Literatura política

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1. Livres de circonstances

¿Qué hago yo leyendo literatura política o periodística absolutamente coyuntural? ¿Para qué dedico una parte de mi tiempo a libros exclusivamente circunstanciales, a volúmenes que no rebasan su propio contexto? Desde luego no me voy a poner finolis. A mí lo que me gusta es leer para informarme, buscando entre la ganga y la morralla. Cuando doy clases, mi ideal es impartirlas sin tener sobre la mesa apuntes extensos y desarrollados: sólo unas brevísimas anotaciones, palabras garabateadas que me permitan recordar… No se trata de improvisar, así sin más. Se trata de hurgar dentro con el fin de extraer lo que previamente sembraste. Para ello, desde luego, hay que documentarse, reservando lo aprendido, conservando aquello que podrías necesitar en caso de apuro, justamente cuando no cuentas con la fuente…  

Digo esto y recuerdo el caso extremo de Antonio Gramsci: solo, en la cárcel, con escasos libros, elaborando sus apuntes eruditos, pero siempre necesitados de una posterior mejora… que nunca llegará.  Leer así, trabajar en esas condiciones, tiene su riesgo. Por faltarle los recursos necesarios,  el preso que carece de fuentes corre el peligro de incurrir en el diletantismo, en la mera expansión. Vale decir, puede tratar este o aquel asunto con erudición precaria, buscando sólo la brillantez formal, aproximándose superficialmente, liquidando el tema. Gramsci no quería ser un diletante. Por eso se sometía a los rigores de la disciplina intelectual y por eso multiplicaba sus fuentes, todas las que le permitían: alta y baja literatura.  

No es un mal plan: leer cosas de batalla, incluso de baratillo. Más aún, puede ser un ideal: contrastar lo sofisticado y lo complejo con lo común y lo humano, lo demasiado humano. Por ejemplo, yo venía de leer los libros de Miguel Veyrat, refinados y herméticos,  y en los últimos días he querido someterme a la disciplina contraria: catar algo prosaico, algo que muestre sensaciones más ordinarias, más vulgares. “Todas las emociones contenidas en este libro –ambiciones, sentimientos, amor, odio, éxito, fracaso, rabia, tragedia y comedia— estallaron de golpe el 15 de enero de 2007”, dice la autora con error perdonable. El desliz lo causan las prisas: se acababa de producir la escena final y la periodista debía aprovechar el interés que el prolongado choque había despertado.

Es un drama que enfrenta a dos postulantes con humana codicia, a un hombre y una mujer que se saben destinados a algo más eximio que la política municipal y espesa… Es el suyo un juego de suma cero, pero es también un lance antiguo en el que los combatientes van de farol, amagan, hacen fintas. El hecho de que sean una dama y un caballero aumenta el interés. En el fondo, encarnan papeles igualmente antiguos, roles predecibles. Por un lado, la mujer resuelta, decidida y lenguaraz, con la campechana vulgaridad de los grandes linajes: la señora que se aupa estratégica, sibilinamente, dando sus hachazos en el momento exacto. Por otro, el varón igualmente codicioso que sabe conquistar con dotes de galán antiguo, una suerte de Don Juan entre tímido y audaz: el hombre culto que se ve exquisito, que se cree destinado a mayores, que sueña con reemplazar y superar las ambiciones del padre. Ambos desean lo mismo, pero no hay reparto del reino: sólo uno podrá aspirar al trono.

Lucía Méndezperiodista de El Mundo, es la autora de Duelo de titanes, un libro en el que relata la historia de dos ambiciones. Pese a lo que pueda pensarse, no hay enigma que en sus páginas se desvele; no hay revelaciones a las que ahora asistamos con asombro; no hay fuentes inéditas que hoy se destapen. El volumen ponen en orden –que no es poco– un caso de enfrentamiento político que hemos seguido con interés morboso, folletinesco. El título es una concesión al tópico, sin duda. La fotografía de la cubierta, en la que se ve a Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón apretaditos, es un azar que alguna inauguración o algún encuentro institucional han forzado. En todo caso, cumple su función: reclamar nuestra atención. Una faja inferior de dicha cubierta acentúa el sentido folletinesco, melodramático. Lamento que la imagen que ustedes ven (capturada de la página de Espasa) no nos permita distinguir el reclamo comercial.

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Lo reproduzco. “Las claves secretas”, leo. “Ella creció a su sombra, él la despreciaba…”, acaba la leyenda de dicha faja. En realidad, no hay claves secretas, sino evidencias públicas o pruebas manifiestas que estaban a la vista de todos. Pero el folletín tiene sus reglas, como bien nos advirtió Gramsci cuando analizaba la literatura popular. Caballeros que se descubren y se comportan como héroes, cuando su vida no estaba destinada a ello; príncipes azules que aún creen en la bondad de los sentimientos, en la limpieza de sus emociones; traidores que actúan con doblez y que agrandan los desastres del reino; villanos que obran el mal para adueñarse del mundo, con codicia irrefrenable, con malas artes; princesas bellísimas y algo atolondradas o inocentes que fueron secuestradas… y que finalmente habrán de ser restituidas a sus padres, los monarcas; brujas o hermanastras o madrastras que envidian la delicadeza de esas damas, responsables del rapto o del estupro, y que recibirán su merecido. Esas claves de lectura no son códigos antiguos que hayamos abandonado. Antes al contrario, lo folletinesco perdura en la vida pública y privada de hoy. Me pregunto qué papeles cumplen Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón en el volumen de Lucía Méndez.

La periodista reconoce la emoción que le ponen los actores a los papeles que desempeñan, dramatizando bien su enfrentamiento. El choque es real, pero cobra dimensiones de cuento. Tal vez por eso, la autora no cree que salgan bien parados: piensa finalmente que quizá no haya triunfador neto en este duelo. Por una parte, las simpatías de la periodista se inclinan por Ruiz-Gallardón pero reconoce que el caballero ha manifestado sus ambiciones algo torpe, algo desastrosamente. ¿Cuál es su futuro? De momento sobrellevar melancólicamente la pérdida de un tesoro que nunca tuvo. Aunque, quién sabe, quizá algún día acabe por reponerse presentándose de nuevo como el príncipe azul que antaño fue confundido por la madrastra. Por otra, la autora admira a Aguirre, tan exacta en sus golpes, tan despiadada, con esa sonrisa desacomplejada que luce para escarnio de sus víctimas. Aunque, quién sabe, quizá algún día sus damnificados le hagan pagar amargamente los éxitos de hoy, el botín o el despojo…

Me pregunto, pues, sobre esta literatura política, sobre sus personajes de fábula, sobre sus episodios de cuento y, al hacerlo, creo ver las entretelas, la confección, los trucos menores. No hay que examinar sólo los contenidos o las cubiertas. Hay que demorarse en detalles aparentemente secundarios que mucho dicen de lo que estas obras son. Por ejemplo, el prólogo de Duelo de titanes tiene un pie que reza lo siguiente: Madrid, diciembre de 2007. En cambio, en el epílogo del libro podemos leer: Madrid, enero 2008. Aquel prefacio está escrito y datado cuando el choque final entre Aguirre y Ruiz-Gallardón aún no se ha producido; el último capítulo está fechado cuando el alcalde de Madrid ya ha sido excluido de las listas al Congreso. El libro estaba básicamente confeccionado antes de que se precipitara el desenlace, cuando nada se sabía de lo que podía ocurrir.

¿Qué ha hecho la autora? Retocarlo para introducir brevemente la escena final de la exclusión de Ruiz-Gallardón, sirviendo así como consumación ya sabida. Ese momento lo retoma en las últimas páginas: es un acto dramático y, con ella, la autora da una salida bien distinta a lo que había sido el tono del relato. A la postre, es Mariano Rajoy el gran personaje que Méndez quiere retratar, aquel que con inteligencia y fino olfato habría sabido salir airoso del choque de personalidades. Ese capítulo lo titula “La catarsis”. Se nota el postizo, el añadido, la extensión. Rajoy, que ha estado muy desdibujado a lo largo del volumen, como un rey atribulado, resulta vencedor. Desde luego, es una posibilidad, pero está por ver: está por ver que las cosas puedan explicarse finalmente así. 

Mi padre, que acaba de leer Dientes de leche, de Ignacio Martínez de Pisón, está devorando ahora Duelo de titanes. Me admite que es un libro que pronto olvidaremos, pues es éste el sino de la literatura política circunstancial. Sin embargo, es un libro que ahora cumple un papel. Además de enriquecer a la autora, además de catapultarla como reportera de Corte, la obra convierte  en materia de folletín lo que es una vulgar o repetida historia de ambiciones: el rey que ve peligrar su corona y sus dominios por la codicia de los herederos… impide que lo destronen. En los cuentos, los héroes finalmente triunfan; los villanos caen derrotados; los traidores reciben su merecido; y el pueblo asiste complacido a la felicidad de sus superiores. ¿Es Mariano Rajoy el héroe? ¿Durará su reinado o, por el contrario, habrá algún tapado dispuesto a sucederle? No sé, quizá con Mariano Rajoy asistamos otra vez, en clave de farsa, a la historia archisabida del rey Lear. Entonces, cabría preguntarse quiénes son Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre. ¿Quiénes son aquí Cordelia, Goneril o Regan? Como dice Edgar en El rey Lear: “Los hombres han de tener paciencia para salir de este mundo, tanto como para entrar: todo es estar maduros”. Pues eso.

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2. Hemeroteca. El beso

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El beso, el beso…, según EP, Abc

El beso, el beso…, según Efe, La Razón

El beso, el beso…, según agencias, El Mundo

El beso, el beso…, según Efe, Levante-Emv

El beso, el beso…, según agencias, El País

“…En efecto, hay algo que se ha impuesto en nuestro país y que es un peligro creciente. Para abreviar lo llamaremos el estilo rosa. La lógica, la dinámica y la retórica de los medios públicos se asemejan cada vez más a ciertos programas televisivos y  a algunas revistas del corazón. ¿Qué es la prensa rosa? Ya saben: son publicaciones (y televisiones) en las que se persigue a personajes célebres para arrancarles alguna declaración, alguna opinión, algún juicio sobre sus penúltimos amoríos. Es, por supuesto, el lugar del cotilleo, el corral de vecindad al que se asoman los espectadores para asombrarse con las habladurías, pero es también el proscenio en el que representar el famoseo: un modo de certificar la existencia. Si sales, si te roban la imagen, si te piden opinión, es que cuentas, ya cuentas. Pero eso que dices o que dicen no es todo, sólo una parte de lo que encubres. Hay, pues, un toma y daca. Algunos confiesan algo, pero todos los espectadores saben que hay algo más que no se revela, que detrás de esas pocas palabras triviales o comprometedoras, hay… tomate; hay… tela”, decíamos ayer.

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3. Alberto el Doliente

Dicen que la posición de Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de la Villa y Corte, es incómoda. Al no haber sido escogido para figurar en la lista electoral del Partido Popular por Madrid, su futuro queda desdibujado. Tanto es así que, tras la reunión en que se le comunicó que no iba a concurrir como candidato al Congreso, éste amenazó con abandonar la vida política. Luego, más sosegadamente, acabó corrigiéndose para decir que tras el 9 de marzo consideraría abierta y públicamente qué hacer de su empleo institucional. Los observadores se apresuraron a señalar que no habría dimisión antes de las elecciones, fundamentalmente para no dañar las expectativas de Mariano Rajoy. Yo creo, sin embargo, que sin ser incierta esa descripción hay otro elemento a considerar. Mantenerse en el cargo hasta el 9 de marzo, con ese vaivén emocional que expresa en público, con ese silencio doloroso que exhibe, con esa resignación callada que manifiesta, le permite jugar con distintas opciones. Si perdiera Mariano Rajoy, entonces él mismo podría presentarse como el candidato que no fue, como el activo que el Partido Popular derrochó a sabiendas. Si ganara el PP, entonces podría presentarse como el militante obediente, alguien a quien correspondería un pago o contraprestación a cambio de su doliente fidelidad. Es decir, su siencio siempre tendrá premio… Es una comedia de enredo y es un juego de suma cero, pero es sobre todo un folletín que puede narrarse como un cuento o que puede dramatizarse como un desamor, con dos rivales cuyo jefe les obliga a representar su fidelidad.

No dejaré yo de besar a ninguna persona que quiera regalarme un beso“, le confiesa  Alberto Ruiz-Gallardón a Andreu Buenafuente

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Miércoles 20 de febrero, a poqueta nit, nuevo post

39 comments

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  1. Paco Fuster

    Mientras esperamos a que el “post” esté terminado, no puedo evitar ponerles un enlace a un texto que he leído hace poco y con el que me he reído bastante. Ha sido al ver la palabra “diletante” que lo he recordado. Les pongo un enlace a la última entrada al blog “El náufrago digital” que mi amigo Eduardo Laporte tiene en Periodista Digital. No es exactamente la literatura política el tema que trata, pero en el texto (es un texto breve) habla de literatura, de escritores, de política y de políticos diletantes:

    http://blogs.periodistadigital.com/elnaufrago.php/2008/02/11/politicos_sin_escano_pero_con_mucha_mala

    Eduardo es un joven y prometedor periodista que por azares de la vida (una historia rocambolesca) conocí el pasado verano en Madrid, donde me trató -tanto él como sus amigos – muy bien. Tiene una escritura irónica e inteligente que me proporciona agradables ratos de lectura, como el que tuve con este “post” que les enlazo. Además de su blog, mi amigo Edu colabora en el periódico digital http://www.elimparcial.es/ que dirige Joaquín Vila y preside Luis Maria Ansón.

  2. Eduardo

    Joer, Paco. Qué sorpresa tan grata me llevo a estar horas de la noche, con una resaca laboral y levemente etílitica que me hace oscilar entre la cama y la pantalla -amiga- el ordenador. Por cuestiones de la tecnología -y sus rastros elocuentes- he parado aquí, y qué sorpresa la mía la de encontrarme con la de estos halagos cibernético, que saben casi tan bien como los reales. En señal de gratitud, prometo pasarme por aquí a leer los Archivos de Justo Serna, como hice en su día y no sé por qué dejé de hacer.

    Po cierto que ojeé tu artículo en CLAVES un día en la FNAC. No me pude detener mucho, la verdad. Mi filtro de lecturas hace tiempo que está saturado, y espero que esto tenga cura.

    Un abrazo y gracias Paco!

  3. Miguel Veyrat

    Gracias por la cita a mi literatura “refinada y hermética”, querido Justo, pero por el enlace que he dedicado a nuestro amigo Eduardo y a todos ustedes, verás que la literatura política, con sorna, es posible aún siendo poeta aunque retirado ya del periodismo activo: Ese cuento, “El Oyente” se publicó en su día en “La República de las Letras”, órgano mensual de la Asociación Colegial de Escritores, dedicado a uno de los maestros del género recietemente falecido e injustamete olvidado, Meliano Peraile.

  4. Kant

    Un inciso para la sra. Pavolova y los srs – por orden de respuesta – Fuster, Don Nadie y Veyrat: les hice algún comentario en el pasado “post” a destiempo, pues éste ya estaba instalado. Paso a reproducírselo para que no tengan que volver atrás.

    Dejo para más adelante la lectura del presente. S.s.s. Kant.

    “Doña Ana Pavlova: descuide ud. Ya vamos aviándonos en estos despropósitos informáticos y somos cautos – dentro de nuestra medida, porque vea la cantidad de veces que he tenido que disculparme yo también por semejante motivo… – a la hora de responder.

    Don Paco Fuster: tal como me lo solicitó ud. y así le respondí, me gustaría conocer también su criterio para detectar la inteligencia de un político. Si no le importa, claro.

    Don Nadie: gracias por su esclarecedor comentario. Un placer leerlo.

    Don Miguel Veyrat: sí, la misma preocupación tengo yo. ¿Recuerdan que hace bien pocos “blogs”, cuando comencé a hacer de “reporter Tribulete (que en todas partes se mete)”, advertí que el PSOE había bajado un punto en intención de voto, de 6’5 a 5’5? ¿Recuerdan que apenas una semana después se produjo el “sub rosa” captado taimadamente entre los srs. Rodríguez Zapatero y Gabilondo Pujol, en el que el primero se congratulaba de lo bien que les iba las prospectivas electorales a su partido?… ¿Cómo es posible que se produjese este maravilloso milagro del desplomé, sin causa que lo justifique ni PP que lo reivindique, de las perspectivas de voto para el mismo PSOE?… ¿Ahora aparece un empate técnico de la nada?… O don Paco (nuestro querido “Paco”, no el sr. Fuster) tiene razón, o “alguien” en el PSOE está haciendo trampas… No creo que el embuste sea la vía de conseguir el voto de la izquierda. Me recuerda demasiado las artimañas del PP-FAES. ‘Non placet’.”

  5. Fuca

    Pues suerte los que pueden leer tu literatura “refinada y hermética”, querido Miguel Veyrat; por aquí, en Galiza, lo tenemos difícil, en Coruña imposible. Mi librero lleva reclamando tus libros desde hace casi tres meses y no consigue que tu editorial se los envíe; tendremos que seguir esperando.

    Os leo, a pesar de mi silencio, y aprendo con vosotros. Me resulta difícil hablar de políticos sin caer en una depresión; por primera vez en mi vida estoy pensando en votar en blanco; sé que, al final, mis sentimientos prevalecerán sobre mi razón y votaré a los de siempre, a los del BNG, pero con muy pocas ganas; ahora que dejaron de estar en la oposición y gobiernan con el PSOE, es difícil distinguirlos.

    Ya veis que Galiza sólo existe cuando un grupito de independentistas boicotea un acto de una provocadora, esa señora reaccionaria del PP que viene a nuestra tierra a dar una charla a los universitarios compostelanos sobre la mujer. Ya se empiezan a ver conexiones con Batasuna, hay que dar un escarmiento, a ver si los galegos vamos a despertar y exigir nuestros derechos como lo hacen vascos y catalanes, ¡una pena!

    Ya veis, ¡mejor que esté calladita, a ver si os voy a contagiar mi desánimo! Un saludo cariñoso.

  6. Paco Fuster

    Mi criterio Sr.Kant es que no existe un criterio, o al menos noun criterio exacto e infalible que nos diga si un político – pongamos como ejemplo a Zapatero o a E.Aguirre – es más inteligente que otro – pongamos como ejemplo a Rajoy o a Gallardón -.

    Si relee los comentarios del anterior “post” verá que a su afirmación: “… el político liberal – o sea, de derechas – más inteligente que ha tenido la joven democracia española desde tiempos de don Adolfo Suárez, me refiero, claro, al presidente del Gobierno, don José Luís Rodríguez Zapatero”; y le respondí precisamente que no podía afirmar lo mismo, que quizá tuviera razón o quizá no, pero que yo – personalmente – puedo decir que alguién me parece más inteligente pero no afirmar que lo es. Por eso le dije: “Dice usted, Sr.Kant que es Zapatero el presidente más inteligente desde Suárez. No lo sé y tampoco sé como se puede medir la intelegencia de un presidente. Quizá si lo sea (yo no me atrevo a afirmarlo tan tajantemente, lo debería de analizar muy bien)”.

    Eso es lo que le dije en el anterior “post” y como usted imagina – usted que sí me parece inteligente – no he tenido tiempo ni ganas de hacer ese análisis. En mi opinión, hay otros políticos liberales (de derechas como dice usted, no cuento a los de izquierdas o los nacionalistas) en España más inteligentes que Zapatero, por ejemplo Gallardón, J.Piqué o Manuel Marín y Jordi Sevilla del PSOE (si este partido es liberal como usted dice). Es una impresión que tengo basada en lo que les he escuchado hablar, en como argumentan y como trasmiten sus ideas, pero vaya sólo es mi opinión.
    Hacer un análisis completo de la inteligencia de Zapatero me supondría tener que leer cosas que haya escrito, ver discursos que haya pronunciado en público (he oído algunos) y en privado (no he oído ninguno) y en fin, vivir con él el día a día para poder afirmar: “si, es el más inteligente; o no, hay otros”. Como de momento no puedo hacer eso, me conformo con tener de él una imagen muy limitada y sesgada, que se limita a lo que veo en televisión de él y lo que dice de él la prensa. Así, se me antoja difícil.

    Por otra parte, también estan los datos objetivos o más o menos fiables, que si bien no son un criterio de inteligencia, si son al menos buenos indicios.

    Por ejemplo la formación de cada uno. Que yo sepa – ya le digo que no estoy muy al día – Zapatero es licenciado en Derecho por la Universidad de León (donde llegó a ser profesor ayudante) y de ahí paso directamente al mundo de la política local.

    Fíjese por ejemplo en el Sr.Obama. Simplemente leyendo sus dos libros de memorias, uno observa una capacidad intelectual y de análisis, que difícilmente he visto en algún político español (ni Zapatero, ni Rajoy, ni otros). Pero es que además de esto, resulta que estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia, se doctoró en Derecho en Harvard, dirigió la “Harvard Law Review” (no es poca cosa) y fue profesor de Derecho Constituiconal en la Universidad de Chicago. Con este currículum y habiendo leído su último libro (400 páginas) me hago una idea de que este hombre sí que puedeser un político inteligente.

    Pero no sólo Obama, en general los políticos estadounidenses (no todos, siempre hay excepciones) tienen un nivel de preparación muy superior al de los españoles (eso sin entrar en la polítca valenciana que usted tan bien conoce). Este nivel no siempre va ligado a la inteligencia (por circunstancias de la vida uno puede ser muy inteligente y no haber tenido las oportunidades de otros) pero si son un buen indicio para saber si un político es inteligente.

    Por lo demás, ya le dije en el anterior “post” y he tratado de explicarle ahora, que no tengo un criterio que me permita afirmar que un político es más inteligente que otro. Para hacerlo debería de tener un grado de conocimiento sobre su persona que no tengo. Por eso, respeto totalmente su afirmación sobre Zapatero pero como ve, no la comparto.

  7. Paco Fuster

    Me he concentrado tanto en responder a Kant (perdón a los demás por la parrafada) que se me olvidó decir dos cosas:

    – Me alegro de ver que mi amigo Eduardo ha leído el comentario porque no estaba pensado. Iba a avisarle hoy por correo pero se me adelantó anoche (ya ven la hora de su comentario). Cuando estuve con él en Madrid le hablé de este blog y ya lo conocía de antes. Espero que se vuelva a incorporar porque sería un buen fichaje. Y gracias a Miguel Veyrat por darle la bienvenida.

    – Me alegro también de ver que la Sra. Fuca vuelve después de tanto tiempo sin saber de ella.

  8. Miguel Veyrat

    Querida Fuca, es muy posible que Calima deje de ser mi editora muy pronto. A estas alturas he descubierto que los dos últimos libros que me ha publicado no están dados de alta en el ISBN. Mal puede buscar un librero la referencia de ese modo. En todo caso, parece que está ya resuelto el problema. En Galiza, me dicen la distribución no llega igual que a otras naciones de este Estado. Y en todísimo caso, gracias por esa fidelidad conmovedora.

  9. Miguel Veyrat

    Pues a domnina Fuca, por la lealtad conmovedora, envío este poema, que formará parte de mi próximo libro, recién terminado, por lo tanto inédito (ojo, puede cambiar de aquía que salga impreso), con todo cariño:

    Un destello

    Pontión te kumatón Anêritmon gelasma.
    Esquilo
    Prometeo (vs.89, ss.)

    Juntos por lo obscuro
    tropezamos piedras
    conchas caídas
    desde la boca de náufragos —en
    tre las olas y la risa in
    finita del mar. Limpiamos
    de siglos la arena
    atrapando en el aire
    el seno de una cerrada
    vocal. Escogemos
    consonantes sonoras
    en el reflejo lunar de un pronombre
    para lanzar esta flecha
    que regresa incesante
    para gritar en la espera: Tú.

  10. Eduardo

    Amigo Miguel Veyrat. Gracias por el regalo en forma de enlace. En cuanto tenga un par de minutos libres prometo leerlo y hasta comentar. Hoy toca sábado de metedor de noticias imparciales.
    cordiales

  11. Fuca

    Gracias, Migueliño, por tu bello poema, seguiré esperando por tus libros, espero que Calima no nos margine y podamos leerte, mientras contemplamos “las olas y la risa infinita del mar”.

    Mientras nuestro amigo Justo Serna continúa su cometario sobre literatura política (poco puedo hablar de ese tipo de literatura, no la leo), retomo temas anteriores, el debate de Kant y Paco Fuster sobre la inteligencia de los políticos; a mí me pasa como a Paco Fuster, no sé si José Luis (este nombre no se acentúa en castellano, sí en galego y catalán) Rodríguez Zapatero es muy inteligente o no, tiene demasiada gente a su alrededor que lo asesora y muchas veces no se sabe de quién es la inteligencia.

    Los que no me parecen inteligentes son los del UPyD, al final llegaron a Galiza con Rosa Díez a la cabeza, proponiendo reformas constitucionales; según ella, tiene que desaparecer la expresión nacionalidades y regiones para llamarles comunidades y ciudades autónomas; el Estado tiene que recuperar las competencias educativas y derogar la ley de Normalización Lingüística (no os podéis imaginar la que se está armando en mi país por intentar conseguir que el 50% de la enseñanza se imparta en gallego)… En fin, que ya se ven a un paso de conseguir grupo parlamentario en el Congreso (¿la D del partido significa derecha?). Dicen que en pocos meses han conseguido 5.000 afiliados y 700 candidatos, ¡menudo récord!

  12. Paco Fuster

    Hablando de la sonrisa de Esperanza Aguirre, este mismo mediodía la he visto en televisión – y entonces he sido yo el que me he reído – haciendo unas declaraciones sobre el incidente de Zapatero el otro día con Gabilondo. A mi nunca me ha caído muy bien Esperanza y siempre he pensado que Gallardón es mucho mejor político que ella, aunque no tengo nada en su contra. Sin embargo, reconozco que tiene una extraordinaria capacidad para enervar a sus adversarios políticos como quien no quiere la cosa, así haciéndose la tonta y la indignada. Sobre el incidente Zapatero-Gabilondo se ha limitado a decir en tono burlón que “le pillaron con el carrito de los helados” y que “se le ha visto el plumero”.

    Y hablando de literatura circunstancial, ayer estuve en una gran superfície y vi un par de libros de estos. Uno de Pilar Cernuda titulado “Contra el talante. Rajoy y la oposición a ZP” y luego una reedición que han hecho en edición de bolsillo del libro de Pío Moa “El iluminado de la Moncloa y otras plagas” (creo que la primera edición es del 2006, esta que yo digo es de ahora, febrero de 2008). Estuve a punto de comprar el de Pío Moa porque leí una nota inicial que tenía y la cosa prometia, pero finalmente lo desestimé. Es un librito formado por breves artículos (ideales para leer en el tren) que han reeditado oportuna y coyunturalmente ahora, por si queda alguién que no sepa aún que piensa Moa sobre Zapatero.

    De “Duelo de Titanes” es interesante que su autora sea una periodista de “El Mundo”. Cuando escucho las tertulias matutinas de la Cope, me llama la atención una cosa. Es pública la animadversión que Jiménez Losantos le tiene a Gallardón (con demandas de por medio), directamente proporcional al cariño que le tiene a Esperanza. Muchas veces le mete caña a Gallardón y es el propio Pedro J. Ramírez quien sale en su defensa, siendo que este tampoco es un ferviente admirador de Gallardón. Incluso a veces me da la sensación de que Pedro Jota no defiende más a Gallardón y se muerde la lengua para no exacerbar a su amigo Federico.

  13. Pavlova

    Un inciso, Paco Fuster. Para leer en el tren, nada como… sin ir más lejos; Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez, tan comentado aquí, o una maravilla: A lo largo de la vida, de Rainer María Rilke, o Incandescencia, de Álvaro del Amo o El geco, de Ferlosio, cualquier otra cosa, por dios, cualquier otra cosa, pero ¡Pilar Cernuda y Pío Moa!

    ¡¡Hola, Fuca!! Feliz año. ¿No se acentúa José Luis? Yo siempre lo he acentuado y es un nombre que he escrito muchas, muchísimas veces.

    Buenas noches a todos.

  14. Fuca

    ¡Hola, Aniña Pavlova! Feliz año también para ti. Lo que no se acentúa en castellano es Luis (sí en catalán y gallego), José sí (era una bromita dirigida fundamentalmente a nuestro amigo Kant, que siempre habla de José Luís).

    La próxima vez intentaré escribir sobre el tema que propone Justo Serna.

  15. Paco Fuster

    Decía lo de leer en el tren, Sra. Pavlova, para el caso del librode Pio Moa, porque son textos muy cortos (ente 2 y 5 páginas) e independientes. Yo no suelo leer mucho en el tren pero no entiendo a los que llevan grandes novelas (tipo Dan Brown, Ken Follet…) y suben al tren cinco minutos sacan el libro para leer dos páginas. Con esa continuidad de lectura, dificilmente entiendan algo. Yo solía llevar siempre (ahora ya menos) en mi mochila de estudiante un libro de cuentos o relatos breves para leer en el tren (Monterroso, Galeano, Borges, Monzó o Calders) en pequeñas dosis. Me daba tiempo (media hora tardo yo todos los dias en ir a Valencia) a leer uno o dos relatos sin dejar la historia a medias.

    Por eso decía que era ideal para leer en el tren, por el formato del libro, no por el contenido.

  16. Fuca

    Graciñas, Alicia Markova, por el enlace; espero tener entre mis manos las obras de Miguel Veyrat dentro de poco, siempre es un placer leer a este poeta amigo.

    Hablando de Esperanza Aguirre, ¿habéis leído el artículo de Javier Marías en EPS? Se titula “Una historia de vilezas” y aparece bien retratada esta señora.

  17. jserna

    Querido amigos, tengo necesidad de contar con un ejemplar del libro que repartió gratuitamente Abc el pasado día 17 de febrero. Su título: ‘1808. El Dos de Mayo, tres miradas. Alejo Carpentier, Benito Pérez Galdós, José María Blanco White’. Editado por Espasa, con el patrocinio de la Fundación Caja Madrid y prólogo de Esperanza Aguirre. Era una “promoción de Abc válida sólo para la edición de la Comunidad de Madrid, Toledo, Guadalajara, y Castilla La Mancha.” ¿Alguien sabe cómo puedo conseguirlo o si lo tiene en su poder podría remitirme el ejemplar a costes debidos? Se lo agradecería enormemente. Lo necesito para un trabajo académico…

  18. Kant

    Perdónenme uds. mi falta de respuesta más pronta, estuve en Latveria, ya saben…

    Siguiendo mi costumbre, les responderé por orden de sus intervenciones entreverando, al tiempo, mis opiniones sobre el tema propuesto por don Justo.

    Doña Francisca (Fuca para uds)… uf, cuanto tiempo sin escribir esto… perdón, decía, Doña Francisca, que hermosa sorpresa e inesperado placer volver a tenerla entre nosotros. Bien retornada sea y que su estancia perdure. Entrando a la labor, una cuestión menor de forma… me temo que en castellano, Luís, se escribe como en catalán Lluís. Ignoro cómo se hará en galaicoportugués (nombre de su lengua cuando yo iba al colegio) pero, vamos, tengo una cierta seguridad en que las formas catalana y castellana, en este caso, coinciden. Igualmente, la sra. Pavlova lo corrobora. Y don Miguel (que, prudente, no quiere perder tan magnífica lectora) calla… su silencio en esto me retumba… ¡Es broma! ;-)

    Otrosí. Descuide ud. con el asunto de la sra. Díez, Marichalar, Savater y demás ralea asociada, me da a mi que confundieron su expectativa de voto con su nueva militancia. De este caso ya se habló en este “blog” y bueno creo que tirios y troyanos coincidimos en que, salvo los votos que le robe al PP, poco más obtendrá.

    Ítem más. Es muy interesante su observación por el escepticismo que le provoca el BNG una vez ha tocado poder. Tampoco se preocupe por ello: le pasa a todos, incluso los de las mejores familias. Si en vez de perseguir a Batasuna – cosa que no se ha hecho en Francia – se le hubieran dado – en el reparto de mercachifles políticos – unas cuantas canonjías burocráticas, de otra cosa estaríamos hablando ahora cuando nos referimos al conflicto vasco, no sé si mejores o peores, pero desde luego, sin muertos ni represión, espléndido caldo de cultivo éste para avivar el radicalismo y a los extremistas. Por otra parte, ud, sra, no nos puede contagiar pesimismo alguno. El pesimismo sólo es para los necios y en este “blog”, de eso, apenas hay. Así que vuelva ud a escribirnos, por favor.

    Por último, aprovecharé su comentario sobre la inteligencia de un político en relación a sus asesores para pasar a comentar las opiniones del sr. Fuster.

    Don Paco, está visto que, como decía don Mark Twain – ¡me encanta esta cita! – “un idioma común nos separa”. Entiendo que cuando se habla de la inteligencia de un político uno se refiere a su inteligencia política, no a su formación académica. Desde ese ángulo, siento que me haya dedicado tanto espacio y tiempo a desgranar las virtudes del sr. Obama en detrimento del presidente Rodríguez. La inteligencia del político se reconoce, pues, (¡según mi opinión, claro!) en sus actos, no en sus títulos.

    Hecha esta advertencia, me parece muy bien su criterio de carecer de criterios. Es muy literario, muy bien visto en ciertos ambientes intelectuales, pero un poco incómodo para ir por la vida… vamos, creo. Yo, como no soy literato, ni intelectual, ni nada valioso para el mundo del pensamiento, prefiero vivir. Así que va a ser un poco complicado que podamos llegar a acuerdo alguno en esta materia, so pena de disponer de un amplio marco socrático previo que aclarara nuestros conceptos y así poder exponer nuestros argumentos. No vamos a cometer tamaña desmedida en este “blog” ni someter a los contertulios a nuestras disquisiciones tan alejadas del propósito del “post” ¿verdad?.

    Con todo, doña Francisca, aportó un dato muy significativo, el de los asesores. Otra de mis caras citas es de don Nicolás Maquiavelo: “Al príncipe se le conoce por sus consejeros”. Y, en efecto, la inteligencia del político también se puede reconocer por sus asesores. De ahí mi convencimiento de que el promedio de descerebrados que hay en el mundo de la política sea notablemente superior al del común de los ciudadanos.

    Perdón. Continuaré.

  19. Kant

    Regresé. Tuve que salir precipitadamente, lo siento.

    En fin, infructuosa la vía de argumentación con el sr. Fuster más allá de donde alcanzamos, he de agradecerle, don Paco (don Paco Fuster) que me tenga entre los inteligentes, gracias, yo también lo catalogo en el mismo grupo aunque, fuera de eso, no haya forma de coincidir en casi nada.

    Aprovecho sus cálidas palabras a don Eduardo para sumarme a la bienvenida que los srs. Veyrat y Serna le dispensan. Sea ud bien hallado, noble periodista.

    Imprescindible apostilla a la sra. Pavlova: indiscutiblemente, las lecturas placenteras han de apuntar por donde ud indica. Lo otro me parece hasta un poco perverso. Por cierto, hablando de perversión, el librito que llevo yo en la moto es “El Héroe”, de don Baltasar Gracián, publicado por José J. de Olañeta en un tamaño espléndido para ser portado por doquier y, a la par, con un contenido que reafirma mi anterior aseveración sobre la oquedad craneal de una buena masa de nuestros representantes democráticos.

    Y no puedo contenerme con lo de doña Pilar Cernuda. Ya les dije en otro “post” sobre la imbecilidad de quienes desconociendo el significado de la palabra “talante” lo usaban incorrectamente. Hablamos, entonces, de políticos preferentemente, bueno, pues vean que los periodistas no son menos y el libro que nos cita el sr. Fuster lo demuestra: “Contra el talante (…)”… menuda majadera…

    Sin embargo, pertenece a esa literatura político-morrallesca que nos definía el sr. Serna y que tan bien se vende en librerías-papelerías de barrio y en grandes superficies. Obviamente, si las publican es porque se venden. Esto es, que aunque sobre de la tirada, con los exorbitantes precios de nuestros libros, el editor saca beneficios de su edición aunque una parte se destine al reciclado industrial (el producto es invendible fuera de nuestras fronteras). Otra cosa es que se lean. Sería interesante saber cuantos se leen de cada cien ejemplares vendidos. E incluso, entre estos, qué valor tiene lo leído para sus lectores pues, estos, difícilmente pasan de ser los mismos convencidos de los partidos sobre los que trata la cosa, esto es, personas a las que el libro no les aporta nada substancialmente nuevo. No se producen conversiones, ni abjuraciones, ni nada por el estilo. Que el autor – suele ser un personaje más que una persona, un periodista de segunda más que un escritor – saque plata, seguro; poca y mezquina pero imprescindible para pagar la pantalla de plasma. Que la editorial extrae lucro de su parte del león, por supuesto, que es un negocio, no una asociación caritativa. Fuera de semejantes beneficiados y de la encomiable labor de don Justo y de su extraordinario buen humor para hacer una lectura divertida (algo que no siempre se refleja cuando usa su expresión comedida y académica) y suculenta (esto, siempre) de sus páginas, no le veo más atino a hojear sus páginas.

    PS de “Tribulete”. Datos para la política internacional y/o su repercusión en la interna española:
    (1) El sr. Obama pasó el fin de semana con el “candidato de las clases trabajadoras”, don John Edwards (ya les hablé de él). Nada se sabe de qué trataron pero sus delegados y grupos de opinión y presión ven con mejores ojos a don Obama que a doña Hilaria.
    (2) Igual me estoy trastornando y veo conspiraciones donde sólo hay coincidencias pero este fin de semana detecté dos nuevas argumentaciones de españoles pro-McCain, anti-Obama, con un tufo pepista que tumbaba… usando el mismo argumentario que también les indiqué. En total, cinco entradas en “blogs” y un artículo en “Levante EMV”.
    (3) Ayer, desde Latveria, vi la independencia de Kosova (recuerden, ahora acabado en a) y hoy ya oí a la representante del Gobierno Vasco diciendo lo evidente ¿Kosova sí, Vasconia no? ah y a don Josep Lluís Carod-Rovira también, ¿Letonia sí, Cataluña no?… Y
    (4) Los mágicos números de la diferencia entre PSOE y PP sigue revoloteando a su antojo, ahora, merced a otro prodigio inexplicable (sigue sin pasar nada, ni objetivo ni subjetivo, que condicione esos bandazos), el PSOE vuelve a separarse hasta 4’5 puntos. ¿No les parece un poco loca la evolución, en apenas un par de semanas: 6’5-5’5-1’5-4’5? Esto sigue oliendo a podrido y no estamos en Dinamarca.

  20. Fuca

    Acabo de llegar de trabajar y leo a nuestro amigo Kant. Dejo para otro momento comentar sus reflexiones, ahora sólo quiero hacer una matización ortográfica. ¡Menos mal, querido Kant, que escribes que tienes “una cierta seguridad en que las formas catalana y castellana, en este caso, coinciden”, al referirte al segundo nombre de Zapatero! Si aciertas a decir que tu seguridad era absoluta, saltaría como una fiera.

    Clase de ortografía: En español existen los diptongos homogéneos, aquellos que están formados por dos vocales cerradas; es el caso de “ui”, componente de Luis. Como todos sabemos, los monosílabos no se acentúan (salvo en casos diacríticos), así que Luis no se acentúa, querido Kant. Me temo que estás equivocado, a pesar de que el diccionario de mi ordenador me señala falta ortográfica por no acentuar Luis; en esto sé más que los falsos diccionarios. ¿Por que Luís se acentúa en gallego? Porque consideramos hiatos la unión de dos vocales cerradas y por ello lo acentuamos; para nosotros Luís es una palabra bisílaba, no monosílaba. Acentuamos, “ruído”, xesuíta”, “construída”; en español no llevan acento. Creo que es más acertada la regla ortográfica gallega porque la mayoría de los hablantes pronunciamos “ui” en sílabas diferentes, pero, mientras la RAE no cambie la norma, no podemos acentuar Luis. (Ahora puedes llamarme pedante).

  21. Kant

    Doña Francisca, me encanta discutir con ud… Es una suerte que haya regresado peleona.

    Sin negarle en ningún momento que pueda… mmm… que podamos… estar equivocados, le cuento: mi abuelo, el rojo, en estos casos de discrepancia gramatical se ponía muy serio y con imperativa orden convocaba al “Tumbaburros” cuyo dictamen era inapelable. El “Tumbaburros” era el DRAE – en su casa nunca hubo una Biblia pero siempre varios diccionarios, de varios idiomas, y no de los malos – y a él recurro, una vez llegados a este punto. Visto que ud también cree firmemente en él, no podemos tener mejor juez.

    ¿ Y qué dice el DRAE?. Ya lo apunté anteriormente, al referirme a la semejanza de “país” y “Luís”. Vea ud el “link” que le adjunto y resuelto el tema.

    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=país

    Si vale para “país”, vale para “Luís”, insisto.

    Tampoco le extrañe que “word” se lo señale en encarnado, el sr. Gates tuvo a bien, eso sí, tras una sonora protesta de la Real Academia de la Lengua Castellana (¿recuerdan cuando los PPCC comenzaban “inicializando” en vez de “iniciando”, pues eso, de entonces) utilizar para el corrector automático de su mítico tratamiento de textos, el mismo DRAE al que ahora hemos convocado. Por lo demás, dama galaica, en jamás de los jamases la ofenderé con un epíteto tan lamentable como el de pedante, eso se lo reservo a otros.

    Pasando a otros asuntos menos guerreros, he de aplaudir entre carcajadas la última aportación de don Justo al “post”: la memoria frágil, la foto impagable, los novios guapísimos, la horterada rosa y la mentira política, evidentes, la teatralización obvia… Lástima que la sra. Aguirre no conociera a don Santiago Segura – aquella entrevista que le hiciera don Pablo Carbonell en CQC (primera temporada) fue imborrable… – por que ambos, uno desde su profesionalidad y la otra desde su limitación, harían una comedia bufa fantástica.

  22. Fuca

    Pero mira que eres terco, amigo Kant, que no es lo mismo “país” que “Luis”, en el primer caso se acentúa porque es hiato pero en el segundo no porque es diptongo (en español, no en galego ni en catalán, por eso lo acentuamos en nuestras lenguas). Seguramente la RAE no tardará en cambiar esta acentuación absurda, pero hoy por hoy no se acentúa. Lo que vale para “país” (“ai” diptongo decreciente) no vale para “Luis” (diptongo homogéneo). ¿De acuerdo?

  23. Kant

    Mis cortas luces no dan más de si, obviamente.

    Dos palabras de cuatro letras, tres de las cuales son iguales y la cuarta coincidente en ser consonantes, con igual pronunciación – ya me explicará alguien en qué punto de la península ‘Luís’ no se pronuncia como hiato – y ¿ahora resulta que es un diptongo?….

    Vale que el castellano es un idioma plagado de absurdos, “exempla”: ¿por qué ‘armonía’ o ‘Elena’ se escriben sin hache cuando en todo el mundo latino se atiende a su origen griego y se escriben con ella, ‘harmonia’ o ‘Helena’? ¿porqué se empeña en escribir ‘caballo’ o ‘taberna’ con be alta, o larga, cuando se escribe, en el mismo orbe lingüístico, con be baja o corta? de hecho, ¿de dónde se sacó el castellano que existe la letra ‘uve’ cuando sólo hay ‘b’? o ¿a qué empeñarse con bilabiales y labiofricativas cuando en castellano, hoy, sólo hay de las primeras? o ¿hablamos del desconcertante mundo de la ge i de la jota? ¿por qué ‘jinete’ y sin embargo ‘gitano’? peor, ¿cómo puede escribir incorrectamente el nombre de la península – actual nombre de uno de los estados en que se divide – en donde nació dicha lengua, España, y en vez de llamarle Spania – como tan correctamente hicieron evolucionar los rumanos el sustantivo Hispania – paren de forma totalmente artificial el nombre antedicho con una innecesaria ‘e’ e inventando una letra superflua como la eñe, también ausente en nuestro solar lingüístico latino?… En fin sería un no acabar.

    Pero esto de ‘Luis/País’ es lo más carente de sentido común de todo dado que estamos ante dos palabras prácticamente iguales en grafismo e iguales en pronunciación, perfectamente vivas y coetáneas. Como no me diga donde encuentro un librillo con el listado de los diptongos castellanos ya me explicará ud como se puede aprender esa lengua que ni sus propios parlantes pueden conocer por simple habla. Esto parece reconocer el pulpo como animal de compañía.

  24. Fuca

    Tienes razón, Kant, es un absurdo, no tiene sentido, ningún hablante español pronuncia el “ui” como diptongo, pero nosotros no podemos cambiar las normas dictadas por la RAE; podemos quejarnos ante la Academia Española, quizás ya muchos lo han hecho, seguramente algún día cambiarán esta regla pero, mientras no sea así, en español debemos escribir Luis sin tilde, aunque nuestro diccionario informático nos lo subraye como falta.

    Prometo dejar este tema y el próximo comentario hablar de los políticos de derechas, tal como nos propone nuestro amigo Justo Serna. Espero que no nos eche de este blog por hablar de cuestiones que no vienen a cuento.

  25. Kant

    Cierto, convengo con ud. y espero la clemencia de los contertulios. Bueno, claro, rogándole previamente que disculpe mi desliz.

    Hala, vamos a por esta derecha metirosilla o hipocritilla o, definitivamente, mendaz. Le toca, doña Francisca…

  26. Fuca

    No tengo nada que disculparte, amigo Kant, ¡ya me gustaría a mí escribir tan bien como tú!

    Hace un momento, estaba viendo el telediario de TVE y escuchaba a los candidatos de los partidos mayoritarios en sus mítines electorales y pensaba en que es mejor quitar el volumen al televisor para no oír tantas mentiras; prometen y prometen y, después, todos sabemos que sólo quedan las palabras.

    Justo Serna se pregunta si Mariano Rajoy es un héroe, si durará su reinado o habrá algún tapado dispuesto a sucederle. Mi opinión es que ni es un héroe ni durará su reinado. El PP va a perder las elecciones del 9 de marzo y Rajoy va a quedar “tocado”; los “populares” intentarán un cambio en su partido y quizás arrinconen a Rajoy.

    Tampoco creo que vaya a ganar el PSOE aunque va a seguir gobernando en minoría; tal vez sea lo mejor (lo menos malo) que nos pueda pasar, que los “socialistas” necesiten el apoyo de partidos democráticos para poder sacar adelante sus alternativas.

    De literatura política no puedo hablar, ya manifesté que no leo ese tipo de libros, así que no puedo aportar nada.

  27. Paco Fuster

    Evidentemente no hablamos el mismo idioma, Sr. Kant. Dice usted: “Entiendo que cuando se habla de la inteligencia de un político uno se refiere a su inteligencia política, no a su formación académica”.

    Y yo le respondo:

    1.- Yo no he dicho nunca que la inteligencia de un político se mide por su formación académica. Yo he dicho: “No lo sé y tampoco sé como se puede medir la intelegencia de un presidente. […] Por otra parte, también estan los datos objetivos o más o menos fiables, que si bien no son un criterio de inteligencia, si son al menos buenos indicios. […] Por ejemplo la formación de cada uno”.

    Esto anula su anterior deducción según la cual yo hablo de la formación académica cuando hablo de la inteligencia de un político. Yo he dicho que no existe un criterio unificado y universal.

    2.- Para mi la intelegencia de una persona es la misma, sea político o sea lo que sea. Así pues, una persona que me parece inteligente (aquí es donde la formación es un criterio más o menos objetivo), por ejemplo Obama, tiene más posibilidades de ser un político inteligente que otros, por ejemplo Zapatero o Rajoy, sin que ésto quiera decir que éstos no tienen inteligencia política, cosa que como ya he dicho, me costaría mucho de averiguar con certeza.

    3.- Su concepto de inteligencia política (prefiero hablar de habilidad política, por ejemplo la que demuestra Obama en casos concretos que relata en su libro) no lo acabo de entender. No entiendo su concepto de inteligencia política ni entiendo tampoco como se mide. Si el fin de todo político es governar, Aznar ha governado de momento el doble de años que Zapatero. Como según usted, Zapatero es más inteligente que Aznar, nos tendría que decir como se mide esa inteligencia de la política.

    Decía usted en su primera intervención (la que dio origen a esta discusión) que Zapatero era el político liberal más inteligente y me decía lo siguiente: “don Paco Fuster, le diré que creo que la inteligencia de un político está en su capacidad de llevar adelante su política a través de la negociación y el consenso, esto es, en lograr sus objetivos – vender su producto – obteniendo por ello la mayor satisfacción del mayor segmento de la sociedad”. Según esta regla, entiendo que la inteligencia de un político – la inteligencia política – se basa en la capacidad de lograr sus objetivos a través del consenso y en lograr la satisfacción del mayor segmento social.

    En esta legislatura, Zapatero ha governado gracias a la mayoría que obtuvo en las elecciones del 2004 y a acuerdos puntuales con los partidos de izquierdas (incluidos los nacionalistas). Por tanto, ha aprobado la mayoría de leyes gracias al consenso previsible, esto es, excluyendo (no podemos entrar ahora en las razones) al PP de ese consenso. Nada que objetar. Obviamente, el PP habría hecho lo mismo si hubiera tenido la mayoría´.

    Sobre la satisfacción del mayor segmento social, volvemos a lo de siempre, ¿cómo se mide? A priori, la mejor medida sería la del voto puro y duro. En las próximas elecciones se comprobará si Zapatero ha logrado esa satisfacción. Le recuerdo mientras esto llega, que el señor Aznar ganó las elecciones del 2000 con mayoría absoluta, o sea, con una satisfacción social (en la yo no me incluí) muy amplia.

    4.- Por último, le digo que la frase “el criterio es que no existe un criterio” es una frase circunstancial que he usado en mi anterior comentario de forma casual porque venía al caso. No la suelo utilizar normalmente – sólo para aquello en lo yo, no tengo un criterio claro -, pero también le digo que de momento, no me ha resultado nada incómodo. Al contrario, cuando tengo un criterio claro lo uso; cuando no lo tengo, no lo puedo usar. En estos casos uso indicios. Yo creo que en el tiempo que llevo escribiendo en este blog (y en otros trabajos míos que usted haya podido leer), habrá visto que para muchas cosas, sí que tengo criterio (acertado o equivocado, ese es otro tema, pero lo tengo).

  28. Kant

    Dilecta, doña Francisca, yo, en periodo electoral, sencillamente, huyo de los medios de comunicación que tratan los asuntos de campaña. Estas, antaño – tal vez en alguna edad mítica – fueron periodo de exposición de propuestas y argumentos, mas hoy han devenido, en nuestra actualidad, gallinero donde airear las miserias ajenas y ocultar las propias. Así que, mientras son títeres entretenidos, durante la Legislatura, con ellos me divierto, pero cuando se convierten en estos muñecos grotescos, prefiero abandonar el teatro. Un tiempo muy apropiado para grandes lecturas.

    Coincido en su apreciación sobre los resultados electorales. Ahora, si ello fuera así, a la cabeza rodante por los suelos de don Mariano habría que sumarla alguna otra porque el sr. Aznar prometió que, tras cuatro años de sangre y fuego, de algarada callejera y excitación de los más bajos instintos españoles, habría una victoria aplastante y redentora. La redención, si no es con aplastamiento del rival, no existe. Lo aplastante, no se vislumbra en el horizonte, ni para uno ni para otro. Así que la victoria aznariana, no se ve. Y una hipotética “victoria” suya teniendo que pactar con los nacionalistas de derechas sería tan hilarante que conduciría al mismo punto: que su estrategia falló. Pero ese fallo sí que costó otras cabezas en el PP, las de los liberales, muertos por “fuego amigo”, que exigirán, entonces, lógicamente, su propia redención. Resultado: o el sr. Rajoy no será el único en caer o si es el único, el PP se enrocará como hizo el PSOE tras la derrota del sr. González, y como aquel, quedará fuera de juego unos cuantos años bloqueado por sus propias insuficiencias.

    Coincido también con ud en que dada la incompetencia socialdemócrata y el desolador paisaje de la izquierda, lo mejor es ese recurso al gobierno minoritario controlado por el Parlamento. De hecho, ese es el fundamento de la existencia de parlamentos y de la separación de poderes. La democracia y lo absoluto suelen estar reñidos.

    Sr. Fuster, me parece espléndido que tenga criterio para algo, magnífico que recupere el sistema inductivo-deductivo de Sherlock Holmes, abracadabrante que desempolve las tautologías aristotélicas para argumentar y maravilloso que se reconozca humildemente verse sometido por las incertidumbres que atenazan su espíritu cuando no dispone de toda la información, precisa, exhaustiva y extensiva sobre el tema que trate. Persista por esa vía, triunfará. Por ende, despreocúpese de si no es capaz de entenderme, no es ud, soy yo, que me expreso mal. Y, si me permite la observación, sólo no descuide sus ejercicios de síntesis textual.

    Por lo demás, comprenda que ya he sometido a nuestros contertulios a su gracia y paciencia con mi presencia constante, dada mi terquedad con doña Francisca, por el asunto de los diptongos. No prolonguemos más su esfuerzo y gentileza tratando temas que más parecen abundar en la egolatría del ponente que en la marcha del “post”.

  29. Miguel Veyrat

    No, no se vaya, Kant. He disfrutado mucho, y los demás también, estoy seguro, no sólo con el regreso de “doña Francisca” sino con su disgresión luisiana. Por sentido eufónico no pronunciaría, y por tanto no escribiría yo nunca en castellano Luis con acento en la i, diptongo natural si los hay, aunque sí lo haría en el catalán Lluís siguiendo el ritmo interno de la lengua. Esa es para mí la norma, digan lo que digan los dedielectos de la RAE. Tal y como JRJ escribía todo con jota y no con ge y yo mismo en mi juventud escribí hierba con y griega.
    Un abrazo, la marcha del post es la que es, Serna propone y el viento tertulístico dispone según su humor y la actualidad, que es viento a la contra a menudo. Les copio un pequeño poema maya, en versión mía, que siempre me ha fascinado:

    Déjale al viento pasar,
    al viento libre elegir
    qué es lo que debe quedar,
    qué es lo que debe seguir…

  30. Fuca

    Tiene razón nuestro amigo Miguel, Justo Serna propone y nosotros seguimos su discurso o nos vamos por las ramas, él nos lo permite, nos ofrece su casa para hablar de lo que queramos, por eso lo apreciamos y nos mantenemos fieles a este lugar, unas veces escribiendo y siempre leyéndolo.

    Lo que he aprendido a lo largo de los años es que no se puede ser susceptible, sobre todo en este medio en el que nos movemos, en el que falta el contacto directo, no vemos las sonrisas, los gestos, sólo podemos atenernos a las palabras y, a veces, surgen malentendidos. Los habituales de este blog nos conocemos virtualmente desde hace tiempo, sabemos cuáles son nuestras virtudes y defectos, así que vamos a intentar evitar susceptibilidades. Kant es un “provocador”, una persona con ideas argumentadas y muchas veces brillantes, que da vida a este blog y que sería un magnífico profesor; no sólo se mete contigo, Paco Fuster, se mete con todos (aún me acuerdo de cuando, por defenderte a ti, hizo un paralelismo entre las mujeres y los insectos que me llegó al alma); es su forma de ser, a mí me gusta, a otros no, pero tenemos que respetarnos; los que aquí escribimos no tenemos intención de molestar a nadie, así que fuera susceptibilidades y a seguir deleitándonos con vuestros escritos. Como escribe este gran poeta que tenemos entre nosotros:

    Déjale al viento pasar,
    al viento libre elegir
    qué es lo que debe quedar,
    qué es lo que debe seguir…

  31. Miguel Veyrat

    Gracias, domina Fuca, por el inmerecido elogio. Lo que nos pasa a los poetas es que vivimos inmersos en lo que la gran María Zambrano llamó la “razón poética”, y lo primero que nos viene a las mientes son esas razones a las que también aludía Blaise Pascal al decir que “le coeur à des raisons que la raison ne connais pas”. Emoción y razón se entreveran a menudo, sólo hay que estar atento y escuchar.
    Por otra parte, le envío el email de Javier Jover, editor de Calima, quien me dice que le enviará personalmente los libros que desee (tiene algún gallego que otro, notable según su consideración, entre sus autores): Javier Jover, Bueso Pineda 39 D 28043 Madrid
    Teléfono Particular: 913881957, Móvil: 659159900
    madrid@calimaediciones.com

  32. Fuca

    Graciñas, Miguel, voy a hablar con mi librero y, si aún no le enviaron los libros, se los pido directamente al editor de Calima.

    Yo también estoy de acuerdo con Blaise Pascal, creo que el corazón tiene razones que la razón no conoce. Ahora me voy a mi trabajo (¡menudas horitas para entrar a trabajar!, no creáis que todos los días entro a las doce, el miércoles es una excepción).

  33. Kant

    Alguien dijo – lamento no poder citar al autor – que “el colmo de la felicidad es que a uno lo quieran, no por lo que es, si no a pesar de lo que es”. Me hace ud. feliz, doña Francisca.

    Aunque, personalmente, sobre lo que dice, no me vea, ni mucho menos como un profesor. Prefiero la carrera de provocador. En ella, el inteligente provocado reacciona acendrándose en su empeño contra mi y de ahí sale más para él y para todos. Del torpe, en cambio, sólo se puede esperar su torpeza y aunque, de ahí no sale nada, al menos se hace pública su limitación. En fin, manías mías de cuando entendí – a mi manera, o creí entender – a don Joan Fuster.

    En mi facies de “Reporter Tribulete que en todas partes se mete”… el sr. Obama ha ganado también en Wisconsin y en su estado natal, Hawai (por cierto, un país soberano invadido, sometido y anexionado por los EE.UU. de América, miren uds, por donde…). Sobre los votantes esperables a su candidatura, destaca el aporte masivo – el 50% – de “mujeres blancas”, la gran baza electoral de doña Hilaria, y el abrumador de los trabajadores, sindicado o no, industriales y de servicios… la mano de Edwards, como avisé, se empieza a notar. Las diez últimas primarias han sido para don Barack. Ohio y Texas, las próximas, pueden ser definitivas para la sra. Clinton.

    ¿Y Kosova?… parece que el PSOE y el PP, al fin, se han puesto de acuerdo en algo… sí, en aquel principio de Calvo Sotelo – no el que fuera presidente del Gobierno español en esta Monarquía, si no quien fuera ministro conservador durante la República – “Más vale España roja que rota”. Curiosa esta coincidencia de ambos partidos en un principio del siglo pasado expresado por un político nacido en el XIX; curiosa porque ambos afirman ser de lo más “modernos”…

    Ya veremos en qué acaba esto porque la Guardia Civil y tropa del Ejército español están en un estado soberano que no reconocen para cumplir una misión de orden público contra la ingerencia del estado que España sí reconoce como responsable de ese territorio, Serbia. ¿Alguien da más?…

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