Vísperas kennedianas

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1. JFK. Mientras espero el acto de toma de posesión de Barack Obama, releo el discurso que pronunció John F. Kennedy otro 20 de enero, el del año 1961, un Kennedy al que ahora podemos evocar en la figura del nuevo presidente. Esa pieza oratoria es, seguramente, una de las más célebres de la época contemporánea. ¿Por qué?

“Con la vista orientada hacia la audiencia televisiva, tomó posesión de su cargo con un brillante discurso de investidura”, nos recuerda W. J. Rorabaugh en Kennedy y el sueño de los sesenta (Paidós, 2005). ¿Quién es el autor de esas palabras que impresionarán al mundo? “Ted Sorensen y él habían recopilando ideas y frases para este discurso durante años”, añade Rorabaugh. “A Kennedy le preocupaba que tuviera la calidad suficiente. La víspera de aquel día lo releyó y  que todavía no era tan bueno como el primer discurso de Jefferson”, precisa. “Mientras lo pronunciaba, la audiencia del Capitolio y los telespectadores de todo el país se percataron de que este discurso, equilibrado y en ocasiones poético, ignoraba por completo los asuntos nacionales…”, indica Rorabaugh.

Sin duda, fue importantísima la puesta en escena, la elección de las palabras, el dominio de la televisión que Kennedy había demostrado en la campaña. Pero más relevante aún fue la expectativa que sobre dicho acto y sobre dicho presidente se volcaba. Hacia esas fechas, en enero de 1961, Kennedy es un joven político de cuarenta y tantos años que ha sabido expresar los anhelos de unos compatriotas que viven la prosperidad capitalista  y el temor nuclear. Es de familia rica, pero católica. Que alguien así acceda a la Presidencia es un exotismo histórico, una novedad. Los norteamericanos padecen una crisis, una crisis propiamente cultural. El bienestar les hace ser más exigentes y más hedonistas: también más rebeldes. Una juventud se reafirma en su identidad diferenciada y en su propio desconcierto. Kennedy sabe expresar ese tránsito generacional. Él es un hombre que ha luchado en la Guerra Mundial, que ha sido un bravo combatiente, un veterano que aún le queda mucho por vivir… Es joven, en efecto.

Y sabe persuadir. En él, la oratoria es un instrumento esencial. Lo demuestra en su discurso de toma de posesión. El joven Kennedy se vale de recursos verbales en los que aúna la descripción y la alusión, el retrato colectivo y la apelación individual, lo histórico y lo actual, lo metafórico y lo directo. Se remonta a la historia fundacional de los Estados Unidos (Dios y la revolución) y recuerda el estado de cosas presente, la Guerra Fría. Se expresa con contundencia armada y con generosidad hegemónica para dirigirse a sus compatriotas, a los amigos y aliados, a los adversarios, a la humanidad en su conjunto. Su retórica es universalista y patriótica a un tiempo, algo caracerístico de la tradición política norteamericana. Sabe, en efecto, condensar expectativas en frases contundentes y memorables. Memorables en el sentido de que podrán ser recordadas.

Se vale, en efecto, de imágenes reconocibles: “la antorcha ha pasado a manos de una nueva generación”; “buscar el poder cabalgando a lomo de tigre”; “si con la cabeza de playa de la cooperación es posible despejar las selvas de la suspicacia”; “los clarines vuelven a llamarnos”. Son fórmulas bien vistosas que resumen verbalmente, que expresan gráficamente.

Pero sobre todo hay un par de ideaciones que sintetizan el arte de la propaganda kennediana, la técnica del slogan“No negociemos nunca por temor, pero no tengamos nunca temor a negociar”, dice refiriéndose al adversario soviético. “Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestros país”, dice alentando un individualismo comunitarista

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2. BO. Leo Palabra de Obama. Discursos para la Historia (La Vanguardia, Grandes Temas, núm. 4, 2009), un dossier de ciento y pico páginas. Es un volumen más de los que el periódico catalán publica regularmente sobre asuntos de actualidad. Este que leo se dedica enteramente a los discursos que Obama ha pronunciado desde el 2 octubre de 2002 hasta el 4 de noviembre de 2008. No incluye –no puede incluir– las palabras de toma posesión del nuevo cargo, palabras que se pronunciarán el 20 de enero, según es tradición.

De momento, lo que de Obama tenemos son, en efecto, palabras: un caudal inagotable de discursos que se inspiran en sus precursores, pero también en el estilo golspel de los predicadores afroamericanos: con amplificaciones retóricas, con alusiones bíblicas, con historias edificantes, con esperanzas religiosas. Él pertenece a la generación de Josué y, como el personaje veterotestamentario, ha de cumplir el trabajo de Moisés: llevar al pueblo a la Tierra Prometida. Es una imagen que emplea, por ejemplo, cuando se dirige a su auditorio en Selma, Alabama, el 4 de marzo de 2007, cuando se conmemora la Marcha por los Derechos Civiles de 1965. Josué, pues. Pero no sólo él: también quienes siendo todavía jóvenes pueden sostener el empeño, las gentes afroamericanas de su generación. Ya no basta con los Derechos Civiles: hay que extender los derechos sociales con responsabilidad y con buenas enseñanzas personales. “No basta con preguntar qué puede hacer el gobierno por nosotros, es importante preguntar qué podemos hacer nosotros por nosotros mismos”, concluye Obama ante sus hermanos valiéndose de un slogan de inspiración kennedyana. La oratoria, otra vez.

Aunque los suyos no son propiamente sermones de pastor, no menos frecuentes son los énfasis retóricos, las enseñanzas morales, los recuentos personales, las promesas colectivas.  No sermonea, pero sus palabras quieren ser aleccionadoras, evocadoras, reparadoras. Reprocha a Washington la gestión insensible, arrogante, lejana. Por tanto, reafirma el sentido próximo  de la comunidad local. Lógicamente, pues, no amonesta a los auditorios:  al fin y al cabo se dirige a ellos como representante político. Por eso, se pone como caso de debilidad y de esfuerzo, de candidato improbable pero empeñoso: alguien que ha sabido llegar con entereza a un puesto para el que no estaba destinado. Ser improbable –y la calificación es suya– le da valor personal. Le convierte en un espejo en el que pueden contemplarse muchos hermanos, pero un espejo que también hace aguas: al fin y al cabo, es un tipo corriente que ha sabido disciplinarse y en el que se cruzan Kenia (padre) y Kansas (madre).

Pero ser improbable es algo más que una condición particular: en los discursos de Obama es la cualidad histórica de los Estados Unidos. La utopía hecha realidad, el sueño de libertad e independecia iniciado dos siglos atrás y consumado tras la abolición de la esclavitud, tras el reconocimiento de los derechos civiles. Frente a la necesidad, frente a la fatalidad, frente a lo dado y lo recibido, “unos agricultores y unos eruditos, unos estadistas y unos patriotas que habían viajado a través del océano para escapar de la tiranía y la persecución hicieron por fin realidad su declaración de independencia”, recuerda en su discurso de Filadelfia, Pensilvania, el 18 de marzo de 2008. Fue ésta una declaración que inspirará todo el aparato legislativo estadounidense: un documento que “estaba, en el fondo, inacabado. Estaba mancillado por el pecado original de esta nación, la esclavitud”.  Pero hasta con eso han podido los pioneros, los sucesores, los herederos. Han podido. Y esa constatación le sirve para reafirmarla una y otra vez, como así hizo en el discurso de Nashua, New Hampshire, el 8 de enero de 2008. Aquellas palabras –pronunciadas después de una derrota– no festejaban un triunfo, sino el aliento de una victoria venidera.  De ahí, precisamente, de ese optimismo que trae la palabra persuasiva arranca el slogan más famoso: Yes We Can, convertido pronto en banda sonora de la campaña.

 
3. Estaremos atentos a la pantalla. John F. Kennedy nace en 1917; Barack Obama, en 1961. Es pura coincidencia, pero esas fechas azarosas son significativas si observamos las vidas de ambos en sus respectivos contextos. Kennedy es hijo involuntario de la revolución rusa, de esa conmoción que marca todo un siglo y que a él le reta como norteamericano. Sus decisiones más graves, sus medidas más importantes, están relacionadas con la amenaza soviética en un contexto de incertidumbre estadounidense. Los modelos familiares están cambiando, las relaciones domésticas se resienten, las mujeres trabajan fuera del hogar, el ideal de ama de casa se disuelve, las costumbres sexuales se relajan. Un proceso de cambio, una contradicción cultural del propio capitalismo, como sostuvo Daniel Bell. El Gobierno ha de afrontar la Guerra Fría en un contexto social mudable y ese hecho previsible y banal determina el fin de sus días. Lo digo sin abonarme a ninguna teoría conspirativa, simplemente, aludiendo a la prueba circunstancial: por un lado, el hedonismo moral y la esperanza cultural trastornaban y favorecían las expectativas; por otro, el miedo estaba bien presente en aquellos días en que el riesgo nuclear era cotidiano, en aquellos días en que el bienestar americano era indisociable del complejo militar-industrial.

Obama nace el mismo año en que Kennedy llega a la Presidencia. Nace, pues, en una época de expansión económica y de rebeldía cívica, de hastío ahíto. Por un lado, se extiende la influencia y la presencia del movimiento en defensa de los derechos civiles de las minorías raciales; por otro, se expande la música juvenil, esa rebeldía que trae el rock, ese juego a que invita el pop, esa revuelta de la contracultura…

“En un análisis retrospectivo, observamos que la Guerra Fría en parte llenó el vacío de la sociedad americana, atemorizada por todos los cambios que se desencadenaron con la Segunda Guerra Mundial”, indicaba W. J. Rorabaugh. “Cuando se cuestionaron los principios de la raza, el género y la cultura en los años de la posguerra, la Guerra Fría constituyó un marco de organización que, por una parte, daba a los conservadores la esperanza de detener bruscamente el cambio, al menos durante un tiempo, y, por otra, dotaba a los liberales de un argumento para introducir más cambios con el fin de ganar la Guerra Fría”, concluye Rorabaugh.

En sus libros autobiográficos y promocionales (que aquí hemos analizado), Obama habla de esto postulándose como un nuevo y modesto Josué que consumará el cambio, un joven que ha asumido la rebeldía, que ha integrado la familia y que ha hecho compatible lo distante, esa aleación de razas y credos. El sentido bíblico justifica la retórica: su historia personal la toma precisamente como una parábola, al modo de los Evangelios, para ilustrar a los escépticos.

Veremos, pues. Estaremos atentos a la pantalla

lincoln

4. Abraham Lincoln.”Quedo entonces con Lincoln, que como ningún otro hombre antes o después que él comprendió que nuestra democracia cumplía una función deliberativa, pero que esa deliberacíón tenía límites. Le recordamos por sus convicciones firmes y profundas, por su inflexible oposición a la esclavitud y su convencimiento de que una casa dividida no podía mantenerse en pie. Pero su presidencia se guió por un sentido práctico que hoy en día nos dejaría consternados, un sentido práctico que le llevó a plantear diversos tratos al Sur para conservar la Unión y evitar la guerra”, dice Obama en La audacia de la esperanza. O en otros términos: “que debemos hablar y esforzarnos para encontrar un terreno común, precisamente porque todos somos imperfectos y nunca podremos comportarnos como si tuviéramos la certeza de que Dios está de nuestro lado pero que también a veces debemos pasar a la acción de todas formas, como si estuviéramos seguros de acertar…”

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Blogosfera

Barack Obama en este blog:

https://justoserna.wordpress.com/2009/01/15/visperas-kennedianas/

https://justoserna.wordpress.com/2008/11/10/el-viejo-de-obama/

https://justoserna.wordpress.com/2008/06/16/padres-e-hijos/

https://justoserna.wordpress.com/2008/06/04/los-papeles-de-obama/

https://justoserna.wordpress.com/2008/02/11/antizapatero/

https://justoserna.wordpress.com/2008/02/04/obama-o-sarkozy/

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36 comments

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  1. Eduardo Laporte

    Siempre es asombroso ver imágenes del pasado en color. De un pasado que se evoca en b/n. Porque entonces ese pasado parece más real, más presente, menos polvo viejo de Historia. Y vemos a Kennedy con los nervios que sabe ocultar del presidente novato. ¿Los tendrá el día 20 Barack Obama? Es cierto que hay semejanzas entrambos, como si fueran demasiado buenos para ser ciertos. Vamos a usar la expresión de Aznar en el bueno sentido, lo de ‘exotismo histórico’ y decir que, en efecto, tanto Kennedy como Obama tiene algo de, quizá, demasiado adelantado a su tiempo. Y la Historia tiene su propio ritmo, como se demostró en España con el fracaso de una Segunda República demasiado moderna en un país quasi analfabeto. Esperemos que Obama sea consciente de esos lentos ritmos, para que puede sobrevivir política, y hasta físicamente. Su discurso de toma de posesión no será menos importante que el de JFK.

  2. jserna

    Eduardo, aparte de la oportunidad histórica, en Obama como en Kennedy hay un arte de la propaganda, de la figuración y refiguración del personaje. Se trazan y se tallan valiéndose de los recursos de la comunicación. “El discurso de Obama no será menos importante que el de JFK”. Lo mismo podríamos decir de las previas: esas palabras que BO ha ido pronunciando con estrategia discursiva.

  3. Eduardo Laporte

    Cierto. Y luego está que Obama ha sido el primer presidente de la era Internet. Así como Kennedy, como cuentas, habló más para la televisión que para los asistentes al acto, habrá que cual es la actitud de BO (no Derek) para con el ámbito on-line.

  4. jserna

    Por cierto, ayer por la noche recibí un correo de un colega blogger que ustedes conocen y que también tiene wordpress. Se extrañaba de que sólo hubiera tres entradas de comentarios en mi blog y me pedía auxilio con el mal funcionamiento de su wordpress. La verdad es que estás cosas suelen pasar de cuando en cuando aunque el lector no se dé cuenta. A mí, alguna vez me pasa desde luego. Más tarde me entero por e-mail de lectores enfadadados porque no pudieron dejar comentario. Ayer concretamente la cosa electrónica de esta casa aún estaba más complicada, le decía a nuestra colega blogger: para acabarlo de arreglar mi conexión a Internet falló intermitentemente y, por tanto, mi acceso a wordpress fue una tortura. Hoy espero que funcione bien y que, de ese modo, pueda completar la parte de mis ‘Vísperas kennedianas’, en este caso dedicadas a BO.

    Ah, Kennedy, qué interesante.

  5. Eduardo Laporte

    A mí me sigue sin funcionar. Estoy por hacerme otro en blogger. Cosa que me fastidiaría, por ser mudanza inesperada.

  6. Paco Fuster

    Hablando de Kennedy y de Obama, y aunque sea un poco tarde y no accesible para mucha gente, una invitación. Me he enterado hoy de que en el Muvim de Valencia están haciendo desde el pasado día 14 de este mes y hasta el próximo día 21, un ciclo de cine titulado “Todos los filmes del presidente”. Se han pasado películas sobre Lincoln, Wilson, Truman, Nixon, Kennedy y Clinton. Pues eso, si alguien quiere ir el martes o miércoles, aquí dejo un enlace:

    http://www.uch.ceu.es/principal/gestionarblogsCeu/imagenesBlog/12_2008/84328909_12_2008.pdf

    Sobre Obama y Kennedy, poco puedo decir nuevo. Lo que quería decir lo dije en mi artículo en “Claves”, en el apartado dedicado a Kennedy y a sus semejanzas con Obama. Sí que me interesa conocer el contenido del discurso de Obama, aunque no veo probable que supere al de Kennedy, que a mi me parece sobresaliente. Tengo un documental que me bajé de Internet, en el que se explica muy bien la historia de ese discurso. Me llamó la atención la alusión al horrible frío y a la tremenda nevada que cayó sobre Washington el 20 de enero de 1961. Por curiosidad, me meto en Google y me dice que en Washington estamos ahora a -10ºC. O sea, que los privilegiados que asistan al histórico acto y luego presuman con el clásico “yo estuve allí”, pasarán bastante frío.

  7. Paco Fuster

    Bueno, se me olvidó una cosa. Buscando en la web de la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia, para copiar el enlace del ciclo de cine, me he topado un una grata notícia que desconocía (quizá alguno de ustedes ya lo supiera). El próximo martes día 20 de enero, esta prestigiosa universidad va a investir como Doctor “Honoris Causa” por “sus méritos extraordinarios en diversos ámbitos” a él, a José María Aznar. Lo que es la vida: Obama pronunciando su discurso frente al Capitolio y Aznar pronunciando una lección en el Palau de la Música de Valencia.

    http://www.uch.ceu.es/principal/honoris/inicio.asp?menuizquierda=uch-ceu&menusuperior=profesores

  8. jserna

    Sr. Fuster: interesantísima noticia, la del Doctorado ‘Honoris Causa’ a J. M. Aznar. Estaré atento y procuraré leer o escuchar el discurso de aceptación. En cuanto a Obama, yo mismo ya enlazaba al comienzo de mi post a su artículo en Claves…

  9. Alejandro Lillo

    A mi Obama me cae bien (por ahora). Ya dije en su momento que creo que va a representar un buen cambio para los USA. A nivel interno desde luego, y creo que también en política exterior. De todo modos, por ahora bastante tiene con arreglar el desaguisado de la crisis y la bolsa vacía de “perras” que le ha dejado el señor Bush. Si lo consigue, necesitará buena parte de la legislatura, así que ya veremos…

    No he tenido tiempo de leer el discruso de Kennedy, aunque me lo guardo para hacerlo en un futuro. Ahora, con lo que me he indignado ha sido con el enlace que el señor Fuster nos ha enlacado con tanta generosidad.

    Sí, ya sé que las cosas funcionan así, que la política y los intereses lo pueden todo, pero me sigue indignando que una Universidad, por muy Católica que sea otorge el Honoris Causa a gente como Aznar. Sí, ya se que esto pasa todos los días, que a Kissinguer le dieron el Nobel, pero qué quieren que les diga: estoy muy indignado.

    Resulta que como méritos para darle el Honoris Causa están la defensa de las raíces cristianas de Europa, la defensa de la familia y su apoyo a las víctimas del terrorismo. ¿Pero qué broma es ésta? ¿Qué “méritos extraordinarios son esos?

    Repito: ¿Qué méritos extraordinarios son esos?

    ¿Alguien me lo puede explicar? ¿Qué es eso de que la “herencia cultural cristiana de Europa (…)es también la que permitió en mayor y mejor grado el pensamiento crítico, científico y filosófico, transmitido entre otras instituciones en las universidades”?

    Será en las Universidades como la del CEU, ¿verdad? Ese es el espíritu crítico, científico y filosófico que crea la herencia cultural critiana: nombra a AZnar Honoris Causa.

    ¿Y que me dicen de la contribución del señor Aznar al bienestar de la población española? ¿Qué es eso del “crecimiento económico (4,1 – 4,2% anual acumulativo de 1977 a 2000)”? ¿DE 1977 a 2000? ¿Pero qué broma es ésta? ¿Cómo que a él le debemos la “entrada a la Unión Económica y Monetaria”?

    ¡Dios! ¡Qué vergüenza!

    (Perdón por salirme del tiesto)

  10. Marisa Bou

    Alejandro, puedes salirte del tiesto tranquilamente, amigo. Porque semejante tiesto es difícil de habitar. Sabes, hay un refrán que dice:”A quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga”. De semejante universidad, no podemos esperar nada mejor, ni nada peor, o sea nada.

    En cuanto a Obama, todavía ha de pasar algunas pruebas de fuego. Según sea su actuación en los dos hechos más sangrantes contra los Derechos Humanos -Gaza y Guantánamo- podremos estar de acuerdo con él, o no.

    En cuanto a su política interna, no me cabe duda de que intentará extender, si le dejan, el estado de bienestar a toda la población de EU, que para ser (según ellos) la mayor democracia del mundo mundial, las desigualdades sociales son mucho más brutales que en cualquier otro país. Allí conviven (o conmueren) las más grandes fortunas y las mayores bolsas de miseria. Espero que este nuevo “emperador” sepa ser magnánimo y redistribuir la riqueza como debe ser.

    De momento, estaremos pendientes de ese discurso, que creo que pinta bien.

  11. Paco Fuster

    No había visto el enlace a “Claves”. No me entero. Como está en el mismo color azul del texto, a veces no sé si es que está en negrita o si es un enlace.

    Lo de Aznar me lo he encontrado de sopetón. En el “NouDise”, donde he leído hoy lo del ciclo de cine, venía el enlace. Al entrar a la web de la Universidad CH-CEU de Valencia, me lo he encontrado. Luego lo he comprobado en varios medios electrónicos.

    Amigo Alejandro, lamento contribuir a tu indignación nuevamente, pero te pongo la lista de universidades que le han concedido el “Honoris Causa” a Aznar:

    “José María Aznar López ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Sofía de Tokio (1997), por la Universidad Internacional de Florida (1998), por la Universidad de Bar Ilan de Israel (2005), por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Perú (2006), por la Universidad Andrés Bello de Chile (2006), por la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala (2006) y por la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán (2007)”.

    Fuente: http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-aznar-sera-investido-doctor-honoris-causa-universidad-ceu-cardenal-herrera-valencia-20090116113954.html

    Esto confirma lo que digo en el blog de Àngel Duarte sobre Maragall y su curriculum. Maragall es “Honoris Causa” por la Johns Hopkins University. No digo que lo sea por su contribución intelectual y cultural, obviamente, pero su formación no se puede comparar con la de Aznar. Además, entre la Johns Hopkins y el CEU, alguna diferencia hay.

    Sobre los doctorados “Honoris Causa” se podría escribir mucho también. Sin ir más lejos, les digo que mi peluquera me ha dicho varias veces (siempre que me preguntan por mis avances académicos y acabamos hablando de lo mal que está la educación),que un familiar suyo se había sacado el título de Doctor “Honoris Causa”.

    Relacionado con Aznar (hoy ha sido un día de notícias para mí), veía esta mañana anunciada en “El Mundo”, una biografía -la primera no autorizada, decía el reclamo- de Rita Barbera. Por la tarde he ido a la librería y ya la he visto allí flamante, en lugar preferencial. “La dama de rojo de la España azul se titula”, escrita por Salvador Barber (La Esfera de los Libros, 2009).

  12. Paco Fuster

    En el enlace de EP vienen más datos sobre el tema de Aznar: el lugar y la hora de la ceremonia de concesión del “Honoris Causa”, encargado de leer la “laudatio”…

  13. Alejandro Lillo

    Amiga Marisa, lleva usted razón, pero ¡joder, que es una universidad, no una asociación de amigos!

    Paco, ya me ha “fastidiao” usted, que no le dejan a uno ya ni pasar el fin de semana trnaquilo. Pero yo le cuento: mire, los de Tokio están acostumbrados a los terremotos, así que no tienen problema con Aznar; los de Florida todos sabemos las razones; los de Israel es por lo del Bar (Ilan) y las declaraciones que hizo nuestro hombre sobre el vino y la conducción; el nombre de la de Milán ya lo dice todo, y sobre las universidades de Perú, Chile y Guatemala, comentarle que son todas privadas, y ya imaginará de que ideología, fíjese que en la última (Fracisco Mallorquín, primer obispo de Guatemala) su página web se encabeza con una cita de Edmund Burke…

    Vamos, señor Fuster, que voy a parar a lo que usted dice, que las comparaciones son odiosas. Y que de verdad, hay algunas cosas que dan asco.

  14. jserna

    Éste es le colofón de estas ‘Vísperas kennedianas’

    “Estaremos atentos a la pantalla. John F. Kennedy nace en 1917; Barack Obama, en 1961. Es pura coincidencia, pero esas fechas azarosas son significativas si observamos las vidas de ambos en sus respectivos contextos. Kennedy es hijo involuntario de la revolución rusa, de esa conmoción que marca todo un siglo y que a él le reta como norteamericano. Sus decisiones más graves, sus medidas más importantes, están relacionadas con la amenaza soviética en un contexto de incertidumbre estadounidense. Los modelos familiares están cambiando, las relaciones domésticas se resienten, las mujeres trabajan fuera del hogar, el ideal de ama de casa se disuelve, las costumbres sexuales se relajan. Un proceso de cambio…”

    Puede leerse completo al final del post.

  15. marpop

    De momento, a todos nos cae bien Obama, pero repito: de momento, ya que el “reinado” no ha hecho más que comenzar…No sé si el mundo será mejor en sus manos (y no sé por qué no vota el mundo entero en las elecciones estadounidenses, cuando son sus decisiones las que repercuten a toditos), pero seguro que es menos malo que los últimos 8 años.
    Saludos, colores y golosinas!
    *MaRPoP*****

  16. Juan Antonio Millón

    Estimados contertulios quisiera unirme a sus comentarios sobre Obama y nuestra expectación ante su discurso y sus políticas, acercando aquí una recensión -que posiblemente conocerán- de Josep Ramoneda al libro de Sheldon Wolin (Democracia S.A.), que apareció en Babelia. Allí Ramoneda sitúa la elección de Obama dentro de lo que Wolin denomina “democracia fugitiva” frente a la “democracia dirigida”. Esta última, que tendría su culminación en la etapa de Bush hijo, se cimenta en la desmovilización de la ciudadanía, llevando a lo que el autor norteamericano llama un “totalitarismo invertido”. Desmovilización conseguida mediante la mitificación de los textos constitucionales, la superioridad moral de la nación elegida, la inculcación del miedo y la inseguridad, la privatización de las funciones y los servicios públicos y políticas económicas destinadas a beneficiar las clases altas, alejando del voto a los sectores más desfavorecidos. Como dice Wolin: “la creación de una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual”. Ha sido, en buena medida, la reacción ante estas políticas de despolitización la que ha aupado a Obama a la presidencia. Gran parte del análisis de Wolin es aplicable a nuestras democracias, donde la indiferencia y el pesimismo, la desmovilización política, avanza a pasos forzados; de ahí que lo que ha ocurrido y lo que ocurra, a partir de ahora, en EEUU sea para nosotros tan importante.

  17. jserna

    Sr. Millón, me han recomendado varias veces el libro de Wolin. En concreto, Alejandro Lillo me ha llamado la atención sobre él. Con gran amabilidad, me insiste para que no me pierda dicho volumen. Pero, qué quieren, esa formulación –“totalitarismo invertido”– aplicada a un sistema democrático me produce rechazo intelectual: por mucho que me disguste la política ‘neocon’. Por otra parte, el caso de Obama no está agotado: son tantas las expectativas, que es difícil que no decepcione. Por otra parte, la oratoria no es la toma de decisiones…

  18. Juan Antonio Millón

    Comprendo su reticencia y, en parte, la comparto, respecto al concepto “totalitarismo invertido”, don Justo. Como comenté, les hablo del libro de Wolin desde la reseña de Ramoneda, puesto que aún no me he hecho con él y, por tanto, no puedo argumentar convenientemente. Hablo, pues, por boca de ganso. Mi interés es, sencillamente, añadir perspectivas. Pero creo, por las citas y los comentarios de la reseña, que es comprensible. Se trataría del establecimiento de un Superpoder -“Una alianza en la que encontramos fuerzas arcaicas reaccionarias, regresivas (económicas, religiosas y políticas), con fuerzas progresistas de cambio radical (líderes empresaariales, innovadores tecnológicos y científicos) y cuyos esfuerzos contribuyen a distanciar paulatinamente a la sociedad contemporánea de su pasado”- que decide a su antojo sin tener en cuenta a la opnión ciudadana. Creo que esa tendencia “totalizante” y desmovilizadora del control ciudadano, se da y, desde ella es comprensible el concepto de Wolin. De todas formas, espero a mi lectura, para ofrecer algo más.

  19. jserna

    La amenaza totalitaria es, desde luego, una constante. Y algo que quizá pueda rastrearse en la sociedad actual, como usted dice, sr. Millón. Ante el caos o el desorden, ante el desencaje de las muchas piezas, siempre para haber la tentación de forzarlas. Ni más ni menos: para que el puzzle encaje, para el se solapen el Estado y la sociedad civil, para que la nación y el individuo sean partes congruentes. Pero hoy el desorden es muy notable y la principal amenaza no parece que pueda cumplirse, habiendo como hay medios dispares, informaciones que transmiten dados y que a la vez son autorreflexivas, empresas que compiten ferozmente para atraerse nuestra atención. Quién sabe. La única manera de parar esto, de ordenarlo totalitariamente, es una sequía informativa o una saturación noticiera que nos lleven a una insoportable incongruencia o a una pérdida absoluta de lo real.

  20. Hemeroteca

    El Mundo, 17 de enero de 2008

    “…Obama advirtió que habrá ‘salidas falsas y reveses, frustraciones y decepciones’, por lo que, como ya hiciera John F. Kennedy en 1961, recordó que no bastará con su impulso, sino que necesitará el de sus conciudadanos.

    “Construyamos un gobierno que sea responsable ante la gente, y aceptemos nuestras propias responsabilidades como ciudadanos para exigir a nuestro gobierno. Pongamos todos de nuestra parte para reconstruir este país. Asegurémosnos de que esta elección no es el final de lo que hacemos para cambiar Estados Unidos, sino el principio…”

  21. Alejandro Lillo

    Bueno, señor Serna, señor Millón, yo tampoco he leído el libro, aunque el título me parece muy sugerente, pues encaja en cierta concepción que mantengo sobre nuestra sociedad, basada en un falsa sensación de libertad. No creo que sea el momento de entrar en este asunto, como tampoco sé exactamente a qué se refiere el señor Wolin con eso de “totalitarismo invertido”. El vocablo “totalitarismo” me parece un concepto que hace referencia a una realidad muy concreta; un concepto del que creo no se debe hacer un uso abusivo ni emplearlo a la ligera para hacer referencia a situaciones que, aunque parecidas, no se corresponden con esa misma realidad. Lo dejaré ahí.

    Con respecto al señor Obama y sus discursos, permítanme que regrese al Storytelling, pero es que, vamos, la historia que se montan respecto a los padres de la patria, los fundadores de la nación y los primeros colonos me parece de una simpleza pasmosa. Con razón decía Aquel Cuyo Nombre No Puede Ser Pronunciado que las clases dirigentes de la sociedad, y por tanto la sociedad entera, se crean una idea de sí mismos (de su origen, de su papel en la historia y de su función social) que nada tiene que ver con la realidad.

  22. jserna

    Yo no creo que las referencias de Barack Obama a los textos fundacionales sean retórica o una simpleza. Son referentes normativos en los que dice inspirarse y yo le creo. Otra cosa es para qué sirven hoy esas alusiones. Obama ejerció de profesor de derecho constitucional. Por eso, no es raro ni infrecuente que reproduzca algún artículo de la Declaración del Buen Pueblo de Virginia para así pensar mejor los EE UU actuales. En uno de sus libros describe una clase anterior de las que impartía, en aquellos viejos buenos tiempos anteriores al insufrible PowerPoint: “Sobra decir que no soy objetivo. Antes de ir a Washington, fui profesor de derecho constitucional en la Universidad de Chicago durante diez años. Me encantaba la clase de la facultad de Derecho. su simplicidad, el acto de funambulismo que suponía estar en frente de una sala al principio de cada clase armado sólo de una pizarra y una tiza, con los estudiantes tomándole la medida al profesor, algunos antentos o inquietos, otros que no se molestaban en ocultar su aburrimiento”, dice en La audacia de la esperanza.

  23. Alejandro Lillo

    No, si yo no dudo que esos referentes le inspiren y se los crea, pero reproducen una imagen de los EE.UU muy idealizada (es evidente que eso tiene que ser así, pues el político debe generar imágenes positivas etc etc). Pero claro, eso contribuye a crear, en el pueblo norteamericano, un imaginario tan deformado que luego les pasa lo que les pasa, que solo se ven su ombligo y no entienden por qué en medio mundo el deporte nacional es quemar banderas de los USA. Me explico rápido y con poco detalle, pero espero que se entienda lo que quiero decir (más tarde, si se tercia, intentaré expresarme mejor). Saludos.

  24. Juan Antonio Millón

    Coincido con lo que usted dice, don Justo. Gracias a la multiplicidad de medios y otros mecanismos, hoy la amenaza del totalitarismo disminuye, aunque la tantación se manifiesta contínuamente, y, ante todo, en el ámbito de los poderes de las decisiones políticas y económicas. No debe extrañarnos, de todas formas, absolutamente, el concepto que Wolin utiliza, podemos rastrearlo en Herbert Marcuse, cuando habla de “democracia totalitaria”, al analizar la sociedad estadounidense en su obra Un ensayo sobre la liberación. Este concepto se remontaría a Tocqueville, cuando éste buscaba una expresión que no podía ser ni “despotismo” ni “tiranía”, para nombrar una amenaza que él presentía en el sistema americano: “En vano busco dentro de mí la expresión que reproduzca la idea que me he formado de ella: las antiguas voces de depotismo y tiranía no sirven a este propósito. El fenómeno es nuevo….Después de haber tomado así alternativamente entre sus poderosas manos a cada individuo y de haberlo formado a su antojo, el soberano no destruye las voluntades pero las ablanda, las somete y las dirige: obliga raras veces a obrar, pero se opone innecesariamente a que se obre; no destruye, pero impide crear; no tiraniza, pero oprime, mortifica, embrutece, extingue, debilita y reduce, en fin, a cada nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos cuyo pastor es el gobernante” (La Democracia en América, 1835-1840).

  25. jserna

    La condena del despostismo de una mayoría de individuos iguales, una mayoría que gira en torno a sí misma, es tarea de Tocqueville y adelanta el repudio de la sociedad de masas. Tres no son tres: son individuos que constituyen una masa informe… Cada uno de ellos es igual a los restantes y forman lo que Marcuse llamará, precisamente, el hombre unidimensional. De Tocqueville a Marcuse, pasando por Ortega, el rechazo de la masa es una constante de Occidente, de un Occidente que teme la tiranía de los iguales.

  26. Juan Antonio Millón

    Pero no sólo la condena del despotismo de la mayoría es la tarea de Tocqueville, don Justo, va mucho más allá, su texto habla de algo más, de relaciones de poder y dominación que anulan y que llevan a esa desmovilización de la que habla Wolin, de la “infantilización” del pueblo. Dice Tocqueville: “Sobre éstos se eleva un poder inmenso y tutelar que se encarga sólo de asegurar sus goces y vigilar su suerte. Absoluto, minucioso, regular, advertido y benigno, se asemejaría al poder paterno, si como él tuviese por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, al contrario, no trata sino de fijarlos irrevocablemente en la infancia y quiere que los ciudadanos gocen, con tal de que no piensen sino en gozar. Trabaja en su felicidad, mas pretende ser el único agente y el único árbitro de ella; provee a su seguridad y a sus necesidades, facilita sus placeres, conduce sus principales negocios, dirige su industria, arregla sus sucesiones, divide sus herencias y se lamenta de no poder evitarles el trabajo de pensar y la pena de vivir.

    De este modo, hace cada día menos útil y más raro el uso del libre albedrío, encierra la acción de la libertad en un espacio más estrecho, y quita poco a poco a cada ciudadano hasta el uso de sí mismo. La igualdad prepara a los hombres para todas estas cosas, los dispone a sufrirlas y aun frecuentemente a mirarlas como un beneficio”.

  27. Paco Fuster

    Hablando de Lincoln, el mes que viene se celebra -en EE.UU, aquí no creo- el bicentenario de su nacimiento. Aprovechando la ocasión, la Editorial Planeta -¿quién si no?- reedita una biografía del presidente que publicó en su día -2002- César Vidal. Lo novedoso del tema, según el texto de la contraportada, es que Vidal ha hecho algún añadido o retoque de esos que él hace, intentando relacionar a Lincoln con Obama (no creo que cite mi artículo) y, lo más sorprendente, con la política española actual. Por si a alguien le interesa:

    http://www.casadellibro.com/libro-lincoln-la-unidad-frente-a-la-autodeterminacion/2900001296925

  28. Juan Antonio Millón

    Sr. Fuster, puestos a recomendar -aunque, ciertamente, lo que hace usted del libro de Vidal no sea exactamente una recomendación- libros sobre Lincoln, desde luego yo propondría la edición, con su excelente estudio preliminar, de El discurso de Gettysburg y otros escritos sobre la Unión. Los autores de la edición y del estudio: Antonio Lastra y Javier Alcoriza. No sé si conocen la revista La Torre del Virrey, que dirige el primero de los autores citados, editada en L´Eliana . Es muy recomendable, como todo lo que hace Antonio Lastra. Vean, si no, sus ediciones de Emerson y Thoreau.

  29. Angel Duarte

    Big hopes, big fears

    Don Justo, se ha traicionado… usted, le cree!!!

    Un abrazo agnóstico

  30. Paco Fuster

    Sr.Millón, conozco -yo y más gente de este blog- la edición que cita (yo incluso la he trabajado en clase). Conocemos a los autores, e incluso algunos hemos publicado en la revista que cita. Justo y Anaclet Pons publicaron un artículo sobre Carlo Ginzburg. Yo publiqué hace poco una reseña sobre la autobiografía de Eric Clapton en la nueva edición digital de la revista, la dedicada a las reseñas de libros. Ambas cosas -el artículo sobre Ginzburg y mi reseña- están disponibles en pdf.

    No recomendaba la biografía de César Vidal, pero tampoco digo que no se lea (tal vez incluso sea interesante). Descnozco por completo su contenido, aunque si confirmo que se trata de puro oportunismo editorial por parte de Planeta. Lo más lógico es que este año se publique alguna buena biografía en EE.UU y que luego sea traduja -como ha sucedido con “La tragedia Bush”- al castellano, cuando ya nadie se acuerde del bicentenario. De todas formas, la figura de Lincoln es un icono en EE.UU. En mi artículo de “Claves” citaba un artículo que escribió Obama en la revista “Time” como una especie de homenaje al viejo Abe:

    http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1077287,00.html

  31. Juan Antonio Millón

    Sr. Fuster que el autor de este blog conocía la revista La Torre del virrey lo sabía porque leí el artículo que allí publicó -poseo los seis números publicados, en papel; el suyo, lo siento, lo desconocía, aunque lo leeré atentamente, como he leído -y le felicito por él- el que apareció en Claves. Me complace que convengamos en ediciones y en autores. Con el tiempo iré sabiendo con quienes establezco intercambio de pareceres.

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