Shakespeare en Gaza

0. Mis mejores deseos para el año 2009. Reciban mi felicitación: algo compungida, es cierto. Mi último trimestre ha estado marcado por la muerte, por la tristeza de haber perdido a mi padre,  tan distinguido, tan caballeroso: mi mejor lector. He cumplido: he ido al cementerio el último día del año. He visto su lápida brillante, de mármoles bruñidos, y he visto sus flores vivas. Lo frecuento mucho, la verdad: cada vez que acudo no me acuerdo de la muerte; me acuerdo de la vida.

elgritomonigote1. Shakespeare en Gaza. Los muertos que un ejército bien pertrechado puede provocar son innumerables. Lo estamos viendo con espanto. El fanatismo que se le opone es tóxico, violento, acogedor: un comunitarismo que lanza cohetes,  que compensa a los suyos, que los justifica frente a quien responde con bombardeos.

En cierta ocasión cité a Amos Oz en un artículo de prensa. Como no podía ser de otra manera, Oz mostraba su repudio del fanatismo. El novelista israelí proponía  combatirlo con el humor, con la literatura, con la creación.  ¿Con la creación? Quien piensa sobre el mundo y rellena imaginando otra cosa lo reemplaza con fantasías reparadoras pero también con escenarios potenciales. Esos escenarios nos permiten sopesar a los otros, tenerlos en cuenta, hacerse cargo de ellos, vivir de manera diferente. Así es: la literatura y el arte permiten ponernos en el lugar del extraño. ¿Un efecto liberador? La literatura y el arte facilitan también el mal, la intoxicación: pueden procurar municiones ideológicas. Quién sabe… En última instancia, la literarura y el arte sirven simplemente para chillar, para dar un grito de horror ante lo que sucede sin remedio. ¿Sin remedio?

Oz hablaba del conflicto israelí-palestino y para enfrentarlo moralmente nos proponía regresar a los grandes, a William Shakespeare o a William Faulkner entre otros: sus obras habrían expresado y prefigurado el repertorio de las tragedias humanas. De las grandes y de las pequeñas tragedias de cada día. Nos harían más sabios, pues. Leo la prensa y veo la televisión, y sus imágenes violentas me desazonan. Un conflicto bélico no se combate con literatura, me digo. Ojalá fuera cierto lo que Oz nos proponía. Ojalá no fuera  una recomendación bienintencionada. No sé. Quienes vivimos lejos de Israel o de Palestina tal vez podríamos intentar algo semejante: servirnos de la literatura, como postula Amos Oz, con el fin de arrancarnos el fanatismo que siempre está a punto de explotar, de explotarnos. ¿Pero de qué les sirven la poesía o la novela a quienes allí viven?

Leo La tragedia Bush, de Jacob Weisberg, y me admira la habilidad del autor para convertir a Shakespeare en la falsilla de lo real, en el esquema de lo que ahora sucede. Explicar a George W. Bush empleando Enrique IV y Enrique V  no es un exceso literario: es un recurso común apelar a Shakespeare, un recurso que o se hace bien o es mero aderezo. Yo intenté hacerlo bien cuando hablando de política doméstica y de choques locales apelaba a El rey Lear.

Es difícil dar cuenta de las acciones humanas. Y sobre todo cuando éstas son acciones violentas: cuando es una tragedia lo que nos envuelve. Es difícil comprender las expectativas de quienes intervienen en un conflicto que sólo se resuelve con las armas. Los grandes choques del Novecientos fueron pensados y anticipados con graves errores de cálculo. Hablando precisamente de los errores repetidos dice Gabriel Kolko en El siglo de las guerras (2005): “Los gobernantes del siglo XX fueron claramente propensos a un obcecado delirio de grandeza”, a fantasías de omnipotencia, a arrogancias militares: presuntas guerras cortas que se prolongaron, presuntas guerras-relámpago que se perpetuaron, presuntas guerras de un solo frente que se desdoblaron, presuntas guerras cuerpo a cuerpo en la época del maquinismo y de los cohetes.

¿Alguien ha pensado en ello?

¿Continuará…?

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frankensteinmonigote12. Shakespeare en el libro Héroes alfabéticos (PUV, 2008). 

“…A comienzos de 2005, en Abc aparecía una noticia insólita. Que yo sepa ningún otro periódico español recogió esa información. “Los espías británicos leen a Shakespeare”, rezaba el titular. Firmado por el corresponsal del periódico Emili J. Blasco, se decía que los servicios secretos británicos estaban introduciendo reformas para mejorar su eficacia, después de los fracasos de información sobre las armas de destrucción masiva de Irak. “Shakespeare les está echando una mano”, añadía misteriosamente el reportero. “La iniciativa se inscribe en las medidas que están adoptando los servicios de espionaje del Reino Unido para mejorar su eficacia y salvar el descrédito que ha supuesto su información de que el régimen de Sadam Husein contaba con armas de destrucción masiva, dispuestas a ser usadas en un breve plazo de tiempo. El informe Butler presentado en julio estableció que los trabajos de inteligencia habían sido ‘seriamente defectuosos’, basados en fuentes ‘de poca confianza’, y aconsejó una serie de cambios”. Aparte de las reformas organizativas a introducir en el MI6, las mejoras podían lograrse si se adoptaba el teatro como espacio de análisis, “sobre todo si se tiene en cuenta que el trabajo de espía tiene mucho que ver con el arte de la representación”, añadía. Por eso los responsables de la iniciativa habían organizado varias sesiones para sus empleados centradas en piezas de Shakespeare, la última sobre Julio César”. Etcétera, etcétera. Debemos admitir que, dicho así, todo lo anterior parece propio de una ficción…”

Ilustraciones: VS

67 comments

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  1. Paco Fuster

    Yo he pensado muchas veces en eso de las municiones ideológicas. La historia del arte (literatura, pintura, cine…) está llena de artistas cuya obra ha sido usada, las mayoría de las veces descontextualizada y tergiversada, como munición ideológica, como justificación. Sería muy interesante que en la carrera de Historia o Historia del Arte hubiera un tipo de asignatura en la que se explicase eso: el uso intencionado de las manifestaciones artísticas con fines políticos a lo largo de la historia. Se descubrirían muchas cosas.

    Para grito de horror en el arte, me quedo con “El Guernica”. Todavía recuerdo la primera vez que lo vi en directo y traté de imaginarme, sabiendo que es imposible, el horror de las escenas que inspiraron a Picasso.

    Sobre “La Tragedia Bush” poco puedo decir. Bueno, puedo decir mucho, pero ya lo he dicho. A finales de esta semana, supongo, sale mi reseña del libro en “Ojos de Papel”. Es un acierto que lo hayan traducido al castellano porque, eso sí lo digo, es realmente interesante.

  2. Paco Fuster

    Acabo de recordar ahora que en Grafosfera, el blog de nuestro amigo Antonio Castillo, hay ahora mismo anunciado un libro sobre el mismo tema, la relación de la guerra (la 1ª Guerra Mundial en este caso) con la literatura y el lenguaje:
    http://grafosfera.blogspot.com/

  3. Juan Antonio Millón

    Estimado don Justo, en primer lugar que tenga un feliz y próspero 2009, tanto usted como sus contertulios en este blog. Las imágenes de Gaza en estas Navidades me han llenado de rabia. ¡Tanta muerte inútil, tanta barbaridad desproporcionada, en nombre de no sé qué…! Pero me ha entristecido también ver cierta izquierda -que expresa un pensamiento muy extendido- envilecerse alimentando un sentimiento anti-israelí y, al fin, antijudio. Lo que allí ocurre es una catástrofe, es la lucha encarnizada, ciega, de dos hermanos por la casa del padre. ¿Religión, ideología? No hay más que compulsión de odio y de imposición de la voluntad propia. Los dirigentes de ambos pueblos han sido elegidos democráticamente -no olvidemos que la elección de Hamás lo fue en una de las pocas elecciones por sufragio universal en el ámbito musulmán. Es por lo tanto, la “mayoría” de esos pueblos los que han decidido una solución de violencia y agresión, de dominación. ¿Un Dios vengativo? Un verdugo, nacido de ellos mismos, de su propia voluntad, ha creado una escisión, una llaga irrestañable…¿hasta cuándo?
    Vi estos días atrás la remake Ultimátum a la Tierra, allí se abundaba en la idea de que el hombre puede cambiar, que “ante el abismo” el hombre reconoce su error y reconduce su conducta. Pero ¿qué es el abismo..cómo reconocerlo? ¿No es eto un abismo? ¿No son suficientes tantas vidas desechas, tanta miseria? Sin embargo, hemos de reconocer que el abismo está en nuestra naturaleza de hombres, ese mal incuba su “huevo de serpiente” al amparo de nuestro aliento. Pero también nuestro aliento es el único capaz de sobreponerse a esa angustia que reconocemos como propia, como constitutiva, de traspasar el límite de la barbarie y establecer una paz justa, una paz perpétua. ¿Cómo se construye la paz? A nivel individual, cuando recocnozco una mala acción, recapacito y decido cambiar el rumbo, actuar por el bien. Es necesario, pues, reconocer el propio error, reconocer mi sinrazón, aislar el mal, no realimentarlo, establecer diálogos y encuentros, denigrar las exclusiones, los juicios sumarios, los lugares comunes…En fin, una tarea difícil, pero la única posible para salvaguradarnos realmente de la barbárie. Feliz Navidad Mr. Lawrence.

  4. Marisa Bou

    Una madre no cree nunca posible un desencuentro entre sus hijos. Cuando éste se produce (¡voto a Belcebú, sí se produce!) el dolor le rasga las entrañas con más virulencia que el día -los días- en que los trajo al mundo. Quisiera tener la fuerza suficiente para poner a sus vástagos sobre los raíles del entendimiento, pero ¡ah!, la misión es poco menos que imposible.

    No es ninguna metáfora, es algo que me ha sucedido. Pero mi frustración personal no me impide condolerme de lo que sucede en la malhadada franja de Gaza. Tanto en un caso como en otro, no sé quién tiene la razón. Pero sí sé quién tiene la fuerza y, sobre todo, quiénes son los que más van a sufrir.

    ¿Es que no podemos, entre todos, sumar el sentido común suficiente para parar todo esto? ¿Cuándo vamos a dejar de matarnos?

    Por favor, señores de la guerra, dedíquense a leer y dejen ya de jugar con las armas.

  5. Juan Antonio Millón

    Al final de la película de Nagisa Oshima, el coronel inglés John Lawrence visita en la cárcel al sargento japonés Hara, quien fue su propio carcelero en el campo de concentración en la isla de Java. Hara le muestra su contrariedad por encontrarse allí, cuando él no fue menos criminal que cualquier otro mando del ejército occidental en la Guerra:“No lo entiendo. Mis crímenes no fueron distintos de otros”. La respuesta de Lawrence golpea en la conciencia:“Es usted una víctima de los hombres que creen tener la razón, al igual que un día usted y el capitán Yonoi estaban convencidos de poseerla. Y la verdad es que nadie tiene razón”. No cabe la razón (ni la tuya, ni la mía, recuerden a Machado) en el imperio de la agresión, sólo sentimientos de anulación del otro y de imposición de la fuerza. Cabe buscar, para la razón, otro ámbito: negociación y paz.

  6. jserna

    Juan Antonio, muchas gracias por sus deseos para el año próximo.

    ¿Qué puedo añadir a lo que usted sabiamente indica? Pues nada. El horror.

  7. Ana Serrano

    Dice Marisa: “Por favor, señores de la guerra, dedíquense a leer y dejen ya de jugar con las armas”. Sí y me gustaría añadir también que se dediquen a hacer música. Daniel Baremboin ha conseguido, con la música, lo inimaginable, unir a los dos pueblos en su orquesta de jóvenes; la Orquesta del Diván Este-Oeste, que fundó con el escritor de origen palestino Edward Said; interpretar a Wagner, prohibido para los judíos desde el Holocausto, en Israel. “El 12 de enero de 2008, después de un concierto en Ramala, Baremboin aceptó también la ciudadanía palestina honoraria. Siendo el primer ciudadano del mundo con ciudadanía israelí y palestina, Barenboim dijo que la aceptó con la esperanza de que sirva como señal de paz entre ambos pueblos.”

    Los dos proyectos más hermosos que hay hoy son impulsados por músicos: la orquesta de Baremboin y las múltiples orquestas de niños de Venezuela, creadas por José Antonio Abreu, que sacan a los niños de la calle, de una delincuencia y una muerte seguras y los hace músicos luminosos. Con los mejores, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, una de las primeras del mundo.

    Ante un horror tan largo, a mí sólo me queda la tenue esperanza de la música. Los chicos israelíes y palestinos tocan juntos, ríen juntos y se emparejan. No entienden qué les pasa a sus mayores. “Un conflicto bélico no se combate con literatura”, dice Justo. Con ella sola no, pero, ¿además, con la música? Ojalá la música crezca y los haga libres.

  8. jserna

    1. A propósito de lo que indica oportunamente Ana Serrano, recuerdo haber leído tiempo atrás un volumen delicioso. Es el libro de conversaciones Daniel Barenboim y Edward W. Said titulado Paralelismos y paradojas. Reflexiones sobre música y sociedad. Aparte de relatar su experiencia con jóvenes músicos israelíes y palestinos, ambos cuentan qué significa el empeño creador: crear a partir de un guión, de un libreto, de unos materiales previos, de una idea que debe plasmarse. Reflexionaban sobre la originalidad. Responder a la pregunta qué es la originalidad resulta aparentemente fácil para un compositor o para un poeta o para un novelista. ¿Pero cómo se puede ser original cuando eres un músico que ejecuta o eres un lector que completa un libro? La creación se consuma con el destinatario…

    Sí, era un libro interesantísimo.
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    2. Seguimos hablando de libros. Varios comentarios atrás, Juan Planas comentaba algo sobre Fernando Pessoa. Pessoa había salido en el blog a partir de un poema que Ramón reproducía para todos nosotros. No necesitábamos traducción, dijimos. Por mi parte, yo mostraba mi alegría y mi placer por Pessoa. La respuesta de Juan Planas fue la de plantear una duda: ¿no estará FP sobrevalorado?

    Shakespeare, Pessoa: volvemos a los clásicos que nos ayudan a preguntarnos mejor sobre la guerra o sobre la vida. La respuesta que puedan proporcionarnos es seguramente contextual, circunstancial, propia de su tiempo. Pero eso no limita su potencia. Los leemos como autores grandiosamente impotentes, como creadores que se preguntan –nada menos– por el significado, por el misterio de lo humano: su tragedia o su ridícula pequeñez. Se atreven a formular lo que a todos nos preocupa y lo hacen de modo tradicional: valiéndose de fórmulas expresivas ya experimentadas. En realidad, esas fórmulas las alteran, las alteran hasta el punto de trastornar los hábitos culturales de su contexto y, por tano, su recepción. El espectador isabelino entiende a Shakespeare y el lector portugués del Novecientos comprende a Pessoa, pero ambos autores escriben e imaginan con suficiente ambigüedad, con muchas dudas, con imprecisión. El resultado es un vocabulario y un objeto creado que rehace lo acostumbrado con significados insólitos: personajes reconocibles que no hablan como se espera de ellos y que eso que dicen lo expresan con ensoñaciones de otro tiempo. Hay una parte de anacronismo y de anticipación. Y hay una multiplicación de voces, una polifonía que se muestra en los caracteres shakespereanos y en los heterónimos pessoanos.

  9. Ana Serrano

    “¿Pero cómo se puede ser original cuando eres un músico que ejecuta o eres un lector que completa un libro? La creación se consuma con el destinatario…” Dice Justo. Verá, a mí me parece que no es exactamente así. No son similares un músico que ejecuta y un lector que completa un libro. La ejecución de un músico suele ser destinada a un grupo numeroso de público que, de otro modo, no podría captar absolutamente nada. Absolutamente nada de lo que está escrito en la partitura, es el vehículo imprescindible entre el autor y su público. Y el lector lee sólo para sí; además, un libro lo descifra, lo asimila toda el que lo lee, la música no, la música hay que tocarla para saber exactamente lo que “dice” esa es la condena del compositor, necesita un intérprete, muchos, en el caso de una obra orquestal. No hay nadie, pero nadie, nadie que pueda leer una partitura orquestal y sepa cómo suena exactamente. Además, cada instrumento está escrito en una clave distinta. Para leer una partitura orquestal, como hace un director de orquesta, o para escribirla, hay que dominar siete idiomas, las claves musicales que hay y leerlos a la vez, simultáneamente. Por eso el intérprete esta tan valorado, porque también es un creador. Cada vez que un director levanta las manos y comienza el milagro, se está haciendo una versión nueva, distinta e irrepetible de la obra musical que sólo entonces conoce plenamente el autor. Eso es algo único y mágico que sólo se da en la música y la danza. Yo puedo leer un poema, puedo leerlo en voz alta para un público atento (esa acción es la que más se parecería a un concierto), pero mi público puede leer esa poesía al mismo tiempo. Sí es una pequeña creación la de cada uno al leer, pero no imprescindible; la de la interpretación de una obra musical sí lo es. Sergiu Celibidache, pianista, filósofo, matemático, experto en budismo zen y gitano ¡¡¡!!!, en mi opinión, el mejor director (creador) de todos los tiempos, tiene estudios concienzudos sobre el hecho musical y la relación que crea entre los músicos, entre el público y entre el público-orquesta. La música es algo tan, tan singular que crea una relación muy peculiar entre los que la practican; hace que todo lo demás apenas carezca de importancia. Fomentar eso es lo que hicieron Baremboin y Said, la creación conjunta entre gentes que llevan décadas destruyéndose por cosas carentes de sentido frente al hecho de poner juntos en pie una obra de Beethoven.

  10. jserna

    “¿Pero cómo se puede ser original cuando eres un músico que ejecuta o eres un lector que completa un libro?”, me preguntaba y repite con duda Ana Serrano. “La creación se consuma con el destinatario…”, comienzo a responderme.

    Tiene razón Ana cuando admite que la ejecución de un virtuoso da vida a lo que estaba inerte y la pieza cobra existencia en ese momento exacto. El intérprete crea, en este sentido. Pero es que el lector es un intérprete: el artefacto material llamado libro cobra vida en el preciso instante en que el lector lo actualiza… ¿convirtiéndose él mismo en qué? En interprete, en creador. Es intérprete en la medida en que hace suyo un texto ajeno, en la medida en que irriga sus líneas con experiencias que no están en el relato o poema original, en la medida en que recita, frasea y atribuye significado. Es más: es posible que triture el texto, que se lo apropie contra las intenciones y las instrucciones del autor (insertas en el texto). Es igual: es entonces cuando asistimos al prodigio de la interpretación. Hay lectores inspirados y lectores metódicos, decía Richard Rorty: como hay intérpretes inspirados e intérpretes metódicos. La interpretación, la intepretación inspirada y metódica a un tiempo, es propiamente creación y ese lector hace con la obra lo que el autor empezó haciendo: algo que no estaba y que nunca más volverá a estar igual. El lector no es intérprete porque recite ante un público, sino porque actualiza lo escrito para sí, valiéndose o no del contexto, sabiendo o no las reglas, retando al autor, saltándose o no esas instrucciones. La vida se infiltra y el texto es objeto de intepretación. La escritura es ambigua y necesita lectores inspirados y metódicos que convierten ese acto en la creación lo insólito. Un luz deslumbra al lector, un ruido lo molesta: esas interferencias alteran el acto de la interpretación y dan materialidad a lo ejecutado. Cuando se sale de esa lectura, se sale cambiado, quizá más sabio o más triste o más humano: el efecto de la creación. El interprete musical toca un instrumento, sacando sus posibilidades y adaptándose a la sala: el público asiste en silencio a su ejecución. Es una recepción que tiene mucho de pasiva: entre otras cosas porque una parte de esa audiencia desconoce el funcionamiento de la música y sus condicionantes. En cambio, el lector es un intérprete literario en el mismo sentido en que lo es el musical: toca un instrumento, se lo apropia, lo manosea, lo subraya y vuelca sobre el papel lo que sabe y lo que no sabía que sabía. Advierte de qué modo está escrito un texto y averigua cuáles son sus recursos. Por eso, el lector-intérprete no es público en el sentido del público musical.

  11. Juan Planas

    Ojo, que no lo dije todo (como de costumbre): Shakespeare está muchisímo más sobrevalorado que Pessoa. Este último, al menos, es original en sus planteamientos… Lástima que ambos carezcan de contenido propio alguno. Pero no hay problema, hablando sólo de los clásicos nos quedan Cervantes, Quevedo y, sobre todo, Gracián. En fin. Feliz noche.

  12. Juan Planas

    Ah, y los presocráticos. Y Cátulo. Y los prerafaelistas. Y Georges Bataille, Nietzsche, Plath, Cioran, Hördelin, Keats, Eliot, Camus, Pound, D´Annunzio, Huysmans, Valèry, Juan Ramón… Bueno, nos quedan bastantes sobre todo si nos olvidamos del canon de Bloom;-;

  13. Juan Planas

    Cumplí 4508 como puede verse en la foto de mi blog. Nada menos! Y no se apure, querido amigo Justo, el tiempo pasa y siempre deja sus huellas -queridas e irremplazables unas y prescindibles otras. Las primeras nunca nos abandonan aunque creamos que ya no estén. Están. Abrazos.

  14. Alejandro Lillo

    Señor Planas, feliidades, aunque sea con retraso :-)

    Estas fechas son bonitas, vale, pero hay en el ambiente como un halo que nos impele, que nos obliga, justamente por estos días, a ser felices y estar alegres. A pasarlo obligatoriamente bien. Pues no señores. Mis estados de ánimo sólo los controlo yo y mi otro yo :-)

  15. Juan Planas

    Gracias, Don Alejandro.

    Nunca me he sentido obligado a nada. Mis yoes y yo tenemos un pacto de sangre: cada uno atiende a lo suyo y se desentiende de lo de los otros. Y nos va muy bien así, indeferentemente abrazados;-)

  16. Juan Antonio Millón

    Don Justo, comparto con usted esa melancolía viva de la ausencia, que ha expuesto como frontispicio en la entrada de Shakespeare en Gaza. Y a su invitación a frecuentar Pessoa -es mí lectura y alimento perenne- les recuerdo dos odas de Ricardo Reis:

    I
    Aquí, decís, en el hoyo al que me acerco
    No está quien yo amé. Ni mirar ni risa
    Esconde este bancal.
    ¡Ah, mas ojos y boca aquí se esconden!
    Manos yo apreté, no alma, y aquí yacen.
    Hombre, un cuerpo lloro.

    II
    Todo cuanto cesa es muerte, y la muerte es nuestra
    Si para nosotros cesa. Aquel arbusto
    Fenece, y va con él
    Parte de mi vida.
    En todo cuanto miré me quedé en parte.
    Con todo cuanto vi, si pasa, paso.
    La memoria no distingue,
    De lo que vi, qué fui.

    Feliz año.

  17. jserna

    Gracias, Juan Antonio, el poema es exacto. Exacto. Parece escrito para mí. Sólo un reparo: no es melancolía viva de la ausencia. Es duelo, literalmente duelo.

    Feliz año.

  18. Marisa Bou

    Señor Planas, para cumplir usted 4508 años, se conserva usted muy bien. Y no me diga que se conserva en alcohol. Algún truco debe tener, así que haga el favor de contárnoslo para que podamos sacar provecho de él. Tampoco creo que consista en oponerse a Shakespeare ni a Pesoa. Por cierto, don Ramón, a mí si me gustan (ambos) y adoro que usted nos deleite con las bellas palabras de don Fernando. Gracias.

    Le entiendo, señor Serna. Estar compungido creo que forma parte del ritual del fin de año, aunque cada año cambie el ritual según las circunstancias. Le acompaño en su compungimiento. Porque a mí, como a dn Alejandro, me compunge muy mucho que me obliguen a estar feliz cuando no me siento así. Y me importa muy poco cómo se sientan mis otros yoes. Allá ellos. Mi yo principal está muy, muy compungido.

    Mañana, con el año nuevo, intentaré dejar que escriba mi yo más alegre. Tengan una feliz noche, si les apetece. Yo escucharé algo de música, en honor de doña Ana.

  19. Ana Serrano

    Estoy completamente de acuerdo con usted, Justo, en todo lo que dice. Mi matiz era sobre que, cada lector, es un intérprete, sí; que si le leen un texto bien, pero puede leerlo e interpretarlo él y cada vez de un modo. No hay dos lecturas iguales y todos lo sabemos, pero la música… ¡ah, la música! es que sólo y únicamente podemos percibirla a través de un intérprete. De un intérprete que nos muestra lo que ha dicho un autor y, uno y otro, intérprete y autor se expresan en un idioma que no es el suyo y en absoluto el del oyente que ni siquiera puede leerlo. Ahí veo la diferencia, que me parece sustancial. Era sólo eso.

    Creo que ya lo he puesto alguna vez aquí, pero me parece que hace ahora al caso. Es una definición preciosa de libro de un tocayo de Justo y es un regalo para Justo en su dolor.

    “Un libro es un objeto misterioso:
    pones lo ojos en un libro
    y una voz que no es tuya,
    y viene de otro tiempo y otro lugar,
    habla dentro de ti”.

    Justo Navarro.
    Libreto de la ópera D.Q. Don quijote en Barcelona

    Claro que está de duelo y no es que sea obligatorio o no estar contento en una fecha u otra, es que hay situaciones en que uno no puede estarlo en ninguna porque hay un dolor hondo que le atenaza y ese dolor se manifiesta más intenso cada vez; cada vez que hay una celebración frecuentemente alegre en que falta alguien por primera vez: la primera navidad, el primer fin de año, el primer cumpleaños. Dicen que todas las fechas son iguales y no es cierto. El recuerdo duele más cuando se nota más la ausencia.

    También yo estoy de duelo y ese poema es también mío, sí y a la espera de que se haga aún mayor. La abuela de mis hijos agoniza. No agoniza hoy más que ayer, pero es peor. Y aso el cordero mientras la lombarda borbotea, qué le vamos a hacer.

    Que el 2009 sea apacible para todos ustedes.

  20. Alejandro Lillo

    Amigos todos, gracias. Muchas gracias, y bienvenido sea, señor Millón. Su presencia, prometedora, nos alegra. Son todos ustedes magníficos. Ahora, leyéndoles, soy feliz. ¿Se dan cuenta? Soy feliz.

  21. Marisa Bou

    Mi primera tarea del año es pedir disculpas a nuestro nuevo contertulio, don Juan Antonio Millón (sugerente apellido, pardiez) por haberle llamado don Ramón. No sé a qué se habrá debido dicho lapsus, pero seguro que nuestro añorado Kant, hubiera encontrado en él connotaciones freudianas.

    En fín, que espero no me lo tome en cuenta y me permita iniciar aquí una grata amistad, como la que me une a todos los demás que solemos encontrarnos en este democrático espacio.

    Y que el 2009 nos sea propicio.

  22. Mary Wollstonecraft

    Que el 2009 sea un buen año para todos ustedes. Que no despierten la envidia de nadie, que nadie tenga que perdonarles un favor; que las lápidas pierdan el brillo por el paso del tiempo y las pisadas de los pájaros llevándose también el brillo del dolor.

    Les miro desde aquí, desde tan lejos y les quiero. Me gustaría poder pasar mi mano por sus frentes y borrar todo eso que habría que borrar. No puedo, pero les miro.

  23. David P.Montesinos

    Anoche pasé todo el día con la tasa de indignación algo más alta de lo normal. Mis allegados me lo hicieron notar… ¿Mi excusa? Que con el año viejo me iba saliendo todo y el alma me quedaría limpia con el nuevo ciclo del planeta en torno al sol. Paso estos días con alguna persona de Japón, y me explica que allí es costumbre pasar el 31 de diciembre limpiando intensamente la casa -en Japón la higiene es por lo que veo un valor espiritual de primer orden y casi una manera de estar en el mundo-. La idea es que el hogar se purifica así de todo lo que le sobra, de aquellos humores y aires contaminados que podrían contaminar el ambiente (no estamos muy lejos de todo aquello del feng-shui, dicho sea de paso) Pues bien, saludo al nuevo año, me encuentro con la viñeta de El Roto en El País y se me vuelven a cargar las pilas de la mala hostia, esta vez sin excusas.

    Yo creo que lo que está ocurriendo en Gaza responde lo que Foucault denominaría un “dispositivo de poder”. La lógica del horror no es caótica ni irracional, es más bien calculante, minuciosa y sistemática… La reacción del Estado de Israel, calificado en el más indulgente de los casos como “desproporcionada”, parece brutal, pero es el resultado de una preprogramación en la que todos los cabos están perfectamente atados. Es algo así como una estrategia de ajedrez, donde son muchos los movimientos que están previstos -los del jugador que lleva la iniciativa y los del oponente-. Ciertamente, atribuimos a los estados la facultad de administrar, pero si recordamos aquella definición tan astuta de Max Weber -Estado igual a “aquel que tiene el monopolio del uso de la violencia”- llegamos a advertir que lo que en realidad administra el Estado de Israel, casi desde su misma fundación, es el Terror y la muerte. Es en eso en lo que se ha especializado, siempre bajo la excusa de la seguridad, que le ha convertido en la nación paranoica por excelencia.

    He aquí el valor de epítome para el mundo que puede tener Israel. ¿Por qué no asumir el chantaje de la seguridad como la razón para administrar activamente el exterminio de aquellos que supuestamente nos amenazan? No quiero ser hipócrita: si yo fuera israelí viviría intensamente preocupado y exigiría probablemente a mis instituciones que vigilaran activamente los territorios del entorno, ante la expectativa de que desde allí se tramara mi destrucción y la de mi familia.

    Pero todos sabemos que Israel es por muchas razones un caso excepcional (Según Amin Maloouf Israel es un estado “frany” -Cruzado- dentro de Oriente Medio, una cuña occidental destinada a dividir y acosar al mundo árabe)El problema es que empezamos a ver el mundo en general como “caso excepcional”, lo cual me parece peligroso. Así, el tratamiento israelí de la seguridad podría convertir su territorio en una especie de laboratorio del mundo entero. La ciudadanía permanentemente amedrentada, obligada a enseñar el interior del culo hasta en las máquinas de tabaco “por su propio bien y en previsión de ataques terroristas”, los halcones convertidos permanentemente en esperanza política frente a los “mariquitas” moderados que dicen querer la paz con los pueblos árabes, la violencia como lógica vertebradora de todas las conductas -una violencia cotidiana e institucional, instalada casi naturalmente y destinada a proteger el sistema de libertades que en realidad se encarga de asfixiar-… ¿Estamos tan seguros de estar muy lejos de todo esto? ¿No estaremos convirtiendo la protección contra inmigrantes, extranjeros, pobres y “diferentes” de todo tipo en la misión por la cual votamos y pagamos a los representantes institucionales? Reconocida su impotencia en materia económica, ¿no será el ejercicio en exclusiva de la violencia -violencia contra todos aquellos por los que me siento amenazado- la misión encomendada a los gobiernos?

    Gaza sería desde ese punto de vista una estación de tránsito de la historia contemporánea. Cuando se crearon los primeros campos de refugiados, por ejemplo Tinduf en Argelia y tantos otros, la idea era crear un espacio de superviviencia provisional. ¿Y si lo provisional se vuelve permanente sin dejar de llamarse justamente provisional? Es como aquel personaje de Tom Hanks en “La terminal”, que no podía entrar ni salir del “espacio de paso”, pero tampoco quedarse, pues se trata justamente de un sitio destinado a no permitir que nadie se instale. Así viven los palestinos de Gaza, en una situación que solo puede entenderse como provisional pero que, monstruosa paradoja, se ha diseñado para durar sine die. ¿Moriremos de hambre y pobreza o por los bombardeos que nos obsequiarán cada vez que haya que hacer una limpia de terroristas? Esta es la alternativa del ciudadano “provisionalmente vivo” de la franja de Gaza.

    Y la maniobra no puede ser más perversa. Israel ha diseñado un dispositivo destinado a demostrar al mundo que los palestinos solo merecen ser destruidos. Dividimos el territorio estratégicamente entre franjas desconectadas espacialmente con excusa de la seguridad. Como la actividad económica se vuelve inviable, los grupos fuertes -es decir los terroristas y los también terroristas, lo sean o no- se hacen con el mando, se pelean entre ellos, se extiende la corrupción… Solo se ponen de acuerdo para, de vez en cuando, sustituir las pedradas de la intifada por los obuses: se da por hecha la propensión terrorista de todos los que creen en el profeta. ¿Conclusión? La escena está perfectamente tramada para que el mundo se convenza -con la boca más o menos pequeña- de que Israel está haciendo exactamente lo conveniente, y que es cuestión de tiempo que nos toque imitar todo ese dispositivo a los demás.

    Si Guantánamo es un laboratorio de aniquilación de libertades cívicas y derechos constucionales en pro de la seguridad, Gaza es la aplicación minuciosa de una tecnología de exterminio lento y “digerible internacionalmente” de poblaciones amenazantes, sobrantes e incómodas. Hay muchos más contingentes de población sobrante en el mundo cuya forma de exterminio más económico y presentable está en estudio.

    Y por este sumidero se nos van escapando las libertades que tanto ha costado construir.

  24. Marisa Bou

    David, tiene usted una de las resacas más lúcidas que he visto en mi vida. No puedo sino coincidir, punto por punto, en su análisis de la situación palestina. Pero, ¡por todos los dioses!, tómese algún brebaje para combatirla, porque no puede usted empezar el año alabando el feng-shui y, a continuación, poniendo en duda los valores -que le aseguro que existen- de la humanidad.

    Hemos de tener confianza en que se logre, lo antes posible, el entendimiento entre los pueblos, por difícil que parezca. La violencia no puede ser nuestra seña de identidad. Yo creo que, si nos libramos del yugo de las creencias ciegas, podremos hablar sin problemas, sea cual sea nuestro idioma o raza.

    Declaremos 2009 el año de la PAZ.

  25. Marisa Bou

    ¡Qué incongruencia! Acabo de darme cuenta de que he escrito: “yo creo… ” para atacar las creencias. Desde luego,estoy para psicoanálisis…:-)

  26. Miranda

    Don Justo, siento mucho su duelo. Hay que pasarlo, pero se sufre mucho.
    Es una estación malísima para enterrar seres queridos.
    Yo dejé a mi madre bajo tierra un febrero espantoso, de tormentas de lluvia. No podía dormir escuchando caer toda aquella agua, aquel diluvio, y una mañana me levanté decidida a comprar una funda de esas de coche para taparla, que tenía que estar empapada allí sola.

    Afortunadamente a medio camino me entró la llorera y tras berrear (sí, con ruido a lo bestia) lo mío sentada en el coche bajo aquella maldita lluvia, pude volver a casa algo más calmada.

    Así que no hay consejo que valga, la única cura es sufrir y sufrir hasta que se acostumbra uno al dolor.

    Un fuerte abrazo, hoy hace algo de sol por aquí y parece todo raro, un tiempo loco.

    Beso.

    M.

  27. Isabel Zarzuela

    Si Israel es, tal y como dice el Sr. Montesinos por boca de Amin Maloouf, “un estado “frany” -Cruzado- dentro de Oriente Medio, una cuña occidental destinada a dividir y acosar al mundo árabe”, ¿ qué sería EEUU para Occidente?

    El mundo de la globalización en el que estamos inmersos ha provocado una serie de cambios en todos los órdenes de la vida, de los que el derecho tampoco es ajeno: “…nos encontramos en la transición o paso de un sistema estatal, donde las naciones enmarcan sus relaciones jurídicas y les dan soluciones acordes a una sociedad que responde a unos patrones dentro de unas fronteras, a una sociedad globalizada, donde los problemas comienzan a ser comunes a los Estados”, tal y como establece Silvia Barona Vilar (profesora de Derecho Procesal en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia) en su libro ‘Seguridad, celeridad y justicia penal’.

    Este problema común de los Estados favorece el desarrollo de reformas legislativas consistentes en su mayoría a superar límites marcados por los principios constitucionales (mayor represión judicial y policial, penas más severas…), tendencia que tras el 11 de septiembre de 2001 se ha fortalecido. Es aquí cuando aparece la disyuntiva libertad-seguridad.

    El oscarizado documental ‘Bowling for Columbine’ ofrece numerosas claves para entender la problemática estadounidense respecto a la permanente tensión entre libertad y seguridad. En un determinado momento del documental, su director se pregunta por las causas del desproporcionado índice de asesinatos por armas de fuego que existe en los EEUU en relación con los demás países democráticos occidentales. Previamente ha llegado a la conclusión que si bien la posesión de armas de fuego es un factor importante, no es fundamental, ya que por ejemplo en Canadá, país de larga tradición cazadora, la posesión de armas de fuego es muy similar a la de sus vecinos. Por tanto, debe haber otro factor que explique toda esta violencia. Moore acaba encontrándolo en lo que podríamos denominar la cultura del miedo: la institucionalización del miedo como arma política y social para mantener aterrorizada, y por tanto unida bajo sus líderes a la población norteamericana.
    La consigna es mantener constantemente atemorizada a la población: programas de TV situados en la franja horaria de máxima audiencia dedicados exclusivamente a narrar hechos delictivos, todos ellos cometidos por varones negros e hispanos que generan en la población “blanca” e “inocente” una sensación de paranoia ante la presencia de estas minorías; amenazas varias, como la llegada al continente de una especie mutada de avispas asesinas (¿se acuerdan?); o el temible efecto 2000, que según los noticieros iba a generar un descontrol y un caos indescriptible. En fin, Michael Moore llega a explicar la historia de EEUU a través del miedo visceral que sienten los hombres blancos ante a aquello que huela a diferente. Es el triunfo de la cultura W.A.S.F.
    Toda esta cultura del miedo se ha potenciado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. A partir de ese momento la administración Bush no ha dejado de mantener e incluso aumentar el miedo entre la sociedad civil: amenazas de ataques bacteriológicos, declaraciones de alerta máxima ante inminentes ataques terroristas (que nunca se han concretado), etc. Todo ello, con el único objetivo de lograr el respaldo de la sociedad en la toma de una serie de medidas (“guerras preventivas”, pérdida de derechos y libertades de los ciudadanos en defensa de la seguridad, trato vejatorio a los prisioneros de Guantánamo, políticas de corte xenófobo contra islamistas) que, bajo la apariencia de la lucha por la libertad y la democracia , no responden más que a los intereses personales de los miembros del gobierno y a los de las corporaciones financieras que los rodean. Deberíamos preguntarnos lo que nos propone nuestro amigo David P. Montesinos: “¿por qué no asumir el chantaje de la seguridad como la razón para administrar activamente el exterminio de aquellos que supuestamente nos amenazan?

    Dice Justo Serna que “un conflicto bélico no se combate con literatura”, pero a través de la literatura sí podemos entender un conflicto bélico:

    “… debe haber hombres muy malos, que son los que arman las guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos hombres malos son los que engañan a los demás, a todos estos infelices que van a pelear; y para que el engaño sea completo, les impulsan a odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y aquí tienen ustedes el resultado.”

    Benito Pérez Galdós
    “Trafalgar”

  28. jserna

    Hablábamos de Daniel Barenboim y de Edward W. Said y acabo de presenciar la ejecución de la Marcha Radetzky, dirigida por Barenboim. Será belicista y cursi, pero –qué quieren– me emociono escuchándola en Viena gracias a un judío argentino amigo de un palestino norteamericano.

  29. jserna

    Isabel, leo su comentario una vez puesto el mío. Tiene razón. Y ya que cita a Galdós, yo propongo otro título que mencionábamos aquí a propósito de Garci: ‘El 19 de marzo y el 2 de mayo’. Entendemos muchas cosas del nacionalismo belicista del Ochocientos. Con una diferencia frente a Garci: que Galdós es irónico y un delicioso narrador.

  30. Paco Fuster

    Como no podía ser de otro forma, ayer fui donde ya saben. Entre a trabajar a las 9 y he salido hoy a las 7 de la mañana. Mi idea era salir a las 2, como he hecho en los últimos años (cuando era más joven sí me quedaba toda la noche en la barra) y acostarme a una hora prudencial. No ha podido ser. Es lo que tiene ser tan buen camarero, que mi jefe me “obligó” a que me quedara para que hubiera alguien “serio y responsable”. Pues eso, me tocó entrar en el año nuevo sirviendo cubatas. Eso explica que me hay levantado hace un rato y no haya podido entrar antes. Ahora sí.

    Feliz año a todos los lectores del blog, los que escriben y los que no. Feliz año también para Justo por mantenerlo abierto pese a las inclemencias. Me acuerdo mucho de sus familiares, de los que no están (me solidarizo porque yo también he perdido hace unos meses a alguien) y de los que están. La vida académica es muy sacrificada para la familia. Ver la foto de tu blog posando con tu hijo junto a “Héroes alfabéticos” (por cierto, el lunes regale un ejemplar que se va directo para Londres, a mi amiga Lucía) es un recuerdo impagable.

    En la ya célebre presentación de “Diario de un burgués”, Anaclet dijo cosas que me gustaron mucho. Aparte de su fina ironía, dijo algo que no tiene nada de irónico. Dijo que el libro le había supuesto -os había supuesto- horas y horas de trabajo, horas que sentía que había “robado” a su familia, a sus hijos. Dijo, y la verdad es que esas palabras me emocionaron, que sus hijos eran pequeños (no los conozco pero deduzco que más que los de Justo) y que el trabajo académico le había hecho perderse algunos ratos que podría haber pasado con ellos, momentos irrecuperables que ya no volverán. Dijo que sus hijos le decían: “¡pare, sempre estás treballant!”

    Me quedo con esa frase para el nuevo año. Con lo que significa para un hijo que no entiende y para un padre que entiende que el hijo no entienda, pero entiende que un un futuro ese hijo será padre y entonces entenderá todo.

  31. jserna

    Paco, muchas gracias. Es muy agradable leer su comentario. Nos vamos a poner muy tiernos…

  32. Mary Wollstonecraft

    “Hablábamos de Daniel Barenboim y de Edward W. Said y acabo de presenciar la ejecución de la Marcha Radetzky, dirigida por Barenboim. Será belicista y cursi, pero –qué quieren– me emociono escuchándola en Viena gracias a un judío argentino amigo de un palestino norteamericano.”

    Yo también (ya me puse muy tierna hace días y sigo) y me ha encantado, no que dirigiera al público sus palmas, que eso lo han hecho prácticamente todos, es que les ha indicado matices y el público los ha hecho. Un público dispar donde los hya, que entendía todo y lo hacía todo. La música es el Esperanto de este mundo y habría que hacer algo más con ella.

    Miranda, me ha emocionado mucho esa sensación que describe tan bien de haber dejado sola a su madre y con un tiempo tan atroz; su decisión de taparla con una funda de coche y su reacción estallando en sollozos. La muerte de quienes amamos nos vuelve a la infancia y nos hace más buenos, casi siempre.

    Paco, los hijos, cuando crezcan lo va a entender todo, pero no. En mi opinión, rotundamente no. A los hijos no se les debe quitar ni un segundo que se les pueda dar. Es durísimo, pero compensa, les aseguro que compensa. Siempre hay tiempo después y, además, nadie dijo que fuera a ser facil.

    Abrazos para todos.

  33. Juan Planas

    La demagogia de Moore es escalofriante e infame. Lo único real de su discurso son los atentados del 11-S. A partir de ahí todo lo que ha hecho el (también infame y escalofriante) Bush ha sido intentar defender, en efecto, la libertad y la democracia… Ahora podría hablarles de la “libertad de la democracia” (el entrecomillado delimita un espacio virtual que no amplia, sino reduce, el de sus extremos gramaticales) y de sus peculiaridades pasadas, presentes y futuras pero no lo haré. Ya verán qué hace Obama;-)

  34. jserna

    “La demagogia de Moore es escalofriante e infame. Lo único real de su discurso son los atentados del 11-S. A partir de ahí todo lo que ha hecho el (también infame y escalofriante) Bush ha sido intentar defender, en efecto, la libertad y la democracia…”

    ¿…?

  35. Ramón

    Don Joan: su descalificación de Moore es e mi opinión excesiva y no la justifica con datos o argumentos. Y la defensa de la libertad y la democracia por el “infame y escalofriante” Bush, me resulta cuando menos peculiar, al menos con lo que yo entiendo por libertad y democracia.

    Lo documentales de Moore son efectistas, puede que excesivos; pura publicística que desdeña aquellos datos que no coinciden con su discurso. Pero no se puede afirmar por ello son falsos aquellos otros que aporta. Y la hipótesis que sostiene en Bowling for Colombine sobre la manipulación informativa que mantiene en constante temor a gran parte de la población norteamericana me ha pareceido muy sugerente.

  36. Isabel Zarzuela

    Sr. Planas, discúlpeme, pero me gustaría que explicara un poquito más por qué le resulta Moore tan “escalofriantemente” demagógico. A mí no me pareció que llegara a tal extremo su “demagogia”, no obstante, si usted me da más información, siempre será bien recibida. :-)

  37. Isabel Zarzuela

    Don Ramón, se cruzaron nuestras intervenciones y no pude leer la suya. Claro que la sociedad norteamericana mantiene un constante temor gracias a los medios de información. Estoy de acuerdo con usted.

  38. Juan Planas

    “Hermosa vista. Magnífica desolación”, dijo el cosmonauta… escribió Don Justo en un comentario reciente en mi blog. Y así son las cosas; por ello no discutiré sobre medias verdades y medias mentiras, a la basura con esa hamburguesa.

    Por otra parte resulta ya cansino tener que aguantar -¡aguantar a toda costa!- el extraño pedestal en el que se han subido -¡las hemos subido!- conceptos tan dispares como la libertad y la democracia. ¿Es que a nadie se le ha ocurrido dudar, siquiera, sobre su compatibilidad real? ¿No hay nada que opinar sobre los efectos secundarios de su conjunción? ¿Nada sugerente?

    Ayer escribí lo que sigue.

    Aunque no la agotemos y nos desborde su caudal, podemos comparar la vida a un sinuoso torrente con el mar oscuro y embravecido al fondo, a un lienzo que no queremos acabar de firmar pero que ya lleva, indeleble, nuestra huella, a un libro, en fin, con las costuras maltrechas que –y esa creencia o temor es contagioso- parece tener las páginas contadas. Por suerte ignoramos su número y, en esa inquietud, lo abrimos cada día para reencontrarnos ante una página en blanco, la página vacía que no existe, pero que hay que llenar como sea. Eso hacemos. Atravesamos arrecifes y piras, recodos imprevistos y así, capítulos -a veces dunas, precipicios, marjales, nada- a los que llamamos años: los devoramos como caníbales -con hambre y conocimiento atrasado- y los atesoramos porque en ellos está todo cuanto somos y hasta algo, quizás, de lo que seremos. Es sólo una sospecha, un interrogante abierto que nos resistimos a cerrar. Vivir es resistir. Resistimos.

    Y ahora le pongo una coletilla, al margen del pudor. Siempre he luchado contra la opresión de unos u otros. He resistido. Pienso seguir haciéndolo.

    Saludos.

    PD.- Mi nombre no es Joan, por supuesto.

  39. David P.Montesinos

    ¿Usted serio y responsable, Paco? No me haga reír.

    Gracias, Marisa por su amabilidad. Suscribo la interesante reflexión que hace Isabel Zarzuela,aunque creo que podrían vertebrarse algunas de sus reflexiones a partir de ciertos textos de Zygmunt Bauman. Si no ha leído “Miedo líquido”, por ejemplo, debe saber que el punto de vista que usted expone a partir de “Bowling” se hace fuerte en textos como el que le propongo. No se deduzca la antipatía hacia Moore que ha expuesto el Señor Planas y que ha provocado un pequeño terremoto -tres o a lo sumo cuatro grados de la escala Richter- en nuestra tertulia. Por lo general, el discurso de Michael Moore me parece clarificador, contundente y necesario, aunque en ocasiones llegue a resultarme algo grueso y maniqueo, llegando a parecerse a aquel del personaje de Mel Gibson en “Conspiración”, que veía contubernios perfectamente orquestados en todas partes. Algunas de sus irrupciones públicas me parecen algo menos afortunadas que otras. No obstante, creo que su figura contiene algo ejemplar, algo profundamente envidiable: ser capaz de replantear las estrategias de la resistencia. Los anglosajones son pragmáticos, no especulan… Lo interesante de Moore es que cada una de sus líneas o tramos fílmicos está conteniendo un reclamo a salir de la pasividad, a actuar. “Vote, no deje que ellos dirijan ese cotarro”, “Haga usted un partido político, no deje ese espacio en manos de los mandarines”, “denuncie a las empresas de yogures que meten aditivos cancerígenos”, “manifiestese en pelotas delante de las empresas que venden vestidos de piel de foca”, “dele una hamburguesa de McDonald´s a los políticos que no fiscalizan las dietas insalubres”… Impagable aquella escena en que invitaba a los políticos defensores de invadir el Golfo a firmar un documento de incorporación a filas de alguno de sus hijos; obviamente ninguno de ellos firmaba, lo que ponía al desnudo su hipocresía. Luego acudía a los barrios de minorías negras y descubría allí a los nuevos reclutas destinados a morir por el Tío Sam. O recuerden aquella otra en que llevaba en sillas de ruedas a varios afectados por la matanza de Columbine a la tienda de armas donde se suministra munición al primero que llega. Moore desenmascara a aquellos que se declaran absolutamente radicales y demoledores en sus críticas antisistema pero que convierten su radicalidad en una excusa cómoda para no hacer nada.

  40. Alejandro Lillo

    Desde luego, don Juan Antonio, que lo que está sucediendo en Gaza es horrible, pero como apunta doña Marisa, todos sabemos quiénes van a pagar la consecuencias de tanto odio y enfrentamiento. Yo no creo que porque israelíes y palestinos hayan votado “democráticamente” a sus representantes (véase la estrategia del miedo apuntada brillantemente por David P. Montesinos y la señora Zarzuela), los ciudadanos deseen necesariamente una solución violenta al conflicto. Nada justifica agresiones terroristas de tal magnitud, ni por parte de Hamás ni por parte del gobierno israelí. Allí la situación está tan viciada, los odios tan entrelazados, que no puede haber solución al conflicto desde dentro. Por eso, estando muy de acuerdo con el tono general de su discurso, lo que me indigna es la pasividad exterior: la inmovilidad de la que hace gala la UE, cargada de discursos y de condenas, sí, pero absolutamente desesperante y vergonzosa; la no menos indignante parcialidad de los USA (de América), simplemente vomitiva; y la actitud de los países árabes del entorno, terreno abonado para que desde sus sectores más radicales crezca un odio y un desprecio por occidente basado en los mismos principios totalitarios de los que hace gala el glorioso estado de Israel. Vamos, que es todo una mierda.
    ¿Sabe?, a mí me sucede que son los pequeños detalles los que más de indignan, seguramente porque en realidad ni son tan pequeños ni son tan insignificantes, sino muy reveladores de cómo están las cosas realmente. Por eso me sulfura que mientras el Estado israelí bombardea impunemente a la población civil con una tranquilidad y una frialdad pasmosa, la UE permita competir en los torneos europeos a equipos de fútbol y baloncesto israelíes, como haciéndoles un favor. Pero bueno, ¿qué más se puede decir de la situación en Palestina? A mí sólo que queda avergonzarme, pues no se si sería capaz de aguantarle la mirada a una víctima de Gaza.

    Doña Marisa, estése animada. No se apure más de la cuenta. Las aguas tienden a volver a su cauce. Es lo natural.

    Lo siento señor Planas, pero estoy con don Ramón y doña Isabel, qué le vamos a hacer. :-)

    Dice que no discutirá sobre las medias verdades y las medias mentiras, ¿quiere entonces que discutamos pues sobre las verdades y las mentiras absolutas? Nada hay peor que una media verdad, ni siquiera la verdad absoluta. Otra cosa, lo que dice sobre la libertad y la democracia es, sin duda, interesante, terreno fecundo pero, permítame enumerarle la siguiente combinación de elementos tomados de dos en dos. Libertad y capitalismo, por un lado, y capitalismo y democracia por otro. ¿No le parecen combinaciones mucho más sugerentes? Piénselo y analice también aquí su compatibilidad real. ¿En qué pedestal hemos subido al capitalismo? Fíjese si está alto que ni siquiera se lo advierte. Y si no se lo advierte, ¿cómo resistirse a él?

    Don David, completamente de acuerdo con usted. Muchos de esos negros e hispanos que van a morir a Irak para salvaguardar el petróleo de Cheney, Rize, Bush y compañía, lo hacen porque es la única opción que tienen para pagarse los estudios universitarios. Vaya libertad. Vaya democracia.

  41. Alejandro Lillo

    Se me olvidaba. Sobre la dicotomía seguridad/libertad les recomendaría una película reciente: “La zona”. Resulta más interesante de lo que en un principio parece, sobre todo su tramo final.

  42. Paco Fuster

    Querida Mary Wollstonecraft, la entiendo perfectamente. Se nota que tiene hijos y se nota que sabe de lo que estoy hablando cuando hablo del sacrificio de tiempo que supone escribir un libro o simplemente dedicarse a la investigación. Por eso tienen más sentido las palabras que citaba de Anaclet, porque vienen de alguien que es consciente de que sus hijos le reclaman un tiempo que creen robado.

    Lo de “serio y responsable, amigo David, se entiende que es en comparación con otros camareros (aunque también habría que verlo). Esa es la imagen que tienen de mi en mi empresa. Lo de “responsable” se entiende porque no les he fallado nunca. Lo de “serio” obedece a que en mi empresa trabaja gente muy cachonda (en todos los sentidos de la palabra), incluyendo a algunos de mis jefes. Ten en cuenta que, los que llevamos tantos años, somos casi como una família. Son muchas horas y la confianza tiene eso, que se presta a familiaridades de otra forma incomprensibles. Yo, que en mis años jóvenes era el bromista de la clase y el irónico del grupo, el encargado de hacer reir con mis ocurrencias y mis provocaciones a los profesores, he abdicado de ese papel hace tiempo. Por eso mis jefes dicen que siempre estoy serio.

  43. Marisa Bou

    Claro, Paco: es usted muy serio debido a su ancianidad. Lo que no comprendo es cómo recuerda con tanta nitidez sus “años jóvenes”. No se arriesgue más, mi provecto amigo, escriba cuanto antes sobre esos recuerdos, antes de que el Alzheimer le haga olvidarlos. No nos prive, por favor.

    Perdón por la burla, pero es que me saca de mis casillas que la gente joven, como es su caso, nos hable de “sus años jóvenes” como si estuvieran leeeeeeeeejos en el tiempo…;-)

    Don Justo, que razón tenía con la película de Eastwood. El tremendo drama no impide al espectador disfrutar con la recreación tan plástica de la obra de Hopper. Por cierto, no sé si se tratará de una coincidencia, pero el vestuario lo firma una tal Hellen Hopper, me ha parecido ver. ¿Podría ser descendiente del pintor?

  44. Juan Planas

    No se apure, Don Alejandro. Yo tampoco estoy completamente de acuerdo conmigo;-)

    El tema del capitalismo sí que es sugerente. Y sobre él no hay que hacerse muchas ilusiones: sólo es compatible con ciertas libertades formales y con ciertos aspectos (más formalidades) de la democracia. Pero siempre nos quedan matices por añadir. La propia naturaleza humana tiene poco que ver con la democracia y sí, mucho, con la libertad… sobre todo con su pérdida, la que se produce en el interior del discurso -necesario, tal vez- que conduce del ser individual al social. (Ese tránsito es siempre doloroso y difícil, pero la trampa es si saber si hablamos de la libertad del depredador, del salvaje, de la ley del más fuerte, del producto refinado que creemos ser, del penúltimo eslabón en la selección darwiniana de las especies [por no hablar de la étnias de los sulfúricos nacionalistas]… o si hablamos de otra cosa, del espíritu, sea eso lo que fuere, de la inteligencia no utilitaria, de la reflexión no maniquea, del componente intangible que nos da nombre, del nombre que damos al mundo cuando lo creamos o destruimos, o ambas cosas a la vez, del lenguaje que nos pervierte (o nos redime, o ambas cosas;-). En fin, que el tema no se agota, pero agota. Nos agotamos, me temo, nosotros -o yo, me agoto sin culminarme, qué desolación- y entonces perdemos la razón. (¿Perder la razón no es, en realidad, la locura? Pues no:-)

    PD.- Vengo del último resopón y no estoy para muchos malabarismos. Disculpen mi renuencia a ser más claro, pero no más transparente. Estoy, y me siento, tan inacabado como todos ustedes. Creo.

    Un abrazo.

  45. Juan Antonio Millón

    Gracias doña Marisa y gracias don Alejandro por sus entrañables palabras de bienvenida a este blog que aunque frecuantaba desde hace un tiempo, no me decidía a dar un primer paso.
    Don Alejandro, ¿qué persona de bien, ante los ojos de cualquier víctima, no siente, cuanto menos, verguenza? Usted lo es, al admitirlo, y no creo que le cueste adscribir esa víctima a cualquier topónimo -sea de palestina o Israel-, o, sencillamente a cualquier credo. Es una víctima, y eso debería bastar. La repulsa creo que debe dirigirse no sólo a aquellos que proponen e imponen métodos agresivos, sino también a las poblaciones que mediante su voto -y es en ese sentido que he incluido las elecciones palestinas-, se convierten en cómplices, ofreciendo vía libre para el mantenimiento y la expansión de dichos métodos. Siento las muertes de los palestinos, no sólo de los niños, mujeres o ancianos, sino de todos los que han caído; pero también de los muertos israelíes, aunque la cifra sea muy inferior. Los misiles palestinos no están cargados de razón, no puedo entenderlos como respuesta justificada o legítima defensa. Recuerde que uno de ellos cayó sobre una escuela hebrea, que se encontraba, por fortuna, en ese momento vacía.
    Coincido absolutamente con usted en la condena a la tibieza o la sencilla y mera connivencia con las políticas belicistas, que suponen las respuestas internacionales. Pero allí está el conflicto y de allí han de surgir las soluciones negociadas y pactadas. Y la población palestina e israelí, en general, tiene en ello una gran responsabilidad. Ellos deben cambiar para que sus dirigentes cambien.

  46. Paco Fuster

    No te enfades Marisa. Eso de hablar de mi pasado como “años jóvenes” es un recurso retórico, una forma de hablar. Yo sé porque lo digo…

    Hablando de Alzheimer, una cosa. No quería hacer honor a mi nombre y venir aquí a hablar de mis reseñas, pero Marisa me lo ha puesto en bandeja. Bueno, primero Juan Planas al hablar de Bush (mañana sale mi reseña sobre “La Tregedia Bush”, espero que la lean con ese entusiasmo que muestran al hablar del propio Bush) y ahora Marisa Bou con lo del Alzheimer. Lo digo porque estoy leyendo estos días “Oda inacabada” (RBA, 2008), las memorias que acaba de publicar Pasqual Maragall, Como saben, el ex alcalde de Barcelona y ex presidente de la Generalitat anunció hace unos meses que padece esta triste enfermedad. Él sí que le ha hecho caso a Marisa y ha esrito un libro autobiográfico antes de perder literalmente la memoria. Es un libro que les recomiendo porque, además del interés inherente a una persona de la talla política de Maragall, es un libro que rebosa cercanía y humanidad, un libro escrito por alguien que reconoce que pronto le será imposible escribir más libros. Les copio el primer párrafo del libro. Unas palabras que me emocionaron cuando las leí e imagino, han conmovido a aquellos que han convivido con la persona:

    “El doctor alemán cuyo nombre no quiero recordar acabará por ganarme la partida. Eso lo sé de sobras. Ojalá el mío sea uno de los últimos combates que se pierden con esta epidemia de la humanidad que afecta al más preciado de los tesoros de una persona. Pero antes de que esto suceda estoy preparado para echar un vistazo a mi vida, como si de una oda, inacabada repentinamente, se tratara”.

    Pasqual Maragall “Oda inacabada. Memorias” (RBA, 2008).

  47. Isabel Zarzuela

    “Moore desenmascara a aquellos que se declaran absolutamente radicales y demoledores en sus críticas antisistema pero que convierten su radicalidad en una excusa cómoda para no hacer nada”. Así lo creo yo también, Don David.
    No he leído nada de Bauman, no obstante, empezaré por ‘Miedo líquido’. Estos temas me interesan mucho. Gracias por su recomendación, Sr. Montesinos. Lo pediré en la librería.
    También comenzaré el nuevo año con la lectura que nos propone el Don Justo: ‘El 19 de marzo y el 2 de mayo’. Esto lo tengo más fácil, tengo los Episodios nacionales completos en casa.

  48. Alejandro Lillo

    Señor Planas, no se apure, que yo le entiendo perfectamente. Bendita resaca y bendito resopón. Le doy la razón en todo, salvo en lo de la naturaleza humana ;-)

    Un matiz – parece ser que tiendo a matizar bastante. Es que la libertad, como la democracia, debe tener un límite. En realidad, todo debe tener un límite. El ser social lo que hace es poner límites a la libertad, necesaria para la convivencia humana que, precisamente, está en su naturaleza. Con la democracia para lo mismo, sin límites pierde su carácter. ¿Sabe lo que no tiene límites? Seguro que lo ha adivinado. El tercer elemento de nuestra interesante tríada. Y como dice la señora Zarzuela citando a Galdós, “aquí tienen ustedes el resultado”.

    PD. Razón y locura, otro binomio fascinante. Saludos.

    Señor Millón, el placer es nuestro. Sus ideas, tan inteligentes, siempre serán bienvienidas. Coincido con usted en todo. Allí está el conflicto, en efecto, pero las consecuencias del mismo se hacen notar en todas partes. La solución, por tanto, compromete a todos, y a veces, en la distancia, se observan mejor las cosas.

    Señor Fuster, ganas tengo de leer esa reseña. Ya solo el título me plantea muchos interrogantes.

  49. Isabel Zarzuela

    Sr. Lillo, ¡haga el favor de terminar las frases subordinadas con el mismo guión con el que las comienza, que parece usted Lacan, coñ…! ;-)

  50. Juan Planas

    Difiero. Me gustan esos guiones cerrados del Sr. Lillo, tan sólo con el punto y final de la frase. Los he utilizado mucho, por ejemplo en Los Pliegues Ocultos, y pienso seguir haciéndolo -pese a Lacan, claro:-)

  51. Julia Puig

    Feliz año, Justo. Feliz año para todos.

    Siento que la barbarie sólo tiene efectos destructores, anuncia el horror, lo siniestro asediando a la dignidad humana y junto al fanatismo, creo me provoca un ahogo profundo y punzante.

    Como dice Marisa Bou “Una madre no cree nunca posible un desencuentro entre sus hijos”. Ante el desencanto y el escepticismo que nos produce hoy la realidad, sólo nos llegan sentimientos mezclados sobre lo racional o irracional, comportamientos de signo demasiado distinto. Sin duda, estamos condenados a esa ambivalencia, a la realidad de los comportamientos humanos, lo bueno y lo malo, lo racional y lo irracional, lo que es y lo que debería ser. Entre la miseria y los delirios de grandeza anda el ser humano y, quizás, sólo enncontremos sosiego en la hermosa creación de un artista, en la música, en la literatura, porque es ahí donde nos sentimos libres de la tiranía del horror, aunque el horror en Gaza sólo se viste de amargura.

    Como dice Ana Serrano, nos queda seguir creyendo en proyectos hermosos como “la orquesta de Baremboin y las múltiples orquestas de niños de Venezuela…”, proyectos que puedan dar aliento al desaliento, o como señalaba E.T. A. Hoffmann, buscar caminos que nos ayuden expresar lo inexpresable:

    “…la música revela al hombre el dominio de lo desconocido, un mundo que no tiene nada en común con el mundo exterior y normal que le rodea, un mundo en el cual abandona tras de sí todos los sentimientos determinados para rendirse al anhelo de lo inexpresable”.

  52. Marisa Bou

    A doña Ana Serrano:

    Ayer, dia 1 de enero de 2009, por primera vez en mi vida, escuché y vi en la televisión el concierto de Año Nuevo completo. He de decirle que me emocioné hasta las lágrimas. Ya vé que no he tenido pudor en confesar mi incultura musical. Pero tiene usted mi palabra de que voy a ponerle remedio, en lo posible.

    Y no sólo me emocionó la música, porque la actuación de don Daniel Baremboin fué lo más delicioso, tierno y humano que he visto en mi vida. ¡Qué enorme persona!

  53. Mary Wollstonecraft

    No se preocupe, Marisa. Eso que usted llama incultura es algo absolutamente normal en nuestro país y en los intelectuales de más “alcurnia”, pero dejemos esas menudencias. Me emociona que esté tan contenta de haber visto el concierto; la verdad es que fue estupendo. A mí Baremboin me ha producido muchos de mis mejores momentos, como director, como pianista, haciendo cámara o tocando tangos con Piazzola. Es uno de los músicos más grandes y completos que tenemos hoy día. ¿Sabe? hay una delegación de la Fundación Barenboim-Said en Sevilla donde él trabaja con una joven orquesta. Búsquelo en YouTube y verá, pero le dejo un regalito de bienvenida a la música para que vea lo que están haciendo en Venezuela con los niños de la calle y con un sistema de escuelas musicales. Le pongo unos enlaces:

    Y le recomiendo especialmente estos dos:

    Lo que le habría gustado a Leonard Bernstein oír así su mambo.

    El director tiene 27 años ¿Es no es para tener esperanza?

    Un abrazo enorme, amiga. Bienvenida al mundo de la música.

  54. Ana Serrano

    Bueno, Marisa, ya le contesta Mary Wollstonecraft, pero en fin, sí, el concierto de año nuevo fue estupendo. La ilusión de toda mi vida es verlo alguna vez en directo y Baremboin siempre me coloca a punto de la lágrima y no sólo por el extraordinario músico que es, por la persona, por toda su historia junto a sus amigos, a su mujer y su lucha por la paz. Tuve la suerte de oírlo en la Plaza Mayor de Madrid y llegué a casa desatada y me puse a escribir. Se lo mando con un abrazo muy, muy fuerte y el profundo agradecimiento a que me haya contado, a mí en especial, esa experiencia estupenda que ha tenido.

    http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=451&page=0#19885

    Si se le ocurre leer las respuestas, las encontrará muy raras porque en mi foro la gente hace lo que quiere y hay quien borra lo que escribe; como dejo las respuestas, quedan sin sentido y muy raras :-)

    ¿Me permite que le de dos sonoros besos?

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