El Valle de los Caídos

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1. El Valle de los Caídos

Lo escribí y no tengo nada más –ni mejor– que añadir hoy, 20 de noviembre. Ustedes sabrán perdonarme. Quizá mañana pueda decir algo nuevo y significativo.

Franco, Lennon y Sinatra…

En 1959, John Lennon comenzaba a organizar en Liverpool el cuarteto que acabaría llamándose The Beatles. Por esas mismas fechas, yo nacía en una España de capitalismo intervenido y agropecuario, la España de la copla en la que los tecnócratas únicamente estaban empezando a proyectar un plan que nos sacara de la autarquía. Llegábamos tarde a casi todo y las bases del mercado libre que traería la sociedad de consumo, el rock, el pop, los adelantos y el bienestar material sólo estaban fijándose. Franco inauguraba el Valle de los Caídos con una alocución en la que la idea y la realidad de la Cruzada seguían siendo el estribillo más repetido, su cantinela.

“Nuestra guerra no fue, evidentemente, una contienda civil más, sino una verdadera Cruzada, como la calificó entonces nuestro Pontífice reinante”. Se trató de una batalla en la que hubo “mucho de providencial y de milagroso. ¿De qué otra forma podríamos calificar la ayuda decisiva en que en tantas vicisitudes recibimos de la protección divina?”, añadía Franco sabiéndose aureolado. Pero, a finales de los años cincuenta, esa batalla era una ofensiva inacabada, una acometida que ahora debía hacer frente a una peligrosa especie: los intoxicadores de la juventud. En Madrid se habían registrado las primeras manifestaciones estudiantiles y de fuera, del exterior, llegaban sones envenenados. “La antiEspaña fue vencida y derrotada, pero no está muerta”, advertía el Caudillo. “Periódicamente la vemos levantar cabeza en el exterior y en su soberbia y ceguera pretende envenenar y avivar de nuevo la innata curiosidad y el afán de novedades de nuestra juventud”.

¡Ah, las novedades, esos afanes de los jóvenes que les hacen ser siempre curiosos! “Por ello”, concluía el Generalísimo, “es necesario cerrar el cuadro contra el desvío de los malos educadores de las nuevas generaciones”. La España que estaba por abrirse y que, finalmente, lo haría gracias al fin de la autarquía y gracias al turismo aún estaba, sin embargo, seriamente vigilada y la lucecita de El Pardo iluminaba la senda moral del país. El Caudillo mostraba con sus advertencias hechas en Cuelgamuros, en el Valle de la Muerte, una gran perspicacia, consciente del cambio cultural que ya se atisbaba (esa música…) y que, de aceptarse, podía arruinar el espíritu de una raza, la Cruzada. Las cosas parecían empezar de nuevo para muchos…, ¿pero y para mí?

Cuando crecimos quienes habíamos nacido en 1959 tuve la impresión de que llegábamos tarde a casi todo y así, cuando yo descubría la música de los Beatles, sus hits y sus mejores logros, cuando yo advertía con asombro infantil qué gran pieza era Let it be, justamente en ese momento el grupo se separaba entre el rencor y el tedio de un éxito insoportable. Muchos años después, el ocho de diciembre de 1980, asesinaban a John Lennon, precisamente en el instante en que el cantante estaba reiniciando su carrera musical con un disco Double Fantasy, en la que se incluía una canción de titulo premonitorio y exacto: (Just like) Starting Over. Era ése el último año de la licenciatura que yo cursaba, justo cuando avizoraba mi futuro. Otra vez tuve la sensación de que la fatalidad me impedía disfrutar de mis contemporáneos, de ese Lennon tan sorprendente; tuve la impresión de que mi conocimiento sólo podría ser evocador, rememorativo, y con un significado distinto. La muerte…

La muerte siempre llega demasiado pronto, siempre acaba lo que aún estaba por desarrollarse. Pero la muerte reviste de sentido lo que se hizo en vida, pues parece darle a la existencia y a sus avatares desordenados, caóticos un valor retrospectivo. Hasta tal punto es así que se nos hace evidente, sucesivo y lógico todo lo realizado: como si su cierre, su consumación o su acabamiento invistieran con un significado particular aquello que se emprendió justamente contra la muerte, sólo pensando en prolongar la vida. La muerte, natural o violenta, convierte nuestras vidas en ‘casos’, en expedientes de los que sería posible saber todo aquello que conduce a ese final, de modo que las existencias particulares, sus aciertos y sus fracasos, pueden releerse como esos procesos que tienen el cierre previsto. Si lo pensamos bien, esta forma de hacer biografía es paradójica y dudosa: concebimos al individuo como un embrión en el que ya estarían prefiguradas las acciones que desarrollará, acciones que en conjunto tendrán sentido precisamente porque conocemos el final.

Si los Beatles llegaron a lo más alto, entonces la reconstrucción retrospectiva que hagamos de sus vidas sólo retendrá o detallará aquello que los llevó a ese cenit. Si Lennon murió asesinado por la chifladura mesiánica de un criminal, entonces todas sus letras y todas rebeldías parecerán anticipar ese final adelantado, esa muerte incomprensible. Justamente porque la muerte es incomprensible, un escándalo (como acostumbro a decir), es por lo que nos exigimos encajar las piezas y los pasos que le quiten absurdo al cierre, al acabamiento. Pero no hay nada que explicar, nada. Simplemente es eso: el fin.

El 12 de diciembre de 2005, si le hubiera ganado la batalla a la muerte, Frank Sinatra habría cumplido noventa años. Para mí, para mi gusto personal, The Voice es más importante que Lennon: a él le debo el mejor silabeo, las canciones con más swing, el concepto mismo de álbum, la noción estricta de la elegancia, con esos impecables trajes a medida que le hacían los sastres más afamados, con ese sombrero Fedora, con ese toque Borsalino, en fin, que yo siempre envidié y al que, lamentablemente, también llegué tarde. Sinatra nunca le tuvo simpatía a Franco, y de sus correrías con Ava Gardner en Madrid –en el Castellana Hilton– queda su vida disipada: esa que ya envenenaba y avivaba “de nuevo la innata curiosidad y el afán de novedades de nuestra juventud”, como dijo después el General Franco. Por ello, como precisaría el dictador en 1959, era “necesario cerrar el cuadro contra el desvío de los malos educadores de las nuevas generaciones”. Franco no lo consiguió, no logró reducir a aquellas generaciones que irrumpían en los años sesenta, pero Frank supo educarnos en el vicio elegante, aunque fuera retrospectivamente. Con Lennon, además, aprendimos a soñar, a imaginar… Con ambos nos pudimos dar una nueva oportunidad. Había vida después de Franco.

Salud, camaradas.

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2. Otros comentarios A) B) y C)

A) Franco y Sinatra, 21 de noviembre de 2007

Qué diferentes son las sensaciones que transmiten las fotografías que encabezan. En un caso, vemos a un militar uniformado; en el otro, vemos a un crooner bien trajeado. Al primero le queda estrecha la guerrera; el segundo luce suelta la americana, que se adivina de buen paño. Mientras Franco da sensación de incomodo indumentario, Sinatra transmite liviandad: el primero lleva preceptivamente abotonada esa guerrera; el segundo ha aligerado el nudo de su corbata. Ambos hacen algo con sus extremidades superiores, como en espera. El militar parece estar en jarras (al menos, así pone su brazo izquierdo): retando o arengando, en tensión (pues no está propiamente en descanso, sino afirmándose ante una tropa que no vemos). Dirige sus ojos hacia el suelo, como evitando la mirada de alguien que está fuera de campo. Por el contrario, el cantante cruza los brazos, provocando un efecto de relajación: parece estar en silencio; parece estar en las nubes, aguardando que algo acabe en la sala de grabación. Dos formas de vida…

B) Otra foto del Caudillo que ya comenté apoyándome en Javier Marías (21 de noviembre de 2007) 

C) Fernando Fernán Gómez, 22 de noviembre de 2007

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El padre y el monstruo

Fernando Fernán Gómez nunca encarnó mejor la figura del padre que en El espíritu de la colmena (1973), un padre enigmático, silencioso, entre huraño y tímido, con un pasado que ignoramos: el padre de Ana, la niña que al ver la película de James Whale queda fascinada con el monstruo de Frankenstein. ¿Quién es el monstruo? ¿Son buenos los monstruos u obran mal porque son desdichados? En El espíritu de la colmena estamos en algún pueblo de Castilla en la temprana posguerra. El personaje que encarna Fernán Goméz se llama, precisamente, Fernando. En su figura se expresa el silencio: el dolor y la fatalidad de una dictadura.

De ese personaje dice Jorge Latorre: “Le suponemos un intelectual republicano, pues aparece retratado entre Unamuno y Ortega y Gasset; que se encuentra estancado en un contexto de exilio interior, en un entorno que no es el suyo, y que además parece regido por una leyes sociales que acepta porque no tiene más remedio, o simplemente, porque las ve inevitables, por puro fatalismo (como parte de la naturaleza,de la que no escapa el hombre). En su abulia intelectual, Fernando se aísla de la colmena social y la vez es parte de ella; finalmente quedará identificado con ese orden, al menos para su hija Ana, perdiendo así su ‘autoridad’ sobre ella”.

Fernando es un tipo derrotado que ha renunciado ya a toda rebelión en un contexto de puro aislamiento. Ana, la hija, descubre merodeando por su pueblo a un fugitivo que, en su inocencia, confunde con el monstruo bueno que ella quiso ver en Frankenstein.
La actitud entreguista o callada del padre resulta inexplicable para Ana. No sabemos si, tiempo después, la hija se reconciliará con el padre.

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3. Hemeroteca

Julián Casanova sobre el Valle de los Caídos

JS sobre el franquismo

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4. Gratitudes

Julia Puig

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 Mañana viernes, 23 de noviembre, ‘a poqueta nit’, nuevo post

71 comments

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  1. Pavlova

    También yo le he respondido en el “post” (aggg) anterior. Es fea costumbre, que parece que hemos adquirido, pero es que, cuando he llegado (ando llena de agobios) ya estaba el nuevo y no he podido contenerme. Quizás habría sido mejor que me callara, pero en fin.

  2. Pavlova

    Sí Justo, sí, llegamos tarde a todo; no sólo a los Beatles y a Sinatra. Tengo que hablar por mí y una infancia aterrada es una infancia robada, aunque uno no lo sabe si es lo único que conoce y puede llegar, incluso, a sentirse feliz (la felicidad de la que hablaba). Uno se da cuenta después, cuando ya no hay remedio, tampoco antes lo había, pero el dictador, desde debajo de su palio y asido al bracito de Santa Teresa, velaba, protegía, cuidaba del pecado musical de los Beatles y de tu propio padre, si era menester y así se llega tarde a todo… si se llega.

    Pero teníamos a Lola Flores y a Mari Fe de Triana; incluso a Raphael y a Marisol y, en lo literario a Pemán. Hay gente que se queja de vicio.

  3. Miguel Veyrat

    Lázaro, que todos los proletarios, burgueses, aristócratas y demás categorías en que se puedan subdividir, incluida la de inmigrantes de patera, puedan hallar la felicidad en llenar la tripa a modo, es algo que el yerno de Marx hubiese ratificado en su “Éloge de la paresse”. El bogavante sólo era una metáfora ilustrativa de lo que se considera exquisito por la mayoría (personalmente lo he probado por vez primera este verano, invitado por una buena amiga, regado con vino de Tierra Blanca) y como antítesis epicúrea del estoicismo que, a menudo, sólo puede ser practicado por espiritualistas a quienes no falta de nada. Pero estimo que las respuestas de Pavlova, Kant, Serna, Kafeína et alii han ilustrado mejor que yo su exabrupto falto de todo sentido del humor, en cuya clave estaba expresado el comentario Mirandiano que dio lugar a esta historia. ¡Ah! y que conste que el que me zampé era Bogavanta, estaba llena, repleta, sabrosa, exquisita y me proporcionó un alto subidón para completar la noche del modo más epicúreo posible.

  4. Kant

    Considero muy oportuno el enlace que don Justo nos facilita del “blog” de doña Julia Puig, no sólo por su exposición, tan clara como contundente, sino también por su vínculo con lo que el propio sr. Serna trata en este “post”.

    Este “post”… ay… aun siendo más mayor que don Justo… qué sensación compartida, la de haber llegado tarde a todo (y demasiado pronto para el futuro)

    ¡Brillante maldad, don Jaime, brillante!… :-)

    No creo, sra. Pavlova, que fuera injusta con su intervención, en el anterior “post”, al responder a don Lázaro. Sólo le apostillaría, por lo que a mí afecta, que no fue mi intención aparecer como portado por una mala conciencia o necesitado de justificación. Soy hijo de obrero de artes gráficas y eso ya es blasón de honra para mí que me libra sobradamente de aquellas debilidades pero creo que el sr. Fuster me recriminó adecuadamente mi manía didáctica y, al final, por querer explicar, acabo pareciendo que justifico, pero no, no fue esa mi intención, lamento haberla dado.

    Por cierto, yo, de chico, era del Duo Dinámico y de los chicos aquellos – ya ni recuerdo su nombre – de “la yenka” o “llenca” o “yenca” o como demonios se llamara aquel bailecillo de “izquierda, izquierda… derecha, derecha… adelante, atrás… un, dos tres” (la profundidad del texto es abrumadora) pero ¿sabe? don José María Pemán seguía en pantalla con su “Séneca” (otro pozo de sabiduría patria).

    Nueva confesión personal: entre Lennon y McCartney, esa homérica pugna, que sólo tiene parangón con la no menos épica de Rolling “adversus” Beatles – con unas hilarantes lecturas ideológicas de posicionamiento respecto a unos u otros (¡qué idotas éramos, por Hércules!) – yo siempre me decanté por Ringo Star y admiré en secreto a George Harrison. Pero, bueno, como diría – aunque la letra no es suya – Frank Sinatra – un mafioso militante y rojo declarado… ¡vaya mixtura! – ya por entonces un servidor de uds. hacía las cosas “a mi manera”.

    Y el Caldillo, en casa de todos, en riguroso blanco y negro televisivo… ¡Venga, sr. Serna, hágale caso a don Jaime y ubique al ex general junto a la Voz!, venga, dénos ese capricho… y repártanos cachitos de felicidad gráfica…

  5. Julia Puig

    Gracias, Justo, las reflexiones que escribe, siempre me parecen muy acertadas, motivo por el que siempre las recomiendo. Efectivamente, aunque ya se haya hablado mucho sobre el tema, nos queda seguir investigando en la Historia para continuar clarificando ideas y transmitirlas a nuestros jóvenes. Tras leer estas líneas no he podido dejar de recordar que, mientras nuestra sociedad en 1959 seguía viviendo anestesiada, otros españoles desde la ventana del exilio mantenían la ilusión de que aquello terminaría. Proseguían en su intento de despertar a España de esa anestesia que mediante coplas de Lola Flores y las películas de Marisol, como bien nos recuerda Pavlova, intentaban educar a una sociedad sumida en los postulados de la dictadura. Os invito a la lectura de alguno de esos documentos que nos trasladan, al menos con la retrospección del tiempo, a esos momentos. Espero que no les parezca inoportuna mis sugerencias.

    1948-9-30). “Catalunya, València i el franquisme”. Conferencia de Esplá pronunciada en L’Orfeó Catalá de Mexic. Texto manuscrito en catalán de 129 páginas. 10.2/6640:

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/ace/01371630666713726320035/6640/frame.html

    Consultada dentro de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

    Periódico: Izquierda Republicana, Año XX, enero-abril de 1959, número 117. “La Conferencia Internacional de Estudiantes condena al franquismo” (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Archivo Carlos Esplá):

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/ace/01361631982353052977024/ima0001.htm

  6. Miranda

    Cuanto me alegro Sr. Veyrat, que tuviera buena suerte con el bicho.
    Y sobre todo que tenga tan buen humor.

    Respeto del post que nos ocupa hoy decir que sigue siendo muy duro recordar según que cosas.
    Me asombra, no entiendo y me duele, como duele el rencor, la amnesia que la sociedad tiene respecto a esos años, o lo que es peor, la ignorancia infinita que los alevines de la ira padecen.

    Si me diera la gana (y a veces me da) yo podría recordar sólo lo que me conviene, cosa que es muy aconsejable en según que casos, dicen que eso hace que podamos seguir y mantener la cordura. No me costaría nada quedarme en mi infancia (cuya mayor parte fue en Arcachon) y desconectar de los sustos que me daba el contraste entre los dos mundos. Quedarme en que con Franco todos éramos jóvenes o niños, y no estábamos en primera fila de turno para morir, vivían todos, familia, amigos, y además, los recuerdos en blanco y negro no dejan percibir los matices.

    Afortunadamente tengo buena memoria y controlo bien la selección. La muerte en este caso no ha pulido la ridícula figura, no ha suavizado arista alguna.
    Auqellos años, cercanos y posteriores, fueron los más crueles.
    Los asesinos, los torturadores, siguen sueltos, todo fue impune. La única venganza que he tenido con el que a mi me tocó ha sido verle, años después, y ver cómo cobardemente bajaba la mirada, o verle otra vez torcer presuroso, con pasitos pequeños algo amariconaos, la esquina para no cruzarse conmigo.

    Los amigos muertos.

    A Sinatra le escucho mucho, sobre todo en Navidad.
    Arrebatada por la propaganda peliculera americana, creo que una Navidad sin bombillucas y Sinatra pierde mucho o no es casi nada.
    Eso y el mondongo que hacía mi madre. Una especie de carne rellena que lleva mucha trabajera y que se come lo mismo caliente con salsa, que fría como fiambre. Me sale de traca.

    Para mis viajes cocheros tenía un disco de recuerdos. Estaba lleno de canciones de los Beatles, los Monkees, Sergio Mendez, cosas así batiburrilladas.
    Lo he puesto tanto tanto que ya no me acuerdo de lo que tenía que recordar oyéndolos

    Ahora sólo llevo Bach, o Haydn.

    Beso.

    M.

  7. Paco

    Serna tiene razón LázaRoooo. Eres un burgues que lee libros. No te enteras de nada ni de de la realidad. Nada de nada. Escuchas a Sinatra entre viejos roqueros y te pones en plan Elvis falso. Elvis no ha muerto està aquí!

  8. John Constantine

    Llegamos tarde a todo pero nuestros políticos han tardado poquísimo en repetir los peores vicios de otras democracias ya consolidadas.

    Y la juventud no ha tardado practicamente nada en converitrse en una de las mas ignorantes de Europa, según los estudios.

    Digamos que, como ocurre en física, la velocidad es relativa.

  9. Kafeína

    ¡Hombre, cómo me alegro de que don Justo haya sacado el tema! porque tengo aquí una sorpresita: ¿Ustedes creían que el poeta García Montero, cabeza de serie de la famosa y marchita “poesía de la experiencia” creada por y para la bodeguilla de Felipe González como continuación oportunista de la “poesía social” de la resistencia antifraquista, maridito de doña Almudena Grandes, ambos propietarios de la causa de la III República, era un hombre juicioso, políticamente, equilibrado de y de sano juicio? He aquí lo que he descubierto este otoño mientras me tomaba un gin-tonic al aire libre, aprovechando el sol equinoccial:
    Como estaba en Andalucía, mi lectura cotidiana de El País contenía las páginas centrales dedicadas a tal Comunidad Autónoma (Caja continua de sorpresas surrealistas). En una de las páginas de la edición del día 3.11.07, hallé esta perla de la que reproduzco sólo un párrafo. El quidam poeta titulaba su columna como ” La Memoria” y hablaba del Valle de los Caídos:
    “¿Qué vamos a hacer con el Valle de los Caídos? ¿Qué vamos a hacer con las fosas de Alfacar? Yo tengo una humilde propuesta, una debilidad de persona que no se conforma con mirar al pasado y le busca las vueltas a sus propias alegrías. Propongo que se entierren en el Valle de los Caídos y en las fosas comunes republicanas los cadáveres de los cientos de inmigrantes que naufragan en nuestras costas. Las mordeduras de los peces sustituyen ahora a las balas de los militares golpistas. Pero la barbarie es la misma, una tragedia motivada por la irresponsabilidad cruel de la explotación y el silencio”.
    Me detengo aquí. Se lo ofrezco como ejemplo de la demagogia más vergonzante, como a mí me lo pareció, confundiendo al culo con las temporas, diluyendo al mezclarlas, cada una por su lado, dos causas igualmente dramáticas y distintas en su etiología, consecuencias, tratamiento, etc. etc. etc. ¿Qué haremos con el culo de García Montero? Porque evidentemente se le ha desplazado al cerebro: Piensa con él.

  10. Miguel Veyrat

    Una vez más gracias, don Enciclopedia, primo de doña Hemeroteca.
    Tengo que romper una lanza por mi compañero el poeta a quien Kafeína ha delatado cruelmente poniendo el foco sobre una “mala tarde” del literato metido a columnista, que la puede tener cualquiera: Miren a Curro Romero. El poeta y catedrático de literatura de Granada García Montero, con uno de cuyos libros se retrató Aznar en las gradas del Parlamento, haciendo como que entendía algo, antes de ganar sus elecciones —es cuando hablaba bien de Azaña, etc.— es autor, según el afamado crítico literario José Luis García Martín, del “mejor endecasílabo de la lírica castellana”: “Tu me llamas, amor, yo cojo un taxi”. Poesía de la Experiencia pura, de la que el eximio Carlos Bousoño, autor de una “Teoría de la Expresión Poética” en II Tomos (Gredos, 1970) afirmó que se trataba de “poesía figurativa”. Como verán, en especial doña Kafeína, nuestra lírica está en excelentes manos.

  11. Kafeína

    Pues los dos Garcías estos van a resultar el Frank Sinatra de la historia… son “la noción estricta de la elegancia” literaria, como diría don Justo

  12. jserna

    Franco y Sinatra, otros comentarios

    Señor Kant, he hecho caso a Jaime (y a usted) y he acabado poniendo una fotografía del General (en blanco y negro, por supuesto) junto a la Voz. Qué diferentes son las sensaciones que transmiten ambas imágenes. En un caso, vemos a un militar uniformado; en el otro, vemos a un crooner bien trajeado. Al primero le queda estrecha la guerrera; el segundo luce suelta la americana, que se adivina de buen paño. Mientras Franco da sensación de incomodo indumentario, Sinatra transmite liviandad: el primero lleva preceptivamente abotonada esa guerrera; el segundo ha aligerado el nudo de su corbata. Ambos hacen algo con sus extremidades superiores, como en espera. El militar parece estar en jarras (al menos, así pone su brazo izquierdo): retando o arengando, en tensión (pues no está propiamente en descanso, sino afirmándose ante una tropa que no vemos). Dirige sus ojos hacia el suelo, como evitando la mirada de alguien que está fuera de campo. Por el contrario, el cantante cruza los brazos, provocando un efecto de relajación: parece estar en silencio; parece estar en las nubes, aguardando que algo acabe en la sala de grabación. Dos formas de vida…

  13. Fuca

    Tendremos que seguir discutiendo sobre la felicidad, amigo Kant, cuando nuestro Justo Serna lea el libro de Lipovetsky. Creo que en el fondo estamos de acuerdo, la felicidad como estado permanente no existe pero sí los momentos felices, lo que pasa es que vivimos tiempos de crispación en los que es difícil sentirse satisfecho y la felicidad está muy relacionada con la satisfacción personal.

    Un día feliz para muchos fue el 20 de noviembre de 1975, lo recuerdo perfectamente y, aunque nunca me gustó alegrarme de la muerte de un ser vivo, aquel día sí lo celebré, y eso que nací en El Ferrol del Caudillo (así se llamaba mi ciudad natal). Algunas personas creen que ese dictador sólo fastidió a sus enemigos, pero no es así, también empañó los sueños de los hijos de sus “amigos”, los hijos de los militares franquistas (aquí, si fuera objetiva, debería escribir otro adjetivo, pero no quiero ponerlo al lado del nombre de mi padre), esos seres inocentes que no hicimos méritos para pertenecer al bando de los ganadores y que, tras llegar a la edad de la razón, nos cambiamos a la otra parte, donde hoy estamos y están también nuestros amigos. Yo también tengo memoria y no olvido.

    Por cierto, Kant, también soy de la época del Dúo Dinámico, de los Bravos, de la “yenca”…, pero ¿más mayores que Justo Serna o mayores que JS? (sé que no te parece mal esta corrección lingüística, es una bromita, sólo se las gasto a mis amigos, tanto en le vida real como en la virtual).

    Y sí, es una sensación compartida, la de haber llegado tarde a muchos sitios por culpa del ladrón (ladrones) de horas o días o años.

    Ps. A Lázaro le iba a explicar lo que era una metáfora pero, leyendo su último párrafo, Durruti vengado por Franco, pasó a engrosar mi lista de ignorados.

  14. bordesinremedio

    Quisiera agradacerle su saludo. No me esperaba ninguna respuesta de mi primera entrada, así que cuando vi un primer comentario me extrañó, pero cuando además vi que era usted me quedé anonadado, no me esperaba a alguien de su categoría y que se hubiera percatado de mi presencia.

    Es por eso que le saludo yo también y reiterar mi agradecimiento por su presencia.

  15. Lázaro

    No se preocupen, ya he visto los últimos escritos del anterior hilo. Quedarón en el pasado.
    Me gustan sus aportaciones y después de mi provocación, parece que pusieron otra vez los pies sobre la tierra. Considero que elucubrar sobre la felicidad es una actividad poco productiva en el mundo tan obsceno, por injusto, en el que estamos viviendo. Evidentemente, hablan de la felicidad privada, pero por esa propia razón es mejor que no pase a la esfera pública, al hacerse pública hiere y mata. Pero si a pesar de todo se sienten felices, aprovéchen por mi.

    A doña Fuca, decirle que entiendo lo que es una metáfora y mis intervenciones también pueden serlo ¿o no?. Lo de la venganza, pues una broma sarcástica como la del Sr. Veyrat y su bigotudo y sabroso Bogavante. Por lo tanto, no me deje a solas en la habitación oscura de sus ignorados. Les tengo terrroooooooorrrrrrrrrrr.

    Un saludo.
    PD. Sigan comunicándome ideas y conocimiento. Gracias.

  16. Kant

    Gracias, don Justo, la idea de don Jaime fue genial y su comentario, el de ud., el más divertido ante semejante comparación.

    Sr. Enciclopedia, traté de usar el “link” de acceso a la Wikipedia para husmear en la entrada de don Miguel Veyrat y me salió un cartelito wikipédico amenazándome de todos los males e infundiéndome todo tipo de sospechas sobre la autoría de dicha entrada ¿sólo me pasó a mi? ¿mi ordenador lleva camino de transformarse en Hal 9000?

    Discutiremos sobre la felicidad cuanto le plazca, doña Francisca (Fuca para uds). Es cierto que, de alguna manera coincidimos, aunque también lo es que igualmente discrepamos pues no considero a la felicidad fruto exclusivo de un instante o de un momento – que también – opino que podemos disfrutar de ella durante largos periodos… si realmente queremos gozarlos de esa manera. Es cierto, como dice el tango, que “contra el Destino, nadie da talla” pero fuera del hado maldito y funesto que algún dios o Moira hubiese tenido el capricho de lanzar contra nosotros, la vida, hoy, aquí, es razonablemente buena y perfectamente apta para percibirla de una manera epicúrea.

    El ex General – la República lo despojó de su condición militar – y posterior Caldillo, no sólo traicionó a los militares traidores que perjuraron la bandera que debían defender – de hecho, en muchos lugares, los sublevados portaron la tricolor en los primeros momentos del golpe de Estado – también traicionó a los falangistas, ¿o no se preguntaron nunca porqué los “27 puntos de Falange Española y de las JONS” se reconvirtieron, como en la granja orwelliana, en los “26 puntos de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, alias el Movimiento Nacional? ¿qué pasó con el punto 27?… aun debe estar riéndose Franquito, en su otro mundo, de cómo engañó a los falangistas. Traicionó igualmente a los carlistas hasta hacerlos desembocar en una crisis terminal que les llevó a su propia escisión y definitiva muerte más allá de lo testimonial. Traicionó a los cedistas – demócrata cristianos abducidos por la estética fascista – a los que, simplemente, desbarató, troceó y engulló. Y traicionó a los borbonistas, aunque estos, al final, más arteros que él, se la clavaron por la espalda; el viejo asesino se fue creyendo que lo tenía todo “atado y bien atado” y apenas los desenchufaron comenzaron las desataduras monárquicas.

    Doña Miranda citaba a los Monkees… uf, se me habían olvidado… y eso que era igualmente “monkeefilo”… bueno, y tantas cosas más que ahora me desbordan (vaya espita abrió ud al recuerdo, don Justo), recuerdos olvidados… será cosa de la edad… por cierto, ¿que si soy más mayor que JS o mayor que JS? Bueno, si él nació en 1959 y yo en 1724, comprenda que soy notablemente más mayor

    Caramba, doña Kafeína, ya extrañaba yo sus airados arrebatos… me exime de los míos :-)

    Sr. Constantine, qué razón tiene ud. Suscribo por completo.

  17. Dinheiro Internet - Blog de Dinheiro » El Valle de los Caídos

    […] Economia WALL STREET: AI MINIMI DA TRE MESI wrote an interesting post today!.Here’s a quick excerpt [IMG franco.jpg]   [IMG sinatra1.jpg] 1. El Valle de los Caídos Lo escribí y no tengo nada más –ni mejor– que añadir hoy, 20 de noviembre. Ustedes sabrán perdonarme. Quizá mañana pueda decir algo nuevo y significativo. Franco, Lennon y Sinatra… En 1959, John Lennon comenzaba a organizar en Liverpool el cuarteto que acabaría llamándose The Beatles. Por esas mismas fechas, yo nacía en una España de capitalismo intervenido y agropecuario, la España de la copla en la que los tecnócratas únicame […]

  18. Lázaro

    Perdón, por continuar con el antiguo hilo que forma parte del pasado y yo mismo enterré. Pero como buen Lázaro, remedare a mi Señor y lo resucitaré, después de haber encontrado este maravilloso texto de Epicuro. Se lo debo al Sr. Veyrat y su comentario sobre la “antitésis epicúrea del estoicismo”.

    Carta a Meneceo

    “[..] Pues ni banquetes ni fiestas continuas, ni placeres de jóvenes y mujeres, ni peces ni cuanto pueda ofrecer una mesa bien abastecida, causan la vida feliz, sino una razón vigilante que investiga las causas de toda elección y repulsa, y que aleja las falsas opiniones de las cuales las más de las veces se origina la turbación que se apodera de las almas.

    De todas estas cosas el principio y el bien supremo es la prudencia; por eso, la prudencia es más estimable que la filosofía; y de ella proceden todas las demás virtudes, enseñándonos que NO PUEDE HABER VIDA FELIZ SIN LA PRUDENCIA, LA BONDAD Y LA JUSTICIA, y que la prudencia, la bondad y la justicia no pueden darse sin la felicidad.Pues las virtudes son connaturales a la vida feliz, y ésta es inseparable de aquéllas.[…]”

    […] Todas estas cosas y las emparentadas con ellas medítalas día y noche dentro de ti mismo y con el que sea semejante a ti mismo, y jamás, ni en vela ni en sueño, tendrás turbación alguna, sino que vivirás más como un dios entre los hombres. Pues no se parece en nada a un mortal el hombre que vive entre bienes inmortales.[…]

    Epicuro.

    Fernández, Clemente. (ed) Los filósofos antiguos: selección de textos. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1974.

  19. jserna

    Señor Kant, nadie diría que usted nació en 1724. No se envejezca para parecer más interesante. Esa edad provecta sólo se la conozco al Conde Drácula. Ya sabe: ese viejo noble feudal que sobrevive milagrosamente al paso del tiempo, alguien que espera vengarse de la Europa industrial y decimonónica adquiriendo propiedades en la Inglaterra capitalista. Él sí que es mayor. Usted sólo tiene varias décadas…: las mismas que yo.

  20. Miguel Veyrat

    Ya sabía yo que motivar el “¡Lázaro, sal fuera!” produciría sus efectos.
    Los de Wikipedia, querido Kant, administrada en su versión española por argentinos, ya saben ustedes, han encontrado que mis cuatro datos biográficos y la lista de mis libros publicados constituían un grave plagio de otro blog (http://www.elpelao.com/letras/1711.html%5D) que los publicó hace años y habían quedado obsoletos. El amigo que colgó en Wikipedia la nueva entrada, sólo pretendía ponerlo al día. Al entrar yo y modificar algunos errores y añadir viejos libros olvidados me “acusan de autopromoción” o “vanity” como ellos lo llaman, y han bloqueado la página. De nada ha servido que el pobre Carlos Rivera, filósofo y poeta cordobés, autor del blog de elpelao (sic) haya escrito diciendo que de plagio nada, que yo haya alegado que soy el autor de ese texto. Ni modo, como dicen los mexicanos. En fin. Lo siento. Entiendo poco de esos intríngulis informáticos. Y mi bienintencionado amigo, tampoco puede hacer nada. Nos resignaremos a no formar parte de la selecta enciclopedia.

  21. Kafeína

    Le comprendo, señor Veyrat. Un amigo mío inglés que vivió largo tiempo en Argentina solía decir: “Spanish dignity and italian vanity mades argentinian stupidity”, dicho sea con todos los respetos a los argentinos que no disfruten de esa selecta simbiosis que hace de algunos porteños unos seres insoportables de prepotencia pedante.

  22. Miguel Veyrat

    Gracias, Kafe, he encontrado otro webmaster o bibliotecarios como los llaman ahí, que se llama Mercedes y vive en la Sierra. Quizás ella eche una mano.
    Saludos, y buen regreso. ¿Cómo sigue el sabio y provecto Portinari? Sé de él a veces a través de Ali Malafronte, sobrino nieto suyo y de Montferrat.

  23. Kant

    ¡¡Sr. Serna, voto a tal!! ¿¡cómo se le ocurre a ud. decir eso!? ¡¡¡¡Es mi final!!!! Nadie le va a creer: no conozco humano alguno que se ponga años para seducir. Menos en esta época en la que sólo “lo joven” se impone. Pero, vea ud, que si no le creen, entenderán su argumento a contrario y, con ello, delata mi auténtica condición, más bien mal vista en los círculos sociales en los que nos movemos. Si ello fuera así, estos señores (las señoras no creo), me van a tomar manía y acabaré con una estaca clavada en el corazón y/o la cabeza cortada y bien separada del tronco (las bobaditas de la cruz – que no del crucifijo, que eso sólo atañe al romanticismo cristiano más ñoño – sólo afectan a vampiros de rango menor). En fin, retráctese de alguna manera, diga que sólo fue una broma, diga que fue un dislate, diga ud algo para salvar mi vida… que el alma se me esfumó cuando nací, como cualquier hijo de Nosferatu.

  24. jserna

    Me retracto. Efectivamente: el señor Kant tiene siglos de vida activa. Quién lo diría. A pesar de su edad provecta, muestra aquí un dinamismo juvenil que muchos envidiamos. En los momentos de mayor ensoñación, yo no quiero parecer joven: yo quiero serlo. Es ésta, desde luego, una cosa bastante improbable, que tiene que ver con una laceración, con aquel sentimiento que tantos experimentamos a partir de cierta edad: ‘la dificultad de perder la juventud’ (que diría Javier Marías en Pasiones pasadas). De todos modos, admiro al viejo… que se mira con ironía, que perdona al joven que fue. Es muy difícil. Observe, si no me cree, lo que le sucede al Conde Drácula: es un joven que agoniza eternamente. ¿O es un viejo que condena al muchacho que no fue?

  25. Kant

    No sea ud malvado, don Lázaro, en esa carta a Meneceo el maestro del Jardín trata de establecer una línea bien definida entre los hedonistas y su escuela. Por eso repudia EL EXCESO, NO LA PRÁCTICA. Con todo, el epicureismo evolucionó a lo largo de los siglos – hasta que los cristianos… los mismos que después abrieron una editorial, “Biblioteca de Autores Cristianos”… lo condenaron, asesinaron a sus practicante y destruyeron sus textos para después traducir “versioneando” los que se salvaron de su inquina (por cierto, que de nada de esto han pedido perdón aún) – decía que esta escuela fue perfeccionándose, haciéndose más dúctil y reconociendo un papel en la sociedad que el propio Epicuro rechazaba.

  26. Kant

    ¿Para cuando un debate sobre Vlad Tepes, Conde Drácula? O mejor, ¿para cuando una reflexión sobre los monstruos, héroes y personajes fantásticos que poblaron – y pueblan – las infancias y juventudes de Occidente? ¿no les apetece?… es una sugerencia…

  27. Miguel Veyrat

    Exacto, Justo. Me reconozco en su descripción: además me declaro convicto y confeso de ponerme años para seducir: Desde que cumplí 69 ando diciendo a las mozas de la edad que sea que tengo 70: ¿La magia del número redondo? ¿Del siete veces setenta y siete? ¿Qué haré a los setenta y siete? Kant, como usted mismo tiene la edad del sentido adquirido en todos los libros que han leído y almacenado en su mente. La edad está en la memoria, la memoria en las neuronas, la edad siempre en las neuronas, no en las arterias. Estoy con el viejo conde Dracul al que adoro desde niño por su franqueza: hace el trasvase plasma con naturalidad, por necesidad orgánica, cuando todos lo hacen por interés.

  28. jserna

    Señor Kant, aquí le paso un enlace que quizá le interese para ese posible debate sobre el monstruo.

    http://www.uv.es/jserna/Vampiro.htm

    Por cierto que mi próximo libro llevará por título (aún provisional) Héroes alfabéticos. Ensayo sobre las novelas. Está acabado y no tardará mucho en aparecer. Calculo que en los primeros meses de 2008.

  29. Pavlova

    No se preocupe, Kant, por ponerse “unos poquitos” años. Sí que hay coquetos que lo hacen. Mi tía Victoria, Victoria de Velasco y Moreno, viuda de Roësset y hermana de mi abuelo materno, que tuvo la suerte de que en guerra se quemara el registro donde aparecía su nacimiento, jamás dijo la edad; no la sabían ni sus hijos. Sospechábamos algo, porque, al morir mi abuelo a los ochenta años, de pie, junto a la caja, lamentaba la juventud del muerto y que se hubiese “malogrado”. Pocos años después (resultó ser bastante mayor que su hermano), murió de un empacho, por cenarse dos perdices estofadas que le provocaron un derrame cerebral fulminante. Ella, la tía Victoria, de pronto, comenzó a decir que tenía 90 años. Pensamos que era pura coquetería y que estaba poniéndose varios, pero, al cabo, en su muerte, apareció una carpeta que tenía muy escondida, con su partida de nacimiento y resultó que no era cierto, que al decir que noventa, eran ochenta y siete y que había muerto a los 97, con la tremenda pena de que su hija no la dejara comprarse una Vespa porque ya comenzaba a cansarse al andar y prometía quitarse los guantes caladitos, el sombrerito, el velo que colgaba de él y la cintita de terciopelo negro que rodeaba su cuello para disimular arrugas, porque comprendía que sería muy ridículo conducir una moto de ese modo. No sabemos si pensaba ponerse una chupa de cuero, pero sí que fue joven y alocada hasta su misma muerte sonriente, y que, hasta cuando decidió, por pura presunción, decir su edad, se quitó años, así es que yo le creo.

    ¿1724, dice? Pues que sean muchos más, tantos como habría deseado yo que viviera Fernando Fernán Gómez, cuya desaparición me ha sumido en tremendo desconsuelo que quiero traer aquí, no sé muy bien por qué.

  30. Miguel Veyrat

    Bueno, parece, y perdonen la lata con la Wiki, que han decidido dejarme existir en su ONG donde están tan bien protegidos la CIA, el presidente Bush y el Vaticano, pero donde desconfían de un poeta español (que eso no es nada) que plagia de un blog a otro sus propios datos. Curiosamente he averiguado que el “bibliotecario”, como llaman a los censores en la autoenciclopedia americana, de nick Antur, vive en la Patagonia, y se declara ser el feliz papá de un perro Dobermann ¿Les suena?
    Dicho esto, felicidades a todos los longevos, reales o ficticios. Y Me uno al desconsuelo por la muerte (ficticia, seguro, era un gran actor y guionista) de F.F.G. que tantas horas felices de cine, teatro y lectura nos hizo pasar a todos (sobre todo a los provectos)

  31. jserna

    Fernando Fernán Gómez fue el actor que más admiré en tiempos, en los viejos y en los recientes tiempos. Me gustaban su ampulosidad y esa voz de trueno, esas salidas de tono, malsonantes y malhumoradas. Apreciaba su didactismo gruñón y su pedantería, que eran formas irónicas de desplegar la cultura que le sobraba. Pudo ser un prácticante con dificultades en aquella película menesterosa y optimista cuyo título no recuerdo (¿quizá Esa pareja feliz?) y pudo ser El Pícaro en una serie televisiva inspirada en el Lazarillo, algunas de cuyas imágenes he vuelto a ver recientemente. Qué espléndida lección. Pudo ser un dignísimo maestro republicano (idéntico al que tuvo mi padre) y pudo ser… lo que quiso. Admirable viejo que se nos ha ido.

  32. Miguel Veyrat

    Y un gran director en “El Extraño Viaje”, película extrañamente olvidada y quizás la mejor producida, interpretada y realizada en la España franquista. Un hombre total. Leonardiano.

  33. Fuca

    En esto sí que coincidimos, en lamentar la muerte del gran actor Fernando Fernán Gómez. También a mí me gustaban sus salidas de tono, malsonantes y malhumoradas, su didactismo gruñón y su pedantería que, como muy bien escribe Justo Serna, eran formas irónicas de desplegar la cultura que le sobraba.

    Sobre la edad del señor Kant (como le llamáis vosotros) no hay ninguna duda; este agradable contertulio, a pesar de sus máscaras y disfraces, es el más transparente de todos los que aquí participamos. Su “más mayor” lo entendí como días o meses mayor que Justo, es lo que se deduce de anteriores intervenciones. Antes de empezar a participar en este blog, os leí durante varios meses y pensé que Justo Serna y Kant eran la misma persona, como el significante y el significado del signo lingüístico (¡menuda pedantería!, pero me niego a utilizar la imagen de las dos caras de la misma moneda, las monedas españolas casi siempre llevan en una de sus caras individuos con los que no simpatizo). Los dos trataban los temas con claridad y rigor pero desde puntos de vista diferentes, uno defendía la tesis y el otro la antítesis, lo que todos intentamos hacer cuando reflexionamos; podrían ser la misma persona o dos personas diferentes pero bien compenetradas. Me inclino por la segunda posibilidad, tienen la misma edad, estudiaron juntos, viven en la misma ciudad, pero son dos, no uno.

    No leo literatura de ciencia-ficción ni de terror, así que no podré participar en ningún debate sobre monstruos ni vampiros. No creo que, a estas alturas, pueda cambiar mis gustos literarios.

  34. Miguel Veyrat

    Ante la ausencia del gran FFG, que como Marsillach dejó huérfanos, sobre todo a los espectadores y lectores españoles, se impone na reflexión sobre el “modelo” de las artes escénicas y fílmicas españolas. En este sentido es ejemplar el reportaje que oportunamente publica hoy El País: “Más muletas para el cine español”. “El modelo proteccionista es paralelo al descrédito general”. Invito a doña Hemeroteca a colgarlo ahora en un un próximo post que honre a FFG y la larga saga de grandes actores y autores que en lucha contra la censura franquista supieron dignificar su arte y educar y alentar a quien osaba acudir a sus funciones.

  35. jserna

    Fuca, gracias por sus palabras y por sumarse a este pequeño homenaje a Fernando Fernán Gómez.

    Y sí, acierta: el señor Kant y yo NO somos la misma persona, aunque en ocasiones el reparto de la tesis y de la antítesis pueda hacer pensar que la simetría es exacta.

  36. Roberto Scalfaro

    Sinatra disimula la impaciencia, el tedio y el aburrimiento ante las palabras que pronuncia Franco, quien con esa mano en la cintura asume una postura sospechosa de avejuco indignado. Más que bajar la mirada ha torcido los ojos con resentimiento. !Que curiosa la hermandad fonética de Franco y Frank!

  37. KAFEÍNA

    Bueno, recuerde, Scalfaro, quién fue Sinatra. El cantante de la Maffia más cruel de los años cincuenta, en coordinación con los sindicatos del metal americanos. El beneficiario de películas y contratos multimillonarios. Una especie de Franco pasivo, que apoyaba sin parecer mezclarse, mediaba, pero asesinaba moralmente, eso sí con una las voces más cálidas, penetrantes y apasionadas de la historia. Fue admirablemente retratado por Ford Coppola en “El Padrino”, con nombre supuesto, claro: ¿Recuerdan ustedes a aquél cantante que actuaba en todas reuniones de don Corleone&Sons? Es su vivo trasunto. De avejuco indignado, nada: Era un fascista más, sólo que con el label de demócrata que se supone a todo auél nacido en América aunque se llame Bush.

  38. Pavlova

    Estoy oyendo y leyendo las múltiples cosas que se dicen y escriben sobre Fernando Fernán Gómez, ese ser extraordinario que se nos ha ido y, modestamente quiero decir algo que no le he oído a nadie, aunque sí, en el mismo sentido, hablan de su versatilidad como actor. A mí me parece que más que versátil era portentoso y para ello me remito a dos películas suyas en que hacía, casi, el mismo papel: Pim, pam, pum ¡fuego! (1975) y La corte de faraón (1985). Era en ambas un estraperlista, un vividor, un chaquetero, un “geta”; ese tipo de persona que se dio mucho en nuestra inmensamente larga pos guerra, pero, en la primera, además, era un bellaco, un indeseable, una mala persona que llegaba hasta al crimen, mientras que, en la segunda un simple viva la virgen inocente en su trapacería. El diferente gesto, la actitud, el modo de actuar en ambos casos hacía de los dos personajes algo totalmente distinto, asombrosamente distinto. Eran dos personas, dos miradas y eso sólo lo podía lograr Fernando Fernán Gómez.

    Y, puestos a ser pesada, les cuento algo que conozco de primera mano de la forma de trabajar y ser de Fernán Gómez: Los músicos de cine, del cine español, al menos, son unos seres sacrificados y angustiados durante todo el periodo de escribir esa música, la que debe acompañar a una película. Normalmente se les encarga cuando está terminada y montada y se les pide que esté orquestada, ensayada y preparada para grabarla ya. Es una labor contra reloj, con toda clase de indicaciones y exigencias, a veces imposibles, del director que suele ser un absoluto ignórate musical. Una tortura, en fin. Fernando Fernán Gómez, que nada temía más que, que le hicieran cantar en sus películas, porque se confesaba lego en música y con más oreja que oído, cuando hizo esa maravilla, El viaje a ninguna parte, le encargó la música a Pedro Iturralde y se la encargó al comienzo. Le explicó con detalle en qué consistía, le invitó a los rodajes, le dio el guión y le dejó que hiciera lo que creyera conveniente y así esa música bellísima y acorde con el tiempo y el lugar que acompaña preciosamente ese prodigio de Fernán Gómez. El hombre aparentemente abrupto, despótico y huraño, demostraba el mayor de los respetos a la labor de los demás.

    Se fue Haro Tecglen, su gran amigo, hace muy poquito y ahora se va él. Ya no me queda nadie que haya formado parte de mi vida de modo tan intenso, desde fuera, y que me hagan tener éste sentimiento tan parecido al de la pérdida del padre.

  39. jserna

    El padre y el monstruo

    Fernando Fernán Gómez nunca encarnó mejor la figura del padre que en El espíritu de la colmena (1973), un padre enigmático, silencioso, entre huraño y tímido, con un pasado que ignoramos: el padre de Ana, la niña que al ver la película de James Whale queda fascinada con el monstruo de Frankenstein. ¿Quién es el monstruo? ¿Son buenos los monstruos u obran mal porque son desdichados? En El espíritu de la colmena estamos en algún pueblo de Castilla en la temprana posguerra. El personaje que encarna Fernán Goméz se llama, precisamente, Fernando. En su figura se expresa el silencio: el dolor y la fatalidad de una dictadura.

    De ese personaje dice Jorge Latorre: “Le suponemos un intelectual republicano, pues aparece retratado entre Unamuno y Ortega y Gasset; que se encuentra estancado en un contexto de exilio interior, en un entorno que no es el suyo, y que además parece regido por una leyes sociales que acepta porque no tiene más remedio, o simplemente, porque las ve inevitables, por puro fatalismo (como parte de la naturaleza,de la que no escapa el hombre). En su abulia intelectual, Fernando se aísla de la colmena social y la vez es parte de ella; finalmente quedará identificado con ese orden, al menos para su hija Ana, perdiendo así su ‘autoridad’ sobre ella”.

    Fernando es un tipo derrotado que ha renunciado ya a toda rebelión en un contexto de puro aislamiento. Ana, la hija, descubre merodeando por su pueblo a un fugitivo que, en su inocencia, confunde con el monstruo bueno que ella quiso ver en Frankenstein. La actitud entreguista o callada del padre resulta inexplicable para Ana. No sabemos si, tiempo después, la hija se reconciliará con el padre.

  40. KAFEÍNA

    Kant nombró con respeto ayer a Buenaventura Durruti. FFG ha sido enterrado en un cofre envuelto por la bandera anarquista. Un saludo rojo y negro. Y otro envoltorio tricolor, hasta completar el arco iris de su capacidad interpretativa, como muy bien recordaba Pavlova más arriba. Hombre total, leonardiano, como también se ha dicho. Gracias Justo, por recordar El espíritu de la Colmena, sin olvidar a Erice, su casi olvidado director, que se gana la vida rodando anuncios para la televisión, autor de El Sol del Membrillo, una de las más espeluznantes reflexiones cinematográficas —cine, tiempo en sí— sobre el tiempo, ni a la que fue su esposa, la novelista y admirable guionista, Adelaida García Morales, olvidada también, perdida en el tornado de la Transición poblada de lmudenas Grandes y Garcías Monteros y Davides Truebas. Les dejo honrar sus nombres, si aún los recuerdan, al hilo del duelo fernandiano. Quizás los recuerde mucho y dolorosamente don Miguel en su densidad más clara: fueron sus amigos durante muchos años.

  41. Pavlova

    Sí, y en ese padre de Ana había mucho de mi padre, de todos los padres que tuvieron que quedarse después de la masacre, humillados, anulados, aterrados, exiliados en su propia tierra y teniendo que quedarse precisamente, en muchos casos, por ser padres, aunque los hijos después no lo entendiéramos ¡encima!; de mi padre, de Fernando Fernán Gómez y de tantos otros padres había en ese padre de la Ana chiquita. Él lo hizo como lo hacía todo, como vivió su vida: verdad e integridad y por eso.

    Gracias, Justo.

    Hoy, César Antonio Molina, en el Congreso, ha dicho unas palabras a Fernando Fernán Gómez (me ha gustado mucho que lo hiciera) Y todos se han puesto de pie y han aplaudido. Ha sido bonito, pero hay que ver lo que logra la muerte. Cuando estuvo con nosotros en los actos contra la guerra de Irak, si hubiera ido a las Congreso, el día en que un grupo de actores enseñaron sus camisetas con aquel “No a la guerra”… Me parece que, a muchos de los que hoy se han puesto en pie y han aplaudido, se les debían estar revolviendo un poco las tripas, pero no tenían más remedio.

    Es curioso: no tenían más remedio, acabo de escribir. No, no lo tenían porque pocas veces es tan evidente que ha muerto un hombre extraordinario.

    Me permito dejarles aquí un enlace de algo escrito sólo hace dos años, cuando estaban los dos aún vivos. Es la crónica de uno de los actos más hermosos a los que he asistido. Al final, si bajan el cursor, está el discurso que leyó Fernando Fernán gómez a su amigo Haro Tecglen hsce dos años.

    http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=429&page=0#3359

  42. Lázaro

    Para personas con cierta edad como el Sr. Kant (1724), Fernando Fernán Gómez era un personaje portentoso como autor, escritor, director, etcc…
    Lástima que para la juventud de hoy en día se le recuerde en todos los medios televisivos por cosas como la del siguiente enlace.

  43. Miguel Veyrat

    Sí, a este país le mueve a la risa el hartazgo que gentes como FFG y otros tenían de lo que estaban viendo pasar tras lo que habían pasado. Sólo que él lo decía. Su estentóreo “¡A la mierda!” lo suscribo aquí ahora, y sube como un eco a medida que FFG asciende a donde quiera que esté ahora diseminado entre la energía cuántica del tiempo y el espacio, en ecuación imposible. Es mi modo de acompañarle.

  44. Kant

    ¡Espléndido, don Justo! ese “link” que me ha pasado me lo voy a merendar esta misma noche – ahora sólo me dio para ojearlo – y, bueno, el libro que nos anuncia ya se me está haciendo imprescindible de leer, la figura del héroe – o de la heroína – me ha sido siempre un tema de especial atractivo. Tal vez por eso paso largas temporadas en Latveria, o me cae bien – independientemente de nuestras coincidencias o discrepancias en el millón de temas que tratamos – alguien que usa el nombre de John Constantine con total dignidad, o pienso, como dijo Félix de Azúa en “Mansura”: “Somos todos hijos de Héctor, que de Aquiles no puede haber descendencia y de Odiseo más valiera que no hubiese”.

    Curioso esto de las edades. Anécdota por anécdota, sra. Pavlova: a mi padre le pasaba lo contrario que a su tía, por más que se empeñaba en dar su edad auténtica todo el mundo le quitaba años. Y en ello no debía estar de más la Vespa. En efecto, no sólo me enseñó a montar en moto – saben que es el único vehículo que poseo – sino que él mismo, en cuanto veía dos ruedas con un motor, se subía “ipso facto” en ello. Tanto es así que cuando le prohibieron desplazarse en moto (él, por entonces, se había autoretirado de las que llevan el depósito entre las piernas porque ya no podía abrir las piernas lo suficiente como para pasar una al otro lado de la máquina) seguía haciéndolo en Vespa (siempre se declaró “vespaniano”)… a escondidas, como un chiquillo, al punto que en una ocasión, al ceder el paso en la calle a una mujer, descubrió que era la que entonces era mi compañera y, aterrorizado, le suplicó que “no se chivara a su hijo” que, total, siempre iba despacito y con prudencia. Los tres nos reímos mucho con aquella historia de la actitud de un setentón que apenas llegaba a los dieciocho.

    Y es que, es verdad, sr. Veyrat, la edad física va por un lado y la mental por otra, ya sea a golpe de libro, ya sea a golpe de optimismo, ya sea por ambas cualidades entremezcladas, que, a la postre, es el caso del que hablaba, el de mi progenitor. Mecánico impresor, hijo de corrector de imprenta y bibliotecario (mi abuelo fue un afortunado pluriempleado en un tiempo en que eso no se llevaba), que, como casi todos los del gremio – por lo menos antes, cuando existía la conciencia de “ser” de Artes Gráficas, con su propio lenguaje profesional, sus usos y costumbres diferenciados, casi, casi renacentistas – era un enamorado de la lectura; así que de sus manos entintadas recibí el placer de leer, de circular sobre dos ruedas como un insensato y de pensar – y actuar – por mi mismo en toda situación; algo en lo que mi madre, no lo dude, tuvo un papel fundamental. Sí, mi padre era motorista pero parecía que iba en tándem con mi madre. Bueno, perdón, me estoy yendo del tema. La cosa es que en este “post”, en el que parece que las añoranzas han aflorado al enchufar la TV en blanco y negro de nuestra vida bajo el franquismo, la edad personal y la perspectiva que ella da de las cosas ha tomado una cierta consistencia más allá de las memorias individuales más o menos intrascendentes.

    Ah, y para “los amigos de la estadística” – como decía no me acuerdo qué periodista deportivo – he de decirles que Kant, el de verdad, don Immanuel el prusiano, fue el de 1724; el otro, “Kant”, el nacido en Corona, ese pueblecito que alguno no encuentra en el mapa del País Valenciano pero que acá está, se lo aseguro, Manel Cantarell i Recatalà, fue iluminado por su genio en 1958 (“l’any de la riuà” para los avezados).

    Respecto a su traspiés con la Wikipedia, ¡cáspita, don Miguel!, generalizar para todos los argentinos la opinión de su amigo inglés es un poco fuerte… ahora… sabido que el presunto “bibliotecario”, más bien al “guardabarreras” (¡¡me niego a usar el término, totalmente innecesario, de “gatekeeper”!!), es un “pingüino” – así los denominan sus compatriotas del resto de la República – la cosa queda más clara. ¿Sabe?… aquel espacio inmenso austral, aquel frío horrísono, incluso en pleno verano del sur, la oscuridad habitual, la soledad inevitable… son raros… los “pingüinos” son raros… sin ir más lejos, mire atentamente (bueno, o a primer golpe de vista) el rostro del sr. Kichner, que es de allá, y comprenderá… es… son… raros. En cualquier caso, me alegro de que resuelva tan absurdo caso de burocracia-e.

    Doña Francisca… me deja ud anonadado – como decía un compañero de Vicky el vikingo – con sus observaciones a lo Robert Louis Stevenson – al que seguro que no lee y no sabe ud lo que se pierde – encontrando entre don Justo y yo una especie de entidad intercambiable, de Dr. Jeckill y Mr. Hyde. Sumo mis apreciaciones a las ya dichas por el sr. Serna.

    ¡Téngase, doña Kafeína! ya advertía en otro momento que en el caso del sr. Sinatra se producía una mezcla extraña y explosiva, era tan indudablemente mafioso como antifascista. Siempre fue amigo de la República española y participó activamente en la lucha contra el fascismo internacional. ¿Por qué entonces su ingreso en “l’Onorata Società”?… lo ignoro por completo… ¿tal vez porque encontró más “onorata” aquella sociedad de delincuentes que la sociedad estadounidense de la postguerra?… “chi lo sà”

    No se equivoca ud ni un ápice, don Lázaro, respecto a la imagen del sr. Fernán en las últimas generaciones. Es más, su “link” de “You Toube” aún queda corto ante lo que les iba a poner yo como ejemplo de lo que dice ud. Me refiero a aquel acto prodigioso de escatología y grosería entremezcladas en el grito que Ángel Martín recordaba muy oportunamente en la pequeña pantalla: “¡Váyase ud a la mierrrrrda!” Espero que semejante alarido sea interpretado como la desvergüenza del cínico, digo, en el sentido de la escuela filosófica, no en su acepción de denostar, vamos, como un nuevo Diógenes tonante.

  45. Kant

    ¡¡Vaya, don Miguel!! ¡¡¡¡También ud adelantándoseme!!!! Les doy mi palabra que escribí lo de don Fernanado (q.e.p.d.) previo a leer al sr. Veyrat… ¡¡de nuevo los diosecillos de silicio boicoteandome!!

  46. Kant

    Me alegro, don Paco, desgraciadamente para mí una afección en mi garganta me está haciendo subir la fiebre por momentos y se me está enturbiando – más aún – la mente. En fin, que no estoy “pa’na'”

    Aspirina, armañac, leche y miel, todo en el mismo mejunje y pasado por lecho y sueño reparador va a ser la mejor solución. Ya veremos como me levanto mañana… Discúlpenme uds, y tengan muy buenas noches todos.

  47. Kant

    Ah, claro, perdone sr. Fuster, ya me contará su descubrimiento (ya le dije que no le mentía, Corona existe). Bona nit!.

  48. Miguel Veyrat

    Está usted hiperactivo, señor Kant, acaso la fiebre y el Armagnac (su amor a la ñ no debe obnubilarle en la ortografía, acabará usted escribiendo güisqui, como propuso y consiguió incluir en el DRAE don Juan Luis Cebrián)… Pero es un gozo verle a usted dando alegres volatines y zapatetas mentales por estas páginas. Y, fíjese, los obreros de artes gráficas fueron siempre los adelantados de la lucha obrera (Pablo Iglesias es un buen ejemplo) por la sencilla razón de que eran los únicos que tenían la oportunidad de leer, de instruirse.
    Kafeína tiene razón, pero debía haberse referido a los “porteños”, porque el muchacho, según los datos de publica, junto con el Dóbermann presume de ser de Buenos Aires. Y eso ya lo cambia todo. Nadie sabe por qué acabó en la Patagonia, pero es de suponer.
    Y bueno, lo de Sinatra es comprensible: En el momento en que él debía triunfar era preciso alinearse con los actores que levantaban el puño gritando “No pasarán” o con los que colaboraban con MacCarty: Sinatra hizo luego lo mismo que Lucky Luciano: pacto el desembarco en Sicilia con la Presidencia de los Estados Unidos al final de II Guerra Mundial, para lo cual fue preciso asesinar a Salvatore Giuliano, a cambio de inmunidad para sus negocios de juegom prostitución, blanqueo de dinero (de la Iglesia Católica entre otras onoratas instituciones), etc. Así se escribe la histria. Luciano tampoco podía ser un fascista puesto que contribuyó a la causa de la democracia facilitando el desembarco, pero era un asesino y un ladrón. Sinatra, del mismo modo, hizo su fortuna en Las Vegas. Quizá empleemos la palabra fascista de modo un tanto infantil en los últimos tiempos. Y yo el primero.
    En el año que usted nació, estudiaba yo en la Universidad de Barcelona, me fui al Borne a embarcarme en un camión que llevaba carne para los damnificados de la “riuá”. El agua llegaba al cuatro piso de la casa de mis padres, en La Alameda, y pasé un par de semanas ayudando a desenterrar cadáveres de personas, perros, gallinas, vacas, de entre el barro ya seco y maloliente. Una experiencia que no he olvidado, y que templó el ánimo a aquél veinteañero borrachín y disipado.

  49. Miguel Veyrat

    Me temo que me expliqué mal, acaso por precipitación. Quise decir que lo mismo que Luciano “blanqueó” su antidemocrática y antisocial actividad mafiosa con un ineligente y gradioso acto político y bélico al servir de intermediario entre la resistencia y las tropas USA, Sinatra se apuntó a la moda del “no pasarán” (antes de que llegase MacCarty con ” la rebaja”). Luego, al contrario que Yves Montand, Simone Signoret y otros grandes actores demócratas, no tuvo inconveniente en venir a la España de Franco y actuar. Como el rey de los “fachas” y los fusiles Charlton Heston. O los contradictorios Orson Welles o Hemmingway.

  50. Paco Fuster

    Sr. Cantarell (Kant para uds.), cuando quiera y donde quiera. El “descubrimiento” (como usted lo llama), se debe en gran parte gracias a usted mismo y a su afición por el juego, de todos conocida. Yo solamente he atado cabos sueltos: el resultado ya se lo imagina. Espero que podamos hablar pronto (en persona quiero decir) y reconstruir mi deducción. Ya lo verá; nada de Conan Doyle – como me decía usted antaño -, mucho más fácil… Usted ya me conoce y sabe como encontrarme muy fácil: o estoy en casa; o en clase; o haciéndo como que leo en una de las múltiples bibliotecas de Valencia, para que no digan que los trabajos que escribo estan hecho en dos tardes (ya sabe como es la gente)…

  51. Miguel Veyrat

    Están ustedes armando una novela de Raymond Carver, ¿o comedia de enredo a lo Wilde? Espero que el ansiado encuentro sea todo lo feliz que promete. Al menos no será ya una cita a ciegas (Blind Date), sio el inicio de una feliz colaboración intelectual que ganará en lo personal.

  52. Kant

    Por todos los dioses… me levanto con un trancazo de muerte, la garganta en llamas, la fiebrecilla que no se me va, la cabeza que me estalla… y me encuentro con el sr. Fuster jugando a las adivinanzas… No sé, don Miguel, si esos referentes literarios que cita son de aplicación al caso o no; más bien veo en esto una comedia de enredo de esas que Lope escribía en unas horas por ganar una apuesta que tuviera por recompensa un par de jarras de vino. Y hablando de bebidas espiritosas (o espirituosas, al gusto… nunca mejor dicho), ciertamente la palabra “güisqui” aunque ya le recoge el “tumbaburros”, o DRAE, queda tan penosa como aquel Guasintón que quería promocionar el sr. Cela, si no recuerdo mal, para substituir el nombre de la capital de los “Estamos Hundidos de América”, pero, pero, pero… esa eñe de armañac, como la de coñac, independientemente de que también están recogidas ambas como válidas por la Academia de la Lengua, no sé, me gustan más – creo que es una cuestión estética – que ese grupo “gn” que me trae a la cabeza el croar nasal de nuestros pocas veces bien avenidos vecinos europeos (¡menos mal que no soy francófobo!) En fin, me vuelvo a dispersar, retorno al tema.

    A ver, sr. Fuster, y disculpe mi todo didáctico, le aseguro que no lo quiero sermonear, ni reñirle, ni nada por el estilo con lo que pueda importunarlo o que se sienta agraviado: me alegro lo indecible que atara cuantos cabos sueltos dejé y que de ello extrajese una lustrosa soga. Si con ello se ha divertido, bárbaro, así lo pasamos bien ambos. Pero de ahí a establecer un trato directo, me temo que hay un abismo. La única persona de este “blog” que me conoce es don Justo y él seguirá siendo el único depositario de mi personalidad. Como ud comprenderá, no dándome a conocer a damas tan interesantes como la sra. Pavlova o doña Francisca (Fuca para uds) o esquivando al volteriano sr. Veyrat – al delegar en un amigo común de don Justo y mío mi posible encuentro con él en la presentación de su obra en València – o al anarcosocialdemócrata sr. Montesinos – cuando lo tengo a un tiro de piedra de mis actividades matutinas – comprenderá, le decía, que no voy a quedar con ud porque ha descubierto que mi pueblo existe.

    Y un último detalle. Está visto que no leyó ud el intercambio de notas que hubo entre quien se firma Fuca y yo para determinar que ella, ella, me daba permiso para que la llamara “doña Francisca” en recuerdo a la “doña Francisquita” del dramaturgo sr. Moratín. La fórmula de denominarla “doña Francisca (Fuca para uds)” la consagró, finalmente, la sra. Pavlova en una intervención suya en la que citó a “(…) Fuca, para ud (refiriéndose a mí) doña Francisca” y como la ocurrencia fue del agrado de todos los implicados, así quedó. Que ahora aparezca ud. parafraseando aquello sin pedir parecer al interesado, en este caso, yo, bueno, no parece que sea muy adecuado ¿no le parece? Le quedaría muy agradecido si vuelve ud. a darme mi propio tratamiento en este “blog”. Gracias por anticipado, sr. Fuster.

    Y ahora me vuelvo a la butaca que parece que la fiebre arrecia y el “frenadol” mengua. Tal vez una ración más enérgica de armañac sea la solución…

  53. Fuca

    Cuando afirmo, amigo Kant, que eres transparente por algo lo digo, no sé cómo nuestro contertulio Paco Fuster no se dio cuenta de que ibas a contestarle lo que has escrito. Está claro que algunas personas participamos en foros o blogs (yo en muy pocos) para aprender, intercambiar ideas y pasarlo bien, pero no tenemos ningún interés en traspasar el mundo virtual al real; desde que empecé a escribir en Internet, hace más de cinco años, conocí a gente muy interesante, mantuve correspondencia privada, pero nunca quise conocer a nadie; mis amigos son los reales, los que veo a diario o de vez en cuando, pero siempre están ahí, sabes que nunca te fallan. No sé, a mí me pasa aquí lo mismo que con escritores a los que admiro (por ejemplo, Javier Marías), los siento cercanos, amigos, intercambio cartas, pero no se me ocurre llamarlos por teléfono y decirles que quiero conocerlos, me parecería una intromisión en su intimidad y respeto muchísimo la vida privada de las personas, nunca haría nada que no quisiera que me hicieran a mí.

    Por cierto, querido Kant, lo de llamarme dama interesante en este mensaje será para que olvide lo que me llamaste subliminalmente en tu anterior escrito, porque una cosa es que no me gusten los libros de terror y otra muy distinta es que no haya leído a Stevenson, ¿no te parece? No te preocupes, no me tienes que pedir disculpas, ya sé que conscientemente no piensas que soy una inculta.

    Ps. ¿Se podrán contagiar las enfermedades a distancia? Porque también yo estoy con inflamación de garganta, escalofríos, dolor de cabeza…, espero que la miel con limón haga su efecto, aunque me destroce el estómago.

  54. Paco Fuster

    A mi también me gustaría un encuentro feliz, Miguel. Lo de la colaboración intelectual ya lo veo más difícil, pero quien sabe; compartimos algunos gustos (la historia de la mujer, la historia antigua, Eduardo Galeano…). Veo, sin embargo, y la tristeza me embarga (por qué negarlo) que mi amigo Kant (vuelvo al trato habitual y le pido perdón por esa confianza que me he tomado) no piensa lo mismo (hay un abismo dice). Es una lástima con lo cerca que estamos, porque nos podríamos llevar muy bien: un reconocido erudito como él, con ganas de aprender de los jóvenes; y un modestísimo alumno como servidor, ansioso de aprender cosas nuevas de la gente mayor (y que conste que con mayor quiero decir mayor que yo, no otra cosa). De todas formas, me niego a resignarme. En esta vida todo llega. Fíjese en mi caso, amigo Kant; yo que pensaba que tardaría años en descubrir su vínculo con Corona… ¡Cuán torpe soy para las adinanzas! Con las pistas que tenia…Ahora ya lo entiendo todo…

    Bueno, lo dicho. Cuando quiera y donde quiera. No soy la quintaesencia de la simpatía (eso que vaya por delante), ni tampoco tengo una conversación tan agradable (más bien normalita) pero en el fondo, créame amigo Kant, tampoco soy tan mala persona…

  55. Miranda

    Me uno a la desolación por el fallecimiento de FFG.

    No tengo palabras.

    Sr. Kant, espero que su armagnac sea V.S.O.P.
    Son suavisimos para las gargantas en carne viva.

    Mi tío era un gran libador de esos juguillos.
    Una vez tras una partida de aquellas largas y humosas que hacían en casa, uno de los jugadores, no recuerdo cual, le preguntó el significado de las siglas.
    Como ya estaba muy feliz tras la ingesta le respondió con guasa:
    “¡Qué va a significar!; ¡¡Virgen Santa Otro Poquito!!

    Beso.

    M.

  56. Miguel Veyrat

    Mi abuelo, adicto al Armagnac (él era francés, de la Alta Saboya, y aunque no lo escribía lo pronnciaba con delectación gala ante los frutos de la tierra), poco antes de morir cerca de los noventa, como el médico le hubiese prohibido los espirituosos por mor de su diabetes galopante, pedía el “espíritu santo” en los momentos de decaimiento espiritual, y mi abuela Eugenia le atendía solícita cual virgen prudente que hace siglos que dejó de serlo. Murió feliz con una copa en las manos y la garganta preñada del dulce licor destilado de la madera de uva de Burdeos.
    Yo creo , señores Kant y Fuster que deben resolver su problema cuanto antes: a lo mejor descubren un tipo de relación que habían desdeñado y desaprovechado anteriormente. Animo, que los tiempos ya no son los de antes.
    Es broma ¿eh? Este tipo de cognas son más propias de Kafeína…

  57. Kafeína

    Oiga usted, don Miguel, que una sea pansexual no es para tomarla a broma. ¿Sabe usted lo que es hacer el amor con un rayo de sol lamiendo un pezón o penetrando por una axila, resbalando por el pubis en una mañana radiante, con el aroma del mar o de la hierba fresca iluminando feromonas? ¿No, verdad? ¿Qué tiene que ver el erotismo con la diferenciación sexual tan querida por el carca del doctor Marañón o con la doctrina de Escrivá, Rouco, Benedicto, Woytila, María Goretti o Dominguito del Val? ¿¿¿¿¿Está usted mayor o qué ??????

  58. David P.Montesinos

    Me sumo al clima jovial del blog en estas horas, tristes pese a todo para algunos porque amábamos al heroe que ha muerto. Una bandera anarquista sobre el féretro, sí, por aquello de que Dios ya reconocerá a los suyos, y éste les aseguro, no era de los suyos. Subrayo la trascendencia de “El extraño viaje”, como la compañera Pavlova, por encima con permiso de don Miguel de “El viaje a ninguna parte”. Si ésta es buena, aquella es a mi entender una joya, un film maldito como pocos, un raro ejercicio que, no sé explicar muy bien por qué, me recuerda siempre a esa otra maldición cinematográfica de Charles Laughton, “La noche del cazador”, única que rodó como director porque Hollywood no le dejó hacer más. Sabían lo que se hacían: este tipo de obras de arte son peligrosas.

    No insistan en intentar identificar a Kant. Kant es Paco. ¿Cómo no se habían dado cuenta?

    Por cierto, me llama anarco-socialdemócrata, pero no sabe lo peor, encima estoy vinculado a la Cienciología. No es una secta, como creen muchos de ustedes, ya les convenceré para que se afilien.

    Memeces, aparte, y a riesgo de abusar de la paciencia del señor Serna, les invitó a linkear mi blog si les interesa Fernán-Gómez. Paco, entra tú también e insultame un poco.

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