Lo que han de hacer los socialistas

Rojo

0. ¿Refundación socialista? Estoy escribiendo una columna para El País: para el miércoles día 10, que es cuando me toca publicar. No sé si finalmente la acabaré. Quizá me harte y cambie de asunto…

Pienso en la refundación del Partido Socialista Valenciano. No es éste el título, pero ése es su sentido. Yo no soy militante de dicha organización, aunque juzgue urgente su renovación radical para bien de la ciudadanía y del equilibrio democrático. No soy quién para arrogarme el derecho de indicarle al PSPV lo que debe hacer. Pero quién sabe: quizá algo sensato pueda decir.

Creo que ya está bien de candidatos averiados, de propuestas ignotas, abortadas. Ya está bien de sectarismos y purismos. Y creo que ya está bien de electores dengosos, siempre dispuestos a poner peros y reparos, tantos simpatizantes que observan ese partido con resignación o con fatalidad.

Aún estoy escribiendo. No sé si acabaré mandando dicho artículo. Me esfuerzo. Se admiten ideas. Quién sabe: quizá algo sensato podamos decir…

azul1. La Europa que queda. Pienso en términos locales e inmediatamente el triunfo del Partido Popular me hace recordar el resultado del Parlamento europeo, con una derecha desacomplejada o extremista a la que Silvio Berlusconi puede pastorear.

Pienso en términos continentales e inmediatamente el estado de aquellos escaños me hace recordar también el contrapeso norteamericano. En otras fases y momentos históricos, la amenaza de Europa o su deriva peligrosa se han visto frenadas y compensadas por el contrapunto estadounidense.

¿Recuerdan los primeros pasos de la Administración Obama? Unos pocos casos de políticos encausados o sospechosos de corrupción eran inmediatamente apartados de la primera línea, del puesto de responsabilidad. De no hacerlo así, el nuevo Gobierno habría quedado afectado por esa avería, con amenaza de apagón. La agilidad de Obama y el dominio de la puesta en escena mediática le están dando mucho aire frente a una Europa que, ante las crisis, siempre se inclina por lo peor. ¿O es que Berlusconi no es de las peores opciones…?

Sombra2. Liderazgo. Recuerdo cuando leí por primera vez Los partidos políticos (1911), de Robert Michels. Era en la época del felipismo, cuando la hegemonía socialista empezaba a hacer aguas. Me pareció un texto premonitorio y acertadísimo. Por supuesto, la mía era un falsa impresión. Aunque Michels había analizado con finura el funcionamiento de la institución moderna, de la organización de masas, del partido obrero, su texto tenía fecha y contexto. Y tenía subtexto. Michels era un desencantado de la socialdemocracia alemana y la experiencia la volcaba contra sus antiguos correligionarios, aquejado de un rencor incurable.

A pesar de ser un instrumento de la democracia, decía Michels, el partido obrero no puede tener democracia interna. Todo se delega en beneficio de un líder o de unos líderes que tienden a atesorar el poder, a concentrar los recursos, a exigir obediencia. No es posible ejercer la democracia directa, las decisiones colectivas tomadas por todos en la plaza pública. Por eso,  hay tensiones continuas para hacerse con la representanción: tensiones que no siempre acaban en equilibrio, sino en oligarquía de los dirigentes.

¿Hay solución? Internamente no la hay, respondía. Michels hablaba de la ley de hierro de la oligarquía. Quien dice organización dice oligarquía, precisaba. Es un círculo vicioso: en su funcionamiento interno no es posible crear un mecanismo democrático, porque los líderes o disputan entre sí o se someten al dirigente máximo. Por supuesto, en ese esquema hay elementos ciertos y datos de hecho, pero elementos y datos que no son rasgos exclusivos de la socialdemocracia. Todo partido tiene esas tendencias oligárquicas.

¿Qué respuesta acabará dando Michels a la oligarquización? Pues la elección, la elevación de un líder carismático que ponga fin a los conflictos internos, un líder irrevocable que conduzca a todos hacia un objetivo común. A comienzos del siglo XX, esa solución llevará al fascismo, que es aquello a lo que finalmente se adhiere Michels. Criticar la institución partido como una forma antidemocrática supone inevitablemente respuestas excepcionales. La disolución del sistema de partidos, por ejemplo.

En la sociedad de masas, de cuyo origen Michels sólo pudo ver los inicios, el liderazgo es algo imprescindible desde el punto de vista de la organización, pero también desde el punto de vista de la comunicación. No está claro que lo único posible sea el jefe providencial, una figura peligrosa que acaba confundida con el dictador: siempre popular, siempre excepcional. En realidad, lo deseable es un líder democrático, con capacidad de organización y de comunicación, un dirigente que sepa transmitir honestidad y habilidad, que sepa incorporar tradición e innovación, que sepa emplear los medios habituales y los nuevos recursos. ¿Existe? ¿Es posible auparlo?

Colofón: Justo Serna, “¿Un líder socialista?”, El País, 10 de junio de 2009

70 comments

Add Yours
  1. Marisa Bou

    Justo, sigue adelante con ese artículo y envíalo. Por favor. Cualquier tipo de pinchazo en las ingles de este colectivo momificado, puede resultar estimulante.

    ¡Qué razón tienes! Refundación es la única palabra que tengo dentro de la cabeza, yendo de un lado a otro, chocando con las paredes vacías de mi mesoenéfalo, sin chocar, desgraciadamente, con ninguna neurona, pues las he agotado en el último esfuerzo hecho estos días.

    Estoy imprimiendo todas vuestras entradas del post anterior para llevarlas a una reunión de urgencia que he convocado para esta noche. Gracias a todos vosotros por aportarme tanto material para lo que hemos de discutir.

    Mañana, si me siento con fuerzas, os contaré alguna cosa.

  2. Angel Duarte

    Lo veo desmoralizado, don Justo. Ojo con lo de la refundación, a veces acaba en refundición. Calma, ya vendrán tiempos mejores. Todavía somos jóvenes. Esté atento al acontecimiento planetario… y después hablamos. La ventaja de la democracia es que el casino no cierra.
    Un abrazo

  3. Arnau Gómez

    D. Justo y ahora veo a Dña Marisa.Como ustedes estoy muy preocupado por la deriva que ha tomado la política valenciana.En ella hay tres patas.Los partidos,las cúpulas dirigentes y la ciudadanía.No hay que echarle toda la culpa al PSPV-PSOE de la debacle electoral de este 7 de junio.También habrá que admitir que el P.P. tiene un suelo electoral muy sólido,una buena maquinaria electoral (como de la que en tiempos presumía el PSOE) y un aparato de propaganda muy eficaz y que llega a la gente.El PSPV ¿Refundarlo?.¿Conqué mimbres?. No se puede refundar nada sobre un solar.Eso es el PSPV desde hace tiempo. De lo que queda de IU,¿para qué decir nada?
    La cúpula dirigente del P.P es muy clerical,politicamente hablando. Las puñaladas se las pegan por debajo de la sotana y sus tripas no las vemos.El resto de los partido, PSOE incluido,sus cúpulas no se lavan los trapos en público.Se sacan las tripas y nos enseñan lo que hay dentro, sin el menor recato.Por eso la gente cuando huele mal, cree que pertenece a la oposiciòn al mucho honorable,ese santo sin altar (por ahora).
    Lo que acontece en la ciudadanía es sencillamente que se ha acostumbrado al fangal y se encuentra cómoda en él y cree que cuanto más se remueva ,peor olerá.El fracaso de las nuevas organizaciones ciudadanas (pongamos que hablo de los Salvem) es clamoroso.No hay más que ver los resultados electorales de aquellos distritos o pueblos en los que se pretendía salvar algo:mayoría absoluta y total.
    ¿Hay algún porvenir? se dirán. Creo (soy un optimista prozaico) que todo lo que empeora, puede mejorar, según dice la ley de ingravidez cósmica

  4. Pumby de Villa Rabitos

    Supongo, Serna, que no sorprenderé si te digo que no soy simpatizante del PSOE en el PV (militante mucho menos, obvio) pero he de coincidir contigo en tu propuesta.

    Mira y más te digo, si hubiese una opción de PSPV real, ilusionante, debría tener una especie de “prueba del algodón”: no debía impactar sólo a los miembros y simpatizantes de ese partido, debía ser una propuesta que interesara a los votantes de las otras formaciones progresistas. Tenemos los mimbres, podemos hacerlo. Al menos, poner una simiente.

    Tampoco voy a enloquecer como un adolescente: refundar un partido pasa por

    (1) reconocer que se ha hecho mal; cosa más que dudosa que pueda producirse, como los hechos atestiguan, en un partido que lleva perdiendo desde hace quince años y nadie ha hecho nunca nada mal;

    (2) estar dispuesto a desarmar la trama burocrática que sustenta al actual partido; lo que más resistencias generará porque es el cáncer que corroe al PSOE;

    (3) admitir con limpieza ideas de los propios militantes críticos con la dirección; algo harto dudoso porque si se hubiera hecho el PSOE, y la izquierda en general, no estaría como está;

    (4) reconocer que las ideas llegadas de otros focos de opinión (organizaciones ciudadanas, foros académicos, autores de prestigio, otros partidos…) pueden enriquecer al propio y, por ende, han de asumirse; y

    (5) sobre todo, sobre todo, tener voluntad de cambio. No un cambio gatopardiano, como viene haciendo el PSOE desde Suresnes, si no un cambio real. Y ahí ya veo un muro.

    Cuando el PSC no lo ha conseguido, cuando el PSOE sigue presionándolo para que los leves y en demasiadas ocasiones anecdóticos avances de autogestión de los socialistas catalanes se cercenen y todo “vuelva” al redil madrileño, ¿de verdad creemos que eso se puede conseguir en el PV? Y te lo pregunto especialmente a ti, Marisa, que te se militante y comprometida con las ideas más interesantes del PSOE-PV.

    La labor es inmensa. Un partido requiere ideas atractivas – que son esos mimbres qué creo podemos juntar – militancia comprometida – y ahí no hay que confundir la voluntad con la realidad – un liderazgo óptimo – del que se carece abiertamente pues ni la actual secretaría general lo tiene ni hay alternativa conocida que lo ofrezca fuera de ella – y unos fondos económicos con los que sólo cuenta el aparato más inmovilista del PSOE. ¿Inmensa, dije? Es un trabajo de Hércules.

    En fin, Serna, no te rajes, escríbelo.

  5. Facebook

    Fernando Bolós Doñate ha escrito a las 13:44 del 08 de junio en Facebook

    Hola Justo!

    Como militante del PSPV, creo que sí nos hace falta una profunda renovación desde la crítica constructiva y una reflexión acerca de lo que estamos haciendo para llegar a la gente…

    Tengo claro que en esta comunidad existen muchos impedimentos y muchas barreras que debemos superar en el día a día, y eso no facilita las cosas (RTVV, la desfachatez de la derecha, el caciquismo, el modelo de crecimiento impuesto…).

    Aún así, creo que hay muchos ciudadanos que se merecen que se les hable de política, de ideas y de alternativas. Es cierto que somos víctimas del poder de la derecha, pero entrando en su juego sólo les estamos haciendo un favor a ellos.

    Además, se que hay gente dentro del PSPV de gran valía. Sólo espero que más pronto que tarde empecemos a darnos cuenta que la llave del cambio sólo la tenemos nosotros.

    Esero que te sirva de algo. Un saludo!

    http://www.facebook.com/note.php?note_id=104776520691&comments#/note.php?note_id=104776520691

  6. Facebook

    Marpop González García ha escrito a las 15:04 del 08 de junio en Facebook

    Yo voy a fundar un nuevo partido, el P.O.P (personas originalmente preparadas), un partido que siente la vida como un pasatiempo a todo color, y que disfruta de su eterna juventud, y que no habla de avances porque se niega a evolucionar ( a no ser que sea en círculos o en espiral) porque no hace falta un avance sino un cambio y una estabilidad. ¿La sintonía? una canción de Leslie Gore…

    Sí, es cierto, no voy a fundar dicho partido y es sólo una imagen mental que no va a ir más allá, pero no em digan ustedes que como alternativa, un poco de color vendría super bien… pues la política últimamente es gris, y sólo gris.

    Saludos POP!

  7. Paco Fuster

    Tres cosas sobre el PSPV:

    1.- El año pasado le hice una entrevista a Antoni Lozano (diputado del PSPV en las Cortes Valencianas). Aunque creo que si todos los afiliados del PSPV tuvieran la capacidad de trabajo y la conciencia política de Lozano, al partido le iría mejor; pienso también que esa conversación me acabó de convencer de que en el PSPV (y no lo digo por Antoni, sino por lo que hablé con él) aun no se han enterado de la película de la política valenciana en la última década.

    2.- Me parece que la elección de Jorge Alarte ha sido una mala elección. No digo que sea mal político; solo digo que el regidor de fiestas de mi pueblo tiene más carisma que él, durmiendo.

    3.- En esa entrevista que citaba antes, le pregunté a Lozano si el PSPV había pensado en mirar más hacia el PSC para “copiar” algunas cosas y ver si así copiaban también sus resultados electorales. Me dijo que no, que los contextos eran diferentes y que cada partido tenía sus propias características, que el PSPV era un partido de izquierdas dentro del PSOE y que, más que nacionalista, el partido debía ser internacionalista (sic).

    Según algunas de las últimas declaraciones de Alarte, veo que últimamente, el partido defiende algunas posturas que en nada se diferencian de las del PP valenciano, aunque el porpio Alarte diga que dentro del partido haya gente que piense de forma diferente. Ejemplo: sacado de una entrevista digital que le hicieron a Alarte en el Levante-EMV el 13 de marzo de 2009.

    Pregunta del lector:

    “¿Por qué el PSPV no renuncia a su raíz fusteriana de una vez por todas, habida cuenta de que el pueblo valenciano mayoritariamente (a las pruebas de los resultados electorales de los partidos con raíz fusteriana me remito) rehúsa de los preceptos fusterianos, tales como la denominación del territorio, la pertenencia a una supraentidad cultural y nacional de base catalana o la dependencia lingüística tan y tan cuestionada?”

    Respuesta de Alarte:

    “Nuestra bandera está clara: la senyera. Nuestro himno no tiene dudas: “Per a ofrenar…”. Nuestra lengua se llama valenciano, queremos que se llame así, apreciamos y valoramos que se llame así y yo me siento orgulloso de usarla bajo esa denominación todos los días, con independencia de que pertenezca a otras comunidades lingüísticas compartidas con otros territorios. Y que no haya duda. El territorio en el que vivimos se llama, se ha llamado y se llamará, Comunitat Valenciana. Nosotros, tal vez, a veces, y siempre en la dimensión interna del propio partido, tenemos gente que reconoce como elementos del pasado histórico otras referencias. Estas referencias no son las mías, no son las del actual socialismo valenciano y no son las del proyecto que estamos construyendo para un cambio en la Comunitat Valenciana. Cada día más deben ser simplemente parte de nuestra Historia pasada.”

    Fuente: http://comunidad.levante-emv.com/entrevista-chat/426/Politicos/Entrevista-chat-con-Jorge-Alarte/entrevista.html

    Imagino, Justo, que no te habré ayudado mucho en tu artículo, pero como dices que aceptas ideas, estas son algunas de las mías,

  8. jserna

    No lo tomen como una descortesía. De momento contestaré a Àngel Duarte, sobre todo porque me juzga abatido. Dice concretamente: “Lo veo desmoralizado, don Justo. Ojo con lo de la refundación, a veces acaba en refundición. Calma, ya vendrán tiempos mejores. Todavía somos jóvenes. Esté atento al acontecimiento planetario… y después hablamos. La ventaja de la democracia es que el casino no cierra. Un abrazo”.

    Yo no me desmoralizo más que cuando me he entusiasmado indebidamente. En Valencia, el realismo político me y nos hacía suponer que el PP volvería a ganar las elecciones. No me desmoraliza un triunfo electoral. Lo que me irrita sobremanera es la hegemonía del número, la conversión de la democracia en aval de una conducta que está siendo juzgada en los Tribunales. Hace años publiqué un artículo cuyo título era ‘Noticies 9, el lugar del excremento’. La cosa es ahora más grave. Ni los peores tiempos de Urdaci pueden compararse a la caradura y manipulación actuales de la televisión autonómica. Obran con desfachatez. ¿Eso justifica las derrotas del PSPV? No: no basta. Hay que cambiar un Partido cuya estructura organizativa se caracteriza por la rutina y por la falta de liderazgo social. No se lo tome a guasa, sr. Duarte. En Italia, el hegemonismo inescrupuloso de Berlusconi amenaza la democracia.

  9. Angel Duarte

    ¡Qué me lo voy a tomar a guasa! En absoluto. Me parece que el tema es importante. Tanto como para que deje, por un momento, de mirar, si me lo permite, a la dinámica valenciana. La degradación del debate político es, lo sabe usted bien, un fenómeno global. Como mínimo, europeo. Las inescrupulosidades -perdón por la palabreja- se han asociado al ejercicio del poder de manera generalizada. En esa degradación han participado, con gran generosidad, tanto la Derecha como la Izquierda. Europea y española. Por no mencionar los medios de comunicación -incluido, claro está, aquél en el que usted escribe.
    Por lo demás, las rutinas no son privativas en las derrotas. También en las victorias hay acomodaciones que queman el aire que se respira por parte de la ciudadanía. Lo digo, esto último, por el PSC: yo no creo que la izquierda tenga que ser ‘internacionalista’, lo que sí tengo claro es que el PSC carece, por ejemplo, de algo tan elemental como un proyecto cultural. No lo tiene. Ninguno. Por eso cede tan alegremente, una vez tras otra, carteras como Universidades o Cultura a políticos de ERC. Imagínense el caso: esas consejerías en, por poner un nombre, las manos libres, completamente libres, de Climent. Una cosa es estar hasta las narices de las corruptelas y de las corrupciones, de los corruptos y de los corruptores… y otra muy distinta es “haver-se begut l’enteniment”.
    Y lo de las televisiones autonómicas efectivamente es de vergüenza. Como ya he vuelto a casa hoy he visto las noticias en Canal Sur. Está usted en lo cierto, indignante. Pero… me temo que lo del Estado de las Autonomías tampoco tenga remedio. Y no me lo tomo a guasa, no, que lo sufro!!!

    Si no está usted abatido, mejor. Si lo estuviese, ánimos. En cualquiera de las dos circunstancias, un abrazo fuerte

  10. Alfons Alvarez

    Hola Justo. Ánimo con el artículo, creo que hace falta. La reflexión nunca sobra, menos tras unos resultados tan poco reconfortantes.

    Un primer análisis nos lleva a la conclusión de que la abstención de la izquierda favorece el triunfo de la derecha. Así parecen confirmarlo los datos. Los votos perdidos por el PSOE/PSPV no han ido al PP, más bien parece que muchos de sus potenciales votantes han optado por abstenerse Pero detrás de esta verdad de Perogrullo hay más.

    Efectivamente, la derecha estaba movilizada. Habría que analizar qué mecanismos movilizan al electorado conservador, qué discursos, qué estrategias,… Los resultados cosechados por el PP en Valencia y Madrid pueden darnos pistas.

    Por el contrario, la izquierda no lo estaba. ¿Qué necesita el elector de izquierdas para considerar importante acudir a las urnas? La respuesta es compleja. La ilusión en un proyecto, en este caso llamado Europa, parece fundamental para movilizar a este electorado. Por incapacidad, por no tenerlo claro, por inexistencia de ese proyecto diferenciado,… El caso es que el PSOE/PSPV no ha sabido “vender” una idea ilusionante de Europa.

    No era fácil. Europa, la Comisión, el Parlamento Europeo tenía mayoría de derechas. Ahora tiene más. Gran parte de su incapacidad para afrontar de una forma colectiva la crisis económica viene precisamente de esa mayoría. La gente ha percibido esa incapacidad de las instituciones europeas para afrontar los problemas reales de la economía, y ha perdido interés por participar en su elección.

    Hay otro argumento que anoche escuché en el magnífico debate que hizo TVE en el Canal 24 Horas. La vida cotidiana de muchos de los potenciales votantes de izquierdas suele verse muy afectada por las consecuencias de la crisis (paro, carestía de la vida, incremento de la ansiedad,…). Lo cual produce dos efectos: su inhibición de la política, y la búsqueda de soluciones radicales. Aumenta su espíritu crítico hacia todos los grupos que considera privilegiados, entre los que sitúa a los políticos. La experiencia histórica de cómo los países europeos afrontaron la crisis económica de los años 30 debería servirnos para reflexionar.

    Por otra parte, pienso que cualquier análisis debería tener en cuenta el aspecto de marketing que tiene la política, sobre lo que ya reflexionaste y que motivó una respuesta, a mi parecer un tanto economicista aunque no exenta de razón, por parte de Pumby de Villa Rabitos.

    El mercantilismo político, convertir el programa, la ideología, en un objeto de consumo presentado de forma atractiva (en el que no se descarta la “mentira”) para que el elector lo “compre”, suele estar en las antípodas de la ética del mercader. La primera concepción es la que se está imponiendo, mientras que la segunda es descalificada con la etiqueta de romántica, inocente, simplona,…y otros calificativos por el estilo.

    Hoy, El País ha publicado un artículo de opinión de Josep Torrent en el que compara la política de Camps y la de Berlusconi, atendiendo diferencias y sobre todo semejanzas. http://www.elpais.com

    Torrent señala algunos aspectos a tener en cuenta: control de los medios de comunicación, tanto privados (el reparto de licencias de la nueva TDT, es un ejemplo), como públicos (el caso de Canal 9 es digno de figurar en los manuales sobre la manipulación de los medios), en un intento de crear una opinión pública fiel, aunque esté limitada a un sector de población que no contrasta la información (gente que no suele leer prensa o que no pone en cuestión lo que ve y oye por la nada plural televisión autonómica). Confusión entre lo privado y lo público. Disolución de los poderes clásicos de toda democracia o sumisión de todos ellos al poder político. Convertir las elecciones en una suerte de amnistía para todo tipo de delitos,…

    El PP, gracias en gran parte a los medios de comunicación afines, logró imponer su agenda en la campaña electoral. Nada de hablar de Europa, sólo de cuestiones internas, cuanto más simples y manipuladas mejor (Falcon de Zapatero, la faceta nacional de la crisis, debate sobre la reforma de la ley del aborto, la píldora del día después,…) en un intento de desmovilizar a la izquierda y de cohesionar a su electorado. Y allá en donde ha podido, presentando a sus militantes imputados como mártires de una persecución a cargo de inquisidores del siglo XXI. La perversión del lenguaje llevada a cabo por los líderes de la derecha merecería también una cierta reflexión.

    Por último, y para no aburrir más a los seguidores de este blog, yo añadiría la importancia de la logística. Por un lado está la organización (creo que el PSPV está de cambios), y por otro la participación en la sociedad.

    Las redes sociales son fundamentales para mantener la cohesión del grupo. Existe Internet y las nuevas redes creadas a través de ella. Por ejemplo, a través de Facebook se ha convocado una concentración para el sábado 13 contra la impunidad de ciertos políticos. http://www.canviemlarealitat.com/

    No quiero que se me entienda mal cuando hablo de participar en organizaciones sociales. No quiero que se confunda esta participación con su consideración como “correa de transmisión” de nada. La izquierda hace años que dejó casi todo ese terreno en manos de la derecha y se retiró a su casa o al campo sindical. Las asociaciones de vecinos, de jubilados, comisiones de fiestas, clubs deportivos,…son lugares en los que se puede producir un interesante intercambio de opiniones. En todo caso siempre serán lugares en los que conocer de primera mano qué piensa la sociedad, y cuáles son sus intereses. Un dato fundamental a la hora de intentar movilizar el voto con propuestas interesantes.

    Lo de la refundación es otro tema, o tal vez no.

    Ánimo y a reflexionar.

  11. David P.Montesinos

    Son tantas y tan densas algunas de las intervenciones de este post y del anterior que no creo poder echar muchas más luces sobre este lóbrego laberinto de la izquierda a la que parece que siempre nos resistimos a votar.

    Resumo al máximo.

    1. El problema global de la izquierda es que su electorado es por definición crítico y desobediente. Conozco infinidad de personas de derechas que desconfían profundamente de Rajoy y se irritan con muchas de sus actitudes, pero siempre le votan. ¿Creen que la derecha madrileña adora al “rojo” de Gallardón? Pues no, seguramente le detestan, pero le votan todos. La izquierda no actúa así. Cada vez que un gobernante socialista -Felipe, ZP o el que sea- nos decepciona, la consecuencia es una pérdida de votos considerable. Si, pese a todo, gana las elecciones generales, es porque mucha gente teme a la derecha, por eso muchos electores del PSOE de las Generales se han quedado en casa, pues hacen el razonamiento de que el momento para relajarse y castigar al gobierno es este. Problema cíclico y, me temo, sin solución, que proviene de la estructura profunda de la visión progresista del mundo.

    2. La percepción que muchos valencianos -localizo el problema autonómico- tienen del PSPV es que bastante tiene con no desangrarse en luchas intestinas y poder así sobrevivir. No parecen surgir buenos candidatos, y mucho me temo que es porque se intenta satisfacer los intereses de las familias antes que buscar verdaderos candidatos con pegada en la sociedad. Camps, Zaplana o Rita pueden irritarme profundamente, pero Pla o Alarte nos dejan fríos a casi todos, ese es el problema, los líderes del PSPV parecen “profesionales” de la política.

    3. No se termina de saber qué es exactamente lo que pretende hacer el PSPV con el País Valenciano. Mientras mi única razón para votarles sea evitar que siga Camps, quedaré expuesto a que no se diferencien mucho de él cuando regresen a la Generalitat. Ahora mismo no parecen prometer mucho más que evitar ciertos excesos y abusos que se han convertido en habituales con la mayoría absoluta de Camps. No sé si es suficiente para que yo les vote, pero sigue siendo muy poco para entusiasmarse.

    ¿Soluciones? Se me ocurren unas cuantas así en plan rifle de perdigones.

    1. Lanzar una política -si es necesario ir al Defensor del Pueblo, a la Audiencia Nacional, a la prensa libre del mundo, a Estrasburgo- de denuncia sistemática del tema Canal 9, que debería figurar en los manuales como paradigma del aniquilamiento de la pluralidad informativa, la manipulación ideológica y el secuestro de la opinión libre… todo ello a cargo del erario público.

    2. Impedir que surja cualquier sombra de sospecha de participación en tramas corruptas en cualquier comarca y ante cualquier asunto urbanístico o del tipo que sea… obviamente denunciando y expulsando a los implicados, sean o no relevantes en el Partido.

    3. Comprometerse en la lucha contra el desmantelamiento de los servicios públicos. Algunos de ustedes -echo de menos a Arnau- saben más de temas como el sanitario, pero en Educación es bien sencillo: no a los conciertos masivos y descontrolados con la Escuela Privada.

    4. Comprometerse a pelear desde las instituciones para luchar contra la precarización general de los modelos laborales que la derecha asume con alegre naturalidad. Aceptarlos con resignación y cara triste no cambia la cosa, se trata de luchar contra eso. Los jóvenes perciben que no hay “izquierda” que afronte la desregulación general de la economía… ¿por qué habrían de votar entonces a la social-democracia?

    5. Abandonar los gestos, la corrección política neurótica, echar a los asesores de imagen y acordarse, de una vez por todas, de que la gente que vota a la izquierda quiere ser gobernada por personas cercanas y no por figurines ni burócratas. Es imposible fiarse de tipos a los que se les nota demasiado que pretenden, por encima de todo, vivir de la política.

  12. Pumby de Villa Rabitos

    Creí haber dejado claro que el marketing político era amoral. No es ni bueno ni malo. Es un instrumento. Como un cuchillo: puedes gastarlo para cortar un pastel o un cuello, eso depende de quien lo usa. En cierta ocasión, en los 90, estando en Navarra, impartí un curso sobre marketing de intangibles a Coordinadores Culturales y a Normalizadores Lingüísticos. Los primeros, se me advirtió, eran militantes sociatas, los otros, batasunos. Conforme aquel curso avanzaba vi, con pavor, que mientras los segundos tomaban adecuada nota y hacían las preguntas que correspondía para aprehender el sistema (al menos, su introducción), los primeros oscilaban entre las risitas de superioridad y desdén (“a mi me va a contar este…”) y la incredulidad más patente. En cualquier caso, los presuntos carbonarios estaban atentos a las novedades – por aquellos años aquello era “súper moderno” – mientras que las “ágiles mentes” postmodernas seguían rigiéndose por la ideología más carpetovetónica.

    Me da la sensación que en el post se están colando nuevos contertulios que están aportando todo un torrente de ideas (¡no voy a decir brainstorming!, advierto) que son positivas en tanto en cuanto señalan unos y otros defectos de terceros a la vez que delatan los propios en quien los expone. En fin, que se puede crear un buen mosaico de aspectos corregibles si nadie personaliza las opiniones ni se da por ofendido (que también hay cada sensibilidad…). Un mosaico desordenado, claro, expuesto pero sin orden alguno, un mosaico abstracto. Lo necesitamos naturalista. No quisiera que en ese inicial y positivo maremagnum se despachara con indolencia, simplemente porque no responde a la ideología habitual, a lo de siempre, el instrumento “marketing”. Si algo tiene que cambiar debe comenzarse por la misma forma de pensar. Hay que pensar de otra forma. Esa fue la clave de la refundación del PP. La diferencia está en que el partido conservador, compuesto por un buen número de empresarios, sabían que el marketing funcionaba. Pero además, aun hoy, cuentan con una ventaja añadida: los progres se quedaron en el 68 y lo desprecian por considerarlo “mercantil” ¡perfecto! vamos a la batalla enfrentando al acero toledano del carca un cucurucho de galleta progre.

    Mirad, el marketing no es magia, su uso no transforma nada, si no se dan las condiciones de mercado para que cambien. Y para que eso se dé, se debe conocer, y segmentar, y analizar, y descubrir las demandas y las necesidades del mercado (de la ciudadanía votante), lo que hemos de ofrecer (la oferta satisfactoria) y lo que hemos de incluir aunque no sea algo mayoritario pero que consideramos inherente a nuestra idea de sociedad (oferta contratendencia). No se trata de engañar a nadie, se trata de que nuestra idea sea aceptada por el mercado. Las ideas del PP cada vez calan más en un mercado que fue de izquierdas. Y no engañan. De eso se trata. De que en el siglo XXI la disputa por los votos se da con otra tecnología, con otros instrumentos, a través de otros medios y el PSOE (o el Bloc-Iniciativa o IU) está trufado de gente que a duras penas se defiende con el Word y saca “el martillo y el yunque” (¡no va a ser la cruz!) cuando oye hablar de marketing. Los conservadores lo entienden, los patriotas vascos, también. Y la izquierda se columpia en su olímpica prepotencia: la socialdemocracia – vamos a admitirlo como izquierda – va tan repleta de oropeles de (post)modernidad que no se está enterando de nada; el nacionalismo de izquierdas está tan convencido de su excelencia que no percibe su real estatura social; y los excomunistas están tan imbuidos de mesianismo que siguen esperando “la Gran Revelación” que lleve los votos a su ascua por obra y gracia de alguna inspiración divina o (atea).

    Estudios de mercado, marketing político, nuevas tecnologías de la comunicación… ¿por qué no?

    Y nuevas ideas, demonios, nuevas ideas. El marketing conlleva – a través del marketing-mix – la definición de un producto. Es sólo un continente, el vendedor pone el contenido. ¿Qué vende la izquierda hoy?… La derecha, cuando hace sus estudios de mercado al respecto se debe tronchar cuando analiza la izquierda: menudo rollo de sonsonete vacuo, alejado de la realidad cotidiana, presuntuoso, carente de didáctica, desconectado de la realidad, reiterativo, reiterativo, reiterativo. Y viejo, gastado, sin sentido. ¡Polillas decimonónicas que perviven en el XXI! A buenas horas los popes de la izquierda de los treinta – vanguardistas por convicción – iban a renunciar a aportar nuevas ideas, a sumarlas a sus programas. En cambio, ves a los de ahora… por amor de dos… qué presencia más plana de ideas, qué perfil más bajo de partidos, qué liderazgo más raquítico, que carencia de nuevas aportaciones, ilusionantes, generosas, progresistas… de izquierda. ¡De izquierda! No de derechas. El mundo es de derechas, la gente a la que le gusta, ya votan derechas y nunca votarán izquierdas. La izquierda ha de proponer otro mundo, algo distinto. Y aquí, no propone nada nuevo nadie. Lógicamente, el comprador compra lo más auténtico que puede asi que ¿para qué comprar un rolex falso – la socialdemocracia – si puede tener uno auténtico – el conservadurismo -?

    Vale, pues pensemos en eso también.

  13. Isabel Zarzuela

    Leo admirada sus intervenciones. Simplemente aportaré a este debate una pequeña reflexión que me lleva rondando la cabeza durante todo el día.

    Vivimos en un sistema capitalista, neoliberal y consumista en el que las ideologías están completamente difuminadas. Hace 30 años o se era de izquierdas o se era de derechas; los términos medios no se apreciaban cuanto apenas y, desde luego, la indiferencia política no existía. Cada ciudadano tenía asumida dicha condición (la de ciudadano, digo), y ejercía sus derechos políticos con plena consciencia. Actualmente, en esta sociedad capitalista la condición que se tiene es la de consumidor, es decir, que no (me) falte el trabajo para comprar (me) un buen piso, la tele de plasma, el portátil, la play, el tom-tom, las vacaciones… Y teniendo dinero para adquirir todas estas cosas y tener un buen seguro médico privado ¿qué (me) importan los derechos laborales o la sanidad pública? ¿Cómo vamos a tener unos derechos laborales en condiciones si ya no somos trabajadores porque somos consumidores? Y ojo, la mayoría de españolitos que piensa así no son de derechas (ni de izquierdas, claro), son, como ya he dicho, consumidores: las bodas-católicas-espectáculo (y no católicas, espectáculo también) o las comuniones que cuestan 6.000 €, no se hacen por el profundo sentimiento religioso de los que participan en el sacramento, es más, muchos de ellos son agnósticos o lo que es peor, ateos.
    Insisto, no hay ideología. O mejor dicho, sí que la hay, la consumista. Y ya puede resurgir el PSOE de sus cenizas cual Ave Fénix, que ante eso poco se puede hacer. Si se consiguen las propuestas que el Sr. Montesinos tan acertadamente ha expuesto, desde luego que aumentaría el voto del simpatizante socialista, y el crítico afiliado volvería a trabajar con ilusión, pero ¡ay David!, con eso no tenemos la batalla ganada. Por eso creo que Pumby ha dado en el clavo: “El mundo es de derechas, la gente a la que le gusta, ya votan derechas y nunca votarán izquierdas. La izquierda ha de proponer otro mundo, algo distinto. Y aquí, no propone nada nuevo nadie”.

    Pues eso, en esta sociedad capitalista y consumista, o se oferta ‘otro mundo’, o no tenemos nada que hacer.

  14. Rafael Lillo

    Mi intervenión es simple, sin análisis. He votado al PSOE, pero en la respuesta que da Alarte en el comentario del señor Paco Fuster, yo, no me reconozco. Ahí hay algo en lo que profundizar. La izquierda está desdibujada, no ofrece referencias claras. El elector de izquierdas, en general crítico, tiene que reconocerse, tiene que sentir que su voto limpia, ayuda, tiene que sentir que a la gente a la que vota quiere y siente lo mismo que él y creo que las palabras de Alarte y otras son las generales, las que se dicen para no perder unos votos, que suelen estar perdidos de antemano, las que se dicen para que nadie se asuste y así nos vote y que vea lo buenos que somos, que vea que no queremos nada raro, que queremos casi casi, sobretodo en algunos casos, lo mismo que la derecha. Bueno un pequeño desahogo. Gracias por el aire fresco que Justo Serna y el grupo de gente que comenta en su blog trae.

  15. Pumby de Villa Rabitos

    Ups… perdón, como dije en alguna intervención mía de más arriba, pensé que el Gordon Brown, tras sus escandalosos resultados, tendría la dignidad de dimitir. Pues ni así. Hala, a aferrase a la poltrona. En España y en el PV, comienzan a aprecer sus émulos con un goteo de opiniones en la misma línea: aquí no ha pasado nada, aquí nadie ha metido la pata, aquí está todo bien. O sea, erralla y no enmendalla. Y eso le vale igual al PSOE-PV como a las otras fuerzas de izquierda: un delirante Bloc aliado de CiU (¡qué obsesión con declararse de izquierdas y apenas ser unos pardillos liberales!) e IU-EU que no se sale de sus delirios anacrónicos. La aportación de Rafael Lillo no puede ser más oportuna y yo, como voy a ser el cabezota que plantee la perspectiva marketiniana, por la claridad sintética de Rafa he de aplaudirle lo que nos está proponiendo: a la vez, exige la definición del producto (ideológico), su diferenciación en el mercado (electoral) y las resistencias organizacionales al cambio (en el PSOE-PV).

    Creo que la intervención de Isabel va en la misma línea. La leí como una foto en negativo, perspectiva que no debería olvidarse tampoco, está muy bien traída. Y, en general, desde diferentes perspectivas, todos los contertulios interesados que han participado hasta ahora señalan en la misma dirección: el PSOE – y la izquierda en general – no saben lo que venden, o sea, lo que ofrecen a los ciudadanos; tampoco lo que estos demandan; su estrategia es confusa, carente de objetivos claros; y su/s organización/nes están obsoletas, escleróticas y desconectadas de la realidad.

    No es tiempo de lamentos, ni de mirar los errores de atrás. Es tiempo de mirar hacia delante, de cambiar.

  16. Marisa Bou

    Señores contertulios: entro hoy en este blog, que se ha convertido en consuelo para mis desdichas, entonando el “mea culpa” -pero sin darme golpes de pecho, eso lo dejo para los masoquistas- por la parte de culpa que yo haya podido tener en esta debacle que se cierne sobre las -ya de por sí- maltratadas espaldas de los militantes del PSPV. No por ser pequeña mi participación en los hechos la voy a dejar de reconocer.

    Dicho esto, quiero mostrarme absolutamente de acuerdo con ustedes (y con Saramago) en que la izquierda, en este país (?) ni está ni se la espera. A este respecto, quiero hacer valer mi pertenencia a esa parte de la militancia socalista que echa en falta, detro de su partido, esos valores que, como ustedes bien dicen, atesoraba nuestra formación.
    Grupo que lleva tiempo intentando hacer llegar a la dirección del partido las quejas de la ciudadanía en ese sentido, desde el respeto a los cargos electos, pero insistiendo en que, como izquierda, nuestras acciones han de diferenciarse marcadamente de las de la derecha.

    Nuestras recomendaciones, además de no ser atendidas por los mandos implicados, han venido causando rechazo entre los acomodados a este nuevo orden de cosas y han sufrido críticas, incluso desde alguno de nuestros contertulios. No obstante, en la reunión que tuvimos ayer, decidimos seguir actuando en ese sentido, aunque tengamos que desplegar algo más de agresividad para ser escuchados. Cuando uno tiene razón, no debe temer alzar la voz. Así que eso haremos. Eso sí, sin llegar a aquello que decían de las puñaladas, pues nosotros no queremos eliminar a nadie: todos pueden ser útiles a la sociedad, debidamente informados de qué es lo que la sociedad demanda.

    Ya irán oyendo hablar de nosotros. No sé si bien o mal, pero hablarán.

  17. Alejandro Lillo

    Lo que parece claro tras estas elecciones es que a día de hoy da la sensación de que Camps puede gobernar los destinos de la Generalitat Valenciana desde la cárcel sin mayores problemas.

    Por no incidir en lo ya dicho, para lograr esa cambio hace falta ilusionar a la ciudadanía desencantada. Y para ello creo que son necesarias buenas dosis de políticas de izquierda en la línea apuntada por David, valentía a la hora de hablar de las propias convicciones, un discurso/forma de hacer política original, distinta a la que la ciudadanía está acostumbrada, basada en la cercanía, la huida de los lugares comunes y la crítica dura, profunda y consistente pero selectiva. Y un proyecto ambicioso, racional y genuino. La gente que está en el PSOE valenciano tiene capacidad de sobra para, al menos, intentarlo. Yo creo que no tienen mucho que perder. Hay que exigir responsabilidad y compromiso a los medios de comunicación, a los sindicatos y a las propias facciones de dentro del propio partido. El movimiento se demuestra andando, señores. Y el camino es largo.

  18. jserna

    Bueno, quiero dar la bienvenida a Rafael Lillo. Y quiero agradecerles también el nivel de los comentarios, de la reflexión, del análisis, de la intervención, de la provocación o del dolor que aquí expresan. Yo he quedado estupefacto con los resultados europeos. Son preocupantes. Y yo que quería una Unión Europea aburrida y aburguesada. Ahora resulta que tendremos un Continente orgullosamente carca. ¡Por los clavos de Cristo!

    Para quienes no sean simpatizantes socialistas: yo no lamento especialmente la suerte del PSPV; lamento el vuelo gallináceo del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, su orgullo populista, su redención mediática, esa ostentación malencarada de Ricardo Costa.

    La derecha desacomplejada es un serio problema de Europa, porque una parte de esas opciones ufanas no son liberales, sino confesionales, euroescépticas. Además, Berlusconi ha enseñado a sus correligionarios que se puede ser orgullosamente conservador, avaricioso, hortera y amoral. Viva Papi. De todos modos, espero y deseo que los liberales europeos objeten este modelo tan inelegante y fatuo.

    La izquierda ha cometido numerosos errores y horrores a lo largo de su historia. Pero los liberales de la estirpe de Isaiah Berlin (de quien se celebran los cien años de su nacimientos) no pueden reconocerse en el espanto populista y chabacano. Por cierto, Francisco Camps cree redimirse con el respaldo electoral y con la apelación multitudinaria. Berlin se sentiría escandalizado de este uso torticero de la democracia…

    ———–
    Mañana aparece mi artículo en El País: no esperen gran cosa. La circunstancia no es para echar cohetes y mi estado es latente, que no manifiesto: Freud dixit.

  19. jserna

    Dirigido a Paco Fuster: siento disentir. Me parece que el comentario de tu convecino a propósito del voto útil es simplemente desastroso. No tiene ingenio alguno y jalea las actitudes más deplorables que fomentan la izquierda exquisita o los intelectuales a la violeta. Lo siento: así lo digo, así lo pienso.

  20. Pumby de Villa Rabitos

    Paco me fío de tu criterio: qué buen ejemplo de gilipollas nos muestras. Actitudes como esas son las que, precisamente, tumban la izquierda.

  21. jserna

    Hombre, por Dios, Pumby, creo que es excesivo en su dicterio. Que el texto sea desastroso no hace ‘gilipollas’ al autor.

  22. Pumby de Villa Rabitos

    Venga, vale, lo reconozco. Me pasé.

    Permíteme, pues, que me explique: me pone frenético la “autoridad” de quien parece estar de vuelta de todo sin haber ido a ningún lado; la excelencia displicente de quien, por su labor, debía ser un modelo de ciudadanía, especialmente para sus alumnos; esa soberbia de quien se cree superior a los demás, miembro de una casta exquisita, sólo porque cuelga de la pared de su comedor un titulillo de incierta suerte. Entonces, pierdo el decoro.

    No le niego la razón a Paco Fuster, el autor debe ser, a parte de maestro de escuela, escritor, y no de los malos porque sólo leyendo sus cuatro párrafos ya me ha transmitido todo eso. Un hacha, el señor.

  23. jserna

    A ver, Pumby: tampoco yo doy el plácet o la venia. Pero creo que convenimos en que la displicencia con el ‘voto útil’ es una tentación intelectual y un pésimo ejemplo para los discentes. No hay guasa alguna en dicho post: hay simplemente arrogancia. Al menos, así lo veo yo.

  24. Pumby de Villa Rabitos

    Cierto, Serna. Y mira por donde salió otro elemento de debilidad de la actual izquierda: el factor humano. Posiblemente el capital más importante de cualquier organización. Es el que, al final, hace que ésta funcione, que produzca, que distribuya, que venda y que el comprador se identifique con esa organización, esté satisfecho con ella, acepte que ya es primavera, sencillamente, porque lo ha dicho “su” almacén comercial favorito.

    El factor humano… Pensemos en los militantes… Unos, militando para encontrar trabajo, les importa un poco de abono orgánico (¡no iba a escribir, “una mierda”!) el partido, las ideas, la izquierda… sólo quieren una coartada para hacerse funcionarios. Otros, diletantes, amigos de cenas y de emplear en algo su ocio; podían haber sido falleros pero, mira, el local del partido lo tenía más cerca que el casal. Más, burócratas… tipos grises, grises, engreídos, torpes, tristes. Por demás, encontraremos a los sabihondos y ambiciosos que quieren destacar al precio que sea para saciar su miserable ego. Y hay algunos, pocos, que son los esforzados ilusos que tiran del carro; Peter nos habla de ellos en su Principio y Orwell nos los equiparó al noble caballo de La Granja. ¿Con semejante tripulación podemos marinar un barco?… ¿Y los simpatizantes? ¿o no importan? ¿alguien piensa en ellos? ¿alguien le pide opinión a quien va a hacer la crítica desde el aprecio a una idea? ¿alguien sabe porque no militan?… ¿Y los votantes? ¿quién es el que vota izquierdas? ¿quién no las vota? ¿por qué?… El factor humano… menudo desastre…

    Y como la tormenta de ideas no cesa, Arnau nos plantea otra debilidad: la permanente fractura organizativa. ¿Cuándo piensan el PCE y el PSOE superar la crisis de 1920 que dio lugar al nacimiento del primero a partir de las Juventudes del segundo? ¿cuándo va a entender la izquierda que sólo su unidad es la que le va a poder permitir triunfar en el mercado? ¡Ojo! y cuando digo “unidad” vuelvo a la perspectiva de empresa: no hablo de “unidad monolítica estalinista”, ni de la burocrática, ni del ridículo jacobinismo decimonónico que aun permanece y hasta se aprecia y se tiene a gala en buena parte de la izquierda española, hablo de una organización flexible, articulada en red, vertebrada con una matriz sólida y ductil que permita una descentralización real en la gestión de la organización y una circulación de ideas y de toma de decisiones rápida y eficiente.

    Me decía mi señor padre – minino de pro – que “a la izquierda la divide las ideas y a la derecha la une sus intereses”. Se refería a la IIª República. Ahora estamos peor. La izquierda sigue dividida, enconada entre si, con pendencias infantiles y actitudes estériles y, encima, ahora, sin una idea nueva por la que trabajar. Paralelamente, la derecha sigue tan unidita como siempre desde que se refundó el PP y con una FAES que no deja de generarles ideas. ¿Quién da más?…

  25. Josep March

    Hola, Justo. Como siempre es un placer leerle y adentrarse en un foro de debate de tanta categoría.

    Sería interesante realizar un análisis pausado sobre el futuro inmediato del PSPV. A decir verdad el partido (y podríamos hacer extensible esta misma frase a EU) dejó de conectar hace años con el electorado valenciano y se mueve como un corzo herido, en busca de una salida nada fácil. Cuando se demandaba renovación y novedad, implicación en los asuntos locales, el PSPV, supongo que con toda la buena fe del mundo pero sin acierto, reintrodujo a Carmen Alborch en la esfera municipal. Salió como salió. Ahora que ha habido relevo generacional, con Alarte como nueva cabeza visible del partido, me da la impresión de que se ha hecho de manera precipitada y sin convicción. Se apostó por un alcalde ganador (en un pueblo socialista-de-toda-la-vida) pero falto de gancho, cuyas intervenciones públicas suenan forzadas.

    Hace unos días unos amigos, afiliados del PSPV, me expresaron sus recelos sobre el liderazgo de Alarte. Es joven, sí, me decían, pero no transmite absolutamente nada. Y se lamentaron de que en la comparación con Lorenzo Agustí, alcalde de Paterna y gran valor del PPCV, Alarte pierda por goleada.

    En fin, espero leer mañana su artículo en El País. Aprovecho, por cierto, para darle la enhorabuena (no lo había hecho todavía) por la exposición de la Nau. Altamente recomendable y muy didáctica.

    Saludos

  26. Paco Fuster

    Sr. Pumby: como veo que pedirle que exprese su opinión sin insultarme a mí, o sin insultar a las personas que yo cite es imposible porque – a pesar de su avanzada edad – todavía no ha llegado a ese nivel de la educación de toda persona que consiste en respetar las opiniones ajenas aunque no las compartamos, solo le pido que limite sus insultos a mi persona; de la envidia o inquina que usted me tiene no son responsables mis amigos o conocidos.

    También le pido que se refiera a mi persona como suele hacerlo: usando su pseudónimo y sin citar mi nombre expresamente. No quiero que ningún conocido mío se pueda sentir confundido por esa familiaridad con la que me trata. Usted y yo no tenemos NADA que ver; mi forma de entender este blog está en las antípodas de la suya.

    Dicho esto, debo decir que pido disculpas a las personas que conozcan a Urbà Lozano (y al propio Urbà el primero) y expresaron su simpatía por ese “post” que colgo en su blog. No era mi intención para nada provocar esto. Lo he enlazado porque me ha parecido (y me parece) un texto gracioso, para que los habituales de este blog lo leyeran y dieran su opinión de forma argumentada y respetuosa como lo ha hecho justo. El otras personas demuestren su educación de otras formas ya no es responsabilidad mía.

  27. Paco Fuster

    Dos cosas:

    1.- Obviamente, donde dice “justo” en mi anterior comentario, debería decir “Justo”.

    2.- Además de profesor de secundària en un instituto, Urbà Lozano es uno de los escritores del panorama de la narrativa valenciana actual, más condecorados y solicitados. Tiene un libro muy interesante titulado “Femení singular” (Bromera, 2006) y su última libro se titula “Plagis” (Bromera, 2008) y fue “Premi Constantí Llombart de Narrativa”. A quienes de verdad se fien de mi criterio, les recomiendo la lectura de ambos.

  28. jserna

    A la atención de Paco Fuster…

    Aquí, en este blog, se insulta poco. Hubo un tiempo en que alguien ultrajaba constantemente. Ese nick ya no escribe o no puede escribir. Se insulta poco, ya digo, para lo que es habitual en otras bitácoras. Es tal la licencia que algunos se dan que Javier Marías llamó a la blogosfera la “región ocultamente furibunda”. Quizá exageraba. O quiero creer que exageraba. En este blog solemos guardar las formas. Releo ahora esa pieza de Marías en su nuevo libro, ‘Lo que no vengo a decir’, y me despierta un sentimiento ambivalente. Volveré en un post…

    Insisto: aquí se insulta poco, y lo poco que se insulta suele ser para tomarme a mí como objeto de burla. Recuerde, sr. Fuster, que en este blog hay alguien que dice llamarse Paco y que cuando puede o le apetece me ultraja de una manera extraña: como con reparo, escuetamente, como con sentido de culpa. No sé.

    También hay alguien que dice ser gato y que no es infrecuente que reparta mandobles. Algunos son verdaderamente ingeniosos y exactos. Otros, no; o no tanto. A veces se le va la mano y la estocada es innecesariamente sangrienta. La injuria es un arte, decía Borges. Es un arte que yo no quiero padecer. Llamo a la calma y a la contención.

  29. Pumby de Villa Rabitos

    Me disculpé cuando hube de hacerlo.

    Me expliqué ante el magister del blog y ante los contertulios.

    Veo que no se sabe aceptar una rectificación.

    Mira, innominable, la educación, la urbanidad, la cortesía, estriba no en perder las formas de forma circunstancial – como fue mi caso – si no en abstenerse del exabrupto premeditado, como es el tuyo.

    Aquí estamos intercambiando ideas, a veces mandobles – unos acertados y otros, no tanto – así que haz el favor de dejar tus manías personales en casa y/o para los tuyos. Si quieres participar, hazlo, pero dedicado al tema que tratamos ¿vale? Pues eso.

  30. Alfons Alvarez

    Cuanta razón hay Justo en tu última reflexión. Una cosa es hacer de la ironía un instrumento de crítica y otra usar el insulto y la injuria como único argumentario. En la blogosfera hay de todo -como en la vida-, aunque es dominante la basura, en la que el único interés del administrador del blog es alimentar su ego, y el de los participantes desahogar sus emociones sin ningún tipo de contención.

    El anonimato muchas veces sirve para que su propietario se construya una máscara, una personalidad que piensa distinta a la propia, y tras la que se permite hacer y decir cosas que no haría o diría cara a cara. El uso de un nombre falso suele proporcionar a quien está detrás de él la percepción de una falsa libertad. Sabemos por la psicología (sicología según el Manual de Estilo de algunos medios de comunicación) que todo forma parte de la personalidad, lo que se es y lo que se aparenta. Insultar a todo el que te rodea dice mucho, y poco bueno, sobre la personalidad de quien actúa así.

    Visito con cierta frecuencia algunos blogs. Los elijo en función de su interés para mí. Participo en pocos. En los que conozco a su administrador no suelo usar nick, lo considero una descortesía hacia quien me permite participar en “tertulias” interesantes.

    Al margen de esta pequeña aportación a un debate secundario, quería volver al tema que nos ocupa.

    Un conocido que le tocó estar el domingo en una mesa electoral decía en su blog:

    “Vaig estar d’interventor per el PSOE al meu poble, i com es un poble xicotet, saps cadascú d’on coixeja. Doncs bé, la mobilització del PP va ser molt gran, portant gent amb cadira de rodes, malalts d’Alzheimer, gent mol major amb andadors i com no, el vot per correu”.

    Es decir, el PP está organizado, tiene militancia, disciplina. El programa es importante, también el liderazgo, pero si se carece de organización es difícil transformar en votos las ideas, por muy buenas que sean. La izquierda desperdicia demasiado tiempo y esfuerzos en polémicas estériles y en luchas cainitas.

    Salgo a comprar El País.

  31. jserna

    Quisiera agradecer a Josep March las palabras que tiene para con la Exposición que inauguramos días atrás: ‘Trenor. La Exposición de una gran familia burguesa’ (Centre Cultural La Nau, Carrer Universitat, 2. Valencia). Le añado: si no le desagradó la Exposición, permítame decirle que el libro que acompaña –algo caro, la verdad– es un estudio de composición muy elegante. Lo puedo decir porque yo no soy el único responsable. Colaboran distintas personas, algunas habituales de este blog…

    Hemeroteca del día:
    Justo Serna, “¿Un líder socialista?”, El País, 10 de junio de 2009

  32. Antonio B

    Excelente artículo, gracias. Pero ¿lo comprenderán los dirigentes?¿y los militantes? Porque hay que salirse del contexto, subirse al techo del autobús y mirar alrededor, donde hay otras formas de hacer y actuar. Todo está inventado, los que nos dedicamos al mundo empresarial privado sabemos cómo hacerlo. Ellos nunca han trabajado en el tajo, desde pequeños han estado ahí, incluso ni cogen el autobús.
    Pero la revolución es imposible, y la refundación hay que hacerla desde arriba, y arriba no podremos llegar, salvo que ellos piensen que necesitan ayuda y nos la pidan.
    Un lider se puede seleccionar y preparar, pero eso no está en los estatutos del partido.
    Por cierto, estoy de acuerdo contigo, y tampoco soy militante.
    Gracias de nuevo

  33. jserna

    Gracias, Antonio B.

    Un colega me escribe y me dice esto:

    “He leido tu artículo de opinión en El País.
    Me ha gustado, pero lo de PSOE es más profundo,
    eso requiere un análisis a fondo de la organización”.

    Yo, por falta de tiempo, le respondo muy escuetamente:

    “Me dices que lo del PSOE es más profundo. Cierto, pero lo más superficial está por arreglar. Una organización no funciona si no tiene un liderazgo positivo y aglutinador”.

    Seguimos…

  34. Ana Serrano

    Felicidades por su artículo, querido Justo.

    Espero que ya esté totalmente restablecido de sus achaques.

    Lamento no poder estar aquí, debatiendo con ustede, la vida, según pasa, se complica hasta límites absurdos, pero los leo, aprendo, me enfado, sonrío… Un placer.

  35. Pumby de Villa Rabitos

    No voy a perder un segundo más resolviendo alusiones personales ni entiendo demasiado bien a qué viene ese interés por reiterar lo que no debió pasar de una mera anécdota. Esa capacidad de dispersión, de no centrarse en el núcleo de la cuestión – en este caso la propuesta de Serna en el post – de convertir lo anecdótico en categórico, ese interés en perder el tiempo en bobadas – ¿o resulta muy hiriente la expresión? ¿pongo naderías? – en mirar el dedo cuando se señala la Luna va informando, paradójicamente, del fuste intelectual de quién así actúa y del clima en que vive una buena parte de la izquierda, la real y la imaginaria.

    Es encantador llegar a conclusiones tales como la de “La izquierda desperdicia demasiado tiempo y esfuerzos en polémicas estériles y en luchas cainitas” tras dedicarle media intervención ha hacer, precisamente, eso, perder el tiempo, entrar en polémicas estériles y propiciar una lucha caínita.

    A ver si nos vamos enterando. No tengo ningún interés en caerle simpático a nadie. No entro en gazmoñerías de colegio de monjas ni en ingestas de te en salones barrocos. Me importa bien poco si mi interlocutor sabe diferenciar entre ironía, injuria e insulto (cosa que, para el caso, dudo). En este post, en concreto, estoy tratando de aportar algo constructivo, diferente y útil mientras que otros, melindrosos, se desgarran las vestiduras por memeces (¡ay!… otra palabra malsonante…). Me está entrando la sensación de los clásicos, esa de tocar el arpa al oído del asno.

    Y, por cierto, si uso máscara, disfraz, embozo, lo hago por que mi actividad CONTRA el PP me compromete bastante más que la de otros que van por la vida con su carnet, o su voto, en la boca pero que no pasan del gimoteo del impotente, la inacción del temeroso y la abulia del derrotado.

    Por cierto, Serna, un placer leerte tan contundente en El País de hoy.

  36. jserna

    Ana, muchas gracias por sus palabras. ¿Restablecido de mis achaques? Perdone la pedantería: decía Ludwig Wittgenstein en ‘Sobre la certeza’ que un límite sin fin no es un límite; es algo constitutivo. Pues bien, mis dolencias –que son llevaderas– son crónicas; es decir, como el límite del que hablaba el filósofo…

  37. Alfons Alvarez

    Disculpa Justo por robar espacio en tu blog, pero no puedo dejar de responder a las alusiones de Pumby. Tan sólo conozco su perfil felino y como todos los gatos es muy suyo.

    No estoy contra los pseudónimos, ni contra los heterónimos, si no contra quienes se esconden detrás de ellos para insultar. Pesoa es un buen ejemplo de todo lo contrario. Preservarse frente a las agresiones o amenazas externas es un derecho. Si un gato se siente amenazado por un perro es lógico que utilice todas sus artimañas para defenderse. Si ese es el caso de Pumby, le pido disculpas si en algo le he ofendido.

    Paso página. Acabo de leer tu artículo a la búsqueda de un líder socialista. Me ha gustado, aunque me plantea una serie de dudas ¿tiene Camps madera de líder? Posiblemente no y por eso cubre sus carencias, como bien dices, con el disfraz de víctima. ¿Y Rajoy? ¿Tanta importancia tiene quién lidere la organización? ¿No sería más importante que cumpliera unos requisitos mínimos?

    Es cierto que enumeras muchas otras cuestiones además del liderazgo, pero quedan como muy en segundo plano (soy consciente de que en un artículo de opinión el espacio es limitado).

    Tal vez yo esté influido por el artículo que Rafael Blasco, codirector de la campaña de las europeas y asesor de Camps para el tema Gürtel, publicó ayer en El País. Su única obsesión, y presiento que compartida por la dirección del PP valenciano, es acabar con Alarte y abrir una nueva crisis en el PSPV.

    Tener dudas no me preocupa, me preocuparía más tener sólo certezas.

  38. Alfredo J. Charques Calderón

    Yo, la verdad sea dicha, no creo en un repuesto como solución a los problemas del socialismo valenciano.

    Creo, más bien, en un ligero distanciamiento de Madrid para constatar que la política valenciana existe. Sería una buena manera de comenzar.

    Quizá Alarte haría bien en rodearse de caras atractivas para los ciudadanos valencianos. Estoy pensando en los escasos alcaldes socialistas, en caras de la cultura y el nacionalismo progresista -oxímoron- del país, o incluso el propio Joan Lerma.

  39. Oscar Colomina i Bosch

    Un placer leer todas las reflexiones vertidas en esta página, Justo.

    Lector de El País, acabo de llegar siguiendo el link que nos dejas al pie del artículo.

    Comparto muchas de las ideas aquí aportadas (cuestiones de liderazgo y demás), pero me gustaría ver más un esfuerzo de vertebración de la sociedad progresista valenciana, que existe -aunque los gobiernos de mayorías absolutas del PP nos hayan convertido casi en unos freaks de la contemporaneidad valenciana-.

    Animo a los seguidores de este artículo a leer una entrada de mi blog con fecha del 31 de Mayo acerca de este tema precisamente…

    http://www.oscarcolomina.com/Blog/?p=120

    Me encantará leer vuestras opiniones sobre el artículo, que no pretende ser una muestra de erudición, sino de simple ‘common sense’, y quizás podamos continuar la discusión también aquí.

  40. Pumby de Villa Rabitos

    Vale Alfons. Olvidémoslo. Y dejemos a perros y gatos en su particular encono. Ahora, ¡por amor de dos!, volvamos al post que es lo importante. La propuesta de Serna suena a muy diferente en una sociedad tan provinciana como la nuestra.

  41. carmina del rio

    Hola Justo muchas gracias por tus reflexiones, las considero atinadas, sensatas, inteligentes y apasionadas, creo, con las causas de la izquierda.Ojalá que muchos socialistas las hayan leido y les hayan interesado tanto como a mi.
    Prometo guardar el artículo para ser releido varias veces y darle utilidad, al menos para que haga poso entre las duras reflexiones a que los resultados electorales nos obligan de nuevo.
    Un saludo muy cordial

  42. jserna

    Gracias, Carmina. Es un honor. Ojalá lo que escribo no sea algo para guardar, sino para provocar útil y sensatamente.

    Me escribe un amigo y me insiste en que la militancia de los socialistas es lo fundamental, que la organización es clave. Que los líderes pasan, añade. Cierto, le respondo. Lo que nadie entiende es que en la época de Internet y de la comunicación, de las performances y de las instalaciones, de las intervenciones y de la agitación, algunos le echen toda la culpa a Canal 9. Hay otros mundos y hay otras formas de intervenir, de crear noticia, de interesar, de aglutinar.

  43. Marisa Bou

    Yo estaba muy interesada en leer el artículo de Justo en El País. De hecho, cuando expresó sus dudas sobre si publicarlo, lo animé a que lo hiciera. Y no me equivoqué.

    Lo que me ha sorprenido es la cantidad de personas “no habituales” de este blog que han intervenido y opinado. Ojalá que lo sigan haciendo. Me alegra, y mucho, que todavía el PSPV despierte tanto interés. La verdad, últimamente no ha hecho mucho -de bueno- por mercerlo.

    Como militante, espero que esto sea el revulsivo que necesitábamos para empezar a hacer los cambios necesarios para que vuelva a ser lo que fué. Para, desde ahí, llegar a ser lo que la sociedad demanda. Para ser guía de una sociedad verdaderamente progresista, comprometida y acorde con sus raíces.

    Como ciudadana, me niego a admitir que mi ciudad sea aquella que el PP nos vende. Valencia no puede ser una cáscara vacía, sino un lugar lleno de vida, donde cada uno pueda desarrollarse personalmente y contribuir al desarrollo de los demás.

  44. Alejandro Lillo

    Aparte de todas las consideraciones ya mencionadas, y partiendo de la premisa de que una parte importante del electorado no está claramente posicionado ideológicamente, hay un aspecto, digamos psicológico, que me parece fundamental. La ciudadanía, por poco interesada en la política que esté, sabe perfectamente que el PP tiene arrinconado en todos los aspectos al PSOE, y que el PSOE no es capaz de revolverse y responder, de contraatacar con la suficiente agresividad y convicción. Para el ciudadano, entonces, no hay dudas: aunque no estén de acuerdo con algunas/muchas cosas del PP y como tampoco están ideologizados, a la hora de meter el voto en la urna lo hacen hacia el partido que aparenta mayor fortaleza, mayor determinación en sus políticas, en sus opiniones, los que tienen las cosas claras, los que no vacilan, a los que no les tiembla la mano y se enfrentan a quien sea, como sea y donde sea para defender los intereses de la Comunidad Valenciana.

    El revulsivo del PSOE debe ir por ahí o no será tal.

  45. Juan Carlos pg

    !Ay! Hay que ver lo que duelen las derrotas en las urnas. El PSPV debería variar muchas cosas. Como valenciano de comarca hispanohablante, debería incluir una defensa más fuerte del español. Últimamente parece que hablar el idioma de España es casi un delito, y en la educación casi a uno l convierten en un paria.

  46. Arnau Gómez

    ¡Que quiere que le diga D. Justo sobre su artículo!.Es una opinión, muy valiosa por cierto.
    Pero pienso que discrepar no es ofender.Creo que los líderes carismáticos son ,históricamente hablando, más propios de las derechas, cuanto más extremas,más necesitadas de un líder carismático, que de la izquierda, que lo que necesita son ideas, alternativas,soluciones a una crisis, que es lo que ha hecho la derecha,apropiándose de las ideas de la izquierda (que se ha quedado pasmada ante esa crisis).
    El PSPV necesita de una ideario,de un un programa alternativo más que de un líder,aunque , justo es reconocerlo, también es necesario alguien que desarrolle y defienda ese ideario.
    Una cosa es evidente. La juventud no es sinónimo de carisma, ni de buen hacer político.En estos momentos, el poso de las ideas se dan más en la edad media de la vida , sin excluir a la vejez biológica, que no política.Aprendamos algo de Europa.Europa la sacaron adelante los políticos viejos.¿Porque España tiene que se siempre diferente?

  47. jserna

    Un amigo que milita en el PSPV y que ha venido a visitarme me comenta que no todo se reduce a la cuestión del liderazgo, que la organización sufre serias averías… Yo no soy quién para inmiscuirme en una cuestión interna, pero me digo que cuando un partido se presenta a las elecciones lo suyo deja de ser una cuestión interna.

    ¿Cuántas personas del público común conocen a Jorge Alarte, por ejemplo?, le he preguntado a este amigo. Me ha admitido que el secretario general del PSPV es prácticamente un desconocido (y quienes rivalizaron con él meses atrás, aún más desconocidos). ¿La culpa la tiene Canal 9 en exclusiva? ¿Basta con decir que él no se presentaba?

    Un líder ha de intervenir y crear un espacio de opinión, ha de modificar la percepción, valiéndose de todos los medios. Pero de una manera eficaz, no menesterosamente. El líder de un partido importante ha de estar presente y ha de hacerse presente, de modo que la gente se familiarice con él.

    ¿Cuántos saben algo del secretario general del PSPV? Aparte de ser alcalde de Alacuàs, ¿cuál es su profesión, cuál es su vida fuera de la política, cuál es su preparación? Sé por experiencia propia que mis vecinos más próximos lo ignoran. ¿Cómo van a ir a votar a alguien de quien no saben nada? ¿Que él no se presentaba? Vale, pero si no me equivoco, quiere presentarse. ¿Entonces?

    ¿Un líder democrático es capaz de acabar con los enfrentamientos internos? Cuando Rodríguez Zapatero accedió a la secretaría general del PSOE, dicho partido estaba en su peor momento, prácticamente en la ruina política. ¿Y…? Como en el PSPV no cambien la comunicación, como no cambie la gestión de ese capital político que es un partido el balance empeorará.

  48. jserna

    Arnau, claro que podemos discrepar, pero yo no hablo de líder carismático…, sino de un líder democrático.

    He añadido: ha de demostrar ideas y ha de saber transmitirlas; ha de ser ser políticamente atractivo; ha de poseer el don de la oratoria; ha de hacer ver solidez y honestidad; ha de tener nivel intelectual y tirón popular; ha de demostrar energía y entusiasmo; ha de provocar un efecto de sinceridad; ha de evitar el sectarismo.

    ¿Es posible?

    Meses atrás lo precisé de manera diferente en esta otra entrada del blog:
    https://justoserna.wordpress.com/2008/09/16/para-que-sirve-un-partido/

  49. Arnau Gómez

    Ahí si que coincidimos.¿Y que es un lider democrático?.¿El que es elegido con componendas y chanchullos entre bastidores?.¿El que es elegido por el dedazo de un líder carismático?.¿El que es elevado a los altares por la confluencia de los factores celestiales?.That is the question! , que diría el inglés.

  50. David P.Montesinos

    Dado que Paco Fuster no ha vuelto a intervenir, contravengo por un momento la solicitud de Pumby de limitarnos al tema del post, pues son ustedes dos los que han escenificado ante nosotros su desencuentro. A mí tampoco me gustó el post de Urbà Lozano, sin embargo, he consultado a una compañera -profe de valencià- sobre alguno de los libros de Urbà Lozano que nombra, en concreto “Femení singular” y su impresión es muy positiva. Digo esto porque, pese a que Fuster no estuvo acertado en su última y furibunda intervención, entiendo que pudo haberse sentido indirectamente insultado. Son infinidad las ocasiones en que yo he aprovechado el torbellino de documentos que nos linkea… de manera que se puede ser indulgente con un consejo desacertado, un mal día lo tiene cualquiera, máxime si, como a él le sucede actualmente, anda metido en demasiados fregados académicos a la vez. Además me parece un buen tipo.

    Coincido con las felicitaciones al artículo de El País, de los más clarividentes que le he leído últimamente a Serna. En el post, sin embargo, se centra más en la cuestión del líder carismático, que me ha recordado por cierto a algunos de los pasajes que menos me seducen de Max Weber. Con frecuencia yo también estoy tentado a pensar que es ese justamente el problema, la falta de un liderazgo creíble. Pero se me ocurre si eso no es como cuando se dice que la culpa de las derrotas es del entrenador, de manera que basta con cambiarle… Y resulta que nada cambia. ¿No se tratará más bien de que el problema está en la estructura profunda de la organización? Por otra parte, algunas de los pasajes más tóxicos que asocio a la historia del PSOE tienen que ver con la época del carisma. “Quien se mueve no sale en la foto”, dijo Alfonso Guerra -confundiendo perversamente la disciplina de partido con el autoritarismo- cuando tenía al Aparato cogido por los mismísimos. A veces, los grandes líderes crean hábitos de funcionamiento jerárquicos, clientelistas y esbirristas… y cuando desaparecen dejan huérfanos a un montón de herederos que se dedican a pelearse entre sí. Acaso sea la organización la que debe clarificarse su lugar en el mundo y lo que quiere ser de mayor… Y acaso, me atrevo a añadir, somos nosotros los que debemos exigirnos una cultura política diferente a la que ostentamos… empezando por no esperar que los políticos patrimonialicen la resistencia, lo cual supone implicarnos activamente en ella.

  51. David P.Montesinos

    Leo la contestación de Justo a Arnau, y rectifico, es cierto que Justo no se refiere a “líder carismático”. Y sin embargo tanto Arnau como yo hemos tenido ese lapsus… uhmmm

  52. Marisa Bou

    Si Justo ha sido clarividente, David no lo ha sido menos. Es absolutamente cierto que no basta con un líder, ni carismático ni democrático. Que el problema está en la estructura profunda del partido, es algo que todos sabemos. Ningún “entrenador” va a cambiar el resultado del partido si los jugadores no están dispuestos a adoptar la mejor táctica de juego, teniendo en cuenta lo que los espectadores actuales demandan, que no es lo mismo que querían hace 30 años.

    Tanto el líder como su equipo de trabajo deben convencer a la ciudadanía de que son personas normales, cercanas, con los mismos intereses que ellos, dispuestos a trabajar durante un período de tiempo previamente determinado por la consecución de esos intereses. Y para ello han de ser capaces de comprender las necesidades de la ciudadanía y no tener miedo de aplicar con contundencia, sin vacilaciones, los medios más progresistas para conseguirlas.

    Ahora bien, ¿cómo se cambia esa estructura interna? ¿Se puede hacer desde dentro, sin que parezca -otra vez- que nos estamos dando cuchilladas para ver quién se lleva el gato al agua?

    A algunos se nos ha tachado de “radicales” porque propugnamos ese cambio profundo, y lo hacemos con propuestas, con crítica constructiva. No sé lo que dirían si fuéramos más agresivos…

  53. Pumby de Villa Rabitos

    Es curioso como del torrente de ideas que se han ido lanzando al post se van identificando los obstáculos. En efecto, cuando una situación es estructuralmente crítica – y lo que falla en el PSOE es a nivel estructural – la organización no puede hacer un cambio coyuntural y esperar que, con él, se resuelva. No podemos esperar un cambio externo, del mercado, si internamente no cambiamos la organización. En otras palabras: todos los elementos que componen la estructura organizativa son interdependientes y si uno de ellos se mueve (realmente), el resto debería hacerlo también. Que el PSOE haga cambios superficiales y anecdóticos, coyunturales se demuestra, precisamente, en que el resto de la estructura permanece incólume. Lo vimos claro en el último congreso del PSOE en el PV: cambio de secretario general, cambio de organización comarcal por provincial ¿y? los mismos resultados o peores. El “cambio” fue, sólo, superficial.

    ¿Cómo hacer un cambio real?… en efecto, ahí está el “quid” de la cuestión pues, como ya apunté en anteriores intervenciones, el caso del PSC pesa como una vaca en brazos. La estructura del PSOE, por más milongas para la galería que se usen – y que al final sólo quedan en palabras… parole, parole… – es jerárquica, vertical y central. Sus criterios estructurales en poco o nada difieren de la Organización Científica del Trabajo (OCT), o sea, la misma que informa la estructura de la actual Admón. Pública española y que produce fenómenos tan delirantes como los que Ramón apuntaba pasándonos el link del Diario de Sevilla. Si desprendemos las denominaciones “políticas” de los conceptos organizativos más básicos y atendemos sus funciones operativas, lo veremos más claro: el “Comité Federal” del PSOE es un Comité Central como la copa de un pino y el “Comité Nacional” del “PSPV” es igual a la suma de tres Comités Provinciales. En resumen, la capacidad de autogestionar los problemas políticos de los socialistas valencianos, es igual a cero.

    Sin capacidad para decidir “per se”, el PSOE-PV ¿puede cambiar?… ¿puede cambiar el PSOE-PV en PSPV dejando al PSOE tal como está? o sea ¿puede cambiar una parte sin cambiar el todo?… ¿nos estamos dejando llevar por el entusiasmo?…

    Para la reflexión, os añado algunos elementos básicos de cambio en una organización política. No voy a salirme de los conceptos de mercado, aviso pero, por favor, pensadlos en relación a Alarte, en Valencia, y a Blanco o Pajín en Madrid: Misión del partido, su Visión, la Idea Útil de su papel social, Definición del producto de venta, Estructura organizativa descentralizada, Estructura de distribución, Articulación matricial, Liderazgo, Toma de decisiones, Militancia participativa, Recursos Humanos externos imbricados (Simpatizantes-colaboradores), Plan general estratégico, Planificaciones sectoriales estratégicas (europea, estatal, multiautonómica, autonómica, comarcal, local), Planificación táctica, Planificación operativa… Podríamos seguir. Tocar cualquiera de esos puntos es imposible sin tocar el resto ¿va a dejar “Madrid” que se toquen, que se produzca un cambio interno real?

    ______________________________________________________________

    Ex curso para David. Voy a escribirte a ti, David, porque te aprecio pero lo hago con el mal sabor de boca de considerar que estoy interrumpiendo con asuntos personales lo que es un “post” sobre un asunto capital y de interés general en el que “mi caso” ni pincha, ni corta, ni tiene relevancia alguna, ni siquiera para mi. Así que acepto cuanto me dices y te doy una pequeña explicación.

    Literariamente, Lozano hasta me puede agradar pero yo no hablaba de él como escritor, hablaba de él como profesor – un referente juvenil básico – y como ciudadano, encima votante del PSOE, con una determinada actitud que presenta él mismo públicamente y de la cual alardea. Ya que coincidimos en reprobarla, no insisto más en ello pero, con todo, al usar el palabro que tanta vestidura rasgó, tampoco me refería a él personalmente, me refería al tipo humano – muy, muy típico de la izquierda valenciana – que representaba él, en ese momento, con esa actitud. Así que bueno, como todos tenemos malos días (yo mismo lo tuve el día que se desencadenó este asunto), dejémoslo ahí de una vez. No quiero un protagonismo absurdo ni pasar de ser otro contertulio más que aporta sus ideas, sus dudas y sus opiniones (¡vale y cuando pierdo la paciencia reparto algún cachiporrazo!) para reenderezar la patética situación que vivimos en el PV, en España, y si mucho me apuras, hasta en Europa, donde hemos visto una socialdemocracia tradicional (la alemana, por ejemplo) y renovada (la “tercera vía” británica) fracasada, unos verdes inciertos festejando lo que ni ellos se esperaban y millones – millones – de votos perdidos en candidaturas “piratas” más millones – millones – de votos en otras formaciones inmovilistas, intransigentes o, sencillamente, mendaces, que se tildan “de izquierda”. Hay mucho por hacer y, en ello, la agresividad de un gato no pasa de ser cuestión de veterinario.

  54. Pumby de Villa Rabitos

    Es curioso como del torrente de ideas que se han ido lanzando al post se van identificando los obstáculos. En efecto, cuando una situación es estructuralmente crítica – y lo que falla en el PSOE es a nivel estructural – la organización no puede hacer un cambio coyuntural y esperar que, con él, se resuelva. No podemos esperar un cambio externo, del mercado, si internamente no cambiamos la organización. En otras palabras: todos los elementos que componen la estructura organizativa son interdependientes y si uno de ellos se mueve (realmente), el resto debería hacerlo también. Que el PSOE haga cambios superficiales y anecdóticos, coyunturales se demuestra, precisamente, en que el resto de la estructura permanece incólume. Lo vimos claro en el último congreso del PSOE en el PV: cambio de secretario general, cambio de organización comarcal por provincial ¿y? los mismos resultados o peores. El “cambio” fue, sólo, superficial.

    ¿Cómo hacer un cambio real?… en efecto, ahí está el “quid” de la cuestión pues, como ya apunté en anteriores intervenciones, el caso del PSC pesa como una vaca en brazos. La estructura del PSOE, por más milongas para la galería que se usen – y que al final sólo quedan en palabras… parole, parole… – es jerárquica, vertical y central. Sus criterios estructurales en poco o nada difieren de la Organización Científica del Trabajo (OCT), o sea, la misma que informa la estructura de la actual Admón. Pública española y que produce fenómenos tan delirantes como los que Ramón apuntaba pasándonos el link del Diario de Sevilla. Si desprendemos las denominaciones “políticas” de los conceptos organizativos más básicos y atendemos sus funciones operativas, lo veremos más claro: el “Comité Federal” del PSOE es un Comité Central como la copa de un pino y el “Comité Nacional” del “PSPV” es igual a la suma de tres Comités Provinciales. En resumen, la capacidad de autogestionar los problemas políticos de los socialistas valencianos, es igual a cero.

    Sin capacidad para decidir “per se”, el PSOE-PV ¿puede cambiar?… ¿puede cambiar el PSOE-PV en PSPV dejando al PSOE tal como está? o sea ¿puede cambiar una parte sin cambiar el todo?… ¿nos estamos dejando llevar por el entusiasmo?…

    Para la reflexión, os añado algunos elementos básicos de cambio en una organización política. No voy a salirme de los conceptos de mercado, aviso pero, por favor, pensadlos en relación a Alarte, en Valencia, y a Blanco o Pajín en Madrid: Misión del partido, su Visión, la Idea Útil de su papel social, Definición del producto de venta, Estructura organizativa descentralizada, Estructura de distribución, Articulación matricial, Liderazgo, Toma de decisiones, Militancia participativa, Recursos Humanos externos imbricados (Simpatizantes-colaboradores), Plan general estratégico, Planificaciones sectoriales estratégicas (europea, estatal, multiautonómica, autonómica, comarcal, local), Planificación táctica, Planificación operativa… Podríamos seguir. Tocar cualquiera de esos puntos es imposible sin tocar el resto ¿va a dejar “Madrid” que se toquen, que se produzca un cambio interno real?…

  55. Pumby de Villa Rabitos

    Ex curso para David. Voy a escribirte a ti, David, porque te aprecio pero lo hago con el mal sabor de boca de considerar que estoy interrumpiendo con asuntos personales lo que es un “post” sobre un asunto capital y de interés general en el que “mi caso” ni pincha, ni corta, ni tiene relevancia alguna, ni siquiera para mi. Así que acepto cuanto me dices y te doy una pequeña explicación.

    Literariamente, Lozano hasta me puede agradar pero yo no hablaba de él como escritor, hablaba de él como profesor – un referente juvenil básico – y como ciudadano, encima votante del PSOE, con una determinada actitud que presenta él mismo públicamente y de la cual alardea. Ya que coincidimos en reprobarla, no insisto más en ello pero, con todo, al usar el palabro que tanta vestidura rasgó, tampoco me refería a él personalmente, me refería al tipo humano – muy, muy típico de la izquierda valenciana – que representaba él, en ese momento, con esa actitud. Así que bueno, como todos tenemos malos días (yo mismo lo tuve el día que se desencadenó este asunto), dejémoslo ahí de una vez. No quiero un protagonismo absurdo ni pasar de ser otro contertulio más que aporta sus ideas, sus dudas y sus opiniones (¡vale y cuando pierdo la paciencia reparto algún cachiporrazo!) para reenderezar la patética situación que vivimos en el PV, en España, y si mucho me apuras, hasta en Europa, donde hemos visto una socialdemocracia tradicional (la alemana, por ejemplo) y renovada (la “tercera vía” británica) fracasada, unos verdes inciertos festejando lo que ni ellos se esperaban y millones – millones – de votos perdidos en candidaturas “piratas” más millones – millones – de votos en otras formaciones inmovilistas, intransigentes o, sencillamente, mendaces, que se tildan “de izquierda”. Hay mucho por hacer y, en ello, la agresividad de un gato no pasa de ser cuestión de veterinario.

  56. David P.Montesinos

    Agradezco la explicación de nuestro felino y fecundo contertulio, todo y que mi intención no era criticar tus hábitos -tan discutibles como los míos- sino reivindicar el papel de un contertulio veterano entre nosotros, al cual tengo por amigo y que, por razones que desconozco, pero que asocio con una agenda hiperapretada, no se defendió de las últimas críticas que se le hicieron. Fin del tema si os parece.

    Comparto el escepticismo respecto a la inoperancia de los cambios epidérmicos y la dificultad de los profundos o estructurales. No conozco tanto como vosotros, por ejemplo Marisa Bou, la logística de una organización tan compleja como es un partido de masas, de manera que no estoy seguro de poder identificar las zonas donde ciertos aires de apertura o de transformación empiezan a ser bloqueados.

    Sí sé qué es lo que yo espero yo de las organizaciones electorales de izquierda. Y lo que espero es más sencillo de lo que parece. Quizá ya no sea cuestión de crear una sociedad nueva, ya no es tiempo de decir -Guerra lo dijo en el 82- que “cuando nos vayamos a España no la conocerá ni la madre que la parió”. Acaso sea mal momento para maximalismos y grandes esperanzas, y de lo que se trata sea más bien de proteger lo que hemos conseguido, que no es poco. Dijo Margaret Thatcher:”Quiero el médico que yo elija y a la hora que yo elija”. A bote pronto, puede no ser más que la boutade de una vieja bruja reaccionaria y acostumbrada a tener criados… visto en profundidad, debemos pensar en lo que significa esa frase, en las consecuencias que esa manera de ver la vida, tan extendida desde los noventa bajo el nombre de neoliberalismo, está trayendo… en la profunda mezquindad del alma que encarnan aquellos gestores obsesionados con desmantelar las instituciones y los servicios de salud.

    O la socialdemocracia nos convence de que esa es, principalmente, su batalla, o volveremos a la abstención o al voto extremo -inútil o no-.

  57. Marisa Bou

    Lo que pides, David, parece sencillo. Debería ser sencillo. Lo que pasa es que, derechos conseguidos con tanto esfuerzo, no deben estar nunca en cuestión.

    El único empeño del socialismo debe ser ese, universalizar y ampliar esos derechos y evitar a toda costa que puedan ser removidos o mermados por neoliberales de cualquier tipo. Y hacer una política limpia y transparente, capaz de ganarse la estima del ciudadano y de implicarlo en la acción social, en la vida en común.

    No es tan sencillo, amigo David. No es tan sencillo. El individualismo, acrecentado hoy día como reacción defensiva ante la globalización avasalladora, hace que la mayoría piense en qué puede hacer por él -su persona y circunstancias- la política, en vez de pensar en qué puede hacer él -como persona y en su actual circunstancia- por la política, es decir, por los demás.

    Sólo espero que no sea una lucha inútil.

  58. Oscar Colomina i Bosch

    El problema de València no és polític, sinó identitari. L’esquerra ha de redressar el procés que el PP ha portat a terme durant massa legislatures, ha de redefinir una identitat Valenciana Progressista; ja que de moment sembla sociològicament que la única identitat possible en València és el Valencianisme de xixa i nabo, però integrista, que ens han venut els conservadors.

    El PP ha fabricat amb gran èxit una identitat pròpia pels valencians, sobre tot per a València ciutat, una identitat cosida a medida i que hàbilment ha conseguit desterrar de la societat la impressió històrica sempre latent de sucursalis-me (bé cap a Madrid o bé cap a Barcelona). El PP reinventà i va fer seu el Valencianisme: absorbent primer i aniquilant després a Unió Valenciana, demonitzant després als nacionalistes del Bloc, i curiosament aconseguint clavar dins d’eixe mateix sac dels catalanistes al PSOE i a EU). D’alguna manera, i per que se m’entenga, van crear una versió local de la famosa tàctica d’Aznar d’anomenar a tots els qui no foren ell anticonstitucionals. Tant els nacionalistes, com el PSPV, com EU són catalanistes i, per defecte, anti-valencianistes.

    El Socialisme Valencià ha de dependre a vertebrar-se fora del partit, a generar estructures civils que articulades d’una manera coordinada poden generar un àmbit de pensament i acció progressista, i permetre que el nou Valencianisme d’empremta Socialista isca de les parets de Blanqueries i prenga posicions en àmbits clau de la societat valenciana (universitats, associacions de veins, falles, bandes, etc). Si els Socialistes de hui en dia poden dependre alguna cosa dels nacionalistes és la seua efectivitat en vertebrar-se. Forçats per un entorn social més bé hostil han segut tremendament eficaços en organitzar als seus i, el que és més important, en vertebrar un àmbit propi de relacions, de cultura i pensament, de publicacions, de convivència, una miríada de fundacions, entitats i seus culturals que s’articulen de manera eficacíssima donat el nombre de militants del que disposen.

    Aquesta serà la única forma de ampliar espais electorals en València: plantejant el repte electoral com una batalla de vertebració d’un àmbit social d’acció i pensament contra un altre. Només excel•lint en la aplicació d’aquestos principis serà l’única manera de recuperar els vots que de moment atresora la dreta simplement per les qüestions identitàries exposades més amunt.

    Per últim, el partit. Necessitem una federació forta amb una direcció clara. Si cal tallar alguns colls polítics –per molt assentats que estiguen- s’han de tallar. No fer-ho seria encara pitjor (només hi ha que veure al partit a dia de hui). Després, el partit necessita un líder que convença no només als seus, sinó que tinga el carisma necessari per a il•lusionar a l’electorat progressista. Alarte tindrà el suport del partit, però careix del carisma i de la valentia per redefinir el Valencianisme Progressista de una manera necessariament digna. La moció de canvi de nom de la federació de Partit Socialista del País Valencià a Partit Socialista de la Comunitat Valenciana és indigna d’un dirigent d’eixa federació, i demostra el tipus d’idea de Valencianisme Progressista que té el present dirigent Socialista.

    Ja estem farts de líders Socialistes Valencians que no han segut mai líders, sinó simplement aquelles persones afortunades que van aconseguir l’impossible dins del guirigall de la federació i es van assegurar els vots necessaris per a convertir-se en secretari general. No podem continuar funcionant amb líders possibles, necessitem líders nats: amb el carisma i les qualitats humanes per tornar a il•lusionar a la societat Valenciana amb un projecte de progrés, que siguen capaços de portar el canvi i transformar la nostra societat.

  59. Pumby de Villa Rabitos

    Noteta lingüística per a Òscar Colomina i Bosch

    Tinc entés que aquest bloc té com a llengua vehicular el castellà. Serna, això sí, no diu res a ningú que s’ha expressat en qualsevol altra, siga la nostra llengua o l’anglesa. El motiu de vehicular amb castellà és el d’emprar una llengua internacional què permeta als contertulis d’altres nacionalitats ibèriques i de Llatinoamèrica, poder seguir els “posts” amb fluïdesa. Molts – molts – dels contertulis som catalanoparlants, catalanolectors i catalanoescrivents però, tots, tots, fem l’esforç d’emprar aquesta llengua. Et pregaria, doncs, que la emprares si més no fóra per a que puga entendre’t aquesta gent. En cas contrari, no més arribaràs als ja convençuts i, llavors, quin sentit tindria expressar-te? Es tracta d’intercanviar idees amb qui no pensa exactament com un, conèixer què pensa l’altre i poder posar en solfa la nostra mateixa idea de les coses o consolidar-la a la llum d’allò que altres diuen. És la recomanació d’un avi.

  60. Alejandro Lillo

    Me ha parecido muy interesante el artículo que enlace Serna de El País. El esquema del tipo de liderazgo que han ejercido nuestros presidentes del gobierno resulta muy ilustrativo, al menos como toque de atención y como orientacón para ver hacia donde nos encaminamos. Advierto, además, que la opinión de Jose Luis Álvarez sobre Aznar y la que se ha vertido en este blog sobre el ex presidente no difieren mucho. Pero aparte de eso quisiera subrayar una frase muy significativa: “desde hace años la izquierda ha aceptado la premisa conservadora de que la cuestión económica está resuelta”. Ya va siendo hora de que esto cambie, y para intentarlo Zapatero va a tener una gran oportunidad dentro de unos meses, cuando ocupe la presidencia de la Unión Europea. Allí tendrá que echar el resto. Veremos.

  61. Pumby de Villa Rabitos

    La última mía (en este post). Creo.

    Entiendo que es evidente que con el espacio del que dispone Serna en El País – en relación a la amplitud del problema que presenta el PSOE en particular y la izquierda en general – sólo daba para que le pegara un brochazo a la cuestión del liderazgo. Con el post, poco más hemos podido hacer más que sacar a la luz, torrencialmente, y reconocer defectos y errores. Tal vez, también, nos hicimos conscientes de la magnitud de la respuesta a “lo que han de hacer los socialistas”.

    Por mi parte – incidentes personales al margen – traté de convenceros de tres cosas (1) que para que hubiese un cambio debía existir la voluntad de hacerlo… cosa que dudo, no tanto por lo que se detecta en el PV sino por la mastodóntica organización central del PSOE; (2) que para realizar el cambio se disponen de nuevos instrumentos provenientes del mundo de la gestión de organizaciones y del marketing de intangibles que una formación política actual no puede descuidar… aunque produzcan tanto sarpullido ideológico que no veo muy viable que la izquierda tenga la audacia que tuvo el PP cuando se refundó; y (3) que hay que “definir el producto” muy bien, o sea, lo que un hipotético PSPV que diera cabida a la gran mayoría de la izquierda valenciana, propusiese a la sociedad valenciana. Para ello habría que (a) desprenderse de las reliquias incorruptas de un pensamiento jacobino trasnochado y que (b) renovar ideas generando (b.1) nuevas, a partir de los valores tradicionales de la izquierda: la ilustración (en el pensamiento) y el republicanismo (en lo político) y (b.2) aceptando, critica y autocráticamente, las de los que hasta ahora se trata como “enemigos” políticos dentro de la izquierda. Realizada esa limpieza y renovación de ideas, el “producto” debería ser una propuesta de mundo diferente. Como decían aquellos: “otro mundo es posible” y ese objetivo debería de marcarse la izquierda, transformar lo existente, no adaptarse a lo que hay.

    ¿Somos los primeros que nos hemos hecho estos planteamientos de cambio externo-interno a lo largo de la dilatada historia del PSOE? No. Y estaría bien que repasáramos la casuística previa. Las concomitancias con lo que pasa hoy nos pueden ayudar pues se dan a partir la actitud impaciente de una militancia harta del “pragmatismo” (y léase con ello, acomodo) tradeunionista de la burocracia del PSOE al “status quo” del poder constituido del momento, coincidente, consecuentemente, con su mismo inmovilismo interno (la organización se esclerotiza) y externo (desconexión de la sociedad). El proceso se repite: inicial inquietud entre la militancia de base por la inoperancia de la jerarquía del partido. Se minimiza el asunto. Los militantes persisten. Segunda fase: las voces discordantes dentro del PSOE, se silencian con contundencia; la refundación se acalla o se manipula. Y al final, esa misma militancia más activa, vista la inviabilidad de hacerlo cambiar, rompe con el PSOE. Le ocurrió hasta a Felipe González en Suresnes (sólo que, inverosímilmente, el Estado le regaló las siglas históricas del partido a los cismáticos, no a los ortodoxos… pero esto ya es otra historia).

    Cuando estuvimos sacando errores de la izquierda, creo que junto al agotamiento ideológico por no haber sabido estar en el siglo y la confusión entre liderazgo, caudillismo y personalismo, creo que lo más impactante, incluso más que los dos puntos anteriores, es su cainismo, su odio entre hermanos. Lo más duro de ello es que la estructura jacobina del PSOE siempre ha estado ahí en medio ¿generándolo? ¿padeciéndolo?… Sería cuestión de analizarlo desapasionadamente, desideologizadamente. Hablé de la fractura nunca superada entre comunistas y socialistas de principios de los años 20 del siglo pasado. El PCE (o IU) es un hijo directo del PSOE, tan terco e intransigente uno como otro para pensar en la reunificación. Pero no han sido los únicos casos, el POUM, tal vez uno de los casos más interesantes, desconocidos y maltratados de la izquierda… ¡por el PSOE y el PCE!… también hunde sus raíces en el PSOE, en este caso en el madrileño. Y en Cataluña los casos son más sangrantes: ahora parece inverosímil pero la propia ERC tiene uno de sus pilares fundacionales en el PSOE catalán y el PSUC (actualmente, Iniciativa per Catalunya) se generó por un proceso semejante al de la tensión que está viviendo hoy día el PSC en sus relaciones con el PSOE.

    No se caracteriza, pues, ese partido-autobús, en aceptar nada que rompa su hegemonismo en la izquierda aunque ello lo mantenga (1) en la oposición y (2) deformando, hasta lo irreconocible, las ideas laicas, republicanas e ilustradas de la izquierda. Todo sea para que sus burócratas vivan opíparamente, con quietismo social y pactos bastardos con la derecha (oh, “el realismo”), de la ilusión de unos militantes de fe carbonaria y de las esperanzas de unos votantes que sufren, en silencio, las permanentes frustraciones que presenta el PSOE cuando alcanza el gobierno o está en la oposición.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s