respuesta. Las espeluznantes escenas de los trenes reventados sólo pueden pertenecer al reino de las tinieblas, y es allí donde deben buscarse las explicaciones. Así que los mercaderes de la credulidad seguirán hocicando en el estiércol de tenebrosas fabulaciones, en las que ellos mismos no creen, para forrarse el riñón con la buena fe de muchas gentes sencillas. Como los promotores de Graceland.

    Bien. Allá ellos con sus lectores y sus accionistas. Cuando se agote el filón, siempre podrán enmendar el rumbo de su actividad editorial hacia esa literatura de fabulosas maquinaciones históricas que hace furor hoy en nuestras librerías, y que responde a la misma fascinación por la complejidad y por la truculencia a la que, como señalaba más arriba, sucumben muchos antiguos creyentes (religiosos o laicos). Ahora bien, que tales fantasías se propaguen desde la dirección de un partido pertenece a otro orden de responsabilidades, y por ellas deberá rendir cuentas.
    Horas después de que Mariano Rajoy, en su primera reacción a la sentencia del 11-M, dejara un portillo abierto a la reedición de la peor literatura fantástica de los últimos tres años y medio, en el entorno del presidente del PP se afanaban en reinterpretar las palabras del jefe. Tarde. La mecha ya había inflamado los titulares de los medios de siempre y la imaginación de esos votantes del PP aparentemente cautivos de tremebundas estridencias radiofónicas. Lamentablemente, y conociendo su carácter, es bastante probable que Rajoy lo haya querido así: no desmovilizar ni a micrófonos ni a votantes, y, al mismo tiempo, tratar de quedar bien con una abrumadora mayoría de españoles que cree mucho más en los autos de los jueces que en los cuentos de terror. De ahí, la buscada ambigüedad de sus primeras palabras y la posterior faena de aliño de sus peones.

    El riesgo que corre el ya candidato del PP a la presidencia del Gobierno es el de no satisfacer ni a los primeros ni a los segundos. Hay que reconocer que sentir de forma constante el aliento de los matones en el cogote puede intimidar. En este periódico lo sabemos bien. Pero el futuro de la política es de quienes no se acojonan. Que se lo digan a Sarkozy. O a Ruiz-Gallardón, que se ha negado a doblar la cerviz ante la calumnia y la amenaza permanentes, y ganó votantes en las últimas elecciones, rompiendo el pronóstico de quienes confunden radioyentes con electores. A nadie puede extrañar que el alcalde de Madrid sea, de lejos, el político mejor valorado en España. ¿A qué espera Rajoy?

  12. Paco Fuster

    Amigo Kant, ignoro la razón, pero un comentario suyo (fechado a 30 de octubre) en la anterior entrada aludiendo a uno mio, acaba de aparecer hoy (al menos yo no lo había leído, simplemente no me aparecía ni en el cómputo, ni en la lista). Lo he leído con detenimiento y le he respondido allí mismo, por si le interesan mis apostillas a lo que usted me dice.

  13. J. Moreno

    Hoy el diario “Público” aporta una de las muchas fabulaciones del 11M.

    En síntesis un ex-agente del CNI envía información sobre una conspiración entre miembros del partido gobernante, el lumpen marroquí del entorno de Madrid y servicios de inteligencia españoles al periodista citado más abajo.
    La aparición de la furgoneta Renault Cangoo, -los miembros de la seguridad del Estado opuestos al PP la hacen llegar-, trastocan todos los planes de intoxicación al electorado sobre la autoría de ETA-, y provocan el final ocurrido. Marcha atrás precipitada, e improvisación sobre la marcha de los acontecimientos.

    Periodista Jesús Maraña…diario “Público”… página 12…”Penúltima versión del 11M.

  14. Kant

    En fin, don Paco, yo tampoco entiendo demasiado bien el porqué de esos lapsos informáticos que todos hemos padecido alguna vez. No me acuerdo bien quién me decía que la computación era un 95% de ciencia y un 5% de magia; mientras las cosas ocurriesen en el universos científico, bien, son solucionables pero, ay, si caen en el otro 5%… Así pues, como me interesa lo que me dice y que aquel “post” que sigue operativo, le apostillaré mis opiniones a las suyas. A la postre, todos son opiniones…

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