Pues aquí estoy, enteramente resfriado. ¿Enteramente? ¿Se puede estar un poco, sólo un poco, sólo parcialmente resfriado? Sí, tengo experiencia. Pero ahora es otra cosa: ahora lo estoy por completo, con ese desvalimiento que te provocan un cuerpo dolorido, una respiración dificultosa, una garganta malherida y un malestar general. Vamos, un cuadro típico. No soy el tipo de la foto: aún no he llegado a tener esa palidez o ese abandono. Aunque, ahora que lo pienso, tengo un pijama tan feo como el suyo. Me parezco al individuo: he estado igualmente derribado por el virus, estornudando en salvas, tragando el bolo con dificultad, perdiendo sabores y olores, agarrando el embozo de la sábana como un náufrago, con el mismo aspecto bobalicón. Desarbolado. ¿Han visto las rojeces de los ojos y de la nariz? Qué pena: la misma pesadumbre que yo he sentido. Pero ya salgo, ya voy de bajada. En unas horas espero remontar…

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