Actualidad inversa

1. La sociedad del riesgo (29 de septiembre).

Hay días en que uno tiene la impresión de que el mundo es indescifrable, de que todo resulta oscuro. No sólo es un estado de ánimo baqueteado. Es la suma vertiginosa de hechos: la propia dificultad de explicarlos congruentemente. Es como si la actualidad –lo que aún está en acto– impidiera asimilar el acontecimiento, un acontecimiento al que pronto le sucede otro igualmente incomprensible. Es la impresión de que todo puede acabar sin que tú puedas hacer gran cosa, percibiéndolo además. Desde luego, esa impresión no tiene por qué estar causada por lo real, sino por lo que creemos que es real.

 

Imaginen que tengo una máquina. Pongamos un automóvil. Imaginen que sé accionar su maquinaria. Conduzco ufano por la carretera, luciendo el coche de última generación con toda clase de extras. Imaginen que se me estropea una conexión o un chip o un rodamiento, qué sé yo. Desde luego será un pequeño desastre, una catástrofe particular. Pero no por el posible accidente, sino por el desconcierto que me provoca que las cosas no funcionen. Me explico. Sé cómo hacer funcionar ciertas cosas, incluso ese automóvil: sé hacerlo marchar. Pero no me pregunten cómo funciona. Pues bien, tengo la impresión de que de un tiempo a esta parte nos pasa eso cuando observamos la marcha del mundo. Sabemos accionarlo cada día pero muchos ignoramos cómo funciona: cómo funcionan el mundo y sus cosas. Eso nos crea una sensación de ansiedad creciente. Un leve contratiempo nos deja desarbolados, con esa impresión de desamparo.

 

“En la oscuridad de las siete de la mañana, el ordenador entró en un salvaje estado de completo desorden”, anota Enrique Vila-Matas en una página de su Dietario voluble (2008). “Un contratiempo terrible”, añade, “porque disponía yo de sólo tres horas para entregar unas páginas. Esperé a las ocho, cuando hubiera ya clareado, para llamar a un servicio técnico de urgencias. Tenía que terminar de escribir mi artículo sobre la inseguridad y la crisis de sentido en el mundo actual, pero si había algo realmente inseguro para mí en aquel momento era el ordenador. En cuanto al mundo, éste podía esperar”, prosigue Vila-Matas.

 

En efecto, el mundo siempre está a punto de acabar. Eso mismo le decía Guillermo de Baskerville a Adso en El nombre de la rosa. Y añadía: cuídate de los agoreros que predicen el desastre. Está bien. Es buena recomendación. En la Edad Media imaginada por Umberto Eco siempre puedes refugiarte en una abadía o en una pequeña aldea, alejado del mundo. Cierto. Pero el problema es que estamos en una sociedad de riesgo de la que no es fácil escapar. Sucede un cataclismo financiero y, qué quieren, sólo con dificultad conseguimos saber qué nos está pasando. Y no sólo eso: qué es lo que nos puede pasar. Los economistas vaticinan retrospectivamente, dice el tópico. Y los historiadores anticipan el pasado, podríamos añadir. ¿Y los sociólogos? Pues los sociólogos hacen como que saben o enuncian lo que todos vemos. Uno de los grandes sociólogos que adelantó lo que nos ocurre fue Ulric Beck cuando distinguía entre peligro y riesgo. Estamos en peligro cuando la máquina tiene una avería que se puede solucionar. Arreglando el desperfecto podremos  prevenir futuros accidentes. ¿Pero qué pasa cuando la máquina produce efectos incontrolables? Que estamos en riesgo… Su marcha no depende sólo de ella, sino de un sistema cuyos factores no siempre pueden prevenirse. En ésas estamos: dándonos cuenta de que no sabemos cuáles son los efectos de nuestras acciones. Corto y cierro.

 

0. El mundo al revés (29 de septiembre)

 

Es ésta una semana de inversión informativa. Era previsible. Después de atender a la familia (aún continúa esa tarea); después de leer y glosar a José Carlos Llop, a Mónica Bolufer; después de practicar la nostalgia periódica (rememorando revistas de nuestra adolescencia), ¿qué esperaban? ¿Que me entregara nuevamente a las eximias letras y en orden? Me reservo para otro día… Ahora, por el contrario, prefiero darle la vuelta al blog: prefiero regresar a lo real. ¿A lo real? ¿Cómo? ¿A través de qué medios? Creo hacer eso si me sumerjo en los periódicos de estos días, cuya lectura tengo retrasada o por empezar. ¿Han probado alguna vez a leer la prensa al revés? La operación es difícil y muy selectiva, lo admito. Se te achinan los ojos y sólo lees lo importante o placentero. Una rareza. Olvídenla, pues.

 

Como la dificultad a vencer es muy grande, prueben en ese caso a leer los periódicos caducados, que es otro modo de invertir las cosas. Seguro que entonces se fijan en aspectos aparentemente secundarios que son la clave de lo que nos ocurre hoy o de lo que nos ocurrió ayer: una nota breve, un inserto escueto, una noticia secundaria que ya no son actualidad, un aspecto menor. Estoy seguro de que una parte de esa lectura me devolverá a lo real, a su lado evidente o a su aspecto insólito. No sé si esas lecturas invertidas o retrasadas te enajenan, te distancian de lo sucedido, o por el contrario te acercan de otro modo al mundo. Como ya hice alguna vez –y esto comienza ser un género de este blog–, escribiré inversamente. Es decir, iré sobreponiéndome y sobreponiendo: colocando una encima de la otra las reflexiones que las últimas lecturas me produzcan. Formarán un tapiz de tejido común, los nudos de una urdimbre imprevista. “Tutto c’entra con tutto“, decía un personaje loco de Umberto Eco. Pues eso: tejeremos la actualidad inversa, que no sé si es el reverso de la actualidad o los reveses de la actualidad.

37 comments

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  1. jserna

    Les agradezco esas muestras de solidaridad que me daban en el post anterior, esos ánimos, esa generosidad. Pueden charlar aquí y no me necesitan. Es un alivio no depender de que yo escriba. Pero escribo y así estamos: atendiendo a mi padre y a la familia en general. ¿Qué será eso de la familia en general? Conforme pueda, iré añadiendo flashes de esta actualidad inversa, que no sé si es el reverso de la actualidad o los reveses de la actualidad.

  2. Marisa Bou

    Diría yo, don Justo, que los reveses de la actualidad. Piénsese que algunos de nostros nos hemos estado batiendo el cuero para conseguir que aquello “pasado de moda”, estancado al menos, deviniera en moderno, en actual y más “llevadero”, y la tozuda actualidad nos ha ofrecido con tacañería un cambio, sí, pero un poco (?) descafeinado…
    Pero de estas cosas ya les hablará mi amiga Berta, que como es mucho más joven que yo, disfruta todavía de fuertes dosis de optimismo.

  3. Kant

    Doña Marisa ¿se refiere ud con su último párrafo a que será doña Berta la que responderá lo que les cuestiono en mi última intervención del anterior “blog” o a que, aprovechando el planteamiento inicial del presente, será ella la que aplique su optimismo a la lectura inversa de la realidad o de la realidad inversa o la inversión de la realidad o los reveses de ésta (ya veremos)?

  4. Marisa Bou

    Señor Kant, no me maree usted, que bastante mareada he salido ya del 11ºCongreso… Me refiero, evidentemente, al optimismo de nuestra amiga Berta, que sin duda se debe a su juventud y a los pocos “palos” que le ha dado, todavía, la política. En cuanto a su última intervención del pasado post, creo que no la he leído, por problemas técnicos -en vías de solución- que me han obligado a leerles apresuradamente. Voy a ver si subsano el fallo y, en consecuencia, me animo a responderle yo misma, a pesar del pesimismo que me dan mis muchos años.

  5. Marisa Bou

    Vale, ya he leído la “muy cuca” intervención de don “alias Kant” y la respuesta de doña Berta Chulvi. Y algo puedo comentarle.

    En primer lugar, no seré yo quien descalifique a Berta cuando dice que hay opiniones que sólo son aptas para susurrarlas al calor de una copa y, dado que usted se niega a hacerse presente, pues mal vamos.

    En segundo lugar, sus vastos concimientos sobre la socialdemocracia en todas sus versiones, superan muy ampliamente los míos, lo que me deja en inferioridad en este debate y no voy a entrar en él.

    Pero, para que vea que me “mojo”, le diré que no le ha engañado quien le ha dicho que el ganador no era mi candidato favorito.

    Esto no obstante, y haciendo honor a mi incombustibilidad, voy a seguir en la brecha, observando las acciones de nuestro bisoño Secretario General, poniéndome a su lado cuando éstas me parezcan convenientes y distanciándome para ejercer la crítica cuando no me parezcan tan buenas.

    Puedo asegurarle que me encantaría tener la oportunidad de decirle -al señor Alarte- qué cosas no me parecen bien, tanto de su discurso como de las elecciones que ha hecho para conformar su Ejecutiva. Pero mi posición en el partido no es la más adecuada para permitirme tales libertades.

    En fin, amigo Kant, con todo cariño, saludos socialistas.

  6. jserna

    Acabo de recibir un correo en el que un corresponsal me pide contar el congreso de los socialistas valencianos. Ustedes me perdonarán si no digo nada o prácticamente nada.

    ¿Recuerdan lo que le preguntaron a Umberto Eco a propósito de la Edad Media? Le preguntaron por qué había situado ‘El nombre de la rosa’ en la Edad Media. Su respuesta fue: mire, el Medioevo lo conozco bastante bien, ya que he leído mucho sobre el período. Me he documentado, vaya, y casi podría decir que lo he vivido. En cambio, el presente sólo lo conozco por la televisión y por los medios, sin haber hecho el esfuerzo de conocimiento que ese presente merece.

    A mí, hasta cierto punto, me pasa algo de eso: aquí, entre los contertulios, hay testigos directos del congreso. Yo sólo lo conozco a través de los medios. Sería vano de mi parte retransmitir lo que los medios me han transmitido.

  7. Arnau Gómez

    Mi querida Dña Marisa.Comprendo su posición,porque intuyo quien era su candidato favorito.El que más ilusionó a los militantes y el que tuvo un rechazo en las cumbres del poder.
    Fue un “palo” no llegar a tener suficientes avales.Habría que preguntar al “poder” cuantos milibares utilizó para conseguir que los militantes disociaran sus simpatías y sus votos.Siempre será inescrutable este fenómeno.O no tan inescrutable.Quizá en Benidorm tengan la clave del misterio.
    Manténgase vuesa merced ojo avizor para que los cuervos no le coman el seso.Sepa que siempre tendrá un amigo a su lado.
    ¿Comprende porque fui tan crítico en mi post sobre los partidos y sus congresos?.No era sabiduría.Solo vejez.

  8. Marisa Bou

    Es muy de agradecer, en los tiempos que vivimos, contar con un amigo incondicional (cuánto mejor si sn varios) y sepa usted, amigo Arnau, que así le considero y me considero respecto a usted. Aprecio muchísimo el consuelo que me ofrece, porque -aunque en edad no le voy muy a la zaga, en experiencia está usted a años luz por encima.

    Claro está que esa incongruente inexperiencia mía, me empuja a unas luchas que son más propias de la juventud. Así que aprovecharé el tiempo que el señor Alzheimer me dé de plazo para ayudar a los más jóvenes a conseguir sus aspiraciones de socialdemocracia plena, en lo que humildemente pueda.

    Un abrazo.

  9. Marisa Bou

    ¡Ah, por cierto,señor Serna! Yo no puedo aceptar el reto que ha lanzado porque, aunque estuve presente en cada minuto del Congreso, mi relato sería demasiado partidario y apasionado para servir como información general de lo sucedido allí. Otras plumas más fértiles y avezadas en el mundo de la información estuvieron conmigo. Seguro que podrán ofrecer una versión de los sucesos mucho más esclarecedora de la que yo podría dar. Se lo digo al viento, por si al viento le interesa…

  10. Arnau Gómez

    Yo estuve allí,en los pasillos,eso si.Esos lugares,ni anchos,ni largos,ni cómodos suelen tener vida propia y que está al margen de los tejemanejes y las componendas.Allí se disfruta (es un decir) de un congreso y más si este lo contemplas desde una distancia prudencial.
    Los periodistas tienen una visión oblicua de los acontecimientos.Solo escuchan a los protagonistas,pero no oyen a los militantes de a pie.Se pierden lo que tiene de vivo el congreso de un partido y ,por supuesto, el estado de salud mental del partido.
    El PSPV está vivo, muy vivo.Dejemos que los elegidos se pongan manos a la obra e involucren a esos militantes que quieren que alguien les organice.
    Dña Marisa, no se deprima.La juventud está en el ánimo.Hay gente de corta edad que está carcomida por la vejez mental.No es su caso por ningún concepto.

  11. Marisa Bou

    Como diría Pavlova: ¡Vayapordiós! ¿Le tuve tan cerca y no me concedió el placer de su compañía, aunque fuera un instante? Porque, como supondrá, yo también anduve por los pasillos. Coincido con su visión de que allí, en aquel batiburrillo de gentes atareadas, recibiendo y dando información, opiniones, anhelos, intuiciones… es donde se vive el partido y se respira ideología a pleno pulmón. Espero que no vuelva a suceder, ¿de acuerdo? No me puede usted privar así de su compañía. Aunque, ahora que lo pienso, si yo no le ví, tal vez usted tampoco me vió. Tal vez no soy tan visible como creía.

  12. Arnau Gómez

    Pues sepa vuesa merced que busquela y no encontrela,porque supuse que estaba enzarzada en alguna comisión o debatiendo, rodeada de amigos (no pensé que podía ser de otra forma).Fue una lástima, porque allí hubiésemos arreglado el universo (no soy tan modesto como para querer arreglar el PSPV o el PV, ni siquiera el mundo,que eso se lo dejo a subordinados, como Bush)

  13. Isabel Zarzuela

    Hace tres años mi pareja y yo decidimos comprar un piso e independizarnos. Queríamos vivir en Valencia, pues nos gusta mucho la ciudad y nuestros trabajos se encuentran allí.
    Empezamos a visitar viviendas con buen ánimo y mucha ilusión. A lo máximo que podíamos aspirar con nuestro limitado presupuesto, era a un piso de unos 80 mts de 2 o 3 habitaciones, con reforma integral y más o menos cercano a la zona que nos gustaba. Encontramos un par que no estaban mal, pero decidirse a hacer una compra de estas características siempre cuesta un poco, de modo que cuando ya estábamos decididos a dar el paso, la empleada de la inmobiliaria nos dice que otra pareja ha iniciado los trámites de compraventa. Hemos llegado tarde. Un poco disgustados, seguimos buscando vivienda. Al cabo de dos meses, nuestro presupuesto se queda corto para adquirir un piso en propiedad con las mismas carácterísticas que he descrito antes. No obstante, las inmobiliarias nos llamaban 20 veces todos los dias para informarnos de cualquier novedad (aunque parecían no entender lo que buscábamos).
    Las constructotas construían (valga la redundancia) sin parar, las inmobiliarias se reproducían como cucarachas en cientos de franquicias con sus servicios financieros independientes. Las cajas y los bancos abrían sucursales sin parar, ofertando préstamos cuya duración en el pago se extendía hasta los nietos de los intervinienes… Constructoras, inmobiliarias, financieras, cajas, bancos, y cualquier tipo de negocio que dependera de estas actividades generaban numerosísimos puestos de trabajo; las viviendas incrementaban su valor en 6.000 € cada semana. Hasta los bancos te daban préstamos personales para que la gente corriente pudiera pagar al vendedor parte del precio de la vivenda que no figuraba en el contrato de compraventa .Era un “buen momento económico”.
    Tan bueno fue este momento económico, que mi pareja y yo estamos vivendo Valterna, a 5 km de Valencia (aún tuvimos suerte), donde compramos rápidamente un piso, por un precio más asequible que los de Valencia ciudad y cuya hipoteca no tengrán que solventar nuestros hijos (o eso creemos).
    Pasaba el tiempo, y aunque la economía estaba en alza, el sentido común nos decía que esta situación no se podría mantener mucho tiempo. Y así fue. Cuanto más grande es el negocio, más grande su caída.
    Hace justo un año el euríbor comenzó a subir. La gente tenía muchas dificultades para para pagar su hipoteca; y lo que es mejor: aquellos que todavía estaban pagando su casa, y que decidieron comprar una segunda vivenda para invertir (o para hacer negocio), se encuentran con la sorpresa de que no pueden hacer frente ni a la primera ni a la segunda vivenda, y cuando quieren vender porque no pueden mantener ambas hipotecas, resulta que nadie compra.
    Aquellas franquicias inmobiliarias que se reproducían como cucarachas empiezan a morir y desaparecer, los bancos dejan de dar tan alegremente préstamos y las fincas están llenas de carteles anunciando la “disponibilidad” para su venta, la empresas que se crearon o enriquecieron directa o indirectamente con el boom inmobiliario, comienzan a tener problemas. Empiezan a despedir a gente (que por cierto, también tienen que pagar hipotecas). Se produce el efecto dominó.Las empresas entran en concurso. ¿También los bancos quiebran?

    ¿Saben lo qué es mejor de todo?, pues que en el momento de esplendor económico, mientras unos cuantos se enriquecían alegremente, muchos tuvimos problemas para encontrar y pagar piso. Y ahora en momentos de crisis, tenemos más. Y muchos de esos que se llenaron los bolsillos injustamente (aunque sí legalmente), ahora aprovechan el momento para comprar inmuebles a bajo coste, cerrar empresas y despedir a trabajadores; aunque su alto nivel de vida no ha variado. Ahora sí debe intervenir el Gobierno en la economía. ¿Acaso antes no?

    Como diría un amigo sociólogo, se trata de la perversión del capitalismo

    Saludos socialistas

  14. Lázaro

    Felicidades Doña Isabel, al fín un post que trata sobre la realidad y no en halagos, adulaciones y constantemente dorarle la píldora al Sr. Serna.

    Al fín alguién que baja al terreno de lo real y no se entretiene en elucubraciones intelectuales inútiles y que no dan de comer, salvo a aquellos que creen pertenecer a una casta culta.

  15. Kant

    Sra. Chulvi, le respondí en el anterior “post” su amabilísima intervención.

    ¡Doña Marisa!… nada más lejos de mi propósito que marearla.

    Y con la mismo la intensidad la conmino a que recapacite sobre sus palabras al respecto del “optimismo”. No dudo que la sra. Chulvi (a quien, por cierto, respondí en el anterior “post” tras su intervención) sea una persona optimista, pero no le voy a acaptar que se trata a si misma como “pesimista”. No es una cuestión de edad ni de palos recibidos. Es una cuestión de altura de espíritu. Repásese a don Antonio Gramsci cuando nos insta a perseverar en el optimismo como característica de la izquierda y vuelva a la confianza en sus ideas. Vale, si prefiere, también puede aplicarse “Mafalda”, cuando nos confiesa, preocupada, que se le acusa de pesimista cuando ella, en realidad, sólo es realista. La conclusión es la misma: realismo + optimismo = izquierda, progreso. Y en eso está ud.

    Independientemente de esta amonestación, le agradezco su deferencia por volver al anterior “post” para leerme. Dicho lo cual paso a apostillar algunos puntos.

    Sí, tiene ud razón y ya me disculpé ante la sra. Chulvi por no poder compartir con uds otro foro, pero “contra el destino nadie da talla” y mi destino está en Corona. Y mi futuro, en Ámbar. Oh, sí, ya sabe que fracasé hace unos meses en encontrar su camino pero volveré a intentarlo. No dude que atravesaré el valle de Garnath, cruzaré el bosque de Arden, escalaré la cima del Kolvir, allí, al otro lado está Ámbar.

    Mis conocimientos sobre la socialdemocracia están al alcance de cualquiera, no se muestre ud, con falsa modestia. Estoy seguro que es ud. quien sabe más que yo de la materia. Le aceptaré, eso sí, que esté cansada tras el Congreso y que no le apetezca entrar en el asunto. No lo haga. No pasa nada. Lo retomaremos en otro momento. Escribimos en este “blog”, entre otras cosas, para pasar un buen rato, no para forzarnos a excesos innecesarios ni pasar exámenes superfluos.

    Por lo demás – y más, engrandecido por su actual agotamiento – aplaudo su espíritu crítico y su actitud para con la nueva directiva. Eso ya me dibuja mejor su perfil, incombustible, sí… y optimista. Mis saludos fraternales.

    Don Arnau, espero que considere en su tono jocoso la cita que hice de ud en mi intervención a doña Berta en el anterior “post”. Y respecto a éste, suscribo todas sus aportaciones, especialmente las relativas a la edad y el espíritu con que se vive.

    Sra. Zarzuela, leí atentamente su intervención y quedé aturdido con su conclusión (o la de su amigo sociólogo). Su vivencia NO es una perversión del capitalismo, es el capitalismo perverso en todo su esplendor. Eso, precisamente, eso es el capitalismo. De ahí que cuando los socialdemócratas se aprestan a salvarlo se produce en mi una paradoja que sólo puedo resolver con una certeza: quien se empeña en mantener un sistema basado en la rapiña (de unos humanos por otros, de unos humanos sobre la naturaleza, de unos pocos sobre los muchos…) no puedo considerarlo en una posición de progreso humano.

  16. J Moreno

    Ya estoy de nuevo en casa. He recorrido desde Ainsa-Jaca-Santander- Comillas-Picos de Europa hasta El Ferrol y el regreso desde Santiago- Astorga- Monforte de Lemos- Burgos -Zaragoza y Viladecans.
    2.800 Km. de la cornisa catábrica visitando sobre todo monasterios, catedrales y hablar con la gente en calles y bares.
    Regreso con la agradable noticia hoy del rechazo de los congresistas americanos al plan de rescate de las hienas financieras. No creo que tenga éxito y lo intentarán reconducir, votando de nuevo dentro de unos días.

    Mientras vamos todos cantando camino del cadalso y una nueva remesa de oportunistas acecha para caer sobre los despojos de esta sociedad decadente.

    Socialismo ó barbarie. He ahí el dilema.

  17. Kant

    Bienvenido, sr. Moreno, espléndido el viaje que ha hecho. Sin embargo, me desconcierta su sentimiento de agradabilidad respecto al rechazo del plan de rescate. Como ya me conoce, huelga aclarar que mi desprecio por las “hienas financieras” es parejo al suyo, mas, si repasa lo que nos cuenta don Justo en su texto numerado con el 1, creo que apreciará que la cosa no es tan evidente como parece. La crisis actual es de las de efectos incontrolables.

    Coincido con los economistas – aparquen a los sociólogos, por favor – que atribuyen el origen de la crisis a la permanente retirada de las medidas preventivas y estabilizadoras del sistema financiero experimentada por los EEUU de A y Gran Bretaña desde los 80 y en los países de la Europa occidental continental desde los 90 ha sido la causante de que cuando el sistema cayera en una de sus cíclicas crisis (san Carlos Marx y el beato Engels ya lo pronosticaron) estuviera indefenso ante sus propias contradicciones sin las medidas de protección introducidas con Keynes y Galbraiht. Tal vez la mejor demostración de ello ha sido el caso español que, amarrado con fuerza las viejas prácticas de prudencia a pesar de las permanentes críticas de ser “anacrónico”, “retardatario” y “poco moderno”, ha resultado ser el sistema más sólido para aguantar el embate de la crisis.

    Ese es el origen, sí, pero ¿y ahora qué? Toda la trama desmontada a lo largo de casi treinta años no puede reconstruirse de un decretazo. El sistema ahora es tan “moderno” que carece de agilidad para adaptarse a un cambio tan brusco como sería el de tomar esas medidas correctoras. Hace falta tiempo. Algo de lo que se carece. La solución debe ser, pues, una respuesta coyuntural, inmediata y contundente para evitar lo peor (que no hemos visto ni por asomo). ¿Por qué? Por que todo el sistema capitalista pivota en la figura de la empresa, la única que genera trabajo, por lo tanto, la única que alimenta al trabajador y su familia. Ésta, a su vez, depende del capital financiero que, con las medidas desreguladoras, se ha convertido en capital especulativo, o sea, en humo, en idea, en intangible, en nada. Si esa “nada” se derrumba, se derrumba la empresa, si esa empresa cae, cae el trabajo, y sin trabajo… sin millones de trabajadores sin capacidad de alimentar a sus familias, en una orgía de cierres patronales que podía recorrer Europa y EEUU de A en pocas semanas… ¿qué hacemos?

    La tentación milenarista parece latir en el párrafo anterior pero puedo asegurarle que el inmediato acuerdo entre los srs. Obama y McCain sólo fue posible cuando “les enseñaron los libros” (los de la economía real) y fueron conscientes de la gravedad de la situación. La historia, ahora sí, podía acabar… pero sólo para Occidente, víctima de sus contradicciones económicas. Eso es algo que quien cree en “el Destino Manifiesto” de los EEUU de A, en la realidad física del dios de los judíos como guía omnipotente y poseedor de la Verdad Única y Absoluta, en el triunfo del capitalismo WASP y en que “le ganaron” la guerra al comunismo, le resulta imposible aceptar. Les resulta inconcebible. Así que llevados por su delirante ideología han votado en contra de esa intervención que definí como “coyuntural, inmediata y contundente”.

    No le negaré que no es justo que los trabajadores paguen el despropósitos de los especuladores pero tampoco puedo cerrar los ojos a la situación que estamos viviendo: cuanto más ha crecido el globo del capitalismo occidental más inestable se ha vuelto y con peores consecuencias. Si esta crisis – que no cesa de crecer – no se detiene YA, las consecuencias de la del 29 serán un juego de niños. Imagine por un momento que no se inyecta ese capital. Imagine que se da la crisis real. Imagine que se repite la cadena de quiebras bancarias, la sucesión de cierres empresariales, las oleadas de parados por millones en semanas. Imagínelo. Y ahora, independientemente de asaltar supermercados para subsistir alguna semana más – porque el dólar y el euro no tendrán más valor que el del papel y la tinta en que estén impresos – digo, de verdad, ¿qué hacemos entonces?… ¿esperar que los chinos nos repartan alimentos para no morir de hambre?.

    Me temo que el dilema, ahora, es barbarie desencadena (e imprevisible) o barbarie contenida (y regulable).

  18. Alejandro Lillo

    Leo la intervención de doña Isabel y no puedo más que estar completamente de acuerdo con ella. Las personas que vivimos en la realidad, don Lázaro (y creo que en este blog nadie se evade de ella), sólo teníamos que observar lo que estaba pasando en nuestras ciudades para advertir que esa situación de crecimiento tan acelerado no podría mantenerse indefinidamente. Lo que pasa es que algunos economistas (y tuve la oportunidad de hablar con varios de ellos a lo largo de todo ese proceso) piensan que lo suyo es una ciencia exacta o algo así. Es entonces cuando llega la realidad, tozuda, y pone a cada uno en su lugar, aunque eso sí, algunos más enriquecidos que otros.

    No se me apuren, doña Marisa, doña Berta, señor Kant, con lo del congreso, pues seguro que tendremos material para hablar sobre el Partido Socialista. Eso está fuera de duda.

    Justo, en su nueva entrada, habla de la indescifrabilidad del mundo. Su comentario lo tomo, al igual que doña Isabel, aplicándolo a la crisis económica que todos estamos presenciando y que, al igual que al señor Kant, a mí me tiene bastante preocupado. Ojalá, señor Moreno, pudiera acudir cantando al cadalso, pero esta situación me produce sentimientos muy contradictorios. Verá, por un lado, me alegra muchísimo que una parte de toda esa panda de sinvergüenzas especuladores y egoístas acaparadores se vayan a tomar por saco. Pero por otro lado soy consciente de? que es muy probable que si ellos se van por el barranquillo acaben arrastrándome a mí también. Así es que me encuentro dividido entre dos emociones contrapuestas que lo que producen, como si de dos placas tectónicas se tratasen, es generarme un volcánico sentimiento de indignación y rabia que a duras penas logro controlar. Acepto la indescifrabilidad del mundo de la que habla el señor Serna, pero también digo, imagino que siguiendo a Beck, que una parte de ese mundo es opacidad e impotencia, que cuando hay ganancias, se privatizan, y que las pérdidas se sociabilizan, y que, como afirma acertadamente la señora Zarzuela, en la época de enriquecimiento masivo, hubo muchas personas puteadas por esa situación, y que ahora, cuando las cosas van mal dadas, encima tenemos que soportar que nos escupan a la cara. Y la patronal, dando por saco. Disculpen mi lenguaje, pero me hierve la sangre.

    No dudo, señor Kant, que el origen de la crisis sea la retirada de las medidas preventivas y estabilizadoras del sistema financiero producida a partir de los años 80, pero tras todo eso sabe que lo que hay es un deseo de ganar más dinero, siempre ganar más dinero, a costa de quien sea, donde sea y como sea. Hasta el punto, como no dudo que sabrá, de conceder créditos hipotecarios a gente sin trabajo fijo, sin propiedades y sin nada con lo que avalar ese préstamo que el banco le hacía (las famosas “subprimes” o hipotecas basura y de alto riesgo). La crisis actual proviene directamente de esa situación. No me extenderé más sobre la misma. Sólo decir que si a eso se le suma la omisión – haciendo trampas, para que nos entendamos – de los Acuerdos de Basilea, nos encontramos con esta crisis de la que nadie, absolutamente nadie tiene ni idea, no ya de cuándo saldremos de ella, sino ni siquiera de sus dimensiones, ni de cuánto dinero hay invertida en ella. Sin duda la distinción entre peligro y riesgo a la que alude el señor Serna define la situación actual perfectamente. Si esto sirviera para una interveción y adecuada regulación de la economía… Me paro aquí.

  19. Kant

    Evidentemente, don Alejandro, no exculpaba yo al sistema capitalista, me limitaba a señalar que, siendo un sistema económico basado en la explotación de la codicia de los individuos, la consecuente acumulación irracional de capital y que funciona sobre el principio del lucro personal y, por ende, presentarse abiertamente como un sistema inhumano, lejos de rechazarse por la sociedad, se ha aceptado por las grandes fuerzas políticas de occidente que la representan.

    Y se aceptó porque durante medio siglo se ha repetido hasta la saciedad que los peligros que se desencadenaron en el 29, eran hoy imposibles. Lo decía y repetía la misma gente – política – que estaba desactivando las alarmas y retirando los candados de seguridad. No son “manos negras” ni conspiraciones ocultas. Tienen nombres propios (y Congresos y medios de comunicación, e intelectuales orgánicos que generan opinión…): los conservadores, que hacen del individualismo, en toda la dimensión de su campo semántico, su bandera y los socialdemócratas que (1) tras la segunda guerra mundial gestionaron el capitalismo de forma estrafalaria dando como resultado lo que se llamó “la perversión keynesiana” (y eso sí, doña Isabel, fue una perversión) base para el descrédito del Estado del Bienestar y justificación de las posteriores desregulaciones y (2) tras la crisis del 73, en unos países antes, en otros después, aceptaron los criterios neo(paleo)liberales en lo económico y neo(paleo)conservadores en lo político. Otras partes políticas de la sociedad tienen sus propias responsabilidades, sin duda, pero quien ha ejercido el gobierno durante todo ese periodo han sido, en alternancia, estos dos.

    A la postre, lo que ahora viene a certificarse es que en la práctica, lejos de las cátedras de economía y de los intereses creados de los beneficiados por el sistema, el capitalismo sigue gozando de una envidiable capacidad para autodestruirse por sus propias contradicciones intrínsecas… ¡cáspita! de nuevos los srs. Marx y Engels acertando…

  20. Alejandro Lillo

    Sé, señor Kant, que no lo intentaba exculpar. Es más, coincido con usted plenamente y le diré más, ¿no le parece curioso que estos días se esté hablando de la nacionalización de los bancos? ¡Nacionalización! ¡Palabra tabú hasta hace unos días! Lo que hay que hacer, dicen los (neo)liberales es dejar trabajar al mercado, que él solo se autoregula… ¡ay si nuestro periodista de la Gaceta renana pudiera coger hoy la pluma…!
    La única duda que me asalta y que no estoy en condiciones de resolver ahora mismo, es lo del keynesianismo, que como vuesa merced muy bien ha dicho, nada tiene que ver con la doctrina del visionario (y una vez más ignorado)señor Keynes. Pensaba que habían sido las corrientes, tal vez socialdemócratas, pero sin duda liberales, vinculadas al marginalismo y la escuela austríaca, las que habían desarrollado esa doctrina pervirtiéndola. No se si yerro en esta apreciación.

  21. jserna

    Permítanme decirles que sus intervenciones son muy interesantes y aleccionadoras. O porque nos ilustran con conocimientos que ignoramos o porque nos enseñan con experiencias que no tenemos. O por ambas cosas a la vez. Permítanme decirlo bien alto: son la envidia de otros blogs. Señor Lázaro, no son adulaciones mutuas (autobombos, vaya): cuando aquí se celebra a alguien, lo que dice y cómo lo dice, no es por zalamería. Eso quiero pensar: es por la calidad de la intervención, de esta persona o de aquella. Para qué perder unos minutos elogiando vanamente a alguien si puedes dedicar tu tiempo a mejorarte a ti mismo. No hay mayor felicidad personal que la de aquel que no siente envidia cochina.

  22. J Moreno

    Solo he podido leer su primera intervención Sr. Kant. El tiempo lo tengo muy veloz corriendo a mi lado.

    La respuesta será lacónica: Yo no miro la historia de aquel niño que emigró a Catalunya hace 55 años, miro todo el pasado de la humanidad desde el paleolítico hasta hoy y la verdad no siento la más mínima estima por el comportamiento tan irracional de los seres humanos. La aportación del Marx para interpretar la historia de la especie dió origen a una nueva visión con esperanza de apaciguar al animal que dió origen a la consciencia del SER.
    Algo escribió Benjamín sobre ello en una Tesis sobre la Historia.

    Que esto se vaya al garete con cientos de milones de vidas truncadas no es más importante que la dilución de cuatro lágrimas en el océano desde un punto de vista telúrico.

    Seguiré más tarde……

  23. J Moreno

    De este viaje que finalizó ayer saco una conclusión tras observar situaciones y hablar con gente en bares, calles, colas de museos, centros locales de Cultura y muchos nacionalistas.

    Si el Sistema económico tiene crisis, la de España es otra que me apasiona.
    Si no se detiene la descentralización, de nuevo la TIERRA vá a cobrar el sentido que nunca debió de haber perdido.

  24. El loko de las koles valensiano

    DEJÁOS DE ROLLOS y leed…

    “En efecto, los efectos redistributivos y la creciente desigualdad social han sido un rasgo tan persistente de la neoliberalización como para poder ser considerados un rasgo estructural de todo el proyecto. Gerard Dumenil y Dominique Lévy, tras una cuidadosa reconstrucción de los datos existentes, han concluido que la neliberalización fue desde su mismo comienzo un proyecto PARA LOGRAR LA RESTAURACIÓN DEL PODER DE CLASE. Tras la implementación de las políticas neoliberales a finales de la década de 1970, en Estados Unidos, el porcentaje de la renta nacional en manos del 1 por 100 más rico de la sociedad ascendió hasta alcanzar, a finales del siglo pasado, el 15 por 100 (muy cerca del porcentaje registrado en el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial). El 0,1% de los perceptores de las rentas más altas de este país vio crecer su participación en la renta nacional del 2 por ciento en 1978 a cerca del 6 por ciento en 1999, mientras que la proporción entre la retribución media de los trabajadores y los sueldos percibidos por los altos directivos pasó de mantener una proporción aproximada de 30 a 1 en 1970 a alcanzar una proporción de 500 a 1 en 2000…el impuesto de sucesiones (un impuesto sobre la riqueza) se está eliminando de manera gradual y la fiscalidad sobre los ingresos provenientes de las inversiones y de las ganancias de capital se está disminuyendo, mientras se mantienen los impuestos sobre los sueldos y los salarios…el 1 por 100 superior de los perceptores de renta en Gran Bretaña ha doblado su porcentaje de la renta nacional del 6’5 por 100 al 13 por 100 desde 1982…vemos extraordinarias concentraciones de riqueza y de poder emergiendo por todas partes… las evidencias indican CONTUNDENTEMENTE que el giro neoliberal se encuentra en cierto modo, y en cierta medida, ligado a la restauración o a la reconstrucción del poder de las elites económicas.
    Por lo tanto, la neoliberalización puede ser interpretada bien como un proyecto utópico con la finalidad de realizar un diseño teórico para la reorganización del capitalismo internacional, o bien como un proyecto político para reestablecer las condiciones para la acumulación de capital y restaurar el poder de las élites económicas”

    David Harvey, “Breve historia del neoliberalismo”, ed. Akal, p. 23

  25. Pavlova

    Pacooooo. Ay, señor, es lo que tienen las mascotas, que hacen gracia, pero, a veces resultan ya un poquito plastas ¡hijodemivida! (para Marisa Bou :-))Tente ya criatura, que lo poco agrada y lo mucho cansa.

  26. Kant

    Uy, perdón doña Isabel, no le agradecí sus amables palabras. Las suyas primeras, las que han dado lugar a este intercambio de ideas, desde luego, no fueron estériles: concretó una situación tangible con absoluta certeza y oportunidad.

    Respecto a lo que se interroga, don Alejandro, trataré de sintetizarle la idea de la “perversión keynesiana” y, con ello, espero que se aclaren sus dudas. Keynes quiere respetar el sistema capitalista pero controlando el mercado. O sea, lo mismo que dijo el sr. Sarkozy ayer mismo, “se acabó el laisez faire”, creyéndose que había descubierto algo. Entonces, ¿cómo conjugar la presencia de capital e intereses privados con el capital y los intereses públicos?. Asumiendo que el capitalismo tiene crisis cíclicas, que cada vez son más continuas y más graves (o sea, asumiendo que el tándem Marx-Engels acertaba). Así, entendía que, en tiempos de bonanza, la iniciativa privada debía ser el motor de la economía como generadora de capital y trabajo, retirándose la pública a “amasar” capital de reserva y cuando llegase la crisis y lo privado se viera arrastrado al desastre, la iniciativa pública entraba en acción y salvaba al capital y al trabajo con sus excedentes acumulados. El resultado era la minimización e incluso eliminación de las crisis en el sistema y su perpetuación. Obviamente, ese planteamiento comporta que existe el capital público. Y, precisamente por eso, los socialdemócratas quisieron hacer suyo el keynesianismo, el “capitalismo con rostro humano”.

    Tras la segunda guerra mundial, el occidente atormentado porque los regimenes fascistas habían dotado de servicios y prestaciones sociales a la clase obrera y los “del Este” seguían dotándolos, y en prevención a que esa memoria y ese ejemplo no contaminara de reivindicaciones al “mundo libre”, éste se decidió a actuar en la mejor línea del despotismo ilustrado, “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Los sucesivos gobiernos conservadores – que también los hubo – y socialdemócratas – especialmente estos – se lanzaron a construir el “Estado del Bienestar”. Esa construcción se hizo sobre dos bases perversas: (1) no hubo análisis alguno de las demandas públicas, o sea, se repartieron servicios al albur del político de turno y la iluminación que el espíritu santo vertía sobre él (vaya, como cualquier déspota leído del XVIII) y (2) aunque sí se contabilizó la inversión que requerían los proyectos no hubo análisis estratégico de los gastos de mantenimiento (“después de mí, el diluvio”).

    Mientras, la economía real siguió su silente y tozudo curso. Llegó la crisis, la del 73. Y nos encontramos con que la iniciativa privada se hundió – como le corresponde – y la pública… la pública, gestionada en Europa por los socialdemócratas mayormente, estaba o descapitalizada o comprometida en gastos ingentes de mantenimiento de unos servicios que en número no menor, nadie había pedido (en el caso de cultura se llega al paroxismo del derroche). Por si fuéramos pocos, afloró otra desdicha, se había producido el “efecto Mateo”: las grandes inversiones públicas propiciadas por los socialdemócratas habían ido a repercutir de forma directa y positiva… en aquellos que no lo necesitaban (caso típico, la subvención a la ópera, consumida por quienes no tienen dificultad para adquirir la entrada). El desastre de treinta años de… perversión de Keynes… se hizo patente.

    Obviamente, los conservadores aprovecharon la coyuntura de esa mala gestión pública para denostar el Estado del Bienestar y los socialdemócratas, en vez de asumir sus errores garrafales, optaron por “erralla y no enmendalla” sumándose al coro de quienes decían que era el modelo el que fallaba, no ellos. Así que no tuvieron ningún rubor en retractarse de sus propios presupuestos y, ante las carcajadas conservadoras, sumarse a las melonadas de Milton Freedman y sus aguerridos chicos de Chicago que, de paso que propiciaban el golpe de estado en el Chile de Allende, arruinaban la Gran Bretaña de doña Margarita Tatcher, y hundían a los EEUU de A en su peor déficit público (hasta que el sr. Bush superó el record del sr. Reagan), impartían cátedra de monetarismo a todos los ministros socialdemócratas del presidente González (salvo el sr. Solbes). Fueron aquellos tiempos en que se tenían los tipos de interés al 18%, se pretendía generar riqueza destruyendo la producción y se decía “olvídense ustedes de un puesto de trabajo para toda la vida”… se lo escuche a varios formadores del PSOE.

    Perdida la dignidad, ya no costó perder la vergüenza. Y convencidos de su inocencia en la perversión keynesiana, o definitivamente idiotizados, los partidos socialdemócratas abrazaron el neoliberalismo con el celo del novicio. Ahí nos llegó la privatización de todos los recursos públicos capaces de generar capital público. No sólo no habían entendido a Keynes, es que lo estaban vapuleando. El resultado final es que de aquellos polvos de mala gestión, vinieron estos lodos: un Estado descapitalizado y una inversión pública limitadísima que no puede afrontar la crisis cíclica del capital privado. Si culpa tiene los conservadores, por ser los promotores del sistema general, más la tienen los socialdemócratas que ni lo han criticado ni sabido administrar ni siquiera con “vacas gordas”.

  27. Alejandro Lillo

    ¡Vaya lección, Señor Kant, vaya lección! Es usted genial. Me ha quedado completamente claro. Muchas gracias por su generosidad. Qué barbaridad, no tengo palabras.

  28. Kant

    No era mi intención aleccionar a nadie, Don Alejandro. La verdad, no es falsa modestia, sólo hice lo que pude para complacerle dándole mi opinión. La generosidad es la suya por sus inmerecidos elogios a mi parrafada. Compendiar en menos de una planilla lo que compendié, a mi también me mareó ;-)

    Querría sr. Moreno, si me lo permite, que cuando tenga un poco de reposo y pueda leernos con mesura recapacitara ud. en lo que nos propone. Pero, hombre, naturalmente que en el tiempo y el cosmos, la vida unos cuantos “cientos de millones” de bípedos-implumes-sin-pico no son más que cuatro lágrimas bajo la lluvia – si emulamos al replicante – pero nuestra medida no nos la da el Universo, la obtenemos de nuestra humanidad. Y para un humano, cualquier vida, una sola vida, es sagrada. Luchamos contra la barbarie, luchamos por la vida y la felicidad. No podemos elegir como nuestro camino el bárbaro de la muerte y la violencia. Recapacite, por favor y recuerde el título del libro de don Robert Haveman que en castellano se tradujo como “Dialéctica sin dogma”… sin dogma, sin dogma.

  29. Lázaro

    De nuevo felicitar a la Sra. Isabel, porque su post a dado lugar a lecciones magistrales del Sr. Kant.

    Sr. Paco, le ruego que no utilice mis mensajes para denostar al Sr. Serna, además no tengo nada que ver con usted. Estoy en el otro lado de la orilla.

    Por último Sr. Serna, no me negará usted que hay días que tantos halagos llegán al empalago. Menos mal que la participación de la Sra. Isabel ha encauzado lo que era incomprensible.

    Un saludo a todos y sigan asi….(con algunas pequeñas correcciones).

  30. jserna

    Y qué quiere, sr. Lázaro. Yo hago lo que puedo. Y en este caso lo que puedo es renovar el post mañana. Si no se me precipita el mundo encima…

  31. Alejandro Lillo

    ¡Dialéctica sin dogma! Adquirí ese libro en una librería de viejo. Esta un poco achacoso, pero lo tengo pendiente de leer. ¿Me lo recomienda, señor Kant?

  32. Kant

    Que no son lecciones magistrales, insisto, don Lázaro, que sólo son opiniones (discutibles, rebatibles y bla, bla, bla).

    La obra del dr. Havemann, en efecto, está achacosa, se trata de apuntes universitarios de sesiones impartidas a principios de los 60 en la Universidad de Berlín, compendiados como libro. Yo lo tengo en la edición de Ariel (colección “Ariel Quincenal” nº 48, primera edición, 1967, impreso en 1971). Y llegó a mí por esa manía que ya tenía por entonces – finales de los setenta – con las ciencias. El librito tenía (y tiene) una entradilla muy sugerente: “¿Ha ayudado la filosofía a las modernas ciencias de la naturaleza en la resolución de sus problemas?” y al ojear su índice me apareció todo un universo de temas que, o bien conocía por la escolástica (increíble, pero cierto) – el tiempo, la infinitud… – bien por la Nueva Física – la mecánica cuántica, el espacio-tiempo… – bien por el marxismo – la dialéctica materialista, la moral socialista… – bien porque, directamente, no me sonaban a nada pero parecían interesantes, como el vínculo entre la libertad y la necesidad, el pensamiento intuitivo y el conceptiual…

    En fin, como puede/n ver, el mezcladillo era impresionante pero la coherencia de la obra – apadrinada por la traducción de don Manuel Sacristán – parecía ofrecer buenos frutos. Cuando la leí la disfruté. Es cierto que me abrió más dudas que me cerró certezas pero, creo que ese era el propósito del autor. De hecho, entre los subrayados que tengo, en su página 7 dice el autor: “Este es un libro comunista. Pero se dirige a hombres de cualquier fe y de cualquier tendencia política. No exige adhesión acrítica, sino que mueve a contradicción y duda”. Me gustó el planteamiento. Y como concluye el libro con un grito ilustrado (“… luchar por la libertad de los hombres y por su libertad”) ya no necesité más para leerlo. No sé que pasaría si la releyese ahora. A mi, desde luego, me sirvió, por más paradójico que le pueda resultar a alguien, para desembarazarme de mis dogmas propios adquiridos inconscientemente en mi lucha contra la dogmática ajena. ¿Leerlo hoy?… ha pasado tanta vida por el cauce del destino…

  33. Kant

    Perdón, perdón, el grito – la propuesta – final de don Robert Havemann dije que era ilustrado y, en efecto, lo que dice es: “… luchar por la libertad de los hombres y por su felicidad”. Escúsenme.

  34. Alejandro Lillo

    Compartimos la misma obra, señor Kant. La que tengo ahora mismo entre mis manos también es de Ariel quincenal con el Depósito Legal de 1971. Ahora veo que empecé a leerlo, pues tengo las primeras lecciones subrayadas, así como (¿podrá creerlo?) el párrafo final del prólogo de la página 7 que usted cita. Por cierto, la lucha contra sus dogmas en los setenta, creo estar repitiéndola yo en el comienzo de este nuevo milenio. Saludos adogmáticos.

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