Fútbol es fútbol

 1. No hay rivales pequeños

Por si alguien no se había enterado, aviso: la Selección española de fútbol está disputando el torneo de la Eurocopa. A lo que nos cuentan, el primer partido fue bien para los muchachos de Luis Aragonés –para nuestros muchachos, suele decirse– y las expectativas del equipo se mantienen: hay ilusión de que esta vez sí, de que esta vez se pasará de Cuartos, de Cuartos de Final. ¿Y mientras tanto, qué? Se retransmite un encuentro y hasta días después la Selección no vuelve a enfrentarse. Los mismos medios que agigantan esas hazañas al retransmitir los partidos o al comentar sus ejecuciones deben aliviar la espera de los aficionados. ¿Cómo? Con literatura adventicia y parasitaria, por supuesto. Cuando digo literatura, me refiero a crónicas, reportajes, entrevistas, con fotografías de los ídolos, con noticias sobre los entrenamientos, con diagnósticos sobre el estado de ánimo de este o de aquel jugador, sobre las reflexiones del seleccionador. ¿Recuerdan la guerra del Golfo? Entre ataque y ataque, las pantallas televisivas y las páginas periodísticas se nos llenaron de expertos que predecían el pasado y que diagnosticaban el futuro.

 En un torneo futbolístico –otra guerra con batallas y tiempos muertos–, también hay que calmar la sed de noticias: hay que saciar la no-noticia con periodismo de declaraciones, con vistuosismos literarios, con relleno. Así, entre partido y partido, los aficionados pueden leer mil y un comentarios de los expertos, dedicados al análisis de gestos, de roces, de torpezas; pueden deleitarse con mil y una columnas de postín firmadas por literatos pequeños y grandes, auténticos esforzados de la pluma a quienes los libros no les apartan de las sanas aficiones del pueblo. Yo no suelo incurrir en este tipo de escritura, básicamente porque el fútbol me aburre mortalmente: una vez escribí –animado por unos amigos– creyendo que así podría descubrir los valores de este espectáculo. No logré nada: sigo tan desinteresado como siempre, y ello a pesar de haber sido coeditor de un librito dedicado a… El fútbol o la vida: sí, hasta los tópicos se nos pegaron y no para bien. Por eso, por no acertar a verle el duende al balón es por lo que también evito leer el periodismo de salón, aquel en el que los poetas y novelistas balompédicos hacen gala de sus virtuosismos palabreros. Lo normal es que me mantenga alejado de las páginas deportivas. En ese sentido he de admitir que soy incorregible, que me aburre mortalmente el fútbol, y que sólo de tanto en tanto una página me sorprende y me entretiene.

Hoy he leído esa página. Se trata de una entrevista. Cuando las preguntas son sobre el balón, sobre tácticas y estrategias, no sobrepaso la tercera pregunta: generalmente se emplea una jerga para la que carezco de competencia. Pero cuando las preguntas se dirigen al futbolista en la inimidad, admito que me puede mi lado cotilla. Es entonces cuando descubro a los ídolos en sazón y sin calzón. Para quienes no tenemos intereses futbolísticos,  entrevistas de ese tipo son muy reveladoras.  La última interviú que he leído es a Sergio García, según parece un afamado jugador español. Como consecuencia de la Eurocopa y por estar entre los seleccionados, tiene un protagonismo ahora evidente. El periódico Publico le ha hecho preguntas extrafutbolísticas para así sondear sus gustos, sus inclinaciones, sus preferencias. Es un modo de conocer mejor a las estrellas, una manera de que los aficionados se familiaricen con sus ídolos. Cuando alguien es un profesional eficaz, cuando resuelve bien sus labores, nos gusta conocer sus cosas… y cómo es él, a qué dedica el tiempo libre, que decía aquel vocalista y compositor. ¿Y cómo es él? Aquí tienen la interviú. Quizá les sorprendan las respuestas, entre anodinas y vulgares, de una incultura impenitente, satisfecha, opulenta. Pero, por favor, reparen en las preguntas. Están lejanamente inspiradas en el célebre “Cuestionario Proust“. No sé si son simplonas o si, por el contrario, buscan revelar el lado estulto del protagonista. Leánla, por favor, y luego hablamos.

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2. Entrevista a Sergio García

…/…

¿Qué ciudad le gustaría conocer?

Alguna bonita.

¿Qué valora más en una mujer?

Que sea buena y respetuosa.

¿Qué libros lleva en la maleta? ¿Cuál es último qué ha leído?

Ninguno. No he leído ni los
libros del colegio.

…/…

Leer la entrevista completa en Público, 13 de junio de 2008.

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3.Entrevista a Fernando Torres

…/…

¿Qué ciudad le gustaría conocer?

Me gustaría conocer todas.

¿Qué valora más en una mujer?

Que te complete. Al final la persona que eliges para vivir tu vida es la que te debe completar lo que te falta.

¿Qué libros lleva en la maleta? ¿Cuál es el último que ha leído?

Sí. Siempre. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

…/…

Leer la entrevista completa en Público, 14 de junio de 2008.

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Variedades

Remake. “…Cuando vemos a tanta gente que cree tener ideas y que no lee, cuando vemos a tantos ricos y famosos que se vanaglorian con jactancia inculta de no precisar la lectura para sermonearnos sobre la vida, cuando vemos a tantos indigentes intelectuales que se exhiben en pantalla y que no parecen necesitar las ideaciones de los otros expresadas en los libros, uno puede llegar a pensar que tal vez Eduardo Mendoza tenga razón: que no hay que darle más vueltas, chavales, que si uno no lee es difícil salir de la estupidez bobalicona, que si uno no se adentra en los libros puede morir en el delirio avenado de quien se creyó soberano. Cuídate, muchacho, porque si no lees libros es fácil que te quedes tonto”. Leer más.

Ministerio de Igual Da. “Nos queda, eso sí, tiempo para una última sonrisa. Podría ir para los delirios lúdicos y filosóficos de Grosske, pero la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, le ha superado al lograr que su ministerio se adapte, como un guante, al nombre con que le han bautizado en Internet: el Ministerio de Igual Da. Pues eso”. Leer más

37 comments

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  1. David P.Montesinos

    Contesto a Miguel. Hay una diferencia fundamental entre el relato, la pintura o la poesía y el reality. La ficción recrea, reelabora… como queramos decirlo, pero no suplanta a la realidad, no simula ser real. Yo no he estado en la Hispaniola buscando la isla del tesoro ni fui con Tintín al Tibet en busca de Tchang, aunque le aseguro que lo viví con enorme intensidad. Quien dice haber hecho el amor por Internet está en el simulacro, cree que su experiencia es real, más real que lo real acaso…El simulacro escamotea la realidad creando algo que se nos presenta como la auténtica realidad, en ese sentido su siniestra función es asesinar la realidad verdadera, que no está hecha de experiencias internáuticas, se lo aseguro… y es un crimen perfecto, porque simula que no hay cadáver, el cuerpo del delito va por ahí vivo y coleando. Ya no más amor, ya no más sexo, ya no más amistad… si dejamos que el reality y lo virtual suplanten nuestras vidas corremos el riesgo de quedarnos sin nada, aunque sea una nada preciosamente revestida de bello artificio tecnológico. (Baudrillard dixit, obviamente)

  2. Miguel Veyrat

    Gracias, David, pero ¿no es eso mismo acaso lo que les pasa a los cristianos con su leyenda evangélica, el “reality show” de más éxito en la historia de la Humanidad —al menos en los últimos 2.008? ¿Cómo vive un católico fundamentalista su creencia? ¿Cómo la vive un musulmán wahabita —su equivalente? Para ellos están vivos Alí, Hussein, Jesús, la Virgen María, el Arcángel San Gabriel y demás idealizaciones vendidas como verdades (recordemos a su alumna) and so on, so on… ¿el simulacro de los últimos sacramentos no escamotea el hecho de especie, magnífico e irrepetible para quien “conoce”, de la muerte? ¿No escamotea la realidad creando un constructo mental, el paraíso cercano, la felicidad “eterna”, que se nos presenta ocmo auténtica realidad? No, la mixtificación no es sólo patrimonio de la red. De la TV ni de niguno de los medios de transmisión de datos: el error lo comete cada uno, otorgándoles el sentido que más conviene a sus necesidades masturbatorias o autoestimativas.

  3. David P.Montesinos

    Inteligente reflexión, Miguel, comparto su sentido, pero creo que el reality no es exactamente una mixtificación,y si lo es, se trata en cualquier caso de una mixtificación novedosa y que está invadiendo silenciosamente el espíritu de nuestro tiempo. La mixtificación religiosa demanda “sentido”, se dirige hacia la trascendencia para encontrar respuesta a ciertas preguntas legítimas, el reality es otra cosa, suplanta la realidad, anula el sentido, elimina los interrogantes… el simulacro es la nada, precisamente porque vive de suplantar lo real, hace creer no que atesora -como los viejos relatos religiosos- el sentido de la existencia, hace creer más bien que es la existencia misma, por eso hay quien dice que “he hecho el amor con ella por internet”. No niego el paralelismo que usted establece, pero como dice el sintético de Alien, “aún no sabéis de qué naturaleza es eso con lo que os enfrentáis”. Creo que aún no sabemos qué es lo que nos está invadiendo, y creo -como Baudrillard, ver “El crimen perfecto”- que toda está profilaxis de las relaciones humanas arranca de un miedo paranoico a los Otros y a la experiencia vital que la tecnología nos hace soñar que podemos eludir y aún así tener una vida digna. Yo no lo creo.

  4. Alejandro Lillo

    Sin duda hay muchos simulacros, en realidad (je, je), vivimos rodeados de simulacros, de inveciones. Bien sea el mundo de lo vitual, bien lo esotérico, lo religioso o lo psicodélico, lo cierto es que debe existir algo que una todas esas actitudes humanas. Lo que pienso es que el hombre tiene la necesidad de creer. De creer en algo, en lo que sea, entendiendo esa creencia como esperanza. Creo (je, je otra vez) que el problema estriba en que ante un mundo que tiende a generar insatisfacción, el hombre, en vez de luchar y mejorar por cambiarlo (por cambiar su propia vida y sus comportamientos), lo que hace es evadirse, renunciar a ese mundo que no le proporciona lo que quiere, y echarse en brazos de otro que no le exige apenas ningún esfuerzo ni compromiso, ya sea virtual, ya religioso.
    De todos modos, lo que se evidencia de todo eso es un “malestar”, un “malestar en la cultura” que habría que revisitar, pues como diría aquel (y para deleite del señor Kant), tanto en la búsqueda de Dios como en la de la felicidad virtual, lo que se esconde, señores, es la búsqueda del padre. ¡Salud!

  5. Alejandro Lillo

    Lo del futbol no tiene nombre, y lo de las noticias deportivas, como las del corazón, roza lo criminal, pues no paran de sacar cosas de donde no hay nada, lo que acaba por desinformar y tergiversar la realidad (¡miren, otra forma de evasión!). Digo yo que ser más respetuosos con la etimología de la palabra “noticia”.

    Hablando del deporte, mi teoría es la siguiente: los mejores deportistas, los que realmente sobresalen en algo, son muy inteligentes (al menos practicando su deporte). Las respuestas de Sergio García, lo siento, pero no lo son (estoy seguro de que ha tenido un mal día y de que las ha contestado sin apenas pensar, además, las preguntitas… hay que darles de comer aparte).
    De todos modos, parece que fútbol y la cultura están bastante reñidos. Por ejemplo, casi ningún deportista se manifiesta políticamente (y no me refiero con ello sólo a la pertenencia a un partido político), en contraposición a escritores, cantantes etc. ¿Qué pasa, que no es de su incumbencia? Es una cosa que nunca he entendido… a no ser que el fútbol sea otra forma de evasión y/o sustituto de la política/realidad.

    Por cierto, el artículo de Justo “Si no lees te quedas tonto” es excelente. Mis felicitaciones.

  6. Paco Fuster

    Si decía en el post anterior que soy un enamorado de Youtube, qué decir del fútbol. Que yo recuerde, desde que tengo uso de razón me ha apasionado. Pero más qe verlo o practicarlo, lo que realmente me gusta es el periodismo deportivo y, especialmente, la radio.

    Como se intuye por la entrevista que cita Justo, el 99% de los futbolistas (hay otros deportes en los que no sucede esto) tiene una aversión innata a la cultura. Sergio García se jacta de no haber leído un libro en su vida, pero no es el único. Estos días de Eurocopa, escucho entrevistas con jugadores de España y se les pregunta por sus actividades en el tiempo libre que tienen en el hotel, entre partido y partido. Por lo que se deduce de sus respuestas, normalmente lo emplean jugando a las cartas o jugando con la videoconsola (“la PlayStation”, se entiende).

    Dentro de esa incultura general, hay casos extremos como el de S.Garcia que se salen de la media. Ahora bien, como siempre hay excepciones a la regla, justo es mencionarlas. Hay muy pocos – pero los hay – futbolistas conocidos por sus aficiones literarias y por sus preocupaciones políticas. Así que se me ocurran a bote pronto (valga el símil futbolístico), me acuerdo de Juan Pablo Sorín (ex de Villareal y Barça), un argentino – argentino, claro – famoso por su afición a la poesía y sus gustos literarios. Luego también es conocido el caso del jugador del Barcelona, Oleguer, que no siendo un jugador destacado, ocupó en su día varias portadas por sus convicciones nacionalistas-catalanistas.

    Anaclet reprodujo en su blog (y en dos entregas) hace ya bastantes meses, una larga entrevista totalmente opuesta a la S.García. Era una entrevista interesantísima sobre el papel político de las Antillas dentro del Estado francés, que la revista Esprit hizo al jugador de la selección francesa, Thuram. Les pongo el enlace, para que vean que hay algunos pocos futbolistas que sí que leen y sí que se preocupan por la política:
    http://clionauta.wordpress.com/2007/05/14/me-gusta-el-futbol-1/
    http://clionauta.wordpress.com/2007/05/16/me-gusta-el-futbol-2/

    Lo más curioso del post de hoy es la concurrencia en el mismo, de un miembro de la selección española y una miembra – como ella misma diría – del gobierno español. Leo algunos de los comentarios a la entrevista del futbolista en la página web de “Público” y no puedo evitar reirme al ver uno que dice en alusión a la cantidad de libros leída por el futbolista:
    “Los mismos que ha leído la ministra de igualdad”.

  7. jserna

    Voy a estar desconectado por trabajos de recuperación. Hasta el domingo por la tarde estaré fuera de línea. Read you tomorrow!

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    No se pierdan las nuevas entradas de Àngel Duarte. Lean aquí. Y de Anaclet Pons. Lean aquí.

  8. Miguel Veyrat

    Gracias, David, tu reflexión es más que inteligente, pero no me convence en absoluto, “el reality es otra cosa, suplanta la realidad, anula el sentido, elimina los interrogantes…” exactamente igual que cualquier show religioso, o lúdico querido Alejandro,pues aunque hace tiempo que desconecto, al menos el sonido en las noticias deportivas, la suplantación de la realidad por gladiadores en calzoncillos es perfecta: hacen como que se enfrentan y “en realidad” están chutando a gol en las cajas fuertes multimillonarias de accionistas de clubes, bancos, televisiones, periódicos… La 4, hasta ahora mi cadena de referencia ha eliminado el telediario de las 9h. el de más peso, para retransmitir las patochadas de tales (y tales payasos. ¿Quien podrá quejarse de la estupidez feminoide la Ministra Aído ante la estupidez machista de esos héroes?
    Y en cuando a la exceptio que haría la regla en la enternecedora defensa de Paco Fuster al fútbol (que respeto y no comparto, como los políticos con las sentencias), estaría de acuerdo si fuera también “real”, un grano no hace granero Paco, y muchos de ustedes son personas cultas y que disfrutan de la armonía de un juego de conjunto, pero la nada mental de los robot gladiadores coincide perfectamente con la inmensa mayoría de sus seguidores, patrocinadores y mentores: ellos “Nos hacen evadirnos”, ¿de qué? de la única realidad vital que merece la pena “ser vivida”, el ejercicio de la mente para entender el mundo, tratar de mejorarlo para hacerlo más habitable para todos. Cientos de miles de personas no tienen otro tema de preocupación intelectual que el pasado o el próxomo partido de su club o selección favorita, su vida intelectual, en la calle, el hogar, la oficina, gira en torno a ese único tema. Sé que parecerá también una ingenuidad a los creyentes de una y otra clase, pero ese el el trapecio al que se han agarrado desesperadamente religiones varias (y no sólo con un dios como centro de la esfera) para operar su “magia potagia” de sustitución de lo que verdaderamente importa. El miedo a la muerte, y por lo tanto a aforntarla como una consecuencia ineludible del hecho de estar vivo, es el “chantaje” moral que nos proponen siempre, los lúdicos con la pepla que “hay que vivir la vida lo mejor posible,porque vivamos y comamos que mañana moriremos, consumamos panem et circenses, etc.” los otros con que el cultivo reglado —eso sí— de la trascendencia nos lleva a un Paraíso ilimitado de felicidad… que sólo se puede definir en términos fisicos… nadie ha podido, ni mis amados místicos, describir el placentero o terrible encuentro con la trascendencia en términos distintos. No,no,la única “religión” y entrecomillo, ojo, posible para entender algo sería la física cuántica. Observen un ejemplo casi banal por lo inadvertido que puede haber pasado amen de poco frecuente: si han visto en TV, o leído la extensa entrevista que mantiene el gran Punset con sus terapeutas sobre su cáncer vivido en plena consciencia y consecuencia, habrán podido hallar una pequeña joya: cuando le preguntan si un hombre con sus conocimientos científicos tiene más armas para luchar contra la enfermedad, rsponde que cree que sí, y se considera un privilegiado al poder confortarse recordando como el Nobel de Física Rohrer dice en algún momento, que la diferencia entre la vida y la muerte es cada vez más difusa… La muerte forma parte de la cultura de la vida, y mientras no podamos elaborar esa idea seremos siempre víctimas tanto de quienes quieren hacernos vivirla de modo intrascendente y divertirnos a toda costa, como de quienes quieren “salvarnos” para siempre, individualmente en un Paraíso de papel de plata o colectivamente cabalgando sobre el tigre de papel de una ideología.

  9. Marisa Bou

    A este post, porque hablaba de una de las cosas que más repugnancia me producen, tenía decidido no entrar. Mi aversión no es al deporte (?) del fútbol, ni a quienes lo practican o siguen, sino al pingüe negocio que explotan unos pocos, a costa de la estupidez de muchos.
    Pero ver la referencia de Veyrat a mi admirado Punset, me anima. Don Eduard, tan imitado por los cómicos, está dotado de un fino humor, con el que cuenta las cosas más trascendentes de la vida y/o de la ciencia, haciéndose entender por todo el que le escucha, sea culto o inculto, ame o ignore la ciencia.
    Su plácida sonrisa, que no pierde nunca, me hace pensar que ese nivel suyo de conocimiento y comprensión, debe ser el estado natural de una conciencia humana, ese que muchos quisiéramos alcanzar y que para algunos supone mucho más esfuerzo que para otros. ¡Ay!

  10. J. Moreno

    Antes de entrar en el servicio militar ya había adquirido una fobia hacia los espectadores de deportes.

    No entendía como era posible que personas con infinitos problemas personales, familiares y hasta de salud, podía estar preocupados durante todos los dias de su existencia, de algo tan banal como un espectáculo deportivo.

    Cada vez los veía y los veo, más embrutecidos y alienados.

    Hoy soy moderadamente feliz habiendo me dado cuenta que la naturaleza del SER es el gran enigma y la más grande maravilla del universo conocido.

    Todo comenzó con unos ejercicios espirituales que me llevaron al interior de…..

  11. Miranda

    Siento tener que discrepar.
    Deseo que supere el terrible trago que está pasando, que soporte con ese humor que dicen que tiene, la espantosa quimio y que pueda seguir disfrutando de la vida mucho tiempo más, la diferencia entre la vida y la muerte, esa que dicen que apenas existe, es la consciencia y la “difusa” línea que dicen que hay, será en probetas, la marcan por ahora los gusanos.

    Dicho lo cual decir que el Punset es un fenómeno producto de la absoluta miseria científica de este país.
    No hay un solo programa (ahora recuerdo al maravilloso Miratvilles) decente de divulgación científica, por lo tanto la boutade de Punset puede parecer la repanocha en este erial.
    Visto sin apasionamiento y desde una perspectiva minimamente crítica su programa es la tontería hecha ego.
    Él consigo y su mismidad haciendo preguntas ridículas y a veces claramente imbéciles a científicos que superado el estupor contestan con educación y respeto para que luego en el colmo de la demencia acabe el inefable haciendo un resumen de lo dicho totalmente disparatado.
    De sus formas y modos (prefiero no opinar sobre su “eterna sonrisa”) sólo puedo decir que daría algo por saber la marca de la butifarra alucinógena que ingiere.

    Del resto de las memeces, como poner presentadoras extranjeras hablando en jerigonza y los temas más que pseudo científicos absolutamente esotéricos no añado nada. Impresentable.

    Eso sí. Los decorados son estupendos.

    Beso.
    M.

  12. Juan Planas

    Resulta curioso palpar cómo el fútbol engendra filias y fobias… Ambas circunstancias las he padecido, por igual, a lo largo de mi vida. No obstante, en este momento, no tengo el menor reparo en afirmar que me encanta el fútbol, que cualquier partido, hasta el más tedioso e infame, tiene su aquél y su trasunto. Otra cosa es la pasión en las gradas, la violencia de los respectivos nacionalismos y el circo mediático.

    Para Justo. Ya te comenté que aquello de la angustia satírica me había subyugado:-)

  13. Pavlova

    Sin tanta virulencia como Miranda estoy de acuerdo con ella, fundamentalmente porque conozco a uno de los científicos que asesora a Punset sobre gente a entrevistar, temas que tratar y preguntas que hacer. Parece que él, Punset, humildemente (humildemente de cara al científico) dice que no sabe nada de esas cosas, pero que las quiere divulgar porque los científicos raramente se hacen escuchar y que él tiene un medio potentísimo donde poderlo hacer. Cómo lo haga ya es otro cantar pero lo que es incuestionable, Miranda, es que la concepción que Punset tenga de su enfermedad (que ojalá supere con bien), el conocimiento y la asimilación que de ella tenga no pueden ser las mismas que las de uno de esos chicos entrevistados que nos muestra Justo.

    Pero el fútbol… a mí me parece un arma colosal de comunicación entre gentes que no tienen apenas otra (ya, ya sé que hay aficionados de toda condición), pero esas personas que no tienen medios económicos, intelectuales ni sociales para poder afrontar sus infinitos problemas, esos de los que habla J. Moreno, esos que Punset comenta con científicos. No creo que estén embrutecidos ni alienados por el fútbol, lo están por su condición social. No se puede pretender, desde nuestra elitista condición, que uno baje del andamio y se ponga a leer; ni que ese hombre que se va al bar a hablar de fútbol con sus amigos y que trata de que su chico sea futbolista destacado, instruya en la lectura a ese chico. Huir de unas condiciones lamentables e insolubles, metiéndose apasionadamente en un juego es lo más humano, lo más comprensible y dramático (para mí). El fútbol hace en esas pobres gentes la función del juego en los niños. Uno juega mientras no tienen mecanismos para afrontar la vida y es que hay millones de personas que no llegan a tenerlos jamás. El fútbol los iguala, los enfada y alegra y produce unas fidelidades como a ninguna otra cosa.

    Insisto en que no hablo de “forofos” como Lázaro Carreter, Marías el chico o Juan Planas, hablo, creo que como ustedes, de esas gentes que se forran corriendo tras una pelota y que no leen; de su procedencia y de sus seguidores mayoritarios. Quizás yo sea imbécil, pero los entiendo muy bien y asumo mi enorme responsabilidad en su “alienación”.

    Ya recomendé aquí otra vez, dos libros estupendos, seleccionados y prologados por Valdano (futbolista que lee), de nuestros mejores escritores: Extra Alfaguara: “Cuentos sobre fútbol”; escritores entusiastas del fútbol, pero que no producen “pasión en las gradas, la violencia de los respectivos nacionalismos y el circo mediático” porque han tenido otras posibilidades.

  14. Pavlova

    Voy a añadir algo que casi contradice lo que he dicho antes, pero no.
    Don Santiago Ramón y Cajal, en ese delicioso libro autobiográfico “Páginas de mi vida”, cuenta su paso por un gimnasio, en una anécdota hilarante, por cómo la cuenta, pese a ser, en realidad, dramática y chulesca. Él era el típico empollón al que todos sus compañeros ridiculizaban, sobre todo un grupo de matones que lo tenían aterrorizado, perseguían y acosaban (el acoso escolar ya entonces. Nada hay nuevo). Decidió, con paciencia erudita, ponerse “cachas”, que dirían nuestros chicos y se apuntó a un gimnasio para poderlos hacer frente. Allí, con el tesón que demostró en todos los órdenes de su vida, llegó a ello. A ponerse cachas y tiene pruebas gráficas: en mi edición (un precioso Crisolín) , hay una foto de un lampiño Cajal, vestido a modo de Tarzán, con una especie de medio túnica de símil-leopardo, en cuclillas y a punto de disparar la flecha que tensa el arco que sujeta para mostrar la musculatura de sus brazos en toda su plenitud. Cuenta Cajal que, llegado a ese punto (que sí le sirvió para alejar a los matones), se dio cuenta de que, cuando más crecían sus músculos, más le costaba centrarse en el estudio; más obsesionado estaba con que aquello creciese y en asombrar a las chicas con su poderío. Se asustó tanto que dejó el gimnasio.

    Eso ocurría en una mente como la de Cajal. Yo no sé si podemos pretender que el hijo del minero que mete goles fastuosos y que, no lo olvidemos, ayuda a olvidar su dramática condición a muchas gentes, lea. Creo que todos cumplimos nuestra función y que, por mucho que nos sea completamente ajena, debemos tratar de comprenderla.

  15. Pavlova

    Tercera cosa (hoy estoy pesadita). Me he pasado la infancia de mis hijos sentada en un banco del Retiro guardando abrigos y mochilas mientras ellos jugaban al fútbol y yo leía. El día que llegaron dos “ojeadores” (los llaman) y comenzaron a decir: “Ese niño es un figura” y resultó que ese niño era mi hijo, al que se llevaron a los infantiles del Real Madrid, inexplicablemente para mí, me sentí orgullosísima. Cuando mi hijo dejó aquello, por temor a lesionarse una mano y tener que dejar su “otra” vocación, la música, me alegró y me dio pena. Pensaba que mi hijo, en las concentraciones, cuando los demás jugaran a la play, tocaría el cello. No, no lo hubiera tocado. Hay cosas que son incompatibles, pero no pasa nada.

    Ahora, todos aquellos mocosos siguen jugando al fútbol desastrosamente y yo voy cada domingo a verlos en su liguilla. Jamás he llegado a entender qué pasa en el campo, pero sí el orgullo de la madres, humildes, que ven maneras en sus hijos y sueñan con que las pueden llegar a sacar de pobres y hasta entiendo la cosa despectiva de los equipos que juegan con el de mis hijos y no les “entran duramente” porque son los “intelectuales” (sonrisa suficiente). Me parece que hay que tratar de meterse en esas vidas para procurar entenderlas; es nuestra función de gentes cultas y leídas. Quizás los muchos años que ya tengo me facilitan eso.

    Por cierto, hace ya dos días que estamos todos aquí muy entretenidos hablando de… Fútbol ;-)

  16. Miguel Veyrat

    Me permito recomendar a vuesas mercedes la lectura del artíulo de hoy en El País de Antonio Muñoz Molina, “arte de matar”, metáfora y trasunto de algo que dice muy inteligentemente Pavlova sobre las necesidades de las gentes humildes ver triunfar a uno de los suyos, de meterse en esas vidas para tratar de entenderlas. Lo que nada tiene que ver con el tema del “show bussiness” absolutamente interesado que perpetra la ficción trascendente paralela a la que operan las grandes organizaciones reñigiosas y/o políticas, como decía anteriormente y que es obviamente otro debate. También en el mundo de los toros, dice Muñoz Molina: “mentes selectas han decidido que las corridas de toros son alta cultura.
    http://www.elpais.com/articulo/semana/Arte/matar/elpepuculbab/20080614elpbabese_6/Tes/

  17. Miguel Veyrat

    Miranda, querida amiga, al final todo se disuelve en la nada, tú deberías saberlo, mujer de la niebla. Ahí se encuentra el límite difuso entre la vida y la muerte, acaso oculto por la incertidumbre que produce la imposibilidad de medir la velocidad y la posición de una partícula al mismo tiempo, en lo cual reside la fascinación por los límites en la mecánica cuántica. Pero quizás esto sea ya alta Teología. Pasemos.

  18. Marisa Bou

    ¡Ups! Perdón, doña Miranda. lamento haberla excitado tanto con mi torpeza. Es evidente que pertenezco a esa lamentable mayoría inmersa en la mayor de las miserias científicas, a pesar de que no me gusta el fútbol.

    Querida Pavlova, todas las madres hemos soñado alguna vez con que nuestros hijos alcanzaran la gloria multimillonaria del fútbol. Pero el fallo estuvo en enseñarles a leer y no a regatear tras un balón. Lo cual, me parece, fué una buena decisión.

  19. Pavlova

    Le juro, Marisa, que jamás he soñado con que mis hijos fueran ases del balón; es que ni se me hubiera ocurrido, pero el hecho de que alguien jalee a tu niño, sea en lo que sea, aunque sea partiendo troncos en el País Vasco, te llena de orgullo maternal y ya le digo que yo a regatear es que no hubiera podido enseñarlos aunque hubiera querido, pero ellos lo hacía con verdadero entusiasmo y quizás, quizás fuera por llevar la contraria, como acostumbramos los humanos cuando somos pequeños (y después). Yo los llevé a un colegio donde no hay recreo; todos los días tienen una hora del deporte que quieran, siempre que no sea fútbol (y otra de lectura, elegida a voluntad, en la biblioteca). Yo lo que hice fue enseñarles música desde los dos años. A eso me refería que, hasta yo, ajena a esa cosa que llamaban nuestros abuelos balón pie, me ponía hueca si lo hacían bien. Si lo hace bien el hijo de mi asistenta ¿Qué sentirá ella?

    Sus heridas, mi querida Marisa ¿Qué tal van? Espero que mejor

  20. Marisa Bou

    Gracias, Pavlova. Lo más herido, en estos momentos, es mi amor propio, ya que debo ir a todas partes con mi “rascador”. No quiera usted saber lo que pica una escayola en verano, aunque éste sea atípico. Y esto debo soportarlo aún hasta el 7 de julio (san Fermín), aunque no podré correr los toros, porque luego deberé hacer un més de rehabiltación. Una nadería. Por cierto, ya manejo mejor el teclado, a pesar de la escayola.

  21. Pavlova

    Marisa, muchísimo cuidado con el rascador. En casa ha habido muchas escayolas a mi madre (a mi hijo mayor le escayolaron las dos piernas enteras a los tres días de nacer y se las cambiaban cada semana hasta los dos años, consuélese) y sé que si se hace una mínima heridita al rascarse (lo típico es una aguja de hacer punto), como no se ve, puede infectarse y armarse una gorda. Supongo que ya habrá probado con lo que más alivia: polvos de talco metidos a presión (vía jeringa, pera de agua, etc.). No sé por qué no ponen escayolas de esas como con bisagra que hay y funcionan muy bien.

    ¡¡Ánimo!! Ya correrá los toros el año que viene ;-)

  22. Miranda

    Doña Marisa, yo ignoro todo respecto a sus conocimientos científicos, es más, yo ignoro todo sobre ciencia, sólo tengo curiosidad.

    Ahora bien, que se tenga por divulgador de la Ciencia a alguien que es capaz de entrevistar a Uri Geller haciendo una manifestación de sus adivinaciones a las que califica de “ciencia”(“Tú eras un pionero y ahora
    esto es ciencia, ciencia pura” le dice…), o a Sanchez Dragó y un monje budista hablando de los textos revelados y la vida tras la muerte (menos mal que ese día no nos ilustró con sus eyaculaciones internas, que asco de pelma, señor!), y acabar citando a Arrabal para opinar sobre el mal de las “vacas locas” (mal babilónico como la pérdida de la telepatía humana) es algo que resulta cuando menos peculiar por no decir patético.

    Un divulgador era Sagan y su “Cosmos” (en plan casero Miratvilles, para los que tenemos cierta edad), lo de este señor que se permite declarar en La Vanguardia cosas como que en su programa habla de “una nueva espiritualidad, que concilia las fronteras de la ciencia y de la religión” y cuando le pregunta el periodista a qué se refiere, responde: “A la meditación trascendental, en frontera con la neurobiología, al budismo, en la frontera con la física cuántica, a los poderes de la mente, a la telepatía…”
    …es otra cosa. Un espectáculo, o una imbecilidad peligrosa.

    Y mal andamos de pensamiento crítico (para eso no hacen falta conocimientos científicos, sólo sentido común) cuando no se sabe distinguir entre ciencia y farsa pseudo científica mezclado con lo peor de la memez “creyente”.

    Veyrat…eso de la mecánica cuántica relacionado con la alta Teología es un colmo colmero.
    Lo oye el Punset y lo suelta de lema. Fijo.

    Beso.

    M.

  23. Pavlova

    Hasta ahora no he podido leer a Muñoz Molina (me lo suelo guardar para el final, como los postres ricos). Me ha encantado, como siempre y sí que es curioso que hablemos hoy de lo mismo (no sé yo, Miranda, cómo llamaría Punset a esas coincidencias misteriosas que tanto se dan), pero él no dice algo que, también coincidencia, comentaba yo ayer con los míos: no sólo ahora los toros se han convertido en alta cultura, es que son un toque de distinción para el que es aficionado a ellos. Es que a la madre del rey le gustaban mucho, oiga; y al rey. Está comenzando a cuestionarse de nuevo la incapacidad de la Leti para estar bien integrada en la familia real porque va poco a los toros. Les frena el que Sofía los odie, pero claro, es que es extranjera. También hay algo raro, otro sello especial con el boxeo. El fútbol es lo que siempre ha sido, pero hay un tipo de cosas que se han dado en llamar cultura, que se adquiere velozmente, que es a lo que vamos, como son los toros, la comida, los vinos, los quesos… y que tienen el toque de distinción de lo muy caro. Puestos así, prefiero el fútbol, pese a lo repugnante del negocio.

  24. Marisa Bou

    ¿Qué quiere que le diga, Miranda? No es que sea consumidora de los programas del Punset, pero las veces que lo he visto, debido a algún descuido en el celo anti-catalán-televisivo del ínclito Sr. Camps, me ha hecho mucha gracia. Pero también me hacía gracia Charlie Rivel, que hablaba poco. Debe ser porque a mí, todo lo que procede de Cataluña me llega rodeado de un halo de cultura que, como en Canal-9 no tenemos nada comparable, me parece muy auténtico.

  25. Miguel Veyrat

    Miranda, era una cogna cognera. Pero bueno, colmo colmero, sí, aunque podríamos discutir largo y tendido sobre el tema de la organización del universo y si se autoorganiza y cómo lo hace en tal caso, qué lo hace (no quién). No conocía esas ordalías corsas de Punset con Sánchez Dragó y Arrabal, qué pena. Sólo me llamó la atención la entrevista en el país —No soy consumidor de televisión, exceptuando informativos—, y que dijera que no temía a la muerte, y eso siempre me motiva, por es mi caso y pienso que el de todos los ateos no dogmáticos.Asumir la muerte como un hecho de la especie y consecuencia de la vida, me parece lúcido. Por supuesto que no creo que haya vida después de la muerte, la vida cesa con la actividad de la mente. Y punto. Los límites son difusos: de la podredumbre (con los gusanos que citas amablemente), nace la vida siempre, al menos en nuestro mundo orgánico. En el espiritual, no sé… no lo he intentado nunca, a mi espíritu, o mente, como queramos llamarlo, sólo me sale música en forma de palabras, poesía.

  26. Paco Fuster

    Aunque es un tema del “post” anterior, me alegra constatar que la gente de la sección de Cultura de “El País” nos sigue (sigue el blog de Justo, vamos). O eso, o que llevan un desfase importante y han descubierto ahora Youtube y MySpace.

    Esto se lee en la edición de hoy:
    “Los músicos, aliados con Internet, aprenden a no depender de esas grandes empresas para dar sus primeros pasos. Myspace es la mejor manera de que los fans les conozcan, YouTube es perfecto para colgar vídeos y grabaciones de directos, los blogs de aficionados se han convertido en creadores de opinión y de tendencia”.
    http://www.elpais.com/articulo/portada/pop/espanol/renace/elpepuculmus/20080615elpepspor_6/Tes

    Supongo que les sonara a otra cita…

  27. Arnau Gómez

    Mi saludo a todos las miembras y los miembros.Una especial mención a Dña. Marisa Bou, a la que le deseo que pronto le quiten ese cilicio médico que es un yeso.
    Como algunos de ustedes, he leído las entrevistas de Público,por puro sadomasoquismo,porque leer lo que contestan esos “fenómenos” sobre cualquier asunto, es puro masoquismo.Por supuesto que me llamó sobre todo la atención la entrevista del tal Sergio García.Es un monumento a la estupidez.Pero no se puede generalizar a todos los profesionales del fútbol,incluso alguno,como bien dice D. Francisco Fuster, que lee poesías, otros que leen y hacen filosofía (Valdano p.ej.). No es superponible ser futbolista profesional y analfabeto funcional.En España, de ser así, tendríamos el mejor equipo de fútbol del mundo.
    Tampoco la práctica de un deporte predispone a la atrofia de aquella parte parte del cerebro destinada al conocimiento,al pensamiento.Cajal tuvo un mal momento,por decirlo de alguna manera, dedicando tiempo que necesitaba para aumentar sus conocimientos en aumentar sus músculos.Lo incompatible fue el tiempo, no la actividad que se desarrollaba en ese tiempo.Ni más ni menos que pasa con los que ahoran dedican un tiempo a una actividad que, para muchos, resulta obsesiva.Me refiero al golf,que está a mitad de camino entre el deporte y la distracción.
    Toda actividad puede resultar beneficiosa o perjudicial,si se toma con placer, con unos momentos de relajación y alejamiento de la misma y perjudica si se convierte en una practica obsesiva, absorvente y monotemática.

  28. Miranda

    Me he colado al escribirlo, era Miravitlles. Hay que corregirlo, la figura no se merece esos errores.

    Volviendo al asunto de la entrevista. Espero que no le tenga miedo a la muerte, pero no se por qué no me lo creo del todo. Siento ser tan desconfiada, pero creo que es una pose.
    Durante la ingesta del delirio Redes una de las cosas que más meridiamente quedaban flotando en el blanco decorado era la preocupación por la vejez y la muerte del entrevistador.
    Recuerdo una vez que había salido una noticia sobre unos gusanacos longevos. Y la cara de estupor que se le puso al biólogo molecular que tocaba esa semana cuando le preguntó si podría haber en breve un producto gusanil para humanos.

    Espero que no acierte y que sea verdad que no le importa la muerte y su manía de presentarse sin ser invitada.
    Podría decir que a mi tampoco y diría la verdad y mentiría al mismo tiempo. No me importa la muerte, pero si me importa la lucha con ella (agon-agonos) y el dolor.

    La diferencia entre las personas de las que me creo su asunción de la muerte y las que no, es que las primeras no se dedican a elucubrar sobre tonterías, metempsicosis, maspallases, gnomos o pepitos grillo.

    Volviendo al futbol.
    Ya se que igual no es bien entendido, pero creo que la idea de cantera (sin connotaciones racistas) del Ath. de Bilbao es lo que hace del futbol algo cercano, asequible, propio.
    Pese a que pueda dar lo mismo (a los hechos me remito) que los equipos sean de su padre y su madre.
    Sería verdadero deporte que las cosas fueran así.

    Y respecto a la entrevista es un poco como cuando les da por entrevistar a Marta Sanchez o Sting.
    Tal parece que porque se suben a un escenario se transforman en gurús de algo. Y lo peor es que funcionan como tales. Involucrándose mesiánicamente en ecologías, salvamientos mundiales y todo tipo de tontunas.
    (A ver si hacen un movimiento mundial y consiguen comprarle un peine a Bob Geldof…o le podan de una vez esas greñas).

    Ahora los gurús de la metrosexualidad, (mariconada donde las haya), de la moda, de lo último, son los deportistas.
    Hasta se los han llevado de campaña los políticos. Por cierto, que los de atletismo son peperos, una curiosidad como cualquier otra.

    Es lo que hay. Los nuevos ídolos. Temblons…

    Beso.
    M.

  29. Pavlova

    Sí, el error suele ser preguntar de todo a todo el mundo y que encima contesten. Tengo un amigo escritor que era colaborador de El País al que, cada vez que pasaba algo, le llamaban para que diese su opinión; según él es que tenían su teléfono. Jamás quiso contestar, a no ser que le preguntaran sobre literatura (fútbol o zarzuela, que son sus otras “espacialidades”), pero hay poca gente así de decente.

    Pues a mí Miravitlles me parecía absolutamente superficial y suficiente, qué quiere que le diga y Punset tampoco me cae bien, aunque no le tengo tanta manía como la que usted le demuestra y Marisa nos ha dicho que le gustaba. En fin sería mejor dejarlo ¿no?

    Yo soy atea y tengo pánico al dolor y a la muerte, sí; al hecho de “dejar de ser” a perder lo único que tengo que es mi vida, precisamente porque estoy convencida de que no hay otra y como todos, me aferro a ella desesperadamente. Sé que la muerte es parte del trayecto y que es tan natural como la vida, pero una cosa es saber y otra sentir y yo siento terror y no es cuestión de dogmatismo ni de lucidez. Considero lo lúcido ese pánico que sólo sentimos algunos desdichados como Unamuno, por ejemplo y considero que es lo lúcido porque los que lo sentimos me parece que somos los más conscientes de nuestro propio yo, aunque, en realidad, debe ser una cuestión visceral y no es bueno despreciar las vísceras de los otros.

  30. Miranda

    Igual mi manera de escribir tal cual hablo induce a error, ya que no limo.
    A mi me da lo mismo si le gusta a doña Marisa o no o qué, ni quiero sacarle de su gusto.
    A mi lo que me preocupa es que se considere divulgación científica un programa que es más esotérico o memo que otra cosa.
    Respecto al personaje le valoro en lo que muestra, tampoco me cae precisamente mal. Sólo que me parece un poseuse y un verdadero osado. Cualidades estupendas para un cocktail ameno, o para ser presentador de un progra de TV, precisamente.

    Respective a las cosas mortuorias, pues cada cual tiene su opinión y se asume como puede, claro, con o sin adornos.
    Con lo que no estoy de acuerdo es con esa especie de norma de que “no es bueno despreciar las vísceras de los otros”.
    Faltaría más.
    No sólo se pueden despreciar, es que basta que se muestren para tener el poderío del desprecio y rechazo.
    En esa muestra exhibicionista visceral es precisamente donde está el primer peldaño para ello.

    Un cierto pudor en la enfermedad, en la agonía, en la muerte, en el dolor. Reivindico eso: pudor.

    M.

  31. Miguel Veyrat

    Sí, en el fondo, Miranda, Pavlova, Marisa, todos, lo importante es salir dignamente de esto que llamamos vida y tanto nos ha gustado, disgustado, herido, amado, odiado y que sin embargo amamos. Hice un poema hace años, más o menos sobre esto:

    Dulce calma

    Luz recién nacida
    que la sangre
    precipita

    Si me dejas
    inerte ya
    contra la nada

    Ruega a cambio
    que la liza
    abandone dignamente

    Y sea leve la caída

    —–

    O sea, pudor y una cierta prudencia… Miranda, te conozco y sé que escribes como una posesa, pero “poseuse” es el femenino de “poseur”; no creo que Punset se ofendiera por el cambio de género, a estas alturas ya casi da igual, la edad, el cáncer… pero él es un miembro ilustre de la familia snob, no “miembra”.
    Beso.
    M.

  32. jserna

    Estimados amigos, he estado fuera, desconectado. Veo que la cosa ha estado animada… Les leo.

    Sr. Veyrat, ¡fuera comillas!

  33. Pavlova

    Perdón, cuando dije que no era bueno despreciar las vísceras de los otros, no me refería a las de Punset, hablaba de las de Marisa y debí decir mejor sus gustos, de sus gustos, de la amabilidad con que contesta cuando se le responde de mala manera. Hablaba del respeto a los demás, simplemente, pero todo depende de lo que a uno le importe herir. Sólo era eso.

  34. Miranda

    Genial Veyrat.

    Por el poema y por la guasa.
    Hala!, que colmo!, es verdad, le feminicé.
    Pobrecico.

    Gracias miles por todo.

    Beso.
    M.

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