José María Aznar

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Un nuevo libro

Leo las Cartas a un joven español, el libro de José María Aznar, un volumen recién aparecido que completa su trilogía para Planeta. Según me entero por un despacho de Efe, el ex jefe del Gobierno  presenta el 5 de noviembre su obra,  obra en la “que reflexiona sobre la libertad, la idea de España, el terrorismo, la educación o la familia recurriendo al género epistolar, en un acto en el que participará el historiador Stanley Payne”. Efe añade: “el acto contará con la presencia del propio Aznar y se celebrará en un hotel de la capital a partir de las ocho de la tarde, según informaron fuentes de la editorial Planeta”. Stanley Payne es un historiador estadounidense que, de un tiempo a esta parte, avala el revisionismo historiográfico: como juzga necesario abatir los mitos que la izquierda tiene del pasado, cree posible hacerlo avalando a quienes con estrépito y antiacademicismo se pronuncian contra esas visiones. Así hemos de entender la celebración que el académico norteamericano hace de Pío Moa (con quien ya polemicé tiempo atrás). Ahora, con extremismo verbal, Payne aprueba la visión apocalíptica de España que José María Aznar proclama.

El regreso de José María Aznar

¿Qué importancia tiene esta novedad editorial? Dice Soledad Gallego-Díaz que “la aparición del nuevo libro de José María Aznar Cartas a un joven español ha sido interpretada en el Partido Popular como una declaración pública e inequívoca de que si Mariano Rajoy pierde las elecciones del 9 de marzo próximo, el ex presidente del Gobierno exigirá dirigir la salida de la crisis”. Es decir, que el ex presidente quiere ser influyente publicando libros, una labor que como el agua que cae gota a gota perfora, horada. Para que tal cosa suceda, la comunicación debe dirigirse a un destinatario a quien persuadir: han de cuidarse, pues, todos los detalles, ideológicos y materiales del volumen. Empiezo, justamente, por su aspecto material, un libro editado en tapadura y con subrecubierta. Como me suele ocurrir con sus obras empiezo fijándome en estas cosas, particularmente en la sobrecubierta. Como en los títulos de crédito cinematográficos, allí está todo: se condensan los datos básicos y los recursos comunicativos. Antes de acudir al interior, echen un vistazo a esa sobrecubierta.

La sobrecubierta

Veamos, por ejemplo, a quién se atribuye la autoría del volumen. La tipografía del apellido ha ido creciendo, algo que permite identificar correcta e inmediatamente a su responsable. Así hemos pasado de un “Aznar” que mide 22 milímetros, en Ocho años de gobierno, a los 27 de las Cartas a un joven español, pasando por los 25 de Retratos y perfiles. Por tanto, el tamaño del apellido crece conforme el autor publica. ¿Llegará a los 30 mílimetros? ¿Seguirá siendo con Planeta? Pero esa particularidad tipográfica no es lo fundamental de la sobrecubierta. Reparemos, por ejemplo, en el título del volumen, en esas Cartas a un joven español.

El título y el libro adoptan, en efecto, el modelo espistolar, al modo de las Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke (o, más recientemente, a la manera de las Cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa): dirigir una misiva a un corresponsal que no identificamos es un expediente muy empleado…, muy empleado para expresar las propias ideas sin réplica real, documentada, verificable. El volumen que ahora comento lo componen las cartas que José María Aznar remite a Santiago –así, sin apellidos–, un tal Santiago del que sabemos por las misivas del autor pero cuyas palabras o situación personal jamás averiguaremos. Tampoco la sobrecubierta da pista alguna. ¿Es un personaje ficticio?  Siempre cabe pensar que es el tipo de corresponsal que al ex presidente le habría gustado tener si hubiera podido dirigirse a él. Es decir, que se non è vero, è ben trovato. En todo caso, con él  moldea a un joven inquieto, interesado, adaptado, integrado: un muchacho que se llama como el patrón de España y del que el ex presidente nos irá dando fugaces indicios.

Dicho joven no figura en la sobrecubierta, insisto. Allí, fuera del apellido creciente, domina un primer plano de Aznar. Ya no lo vemos envarado, como en Ocho años de gobierno, con una fotografía que nos los presentaba en mangas de camisa, blanca y bien planchada, apoyando los antebrazos en un escritorio, cumplimentando lo que parecía alguna tarea urgente, inexcusable. Tampoco lo vemos mayestático, como en Retratos y perfiles, sombrío y aupado a su Monte Rushmore particular. Ahora, en las Cartas, se nos presenta con aspecto easy wear, campechano: un aspecto que, sin embargo, desmiente su mirada aguda, inquisitiva, quizá interesante, esforzadamente interesante: tanto que sus ojos parecen interpelar al lector. Uf, no sé si podría sostenerle la mirada. Paso página o, mejor, paso cubierta, me adentro en el interior y… ¿qué encuentro?

El texto y los principios

Me encuentro con un texto en el que se hace una enfática profesión de fe conservadora, extremadamente conservadora, que dice ser liberal; una declaración rotundamente ideológica, muy sesgada, por alguien que cree ser ecuánime. En los distintos libros que le he leído, José María Aznar siempre repite el mismo latiguillo: no entiende por qué los demás no comparten la evidencia misma de las cosas, que es al final su forma de ver el mundo, el orden, el presente y el pasado, el porvenir, en suma. Al margen de lo que a mí me parezca su ejecutoria, creo –como lector– que el ex presidente gobierna mejor que se explica. Felizmente no se atuvo a lo que dice profesar. Me guste más o me guste menos, José María Aznar pudo tomar decisiones correctas o puede ahora tener  ideas sensatas sobre ciertas cosas, pero una vez razonadas por escrito, una vez se las leo, me decepciona el nivel de su  argumentación. Quiero decir: en la primera legislatura, cuando gobernaba en minoría, debía actuar como político pragmático que no se deja llevar sólo por la convicción o por los principios, sino por la ley del número. Todo, pues, no se resume en la defensa de unos valores. Tuvo que negociar con los nacionalistas haciendo guiños a sus aliados. En política no hay amigos, decía Winston Churchill; hay intereses. Si José María Aznar gobernó de acuerdo con esa lección (del admirado estadista), entonces contrarió los principios que defiende apasionadamente en sus libros. ¿Tiene sentido el reproche que le hago al político en ejercicio? No, porque nadie puede gobernar como él predica en este volumen: nadie puede hacerlo razonablemente basándose sólo en la convicción o en la pasión . 

La vanidad del político 

Como señalaba Max Weber, “puede decirse que son tres las cualidades decisivas para el político: pasión, sentido de la responsabilidad y sentido de la distancia”. ¿Qué significa eso? Weber habla de “pasión, en el sentido de darle importancia a las cosas reales”, de aproximarse con tesón a la realidad tomándosela en serio. Pero no basta: “la pasión no le convierte a uno en político si ella, como servicio a una causa, no convierte la responsabilidad precisamente respecto a esa causa en la estrella que guíe la acción de manera determinante. Y para ello necesita el sentido de la distancia –la cualidad psicológica decisiva para el político–; necesita esa capacidad de dejar que la realidad actúe sobre sí mismo con serenidad y recogimiento interior”. Realismo, pues. “Por este motivo, el político tiene que vencer en sí mismo, día a día y hora a hora, un enemigo muy trivial y demasiado humano, la vanidad”. ¿Y qué es la vanidad en un político?, se pregunta Max Weber. Es tomarse como el centro de las cosas. La vanidad es “esa necesidad” que experimenta algún tipo de mandatario “de ponerse a sí mismo en el primer plano lo más visiblemente posible”. Creo, sinceramente, que la cubierta de Cartas a un joven español revela ese pecado de vanidad: con ese apellido gigantesco que no obedece sólo a razones mercantiles; con esa fotografía desmesurada. Pero creo que la vanidad se aprecia aún más en el texto: el autor sotanea, amonesta, juzga y condena a quienes no piensan como él.

La lectura de los «otros»  

Eso –el tono admonitorio–  es lo que, en principio, más llama la atención. No concibe que no se pueda coincidir con lo que él piensa. Por eso, para fundamentar sus posiciones, sólo cita a aquellos autores que son de su tradición (o que él piensa que son de su tradición), valiéndose, pues, de pensadores de filiación liberal o conservadora que al final de su libro detalla. En efecto, el volumen se cierra con una lista de lecturas recomendables… Los títulos de esos filósofos o sociólogos le sirven para confirmar lo que piensa de antemano. Es decir, esos autores no le incomodan lo más mínimo ni tampoco  le hacen interrogarse. Le valen para corroborar: justo lo contrario de lo que haría un pensador liberal.

Esto es precisamente lo que José María Lassalle dice de Isaiah Berlin, el gran intelectual y pensador liberal. De su muerte se cumplen diez años, y por eso Lassalle, que es miembro del Partido Popular, escribe sobre él en un artículo publicado por Abc. Según leemos, Berlin fue “alguien que sintió una fascinación inagotable por el «otro» porque -como explicó una vez- le resultaba aburrido leer a los que pensaban como él; no en balde prefería asomarse a lo que decían sus adversarios ya que ponían «a prueba la solidez de nuestras defensas al encontrar sus debilidades»…” Comparto ese punto de vista. Es impensable, sin embargo, que José María Aznar –ahora desempeñando las funciones de intelectual liberal– muestre interés por la obra del «otro», de los «otros». ¿Por qué razón? ¿En qué se basan sus nutrientes?

Las ideas 

En realidad, el principal problema del ex presidente del Gobierno es que escribe como si no hubiera gobernado: como si los males que denuncia aún no hubiera podido enfrentarlos; como si los objetivos que se plantea, aún no hubiera podido acometerlos; como si los autores que ahora cita, de cuya receta se vale, aún no hubiera podido aplicarla. En su opinión –que él no sostiene como tal, sino como doctrina–, España asiste a una deriva y a una crisis, algo ahora constatable y agravado, pero que se remontaría a los años sesenta. Critica al actual Gobierno: le hace responsable de las decisiones políticas que él juzga inaceptables, y le culpa del proceso de secularización (“relativismo”, lo llama él) que experimenta el mundo actual, un proceso que habría destruido o relajado la disciplina, la autoridad, el orgullo nacional, justamente los cimientos de la sociedad decente. Entonces, de ser cierto lo anterior, la pregunta es inmediata: ¿y qué ha hecho el ex presidente para frenar esa deriva? ¿No le dejaron? ¿Tuvo que pactar sus decisiones políticas, buscar algún consenso con quienes no eran correligionarios?

Divide su libro en diecisiete capítulos cuyos enunciados son breves y rotundos: entre otros, “La libertad”, “Liderazgo”, “La nación española”, “Relativismo”, “La familia”, “Terrorismo y seguridad”. En esos capítulos, el examen tiende a ser esquemático, anémico; las pruebas, los hechos, los documentos sólo confirman lo que ya se sabe de antemano; y las conclusiones, que se proclaman con sobrante énfasis,  son frecuentemente demagógicas. Por ejemplo, cuando habla de la educación, su diagnóstico es expeditivo, de un elitismo paradójicamente populista. “¿Tú crees, Santiago, que los que no quieren esforzarse tienen derecho a impedir que se esfuercen los que sí quieren hacerlo? ¿Acaso es ese otro de los nuevos derechos que tienen ahora los españoles? Antes a eso se le llamana envidia, y no estaba catalogada, precisamente, como una virtud. Claro que donde el esfuerzo termina, empieza el fracaso, y tal vez sea eso lo que se quiere”, dice José María Aznar en la página 125. Si oyéramos lo anterior en otro contexto, en una tertulia, podríamos creer que es el dictamen tajante de alguien que no ha gobernado, la facundia de un tipo cualquiera que cree arreglarlo todo si se pone… O podríamos pensar que es la conclusión expeditiva que culpa a un responsable que no identifica:”…lo que se quiere”. ¿Y quién lo quiere? En ciertos pasajes responde con claridad. La culpa de lo que nos acaece es de la izquierda –así, en conjunto–, un conjunto de ideas erróneas: una izquierda que se creció tras la pretendida “muerte de Dios”. La culpa, insiste, es de la izquierda local, que no es más que un conglomerado sesentayochista y buenista que ha renunciado al pasado imperial de España, a los principios políticos firmes, a la convicción ideológica arraigada, aunque a la vez ese abandono pueda ser  compatible con el fundamentalismo. Esa izquierda habría anestesiado a la nación, que no está muerta: sólo dormida. Hay que despertarla. Es una metáfora interesante: suelen emplearla prácticamente aquellos nacionalistas que deploran el estado catatónico de su país. ¡Despierta, patria! En el caso de José María Aznar su apego a la nación tiene, además, otra consecuencia: el repudio del hedonismo y la crítica del actual presidente del Gobierno.

Contra el hedonismo. Contra el cortoplacismo

Hemos debido leer casi doscientas páginas para llegar a la clave política de este libro. Amparándose en una interpretación algo simple de Alexis de Tocqueville, José María Aznar rechaza el materialismo que nos invade. “Más de una vez tengo la impresión de que vivimos en una sociedad que ha hecho de la evasión su principal industria”, concluye dolida y resignadamente. ¿Le doy la razón? Como sostuviera Gilles Lipovetsky, desde hace décadas Occidente vive gobernándose con una ética indolora. ¿Algo malo? Es preferible esta moral materialista al libramiento guerrero y patriótico, desde luego. Por eso, el libro de José María Aznar resulta contradictorio: en primer lugar, dice profesar el liberalismo, que es una doctrina preferentemente individualista; en segundo término, hace profesión de fe nacionalista (colectivista) que él reviste de institucionalismo democrático; en tercer lugar, expresa su prevención católica, confesional, al hedonismo, que a la postre es una opción básicamente antiliberal.

Pero,  en fin, no es eso lo más importante: lo decisivo es que este volumen es una justificación de lo que él entiende por la Presidencia del Gobierno. No es de recibo, dice, aceptar un jefe de Gabinete simplemente porque sea simpático o entretenido: “tiene en sus manos una tarea demasiado importante para reducirla a aspectos de imagen o aceptación popular”. Hay que Gobernar al margen de los sondeos, que es cortoplacismo: “uno de los problemas no es que los gobiernos escuchen poco a sus pueblos, sino que la política se agote en la obsesión por el corto plazo, por las encuestas, por las próximas elecciones”. Pues…: lo siento, pero veo una nueva contradicción. El ex presidente gobernó con sondeos del CIS y al mismo tiempo olvida ahora que su partido se presenta a los comicios venideros: olvida que su discurso no beneficia a su candidato, que esas palabras rotundas perjudican a su partido en una sociedad mediática y hedonista.

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1. Hemeroteca histórica

Los otros libros de José María Aznar. Otros artículos de JS sobre los restantes volúmenes de la trilogía de Planeta:

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Retratos y perfiles (2005).

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Ocho años de gobierno (2004).

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2. Hemeroteca actual

-“Liberales“, Levante-EMV, 5 de noviembre de 2007

Artículo de JS sobre el liberalismo… Lo que fue.

-“Epístolas a Santiago“, Levante-EMV, 7 de noviembre de 2007

Artículo de Fernando Delgado sobre las Cartas a un joven español.

69 comments

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  1. Paco

    No por favor. Otra vez serna con Aznar. LLevas tres años con lo mismo y encima no acabas! Como decia A. Espada: el “admirable” serna continuará…

  2. David P. Montesinos

    Pierdo mi afecto profundo por el gran Paco y le recuerdo a ciertos enemigos del señor Serna que enviar quintacolumnistas es una vileza, máxime cuando se ocultan detrás de un nick. “Paco” es un nick, obviamente y uno puede hacer todas las elucubraciones sobre la identidad del personaje, pero aquí estamos Serna, Fuster, Veyrat yo y otros como idiotas mojándonos. El matonismo internáutico es una práctica odiosa que está envenenando el ágora blogger, ya que quien no ofrece su nombre puede permitirse el lujo de , perseguir, insultar, vejar o despreciar a sus interlocutores y salirle gratis. No hay nada que me desilusione más de los foros internáuticos que ese no saber con quien está uno hablando.

    Respecto al libro, no voy a leerlo porque la altura intelectual del personaje no me mueve a ello, sobre todo después de oirle en no sé qué foro norteamericano dar lecciones sobre la época en que “los moros invadieron España”, por cierto en perfecto inglés macarrónico. Sí recomendaré no obstante “La aznaridad”, un libro casi póstumo de Vázquez Montalbán, al que algunos añoramos. Recuerdo cuando, a vueltas con la foto de las Azores, dijo que Aznar era como lo que los catalanes llaman “la torna”, ese trocito que hay que añadir a la barra vendida para que tenga el peso exacto de la báscula. Bush y Blair eran el pan, Aznar la torna, algo así como el trocito a añadir, el tonto útil para que no estuviera tan claro que aquella operación al margen de la ONU era cosa de dos.

    Por otra parte, yo creo que Aznar genera enormes simpatías en la derecha porque su aspecto, su traza biográfica, su claridad ideológica proporcionan luz en el camino a muchos reaccionarios de este país a los que no les ha ido mal del todo con la rápida modernización que hemos experimentado pero se siente con frecuencia confusos y desorientados por la sensación de que tanta libertad es algo indigesta. Fíjense, mariquitas que no se esconden, viejos republicanos homenajeados, chicos con piercing, inmigrantes por todas partes…Ante todo ello, un “hombre de orden” genera simpatías. ¿Por qué?

    1.Parece saber quienes son los buenos y quienes los malos, por eso dice que todos los terrorismos son iguales o habla de “cuando los moros nos invadieron”
    2Entiende perfectamente que el lenguaje hobbesiano de la guerra que exhibe Bush tiene más pegada y entra más fácil que el contemporizador lenguaje de los europeos.
    3Su mapa moral es claramente clerical
    4Le gusta la “mujer-mujer”, supongo que como su señora esposa, esa que hablaba de la importancia de no mezclar peras y manzanas.
    5Tiene esa contención, ese aire recatado que los reaccionarios llaman honor pero que en el fondo es hipocresía. Por eso dijo marcharse, pero no tuvo apuro en nombrar a dedo a su sucesor para seguir controlando el PP; por eso se pasó una década criticando la corrrupta codicia del oponente político, pero luego se ha dedicado a aprovechar los beneficios de su cargo para hacer dinero, por ejemplo como consejero de Murdoch, con méritos contraídos durante sus años como presidente.

    Me quedo con Manolo Vázquez Montalbán, que al menos sabía gozar de la vida, que es por cierto lo que le falta a tanto frígido y resentido que se alimenta del odio.

  3. Arnau Gómez

    Lo de Aznar está contenido en la letra de aquella estrofa de la canción de Raimon “Quan creus que ja s’acaba,torna a començar….” o,menos nuestro, el mito de Prometeo, cuyo hígado le era comido por una águila (hay quien piensa que era un cuervo) y que volvía a crecer.
    Mi pregunta es: ¿De este personajillo, estropajoso, defensor del alcoholismo y los atentados contra el civismo, prepotente, soberbio,inconsistente,que sería conserje de los extintos sindicatos verticales sino hubiese sido nieto de quien era, lo vamos a tener que soportar “per secula secolurom..”?. Otra pregunta ¿Si le cuesta modular un discurso coherente , ¿cómo es capaz de escribir libros,aunque sean de contenido incoherente?.

  4. Kant

    Señor Montesinos, me permitirá que le haga una observación respecto a su primer párrafo. Puedo comprender que le decepcionase la persona que se oculta bajo el “nick” Paco – al fin y al cabo reconoce que le tuvo un afecto profundo – pero ¿no cree que con esa respuesta que le da, arroja más gasolina en el fuego que agua? No es la primera vez que me asombro de verlos enzarzados en una bandosidad que el señor Serna, moderado donde los hubiese, no creo que alimente en ningún caso. Más aún, es una de las grandes “sernaristas” de este “blog”, doña Ana Pavlova, la que recomendó en su día que ante la agresión y la estulticia, en cualquier caso, la cobardía (o la vileza como muy acertadamente define ud) de quienes en vez de discrepar insulta o se comporta como un botarate, es más elegante, sencillamente obviarlo. Estoy seguro que don Justo lo prefiere. Lo conoce ud también y de sobra sabe que él se basta y se sobra para defenderse caso de que se sintiera ofendido por alguna causa y desde luego, enanos intelectuales como el que nos ocupa, no creo que le merezcan la más mínima inquietud. No seamos nosotros los que encrespemos, permita que sean ellos los que delaten su talante y los que por ello sólo obtengan nuestro silencio ¿no le parece?

    Respecto al resto de su exposición, poco o nada he de decir puesto que coincido plenamente con sus opiniones (lo cierto es que lo hago generalmente; muchas intervenciones mías se han quedado en el tintero por no reiterar sus observaciones previas). Si acaso, incidir en que en su tercer párrafo habla de “(…) que Aznar genera enormes simpatías en la derecha (…)” (sic) Me preocupa este asunto porque ya fue materia de debate en determinados círculos socialdemócratas a los que tuve la ocasión de asistir antes de que llegara al poder el ciudadano Aznar. Hubo – y se mantiene, para mí, incomprensiblemente – una cierta tendencia a minusvalorar su papel. Su aspecto ridículo, su baja estatura y andares de ganadero montaraz, ese bigote nunca bien resuelto de chaplinesco recuerdo, su vocecilla tan nasal como histriónica, su cabello ora corto y engominado como-dios-manda, ora románticamente largo y lacio, su ausencia de crédito intelectual, su cacareado y nunca visto liberalismo, su beatería, sus opiniones carcajeantes (¿recuerdan su confesión de hablar catalán en la intimidad? ¿olvidan cuando dio su palabra de honor asegurando la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq?), su prepotencia y paralela pusilanimidad, presentan una personalidad más propia de un personaje que de una persona.

    Sin embargo es un enemigo respetable. Y lo es no porque le vote la derecha – la derecha siempre votará a quien se le indique por parte del partido de turno que la represente – sino porque es capaz de sacar votos de ese centro melifluo que tanto se trabajo para si – creyendo que sólo podía ser suyo – el PSOE fagocitando la izquierda y desmovilizándola (amén de generar un sistema de educación caracterizado por su falta de enseñanza en valores críticos y unos pactos fácticos con la Iglesia Católica y los grandes grupos financieros que creyendo ser pragmáticos no han pasado de ser humillantes). Esa actitud de menosprecio al rival le ha permitido no sólo ganar dos elecciones seguidas (la última por mayoría absoluta, recordémoslo) sino poner las bases de un cambio sociológico apabullante al lograr que tras catorce años – ¡catorce! – de gobierno socialdemócrata, nueve millones de españoles no sólo le votaran sino que se declaren abiertamente simpatizantes del PP sin que les cayese la cara de vergüenza.

    Se trataría, pues, primero de medir al ciudadano Aznar en su justa medida – por más desagradable y/o desalentadora que nos pudiera parecer – porque de lo contrario continuaremos dando pábulo a su figura, a su partido y a las ideas reaccionarias que en la actualidad defiende y postula.

  5. David P.Montesinos

    Me parece, amigo Kant, me parece, pero a veces me fastidia ver que la discrepancia se pague tan cara, más en el caso del señor Serna cuyas opiniones son ciertamente moderadas, quien sabe si a veces incluso en exceso, pero ya sabe que en España hay siempre cierta querencia por arreglar las cosas a palos, y a ser posible con los contendientes enterrados hasta las rodillas, como en el cuadro de Goya.

    Brillante lo de “ganadero montaraz”. Advierto en usted pese a todo cierta inquina hacia la social-democracia. Yo no soy social-demócrata, pero a veces intento ser consecuente y me pregunto si hay que desconfiar de gente como González o Zapatero por ser social demócratas o, más bien, porque cuando tocan poder dejan de serlo. Si social-demócrata supone renunciar a la revolución en favor del principio de redistribución de la riqueza, quizá después de todo yo sea social-demócrata. En cuanto al centrismo de Aznar, siempre me pareció una impostura. A mí me parece un neocon de base moral religiosa, en el sentido más bushiano de la expresión, lo cual supone una imagen del capitalismo que destruye la herencia del welfare state y acepta la pauperización de las clases. desfavorecidas del mundo como un problema “técnico” que no requiere medidas políticas. Los pobres, a fin de cuentas son dignos de lástima -capitalismo compasivo, ¿no?-, pero en cualquier caso son culpables de ser pobres. Así piensa un neocon. Y así piensan muchos españoles, como usted apunta, no desprecio tal circunstancia, no considero poco representativo a Aznar, es solo que no me gusta.

  6. J. Moreno

    Parece que los Sres. contertulios olvidan que durante 40 años un general bajito, con muy poca cultura, voz aflautada, tímido en demasía, inseguro pero con una tenacidad oculta para conseguir sobrevivir entre los mediocres, estuvo en la Jefatura del Estado en éste país de pusilánimes en que vivimos.

  7. Kant

    Doña Ana, su recuerdo es un placer, no lo dude.

    No lo olvido, no, sr. Moreno, eso es precisamente lo que quería señalar: la falta de elementos que nosotros podemos considerar como atractivos en un político no es óbice para que a otros lo atraiga, incluso hasta el fanatismo. Y ese, en efecto, es el peligro. Las preguntas que propone el señor Gómez son del todo punto oportunas, pero pensemos en las respuestas que tenemos (casi) todos en la cabeza… eso es lo que nos deja perplejos. Por eso nunca hay que minusvalorar al rival.

    Sin duda, sr. Montesinos también en lo que me responde tiene razón, hay ocasiones en los que la paciencia nos falla. Recordaba las palabras recuperadas del último discurso del sr. Azaña que, aunque no es santo de mi devoción (ni la Ley de Fugas ni Casas Viejas se olvidan), le asistía la sensatez en sus palabras: en España todo el mundo quiere disfrutar del derecho a opinar pero le molesta profundamente que lo ejerza otro. La frase no es textual pero su espíritu, sí. No nos queda otra, don David, armémonos de paciencia y persistamos en la razón porque lo otro, en efecto, es la imagen goyesca que nos propone.

    Si alguien lo recordara, hace algún tiempo definí al sr. Serna como “radical”, en mi pasada intervención lo hago como “moderado”, algo a lo que se alude en su última intervención, don David. No querría parecer contradictorio (aunque también les dije que no me molesta demasiado semejante apelativo) pero creo que en ese caballero se dan las dos vertientes. Es radical en su planteamiento intelectual, va a la raíz – de ahí lo de “radical” – de la cuestión y la disecciona de manera profunda y categórica. Pero al mismo tiempo es moderado en su expresión, en sus formas, en el talante que muestra y en su capacidad de dialogo. A eso me refería. Otra cosa es que se coincida o no con él pero esto ya es otro asunto.

    No le tengo inquina a la socialdemocracia, se la tengo a la hipocresía y a la mentira. Supongo que hablamos del PSOE. En el XVIII Congreso (mayo 1979) de dicho partido su secretario general, sr. González, propuso – aunque no le fue aceptado – que se abandonara el marxismo. Dimitió. Forzó un Congreso Extraordinario (septiembre del mismo año) y consiguió recuperar el mismo cargo y hacer desaparecer la doctrina oficial del PSOE desde su fundación. Hasta ahí, nada que objetar. El siguiente paso, claro, hubiera sido proponer otra doctrina. Los partidos lo son porque tienen una idea, expuesta en forma de doctrina, que defender. Pero no hubo doctrina alternativa. No existió en ningún momento esa permuta a la que alude, nunca se dijo “dejamos aparcada la revolución para poder distribuir la riqueza del país por otro medio”. Los hechos son clamorosamente evidentes. Si ello ya delata una actitud oportunista – vamos con el sol que más calienta, nos da igual qué idea defender – es patente que el mantenimiento de las siglas marxistas es un burla explícita, si no quieren ser el partido de los trabajadores (la O de obrero), si no quieren un sistema económico fundamentado en “a cada cual según sus necesidades y cada cual según sus posibilidades” (la S de socialista), ¿a qué mantenerlo? Eso se llama engaño. Y a mi poco o ningún respeto me merece.

    Más me merecen unas personas de derechas como los Garrigues Walter (padre e hijo) o Miquel Roca, o partidos como el Demócrata Liberal o el Reformista Democrático – ambos ya desaparecidos – que ofrecieron unos postulados, unas ideas, una doctrina diafanamente liberal. Progresista en lo individual, europea en lo político, capitalista en lo económico, laica en el Estado y con una profunda preocupación social. Ese perfil – aunque no tan completo ni tan nítido, recordemos las palabras del presidente Suárez con el tema de la OTAN “el PSOE me ha pasado por la derecha”) – es realmente el que ofrece el actual PSOE ¿o no? ¡¡Pues renúnciese a las siglas de Pablo Iglesias como se renunció a su idea!! Téngase el valor de hacer patente lo que es patente. Si es que se trata de cobardía ante la ofensa a tantos y tantos socialistas que murieron por defender la causa que ahora se abomina y abrazar a la que se enfrentaron, reconózcase, actúese con la dignidad de un auténtico liberal y desembarácese de nombres, banderas, puños y alusiones rojas. Si es que se trata de hipocresía, ante tamaña sinvergüencería, sr. Montesinos, entonces sí, no es que tenga inquina, es que soy indudablemente intransigente.

    Coincido con ud también a la hora de valorar el sesgo ideológico del PP como neoconservador. Aunque sí le apostillo que lo que considero una impostura es la propia idea de centro, no que el ciudadano Aznar le dé a su partido una mano de pintura “centrista”, don José Mª se limita a aprovechar la coyuntura política europea que ha hecho desaparecer las izquierdas y las derechas. Y en eso, el sr. González Márquez es su perfecto espejo invertido. Por lo demás, a mi tampoco me gusta el ciudadano Aznar.

  8. Paco

    Serna estas seco. Todavia no has dicho nada de nada. La presentación del ExPresidente fue un éxito y tu sin enterarte! Jajajajajaja

  9. Marisa Bou

    Por favor, no se preocupen ustedes de los impresentables, ya se bastan ellos para autoexcluirse. Yo los paso por alto y leo aquello que me aporta (y mucho) y que me deleita leer.

    En una ocasión le dije al señor Serna que no entendía cómo podía leerse tales peñazos, aunque fuera con la loable intención de evitárnoslos a los demás. Siga así, señor Serna. Haga sus buenas críticas para que nosotros sepamos qué conviene leer y sus, digamos, malas críticas (aunque son muy buenas) para evitarnos leer cosas perniciosas. No sabe usted cuánto se lo agradezco.

    Por cierto, yo sí soy social demócrata, aunque me disgusta en el fondo renunciar a la revolución. Pero respeto igualmente las opiniones anti-social-demócratas del señor Kant. Tiene mucha razón en casi todo lo que dice. Aunque son (o somos) muchos los que creemos hallar la razón en donde él no la encuentra. Cada cual con sus razones…

  10. Kant

    Apreciada doña Marisa, si, como le indico al señor Montesinos, yo no critico las ideas liberales – en cuanto liberales – que sostiene el PSOE. Lo que critico es que las defienda el PSOE. Son ideas que me parecen de lo más válidas para quien honradamente crea en ellas, lo que me retuerce el estómago es que ese ideario funcione como “agenda secreta” presuntamente socialdemócrata, encima, se la haga pasar por socialista y para colmo no revista de la contundencia liberal (¿imagina ud al PSOE convocando, presidiendo y concluyendo gozosamente las Cortes de Cádiz?).

    No soy anti-socialdemócrata (si bien es verdad que tampoco estoy con la socialdemocracia). Su opinión, como la de don David, de renunciar conscientemente al proceso revolucionario en aras de la práctica parlamentaria como única vía de participación pública me merece el mismo crédito que aquel que admiraba en los liberales que admitían pública y francamente sus intenciones. Y, además, no son las únicas personas a las que se lo he escuchado ese mismo argumento. Entiendo que es una demanda de una parte muy considerable del electorado socialista… ¿se da cuenta, doña Marisa?… socialista. No voy a negarle a nadie que rectifique, que enmiende, que se adapte a las nuevas circunstancias. Ni a los socialistas, ni a nadie. Y si las bases socialistas quieren convertirse en socialdemócratas, adelante con ello ¿acaso no lo hizo el falangismo del sr. Dionisio Ridruejo? ¿acaso el camarada Hedilla no lo intentó también? ¿cómo sino fuera así el sr. Primo de Rivera (hijo) iba a legar su herencia política a don Indalecio Prieto?… Todos pueden cambiar, todos pueden abandonar su revolución, todos se pueden aburguesar. Pero díganlo.

    Aborrezco la mentira. Y desde 1979, el PSOE miente a sus militantes y a su electorado porque, de facto, es un partido liberal, un partido de derechas, una opción política que tiene un límite de redistribución de la riqueza social dado por el mantenimiento de un modelo económico netamente capitalista, o sea, que será asistencial en el mejor de los casos y, en ninguno, podrá evitar que los ricos sean cada vez más ricos (y menos numerosos) y los pobres sean cada vez más pobres (y más cuantiosos).

    Mientras hay tiempos de bonanza, mientras las esperanzas de la población mayoritaria se pueden satisfacer con las mezquindades que proporciona el empeñarse de por vida con créditos bancarios (el coche nuevo, la pantalla de plasma, el viajecito, las vacaciones, la segunda residencia…), cuanto le digo suena a lejano, ajeno, pero cuando las cosas comiencen a cambiar, y todos sabemos que la ciclotimia capitalista persiste y la bonanza cesará, entonces caerá la careta del embuste de quien se dice socialista, aparenta ser socialdemócrata y apenas si es un tímido liberal.

    Dicho lo cual y, salvo que alguien quiera hacerme alguna alusión directa sobre este tema – que gustosamente le contestaré, ya para reafirmarme en mi posición ya para retractarme de ella – me permitirán uds que vuelva a fijar la atención sobre el tema central que nos convoca el cual, corríjanme sin piedad si les parece, no es tanto el nefando libro del ciudadano Aznar como la lectura inteligente que de él hace don Justo.

  11. David P.Montesinos

    Tan sólo un matiz, y así no me salgo de la loable intención de que el foro vuelva a su tema específico del día. Que yo hable de renunciar a la revolución -cosa que debo explicar mejor porque si no es pura retórica- no significa que la sustituya por la “práctica parlamentaria”. En ese caso habría de tirar al contenedor mis libros de Bakunin, y me niego a tal cosa porque mi religión me lo prohibe. Por cierto, falta anarquismo en este foro, aceptenme la provocación.

  12. Kant

    Aceptado el matiz, faltaría más, don David. Precisamente, el otro día, don Paco Fuster y yo prolongamos un poco nuestros comentarios en el “post” del 28 de octubre (el que versaba sobre el señor Rajoy) y en el que acabamos especulando sobre la necesidad de una nueva izquierda – no nominal, claro, real – y arguía yo mismo con la carencia de autores procedentes del mundo libertario en el pensamiento político español tras el oscurísimo asunto de la bomba de la Sala Scala de Barcelona.

    Por otro lado, le confesaré que me llena de curiosidad esa propuesta suya, diferente a la de doña Marisa Bou, en la que renuniciando a la revolución (entiéndase, violenta), quiere llegar a ella sin pasar por el Parlamento. Y se lo digo sin sorna alguna, no crea que “la dictadura del número” me entusiasma, me sigue pareciendo un mal menor y como decía don Vicent Ventura, o a él se lo escuché, “será menor, pero es un mal”. Desconfío del bicameralismo, de los sistemas de corrección de voto, de las circunscripciones provincianas, de los escaños conseguiodos por hectáreas no por personas y sobre todo, de los parlamentos que eligen al poder judicial, lo hacen dependiente de él y, por ende, pervierten el sistema de separación de poderes, ese es el mal que veo en el español.

    Y con su permiso, en mi proxima intervención – ahora tengo un poco de prisa – comentaré las nuevas aportaciones, jugosísimas, que está haciendo don Justo y que coinciden con las últimas declaraciones en TV del ciudadano Aznar.

  13. Kant

    Como les prometí, aquí estoy de nuevo y centrado en las últimas aportaciones de don Justo.

    Me ha sorprendido enormemente que el señor Lassalle – les reconoceré que nada he leído de él salvo el artículo al que se accede a través del “link” que nos facilitó el sr. Serna – utilice un término de la antropología estructuralista, más bien de uno de sus próceres, el sr. Claude Levi-Strauss, para armar su discurso sobre Berlin, me refiero a “el otro”. No es precisamente liberalismo ideológico lo que caracteriza al etnólogo.

    Es realmente sintomática la apreciación admonitoria – supongo, por la catadura del autor, que más decantada hacia la amonestación que hacia el consejo – que nos da don Justo. Me recuerda aquel viejo grito, muy español por cierto, de “¡muera quien no piense como pienso yo!”. Algo que si quedara en la figura retórica, bueno, nos indicaba un talante intransigente y ya está pero tratándose de quien se trata, parece una advertencia a lo que haría, físicamente, si se dieran las condiciones para poder hacerlo. Es otro de los motivos por los cuales no habría que descuidar un seguimiento detenido del individuo en cuestión.

    Precisamente la cuestión de quién plantea una hipótesis de trabajo para desarrollar una investigación y acaba convirtiéndola en una meta que debe demostrar a cualquier precio, es una de las cuestiones con las que estoy especulando últimamente en su aplicación a las, estúpidamente llamadas, ciencias humanas. Que alguien busque corroborar su hipótesis abstracta, antes que encontrar la realidad tangible, nos vuelve a dar otra faceta cavernícola de quien así profesa.

    Recapitulemos, porque en el capítulo de ideas deberemos adentrarnos provistos de esos referentes intransigencia social y espesura mental… Por eso los resultados no podían ser otros. Realmente es delirante como el ciudadano Aznar en particular y, en general, sus acólitos del PP, viven la realidad al margen de ella, creada en algún laboratorio de marketing político, para, al tiempo que desacreditan toda razón general (crisis, deriva, indecencia, descristianización, perversión, persecución, inseguridad, descontrol… la catástrofe cotidiana…), quieren ganar el voto individual de un español al que han de contentar en sus mezquindades tanto como embrutecer mentalmente.

    Llegados a la enumeración de los capítulos, pues miren, la verdad es que me está picando el gusanillo de la lectura del libelo, especialmente tras las citas textuales que hace el sr. Serna de los dislates nacionalistas del ex-presidente (del nacionalismo bien entendido, claro, del español, el único). En fin, de ahí a la España “una, grande y libre” no hay más que un pasito. Insisto: no perdamos la pista al “camándulo” si se me permite masculinizar una palabra que igual designa la hipocresía como a la astucia y es que creo que estamos ante un astuto hipócrita.

    ¿Si continúa, nos pregunta, don Justo? Hombre, salvo que fuera una pregunta retórica – porque con lo que nos ha descargado ya hay un buen manjar para estómagos de acero – por mí adelante, pero si ello sigue alimentando mi curiosidad y después me compro el libro no me acuse entonces de dar de comer a semejante individuo.

    Mientras se decide, iré leyendo lo que se puede a través del “link” que amablemente nos facilitó el sr. RFM

  14. Marisa Bou

    Tampoco yo soy fan de ninguna dictadura, ni siquiera de la del número, me gusta llegar a mis conclusiones por razonamiento, no por el número de personas que piensen como yo. Lamento haberle dado esa impresión, mi querido Kant. No me gusta el mal, aunque sea menor, por lo que pienso que una de las cosas más urgentes en este país, tan bisoño aún en democracia, sería cambiar la ley electoral de manera que todas las formaciones políticas (legales, por supuesto) tuvieran representación parlamentaria, cada una en la medida de su éxito en los comicios. Sin la dichosa Ley D’Hont, que ni entiendo ni aprecio (o viceversa).

    Debo aclararle también que mi amor por la revolución (incruenta) está fundamentado en un inconformismo adolescente del que no me he podido desprender, pese a los años… Y usted dirá (y hará muy bien) ¿qué hace una revolucionaria trasnochada hablando de social democracia? Pues fíjese que no lo sé muy bien. Ya dije desde el principio que no siempre la edad va pareja con la sabiduría. Por eso estoy aquí, tratando de orientarme un poco, aprovechándome del talento de ustedes. Dicho esto con la mayor admiración y sin el menor atisbo de sorna. Sólo quisiera tener más tiempo para leerles, pero casi siempre lo hago a salto de mata. En fin…

  15. jserna

    Ahora, sí. Ya no escribo más sobre el libro de José María Aznar. En un par de días renovaré el post. Mientras tanto, dejo esta glosa de las Cartas… Estoy exhausto.

    Sra. Bou, Sr. Kant, Sr. Montesinos, Sr. Fuster, Sr, Arnau Gómez, Sr. Moreno…, les agradezco su paciencia con mi glosa que he ido desmenuzando a lo largo de la semana.

  16. Miguel Veyrat

    Estamos todos exhaustos querido Serna, de soportar al tardo (¿o proto?) fascista Aznar en sus intentos de resurrección de un nuevo extremsmo nacionalista. Aunque carece del carisma de Primo de Rivera y sus camaradas fundadores de FE, está dotado de una inmensa perseverancia en el cultivo de ego frustrado de salvapatrias. Sí, creo que sería mejor dejarlo pudrirse en su propia salsa, a pesar de producir los comentarios de la calidad y hindura que hemos podido leer debido a su también perseverante trabajo de denuncia.

  17. jserna

    Querido Miguel, agradezco lo que dices a propósito de los comentarios de calidad de quienes intervienen en este blog, pero no puedo estar de acuerdo con los términos concretos que empleas contra el ex presidente del Gobierno (que, como sabes, no es santo de mi devoción). Habiendo leído, examinado y estudiado (y discrepado de lo que dicen) tres libros de José María Aznar, no puedo convenir con el dictamen que estableces: el ex presidente no es tardo o protofascista. ¿Es nacionalista, nacionalista español? Por supuesto: aunque no sé si convendría calificar su nacionalismo de extremista. Las cosas siempre pueden empeorarse. Piénsese que el extremismo es algo bastante más peligroso que unas ideas transmitidas con un libro más o menos inocuo que se dirige a los convencidos

    http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=3715_19_367452__Comunitat_Valenciana-Aznar-incondicionales

    Dices, Miguel, que el ex presidente no tiene el carisma de Primo de Rivera y de sus camaradas fundadores de Falange: no lo tiene, ciertamente. ¿Y es algo que deberíamos lamentar? Yo no creo que el repudio de unas ideas deba llevarnos a comparar lo incomparable. Sé que sabrás aceptar esta discrepancia.

  18. Miguel Veyrat

    Por supuesto que acepto la discrepancia. Sólo quiero que pienses en el lenguaje utilizado por sus seguidores ante el chasco de no seguir con la mayoría absoluta, y lo que significa la acusación de intento de golpe de Estado al partido ganador de las elecciones al “organizar” con el auxilio de ETA el atentado de unos pobres islamistas incultos y medio imbéciles (sic), además de la deriva autoritaria que llevaba ya el gobierno de Aznar en mayoría absoluta, y las consecuencias que hubieran tenido para todos de haber ganado de nuevo las elecciones, aparte del intento de crear un clima de crispación semejante al previo a la guerra civil, de comparar a la España actual con la de los años treinta, la movilización victimista en la calle de banderas franquistas y de unos curas bien cebados y satisfechos, pero que quieren más… Todavía más privilegios… Ya sé que hacer futuribles no es aconsejable, pero podemos muy bien imaginar, a la vista de las ideas y hechos exhibidos por Aznar unidos a los de su pasado pre-constitucional, por dónde hubiesen ido los tiros: no hay más que escucharle a él, pero también a Acebes, Zaplana y algunos histriones y tenores aznarianos, alguno de ellos tan ridículos con él y valencianos por añadidura. Por ejemplo, ¿hubiesen seguido el buen criterio del neofascista italiano Finni en el caso de la expulsión de los gitanos rumanos? En fin, a lo que sí que estoy decidido con todo cariño y respeto hacia ti, es a no perder más tiempo con el personaje: Cuando menos propaganda se le haga, mejor para la democracia española.

  19. Kant

    Comprendo perfectamente su extenuación, don Justo, la labor ímproba – incluso homérica – que se ha impuesto estoicamente puede acabar con la sensatez mental de cualquier mente bien equilibrada. Déjelo, déjelo ya que vamos a acabar todos orates con la ristra de contradicciones, chulerías, despropósitos y soberbia del ciudadano Aznar.

    Agradecía el otro día al señor RFM su “link” para degustar las perlas literarias del citado autor y, realmente, es un placer disponer de ellas porque se me quitaron súbitamente las ganas de leerlo. Como no hay mejor prueba que la evidencia les paso una sola de las contradicciones que asolan el pensamiento aznariano, precisamente sus alusiones nacionalistas/antinacionalistas. Dice el hombre respecto al nacionalismo español:

    “España es un deber (…) El ser español lo impregna y lo incorpora todo, sin remedio. Así de poderosa es nuestra nación”. Y, “el peligro de la manipulación del pasado histórico con fines simplemente instrumentales”.

    Y la misma persona, en el mismo libro, dice respecto a los nacionalismos periféricos (si me permiten la expresión para entendernos):

    “El nacionalismo simplifica y reduce la acción a una dimensión única, la defensa de la nación (…) El nacionalismo ha sido uno de los peores enemigos del pluralismo (…) es alérgico, cuando no contrario, al pluralismo (…) una trampa en la que no hay que caer”.

    ¿No es brillante la estulticia del individuo? ¿es posible tener un cerebro más diminuto en una caja craneal más reducida (metafóricamente hablando)? Realmente, sería de risa – de mucha risa – lo suyo si su sombra no proyectara esa aura turbia de mentira y rencor, de prepotencia e ignorancia que tan temible hacen al alelado.

    (Seguiré)

  20. Paco Fuster

    No pensaba intervenir en esta entrada y de hecho, voy a limitarme a poner unos enlaces. Mi lectura del penúltimo comentario de Miguel ha coincidido el tiempo con una imagénes que acababa de ver en televisión. En ellas aparecía Hugo Chávez en la “Cumbre Iberoamericana” llamándole a Aznar “fascista” hasta tres veces:
    http://www.lavanguardia.es/lv24h/20071109/53410035980.html

    En anteriores ocasiones (concretamente el 28 de abril de 2007), el señor Chávez le ha llamado también “lacayo de G.Bush”, “fascista de extrema derecha” y le ha acusado de ser “de la calaña de Hitler”, como pueden leer e incluso escuchar de viva voz de Chávez en un enlace a un corte de la Cadena Ser al que pueden acceder aquí mismo: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Chavez/Aznar/calana/Adolfo/Hitler/elpepuint/20070428elpepuint_6/Tes

    El talante demócrata del autor de las declaraciones hace innecesario cualquier comentario. Mi opinión es que Aznar será otras cosas (quizá una mezcla confusa indefinible), pero no es ni fascista ni se le puede comparar con Hitler. Sin embargo, cada cual es libre de opinar, faltaría más.

  21. Kant

    (Sigo. Para la señora Bou)

    Lamento haberme expresado mal, no consideraba que ud. fuera una persona adocenada por el número, que pensara en virtud de la opinión de las mayorías, ni mucho menos. Lamento que de mi torpeza hubiese obtenido esa impresión. Me permitirá, no obstante, que la “riña” en una de sus afirmaciones: pareciera como si desprenderse del inconformismo fuera una misión en la vida y un signo de madurez. Discrepo en ello. Nuestra tarea en la vida, creo, está en madurar, sin lugar a dudas. Un proceso vital que debería suponer desprenderse de las imperfecciones de los estadios inferiores de la vida y tomar de ellos lo mejor que también aportan. Si algo debiéramos dejar de la adolescencia es el miedo al mundo, la vergüenza del propio cuerpo, la paradójica rigidez mental y los granitos ¿pero el inconformismo? No, amiga mía, el inconformismo nunca. Ese es el motor del cambio. Y si no hay cambio hay paralización y con ella, llega la esclerosis, y de ella una muerte lenta y absurda, impotente, hasta ridícula.

    En la misma medida pero en sentido contrario, tampoco le permitiré que denoste su edad. Precisamente sus dudas sobre las cosas, la consciencia de sus limitaciones, su ansia por querer saber más, es lo que define y demuestra su sabiduría. Sólo un imbécil no duda. Sólo un necio no es consciente de su condición humana y, por ella, de su limitación. Sólo un estúpido cree que ya ha llegado a una edad en la que nada nuevo debe aprender ya. Todos los días aprendemos, todos los días hemos de querer saber más. ¿O porqué cree que estoy yo aquí, para adoctrinar a alguien? No, sra. mía, yo estoy aquí para que uds. me enseñen a mi y, ¡voto a Bríos!, todos los días aprendo algo de uds

    Dicho lo cual, le diré que haciéndome la misma pregunta que ud. intuye que me pude hacer sobre sus opiniones, casi acierta, pero no la expongo de igual manera. Vea, ud. especulaba con que yo, ante sus afirmaciones, me diría “¿qué hace una revolucionaria trasnochada hablando de social democracia?” Yo, por el contrario me preguntaba “¿qué hace una revolucionaria consciente buscando en la social democracia lo que la izquierda no le ha sabido dar? La revolución, doña Marisa, no está trasnochada, ya está dándose, aunque seamos incapaces de verla, aunque no sea la que auguraron intelectuales de pacotilla y agitadores pretenciosos. Estamos asistiendo al parto de un nuevo mundo, con unos nuevos valores y una nueva cosmovisión. Un mundo, sin duda, mejor que el que dejamos atrás ¿y eso es lo que queríamos, no?

    Somos como la generación que vivió a caballo del XV y del XVI, ellos vieron el final del medioevo y nosotros asistimos al final del mundo que se formó entonces, con sus estados nacionales, su cristianismo todopoderoso, su romanticismo bobalicón y asesino… ¡por eso padecemos el desesperado rebrote de los nacionalismos estatistas, el de los integrismos cristianos, el de la irracionalidad más estúpida revestida de postmodernidad!. Y como en aquel tránsito, no hay partidos iluminados, ni repúblicas mesiánicas, ni héroes inmortales. Como en aquel tránsito, el ordenador ocupa el lugar de la imprenta, la física cuántica el del cartesianismo, el mercado mundial el del mercado estatal. Sin grandes declaraciones, sin grandes personajes, sin grandes convulsiones, en la anónima y cotidiana vida de las personas comunes que internizan ese nuevo mundo que está siendo alumbrado en nuestros días, la revolución de este nuevo mundo se va conformando. Y no habrá vuelta a atrás. La lógica globalizadota acabará con las fronteras artificiales de los estados modernos, el cristianismo seguirá diluyéndose en sectas fanatizadas y descrédito social hasta quedar como una mera anécdota y la “Idea para una historia universal en clave cosmopolita” que propuso Kant (el auténtico) se impondrá por la lógica de la razón que rige el mercado.

    (Y, perdónenme todos, pero continuaré)

  22. Kant

    (Y continúo… debo tener incontinencia verbal esta noche…)

    Me permitirán que tercie yo también en este asunto que llevan entre manos los señores Serna, Veyrat y Fuster. Me atrevería a afirmar – no se si es una arrogancia por mi parte – que los señores Moreno y Gómez comparten conmigo la inquietud respecto al ciudadano Aznar no por lo que aparenta – irrisorio, abdominales incluidas – no por lo que dice – absurdo hasta la saciedad, como ya hemos visto – no por lo que hizo en etapas anteriores – sus obras no pueden ser más elocuentes para su descrédito – sino por lo que oculta, por lo que le gustaría llegar a ser si se dieran las circunstancias.

    Como apunta el señor Fuster, al final, el ciudadano Aznar es incalificable por el cúmulo deslavazado de ideas contradictorias que arrastra, sí, pero he de sumarme a la opinión del señor Veyrat – e insisto, creo que la de don Arnau Gómez y del señor Moreno – del elemento criptofascista que amaga en su sonrisa conejil. Si él pudiera “pondría en orden España” y a mí, ¿qué quieren? eso me suena a purga inicial, a represión consecutiva, a adentrarse en una dinámica retroalimentaria y creciente que le conduciría a asumir la dirección de un sistema autocrático presidido por la ideología nacionalcatólica y sustentado por la represión de las fuerzas armadas, militares y policías, sin desdeñar unas Nuevas Generaciones devenidas espejo de virtud social en forma de organización juvenil de vírgenes y mamporreros. Y eso, dilectos contertulios, es fascismo.

    Ah, un último apunte ¿saben donde vive y trabaja Toni Negri en la actualidad? En el palacio presidencial de la República Bolivariana de Venezuela. Bien, es sólo una nota para ampliar la información sobre el señor Hugo Chávez.

    (Ahora sí les dejo. Tengan vuecencias buenas noches.)

  23. Migue Veyrat

    Estimado Paco Fuster, que mi opinión coincida con la opinión de un dirigente como Chávez, que resulta tan patético como el señor Aznar, sólo que con poder (parecido al que hubiese podido obtener, los dioses nos libren, el quidam hispánico de repetir mayoría absoluta el 14 de marzo 2004 y poner en práctica lo que parece que tenía preparado), no la invalida. Lo que Chavez emplea como invectiva, lo uso yo como diagnóstico: Mis sospechas acerca del talante fascista escondido —ya cada vez menos— de Aznar coinciden con las apreciaciones expresadas por Kant, y voluntariamente no me quise extender con citas expresivas de la vida y obras del apóstol de los desiertos lejanos y las remotas montañas, por estimarlas suficientemente conocidas. Me alegré en mi primera entrada de que no tuviese el carisma de J.A. Primo de Rivera o de Ramiro Ledesma Ramos et alii, porque si así fuere, le escucharíamos pronto movilizar a los “jóvenes españoles” a los que escribe su peculiar “Camino”, hacia la “dialéctica de los puños y las pistolas”. Sin embargo, al tiempo.
    Gracias Kant por la información sobre Toni Negri, que nos retrae a tiempos en que las Brigatte Rosse eran utilizadas por los “servicios” occidentales del mismo modo que los terroristas como Carlos.

  24. Paco Fuster

    Estimado Miguel, por supuesto que no. Tu sabes que tu opinión siempre es y será tenida en cuenta por mí y por los demás lectores de este blog. De hecho, mi anterior comentario se debía a eso precisamente, a que me interesaba comprobar como dos personalidades opuestas – luego se sumó el Sr. Kant – habían llegado por diferentes causas a una misma conclusión: que Aznar es fascista (proto, tardo o cripto). Cité a Chávez por dos razones: primero, porque la lectura de tu comentario coincidió en el tiempo con la voz inconfundible del presidente resonando tras de mí en el televisor; y segundo, para que los lectores vieran que esa percepción de Aznar como fascista (que yo no comparto como he dicho), ha traspasado nuestras fronteras.

    Dicho esto, me viene bien tu interpelación para felicitarte (se me olvidó ayer) por el riguroso y personal diagnóstico del estado actual de la poesía en España que haces en el último número de “Ojos de Papel”, cuya lectura recomiendo a todos. Nada mejor para un profano en el tema como yo, que conocer “lo que se está cociendo” en la poesía española de manos de uno de sus indiscutibles protagonistas:
    http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article_id=2656

    Sobre el tema de Antonio Negri y aunque sea desviarse ya del tema del “post”, debo decir que ya conocía la notícia. Me lo dijo Justo hace unos meses mientras hablabamos de Gramsci. Creo recordar que me dijo que Negri había ido a Latinomericana a petición expresa de Chávez, para dotar a este último de “munición gramsciana” para sus discursos. Supongo que hablaremos de esto en concreto y de la actualidad de Gramsci y su pensamiento en general dentro de unas semanas, cuando se publique la esperada antología.

  25. Miguel Veyrat

    Gracias Paco Fuster (hay que citar tu apellido para no confundirse ya con el malhadado Paco) por tus opiniones acerca de las mías sobre lo que ya constituye el motivo principal de mi existencia: la escritura de poesía y su estudio como método esencial de conocimiento a través de la palabra.

    En cuanto al tema de Negri, profundizar en ello creo que nos llevaría muy lejos. Para empezar, me considero gramsciano, en el sentido de que creo que es el último intelectual que merezca ese nombre que históricamente ha teorizado con acierto acerca de la construcción del socialismo en el mundo moderno. Dudo que sus análisis sean de aplicación al contemporáneo, a la luz de los mecanismos globalizadores que ha emprendido, con el éxito de todos conocido y padecido, el capital. También dudo que el líder y fundador de las Brigadas Rojas se haya inspirado en la doctrina gramsciana. No era esa la vía al socialismo planteada por el maestro Gramsci, sino fundamentalmente la incorporación a la revolución socialista de aquellos que Marx y Lenin llamaron categorías auxiliares de los explotadores, no recuerdo ahora bien el término pero ese era el sentido, a la lucha que antes pertenecía en exclusiva a un proletariado que, lentamente, ha ido difuminándose, transformándose hasta casi desaparecer, en el mundo desarrollado, por supuesto. Es decir, la “proletarización”, por así decirlo, de los profesionales, y de las clases medias, para entendernos mejor. En Gramsci se inspiró Berlinguer, fundador del Eurocomunismo que más tarde adoptó Carrillo para permitir al PCE incorporarse a la Transición. En Gramsci se inspiró todo lo que los periodistas bautizamos como Eurocomunismo en su día, pero no las Brigate Rosse. Gramsci rechaza la lucha armada como instrumento hacia el socialismo. O yo lo leí mal en su tiempo.

  26. Fuca

    Es difícil escribir en este interesante blog, el nivel de los contertulios habituales es muy elevado y tengo la sensación de que no tengo nada que aportar; lo que pienso siempre queda expuesto en las palabras de nuestro querido Kant, pero mucho mejor argumentado de lo que yo lo haría. Sin embargo, el que muchos (muchas) no escribamos no quiere decir que no os leamos, siempre es un placer leer los mensajes de Justo Serna y la mayoría de los comentarios de los contertulios, y aprender con ellos.

    No voy a leer ningún libro del “fascista” Aznar, mi tiempo de lectura se los dedico a quien me merece la pena (acabo de leer la tercera parte de “Tu rostro mañana” de Javier Marías, obra que os recomiendo; si Jacobo Deza, el narrador de esta obra, dedicado a leer los rostros de las personas e intuir su personalidad, hubiera observado el rostro de Aznar, lo tendría clarísimo, no se fiaría nunca de él). Sí leeré “Fronteras de lo real” de nuestro amigo Miguel Veyrat, a pesar de no poder ir a la presentación, Coruña-Madrid están demasiado alejados, espero que los que viven cerca no dejen de acompañarte en ese acto. Y sí Miguel, los lectores de buena literatura menguan de modo alarmante, estamos viviendo una situación social bastante crispada, esperemos que no dure eternamente y podamos sosegarnos para volver a disfrutar con los buenos escritores.

    Un saludo a todos, sabéis que, aunque no escriba, siempre os leo.

  27. Kant

    ¡Qué asombrosa coincidencia! Me estaba preguntando por ud, doña Francisca – Fuca para uds – y su extraño silencio, cuando reaparece precisamente entonces. Por favor, no se haga tan cara de leer y si le puede comunicar mi mismo interés a la señora Pavlova, hágalo igualmente. Son dos firmas irrenunciables en cualquier tema de los que nos propone don Justo.

    Señor Fuster, señor Fuster, no es lo mismo proto, tardo y cripto por más que vayan seguidos del mismo sustantivo, “fascista”. Precisamente ese es el peligro del ciudadano Aznar, que al no declararse factualmente como tal – al fin y al cabo, todo el mundo es inocente hasta que se demuestra lo contrario – puede nadar en las aguas entreveradas de un extremismo dialéctico nacionalista (español) y unas opiniones de católico integrista, sin poder ser acusado de nacional-católico, dado su constitucionalismo formal. Esa es su habilidad. Esa su hipocresía, desvergüenza e inmoralidad, si así lo fuere. Por eso coincido al mismo tiempo con los señores Serna y Veyrat sin entrar en contradicción alguna. Por eso emito una duda que considero plausible amparada en mi opinión y los argumentos que me la han hecho concebir. Démosle a las palabras su justo valor y los mensajes emitidos serán más evidentes.

  28. Paco Fuster

    Señor Kant. señor Kant, no quería intervenir ya más en esta entrada porque ya he dicho lo que quería decir. Sin embargo, veo que insiste usted en emplear conmigo un tono condescendiente y paternalista, cuyo motivo desconozco.Una cosa es que sea joven, inexperto y todo lo que usted quiera, y otra cosa distinta es que confunda las palabras (cosa que habré hecho aquí en alguna ocasión, pero no ahora). Antes de escribir en este blog ya había leído libros sobre protohistoria, sobre tardofranquismo y sobre criptojudaismo, así que conozco perfectamente la diferencia entre estos tres adjetivos.

    Yo he hablado de la coincidencia en el calificativo empleado entre Miguel y Chávez. No he hablado para nada de Justo, que por cierto (no sé si lo ha leído usted) dijo no estar de acuerdo con Miguel: “[…] no puedo estar de acuerdo con los términos concretos que empleas contra el ex presidente del Gobierno […] el ex presidente no es tardo o protofascista […]”
    Digo, eso sí, que usted se sumó luego porque dijo esto:”he de sumarme a la opinión del señor Veyrat – e insisto, creo que la de don Arnau Gómez y del señor Moreno – del elemento criptofascista que amaga en su sonrisa conejil”. Aparte de que luego hizo una inferencia en la que describía detalladamente lo que haría Aznar si pudiera (“eso, dilectos contertulios, es fascismo”).

    Si quiere que rectifique y diga que usted no dijo que Azanr era fascista, sino que dijo que era criptofascista (supongo que se refería a Aznar, porque una sonrisa no puede ser criptofascista, vamos que yo sepa), pues bien, rectifico mis palabras. Pero creo que la opinión de cada cual – todas legítimas – ha quedado clara. Espero que no tome esto como un ataque personal (usted sabe sobradamente el aprecio que le tengo y las muestras de este que he dado), pero si le digo que intente evitar esos latiguillos indulgentes que no ayudan en nada a sus argumentaciones.

  29. Miguel Veyrat

    Haya paz, creo que está muy claro cual es el sentimiento que nos produce —exceptuando quizás al silencioso Paco, que no renuncia a abrir los post para callar luego, cosa que le agradecemos— a cuantos aquí intervenimos la personalidad del líder nacionalista castellano. Tiene razón Fuca, no merece la pena gastar más tinta con él, salvo que perpetre intentos de golpe de Estado (acabo de saber que su epigonal Esperanza Aguirre acaba de conceder 100.000 euros a una Fundación llamada “Defensa de la Nación Española”, aprovechando que no iene sede en Madrid sino en Santander ¿? Vamos bien). Quiero además agradecer a Fuca, alias “doña Francisca”, al sumarme a la bienvenida de Kant, su propósito de lectura de mi pequeña colección de ensayos sobre el conocimiento poético, “Fronteras de lo Real”. No me atrevo a recomendarle que se aventure en “Instrucciones para amanecer”, ya que es muy probable que ella —ni nadie, por supuesto— crea que las precise urgentemente. Gracias, de todos modos, por la invitación colectiva a nuestros lectores a asistir al acto del Ateneo de Madrid el jueves 15 por la tarde: Presidirá el acto una gran personalidad, su presidente, José Luis Abellán, catedrático emérito de filosofía y autor de los ocho tomos de la “Historia Crítica del Pensamiento Español”, entre otros libros muy recomendables, entre ellos el último, publicado por Anthropos, “María Zambrano, una pensadora de nuestro tiempo”, y nos acompañarán los poetas Inma Chacón y Juan Planas Bennásar, de las últimas generaciones de buenísimos poetas, extremeña ella y mallorquín él. Realmente, A Coruña y Madrid están muy lejos, pero nada hay imposible para una lectora impenitente que tiene una buena librería cerca de casa. Gracias y un abrazo.

  30. Miguel Veyrat

    Estás reaccionando como un buen periodista, Justo, se agradece tu información. Comentario al gesto del Rey en la Cumbre: Pues muy mal. Le pagan para aguantar. Para ser un demócrata y pedir un turno de palabra para defender a Aznar (que no es “Ejpaña”) si así lo desea. Tiene razón el presidente de Nicaragua al decir que atacar a Aznar no es atacar al Rey ni a España.

  31. Miguel Veyrat

    No pude ver el vídeo de tu enlace, pero acabo de contemplar la escena completa en TV y me ha llenado de estupor y de vergüenza ajena. En contra de todos los usos diplomáticos y políticos, el sucesor de los emperadores de España y América ha recordado al mundo que ya no es, ya no somos nadie en aquél continente. El comportamiento de Chávez puede y debe ser criticado en los medios y tener sus consecuencias políticas, pero el Jefe del Estado español no puede no debe dar esa muestra de ira, destemplanza, mala educación ante todos los representantes de las ex colonias españolas con las que no supimos ya en su día negociar políticamente una Commowealth que hubiera supuesto un beneficio para todos: Guerreamos, perdimos y lo dejamos en manos de los ingleses: Pagamos entonces las consecuencias del absolutismo imperialista, pagaremos ahora las consecuencias de este acto trasnochado e inútil. ¿Está nervioso el Rey? Tras la inoportuna visita a Girona y los sucesos posteriores, la cola que traerá esta acción es imprevisible. Quizás sus enemigos, los fascistas españoles, y a su frente Aznar, se estén frotando las manos: Han envenenado a todo quisque.

  32. Tobías

    Hombre, fascista es una expresión muy dura para quien no era más que un probo funcionario de hacienda que se creyó dueño del mundo en las Azores formando esa especie de trío de la bencina con Bush y Blair. Para alguien que probablemente no tenía más esperanza que medrar en la administración estatal pudo haberle emborrachado de poder pensar que decidía el destino del mundo, pero no le convirtió en un fascista. Tal vez me atrevería a llamarlo un representante del franquismo sociológico, aunque de inmediato aparecería el señor Stanley Paine (al que nombra acertadamente Serna) demostrando que eso no es fascismo. Hay que decir que para Payne nada es fascismo.

    Ser un ignorante que dice cosas tan estúpidas como que los islamistas debían pedir perdón a España por conquistarla y quedarse aquí ocho siglos no es de fascista (para ser fascista hay que leer un poco, aunque sea a Jiménez Caballero) sino de cretino. Claro que a lo mejor esta incontinencia verbal no es sino una cortina de humo para evitar rendir cuentas a la justicia por los crímenes de guerra cometidos en Iraq.

    Ignorante, vanidoso, con ansias de poder y sospechoso de crímenes de guerra. No es un fascista pero hace méritos.

  33. Kant

    En cambio, señor Fuster, lo que yo veo es que quién insiste en que lo trato de una forma “condescendiente y paternalista” es ud. y quien, además, insiste una y otra vez sobre su inexperiencia y vuelve una y otra vez sobre su juventud para encubrir sus carencias – por otra parte perfectamente humanas, comprensibles y aplicables a alguien de veinte… o de noventa, a ud. a aquel o a mi mismo – es ud. Llegados a este punto, permítame que sí lo considere un desplante a mi persona. Las cosas, señor mío, no son como son (mucho menos como las imaginamos) sino como se perciben y así las percibo yo.

    Mire, joven, interés en educar, no tengo a estas alturas de mi vida. Y educarlo a ud. aún menos. Ni soy condescendiente ni paternalista con ud. Eso sí, si lo prefiere también puedo utilizar otro lenguaje. Por ejemplo, podría decirle “gaznápiro, si sabe distinguir entre proto, tardo, cripto, ¿por qué no se lo aplica y deja de razonar como una acémila?” ¿Es eso lo que pide de mí?… Que mal, ¿no? que desagradable, de un vulgar que atufa. No señor Fuster, no es ese mi estilo, yo, en todo caso le diría “sr. Fuster, se da ud. cuenta que está a punto de concluir la carrera y confunde sustantivo con adjetivo?”, por ejemplo.

    Verá, le hago caso a don Miguel y dejo el tema en paz, así que déjeme ud. en paz a mi también y permita que me exprese como mejor me plazca. Y si acaso fuera “condescendiente y paternalista” – algo que insisto, no es mi propósito para con nadie – dé por seguro que lo sería con todos, no con ud especialmente, en consecuencia, deje de considerarse motivo de mi atención prioritaria y siga con su participación en este “blog” como mejor le plazca.

    Lamentablemente, entiendo que en el futuro, en algún momento, deberé citarlo por alguna otra intervención suya. Lo sé porque suelen ser interesantes, agudas y dignas de reflexión. Si lo hago, me apresuro a pedirle perdón: no se dé por aludido, no me atienda, mejor aún, no me lea y descanse tranquilo que yo doy por zanjado el tema. “Bon vent i barca nova!”

    Hombre, sr. Veyrat, la información de última hora que nos aporta el sr. Hemeroteca nos pone ante un dilema que yo creo de lógica resolución. No es ningún secreto para nadie en este “blog” que el ciudadano Borbón – no por su condición personal sino por su desempeño político como monarca – no es precisamente el espejo en el que quisiera ver al Estado, ni el actual presidente del gobierno es un personaje que me merezca demasiado crédito, ni mucho menos que el ciudadano Aznar me sea de aprecio alguno, pero, caramba, no veo forma de quitarle la razón al sr. Rodríguez: las formas, la conducta mesurada, la propia diplomacia, el marco en que se dan las alusiones del presidente venezolano a nuestro anterior presidente…

    En fin, que se puede inferir la “fasticidad” (¡perdóneme la Academia de la Lengua por semejante “palabro” que vendría a significar “condición de fascista”) del susodicho don José María en círculos políticos, periodísticos u opináticos, incluso publicitarla a los vientos pues, en efecto, es una opinión argumentable – se compartan o no los argumentos – y por ende con derecho a emitirse pero considero que el marco para expresarlas con esa vehemencia no era el adecuado. Ese tipo de reuniones tiene su sentido y su oportunidad si sirven para limar asperezas entre los asistentes, para buscar consensos, evitar discordias, acordar qué cosas unen más que incidir sobre las que separan. La actitud del sr. Chávez conculca esos propósitos y, al hacerlo, desencadena toda una serie de hechos que dicen bien poco de él. De entrada, genera tensiones con un Estado que, inicialmente, no practica una política antibolivariana (España), con lo cual pone en un aprieto a quien no es su enemigo, pero también implica a otros países en la disputa (Nicaragua, por ejemplo) incrementando la confusión general, afecta negativamente a su anfitrión (Chile) incumpliendo con uno de los principios sagrados más antiguos de Occidente, el de la hospitalidad y el colmo es que deforma o conforma su imagen como la de un irresponsable, así que le da la razón a sus enemigos y pone en duda a sus amigos.

    Considero, pues, que no ha sido muy inteligente por su parte, como considero que la “espantá” del ciudadano Borbón es merecedora de igual reproche ya que sólo tiene por disculpa la propia de una persona que merece ya la jubilación. En este caso creo que la respuesta más sensata y adecuada ha sido la del presidente Rodríguez pues, por más que el individuo Aznar no se lo merece, el cargo institucional que ocupó por decisión de la mayoría de los españoles, sí.

  34. Tobías

    Señor Kant, creo que se pone demasiado nervioso en ocasiones y eso puede obnubilar sus habitualmente certeros comentarios

  35. Kant

    Señor Veyrat, de nuevo el cyberespacio nos ha jugado una mala pasada. No puedo entender cómo, cuando me referí a ud. en mi entrada de las 20’53 no tenía en mi pantalla la suya de las 20’10. Ahora me cuadran mejor las cosas, le ruego que trate de ajustar mis palabras a lo que había escritu ud. antes pues, a la postre, leído lo suyo, venimos a coincidir en lo mismo: el ciudadano Borbón – un liberal de intachable perfil – necesita un largo y feliz descanso.

  36. Kant

    Se lo reconozco don Tobías y le agradezco su comentario. Trataré de no enervarme en el futuro por asuntos tan futiles.

  37. Kant

    Por cierto, un oyente – antes, radioescucha – de la SER nos dio una solución para resolver las “fasticidad” (perdón otra vez…) del ciudadano Aznar: lo trató de “faes-cista” :-)

  38. Miguel Veyrat

    Querido Kant, yo también detesto ponerme didáctico, pero el verbo enervar, galicismo incorporado indebidamente al castellano, que en efecto significaría ponerse nervioso en francés, ènerver, tu m’ ènerves, c’est ènervant, etc. , en román paladino quiere decir extirpar los nervios. Quitarlos, sacarlos. Habría otras expresiones castellanas más apropiadas para lo que quiere expresar pero desgraciadamente compuestas, como ponerse nervioso y otras que ahora el sueño que empieza a invadirme, pues soy ave matutina, me impide encontrar. Por otra parte, creo que Paco Fuster y usted tienen mucho de qué hablar y entenderse, llevarse bien, pues como reconoce con la nobleza volatairiana que le caracteriza, el jovenzano razona bien, ha leído bien y se expresa aún mejor. Ánimo, que harían ustedes dos “un par” de fuerzas temible si deciden embestir al alimón.

  39. Fuca

    Pues a mí no me desagrada que Kant pierda un poco los nervios cuando alguien lo provoca, para mi gusto es demasiado educado; ya veis lo distintas que somos las personas. Lo que sí recomendaría a todos los contertulios es que no seamos susceptibles, nos relacionamos a distancia, sin gestos, sin tonos de voz…, valoremos las ideas y argumentos que se exponen y no los supuestos tonos que creemos percibir. Por cierto, ya que Miguel matiza lo de “enervar”, yo lo hago con los prefijos “tardo, proto…”, no son ni adjetivos ni sustantivos, no tienen entidad sin acompañantes léxicos (una bromita, no ejerzo en este blog de profesora de lenguas).

    En cuanto al ciudadano borbón, ¡una vergüenza!, últimamente está muy nervioso, parece que ve peligrar su puesto y hasta se digna acercarse a África para ver si allí consigue algún apoyo. ¡Mira todo lo que se armó por llamarle a Aznar fascista en lugar de faes-cista!, no quiero hablar de este personajillo.

    Gracias, Justo Serna, por los enlaces.

  40. Paco Fuster

    Cinco cosas:

    1.- Yo no he provocado a nadie de este blog, ni hoy ni nunca.

    2.- Pido perdón públicamente al señor Kant por lo que el considera un desplante a su persona de mi parte y yo solo lo considero una invitación educada a que canviara su actitud conmigo. Lamento profundamente que se haya tomado así de mal un simple consejo. No era mi intención ofenderle. Lo que pido de usted no es que me diga que razono como una acémila; lo que pido es que intente evitar frases como las que me ha dedicado últimamente, sin que yo le hay faltado al respeto ni a usted ni a nadie en este blog, repito, ni hoy ni nunca.

    3.- Sobre mi susceptibilidad y el tono al que me refiero, estas son algunas de las frases que me ha dirigido Kant últimamente y a las que no he respondido en ningún caso, ni me he quejado nunca:
    – “En fin, de otro lo hubiese comprendido, pero de ud…”
    – “Si para entender esto, necesita el librillo con los nombres y ejemplos concretos, mal vamos.”
    – “Creo que su tozudez obedece más a su edad que a su limitación intelectual. No es ud torpe, es ud joven.”
    – “Un poco de seriedad, por favor.”

    4.- Estoy a punto de concluir la carrera y confundo muchas cosas, pero de momento no he confundido ningún adjetivo con un sustantivo. “Fascista” es un ADJETIVO CALIFICATIVO, no un sustantivo como dice Kant (en todo caso, sería un adjetivo sustantivado); no porque lo diga yo, sino porque lo dice la Real Academia Española de la Lengua:

    fascista.

    1. adj. Perteneciente o relativo al fascismo.

    2. adj. Partidario de esta doctrina o movimiento social. U. t. c. s.

    3. adj. Excesivamente autoritario.

    Real Academia Española © Todos los derechos reservados

    Las tres acepciones que da son adjetivos, no dice nada de sustantivo.

    5.- No soy rencoroso ni vengativo ¡y menos en un blog!. Sería el colmo ya. Ni estoy enfadado, ni ofendido, ni tan siquiera disgustado, pero como todo el mundo, hay días en los que nos levantamos con mal pie (quizá hoy ha sido mi mal dia) y un ligera gota desborda el vaso de nuestra paciencia. Si Kant acepta mis disculpas sinceras, podemos olvidar este lamentable desencuentro. Todos ustedes (incluido Justo) saben del aprecio que le tengo a Kant y del que he dado infinitas muestras. El propio Kant es el que mejor lo sabe. Le considero impresindible en este blog para animar el debate y deleitarnos con su erudición. Ahora ya depende de él.

  41. Miguel Veyrat

    ¡Ya lo tengo! Dije que era ave matutina, y a las cuatro de la madrugada me viene a las mientes el verbo decimonónico “encocorarse”. ¡Eso es! Kant y Paco, están encocorados, o encrespados, que también podría usarse, aunque también esté en desuso, y diríamos que el ciudadano Borbón se encocoró, pues, encrespándose con el presidente electo Chávez. No es ponerme en plan profesor de lengua, Fuca, aunque del empleo de ella he vivido, pero casi prefiero la expresión que apropiadamente usted emplea de perder los nervios, que es lo que le pasó al borboncito al que se le desbordó el autoritarismo de sus reales genes cuando precisamente el presidente electo Zapatero estaba llamando —democrática, pausada y razonadamente— al orden a su colega venezolano, de pésimas costumbres por cierto y no acostumbrado al respeto a los demás en el uso de la palabra. Interrumpir está muy feo, pero cuando se representa a un país democrárico como España ante un senado de ex colonizados, explotados y que tuvieron que conquistar con las armas su independencia, no se pueden sacar las atávicas autoridades de los reales genes a pasear. ¡¡¡¡Miren qué alegría les ha dado a los del PP, que ya vuelven a reconocerse en él y en sus modos y les ha faltado tiempo para culpar al gobierno del incidente!!!! ¿Asistiremos a una dulce reconciliación en los modos de los peperos con la realeza?
    Y en cuanto al kantiano encocoro, yo le invitaría a Kant a aceptar la mano tendida de Paco Fuster —cuyo apellido me trae siempre al recuerdo un verso del gran Vicent Andrés Estellés: “ell era fuster d’ofici”—, que galanamente le ofrece con el suave balanceo de la garlopa de sus disculpas. Si aquí paz, después gloria…

  42. jserna

    Disculpen mi silencio: he pasado el día, la tarde y la noche en el hospital, atendiendo a mi… No he podido leer con detalle sus intervenciones, pero veo que han saltado chispas.

  43. Fuca

    Totalmente de acuerdo con el comentario de Miguel Veyrat en todos sus apartados, en lo referente al rey, al asunto lingüístico y a la petición de paz entre los contertulios Kant y Paco Fuster. El enfrentamiento de estos últimos fue por una tontería, el tono que Kant usa con Paco es el mismo que utiliza con otros en muchas ocasiones, es, como si dijéramos, la marca de su estilo, debemos respetarlo.

    Pasando a la lengua española, me gusta lo de encocorados, Miguel. Sólo una matización, Paco Fuster, “fascista” es un adjetivo (como muy bien dices, puede usarse como adjetivo sustantivado), pero tú aludías a “tardofranquismo, protohistoria y criptojudaísmo” y decías que eran tres adjetivos, ahí te equivocas, son tres sustantivos, como te señalaba Kant. Pero no vamos a pelear por una cuestión gramatical, vamos a seguir aprendiendo y debatiendo sin susceptibilidades.

  44. Miguel Veyrat

    Domina Fuca, un placer contar con su asentimiento y su maestría. Me preocupa la intervención de Justo Serna: Sé que son cosas íntimas que no se deben airear en público, pero como también presiento que se trata de un pariente muy próximo y querido, vaya por delante mi abrazo, en la seguridad de que lo comparto con todos los arriba-firmantes.

  45. jserna

    Agradezco muchísimo a Miguel su solidario abrazo (y a los demás las intervenciones afiladas). No es nada grave lo que me ha impedido estar con ustedes aquí, pero sí una obligación empeñosa. No se preocupen: por mi parte, si no hay contratiempo escribiré nuevo post antes de que acabe el día. Quizá tenga que ver con parte de lo que aquí se ha debatido.

  46. David P.Montesinos

    Después de unos días de apagón internáutico, regreso al blog y veo que se ha montado una buena refriega, apenas he empezado a leer algunos comentarios y aún no sé de qué va la cosa, pero de los últimos escritos deduzco que ha habido un “cruce de invectivas” entre dos de los habituales. Con frecuencia en estos casos aparece quien nos recuerda a todos que el señor Kant es un ameno y certero comentarista, pero que en ocasiones hay que aceptarle su mal genio. Yo decidí dejar de participar activamente en este blog precisamente a raíz de una de estas situaciones en las que fui objeto de una serie de acusaciones que sólo se pueden explicar porque quien las profería no me conoce personalmente -quizá ese sea uno de los problemas, que muchos no nos conocemos in person, quizá entonces haríamos más esfuerzos por no convertir ciertos diálogos en “cruces de espadas”, vaya expresión infortunada.- Creo que el señor Kant aporta grandes cosas al blog, de igual manera que creo que en ocasiones da la impresión de hablar a gritos -y mira que es difícil hablar a gritos en la red-. En muchas ocasiones le leo y tengo la impresión de que es una persona certera y documentada. Pero no hubiera vuelto yo a leerle de no ser porque fue precisamente Paco Fuster quien me insistió en que se trata de una persona de bien, hasta el punto de convencerme de que es así. Algunas personas que me merecen crédito hablan bien del señor Kant. Yo hablo bien de Paco Fuster -y a este sí le conozco in person- porque me parece un tipo excelente, una promesa de la Historiografía y porque tiene la paciencia de un santo.

    Seguimos todos en el barco si ustedes lo desean.

  47. Miguel Veyrat

    decisión del ameno Kant, que sí que es persona de bien. Pero intervengo ahora al hilo de una entrevista con el filósofo Emilio Lledó, que acabo de leer en El País de hoy, y que invito al señor Hemeroteca a incluír, por tres razones: Porque el profesor Lledó siempre merece ser leído —siempre se aprende algo de él—, segundo porque ofrece unas definiciones del ser fascista muy útiles para el debate, y tercero, que se lo brindo a Donna Fuca, porque ¡¡¡EMPLEA EL TÉRMINO ENCOCORARSE!!!. Dizque “le encocora” que quienes emplean la bandera de España como símbolo, a la vez arrasen la belleza natural de las costas españolas. Entre otras cosas interesantes.
    Bien, vuelvo a invitar, ahora con el magisterio del Dr. Lledó de mi lado, a nuestros amigos a terminar con su encocoro. O encocoramiento. La pelota está en el campo de Kant, ¿o en la red,tibubeando de qué lado caer, como en la última imagen de la maravillosa película de W. A. “Match Point?

  48. Pavlova

    Espero, Justo, que todo quede en un susto y que rápidamente regrese a la normalidad. Un gran abrazo.

    Y otro para Kant y para Paco Fuster.

  49. Paco Fuster

    Estimada Fuca, vaya por delante que me alegro sinceramente de que haya decidido volver al blog. Usted y la Sra. Pavlova eran dos “pesos pesados” cuando yo empecé aquí (lo he dicho en más de una ocasión) y formaban junto con Kant y Miguel una suerte de “cuatro fantásticos” (luego se sumaron David Montesinos, Tobías y muchos más).

    Debo decir que a mi me gusta mucho la lengua (aunque lógicamente no es mi fuerte) y coincide que mi profesor de sintaxis catalana (mi buen amigo Josep Ribera) es un gran especialista en mecanismos de referencia (anáfora, catáfora, deixis) en la lengua catalana, tema sobre el que está últimando su tesis doctoral. Yo no he dicho nunca que “protohistoria”, “tardofranquismo” y “criptojudaismo” sean adjetivos, aunque la construcción de mi frase “había leído libros sobre protohistoria, sobre tardofranquismo y sobre criptojudaismo, así que conozco perfectamente la diferencia entre estos tres adjetivos” pueda dar a entender eso. Sin embargo, la verdad es que si lee este comentario en su contexto (su contexto es que este comentario es una respuesta al comentario inmediatamente anterior de Kant, en el que me decía que no era lo mismo proto, tardo o cripto) verá que los tres adjetivos a los que me refiero no son esas tres palabras compuestas, sino que son los adjetivos “proto”, “tardo” y “cripto” (prefijos en este caso que funcionan como adjetivos al unirse a un sustantivo). El pronombre demostrativo “estos” que antecede en mi oración a “tres adjetivos”, es un pronombre que uso con un valor anafórico, es decir – y cito a la RAE en su definición de deixis – para “referirme a otros elementos del discurso o presentes solo en la memoria”. En este caso y como se deduce fácilmente, los elementos presentes en mi memoria en ese momento eran los prefijos “proto”, “tardo” y “cripto”. Estos elementos no necesariamente deben estar en la misma oración, basta con que sean anteriores en el discurso al deíctico.

    Dicho esto, aprovecho para reiterar que tengo enormes carencias, no lo niego en absoluto, sería absurdo; pero que no confundo tan habitualmente como algunos creen, un adjetivo con un sustantivo, aunque en este caso haya parecido porun error mio al redactar (tál vez tiene razón Fuca) que es así. Yo sé claramente que tipo de palabra es “fascista” (lo he demostrado) y que tipo de palabra es “criptojudaismo” (lo voy a demostrar, aunque no tengo que demostrar mis conocimientos a nadie en este blog, lo hago por gusto). Aunque parezca extraño y a pesar de la torpeza de muchos de mis comentarios en este blog, intento no escribir a la ligera lo primero que se me ocurre. Como ya le he dicho a Justo en alguna ocasión, me cuesta un mundo escribir mis comentarios. Muchos de ellos (los habituales lo saben) llevan citas textuales (hay que ir a un libro, que normalmente no tengo a mano) y enlaces (que podran interesar más o menos) pero que también hay que buscar y comprobar.

    Por lo demás, agradezco mucho a todos los que han comprendido mi postura en este tema (gracias David por eso de “promesa de la historiografía”, aunque creo que es muy exagerado tu halago; de momento soy un simple alumno y no molesta para nada admitirlo) y saben que no me he quejado nunca por nada ni por nadie de este blog, que tantas alegrías me ha dado y del que tanto he aprendido.

  50. Miguel Veyrat

    Se perdieron en el ciberespacio mis primeras palabras de la entrada anterior, que no puedo recuperar, pero era una aceptación de las palabras de David invitándonos a seguir en el barco y asegurándole, porque también le conozco, como él a Paco Fuster, que don Kant es una persona de bien.

  51. Hemeroteca

    Emilio Lledó
    “Entender da mucha marcha”
    Juan Cruz, El País, 11/11/2007

    Emilio Lledó está alarmado.

    Alarmado por este país,por el mundo. Acaba de cumplir 80 años, el pasado 5 de noviembre; ha pasado por una gripe atroz. Ahora está bien, pero alarmado. Y con esperanza.

    Hablamos en su casa, una envidiable casa con libros. “Podría hacer mi autobiografía con libros”. Y los señala. Catedrático, académico, filósofo. Le han llamado “el flautista de Hamelín”, porque detrás suyo fueron estudiantes de Valladolid, de La Laguna, de Barcelona allí donde estuviera.

    Se entusiasma tanto que parece que aún está en el estrado, arengando para que los chicos crean que “entender da mucha marcha”.

    Pregunta. Alarmado, pero con esperanza, dice. ¿Esperar qué?

    Respuesta. Esperar, vivir. Hace unos días vi en EL PAÍS una noticia que decía que la esperanza de vida para los españoles era de 80 años. Que los 80 años es como un límite maravilloso, que se sobrepasa a veces, de la esperanza de vida. Lo cual quiere decir que uno está ya, para los que acabamos de cumplirlos, en la desesperanza de vida.

    P. Terrible, ¿no?

    R. Terrible. Desesperar de vida. Sin embargo, creo que la desesperanza de vida llega mucho antes. Hay gente que está desesperanzada de la vida con 20, 30 o 50 años.

    P. Y usted, ¿cómo está?

    R. Estoy totalmente esperanzado con la vida. No desesperanzado. Es verdad que si miro alrededor y veo lo que pasa en la calle, y leo los periódicos, y escucho la radio, a veces cuesta trabajo tener esperanza. Esperanza ¿de qué? Esperar ¿qué?, ¿para qué? Pero mientras hay vida, dice el viejo refrán, hay esperanza, y yo creo que es al revés. Mientras haya esperanza hay vida.

    P. ¿Cuál es su esperanza?

    R. Que la neurona fluya, que no se reseque, que no se fanatice. La esperanza es que algo de lo que yo sueñe se cumpla. Y lo que sueño es una idea de la dignidad, de la decencia, cumplir unos ciertos ideales. Que la política no se dedique a privatizarlo todo. Declarar patrimonio de la humanidad la asesinada costa española, que fue hermosísima. Eso tiene que ver con la esperanza y el futuro. Yo no me imagino una esperanza acementada.

    P. Usted denuncia. ¿Y sirve para algo denunciar?

    R. Me temo que no. Pero no hay que perder la esperanza. Porque si ya ni siquiera denunciamos, se nos acaba el derecho al pataleo. Hay que protestar. Y creo que hay cosas que calan a la larga en la vida de los seres humanos.

    P. Otra esperanza suya es seguir sabiendo. ¿Para qué?

    R. Para entender. Idea significaba “lo que se ve con los ojos”. Las ideas no eran unas cosas flotantes que se habían inventado unos seres extraños que se llaman filósofos. Idea es lo que se ve. Ver con los ojos, pero con los ojos del cuerpo. Entonces, entender, aprender, es una forma de mirar, y eso es la esencia de la vida. En el momento en que no sepamos mirar, aprender, que no tengamos el alma navegable, como decía el poeta, para que nos circule esa experiencia del mundo, no tiene sentido la vida humana.

    P. Entender, menuda tarea.

    R. Todos los seres humanos tendrían que entender; nos eleva sobre la miseria moral. Ése es uno de los retos de la humanidad, acabar con la miseria. ¿Cómo tener esperanza en este mundo desesperanzante? Con la libertad. Pero la libertad hay que entenderla muy bien. La libertad es la posibilidad, una puerta, un horizonte, un paisaje. Entender, entender todo esto, da mucha marcha. No sé si soy optimista, pero desde luego no soy pesimista. Creo que la característica del fascista es el pesimismo. El desprecio al otro, la ignorancia del otro.

    P. ¿El fascista es pesimista?

    R. No necesariamente, pero falsifica para justificarse. Esa gente que crea maldad, crueldad, tortura…, ellos mismos son su propia tortura. La maldad empieza y acaba en ti mismo. La agresividad y la violencia son espitas, uno suelta la maldad que tú tienes ahí, pero esa maldad te está matando también a ti.

    P. Cuando usted dice esas cosas, ¿tiene un nombre propio en su mente?

    R. Pues no. No. Algunas tipologías.

    P. ¿Dónde están esas tipologías?

    R. En ciertas zonas de poder, de poder mediático. Iba yo en el taxi, y qué cosas escuché. ¿Cómo se ha hecho esa mente? Para decir esas monstruosidades una tras otra, ¿qué puede haber en esa mente?

    P. Respóndalo usted.

    R. Hay ignorancia, discursos inasimilados. Falsos discursos. Incapacidad para interpretar, para entender. No querer interpretar, no saber leer. La mente se convierte en una cápsula de la nada.

    P. ¿Y qué pasa para que esas mentes se dejen agredir?

    R. Puede haber un entrenamiento de la maldad, desde la escuela. Por eso es tan importante la educación en la libertad, en la posibilidad. Me sorprende el escándalo que provoca Eduación para la Ciudadanía. Pero, ¿por qué escandalizarse?

    P. ¿Vivimos, pues, un momento alarmante en la sociedad española?

    R. Sí. Hay cosas que realmente me escandalizan mucho. Una es el no cultivo de la sensibilidad de los jóvenes. El abuso de la tecnología. El otro día venía en tren y había tres o cuatro niños con sus maquinitas. ¡Ninguno miró el paisaje, que era maravilloso! Eso es patología pedagógica total. Naturalmente, cuando yo era niño, niño de la guerra, me pintaba mis propios tebeos. Eran tebeos bélicos, estábamos en guerra; pero no tenían nada que ver con el chorreo de bestialidad al que están sometidos los jóvenes, los niños, ahora.

    P. ¿Qué hacer?

    R. La revolución de la lectura. Es verdad que hay intereses poderosísimos para que ese mundo tecnológico impere. El mundo tecnológico es importante, pero hay que atemperarlo.

    P. ¿Cuándo se le empezaron a encender las alarmas?

    R. Desde que mi maestro me enseñó a leer el Quijote. Leíamos ¡y luego teníamos que hacer sugerencias de la lectura! En la universidad nunca nos pidieron eso. ¡Y me fui a Alemania, con mi maletita, y sin entender ni palabra de alemán! España no era en ese momento mi país, un país lleno de banderas, y debajo de las banderas mucha podredumbre. En Heidelberg encontré una universidad viva; cada semestre se hablaba de asuntos interesantes, y se encendían las alarmas: ¿qué estamos haciendo con la educación en España? En Alemania vi llegar a los obreros españoles. Con sed de saber; habían salido del país del NO, un NO metido en el corazón, NO a la cultura, NO al pan…, y allí empezaban a querer saber. Para entonces, ya mis alarmas estaban disparadas.

    P. ¿Y cuáles son las alarmas que ahora se le encienden cada día?

    R. Las alarmas derivadas de los problemas de la educación, de la cultura, de la lectura, de la creación de ideas, de los valores. Hay que inventar una nueva forma de humanismo para que los seres humanos tengamos esperanza. Para seguir pensando.

    P. Usted vivió la mayor parte de su vida bajo un Estado fascista. ¿Se ha desmontado la mentalidad que lo sustentó?

    R. Espero que sea poco lo que quede por desmontar. Hay todavía restos grandes, pero arqueológicos, endurecidos, de ese país del que me escapé. Fui un inmigrante, pero tenía una carrera. Me escapé porque no podía vivir aquí. Yo he pasado cosas que la gente joven no conoce ya. He pasado hambre. Tengo una foto, cuando estaba en el campamento de La Granja, en las milicias, en la que parezco el espíritu de la golosina. Había pasado hambre. No es metáfora. La posguerra de Madrid fue feroz. Somos todavía víctimas de esa dictadura, aunque hayamos sobrevivido a ella.

    P. Aquí tiene usted unos apuntes, en los que dibuja al fascista: intolerancia, irracionalidad, desprecio al otro…

    R. Son factores… Ante lo que sucede, entender es fundamental. Pero para entender hay que ser libre. Hay que no tener prejuicios. Ésta es una palabra muy utilizada, pero maravillosa: pre-juicios. Pienso en estos neoliberales de ahora, en estos que piensan en la libre empresa, el libre comercio… En esos conceptos no hay libertad. Están en los pedestales del poder.

    P. Está alarmado. ¿E irritado?

    R. Me irrita darle vueltas a lo mismo, siempre. Por ejemplo, se sigue dando vueltas al juicio del 11-M, como si los juicios no acabaran nunca. Entonces, ¿son revisables o paralelizables todos los juicios que ha habido en el mundo? Si te soy sincero, seguir dándole vueltas a esto me repele.

    P. Y le enferma.

    R. Y me enferma. Casi físicamente. Como las grandes urbanizaciones y como los incendios. Si quiero perder la alegría no tengo más que recorrer la costa española. Entonces pienso: ¿estos señores creerán en la bandera?, ¿en la bandera del patriotismo? ¿Exhiben la bandera y están matando el espacio común de una de las costas más bellas de Europa? La están asesinando. ¿Cómo es posible?

    P. La política tendrá algo que hacer.

    R. Y esto es lo que me encocora. La política tendría que servir para que eso sea absolutamente imposible. Para impedir que lo público se convirtiera en privadio. Toda política que sea incapaz de entender eso es una política falsa, falsificada y terrible. Porque la política es la organización de la vida en común, en el territorio común. Ése es el verdadero patriotismo. Yo abomino de las banderas que se levantan al tiempo que se hacen esas monstruosidades. Las banderas son un símbolo respetable, qué duda cabe. Pero debajo de las banderas se ocultan muchas maldades, muchas estupideces y egoísmo.

    P. Don Emilio, ¿qué le parece a usted esa larga relación de la Iglesia con el Estado, en la que la Iglesia tiene también que ver con las cosas civiles?

    R. Para mí, la Iglesia no tiene que ver nada con las cosas civiles. Pero es obvio que se siente con derecho a incidir en ellas. Me lo preguntas en un mal momento. Mira lo que está pasando con la memoria histórica. Por favor. Pero claro que tiene que haber memoria histórica. Un país que no tenga memoria, ¿qué es un país que no tenga memoria? ¿No decimos que el alzheimer es una mala enfermedad individual? ¡Pues el alzheimer colectivo es mortal! ¡Dicen que la memoria histórica abre heridas! No se abren heridas.

    P. Irritado está, don Emilio.

    R. La irritación es importante. Si estás apaciguado vas mal; un poquito de guerra dentro de ti mismo es saludable. A unos les hace libres, a otros les hace esclavos.

    P. Me dijo al llegar aquí que usted podría escribir sus memorias a través de sus libros. Imagínese el libro por el que empezaría.

    R. A lo mejor empezaba por las novelas de Salgari que leía de adolescente. Me fui a Alemania, entre otras cosas, por las novelas de Salgari.

    P. ¿Y después?

    R. Fíjate, antes leía los libros y ahora me leen ellos a mí. Antes yo tenía una furia con ellos: los cogía, los subrayaba. Ahí está Kant, machacado; Platón, Aristóteles, Descartes. Libros destrozados de tanto anotarlos. Ahora me veo como una parte de un mausoleo, como una pequeña estatua que fluye por ahí, y ellos empiezan a leerme a mí. Pero es una complicidad muy saludable, porque cuando descubro que alguno me está leyendo, lo agarro y nos entendemos maravillosamente bien.

    P. Usted acaba de cumplir 80.

    R. ¡No me lo recuerdes!

    P. Y veo que tiene el reloj veinte minutos atrasado.

    R. ¿Sí? ¿Estás seguro? Ah, la pobre pila… Yo procuro ponerme las pilas, pero a veces se me olvida ponérselas al reloj. –

  52. Miguel Veyrat

    Gracias, Hemeroteca, como veremos por ese texto hay causas que merecen más el encocoro de los sabios, como ustedes mismos, que pequeños rifirrafes, a veces algo infantiles.

  53. David P.Montesinos

    Gracias, señor Veyrat, no me quedan dudas al respecto, simplemente quería animar a Paco Fuster a seguir con nosotros en jovial debate. Es un placer intercambiar ideas con personas como el aludido Kant o como usted, a pesar de que siempre mantengo ciertas reservas frente al formato internáutico. Prefiero tener delante al interlocutor, a ser posible con una cerveza en la mesa. Saludos a todos y en especial a don Justo, deseando una pronta recuperación de su ser querido.

  54. Kant

    Me disculparán uds. mi ausencia hasta hoy mismo, lunes, pues tras responder a don Tobías hube de partir hacia tierra de Latveria – ya saben que suelo pasar algunas temporadas en aquellas montañas – y hoy me he encontrado con la cuestión de la discordia surgida entre el señor Fuster y yo convertida en reflexión para los dos implicados y creo que tan bien para todos los contertulios por el cariz tan singular que tiene el diálogo a través de un medio, aparentemente, tan impersonal y distanciado, pero muy próximo y en ocasiones hasta visceral en la práctica.

    Si ha servido para la pública reflexión sobre el medio, me alegro; si lo ha sido para interrumpir el hilo discursivo que estábamos llevando con el ciudadano Aznar – y que no ha perdido protagonismo por el incidente de la Cumbre de Chile que estábamos comentando cuando me fui – lo lamento y les ruego que recuperemos, todos, el motivo que nos acoge en este “blog” y en este “post”.

    A quienes entendieron mi postura, gracias de todo punto. A quien entendieron la de don Paco Fuster, gracias por su interés en que el asunto no llegara a más. A quienes equidistaron o callaron, gracias por su prudencia. En concreto, a don Paco Fuster le presento mis disculpas por mi salida de tono – por cierto, sobre adjetivos y sustantivos, mi lectura fue la de doña Francisca (doña Fuca para uds) – y a don Justo también, por haber personalizado un espacio que debiera ser suyo y de los contertulios.

    Para todos: como ya sabe quien me conoce y para quien no, le informo, mis ataques de desmelenamiento – si tal puede decirse de quien adolece de una respetable mata de cabello – son bastante intrascendentes, puntuales y se me esfuman con la misma rapidez con la que se enarbolan. Escribía arrebatado al sr. Fuster a las nueve de la noche y a las nueve treinta ya iba haciendo el tonto con lo del “faes-cismo”. Es cierto que en ese plazo tengo tiempo más que de sobra para ejecutar algún que otro asesinato – los lectores de novela negra lo saben bien – pero lo cierto es que lo empleé en afeitarme y acicalarme para mi viaje nocturno a Latveria. No doy para más.

    Estrecho la mano del señor Fuster, tengan por mi el tema concluido, apreciados contertulios, y les insisto en que volvamos al asunto que nos convoca. Salut!

  55. Kant

    “Post Scriptum” para el señor Montesinos:

    Agradezco su declaración sobre el “encocoramiento” – no se si será válida esta expresión pero ya que don Miguel estuvo tan atento y trasnochador con el verbo “encocorar” quiero aprovechar su esfuerzo – que tuvimos. Yo quisiera presentarle también mis disculpas porque, honradamente, no tenía ni idea del hecho y hubiera sido lamentabilísimo que por una bobada mía se hubiera perdido su firma en esta mesa virtual.

  56. jserna

    Esto es, desde luego, comunicación electrónica sofísticada y florentina. ¿Que hay encocoramiento y salidas de tono? No nos asustemos. Si es preciso disculparse, si disculpa uno y ya está. Así somos. Hay blogs en donde el tono general de los comentarios es tabernario, canallesco. Mero vituperio. Repasen ustedes y verán. Perdonen mi silencio porque, ya he dicho, un asunto me ha impedido renovar el post. Si no hay contratiempo –y como ya dije– hoy, ‘a poqueta nit’, lo renovaré.

  57. Miguel Veyrat

    Piensa, Justo, pensemos todos, a raíz de las últimas reflexiones sobre el medio, que el tono civilizado de nuestra tertulia (gracias Kant), que así podría llamarse en español, mejor que “blog”, no es no sólo infrecuente como muy bien denuncias, sino que muy al contrario, sirve, según denuncia de Esteban Ibarra, coordinador de SOS racismo, también para que se coordinen los actos delictivos de los neonazis que vuelven a instalar la vioencia en nuestra calles. Han caído ya dos muchachos con el corazón partido de una cuchillada. Uno murió al instante. Pero fue en la red donde se coordinó la acción, donde se enfervorizaron los ánimos, se hicieron las citas y lo ajustes, se repatrieron las consignas. Igual que hacían los terroristas islamistas detenidos recientemente en Valladolid. Quizás sería el momento de hacer punto y aparte e iniciar una reflexión autocrítica sobre el uso de la red y los modos democráticos (porque los no democráticos están ya siendo usados por países como China) de poner coto a una utilización maléfica de este medio maravilloso de diálogo, información, intercambio de datos, y cultura, en definitia.

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