Obama o Sarkozy

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0. Supermartes (miércoles, 6 de febrero)

Tenía la intención de comentar las incidencias del Supermartes, de extenderme sobre los resultados y su complejidad. No podré hacerlo. Una indisposición pasajera (espero) me tiene aturdido. Creo que deberé regresar sobre Obama  en otra circunstancia, quizá en otro post. Ahora les dejo con lo que ya había escrito sobre su libro, totalmente insuficiente, pues son numerosos los asuntos debatibles. Otra vez me vuelve a faltar fuelle. Espero estar a tono el jueves 7 de febrero, a poqueta nit.

El País   Abc   El Mundo   Público   La Razón

New Yor Times    Los Angeles Times

Barack Obama Hillary Clinton John MacCain

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1. Barack Obama

Leo el libro de Barack Obama, La audacia de la esperanza (The Audacity of Hope, 2006).  Es un libro extraordinariamente interesante y discutible en muchas de sus partes, como Francisco Fuster señala en una precisa reseña que publica Ojos de Papel. No siempre puede aceptársele a Obama cómo plantea las cosas y cómo espera resolverlas, pero al leerlo quedo impresionado por el nivel cultural, por la preparación, por el orden expositivo, por el realismo analítico del autor. No estamos sobrados de candidatos tan refinados y a la vez tan accesibles: de gran solidez argumental y de modestia humana, muy humana. Una lástima que la traducción y la edición de Península sean defectuosas, con errores expresivos, con descuidos imperdonables (algunos de los cuales precisaré).

Obama es un antiguo profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chicago, luego senador y últimamente uno de los demócratas que se postulan para la  candidatura presidencial. Es alguien que se toma en serio los textos fundacionales de la democracia americana, pero a la vez es alguien que no olvida la segregación, el estigma de la raza. Sus páginas revelan a un político moderado y audaz: audaz en el sentido de criticar las incercias de su propio partido y en el sentido de asumir algunos logros necesarios que habrían traído los republicanos. Desde la perspectiva europea podríamos decir que es un socialdemócrata, un reformista que, sin embargo, no quiere fiarlo todo al intervencionismo. 

El título de volumen me incomoda especialmente. Ese rótulo parece el de un libro de autoayuda. O, incluso: para nosotros, en la Europa laica que el Papa deplora, esa palabra tiene resonancias previsiblemente religiosas. ¿Es así? En primer lugar, es un libro de autoayuda, personal y americana: desde luego, el volumen de Obama está pensado como un acicate tras el conservadurismo; o como un bálsamo contra las erupciones de Bush. El antiguo profesor relata su trayectoria personal, y, a la vez, detalla y sintetiza el proceso histórico de su país. En segundo lugar, esta obra tiene esas resonancias religiosas que conjeturábamos. Obama no oculta sus creencias, pero está lejos de profesar políticamente una confesión: para él, la religión es una argamasa civil, pero un mandatario no puede hacer del cristianismo su moral pública. La propia diversidad de los Estados Unidos lo exige. Por tanto, esperanza –en el libro de Obama– es otra cosa. En la Norteamérica que aguarda el fin de la Presidencia Bush, la esperanza de un cambio a mejor es un propósito político: ojalá que, además, sea un alivio. En todo caso ya veremos qué nos depara la carrera presidencial. Mientras tanto le acepto a Obama esa concesión al vocabulario credencialista: quizá esperanza sólo sea aquí un modo de exigencia, un intento de devolver la confianza política, que es algo muy distinto. En la esfera pública, la confianza es esa certidumbre que dispensamos a nuestros gobernantes porque cumplen sus compromisos, porque son sensatos, porque actúan racional y razonablemente.

La sobrecubierta

Hablando de confianza…, llama la atención la imagen con que se presenta el libro en su versión española. El severo rostro de Barack Obama, en primer plano, está partido y repartido entre la cubierta, el lomo y la contracubierta, con un fondo difuminado de colores bien patrióticos: en la portada se distinguen las barras y en la trasera las estrellas. En la edición estadounidense, por el contrario, nada es igual. Vemos al autor, también: pero ahora sentado, relajado, sin corbata, esbozando una sonrisa, como un vendedor tranquilo dispuesto a ofrecernos un producto con garantías. Esto que digo no es un tópico perezoso. En Estados Unidos, la confianza comercial es decisiva. «¿Le compraría a este hombre un coche usado?», reza un célebre eslogan político de la época de Richard Nixon. ¿Recuerdan a Lee Iacocca, aquel ejecutivo de Ford que pasó a Chrysler tras su despido? Hace muchos años leí su Autobiografía, un interesantísimo volumen en el que relataba cómo había conseguido invertir la desconfianza que despertaban ciertos automóviles de la marca tras su prolongada crisis. Tuvo una idea y la llevó a la práctica desoyendo los consejos de sus asesores y publicistas. Para vender un Chrysler, pero sobre todo para transmitir franqueza, lo mejor no era un actor comercial que desempeñara su papel en el spot de acuerdo con un guión.  La mercadotecnia ideal era la que encarnó el propio Iacocca: él mismo vendía a través de la tele, asumía los valores que la marca representaba y se jugaba el prestigio haciéndose portavoz. “Si encuentra un coche mejor, cómprelo”, decía Iacocca mirando fijamente a la cámara. Hoy, la puesta en escena política se parece cada vez más a un acto de mercadotecnia. Hay que despertar confianza, credibilidad, efecto de franqueza, cosa que no reprocho. Sin duda, la respuesta del electorado dependerá en uno u otro caso de la impresión que el candidato cause.

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Interludio español

En España, que ya esté pasando eso (el triunfo de la mercadotecnia) provoca el malestar de analistas y comentaristas contrarios a Rodríguez Zapatero. Al candidato socialista se le presenta como un malabarista, como un seductor incluso, ducho en el arte de encubrir lo que pasa, cosa que podría vislumbrarse si los ciudadanos no fueran tan cortos de vista. O se le presenta también como un tipo capaz de cautivar en la distancia corta, de reducir la hostilidad previa con que se le interroga. Un día y otro también algunos columnistas de Abc se lamentan sin comprender por qué si el presidente lo hace tan mal aún concita tantos apoyos. ¿Será porque los españoles no votan palpándose el bolsillo? ¿Será porque sólo piensan el sufragio en términos ideológicos?, se pregunta Ignacio Camacho. Por su parte, en la entrevista que La Razón ha publicado el 3 y el 4 de febrero, los periodistas admiten la habilidad del presidente para dar siempre su mejor perfil, para salir airoso de preguntas embarazosas, para mostrarse simpático y facundo y extremadamente cortés con sus interlocutores.

Leer a Obama en español

He leído el libro de Obama y, francamente, creo que este volumen que tanto informa sobre el estado de la política americana es un texto imprescindible para entender la última legislatura española. La tensión, la crispación, la fractura entre los partidos. Francisco Fuster me hace memoria y me recuerda que él me dijo eso expresamente. Admito haber olvidado esa precisión. Sin duda, he tenido la misma impresión, pero es mejor así: a cada uno lo suyo. O como dijo Leonardo Sciascia en aquel libro que leímos cuando aprendíamos italiano: A ciascuno il suo.

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2. Lunes, martes…, Nicolas Sarkozy 

Mientras escribo sobre la esperanza que profesa Obama, pienso en otro político que también hace suya esa expresión. Sin duda, con un sentido diferente. ¿Recuerdan aquel libro de Nicolas Sarkozy? Su título: La República, las religiones, la esperanza, un libro-entrevista de 2004 cuya edición española contiene un prólogo de José María Aznar. En el volumen de Sarkozy me incomodaba especialmente dicha voz, la esperanza: emplearla así, en este contexto, era darle al discurso un sentido trascendente a lo que por fuerza es o debe ser bien mundano, la laicidad republicana. La verdad es Sarkozy hacía unos extraños volatines para hacer coincidir esa virtud cívica aconfesional con la idea  providencial. “El ideal republicano no da satisfacción a la necesidad espiritual, a la esperanza”, precisaba. La primera vez que leí esa declaración, repetida una y otra vez en su libro, me provocó estupor, justamente porque el político mezclaba lo civil y lo religioso. Pero, releído ahora, encuentro pasajes que anticipan lo que después ha hecho el presidente francés. “La esperanza espiritual también necesita alimentarse con la escenificación”, añadía. “El hombre necesita alimentar su imaginario con representación, teatralización y algo de folclore”, apostillaba. Veo algunas de las fotografías de Reuters que se han difundido tras el enlace de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni, instantáneas tomadas en una terraza en el jardín del palacio de Versalles cerca de París, el 3 de febrero de 2008, y no puedo más que confirmar que sí, que  “el hombre necesita alimentar su imaginario con representación, teatralización y algo de folclore”.

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¿Gramscismo?

Hay algo de Antonio Gramsci en el activismo de Nicolas Sarkozy, según el mandatario francés reconoce. En efecto, ahora que Anaclet Pons y yo estamos acabando nuestra antología, traducción y edición del filósofo y líder italiano, hemos podido constatar el peculiar gramscismo  de su discípulo. Según confesaba Sarkozy a Le Figaro  el pasado 17 de abril: ”Au fond, j’ai fait mienne l’analyse de Gramsci : le pouvoir se gagne par les idées. C’est la première fois qu’un homme de droite assume cette bataille là“. ¿Gramscismo? Concebir el terreno de las ideas como frente de combate no es gramscismo propiamente dicho: es una herencia de la Guerra Fría y es lo que los neocon han recuperado ahora: el intelectual José María Aznar lo ha entendido perfectamente, según yo mismo he podido analizar. No, el gramscismo no es ése: lo que convierte a Sarkozy en discípulo paradójico del líder comunista italiano es su concepción de la hegemonía. Dominar el espacio de la comunicación política, incorporar elementos heterogéneos o adversos para desactivarlos, ejercer la dirección: algo más que agit-prop.

Los viejos bolcheviques, los viejos leninistas, funcionaban con la consigna. La consigna traduce verbalmente una fase de la táctica revolucionaria. Es un concepto movilizador que expresa clara, sintética y eufónicamente un objetivo, el más importante del momento. Todo ello bajo la forma de contraseña: una clave que reconocen los connaisseurs. El bolchevismo distinguía dos tipos de agente: los propagandistas y los agitadores, distinción de Plejánov que  Lenin discutió en ¿Qué hacer? El propagandista, indicaba Plejánov, comunica o inculca muchas ideas en una sola persona o en un reducido número de personas. El agitador, por el contrario, no comunica o inculca más que una sola idea o un reducido número de ideas en una gran masa de personas.

Gramsci hizo más compleja esa distinción y su concepto de la hegemonía es la versión marxista de los marcos de referencia que hoy en día estudian los comunicólogos. En la lucha política hay que dictar la agenda, establecer el cuadro de discusión, nombrar las cosas. En la confrontación ideológica hay que ocupar el espacio. Desde luego, Sarkozy ocupa el espacio. Lo que no sabemos es si eso le hace hegemónico.
 

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3. Hemeroteca literaria  

-La poesía y la reflexión de Miguel Veyrat en Ojos de Papel (2008):

El Incendiario

Instrucciones para amanecer 

-Tribuna de Justo Serna en Ojos de Papel (2008):

Miguel Veyrat: el fuego de la cigarra 

-Grand Tour (El blog de Anaclet Pons)

El perro de Baskerville descansa en paz

31 comments

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  1. Miguel Veyrat

    Perdón por no entrar directamente en el tema de hoy pero he de referirme al hondo análisis que Justo Serna ha realizado sobre mi obra poética en http://www.ojosdepapel.com , no solamente para agradecérselo sino para manifestar que acaso por vez primera estoy totalmente de acuerdo con la percepción mostrada por un crítico acerca del alcance y significado de mi poesía.
    Gracias pues, y ahora permítanme un “interludio español” en otro sentido. Acabo de firmar un interesante documento de apoyo a los médicos del Hospital de Leganés: Yo también quiero ser atendido por el doctor Montes cuando me llegue la hora de mirar al fondo de los “ojos claros de la muerte”, como dijo en versos inolvidables el gran Gabriel Celaya. http://quemeatiendamontes.wordpress.com/ . Pues eso…

  2. jserna

    Escribir sobre la obra de Miguel Veyrat ha sido literalmente un placer. Un amigo común que leyó mi tribuna antes de publicarse me dijo que mi texto le aclaraba varios puntos sobre la creación del poeta. Hombre, yo tampoco quiero aclarar, sino invitar a que se lea dicha obra. Por azar, una persona que me es muy cercana leyó un poema de Veyrat (procedente de ‘El incendiario’): me dijo que era espléndido y desasosegante, que producía mucha angustia. La creo y lo confirmo. Es decir, espero no haber rebajado esa desazón con mi glosa.

  3. Paco Fuster

    Algunos apuntes sobre “La audacia de la esperanza”, sin entrar de momento a valorar profundamente su contenido.

    Empezando por lo más visible, coincido con Justo en la defectuosa traducción al castellano. Creo recordar incluso que una de las primeras cosas que le dije – a Justo digo – sobre el libro cuando le dije que me lo había leído fue precisamente esa: la cantidad de errores de traducción y de edición que contiene el libro. Yo mientras lo leya no le di importancia, pero llegó un momento en que no pude evitar ese gesto de mirar el nombre del traductor para ver quien era el responsable. Es una verdadera lástima porque ha sido un acierto rotundo el que ha tenido la editorial Península al traducir el libro (de hecho he oido cifras de muchas ventas y en la web de Península figura en portada la imagen como el “best-seller” de la temporada). Conviene no olvidar nunca que el libro es de octubre de 2006 y la traducción de hace unos meses; lo digo porque mucha gente piensa que el libro lo han publicado ahora aprovechando el tirón de Obama, de eso nada, al contrario.

    Sobre lo que dice Justo en “Leer a Obama en español” (en clave española), coincido también. De hecho, es lo primero que advertí allá por diciembre cuando empecé su lectura. Esto es lo que dije el 30 de diciembre en un comentario del post sobre E.Zaplana en este mismo blog: “Estoy leyendo del libro de memorias – que no biografía – de Barack Obama, en donde por cierto, relata una seria de circunstancias de la política americana (la crispación política que se ha vivido en la última legislatura Bush entre demócratas y republicanos) que parecen un retratro fiel y calcado (he marcado algunos pasajes muy evidentes de esto) de lo acontecido en nuestro país con socialistas y populares”.

    Sobre el contenido no me atrevo a entrar porque no acabaría hoy. Por eso, les remito a mi reseña o mejor todavía, al mismo libro. Quien se atreva a leer mi reseña comprobará que el libro me ha encantado y he disfrutado mucho leyéndolo. Como dice Justo, para los que nos gusta la historia y la literatura política, no es un libro interesante, es “extraordinariamente interesante”. El nivel cultural y literario de Obama (ya lo demostró en “Dreams From My Father”, inédito de momento en España) es muy superior al de los políticos españoles y al de la mayoría de los americanos (curiosamente H.Clinton tiene como una de sus virtudes también su conocimiento de la política y la historia americana como Obama).

    Yo recomiendo a todo el mundo la lectura del libro. Además de las argumentaciones y exposiciones de temas, está repleto de anácdotas muy sabrosas contadas con muchas frescura. A esto se añade que, para los no iniciados en el tema, el libro constituye un auténtico acercamiento a la historia más reciente de los Estados Unidos, una historia complejísima y a mi entender (confieso que la historia de este país es una de mis debilidades), sumamente interesante. Ya me/nos dirán que les ha parecido la reseña y sobre todo, espero que les anime a la lectura del libro.

  4. Kant

    A cada cual en su medida y con su mérito, en relación a la empresa concluida: felicidades a los tres implicados en el “ex curso” con que comenzamos este “curso”, los srs. Veyrat, Serna y Fuster. Fue un placer leerles.

    Siguiendo más o menos al margen del núcleo del “post”, verán, percibo… no sé cómo decirles… un cierto desdén hacia la comercialización (en adelante usaré la expresión latinoamericana “mercadotecnia” para evitarme el estupidísimo “marketing” usado en un texto castellano). Parece – y ahora me refiero a ud. concretamente, don Justo – como si a la hora de elaborar las reflexiones sobre el sr. Obama empleara ese concepto con un cierto tono torticero y distante de su realidad humana, cargando las tintas sobre su faceta mercantil, entendiendo esta, a su vez, con ese menosprecio que se le da al fenicio. ¿Me equivoco?

    No sólo en los EEUU de América “la confianza comercial es decisiva” (“sic”), lo es en el universo mundo siempre que los implicados sobrepasen la fase prehomínida. Comerciar sólo quiere decir intercambiar. Todos los humanos intercambiamos. Y no sólo vehículos por dinero o gallinas por alcachofas. Intercambiamos pasiones, amores, odios, alegrías, filias y fobias… La vida de nuestra especie es un permanente intercambiar, comerciar. Ciertamente, suena mal a oídos sensibles pero no por ello deja de ser menos cierto: mal que nos pese, todos intercambiamos, todos comerciamos. Y para hacerlo, dado que esperamos obtener un beneficio de la transacción (si no ¿para qué íbamos a intercambiar?), deberemos tomar la decisión minimizando las incertidumbres que también conlleva desprenderse de algo propio para adquirir algo ajeno. En fin, en lenguaje llano, que cuando salimos a comprar nadie quiere dejarse engañar. Por eso el elemento “confianza” es uno de los fundamentos del éxito comercial.

    Si no me arrojasen objetos contundentes a la cabeza les pondría el ejemplo de El Corte Inglés: todos sabemos que su oferta es más cara que en cualquier otro establecimiento donde se vendan los mismos productos, sin embargo, ante la duda… vamos al Corte. Sabemos – tenemos la confianza – que si no nos gusta nos van a devolver el dinero sin pedir explicaciones. Sencillo, ¿no?. Pero tremendamente eficiente: vean en qué quedó Galerías Preciados cuando, mientras el Corte aplicaba esa política de confianza hacia el cliente (como forma de reforzar la imagen propia y, de ahí, la confianza del cliente en él) éste tenía que justificar al vendedor de Galerías porqué querías devolver el producto… y no siempre le devolvían el dinero.

    En el intercambio de intangibles – ideas, artes, gustos, modas… – el proceso es el mismo. Si un político quiere vender su idea social deberá hacerla creíble y asumible para la ciudadanía. Si el ciudadano – que como dice nuestro común amigo, don Justo, el sr. Ferrando, encarna el “Misterio de la Ciudadana Trinidad” pues es a la vez es Elector (político), Contribuyente (económico) y Consumidor (de servicios públicos) – le acepta la idea, lo demostrará dándole su voto y, precisamente ese papelito aparentemente fútil, es el resguardo que lo acredita como un ser libre que deposita su libertad – su soberanía – a plazo fijo – cuatro años – en manos de ese político. Y vota. El intercambio está hecho. La mercadotecnia de intangibles es aplicable.

    Políticamente, en España no se va tan a la zaga. Recuerden – como botones de muestra del aparato de mercadotecnia socialdemócrata y conservador – el uso plenamente consciente que hizo el PSOE de su nombre en rojo, su mensaje en azul y el fondo en blanco para sus carteles en las campañas de comunicación de la etapa felipista o el cambio en el sentido del vuelo de la gaviota… azul, con las siglas PP en rojo y los fondos blancos, en la etapa de la refundación del PP y aznarismo directo. Si 1923 está considerado el año del nacimiento de la mercadotecnia social (“¿por qué no vendemos fraternidad como jabón?”) por los EEUU de América, pensemos que, previamente, la vanguardia soviética ya había concebido todo un arsenal visual, teatral y premeditado de formas, colores y figuras con unos propósitos comunicativos preconcebidos y los futuristas italianos habían hecho otro tanto, en las misma fechas previas al 23, para que las ideas fascistas fueran asumidas socialmente. En fin, que la cosa viene de lejos.

    ¿Y España?… Que el franquismo confundiera propaganda con publicidad – una diferencia substancial que vimos en otros “post” – es algo inherente a su incompetencia y a su acción política limitada a la represión (¡no supieron ni ser fascistas!). Por su parte, la izquierda, prejuiciosa ante todo aquello que no tuviera un origen obrero y/o intelectual, confundiendo el medio (la forma) con el fin (trasladar un mensaje), sólo nos certifica su abrumadora mediocridad, una vez desperdigada en el exilio su última generación creativa (con las excepciones correspondientes que sólo vienen a confirmar la regla). De la conjunción de cuarenta años de torpeza comunicativa – la de la dictadura y la de la contradictadura – resultó que ninguno de los contendientes entendió lo que era una política de comunicación imbricada en una política de mercadotecnia-mix (las cuatro pes de McCarthy). Deberemos esperar a la “generación del cambio” (UCD/PSOE) para que la mercadotecnia política entre en España. Total, poco menos de medio siglo más tarde que en USA, pero, desde ese momento, ha estado siempre presente y muy activa en nuestra realidad. Sólo en los reductos de intransigencia mental, que o seguían confundiendo la cáscara con el fruto – lo que hay a la derecha del PP – o seguían desconfiando de lo parido en el mundo de la empresa – lo que hay a la izquierda del PSOE –, se mantiene una oposición frontal a la mercadotecnia política. Tampoco es fácil asumirlo: al PP, por ejemplo, le costó; hasta que en los 90 no llegó el sr. Aznar no escaparon de un patético postfranquismo terminal. A IU, por ejemplo, ya instalados en el siglo XXI, aun no le ha llegado… y si le ha llegado… ¡ya les vale, ya!… menudo “figura” tienen.

    Respetemos, pues, esta disciplina – la mercadotecnia de intangibles aplicada a la política – porque como toda técnica es una herramienta amoral, dependiente, por ello, de la moral de quién la use. Por tanto, deberá ser a él, al usuario, a quién se le pidan cuentas, no a ella.

  5. jserna

    No, no: yo no desprecio la mercadotecnia. Al contrario. Me interesa mucho la mercadotecnia y, de hecho, me admira la habilidad de quienes poseen el secreto de esa ciencia o prodigio. Leí con fervor –con fervor casi paleto– el libro de Lee Iacocca, aquel tipo que se tomó en serio ser él mismo su portavoz. Cuando digo que en Estados Unidos la confianza comercial es dirimente estaba pensando en su contraparte: aquella que se resume en el dicho de… la piel de la cabra se vende sola. ¿O era la vaca? Insisto: en la cubierta del libro norteamericano de Obama, el autor parece un vendedor en quien podemos confiar. Es una impresión. En la fotografía de Reuters, Sarkozy parece un killer ante quien se rinde su chica. Es una impresión. Obama vende su producto con un libro excelente y Sarkozy ocupa el espacio.

  6. Kant

    Ah, claro, así, sí. Perfecta la aclaración, mis insuficientes entendederas la necesitaban.

    Sin lugar a dudas, la transmisión de percepciones que hace el sr. Obama responde a ese mensaje de “cambio tranquilo” que, a la postre, es la idea del caballero, lo que quiere vender. En efecto, frente a la imagen apolillada de los candidatos republicanos y la de “tensión contenida” – y un cierto regreso al pasado – de doña Hilaria, don Barak en esa foto (como en toda su campaña), ofrece una imagen fresca, de avance o progreso y, sobre todo, de confianza. Sí, sí, coincido con ud. sr. Serna. Al respecto, les recomiendo que comparen los “chips” electorales de los cuatro contendientes en las primarias que pueden verse en el “link” al diario Público que ahora les adjunto.

    http://www.publico.es/internacional/eleccioneseneeuu

    Aunque no entiendan el inglés, no se preocupen. Son videos muy cortos – salvo el interminable del sr. Mitt Romney – y son todos tan expresivos que sólo su contemplación ya nos dice mucho, muchísimo, de las cuatro candidaturas.

    Bromas a parte en cuanto a la capacidad mágica de la mercadotecnia, don Justo, insisto en que ésta no escapa de ser una disciplina académica más, amoral y aséptica como decía, y por eso, susceptible de ser usada con una u otra finalidad, con mayor o menor fortuna, por quién la utiliza. No es infalible. Y también existe la contramercadotecnia. Si me lo permiten, amables contertulios, y tienen curiosidad sobre el asunto, les recomendaría el libro de don Josep Chías “El mercado son personas” que, editado en McGraw-Hill, nos permite una aproximación muy interesante a la teoría y técnica de la mercadotecnia de intangibles.

    Volviendo al “post”… en fin… si todas las comparaciones son odiosas… la de los srs. Obama y Sarkozy lo son especialmente. De don Barak ya vamos viendo su fuste pero lo del presidente francés es de chirigota carnavalesca. La caída libre por la que se precipita la popularidad de don Nicolás es producto de esa vacuidad suya que, de pronto, la derecha francesa ha descubierto en forma de la doña Carla Bruni. Ni ellos esperaban tanto de él (el poder lo moderaría, debieron especular), ni él se podía haber atrevido a tanto con un grupo social tan rancio, rancio, rancio… y culto (nada que ver con la derecha “analfabestia” – como diría Manolito, el amigo “gallego” de Mafalda – de la que dispone España). El sr. Veyrat nos podría ilustrar, si le place, sobre esa particular derecha que votó con… esperanza… al sr. Sarkozy y que ahora lo ve con creciente desconfianza.

    Si apenas pasados unos días, esa derecha – ni siquiera centrista – vio a un buen número de arribistas de la izquierda entrar en “su” gobierno; ahora, apenas pasados unos meses de gobierno de su “esperanza”, asisten atónitos al folletón, digno del fenecido “Tomate”, de “su” presidente. En efecto, lo ocupa todo – informativos, tabloides, cuchicheos, chistes, envidias, burlas, política, moda, gimnasios, divorcios… – y ello preocupa especialmente a sus mentores: lo ocupa todo y no es nada. Lo saben bien esos señores de grave gesto y formación añeja: han promocionado a un botarate.

  7. Paco

    Ay ay ay ay! Què fuerte qué fuerte qué fuerte! Serna siempre aprovechando para meterse con los liberales. Y Don Barak es socialdemócrata. Qué bien!

  8. Paco Fuster

    Ayer por la noche puse un extenso comentario sobre tres aspectos del libro de Obama. No tomé la precaución de copiarlo y guardarlo y hoy había desaparecido. No sé si estará en pendiente de aprobación o se habrá perdido.

    Antes de que Justo comente lo del supermartes de ayer, un apunte muy interesante sobre la campaña de Obama. Dos estudiantes de la prestigiosa Universidad de Stanford, tuvieron la idea de crear una página en Internet donde la gente podía enviar sus videos de apoyo a la candidatura de Obam. Es muy interesante porque se trata de una campaña no oficial, sino voluntaria y espontánea. Les invito a visitar el lugar y analizar esta interesante y ocurrente idea, muy propia de la gente de Stanford, conocida en el mundo por sus habilidades tecnológicas y sus iniciativas. El sitio se llama “YouBama” y como habrán adivinado por el nombre, es una suerte de “Youtube” centrado en la campaña en favor de Obama:
    http://www.youbama.com/home/

  9. Kant

    Una lástima que se perdiese lo que escribió, don Francisco, pero, bueno, son estas cosas que te hacen dudar sobre la fe en la tecnología.

    Los resultados del “súpermartes” vienen adobar lo visto en éste y el anterior “post”. Me está causando especial impresión de qué manera la situación política estadounidense puede entreverarse con la española. Ahora… ¡vaya diferencia de contendientes!

    Centrados en el caso EEUU, insisto en mi percepción del “filohilarismo” de los medios de comunicación españoles. Todos los medios, tanto tirios como troyanos – puede que Público y la Sexta sean los más ecuánimes – se decantan de una manera decidida por doña Hilaria. Observen cómo se realza por prácticamente todos que la pretendiente ganara en California y Nueva York, como si los votos de dichos estados valieran doble, y se soslaya, paralelamente, que el pretendiente ganara en más estados de la Unión alcanzando y manteniendo un empate técnico cuando hace apenas unas semanas la sra. Clinton llevaba una ventaja de abismo sobre don Barak). Sigo sin explicármelo y siguen sin explicármelo.

    Tal vez por ello, y por rebajar lo sesudos que a veces nos ponemos les voy ha hacer una proposición algo díscola… ¿Les parece una “porra” electoral?. Si fuéramos ciudadanos estadounidenses – que no súbditos de su imperio – o sea, si tuviéramos derecho al voto y por algún magnífico prodigio pudiéramos votar en ambos partidos… ¿por quién votaríamos?… ¿Se atreven?… Recuerdo que cuando las generales francesas callaron como sepulturas ante la pregunta que les hice yo mismo: “¿quién cree que ganará Sarkozy o Royal?”. Recuerdo, también, que aposté y perdí. ¿Qué, valientes, se hacen al ánimo? Creo que es perfectamente compatible la reflexión en la que estamos metidos y un momentáneo y leve divertimento.

    Obviamente, si prefieren dejarlo estar, acataré su preferencia, pero si quieren jugar… ahí van mis votos. Como demócrata, el sr. Obama (aunque tal vez gane la sra. Clinton, esa extraña feminista, incapaz de recuperar su propio apellido familiar). Como republicano, el sr. Giuliani (aunque se haya retirado, dándole, implícitamente, la victoria al frustrado sr. McCain, el tonto útil del Partido Republicano). ¡Hagan juego, señoras y señores! ¡hagan juego!!…

  10. jserna

    Supermartes (miércoles, 6 de febrero)

    Tenía la intención de comentar las incidencias del Supermartes, de extenderme sobre los resultados y su complejidad. No podré hacerlo. Una indisposición pasajera (espero) me tiene aturdido. Creo que deberé regresar sobre Obama en otra circunstancia, quizá en otro post. Ahora les dejo con lo que ya había escrito sobre su libro, totalmente insuficiente, pues son numerosos los asuntos debatibles. Otra vez me vuelve a faltar fuelle. Espero estar a tono el jueves 7 de febrero, ‘a poqueta nit’.

  11. Paco Fuster

    Si que es una lástima Sr.Kant, porque me costó mucho trabajo pensar el comentario y redactarlo. En ese comentario desaparecido le ofrecía mi ejemplar del libro por si le interesa leerlo. Visto su interés por el tema este que nos ocupa, estoy seguro de que le gustaría. Ahora lo necesitó unos dias para hacer un trabajo más extenso que tengo en mente sobre Obama, pero nada más termine, tiene mi ejemplar a su disposición.

    No puedo explicarle la decantación de los medios españoles por la figura de Hillary. Sin embargo, si le digo que es bastante lógico que se destaquen los resultados de estos estados (California sobre todo; también Florida hace unos dias) porque sus votos no valen el doble, pero si valen mucho más que los de otros estados. Dentro del complejísimo sistema electoral americano (tengan en cuenta que cada estado tiene sus criterios y sus leyes electorales), hay ciertos estados que aportan un número de delegados totalmente desproporcionado. En el bando demócrata por ejemplo, California envia a 441 delegados de los 3253 que se eligen durante este proceso via elecciones primarias o via “caucuses”. Es uan cifra totalmente desproporcionada como ven, respecto a otros estados que no aportan ni 100 delegados.

    Sobre la “porra” electoral que nos plantea, no sé si pide lo que queremos que pase o lo que creemos que pasará. Una “porra” sería lo segundo.
    Yo creo que ganará Hillary en el bando demócrata y McCain en el republicano. Eso es lo que creo. Lo que quiero es que gane un demócrata (los candidatos republicanos merecerían un análisis aparte, pero también sería muy interesante). Entre Obama y Hillary no lo tengo claro porque a los dos les encuentro cosas buenas que me gustan. Lo que si creo es que gane quien gane, el rival no quedará como vicepresidente. A la hora de elaborar lo que los americanos llaman el “ticket” presidencial, esto es, la candidatura presidente-vicepresidente para enfrentarse ya al otro partido, los americanos tienden siempre a compensar y a buscar dos personas de perfil diferente (por ejemplo el carisma de Clinton y la sobriedad de su vicepresidente Al Gore). Ahora ya se hace menos, pero antes se tendía a elegir a un presidente del norte y a un vicepresidente del sur o viceversa, buscando siempre el equilibrio, o a uno más progresista y otro más moderado y conservador, etc. Lo que no veo yo es a una mujer presidenta y a un “afroamericano” vicepresidente. Demasiado cambio para la sociedad americana.

  12. J. Moreno

    De entrada digo que predecir es de ilusos, pero como el Sr. Kant lo propone como entretenimiento e intención de sonsacar afinidades, ahí van mis “ilusos” deseos:

    Desearía que saliese Obama para que sirviese de catalizador de las contradicciones de la sociedad estadouniense.

    Si fuese elegido puede acabar como el asesinado en Dallas. Tiene el apoyo de toda la familia Kennedy.

    En cuanto a la gran Dama Blanca, seguirá la política de su marido de repartir dádivas entre las diversas oligarquías del poder económico.

  13. Miguel Veyrat

    Era un espléndido comentario, en efecto, el de Paco Fuster. Como soy muy matinal llegué a leerlo. Sic transit… Yo sí que lo tengo claro, querido amigo: entre la ambigua Hill, prolongación de la sombra de Bill, prefiero, como todos los jóvenes americanos, el discurso claro y sincero de Barak Obama. Fíjese que ni siquiera desearía que la Dama Blanca fuese en el ticket como vicepresidenta. Recuerdo nítidamente numerosos episodios de las dos legislaturas Clinton. Si alguien puede devolver la confianza del mudo occidental en la gran nación americana, que lo es, pesiatal, es ese universitario que fue pobre y además es afroamericano sin las lacras genético-emocionales de descender de esclavos. Saben ustedes a lo que me refiero. La ocasión, como dice Obama, y repite como un eco Hillary, es única, “la pintan calva” dicen los sénecas españoles, occasio praeceps decían nuestro antepasados romanos. Por otra parte, no sé que jugarreta le van a hacer todavía a MacCain, que no cita a dios ni para blasfemar, sus camaradas republicanos, pero temo por una zancadilla final.

  14. jserna

    Sorpresas…

    Estoy parcialmente repuesto de mi desasosegante malestar gracias a Gelocatil 1 gr. Por eso vuelvo. La confrontación Obama-Clinton sigue y, como decía, en otro momento regresaré al libro editado por Península, La audacia de la esperanza, para entrar en detalle. De todos modos me permitirán tratar brevemente otras cosas. Sorpresas:

    1. En un comunicado del Consejo de Administración de Abc –comunicado que publica el propio medio– se nos informa que Ángel Expósito ha sido designado director de dicho diario “en sustitución de José Antonio Zarzalejos, quien asumió la dirección del periódico en septiembre de 1999″. Una pena: aquí, en este blog le he dedicado numerosas entradas y referencias. Un corresponsal me dijo en correo privado que Zarzalejos era para mí lo que el Tomate para Sé lo que hicisteis: vamos, que este blog es parasitario de Abc y sobre todo de su director, de su ex director. Parásitos y basuras, vaya comparaciones…

    “José Antonio Zarzalejos deja la dirección del periódico en plena fase de expansión y crecimiento del diario con un claro y continuado ascenso de la difusión durante los últimos meses”, dice la nota de Abc. “Ensayista y conferenciante, José Antonio Zarzalejos, con su continua presencia en foros y debates, se ha convertido en una permanente referencia para la opinión pública y ha contribuido a afianzar la imagen de Abc en la sociedad española”. Precisamente es lo que pensé: que quizá la continua presencia en foros y debates le restó tiempo para dirigir su periódico.

    Más…

    ———–

    2. Hablando del Tomate y de noticias rosas o basura…, leo en La Razón una nota de Efe, desde París. “El presidente francés, Nicolas Sarkozy, envió un mensaje por teléfono móvil (un sms), a su ex mujer Cécilia ocho días antes de su boda con Carla Bruni en el que se mostraba dispuesto a volver con ella, según reveló hoy la página de Internet de la revista «Le Nouvel Observateur». «Si vuelves, anulo todo», rezaba -según la revista que no revela cómo tuvo acceso a la información- el mensaje enviado con el teléfono móvil por Sarkozy a la mujer con la que estuvo casado hasta hace cuatro meses y que es madre de su hijo Louis. El presidente no obtuvo respuesta y el pasado sábado contrajo matrimonio con la ex modelo y cantante Carla Bruni, poco más de dos meses después de haberla conocido. «Le Nouvel Observateur» recopiló otros episodios en la serie de lo que llama «venganzas y provocaciones» del jefe del Estado a su ex esposa.

    Más…

    ————–

    3. Leo en un despacho de la Agencia Efe que el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha prometido que si gobierna creará “un contrato de integración” para los inmigrantes. Un contrato de integración, dice. En unas jornadas sobre inmigración organizadas por el PP en Barcelona, el líder del partido ha precisado que el contrato afectará a todo aquel recién llegado que quiera obtener “un permiso superior a un año de residencia en España”: incluirá el requisito de “regresar a su país si durante un tiempo no logra encontrar empleo”. Gracias a ese contrato –añade la nota–, los inmigrantes dispondrán de los mismos derechos que los españoles. Con una contrapartida, eso sí: deberán comprometerse a “cumplir las leyes, aprender la lengua y a respetar sus costumbres”.

    ¿Respetar las costumbres? He leído una y otra vez la declaración… y no me acostumbro. Me sorprendo.
    Más…

  15. Kant

    Don Justo, una vez más he de mostrarle mi solidaridad para con ud y he de reiterarle mi ruego de prudencia: modérese que tanta lectura, escritura, Universidad, conferencias, artículos y libros le pasarán factura.

    Por lo demás, sr. Fuster, creo que fue la grácil Pavlova quién recomendó en alguna ocasión la escritura de las participaciones en tratamiento de textos, con el “corta-y-pega” de turno para trasladarlo al “post” para asegurarse de su pervivencia dada la imbecilidad congénita de la informática. Le insisto en ello porque, una vez leído que el sr. Veyrat sí pudo leerlo aun me incomoda más no haberlo hecho yo también.

    Comentando lo que, afortunadamente, sí salió suyo (a las 18’30 del día 6), sin negarle la mayor sobre la relativa – relativa – importancia de California y Nueva York (la suma de muchos pocos da como resultado un mucho), me ratifico en lo dicho sobre la predilección, en algunos casos muy descarada, de la mayor parte de nuestros medios de comunicación por doña Hilaria. Por el pasado. Por el chanchullo. Que su sr. esposo, recordémoslo, fue un espléndido presidente, es innegable: sacó a la Unión del agujero económico en el que los cenutrios “neocons” la habían hundido; socialmente fue especialmente misericordioso – y vean lo que digo, misericordioso, no justo – con los hispanos; y en política exterior hizo creer a algún palestino que “lo suyo” igual va y se arreglaba… de cualquier manera. Un curriculum impresionantemente positivo vista la herencia de la saga Bush y la aportación al desastre de los EEUU de América del sr. Reagan.

    Pero también tuvo la otra cara. La del uso de Washington para sus negocios, componendas y lucros más o menos opacos. Algo que, con sus (ridículas) aventuras sexuales y sus relaciones matrimoniales, dignas de la prensa rosa más indigna, soterraron, especialmente en Europa. Allá, no. ¿O no se han planteado por qué el voto demócrata se ha polarizado tanto? o ¿por qué tan poca figura mediática – de esas que transmiten confianza – le ha dado su apoyo decidido a doña Hilaria?… Los Clinton – pues van en tándem – son ese pasado y, para mí incomprensiblemente, entidades de la solvencia del Grupo PRISA o TVE o el capital audiovisual italiano radicado en España (A3, T5), esto es, aparatos empresariales de comunicación que NO pueden desconocer lo que les comento, apuestan por ella.

    En otro orden de cosas, en efecto, tiene ud razón, don Paco Fuster: no queda clara en mi redacción el propósito de la “porra”. No obstante, veo que la sagacidad de los contertulios me exime de mayor explicación, sí, se trata de jugar a póquer descubierto y a predicción electoral al mismo tiempo; esto es, expresar por quién votaría uno y, con todo, exponer quién creer realmente que ganará.

    Discrepo y coincido con el sr. Moreno. Discrepo en que no he tratado de sonsacar – o sea, extraer con artimañas, arteramente, algo – nada a nadie. A estas alturas, en el peor de los casos, sólo se ratificarían sospechas, pues, me reconocerá ud. que ya nos conocemos todos un poco a pesar de los antifaces. Coincido en que si don Barak gana y, además, lleva adelante el tipo de política que preconiza en su libro, o sea, una vuelta a las raíces fundacionales de la República, o sea, a la Ilustración puesta en práctica, esto es, a la primera revolución contemporánea, habría cola para asesinarlo.

    No creo, don Miguel, que al sr. McCain le pongan ninguna zancadilla los suyos, al revés: lo llevan al matadero. Por eso lo describía como un “tonto útil”. El PR sabe que no va a ganar en noviembre, así que quema al político más viejo, tozudo e intrascendente del partido al tiempo que presenta en sociedad una alternativa mormona, don Mitt, para que los próximos cuatro años vaya dibujándose como la solución cristiana de recambio a la sociedad laica que preconiza el sr. Obama, o a la sociedad “liberal” que promueve doña Hilaria.

  16. Kant

    ¡¡¡¡Voto a Bríos y al Chápiro Verde!!!! De nuevo una jugarreta informática…

    Cuando escribí la anterior mía imaginaba a don Justo postrado en el lecho del dolor. Y cuando envié mi última intervención, desconocía por completo su recuperación y participación, por demás, plena de ímpetu y novedades. Así que disculpen mis líneas anacrónicas al respecto. Me alegro enormemente de su rápido restablecimiento, don Justo, y me apresto a indagar sobre sus suculentísimas aportaciones.

    Sólo una previa. Precisamente ayer (¿o fue hoy?) don Ángel Martín, el conductor varón del citado programa diario de la Sexta, “Sé lo que hicisteis…”, presentaba el caso de un periodista de la Cuatro que trataba de descalificar al citado programa porque analizaba los disparates del de Telecinco, “Aquí hay tomate”. El periodista de PRISA lo compendiaba con el epíteto: carroñero y lo aplicaba a los programas de las dos emisoras competidoras aunque con una clara intención de agresión a “Sé lo que hicisteis…”. El sr. Martín, con su gracejo acostumbrado y sin perder su sorna, hizo el siguiente razonamiento: “Si, según ese señor, los del ‘Tomate’ son unos carroñeros porque viven de los “cadáveres” de los demás; y nosotros somos carroñeros porque vivimos de la carroña del “Tomate”… ¿cómo deberemos calificar a un periodista que vive de nuestra carroña, carroñera, a su vez, de la carroña ajena?

    En fin, que el propio periodista se estaba desacreditando a si mismo… aunque fuera tan lerdo como para no ser consciente de ello. Y es que, ya les dije, la inteligencia no parece frecuentar demasiado las aulas universitarias de periodismo: o los profesores no saben enseñar o los alumnos no saben aprender (espero que no se den ambas cosas al unísono).

    Para el caso que nos comenta, sr. Serna, creo que da igual emplear el término carroñero que el de parásito o basura… Visto está que la crítica ácida y humorística, o la reflexiva y ponderada no están de moda. No, en cualquiera de sus facetas, no está de moda la crítica.

  17. Markova

    No es ni siquiera original, mi pobre Paco y oxidado en sus referencias. ¿Por qué no se trabaja un pequeño texto crítico contra Serna con argumentos, etc.? Incluso él se lo agradecería. Le imagino como un vago tumbado de bruces sobre su ordenador en alguna oscura covachuela de la función pública dándole tecla a tecla y visitando entre tanto alguna página porno. ¿Me equivoco? Lo que siento es que Lázaro le diese a usted alas en su irreflexiva defensa de noble anarquista. Antes estaba usted más calladito. Mortal y rosa… Gilipoyas, como diría Benimamamel.

  18. Miguel Veyrat

    Hombre, mujer, donna Alicia, comprendo que el Paco cabree muchos y entre otros a don Mohammed, deseoso de aprender leyendo cosas instructivas, pero gilipollas, o gilipoyas como dice él madrileñizando unpoco el adjetivo, es un poco demasiado para tal personaje, que hay que reconocer que se gana el pan. Es previsible el funcionario, y con ello está ya casi todo dicho. ¿Quizás cobardica? Coherente, sí que lo es.
    En todo caso, miren ustedes, el debate sobre si Obama o Hill, MacCain o Perico el de los Palotes es para mí una maniobra de distracción. ¿El imperialismo americano quiere recuperar credibilidad, tener mejor cancha tras el desastre en relaciones públicas y economía producido por los neocons? Es divertido, ellos fomentan, crean casi, el neofundamentalismo islámico —prácticamente abandonado desde las hordas africanas que destruyeron la tolerancia andalusí en la vieja Hispania; o desde las cruzadas, otra provocación cristiana— en el siglo XX con un agente de la CIA llamado Osama Bin Laden en Afganistán, lo cual les da pie para recolonizar las superestructuras europeas, Aznar, Kacynski, Blair, por sólo citar los más patentes y relanzar a la escuela de Chicago disfrazada de Jesús de Nazareth además de la privatización de los ejércitos nacionales, la institucionalización de la rapiña organizada en torno a la guerra con los llamados “países donantes”, el genocidio tolerado de todo un pueblo como el iraquí … ¿Y ahora, qué? ¿Se trata de regresar a las esencias de Lafayette y los padres de la revolución? ¡Venga ya! Sólo es un vulgar e intereado cambio de caballos en una Casa de Postas. he dicho bien, Postas, no lo que están pensando. ¿O no suponen quién paga las facturas a los contendientes de uno u otro lado?

  19. Kant

    ¿Cambio de postas o volver a los orígenes estadounidenses?… Precisamente eso es lo que se debate. Dado por supuesto que el Partido Demócrata vencerá, cual será la estrategia del nuevo presidente. Porque ya no hay margen de error para “el país más poderoso del mundo” como se gustaba tildar… cuando ya no lo era.

    Mire, don Miguel, el caso estadounidense es un caso diáfano de inteligencia fracasada o, si lo argumentamos con Amándola, de estupidez colectiva. Fracaso y estupidez se aúnan en un gigante bobo o un tigre de papel (como indicó el Gran Timonel en un momento de lucidez). El sueño americano que vivió, mal que bien, entre 1940 y 1960 (antes es ridículo pensar que se valorase globalmente en nada a los Estados Unidos de América), acabó en los 70 y se convirtió en pesadilla en los 80. Desde el mandato del sr. Reagan el declive sólo se abstiene de verlo quien no lo desea ver.

    Parece como si existiera un principio no escrito pero constatable en la historia de los imperios: su última etapa hegemónica la viven enzarzados en guerras estériles, con una apariencia económica apabullante y un modelo de vida admirado. Viven en un simulacro. Luego se desploman. Repentinamente, como el Imperio Británico, en apenas unas décadas, bien con lentitud parsimoniosa, como el Turco, que necesitó alguna que otra centuria para hacerlo. Las señales de declive estadounidense las advirtió, con una sagacidad que le costó la vida, el sr. Bob Kennedy. Y su agenda política comenzaba por la vuelta a los fundadores, o sea, la misma propuesta que hoy hace el sr. Obama. Existe entre algunos intelectuales gringos – que allá también los hay aunque a mucha gente le cueste creerlo – un cierto malestar con su propia historia: en algún momento erraron el camino, se desviaron del sueño revolucionario, que era un sueño ilustrado, de libertad, igualdad y fraternidad, no un sueño económico, de enriquecimiento, trabajo y egoísmo. La revolución americana se hizo para ganar la felicidad universal, no para convertirse en el motor económico del mundo.

    ¿Qué hacer ahora cuando hasta ese motor falla? ¿Qué hacer con/en los EEUUdA cuando la sumisa Europa ya le dice que “no”, al menos parcialmente, algo impensable en cualquier caso hace apenas cincuenta años?, ¿qué, cuando Asia, descarada, le desafía y desplaza de los mercados orientales – y occidentales – sin pudor alguno en nombre del libre mercado?, ¿qué con una África que mira abiertamente a Asia como su salvación, abandonada por el Occidente que no ha sabido dirigir?, ¿qué con esa Oceanía que busca su propio destino por una vía que parece reflotar lo más añejo británico con lo más rompedor del Pacífico?… ¡si hasta su “patio trasero”, Latinoamérica, muestra inequívocas señales de independencia! ¿Cómo rectificar, cómo cambiar? Los intereses creados por los oligopolios estadounidenses, que ya cuentan su vida en siglos, están férreamente arraigados en la burocracia guasintoniana e impiden democráticamente cualquier cambio substancial. ¿Qué hacer ahora con ella?…

    El “qué hacer” neocon ya lo sabemos: “erralla y no enmendalla”. Pero cuatro años más republicano-neocon suicidaba al país. Sólo los demócratas pueden reenderezarlo pero ¿cómo?… O con el cambio de postas clintoniano, o sea, a la socialdemócrata (yo les arreglo la economía a uds, srs. conservadores, esa que uds. mismos han dilapidado, y le relleno las arcas para que puedan volver a dilapidar las riquezas públicas), o con el liberalismo corregido que hizo grande al país en la época de “New Deal” (1933-37) más las aportaciones de Keynes, Galbraigth y los nuevos economistas de la ética empresarial, que se induce del sr. Obama. Ese es el dilema.

    Si el pueblo estadounidense vota republicano, los EEUUdA entran en fase terminal. Si gana la sra. Clinton, hay cambio de postas y la agonía se prolonga. ¿Y si gana el sr. Obama? ¿Hará el cambio? ¿volverá a la revolución? ¿le costará la vida?…

    Las facturas de unos, las pagan unos, las facturas de la otra, la pagan otros y el tercero en discordia recibe sus óbolos de los estadounidenses conscientes del fracaso de su país, que de estos, insisto, también los hay allá y con pingües beneficios empresariales a final de año.

    La bola rueda… ¡hagan juego, sras. y srs.!

  20. Paco Fuster

    Ya no diré nada más sobre Obama de momento… Si todo va bien, dentro de un tiempo volveremos sobre esta interesante figura (espero tener para entonces mi trabajo ya terminado) que no nos olvidemos, acaba de empezar ahora su carrera.

    En su penúltima intervención apuntaba el Sr.Kant una comentario muy interesante sobre el candidato republicano John McCain – a quien calificaba de “tonto útil” -, en el sentido de que el pobre está condenado a la derrota. Estoy más o menos de acuerdo. Obviamente, la tendencia es a la vistoria demócrata en noviembre y en este sentido, el hecho de “quemar” a un candidato muy mayor ya, dejando a Mitt Romney para próximas batallas parece muy lógica. McCain tiene está del 2008 como su última oportunidad (por si alguno no lo sabe, McCain ya intentó ser presidente en 2008, pero el Sr. Bush le ganó la partida en el bando republicano). Es una figura muy interesante, cuya mayor virtud, es el hecho de ser un veterano del Vietnam (con lo eso conlleva en EE.UU).

    Ayer en el programa de TVE “59 segundos” hablaron un poco sobre el tema de las elecciones y aparte de los cuatro tópicos de rigor sobre los americanos que no pueden faltan en cualquier debate, se dijeron cosas interesantes. J.M. Calleja comparaba a McCain con Gallardón, argumentando que a ambos no les quieren en sus partidos, pero en cambio, tienen una gran aceptación popular. En efecto, algunos sectores del PR (no todos, porque parte del “establishment” si que le apoya) consideran a McCain como demasiado poco conservador. Si recuerdan hace unos dias hubo un debate entre los republicanos en el que estos competian por ver quien era el más conservador. En este sentido, Romney le decía a McCain que no debía ser muy conservador, cuando el “New York Times” (tendencia progresista) le había elegido como su candidato republicano.

    Lo que quiero decir con todo esto es una cosa. Pongamos por caso que como parece que va a pasar, McCain es el candidato republicano. Se me plantea entonces la duda siguiente: ¿quien podria ganar contr él?
    Yo creo que Hillary tiene el sufiente apoyo del “establishment” demócrata y tiene la suficiente experiencia para canalizar todo el apoyo demócrata en contra de McCain.
    Ahora bien, si por alguna de aquellas ganase Obama, no tengo muy claro si este hombre podría ganar las elecciones. No se yo si el americano común se atrevería a dar el paso definitivo de poner a Obama en la Casa Blanca o si llegado el caso, se echaría para atrás y votaria por McCain. Creo que todos coincidimos en que el cambio de G.W.Bush a Obama sería mucho mayor que el de Bush a H.Clinton. Por eso, creo que la pregunta tiene mucho sentido. Ahora estamos debatiendo entre Clinton y Obama, pero el que gane quedará sólo (insisto en que no veo yo a estos dos compartiendo “ticket” presidencial) ante el peligro, esto es, ante todo el poder republicano personificado por un hombre mayor, que trasmite seriedad y experiencia y que no lo olvidemos, es quizá el más centrista de los republicanos, o sea, que llegado el caso, atraería muchos indecisos y lo que es más importante, a esa codiciado electorado llamado en EE.UU, los “independientes” (los que no son ni republicanos ni demócratas, llamenles “verdes”, tercer partido o como quieran).

    No se que opinan ustedes de todo esto, pero a mi el comentario del Sr.Kant me ha llevado a esta duda.

  21. Miguel Veyrat

    …i róde la bola à la valenciana… como repetiría Blasco. No estamos en desacuerdo, querido Kant. Le agradezco la explicación, y anteriormente ya manifesté, aunque sin argumentarlo tan brillantemente como usted, mi preferencia por Barak Obama. Lo que pasa es que no creo que nadie, excepto esos a quienes nuestra bendita Pasionaria volvería a calificar de “intelectuales cabezas de chorlito” si tal fuera el caso, esté deseando ese “cambio” que tanto nos suena… Si del establishment que “paga” las facturas, también del Partido demócrata, va a depender, Obama se irá a su casa, porque no creo que acepte como piensa también el señor Fuster, formar tickett de vicepresidente con la señora de Clinton. A menos que su victoria fuera aplastante, cosa que no parece ser el caso, por ahora. ¡Ah!, me encantan sus juramentos de Capitán Trueno, que me devuelven a mi infancia. Conocí muy bien más tarde a su autor —guionista—, militante del PSUC en su exilio de París.

  22. Kant

    Les invito a que entren en el “link” que les adjunto más abajo. Sí, es del diario Público y no, no me dan comisión en él. Sencillamente es un diario muy directo y muy claro. A lo que iba: cuando entren accederán al “minuto a minuto” del súpermartes. Desplacen la imagen de la pantalla hasta alcanzar el único gráfico que incluye esa página, les reproduzco el texto que lo acompaña:

    “Las encuestas a veces mienten. Las tendencias marcadas por una sucesión de encuestas, también pero menos. La línea de arriba, relativamente estable aunque al alza, es la de Hillary. La segunda corresponde a la intención de voto de Obama.”

    http://blogs.publico.es/elmapadelmundo/171/supermartes/

    En efecto, la adicción de encuestas ofrece un resultado más fiable que el de una única. Y ahi están eso resultados más fiables: la línea de la sra. Clinton (la morada) es la esperable, la del sr. Obama (la dorada) es todo un éxito. La tendencia general es aplastantemente favorable a don Barak. ¿Lo conseguirá de aquí al verano?… Si la tendencia no se rompe por algún hecho mediático de impacto, lo conseguirá en la primavera. Todo un vuelco histórico.

    Coincidir, coincido también con uds con que no se formará el tándem Obama-Clinton. La soberbia de doña Hilaria se lo impediría y la prudencia de don Barak (¿quién quiere “fuego amigo”?) no lo hace recomendable.

    Quisiera subrayar algo que destaca el sr. Fuster: la condición de “recién llegado” del mestizo. En especial por el contrapunto al rodadísimo sr. Sarkozy – otra de las características que los diferencian – y a la sra. Clinton – otra de las características que los distancian – pues en ello estriba su fuerza: aún no está maleado por los grupos de presión, las camarillas burocráticas y los oligopolios de Washington. Él sí puede generar un cambio… ¿uno suficiente como para “volver” a la revolución americana?… Volver, nunca se vuelve a ninguna parte – “panta rei” – pero para dar un vuelvo substancial a la economía, política y sociedad estadounidense en sus primeros cuatro años (salvados fueran “justicieros” alelados y “terroristas” a sueldo de los que tanto abundan por allá), desde luego, sí. Aunque, tampoco desdeño que pueda dejarse seducir por los cantos de sirena del conglomerado económico-burocrático de la capital federal… es humano. No vayamos a exigirle a él lo que ni se nos ocurre pensar en sugerir al presidente Rodríguez.

    Interesante la variable que introduce el sr. Fuster: entre el sr. McCain – que sólo lo puede ver centrista un republicano extremista – y el sr. Obama – dispuesto a cambiar de raíz lo que ha sido hasta ahora la construcción de ese Polifemo cegado que son los EEUUdA hoy – ¿a quién votará el pueblo municipal y espeso?… ¿La respuesta está en los “independientes”?… No necesariamente pero respetando su razonamiento – por otra parte, nada excéntrico – y centrándonos en ello, vea que no hace falta buscar un nombre a ese saco electoral para entendernos; lo tienen, son lo que allá se llaman “liberales” que, traducido a los parámetros europeos, serían los que se declaran de izquierda sin llegar a ser comunistas. No son timoratos electores de las clases media pequeñoburguesas – esos no quieren experimentos ni con gaseosa, así que o son del PD o del PR, sin fisuras – son, precisamente, los que pueden sentir más sintonía con el sr. Obama y más decepción con un PD controlado por la familia Clinton. Si vuelven al “link” que les indicaba al principio y relacionan el abandono del candidato, sr. Edwars, con la imparable ascensión de don Bark, apreciarán el transvase de respaldo electoral de aquel – el más progresista según los nada sospechosos Susan Sarandon, Tim Robbins y Sean Penn – a éste. Así pues creo que en un choque Obama-McCain, el sr. Obama volvería a ganar.

    Por lo que nos dice, don Miguel, sobre la reñida paridad entre doña Hilaria y don Barak – algo que permanentemente nos recuerdan los medios cotidianamente – observe que esa condición que se presenta como propicia para la mujer no afecta negativamente al sr. Obama sino a la sra. Clinton. La que tenía la partida ganada era ella, el que estaba a distancias astronómicas, era él. Ahora, quien pierde fuelle es ella, quien hincha pecho es él. En esa paridad está el tormento de doña Hilaria y la desconfianza de quienes apostaron por ella creyendo que lo hacía a caballo (yegua) ganador/a. De nuevo les convoco al “link” de Público: la contundencia de los datos me exime de mayores relatos.

    No les negaré que el desafío del sr. Obama aporta al concepto “esperanza” una solidez (y un peligro) incomparable con la beatería y vacuidad de la “esperanza” sarkosiana. Es la esperanza en un cambio real. Nadie dice que sea fácil ni que no encuentre dificultades pero, al menos, hasta ahora, la voluntad de don Barrak acompaña a sus palabras… “¡Sus y a ellos!” (como diría el Capitán Trueno). Por cierto, don Miguel que don David Montesinos es otro “fan” del hijo de Mora y Ambrós. Algún día le contaré porqué el sr. Miguel Ambrosio Zaragoza se volvió a su Albuixech natal y envió a freír espárragos a Editorial Bruguera.

  23. El Viejo de Obama « Los archivos de Justo Serna

    […] 5. Colofón (13 de noviembre). Hoy, 13 de noviembre, leo un artículo en El País, es de Christian Salmon, precisamente. Lo dedica al arte de contar historias de Nicolas Sarkozy, a su habilidad para hacer de sí un personaje. Me ha hecho recordar que hace meses, aquí en el blog, me ocupaba de esto mismo. Citaba yo para la ocasión un par de frases del Presidente francés, procedentes de uno de sus libros (recuerdo haber leído dos volúmenes). “La esperanza espiritual también necesita alimentarse con la escenificación”, decía Sarkozy. “El hombre necesita alimentar su imaginario con representación, teatralización y algo de folclore”, apostillaba el Presidente. Si van a mi post 4 de febrero de 2008, titulado Obama o Sarkozy, verán cuál es el contexto. No se detengan en la imagen inicial: avancen a lo largo del post y llegarán a Sarkozy. […]

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