Papeles varios

Hechos consumados. Días atrás, una estudiante de periodismo me preguntaba… que cómo se hace un artículo, que cuáles son los trucos de que nos servimos quienes escribimos un texto periodístico. No era la primera vez que se me formulaba una cuestión sobre el periodismo de opinión, que es el que modestamente practico. Imparto clases de Historia del mundo actual en la licenciatura de Periodismo, y no es infrecuente que a mi tutoría acudan futuros reporteros, documentalistas, qué sé yo, interesándose por lo que hago. Por los motivos de actualidad de que me valgo, por la opinión que difundo y por los trucos de que me sirvo. La actualidad te da motivos para informarte y enjuiciar, para hacer un escrutinio de lo que ves o crees ver. La opinión ha de ser sensata, razonada, con lógica suficiente en un espacio breve (en este caso de tres mil quinientos caracteres). ¿Y los trucos? Son pequeños ardides, pero no trucos exactamente. No hay gran misterio.
En primer lugar, planteamiento, nudo, desenlace: el final del artículo ha de justificar su inicio y su fin: su orientación. En segundo lugar, hay que dotarse de una prosa clara (la claridad es la cortesía de quien escribe en los periódicos). En tercer término, hay que enfocar lo presente valiéndose de semejanzas o de chiripas cercanas: pero ello moderadamente, con prudencia analítica, con analogías de cosas distantes o de tiempos lejanos que tengan finalmente algún parentesco de significado. En cuarto lugar, hay que servirse de ironías contenidas, es decir, algo de guasa y broma, que no de insultos. Escribir, pues. Y corregir. Corregir, a veces, lo irremediable: lo que ya no escribirás mejor, lo que ya está consumado y no tiene la expectativa de lo inexpresado. Estamos hablando de hechos consumados. Enumero unos cuantos.         

Primer hecho consumado, de ahora mismo: comienza hoy mi nueva colaboración en El País (miércoles sí; miércoles no). Se titula “Paracaidistas“. En Valencia estamos en guerra, en guerra metafórica, que no meteórica. Parece inevitable que el Partido Popular emplee un lenguaje bélico: la lucha política se concibe como un juego de suma cero y, por tanto, un terreno ganado es terreno arrebatado al adversario. Además, José Luis Rodríguez Zapatero es un excelente enemigo, un oponente operativo que nos sirve para aunarnos. Lo tenemos lejos, nos hace daño y sus representantes locales son una suerte de traidores: un día y otro también, ésa es la retórica del PPCV. En toda guerra hay villanos que derribar. Zapatero es uno de ellos. Menos mal… Si es posible hay que analizar con algo de ingenio el estado de la politica local, esa banalización creciente. Ese estado remite a un contexto más amplio y, sobre todo, puede abordarse con recursos culturales más o menos sofisticados. Brevemente, con intención y con el mayor esmero posible. No me pidan, encima, que me rinda…

Segundo hecho consumado: me desprendo definitivamente de la redacción del volumen que editamos Anaclet Pons y yo sobre Antonio Gramsci. Es un libro-antología concebido a partir de los Cuadernos de la cárcel: esos apuntes que Gramsci anotara entre 1929 y 1935, mientras su vida se consumía en las prisiones mussolinianas. Lo titulamos ¿Qué es la cultura popular?, como ya he dicho aquí, y reúne las páginas más sobresalientes de un comunista intempestivo. Quiero decir, de un marxista que supo y pudo alejarse de la ortodoxia de su tiempo; que supo y pudo observar sin desdén la cultura popular, sus manifestaciones, sus difusiones, sus efectos. Parece mentira, pero una parte de lo que nos pasa –la construcción de la realidad por los mass media— la anticipó Gramsci en lejana fecha y con recursos académicos modestos.

Tercer hecho consumado, también hoy entrego las segundas pruebas de mi libro Héroes alfabéticos. Por que hay que leer novelas. O cómo disfrutar leyendo para luego reescribir con el ensayo lo que yo jamás seré capaz de idear con el relato. Las novelas nos proporcionan experiencias irrepetibles de personajes que se nos asemejan. Son los héroes alfabéticos que pueblan este libro. Que sean eso, personajes, no les resta contento, dolor o inquietud y, sin duda, nos muestran qué deseamos o padecemos los humanos. El libro ya es definitivo: es incorregible, pues el editor da por cerrado el proceso de revisión. Menos mal que lo mejoran las ilustraciones de Monigote. En cubierta, por ejemplo, aparece una caricatura-viñeta de Frankenstein muy tierna en la que adivino los ojos de Boris Karloff.

Cuarto hecho consumado: ayer recibí los primeros ejemplares de Pasajes. Revista de pensamiento contemporáneo, en concreto de su número 27, que Anaclet Pons y yo hemos coordinado bajo el título de “Internet, libros y cultura digital”. Dirige la publicación Pedro Ruiz Torres y edita la Fundación Cañada Blanch. No hay vuelta atrás. Repaso su índice, en el que incluyo quienes escriben sobre Internet y sobre otros dominios culturales: Robert Darnton, Julia Puig, Manuel Talens, Paul Mathias, Javier Echeverría, José Manuel Sánchez Ron, Álex Matas, Mario Amorós, José Luis Moreno Pestaña, Francisco Fernández Buey y Francisco Fuster, aparte de Anaclet Pons y yo. Insisto: no hay vuelta atrás.

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Hemeroteca

JS, “Paracaidistas“, El País (Comunidad Valenciana), 1 de octubre de 2008.

68 comments

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  1. Miranda

    Cuanto me alegro, Don Justo.
    Lo celebraremos con charlas y fidelidad.
    Esa manera de amistad dadivosa que se puede ofrecer por Internet.

    Si me lo permite, un abrazo.

    M.

  2. Eduardo Laporte

    Santiago González, que ahora escribe en el mundo, nos recomendó en el máster de Vocento un libro de Paul Johnson, creo que era “Al diablo con Picasso y otros ensayos”, sobre el arte del artículo de opinión. Creo que tenía tres reglas: Hechos, hechos, hechos. Y luego no dejarse llevar por la ira, por el odio a Zapatero, por la bilis ni otros elementos viscerales y, sí, como dices, un poco de guasa, de fina ironía, que no sarcasmo, de estilo propio, para darle un toque único y diferenciado y más ameno, menos ladrillo.

  3. Miguel Veyrat

    Ustedes perdonarán que me haya perdido el debate anterior, que he leído cuidadosamente al levantarme esta mañana de una corta pero dolorosa dolencia que me ha tenido apartado de toda actividad.

    Como siempre, me admira su juventud y arrojo, capacidad de análisis, discreción y hondura, así como la actitud de buen militante de nuestra amigas de lavar la ropa en casa… Ingenuamente entrañable la de Arnau: los periodistas siempre “se pierden” aquello que quieren perderse: Imteresan los titulares de mañana, y esos no los dan los militantes de base con sus querellas, sino las decisiones que aporta al final el Congreso. Importa, sí, describir qué tendencias están en liza, pero el detalle interesa poco al lector no afiliado. Otra cosa sería una información para la prensa de pertido.

    …Pero perdonarán de nuevo que no me “meta” en honduras, una intensa sensación de melancólico “déjà vu” me asalta cuando leo relatos de congresos y luchas tribales de pasillos que me recuerdan lo peor de la condición humana. Pero bueno, me digo, eso es lo que hay… El peor régimen de todos exceptuando todos los demás, como dijo Churchill el gran paremiólogo.

    Doy la enhorabuena, claro, a Just y Anaclet por el finis coronat opus de la edición de su valiosísima traducción de Gramsci, en los tiempos que corren, que espero que supere en amplitud la del gran Manuel Sacristán. Siempre he creído que el pensamiento del maestrito y heroico militante y teórico italiano era lo único que podía salvar a la izquierda del cruce de caminos sin salida en que se encuentra. Desgraciadamente, aquí sólo sirvió para que algunos lo leyesen apresuradamente para justificar el tránsito al “eurocomunismo” para poner alfombra roja a la polvareda de la Santa Transición (que está trayendo los lodos que a la vista están).

    Estupenda la definición de artículo de opinión que nos da Eduardo, experto en escrituras (laicas), pero a mi juicio se pasa un pelín de “buenista”, en expresión que nos ha traído la era ZP: En un artículo de opinión son necesarias grandes dosis de mala leche, disfrazadas, eso sí con las máscara de la ironía etc. Si no, ¿para qué opinar? Hechos, hechos, hechos, como norma simple pertenece a cualquier género periodístico, pero cuando se opina, establecidos éstos como se debe, se puede y debe establecer cuáles otros son posibles para modificar la situación de la que se trata.

  4. Pavlova

    Quería copiares aquí el estupendo artículo de Justo, pero los malditos de El País lo editan en versión imposible de copia-pega. No sé si no estando suscrito permite la entrada. Lo siento.

    Que se mejore, Señor Veyrat. La sensación de melancolía, además de ser normal si se es consciente, también estará influída por el encamamiento.

  5. Hemeroteca

    “Paracaidistas”, El País, 01/10/2008

    Durante el desembarco de Normandía, en 1944, los británicos lanzaron cientos de paracaidistas. Lo hicieron como señuelo. ¿En las playas en que se iba a verificar el ataque? No. Los arrojaron en localidades apartadas. Era, como digo, una maniobra de despiste, una manera de debilitar las defensas del contrario. Con dicha operación bélica, el ejército británico obligaba al enemigo a dispersar sus fuerzas. O peor aún: a reunirlas en lugares equivocados. Conforme descendían esos paracaidistas, la crepitación de las ametralladoras británicas ensordecía a los enemigos. Detonaciones de obuses y un griterío atronador agigantaban su efecto. Maldiciones proferidas por los soldados, órdenes dictadas por los oficiales, etcétera: todo contribuía a despistar, a confundir. En esas circunstancias era difícil avistar bien, y el soldado no veía más que polvo, no escuchaba más que ruido. Procuraba ponerse a salvo respondiendo al asalto, pero la respuesta era ciega.

    Tengo la impresión de que el Gobierno autonómico nos ha tomado por enemigos a los que aturdir para mejor derribarnos. No me refiero sólo a sus contendientes políticos. Me refiero a toda la ciudadanía. Es evidente que los socialistas andan algo despistados desde hace tiempo, disparando a ciegas, quizá. Pero no es menos cierto que resulta difícil responder con precisión a tantos fuegos de artificio que impresionan a la población civil. La verdad es que resulta complicado contraatacar con tanta crepitación. Desde luego, tras su congreso, los socialistas valencianos deben averiguar exactamente cuál es el frente, dónde está el campo de batalla, cómo evitar los obuses del contrario. Esta operación es ardua porque los adversarios no se contentan con atacar. Ya sabemos que prefieren despistar lanzando señuelos que confundan. Organizando eventos y soltando lastre verbal.

    Por ejemplo, días antes de celebrarse el congreso socialista, Francisco Camps decía: “Yo pido a los socialistas que en su congreso crucen el Rubicón, se hagan valencianistas y defiendan los intereses de nuestra tierra”. El Rubicón, el célebre río que cruzara Julio César. Según la glosa que pudimos leer en este periódico, para Camps, cruzar el río es una metáfora que significa que uno se compromete “a continuar reclamando al Gobierno central lo que es justo”. Lo que es justo: nada menos. Palabras de Camps. O palabras de Ricardo Costa. Días atrás, el secretario general del PP de la Comunidad Valenciana invitaba a cruzar una delgada línea: que el nuevo dirigente socialista fuera “de la mano de la Generalitat, aunque eso signifique estar con el PP”. ¿Ustedes creen? Vamos, que invitaba a los socialistas a hacer como el griego Arquíloco: a arrojar el escudo abandonando la batalla. Lo que en el griego fue un acto sublime, el gesto heroico de quien se apea dejando de guerrear, en Costa o en Camps es una invitación a la simple retirada: que el enemigo se rinda ya uniéndose al contrario.

    No hace falta que yo avise a los socialistas de los ardides de la guerra metafórica. Camps es especialista en lanzar paracaidistas falsos. Porque se me había olvidado decirlo: los paracaidistas de 1944 no eran personas; eran maniquíes con amplificadores de sonido, con dispositivos que simulaban ruido. Como ahora. Pero, ahora, las cosas no dependen de un pelotón de soldados que salve la civilización frente al mal: ahora dependen de la población civil. Ya veremos.

    https://justoserna.wordpress.com

  6. Miguel Veyrat

    Gracias, Ana. Sí, los que siempre henos disfrutado de fortaleza física, tomamos muy a mal el encamamiento, pero ¿sabe qué? Está muy rico, nunca es tarde…

    En mi entrada enterior faltaba quizás matizar que el artículo de opinión, firmado, como la nota editorial, que representa la opinión del periçodico como empresa, siempre es ideológico, ello exige que los hechos no se entreguen al lector, no sin manipular que sería intolerable aunque se hace, sino con argumentos para invalidarlos o soluciones para evitarlos o mejorar sus efectos, pero eso exige que la crítica al adversario sea frecuentemente dura: no se escribe un artículo de opinión para entretener como en un circo, aunque ciertos periodicos eso parece, sino para orientar e informar mejor la opinión. Para eso está otra secciones. Nada más, como siempre los ingleses dando en el clavo: “facts are sacred, opinions are free”-

  7. Miguel Veyrat

    No, la cita está mal, es “comments are free”. Excusas y sonrisita de conejo como esa que ponen ustedes, algo así, no sé si me saldrá:)

  8. Kant

    ¡Ya me extrañaba su ausencia, don Miguel! Bueno, lo espero ya totalmente restablecido (las bebidas espirituosas, recuerde, son capaces de acabar con cualquier bacilo inoportuno, especialmente si es residual o incipiente)

    Don Justo, me tiene ud. en ascuas. La aparición del libro sobre don Antonio y el de los héroes literarios me impaciente desde antes del verano. “Afanye’s, home, afanye’s”.

    Respecto al texto que publica en “El País” – ejemplo práctico de su definición teórica sobre lo que es un artículo – tiene un final que me llena de inquietud, ¿qué quiere?. Ese “ya veremos” aplicado en este paisaje “bélico” donde se oficia la ceremonia de la confusión social y de donde sólo se puede salir (escapar) con una alternativa tan astuta como fuerte, me crea más zozobra que esperanza. ¿Soy el único que lo leyó así?.

    Por cierto, sr. Serna, diga ud a quien corresponda que le cambien la foto. El componedor (¿sigue existiendo esa figura en las actuales imprentas?) se ensañó con su retrato o bien tiene inquietudes artísticas en cuyo caso es mejor azotarlo en plaza pública y sin piedad.

  9. Miguel Veyrat

    Pienso, querido Kant, que ese estupendo artículo de opinión está escrito precisamente para crear la zozobra suficiente como para que el nuevo equipo no se ponga a bailar el “u i el dosª al son de la dolçaina, no confunda a los molinos con gigantes como dice Justo y cree algo de esperanza en la ciudadanía. Y si son hechos más que esperanza, mejor aún

  10. Juan Planas

    Razón lleva el Sr. Kant. Acabo de encontrar por ahí el pdf del País, con todas las ediciones locales… y en esa foto no le reconozco, Don Justo:-P

    En el artículo, sí. Muy bien engarzado.

  11. jserna

    Miguel, una alegría saber que ya está otra vez de vuelta. Ignoraba a qué se debía su silencio, pero no quería incordiarle. Ahora sé que era el encamamiento. Les agradezco sus palabras sobre el artículo. No se pasen, que regresará el señor Lázaro a afearnos la conducta. En cuanto a la foto, pues sí: estoy como retorcido. No es la foto que yo les mandé: sonriente, despejado. La que han puesto es una instantánea de hace unos años que tenían en su archivo: era la presentación de un libro. Yo debía de estar pensando en irme. Se me nota.

    Perdonen que ahora les deje por un rato. Voy a atender, ya saben.

  12. Miguel Veyrat

    Eso se remedia pronto, Justo, con un archivo jpg. adjunto a email con nueva foto al director de la edición valenciana de El País.

    Y no habría que pasar por alto, pienso, el nuevo libro de Sánchez Ferlosio “God%Gun”, a pesar de la portada, mejor tostada kitsch que su editor ha puesto, seguramente porque no ha entendido nada del libro sino que era de una celebridad: así fucionan. Va de “patrias” matrias y otras madrastras.

    Gracias por su ánimos, sólo son tuberías y estructuras ya oxidadas por la edad. Pero el Servicio Andaluz de Salud es bastante mejor que el de Madrid, he salido ganando en ese aspecto, y en muchos otros. Estoy mejor, gracias, aunque les leo desde la cama.

  13. Lázaro

    Razón lleva Sr. Serna, ya esta bien de tantas zalamerías. Al grano señores, al grano dejense de adulaciones fatuas que el Sr. Serna ya sabe lo cojonudo que es.

    Sr. Veyrat me alegro que se recupere.

  14. Pavlova

    Dos puntos = :
    Guión = –
    Cierra paréntesis = )

    :-)

    Eso es la carita sonriente. Guiñando un ojo, como pone el Señor Planas, en lugar de dos puntos, punto y coma:

    ;-)

    Cursillo para enfermitos despistados, pero sigan, sigan y perdonen el inciso bullanguero.

  15. Marisa Bou

    A ver, señores,vamos por partes.

    A don Miguel, un cariñoso saludo, tras ese encamamiento, que en primer lugar entendí como “encantamiento”, pero eso hubiera sido más propio de nuestra amiga Fuca (Francisca para Kant). En fín, que me alegro mucho de su recuperación y de que nos acompañe de nuevo.

    A doña Ana, decirle que ya esta mañana leí por internet el estupendo artículo del señor Serna. Para mí doblemente estupendo, porque coincido plenamente con el retrato que hace de la política valenciana, tanto la del que “manda” como la del que se “opone”. No se preocupe, don Justo, todavía queda quien le pueda indicar a nuestro bisoño SG que lo que cae del cielo son muñecos y dónde, exactamente, tiene que disparar. Otra cosa es que nos escuche…

    A nuestro esquivo Kant, decirle que el estado de zozobra nos obliga a estar más alerta con lo que se desarrolla a nuestro alrededor y eso, creo yo, es lo que pretendía don Justo.

    Y, por fin, a don Justo, que no le haga caso a don Lázaro, que si nosotros buscamos bellas palabras para halagarle, porque usted lo merece y porque nos dá la gana, él lo hace con palabras malsonantes, pero le halaga también, porque buen criterio no le falta. ¡Cada cual a su manera!

    Muy buenas noches a todos.

  16. Berta Chulvi

    Muy bueno, Justo, el artículo. Me parece un fantástico aviso a navegantes, tanto a la sociedad civil como a los partidos de izquierdas. Me explico. En mi corta vida partidaria he observado que una amiga psicoanalista (los siento Sr. Kant…soy lacaniana convencida) tenía razón cuando decía que el problema de la izquierda era su afición a debatir sobre sí misma en guerras interminables.
    Supongo que la razón está en la misma identidad de la izquierda. Lo nuestro es es el pensamiento complejo que tan acertadamente definió en sus investigaciones Philip E. Tetlock, un profe deBerkeley que demostró, a principios de los 90 con muy buenas investigaciones de campo, que la mayor diferencia ideológica no está entre la extrema izquierda y la extrema derecha sino entre el pensamiento simple y el pensamiento complejo.

    Supongo -porque yo misma soy víctima de esa tendencia- que la izquierda se siente cómoda en el ejercicio de la autocrítica permanente, y mientras nuestra derecha fallera va lanzando paracaídas tras paracaídas. El problema no es que la autocrítica sea mala, nada más lejos de mi intención que defender la complacencia o la ciega disciplina de partido, el problema es que hay que en política real hay que pasar del terreno de las ideas al de las acciones y muy frecuentemente la autocrítica se queda sólo en el mundo de las ideas y las palabras. Y al final emborrachamos a la sociedad civil con un discurso que sólo habla de nosotros y que les ha olvidado a ellos.

    El hecho de haberme afiliado al PSPV-PSOE (hemos conseguido que no nos cambien el nombre…) me está ayudando a reflexionar mucho sobre este tema. Y no crea, es un asunto fundamental, porque la ciudadanía ha dejado de interesarse por los grandes debates que nunca llegan a convertirse en programas de acción y hechos tangibles.

    Y es verdad como usted apunta que la solución a la actual situación – el PP lanzado paracaidistas y el PSPV cazando moscas- está en la sociedad civil. O la izquierda institucional se olvida de sí misma y empieza a pensar en clave ciudadana o estamos perdidos.

    Alarte en ese terreno puede hacerlo bien, aunque a algunos nos haya espantado la debilidad de su discurso político. Ya saben ustedes que no hay mecanismo más potente en esta vida que “el hacer de la necesidad virtud” y puede que en ese terreno Alarte pueda protagonizar “un giro ciudadano” de gran calado. Pero para eso necesitamos que la sociedad civil se meta en las estructuras de partido. Recuerdan ustedes aquello del “entrismo” que yo no viví pero que me ha explicado. Pues eso. Hay que reclamar la política como el ágora ciudadana y hay que hacerlo desde dentro.

    Gracias por apuntar tan directo y tan bien.

  17. Berta Chulvi

    Hola mi queridísima maestra Bou… Nos hemos encontrado por fin en esta casa. Un placer leer su sutil reprimenda a Don Lázaro, exijamos al menos estética porque ya se sabe que no hay ética sin…

  18. Lázaro

    perdonen pero para gustos, colores. Creo que no existen las palabras malsonantes, son palabras sin más. Las hacen malsonantes el receptor de las mismas.
    Además, palabras como “cojones” “cojonudo”, etc…. suenan bastante bien. No me vengan con “melindres” señoritas.

  19. Marisa Bou

    Bertita, guapa, ya sabes que soy de pocas palabras, pero me gusta escogerlas bien. Ya sabes, poquito y bueno… Como te dije, me atrajo este blog por el lenguaje respetuoso, tal vez un poco chapado a la antigua, que me encanta, porque me recuerda otros tiempos y otras formas de expresión escrita.

    Las expresiones de don Lázaro están mejor en el lenguaje coloquial, que todos usamos alguna vez, sobre todo cuando nos cabreamos. Aunque yo prefiero pensar que es su manera de ser irónico.

  20. Marisa Bou

    ¡Vaya! Mi intervención se ha cruzado con la de Lázaro.¡Que no! ¡Que no es melindre, señor mío! Si se me pone usted enfrente y me saca de mis casillas, verá que conozco muy bien esa parte del lenguaje que usted utiliza aún sin venir a cuento…

    Pero tengamos paz, que yo tengo en estos días postcongresuales el ánimo muy alterado y, no saliend aún de una pelea, me meto en otra… ¡Vayaportodoslosdioses! (Pavlova). Seamos amigos, caballero Lázaro. ¡Porfa!

  21. Pavlova

    Me va usted a perdonar, amigo Lázaro (no sé si llamarle señor o don, porque desconozco si es nombre o apellido y soy tan, tan antigua que utilizo el señor para el apellido y el don para el nombre, si es que a emplear el lenguaje correctamente se le puede llamar ser antiguo), pero en el mismo orden de cosas que el paréntesis que precede a esto que escribo, le digo que el lenguaje coloquial, el malsonante, incluso el grosero, lo conocemos todos; que no es melindroso el no hacer uso de él, sobre todo dependiendo del lugar en el que uno se encuentre (hay un viejo refrán, que viene al caso: “A donde fueres, haz lo que vieres”) y, fundamentalmente, querido, que cada uno escribe o habla como le viene en gana, sabe o puede, mientras no moleste a nadie. Que a mí (no sabe cómo lo lamento) ni me molesta ni me escandaliza su modo de expresarse, pero ¡voto a bríos! que, en cuanto a moderno, apuesto doble contra sencillo a que no me llega usted a la suela del zapato. Porque, por ejemplo, decir palabrotas, sin venir a cuento, fumar porros o… no sé, defecar en la calle, no son sinónimos de ser moderno o “echao pa lante” ¿Sabe?

    Lo que sí le rogaría es que, a las señoras de este blog, no las llame señoritas en ese tono, que eso sí que es mal sonante y despectivo.

    Ah, y estoy completamente de acuerdo en que no existen palabras mal sonantes; palabras hay.

    Ha sido un placer.

  22. Miguel Veyrat

    Muchas gracias por vuestros cuidados emocionantes, Pavlova y Juan, aunque no creo que me convierta nunca en un experto practicante. :-) y ;-) para todos.

    A don Lázaro sal fuera, que le decía en tiempos Momammed Benimamamela, le recomiendo el “Diccionario Secreto” de Camilo J. Cela, publicado por Alfaguara en tres tomos en 1968. Al menos esa es la edición que tengo, no sé si existirá ya en el mercado, pero puede hacerse con él y mejorar su elenco de palabras obscenas, altisonantes, gárrulas, e incluso cultas, con las que cuidar su “Orquiepididimitis”, que viene de epidídimo e inflamación y supone una inflamación simultánea del testículo y el epidídimo. También puede que padezca de Orquineuralgia o de Orquiopexia (le dejo que lo busque usted) algo más difíciles de tratar. Peor en fin, así dispondrá de mayor elenco de expresiones con las que dar rotundidad a su malestar vital.

    Doña Berta, no frecuente usted a lacanianos, que es muy joven… No sea que le pase a nuestro añorado Althusser, su suicidado paciente y asesino de su esposa. Al menos, infórmese bien y léalo todo sobre esa peligrosa —y cursi— secta psicoanalítica.

  23. Alejandro Lillo

    Don Miguel, me alegro de su recuperación. Doña Pavlova, señor Planas, gracias por sus lecciones de emoticones. Intentaremos practicarlos. :-) ;-} ;-] :~()

    Doña Marisa, doña Berta, no se preocupen por Lázaro. En este blog pasa como en El señor de los anillos: todo el mundo tiene un papel que desempeñar en este historia, solo que a unos les corresponden personajes más agraciados que a otros… Considero, con David P. Montesinos, que Lázaro es un buen contrapunto. Así que le animo a que siga así aunque debo confesarle que me gustaría que alargara algo más sus intervenciones.

    Con respecto al artículo de Justo, veremos. Creo que el PSOE va a encontrar el camino para contrarrestar la ilimitada hipocresía de los peperos valencianos en materia de comunicación ciudadana. En eso soy optimista, aunque para conseguirlo deberá hacer una política de “principios y convicciones”, y no tanto la que venía haciendo hasta ahora, de cara a la galería, más preocupados por lo que pensarán los votantes que por desmontar y distanciarse con rotundidad de los perversos (otra vez sale la palabrita) y maniqueos planteamientos del PP. Vamos, que tienen que echarle arrestos. Ustedes ya me entienden…

  24. Marisa Bou

    Le entendemos, señor Lillo,le entendemos. ¿Cómo no? Por eso mismo,no basta el cambio generacional, que más parece que la juventud nos quiera enviar a la residencia… Desde que el mundo es mundo, el consejo de ancianos ha estado siempre vigilante para que los retoños no se equivocaran, al menos, en lo que ellos se equivocaron en su día. Es decir, los errores están para aprender de ellos, cáspita (para Lázaro: me cago en la leche).
    Porque, si bien ellos tienen la fuerza de la juventud, nosotros tenemos la que nos dan, precisamente, nuestros principios y nuestras convicciones.

  25. Pavlova

    Marisa, me río mucho, mucho con las cosas que dice. Me alegra el día y eso no lo hace todo el mundo. Gracias.

    El consejo de ancianos y, entre los gitanos, esas gentes que, entre ellos, funcionan mejor que nadie y que, en líneas generales, son felices, el patriarca, con poder decisorio absoluto entre todas sus gentes, no sólo entre los jóvenes.

  26. Kant

    Verá, doña Marisa, me parece que ha leído ud en clave bondadosa y no trataba yo de ser bueno. Cuando afirmaba que me producía zozobra el “ya veremos” del final de don Justo, lo hacía más en la línea que señalaba el sr. Veyrat, aunque en sentido contrario. Me explico. Me refería a que, en efecto, como subraya el volteriano caballero, menos zozobra y más esperanza, menos esperanza y más hechos. Ya sabe que me pirra don Tito Livio – “facta, non verba” – y que los congresos suelen ser más dados a la palabra inmoderada y vacua, la escenografía deslumbrante en cartón piedra y el apaño bastardo e inconfesable en las bambalinas (o cafeterías) que a diseños estratégicos, propuestas operativas concretas y argumentos con definiciones sinceras. Si me relee, en mi exposición, antes de llegar a ese punto de la zozobra, introducía la siguiente “conditio sine qua non” para quien tenga que derrotar a los arteros pepistas (y perdónenme que me cite) “… una alternativa tan astuta como fuerte”. Entonces, ¿salió del Congreso esa propuesta astuta que, si me permite usar el ejemplo literario de “Dune”, como la Casa Atreides, sepa descubrir y desarmar la trampa dentro de la trampa, dentro de la trampa? ¿Surgió de él una organización fuerte capaz de enfrentarse a la Casa Harkonen, si me permiten seguir con el modelo Arrakis?. Veo los rostros e investigo las trayectorias. No me parece que el sr. Alarte sea un émulo de Paul Muabdib por más que el MH sr. Camps tenga un indudable perfil Harkonen; ni que el nuevo PSOE valenciano tenga pinta de estar compuesto por freman, por más fe carbonaria que le tire un número, no menor, de militantes. Así que mi visión del “ya veremos” no presenta los tintes esperanzadores que, creo, debían haber transmitido YA a la sociedad valenciana, al revés, me parecen malos presagios.

    Argggg… ¡doña Berta!… ¿¡”lacanaiana convencida”!?… Como es nueva en el “blog” ignora de mi animadversión contra la magia convertida en ciencia y la opinión en argumento, así que le recomendaré un texto que ya antes, en otras ediciones del “blog” previas a su arribada, he recomendado fervientemente para diversos temas de sinvergüencería presuntamente progresista. Me refiero a “Imposturas intelectuales” de los srs. Sokal y Bricmont, editado en español por Paidós. El sr. Lacan tiene un capítulo entero dedicado a su desfachatez. Y, en este caso, los autores no especulan, objetivizan. Lo hacen usando los propios textos del autor. Léalo, por favor. Y luego me dice si sigue tan convencida.

    Por otra parte, admitiendo la tesis del sr. Tetlock, si bien los análisis teóricos de los extremos políticos son los más nítidos – por más que, en demasiadas ocasiones su praxis sea convergente – el problema llega cuando nos aproximamos a los centros. ¿Está ud segura que milita en un partido de izquierda?. Don Adolfo Suárez, declarado liberal y, por ende, ubicado en el magmático centro, desde la derecha, se ponía las manos en la cabeza ante la actitud del PSOE en temas básicos… para la izquierda (la OTAN, la energía nuclear…) y nos sonrojaba diciendo: “estamos pasando al PSOE por la izquierda”. El sonrojo venía porque tenía razón.

    Coincidiendo con ud. plenamente en que hay que saber separar y ubicar la parte teórica – donde cabe la discrepancia – de la práctica – donde sólo hay lugar para la acción unitaria – y, en efecto, sabiendo darle a la autocrítica un sentido resolutivo, permítame más puntos de escéptico: ¿está ud segura que “emborrachamos a la sociedad civil con (…)”? ¿está ud. segura que, en el País Valenciano, hay sociedad civil constituida y progresista (ni siquiera le pido que sea de izquierdas)?… ¿por qué no repasa la actividad política del PSOE en los 80 – cuando tiene el poder – y advierte que su partido se dedica a dinamitar la prensa progresista crítica con su mandato y a descabezar organizaciones cívicas independientes (asociaciones de vecinos, culturales…) para absorberlas en la trama de su propio poder (sus líderes pasan a ser concejales, asesores, funcionarios de designación…)? Es el PSOE quien desmota toda la potencialidad de la sociedad civil valenciana, quien la extermina, privándola de voz y de organización. No, no han emborrachado a lo que no existe, ni siquiera al ciudadano, lo que han conseguido es que se les ignore. A nadie – al ciudadano medio – le importa nada lo que pasa en la calle Blanquerías. Pues eso, autocrítica, pero no para lamentarse, para cambiar ¿y cree ud que con el sr. Alarte y el curriculum populista (pregunte a sus vecinos) y prepotente (pregunte a sus funcionarios) que presenta como alcalde algo va a cambiar?

    ¡Por los Dioses Inmortales!… ¿se da cuenta que ud – y demasiados como ud – considera un triunfo que no se le haya cambiado el nombre desde Madrid?… Vuelva a la memoria de su propio Partido, el de don Ernest Lluch, el de don Alfons Cucó… ¿pues el PSPV no iba a ser como el PSC?… ¡y ahora, “el gran logro” es que la dirección de su partido les permita mantener… su propio nombre!… pero ¿de qué Partido me está hablando? ¿qué cestos quiere hacer con esos mimbres?…

    Por mi parte, sra. Chulvi, percibo en ud. en la sra. Bou y en otras damas militantes cuyo nombre ahora callo, un ímpetu, una claridad de ideas, una ilusión – nada ilusoria, por cierto – que, esas sí, me llenaron de esperanzas para obtener hechos, hechos, hechos… Ni doblegarse al centralismo, ni continuismo suicida. Una nueva idea, unas nuevas personas, un nuevo partido, una nueva presencia social, un nuevo contacto con los ciudadanos… Y me toman como “ideólogo” a don Pepiño Blanco y como líder al intrépido don Jorge Alarte… Sin duda, doña Berta, la clave está en lo que dice: “o la izquierda institucional se olvida de sí misma y empieza a pensar en clave ciudadana o estamos perdidos” ¿y la respuesta, la tiene que dar el PSOE del sr. Alarte?… Le aseguro, apreciada contertulia, que como el PP no pierda, el PSOE no gana.

    Por último, pequeñas reprimendas – que se las doy si me lo permiten y sólo porque las quiero – mire (1) el sr. Alarte no tiene un discurso político débil, no tiene discurso político, punto. (2) el sr. Alarte no sabe dar un “giro ciudadano” sabe ganar unas elecciones en un pueblo, no especialmente grande. Y (3) No, no y mil veces no: la sociedad civil NO debe entrar en el Partido, el Partido necesita la crítica externa, constructiva y libre de los ciudadanos. Necesita el librepensamiento que es imposible con una militancia consecuente. Ya se produjo en los 80, como le contaba “up supra”, lo que se llamó en Barcelona “el rapto de la iniciativa ciudadana” precisamente por eso, por ahogar cualquier alternativa que no fuera la del Partido y ya ha visto los resultados.

    Ah y dejemos el “entrismo” en paz que no creo fuera ese el propósito troskista cuando lo practicó.

    En fin, le decía que la reprimenda se la daba – a ud, a doña Marisa y a las otras mujeres citadas – si me lo permitían. Si me lo permiten, ahí queda, sirva como mi aportación crítica y externa a su reflexión post congresual. Si no me lo permiten, discúlpenme uds, consideren que no hable para uds. sino para unos lectores valencianos – amén de los españoles que pueden aprender de nuestros errores – que, creo, esperaban más, mucho más del PSOE en el País Valenciano.

    Ay, y al resto de contertulios, discúlpenme la longitud de mi intervención, excesiva, sin duda. Perdón.

  27. Alejandro Lillo

    Se habrá quedado a gusto, señor Kant. Por equilibrar la balanza: dele un voto de confianza al señor Alarte. A él no le conozco, pero se que cuenta con algún que otro buen colaborardor. Aquí no se trata de ganar inmediatamente las elecciones. Me conformaría con que se enderezara mínimamente el rumbo. Ya ve que no soy muy ambicioso… Recuerde que nuestro Paul Atreides apenas era un niño cuando se produjo la traición, y que fue el desierto de Dune el que lo despertó, transformándolo.

  28. Miguel Veyrat

    No, en absoluto, Kant, coincido en todos sus argumentos, y me supera en conocimiento directo del detalle de lo sucedido en Valencia —donde no vivo desde hace tantos años aunque permanezca unido espiritualmente a la tierra donde nací—, que no deja de ser similar a lo ocurrido en otras agrupaciones y federaciones del PSOE, incluso en empeñarse en la conservación inútil de sus siglas nacionalistas, desvirtuando el “centralismo jacobino” de su fundador.

    No hace falta que coincida en usted sobre Lacan. Conocí de cerca la agonía de Althusser en el diván del silencioso impostor. Mi desprecio por la secta está claramente expresado en mi entrada anterior.

    Solamente aclarar por último, porque en mi juventud fui “tachado” de trotskista, que esa invectiva definitoria era aplicada al estalinista modo practicado por todo partido de izquierdas, para apartar en un oscuro ghetto a los que opinaban distinto a la dirección (y no digo disidentes, de modo voluntario).

    Recordemos que Trostski fue instituído por Lenin como su heredero político, y que tras el fracaso de la N.E.P. (La Nueva Economía Política), la entrada en órbita de Stalin con el Capitalismo Monopolista de Estado, destruyó toda esperanza socialista de encaminarse hacia la mítica edad de oro prevista por los fundadores Marx y Engels. Los suicidios de Alejandra Kolontai, Esenin, Mayakovski y tantos intelectuales y obreros de todo tipo que habían pensado y dirigido la Revolución de 1917, la apertura Gulags y Chekas, la persecución y vil asesinato de Leon Trotski (el creador y general en jefe del Ejército Rojo que ganó la guerra civil y doblegó a la Santa Coalición europea), hablarían por sí solos.

    ¿Trotskistas? No podremos saber, desgraciadamente cuánto hubiera cambiado la historia sin el efecto mariposa de aquél piolet empuñado por el desalmado Ramón Mercader y ciega y sectaria complicidad de la ahora enaltecida Frieda Kahlo y su vil compañero preñado de odio, el pintor Diego Rivera.

  29. jserna

    De prisa: escribo al trote. A partir de las radicales y documentadas intervenciones de Kant, Miguel Veyrat menciona la agonía de Louis Althusser. Fue para mí una epifanía la lectura de sus memorias: ‘El porvenir es largo’, publicadas en Destino y, supongo, inencontrables hoy por el mercado loco que descarta y desecha. Althusser, qué desnudo integral, que revelación y qué ternura: su debilidad, su vejez, su lucha titánica por aprender y por afirmar orgullosamente sus ignorancias. Al final, con lacanianos o sin ellos, Althusser creció con la escritura de su memoria. He de volver a leer ese texto gigantesco y patético.

  30. Kant

    Don Alejandro… llevo escuchando la cantinela de “démosles un voto de confianza” desde que el sr. Lerma acabo su carrera de Económicas siendo Conseller de Economia (¿o ya era presidente?), la producción cerera de las abejas patrias está exhausta.

    De acuerdo, sr. Lillo, recuerdo al joven Paul caminar como un sufí por el desierto… pero recuerde ud también al santo cristiano valentino, Vicent Ferrer: “qui de lluny ho sembla, de propo ho és” (quien de lejos lo parece, de cerca lo es) Y, de lejos, al sr. Alarte no le veo mucha pinta derviche. Al menos, yo.

    ¡Qué cosas, don Miguel!… yo también fui tachado de trotskista… y por los mismos motivos… qué aburridísima falta de imaginación la de nuestros enemigos internos, qué plomos.

  31. Miguel Veyrat

    Sí, qué gran libro de título mal traducido por la docta señora que lo hizo. “l’Avenir dure longtemps”, debe traducirse por “El porvenir tarda en llegar”, y no por “El porvenir es largo”. La traductora, laureada y muy buena, Marta Pessarrodona, seguramente desconoce algunas expresiones coloquiales: “que le temps me dure!” por ejemplo, se traduciría por “¡qué larga se me hace la espera!”, por ejemplo, y todo según los contextos.

    La edición de Destino en Áncora y Delfín, de 1992 está sin duda agotada, y a nuestra “clase” intelectual Althusser se la trae al pairo seguramente, por ello no se habrá reeditado. Quizá hasta ignoren que se trata de uno de los más grandes teóricos del marxismo estructuralista. Lectura muy recomendable, como dice don Justo. Invito a domina Berta a que lo busque en Internet: las librerías virtuales están deseando encontrar libros y venderlos por estos días de crisis.

  32. Kant

    Estoy parlanchín, viven los Dioses Inmortales, y se nos cruzaron las intervenciones, don Justo. ¿Y un “post” con sus reflexiones sobre “un ” Althusser (“todos sería demasiado, me parece)? Es una sugerencia.

  33. jserna

    Yo sé que el título de las memorias de Althusser es erróneo (el porvenir tarda en llegar, en efecto); pero quiero pensar que ese sesgo del título español (el porvenir es largo, es decir, dura) es un acierto involuntario, si quieren. Las cosas no están dadas de una vez para siempre, desconocemos exactamente los efectos de nuestras acciones y el juicio, la reparación o la condena de nuestros actos los confiamos a un futuro cuya duración ignoramos. Hay mucho de teología y de teleología en esa acepción que se atribuye a Althusser. Pero hay también mucho de evidencia real: está por ver qué será de nosotros.

    Sr. Kant, nada me gustaría más que releer ‘El porvenir es largo’, pero no sé si me puedo comprometer con mis lecturas indisciplinadas. Lo voy a intentar.

  34. Alejandro Lillo

    Conociendo su amor por Freud, señor Kant, ni me imagino cómo se habrá puesto con Lacan, ¡ja, ja, ja!

    Ánimo, doña Berta, yo estoy con usted.

  35. Miguel Veyrat

    El porvenir es el futuro, el futuro es ciego, sólo podemos intentar acelerarlo (es lo marxista) y aguardar mientras luchamos por ello, a que se realice según nuestros propósitos. Que tarden en llegar es la reflexión de un hombre ya desencantado. Siempre hay puntos de vista que difieren según el ángulo, pueden llamarse y se llaman también puntos de fuga.

  36. Angel Duarte

    Perdona Justo, ¿cuando hablas de población civil te refieres a los espectadores, no?
    No recuerdo el título -hoy tengo una clase tras otra, paso de Pareto a Yoshida sin solución de continuidad, y estoy abotargado- pero en TV3 pasaban hace años una serie británica, muy divertida, sobre la resistencia francesa -Al·lò, al·lò, tal vez?. Pues bien, me parece que, no ya en Valencia, en España toda, nos hemos convertido todos, un poco, en el alter ego del tabernero bizco y displicente que ya no sabe para dónde mirar cuando en el café entran unos y otros.
    Como puedes ver, estoy atando cabos y volviendo a ese post sensacional del recuerdo televisivo infantil.

  37. Kant

    Bien, sr, Duarte, hilemos seriales televisivos de la TV3 y la situación política valenciana (española, europea y mundial, allá donde se diera un sistema político semejante al nuestro). Incomprensiblemente, las televisiones castellanoparlantes no pasaron ninguna de estas series. En común tienen ser británicas, políticas y cómicas.

    Imprescindible para todos los cursillos estivales (tomen nota los secretarios de formación), la serie “Sí, ministre” y su sucesora “Sí, primer ministre”. Es de los 80 y con tres actores que retratan sus cargos. El oportunísimo Paul Eddington es el político, ministro de “Asuntos Administrativos”; un espléndido Nigel Hawthorne es el funcionario de carrera, el secretario del Ministerio y un tercero cuyo nombre no recuerdo aunque su facies, es igualmente olvidable y anodina, como su oficio, era el asesor del ministro. Si don Justo pudiera colgar el fotograma de los tres, comprendería a qué me refiero. Si lo hace verán, con un planteamiento cristológico, que el de en medio, es el ministro; a su derecha (la izquierda de la foto) sonríe el buen ladrón, y en el lado contrario, el secretario, trasunto del malo, burla a todos. Quien no conoce las relaciones entre esos tres personajes, no tiene ni idea de qué es la política real (ni la congresual, ni la mediática, ni la intelectual).

    Afortunadamente para los hispanoparlantes se publicaron en castellano las tres novelas en las que se basa la serie: “Si ministro”, “No ministro” y “Sí, presidente”. No puedo darle su referencia bibliográfica porque las tengo en Ámbar y, como saben, aún no he podido conquistarla, pero un buen librero de viejo seguro que se los puede proporcionar.

    La otra serie que recomendaría sería “L’Escurçó Negre”. Creo que llegó a pasar por alguna cadena española con el nombre de “La Víbora Negra” pero sin éxito, algo que suele pasar gracias a los pésimos programadores que padecemos en prácticamente todas las cadenas (debieron deformarse en el mismo colegio). Sin embargo es muy buena. Un texto de don Richard Curtis en una producción dirigida por don Martin Shardlow e interpretada por don Rowan Atkinson (no tiene nada, nada que ver con Mr Bean, nada, insisto) Narra la historia del intento de ascenso al poder, a lo largo de la historia británica (desde la prehistoria hasta un capítulo especial de política-ficción futura), de una miserable y despiadada dinastía de nobles cuyo título es el de “Lord Escurçó Negre” (Lord Vívora Negra). Viene a ser aquello del visir Iznogoud, que quería “ser califa en lugar del califa” pero contado en audiovisual con la ironía e inteligencia británica a un público que debe ser irónico e inteligente. Desternillante. Ideal para concluir un programa de formación política de esos de verano, de langostinos junto al mar.

    “Post Scriptum” a don Justo: ahora le mando la foto que cito. Haga ud lo que pueda. Gracias.

  38. Isabel Zarzuela

    Sra. Chulvi, comenta en una de sus intervenciones que una amiga suya psicoanalista decía que el problema de la izquierda era su afición a debatir sobre sí misma en guerras interminables. Fíjese que yo en eso no veo un problema, todo lo contrario, creo que es necesario, salvo como Vd. comenta, que en el discurso sólo hablen de ellos mismos y hayan olvidado a la sociedad. Ya decía D. Justo en su entrada del 16 de septiembre, Para qué sirve un partido, que “Los partidos políticos son instituciones públicas. Tratan de los asuntos generales, tratan de los intereses generales y tratan de establecer las normas que protegen lo privado y los códigos que salvaguardan lo público (…)Un partido político es un agregado de intereses, una organización que dice representar los intereses de una parte o de la totalidad de la población. Intereses son objetivos que alguien se propone alcanzar, pero son también las ventajas ya logradas, ya consolidadas. Los partidos se ofrecen a la sociedad para representar esos objetivos y esas ventajas”.
    Siempre y cuando se haga autocrítica sobre la manera de determinar esos objetivos, esos intereses, y sobre todo no se olviden que tratan de asuntos generales, me parace que la autocrítica siempre será constructiva.
    Ahora bien, uno de los graves problemas que ha tenido el PSPV durante muchos años, ha sido precisamente la no aceptación de la crítica. El núcleo duro, que no tenía otro oficio (literalmente escribiendo) más que el estar sentado en el sillón, desplazaba (o marginaba) a todo grupo que con su pensamiento renovador y crítico pudiera hacer tambalear su posición, y claro, no tener otro oficio es un problema. Y no me refiero a este grupo crítico como propugnadores de un cambio generacional, Dña. Marisa, sino de un cambio en el pensamiento, pues buena parte de ellos oscilan entre los 40 y 60 años. Y es que, como dice el también volteriano Sr. Kant, además, el “partido necesita la crítica externa, constructiva y libre de los ciudadanos”. Así pues, no dejemos de lado la crítica, pues ésta nos conecta con el mundo real.
    También estoy de acuerdo con el Sr. Kant, en que si el PP no pierde, el PSPV no gana. La ciudadanía valenciana es muy, muy de derechas. Y bueno, aunque suene muy utópico, teniendo en cuenta cuál es el enemigo común ( a veces no está tan claro), a lo mejor deberían ir de la mano todas las fuerzas y partidos progresistas, dejando de lado el ombligo de cada uno y pensando en el de todos los ciudadanos.

    D. Miguel, espero su pronta recuperación.

    D. Justo, felicidades de nuevo por su colaboración en el País.

  39. Kant

    Gracias, don Justo, muy amable.

    Don Miguel, me escama su nuevo silencio. ¡Mire que le dije que probase con coñac para limpiar sus cañerías!…

    Doña Isabel, clavó ud en mi un dardo doloroso. Dijo: “La ciudadanía valenciana es muy, muy de derechas” y casi me mata. Me mata porque tiene razón. Me mata porque nunca antes fue así. Tierra realista cuando había que enfrentarse a la nobleza, tierra agermanada cuando había que oponerse al rey, tierra austracista, tierra liberal, sindicalista, roja, tierra resistente… Siempre el pueblo con la opción de progreso. La que facilitaba la transición del feudalismo al capitalismo, la que desarrollaba éste, la que lo criticaba, la que articulaba la sociedad a partir del Derecho y la Libertad… y en eso llegó don Juan Lerma – el “lermakari”, como le llamaba mi padre – y con él sus huestes y sus modos. Herederos de ese capital progresista y sus dilapidadores.

    No hace mucho, un amigo, don Valentí Figueres, productor de “Los Sueños de la Hormiga Roja”, tuvo la gentileza de obsequiarme con una copia en DVD de su documental “Un grito pegado en la pared” – una aproximación biográfica al artista valenciano Manuel Monleón – que, inconcebiblemente había pasado (eso sí, a horas intempestivas) por “Punt 2” (la segunda cadena autonómica) que, claro, está en la misma línea ideológica-militante que TeleMadrid. Vi el documental en una casa repleta de veinteañeros con algún “anciano” de treinta y pocos. Los espectadores íbamos a ser dos, la insensata que quiere compartir conmigo lo que nos queda de vida (¡qué atrocidad!… espero que se lo piense mejor) y yo.

    El documental ambientada muy correcta y ecuánimemente – de otra forma el PP lo hubiera censurado, apologías pocas – nos introducía en su vida a la par que en la valenciana de la IIª República… Primero fueron los treintañeros, luego los más jóvenes. Poco a poco se agruparon a nuestro alrededor para ver con nosotros dos el documental. Cuando concluyó, nadie tenía, o quería, o podía, decir algo. Hasta que un amigo de mi hijo, con indisimulado pasmo, exclamó: “¡pero si València era roja!” Y, a partir de ahí se sorprendieron a si mismos hablando y hablando y hablando de política, de la que teníamos, de la que fue, y de la que se dilapidó. Mientras charlaban animadamente, sentí la sombra, larga y silente, de los que lucharon y vencieron – hasta en la derrota – por la tierra y liberta de nuestros padres; adiviné en ellas la resignación de quien sólo puede esgrimir una triste sonrisa viendo la impotencia y necedad de sus hijos.

  40. jserna

    Agradezco a Isabel Zarzuela sus reflexiones profundas. En el anterior post y en éste. Da que pensar, sí. Perdone que no le comente sus palabras como se merecen: desde luego, el partido socialista necesita de la crítica externa. Si persiste en su encastillamiento, muchos desertarán. Espero que no suceda tal cosa.

    Consigo a duras penas leer y escribir en la circunstancia en que me encuentro. Voy renovando el post… Mañana, si no hay cataclismo, nuevo post.

  41. Hemeroteca y Blogosfera

    El pensador esloveno Slavoj Zizek en El País, 2 de octubre de 2008.

    El pensador esloveno Slavoj Zizek en Los archivos de Justo Serna, 9 de noviembre de 2006.

    Decíamos ayer (2006):

    “…Al leerle otra vez, he recordado Irak. La tetera prestada, un libro de Slavoj Zizek, que les recomiendo vivamente. Es un volumen extraño de un sociólogo esloveno de gran éxito actual. No es un bluff. Es un tipo preparadísimo dotado de una erudición apabullante y de una formación freudiana-lacaniana que, si no se le desborda, da como resultado análisis finísimos e implacables. Es imposible glosar aquí todos los matices de su pensamiento zigzagueante, pero sí quería valerme de un par de ideas.

    “Fue la misma inflamación de la retórica ética abstracta de las declaraciones públicas de George W. Bush (del tipo de ‘¿Tiene el mundo el valor de actuar contra el Mal o no?’) lo que reveló la profunda pobreza ética de la postura norteamericana; la función de la referencia ética aquí es puramente mistificadora; solamente sirve para ocultar lo que está en juego desde el punto de vista político, lo cual no es difícil de ver”. A lo largo de su volumen repasa lo que Bush y Rumsfeld argumentaron o pretextaron para invadir Irak, lo endeble de sus posiciones, y sobre todo los verdaderos efectos de ese conflicto: una revolución blanda que ha de transformar nuestras sociedades con la obsesión de la seguridad y del control panóptico de los ciudadanos. En el viejo panóptico de Jeremy Bentham –luego glosado por Michel Foucault en Vigilar y castigar–, un espacio ha de ser vigilado por un solo custodio con un simple golpe de vista. Por eso, la disposición arquitectónica del edificio tiene forma circular. Ahora, por el contrario, estos primitivismos técnicos han sido superados por la sofisticación de los sistemas de control o por la incorporación de los ciudadanos a labores de vigilancia interna).

    Pero, en su libro, lo que mejor trata Zizek es la lógica de la intervención americana: “sólo intentamos hacer el bien, ayudar a otros, traer la paz y prosperidad, y mira lo que nos dan a cambio…” Es una lógica antigua y glosada por el propio cine americano (Centauros del desierto o Taxi Driver), una forma de operar que vemos en “la figura del ‘americano tranquilo’, un agente ingenuo y benevolente que sinceramente quiere llevar la democracia y la libertad occidental a los vietnamitas [por ejemplo]; lo que ocurre es que sus intenciones falla totalmente, o, como escribió Graham Greene, “nunca conocí a un hombre que tuviera mejores motivos para todos los problemas que causó”. Sinceramente o no, lo cierto es que Donald Rumsfeld, George W. Bush pretextaron hacer el bien, se disculparon con los mejores motivos, para finalmente ocasionar un sinfín de problemas en Irak y fuera de Irak”.

    Leer más en Los archivos de Justo Serna, 9 de noviembre de 2006.

  42. Marisa Bou

    No se ya si escribir la intervención que pensé colgar esta mañana, en respuesta de una larga andanada del señor Kant, pues el post ha avanzado mucho, se han expresado muchas opiniones y yo estoy de acuerdo con muchas de ellas. Sólo que un cierto nivel de compromiso me obliga a no hacerlas públicas.

    El tema versa sobre un “chorreo” que nos pegó, a mí, a doña Berta y a no sé qué otras misteriosas damas, serían las 12:30 de esta mañana. Como doña Berta sabe defenderse solita y a las otras damas no las conozco, salgo ern mi propia defensa, aunque sea tarde (no pude hacerlo antes).

    Pues vaya, señor Kant, que sabe usted muchos latines y ¿no se da cuenta de que mi buenismo es una máscara similar a la suya? Tenga en cuenta que yo, desde el principio, he querido evitar entrar en ese inmoderado debate que se ha montado alrededor del congreso del pesepeve. Y cuando digo pesepeve, no estoy diciendo que haya sido nuestro mejor logro el de mantener las siglas. Ese ha sido un debate “en cortina de humo”, para entretener al personal. Pero les salió el tiro por la culata, pures los delegados debatieron y “colaron” la mayor parte de las enmiendas que habíamos presentado, de modo que la conclusión del documento no la reconocen ni sus padres putativos.

    Por otra parte, querido Kant, es posible también que yo pueda estar de acuerdo con algunas (o bastantes) de las opiniones vertidas por usted, pero es mi deber no expresarlas en un foro público. Antes al contrario. Antes al contrario, creo que lo que debo hacer es tratar de contrarrestar, en la medida y con los medios que estén a mi alcance, esos defectos que usted menciona.

    Finalmente, señor Kant, le permito cualquier reprimenda que yo, personalmente, me haya, en su opinión, merecido; pero nunca voy a hacerme responsable de las opiniones de las demás señoras que menciona,que a ellas corresponde hacerlo. Así que sólo tomaré en cuenta sus alusiones a mí, pues las supongo hechas desde el aprecio.

    ¡Y basta ya, repámpanos! Pues menos mal que no quería yo hablar del congreso… pero es que tiene usted más espinas que el Alcaudón, y siempre acabo prendida en alguna de ellas. Huiré hacia las Tumbas de Tiempo, a ver si consigo borrar algunas cosas de mi pasado.

  43. Miguel Veyrat

    Espero, esperamos de todo corazón que no haya cataclismo, Justo. Y si lo ha de haber, que la misma serenidad de ánimo que siempre te acompaña pueda hacerte obrar y pensar lo necesario y suficiente para llevar la calma a los tuyos. Ánimo siempre, sodalis.

    Don Kant, a veces mi silencio no se cura con el “espérit de ví” con que lo hacía mi abuelo de modo tan castizo y abundante.

  44. Alejandro Lillo

    Vayamos por partes, que aquí uno no da abasto. Señor Duarte, no sabe la alegría que me dio ayer con su cita de la grandísima serie Alò- Alò. Antaño en Valencia, cuando se podía ver la TV3, disfruté mucho con esa comedia. La tenía completamente olvidada hasta que sus palabras me la han devuelto, acompañada de una sonrisa y el recuerdo de grandes momentos frente al televisor. Realmente aquellos tiempos quedan muy lejos. Y sí, tal vez el mal de nuestra sociedad sea el del tabernero, que no sabe para donde mirar, temeroso de que cualquiera de sus actos vaya a enfadar a unos u a otros y vaya a perder lo poco que tiene. ¡Qué gran personaje! Relacionado con esto el señor Kant rememora y halaga también la serie de “Sí ministro”. Bien. La serie no la recuerdo, pero las novelas, ¡ay amigos míos!, las novelas son desternillantes, absolutamente geniales y, como apunta el señor Kant, muy recomendables y aleccionadoras. Pero como siempre, en especial la primera, “Sí, ministro”, un delicioso volumen de unas seiscientas páginas que deseas que no se acaben nunca. No me hagan caso, pero creo recordar que la editorial era Ultamar.

    Con respecto a lo que comenta la señora Zarzuela, coincido con ella en que la autocrítica siempre debe estar presente, aunque muchas veces produzca incomodidad y mal ambiente, pero es necesaria. Lo que querría resaltar aquí es que cada cosa tiene su momento. Hay un tiempo para la autocrítica y otro para la unión y el avance hacia delante (aunque estos dos supuestos se puedan y deban darse a la par). Lo que quiero decir es que siempre hay que tirar hacia delante, discutiendo, si es necesario, por el camino, pero hacia la victoria siempre.
    Doña Isabel también ha lanzado su dardo sobre mí, señor Kant, aunque tal vez en otro sentido que callaré ahora. Sin embargo, comparto su opinión sobre la ciudadanía valenciana y su histórica ubicación progresista. No se por qué (ya sabe que en ocasiones hago asociaciones un tanto extrañas) cuando usted afirmó: Doña Isabel, clavó ud en mi un dardo doloroso. Dijo: “La ciudadanía valenciana es muy, muy de derechas” y casi me mata. Cuando usted dijo eso acudieron a mi mente unos versos de Rubén Darío aparecidos en “El canto errante”. Permítanme que se los reproduzca:

    CASO

    A un cruzado caballero,
    garrido y noble garzón,
    en el palenque guerrero
    le clavaron un acero
    tan cerca del corazón,

    que el físico al contmeplarle,
    tras verle y examinarle,
    dijo: “Quedará sin vida
    si se pretende sacarle
    el venablo de la herida,”

    Por el dolor congojado,
    triste, débil, desangrado,
    después que tanto sufrió,
    con el acero clavado
    el caballero murió.

    Pues el físico decía
    que, en dicho caso, quien
    una herida tal tenía,
    con el venablo moría,
    sin el venablo también.

    ¿No comprendes Asunción,
    la historia que te he contado,
    la del garrido garzón
    con el acero clavado
    muy cerca del corazón?

    Pues el caso es verdadero;
    yo soy el herido, ingrata,
    y tu amor es el acero:
    ¡si me lo quitas me muero;
    si me lo dejas me mata!

    Después de esto, no pienso hablar de los lermistas, aunque coincido, señor Kant, coincido. Menudo páramo que han dejado, pfff.

    Para finalizar, Zizek me parece un crack. Sí, es una especie de freudiano-marxista-lacaniano. Y sí, no entiendo ni la mitad de lo que dice , pero lo que logro entrever, me fascina.

  45. Kant

    No, no, no… a ver, a ver, a ver… doña Marisa, desde luego, mis “reprimendas” se hicieron desde el afecto y, obvio, desde mi opinión personal. No imparto ex cátedra, ni poseo Verdad Absoluta alguna, opino. Y como opino, me puedo equivocar (y me equivoco) como cualquier hijo de vecino. Así que “reprimenda” sí pero subjetiva y “chorreo” ninguno. Ni a ud. ni a doña Berta, ni a ninguna de las mujeres del PSOE en el PV que conozco, aprecio y admiro por su posicionamiento crítico ante su Partido y – puedo decir de las que más conozco – ante la vida.

    Mi único interés con ella, con la reprimenda, fue el del tábano: pinchar para que escueza. “Tot allò que cou, cura” (Todo lo que escuece, cura) ¿no?. Pues eso estaba tratando de hacer/les, escocer para curar. ¿Por qué? por dos motivos, uno, mi responsabilidad civil: no quiero un partido socialdemócrata de lelos y corruptos, tal como quiero un partido liberal inteligente y tolerante; y, dos, por una paradójica afectividad (que también tengo con otros partidos, no crea), y es que cuando otros estaban en el colegio y no podía votar por mi edad (hoy día sí hubiese podido hacerlo) ya andaba yo por esos mundos de Gea relacionándome con un PSPV que no tiene nada, nada, absolutamente nada que ver con lo que conformó el lermismo-felipismo, pudrió su comodísima – repito, comodísima – estancia en la oposición y alcanzó el estado putrefacto que asomó en el Congreso de marras. Citemos a doña Ana Pavlova: vayapordiós.

    Más. Hay algo, eso sí, que no alcanzo a comprender de su actitud (y la de la sra. Chulvi). Traté de entenderlo, en su momento, a la luz que de ello hizo el sr. Veyrat cuando doña Berta salió con el tema pero no lo logré. Me refiero a expresiones del tipo “he querido evitar entrar en ese inmoderado debate” o “pero es mi deber no expresarlas en un foro público”. Vamos a ver, que me vuelvo loco, independientemente que no acabo de ver la inmoderación del debate, me llena de dudas su postura ¿pero no habíamos quedado que el Congreso era – entre otras cosas – para que la sociedad valenciana “redescubriese” a su Partido? ¿no se trataba de estar cerca de los ciudadanos haciéndoles llegar su mensaje? ¿no hemos quedado que eran uds. mentes libres?… ¿y ahora resulta que no quieren hablar del tema?… ¿esa es la forma de aproximarse a la sociedad, de transmitir sus ideas?… Estupefacto, pasmado y boquiabierto me deja. Bien, por mí, sea, no lo hablemos. Cerremos la cuestión. A la postre, yo les pedía hechos, no palabras. Bueno, ya tengo uno, éste.

    Sólo un detalle de forma, doña Marisa: doy por supuesto que no sólo la sra. Chulvi, cualquier contertulio se basta y se sobra para defender sus posturas por si solo, ante mi y ante cualquier otro contertulio. Aquí se trata de intercambiar ideas, no de “ganar” nada.

    Paso pues a otros asuntos vinculados con el “post”. En el “Público” de hoy se anuncia la reedición de “Operación Masacre”, del periodista argentino asesinado Rodolfo Walsh. Ya les hablé de él y esta obra hace poco. Como tengo el libro en edición argentina (Ediciones La Flor) supuse que sería algo complicado hacerse con él en España, afortunadamente con su publicación en la península se pone al alcance de todos. Se la recomiendo vivamente.

    “Post Scriptum”. He cometido el lamentable error de enseñarle al sr. Vila mi escrito. Me ha reñido inmisericordemente (yo también sufro las reprimendas de otros). Aduce que, leyéndome se podía pensar que me enfadé, así que me exige una rectificación. Es evidente que no lo haré porque considero que he expuesto mi argumentación de forma comedida y ponderada, pero sí recurriré a la martingala del sr. Planas para que se sepa que no estoy ni molesto, ni irritado, ni nada por el estilo, así que :-), especialmente por ud doña Marisa.

  46. Miguel Veyrat

    Sólo añadir —agradeciendo a doña Isabel su recuerdo y asegurándole mi completa recuperación gracias a la abstención (temporal, claro) de los “espirituosos” recomendados por el molieresco Kant (Médecin malgré-lui)—, que, acerca del concepto de autocrítica practicado habitualmente por los partidos tengo en la memoria una anécdota algo chusca del compañero que señalando con el dedo apuntado al pecho del culpable decía airado en plena reunión: “camarada, voy a hacerte ahora mismo la autocrítica”…

    Coincido con Kant y Lillo: la Valencia capital del gobierno legítimo de España durante la guerra de exterminio llevada a cabo por los ejércitos multinacionales franquistas contra la mayoría de españoles, la que fue castigada duramente durante el “Régimen” con los Gobernadores Civiles y Capitanes Generales más chulescos y bestiales, se convirtió en azucarillo disuelto en agua bendita debido en mi humilde opinión a la inane actitud de los gobiernos de Lerma. No me extraña el grito de asombro de los jóvenes que sólo ha vivido la época pepera: Pero si Valencia era roja! Exacto, lo era, y lo fue de modo heroico, y puede volver a serlo . Las culpas habrá que repartirlas a quien se debe: esa es a mi juicio la única autocrítica que deben los “lermistas” sobre todo a los valencianos.

    Mi emocionado homenaje al amigo Monleón con quien compartí en tiempos horas de exaltada euforia, así como al ya olvidado Ovidi Monllor, a quien tuve el honor de enseñar Paris por vez pimera junto a Vicent Andrés Estellés, ya huésped habitual de mi casa y de mi esposa de entonces, la poeta Clara Janés. Inolvidable.

  47. Kant

    Uf, se nos cruzaron los envíos, don Alejandro. Sí, creo recordar que, en efecto, en castellano, “Sí, ministro” se publicó en Ultramar (aunque no lo recordaba tan grueso).

    No sabe lo que le agradezco el poema de don Rubén. De hecho, hasta me resulta emocionante – como si me sonaran y resonaran los claros clarines – que nos regale esos versos. Gracias.

    A nivel de comentario personal, desconfío del autor abstruso. Salvo cuando nos adentramos en los universos quánticos o en las especulaciones que superan la velocidad de la luz, ámbitos en que la apoyatura del lenguaje matemático se hace imprescindible para poder comprender lo que expresamos, el resto de conocimientos que se generan en el mundo, digamos, atómico, el regido por Euclides y Newton no encierran misterio alguno que no pueda ser aprehendido con orden expositivo, claridad de ideas y concatenación lógica de las mismas. Si no es así, o el autor es un patán, o practica la metafísica – y por lo tanto, embuste – o, directamente, engaña.

    Vale, vale, también, reconozcámoslo, podría ser poesía (¡no se me altere, sr. Planas) pero eso, como el amor, está más allá del bien y del mal.

    Don Miguel, un abrazo fraternal.

  48. Kant

    Bueno, se nos volvieron a cruzar envíos, ahora, con don Miguel… ¡Me encanta Moliere! ;-)

    Mire, sr. Lillo, aprovecho y le recomiendo, del librito de Havemann, la introducción que hace a la sesión que le dedica a la mecánica quántica. No dispongo ahora de la obra así que no puedo indicarle el capítulo pero en el índice encontrará el único título en que se la cita. ¡Sapristi! ahora dudo… igual hay dos que hablan de ella, bueno, da igual, si no es uno será el otro. En esa introducción hace referencia a un articulo aparecido en la Gaceta de la Universidad Humbolt sobre la pertinencia o impertinencia del filósofo especulativo – que por demás no sabe hacer ni una raíz cuadrada – en el mundo de las ciencias físicas. No hacía falta esperar a Sokal y Bremont para desenmascarar simulacros de ciencia como el de Lacan y sus amiguetes.

  49. Alejandro Lillo

    y dígale al señor Vila de mi parte que a ver cuándo nos hacemos unas excursiones arqueológicas.

  50. Marisa Bou

    No, señor Kant, yo no me he enfadado, ni le considero enfadado a usted. Somos como somos.
    Y si, mi pensamiento es libre, pero estoy escamada con los resultados obtenidos al opinar libremente en foro público (no me refiero a éste). Me ha procurado no pocos problemas. Seguramente en una conversación privada acercaríamos posturas con mucha más facilidad.
    Esta actitud prudente mía, usted la considera censurable. ¡Qué le vamos a hacer!
    No quiero, en modo alguno, excusarme: sólo recordarles que ya el primer día dije que no me apetecía contar nada del congreso, al menos durante un tiempo. Necesitaba hacer una larga digestión, cual elefante que se comió una boa. Pero no ha habido forma humana de escaquearme.
    ¡En fin! Si estoy cabreada con alguien es con el Supremo, por haber fallado (?) en favor de la iglesia… ¡vayapordios!
    Señor Lillo, eso de las excursiones arqueológicas suena muy bien. ¿De que se trata, si puede saberse?

  51. Alejandro Lillo

    Doña Marisa, deberá preguntárselo al excursionista número uno por excelencia, nuestro aventurero señor Kant. Lo que pasa es que yo me apunto a un bombardeo. :-)

  52. Alejandro Lillo

    Eso deberá preguntárselo al excursionista número uno, a nuestro aventurero señor Kant. Lo que pasa es que yo me apunto a un bombardeo. :-)

  53. Kant

    En efecto, don Alejandro, es la lección 6ª de “Dialéctica sin dogma”. Pero no hace falta que ataque todo el capítulo si no le interesa la física. Me refería a lo que el sr. Havemann titula como “observación previa”, de la página 108 a la 110.

    Por otra parte, lo siento sinceramente porque toda la culpa es mía: estuve con el sr. Vila y se me pasó por completo comentarle el tema arqueológico. Los dos, él y yo, andamos bastante atareados (él más que yo) y cuando nos vemos hablamos de demasiadas cosas inútiles, lo cual siempre absorbe la atención y el tiempo. Por el programita que me pasó antes del verano (lo siento, no lo conservo, le hablo de memoria) recuerdo que tras Cortes de Arenós – que es donde estuve la última vez – se planeaba algo para Orpesa. Me tomaré una infusión de rabitos de pasa para recordarlo. Aunque creo que va a quedar con don Justo un día de estos, igual, hasta lo ve ud. antes que yo. Y es que, aunque es “motard”, como yo, siempre se le hace muy cuesta arriba venir a Corona.

    Doña Marisa, siento mucho los problemas que ha tenido por decir lo que piensa (en otros foros, no en éste), aunque, desde luego, yo no la censuré por su decisión de silencio, faltaría más. Piense y haga cada cual lo que más le plazca sin dañar a nadie. Lo único es que me extrañó lo que entiendo, yo, como contradictorio en su discurso – predicar la libertad de expresión y no practicarla; ser consciente de su imperiosa necesidad y reprimirse – pero, descuide, me hago cargo: la militancia, el Partido… Bien, yo le pedía hechos y no deja de proporcionármelos.

    Por otra parte, no creo que tengamos que acercar ninguna postura. Tiene ud razón, ud piensa como piensa y yo de otra forma. Ni mejor ni peor, diferente. Así que descuide ud también por esa parte. Más arriba le dije que no entendía el diálogo como una competición en la que se hubiese que reforzar a nadie ni se hubiese de ganar nada. Pensé interesante, pues, contrargumentarles para ayudarles en su análisis postcongresual. También me equivoqué. No necesitan voces críticas, se bastan consigo. Bueno, es otro hecho.

    Así que en paz quedamos. Le deseo que degluta ud. los resultados de su Congreso sin necesitar bicarbonato sódico. Ya pondremos a caldo a la Iglesia Católica en otro “post” que éste ya acabó e incluso tenemos otro, interesantísimo, en marcha.

  54. Alfons Alvarez Garcia

    Hola. Enhorabuena por la nueva ventana que te has abierto en El País, y por tu incorporación al equipo de “formadores” de periodistas. Hace mucha falta.

    El panorama periodístico valenciano no puede ser más deprimente. La mayoría de los periodistas salen del CEU San Pablo. La Universidad pública perdió el tren de la formación en su momento.

    En 1982, estudiando primero de periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona, un grupo de estudiantes valencianos nos entrevistamos con la entonces Vice Rectora de Extensión Universitaria. Le planteamos la necesidad de que la Universidad de Valencia se incorporara a la red de universidades españolas en las que se impartía Ciencias de la Información (las públicas: Madrid, País Vasco y Barcelona; privada: Navarra). Pero entonces la Universidad de Valencia tenía otras prioridades (por ejemplo la Facultad de Farmacia). No eran los únicos obstáculos que planteaba la introducción de los nuevos estudios. También estaba el “experimento” de Jenaro Talens del Instituto de Cine y Televisión, siguiendo, más o menos, el modelo americano de formación de periodistas en los que el periodismo es un complemento de otras especialidades universitarias. Había buenas intenciones, pero tal vez faltó impulso. Por último estaba la presión corporativa. La Unión de Periodistas y numerosas empresas editoras de diarios ponían la experiencia profesional como una de las principales vías, por no decir la principal, para el acceso a la profesión. No hacía falta la licenciatura de periodismo para ser periodista.

    En mi opinión, todos estos factores retrasaron la introducción de los estudios de periodismo en la Universitat de València Estudi General, y dejaron al CEU San Pablo el terreno libre para la formación de los periodistas valencianos. Así ocurrió durante unos años que además coincidieron con la llegada del Partido Popular al gobierno de la Generalitat, produciéndose una confluencia entre los intereses políticos e ideológicos del PP y los laborales de los nuevos periodistas. El PP tenía preparado el “corral” para los recién licenciados. Un lastre absoluto para la independencia y el buen hacer de una gran parte de los actuales periodistas valencianos.

    Cuando por fin la Universitat de València contó con licenciatura en Ciencias de la Información el mercado laboral estaba ya casi saturado por los titulados del CEU. Además, la limitación de plazas en la universidad pública ha puesto muy elevado el listón de la nota de corte de Selectividad para poder entrar.

    Bueno, no quiero ser un “plasta”. Sólo son algunas reflexiones que me hago viendo el panorama de los periodistas valencianos y su casi nula capacidad de crítica. A veces, las cosas también tienen su porqué.

    Un abrazo
    Alfons Àlvarez

  55. Berta Chulvi

    ¡Válgame Dios!

    La que se ha armado con mi intervención y yo sin enterarme! Le agradezco Sr. Kant su apasionando ataque. Ya sabe usted que la influencia de las minorías se basa en la creación del conflicto así que parece que yo lo práctico de forma involuntaria pero con eficacia. Cortesía obliga y paso a responderle

    1ª Me impresiona su rechazo foribundo del psiconálisis. Le diré que me parece la única terapia psicológica apta para mentes científicas. Pero al Psicoanálisis le pasa como a todo en la vida…los hay buenos y farsantes..Mi experiencia personal es extremadamente positiva y no voy a renunciar a ella por muchas ampollas que levante. Como ustedes saben nuestra mente es linguística y un enfoque como el del psiconálasis lacaniano para comprender ese mundo indescifrable de los sueños es utilísimo, pero claro esto es como la arqueología… hay que probarlo. En segundo lugar como aportación teórica la de Freud me parece innegable. Creo que una teoría se mide por los conceptos que pone disposición del mundo y el hallazgo teórico del “inconsciente” me parece de tanta relevancia para el siglo XX – y sus críticas son muy siglo XX – como lo fue el de la lucha de clases.

    2º) Estoy segura de militar en un partido de centro-izquierda. Y se lo digo sin sonrojos. Suarez está muy a la izquierda del Sr. Camps

    3º) No coincido con usted en eso de que la práctica exige acción unitaria. Lo único que exige la práctica es acción. Y en eso consiste mi decisión de militancia: “cansada de quejarme me decidí a actuar”

    4º) Sí que emborrachamos a la sociedad civil hablando sólo de nuestros problemas: Existe una izquierda que necesita fagocitarse a sí misma. Y sí creo que existe en el PV una sociedad civil constituida y progresista: Escola Valenciana, Compromis pel Territori son dos buenos ejemplos. Sólo que están huerfanos en el terreno de la acción política porque quienes se supone que debíamos conectar con sus demandas y elaborar propuestas de acción política a sus problemas andamos (yo desde luego, no) perdidos en cuitas internas.

    5º) No necesito repasar la historia el PSPV en los 80. La viví directamente por mis 40 años de edad en este momento y me alegré cuando el PSPV perdió las elecciones. Podría explicarle como me enfrente a Lerma en 1988 cuando me contrató como periodista en el gabinete de prensa de las primeras elecciones europeas. Rechacé un empleo en ese partido y escribí una carta en máquina de escribir y papel del PSOE que conservo como una alaja. Y eso no me impide pensar que mi voz sea necesaria hoy para construir una alternativa.

    4º) Alarte no me convence y me manifesté a las claras a favor de Romeu y Puig. Pero hoy me convence menos una postura tibia que de pábulo a las luchas internas. Sí que le doy una oportunidad, a él y a todo el mundo. Es un a priori político ¿O es que es Sr. humano no es aquel, precisamente, capaz de aprender y cambiar? Lo siento soy optimista convencida

    Le aseguro, apreciada contertulio, que mi esfuerzo es demostrar que podemos darle la vuelta a esa afirmación de que como el PP no pierda, el PSOE no gana. Reprimendas, viene de “reprimir”, pero mire yo – por lacaniana o por ingenua- no me reprimo: “sueño y trabajo”. Puede que la sociedad civil no deba entrar en los partidos pero sí los sujetos inteligentes, autocríticos y honestos …porque sino qué?

    Una madre agotada. Se despide agradecida por la atención prestada, y disculpe doña Isabel. Comparto 100 x 100 su análisis pero no me quedan fuerzas para matizar las pequeñas discrepancias.

  56. jserna

    1. Alfons, un saludo muy cordial. ¿No está cambiando el panorama universitario del periodismo en Valencia? Mi hijo ha iniciado los estudios de Comunicación Audivisual y no aparece desconcertado ni decepcionado. Más bien demuestra confiar en su futuro. En general, la Universidad pública parece ofrecerle un cuerpo docente con buena preparación, en algunos casos con profesores verdaderamente estimulantes; y parece ofrecerle también unas instalaciones materiales para práctica de comunicación que están a la altura de los mejores centros.

    2. Berta, es usted una polemista aguda aparte de una militante audaz y prudente, sensata, que sabe de la debilidad humana. Por eso, por lo que leo, no confía en la utopía y sí en la inteligencia, en el trabajo duro y enriquecedor que no se rinde ante las molestias cotidianas. No quiero ni imaginarme qué puede ser una discusión interna de su propio partido tratando de doblegarla: sus adversarios saben que se las ven con una contiende correosa. ¿O no?

  57. Marisa Bou

    Don Justo, muy acertado, como siempre, en su juicio sobre nuestra Berta. A lo que yo tengo que añadir que creo que nos hemos hecho amigas por esa razón: yo soy pura utopía y ella inteligencia firme.

    Pero a lo que iba, he entrado en este post, ya antiguo (hay que ver que velocidad) porque me ha venido a la mente un error muy tonto que cometí en mi intercambio de parrafadas con nuestro amigo Kant, y es, a la sazón, el siguiente: “Necesitaba hacer una larga digestión, cual elefante que se comió una boa” (citándome a mí misma). Es evidente que quise decir lo contrario, “cual boa que se comió un elefante” la mejor imagen de una indigestión que se puede encontrar en la literatura.

    Tal como la escribí, quedó bailando en mi cabeza como algo extraño que no se sabe bien qué es, hasta hoy, que he vuelto a verla, tal cual era, en mi recuerdo. Éstas son las malas pasadas de la memoria, cuando se está ya cerca del Sr. Alzheimer.

  58. Berta Chulvi

    Mi querida Marisa. De lo de la utopía y la inteligencia ya hablaremos, porque es evidente que no hay utopía sin inteligencia…sin embargo te escribo porque yo creo que fue un elefante el que se tragó una boa. O tu y yo las que nos tragamos un sapo. Besos. Berta

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