Tiempo de escritura

RafaelBlasco11. Rafael Blasco. Es muy probable que los lectores no valencianos de este blog conozcan a Rafael Blasco Castany, Consejero de Inmigración y Ciudadanía del Gobierno de Francisco Camps. Digo que es muy probable porque tiene ya un largo currículum como político en activo: ha desempeñado distintos cargos institucionales con el Partido Socialista y con el Partido Popular. Eso le ha dado una gran versatilidad: facilidad para acomodarse a distintos ambientes. Según leo en su página oficial: sus empleos se han repartido en siete Consejerías distintas del Gobierno valenciano.

 Además del ejercicio cotidiano de sus tareas, Blasco acostumbra a salir en las fotos. Quiero decir que se deja caer en todo tipo de actos para así retratarse con un público más o menos vistoso. De ello hablé aquí hace unos meses, en el blog, y en algún artículo de prensa . Su frecuencia de aparición ha aumentado. Ahora, ya no hay día en que el retrato del Consejero no salga en uno, dos o tres medios afines, generalmente acompañado por noticias que son loa personal o prosa propagandística.

Entre los suyos se le tiene por un gurú electoral. Es decir, averigua los resultados venideros y eso hace que se le respete como si de un nigromante se tratara. ¿Cómo acierta los vaticinios electorales? Desde luego parece dedicar mucho tiempo a estos menesteres y, seguro, las horas que emplea no las roba a su trabajo de Consejero: quizá las robe al sueño o al descanso o a la reparación.  Aunque su robustez parece indicar lo contrario. No sé.

Su activismo es incansable. Ha sido uno de los coordinadores de la pasada campaña europea del PP de la Comunidad Valenciana y, con motivo de ello, ha publicado numerosos artículos antes y después de los comicios. Sorprendente su frenética actividad. Al día siguiente de esas elecciones, Blasco aparecía en distintos medios como autor de uno, dos, tres, cuatro y cinco textos en periódicos locales: por ejemplo, éste que aquí enlazo.

Pero no sólo eso: en medio de la campaña aún le quedó tiempo para conceder entrevistas a medios valencianos o catalanes: por ejemplo, ésta en la que defendía a Francisco Camps. O, mejor dicho, el personaje quedaba muy bien retratado,  entre listo y sibilino: se protegía cuando parecía estar amparando al presidente de la Generalitat.

 En los mentideros locales se dice que Rafael Blasco tiene negros que le realizan parte de esas tareas. Escribir un artículo cuesta su tiempo, y el uso de metáforas, de analogías históricas, de  recursos eruditos y de bromas y guasas con el adversario es un trabajo que requiere sus horas, su dedicación.

Por ejemplo, en uno de los artículos que ahora firma y que he enlazado, Blasco usa a  Borges para lacerar al PSPV, y lo usa con desparpajo y sin necesidad: sin que la erudición en este caso esté justificada. Aunque sólo sea para este empleo ornamental, usar a Borges exige memoria o, al menos, una erudición superficial. ¿La tiene Blasco? No quiero pensar que para recurrir a esto el Consejero necesite tener escritores a su servicio.  Puede haber leído y atesorado y puede no descansar, puede no dormir y puede tener gran facilidad para la prosa: justamente lo contrario de lo que le sucede a Javier Marías, que admite lo laborioso de su escritura, lo costoso de su reescritura, lo detenido y lento de sus sprints.

 JavierMarias12. Javier Marías. “¿No es una distracción tener que escribir un artículo semanal de dos folios para alguien que ha pasado ocho años inmerso en una historia de casi mil seiscientas páginas?”, le pregunta el periodista de El País. “Distrae, sí, pero un artículo es un sprint de tres horas del que sales cansado. Cuando lo escribo no trabajo en la novela que tenga entre manos. Y agradezco que se me obligue a no escribir. Te obliga a pensar. Y no está mal pensar”, añade Marías.

No está mal pensar. Podríamos parafrasear al propio novelista cuando  afirma que escribir suele ser averiguar lo que uno no sabía que sabía. O podríamos decir que escribir es pensar lo que no sabíamos que habíamos pensado. Es un proceso que lleva su tiempo y que la escritura de periódico hace fugaz.

Ahora, Javier Marías reúne noventa y tantas piezas suyas, columnas aparecidas en El País Semanal y que yo leo en su nuevo formato: un libro titulado Lo que no vengo a decir (Alfaguara, 2009). Hay amigos que me preguntan por qué le dedico tanta atención a Javier Marías, al novelista pero también al articulista. He tratado de razonarlo en varios artículos (por ejemplo, éste que enlazo) e incluso en alguna entrevista

Con sus escritos dominicales, Javier Marías se granjea numerosos adversarios, gentes que le profesan una ojeriza incurable. ¿La provoca él? Marías es es columnista habitual, un escritor de semanario. Cada domingo, desde hace años, juzga, se pronuncia, aprueba o desaprueba lo que le rodea. Aborda cuestiones muy distintas y tiene temas persistentes: las malas maneras, la chulería ufana, el ruido español, el avasallamiento, la invasión católica de lo público, etcétera.

Ahora, repito, reúne nuevos artículos en Lo que no vengo a decir. Si lo pienso bien, ese título –afortunado como casi todos los de Marías– podría prestárselo a Rafael Blasco. El Consejero afirma decir distintas cosas en los artículos que aparecen con su nombre. Podría muy bien hacer una recopilación de sus escritos efímeros para disfrute de sus admiradores, seguidores o estudiosos (es mi caso).

¿Su título?  Lo que vengo a decir. Con ese epígrafe aumentaría su prestigio como gurú, pues allí, bajo dicho rótulo, se recogerían las palabras y las erudiciones que ha repartido a manos llenas durante tanto tiempo. Ahora bien, si las tribunas periodísticas no le dan para un número suficiente de páginas, podría añadir pensamientos íntimos o públicos, las opiniones y reflexiones de un político de campo. Ése sería el título del apartado o capítulo. “Las opiniones y reflexiones de un político de campo”.

ManuelPizarro3. Manuel Pizarro. Digo opiniones y reflexiones, digo gurú, e inmediatamente me viene a la cabeza una lectura que he hecho estos últimos días gracias a los aviesos consejos de Alejandro Lillo: la de Manuel Pizarro, El arte de la economía. Opiniones y reflexiones (La Esfera de los Libros, 2009).

Es un libro de retales de pasmosa composición: Jesús Salgado hace un copypaste con “frases cortas extraídas de sus comparecencias en distintos medios de comunicación, actos públicos y conferencias pronunciadas durante los últimos veinte años”. Justamente lo que Rafael Blasco debería encargar que alguien le hiciera: un compendio. Pero… 

Pizarro no ha dedicado ni un minuto a escribir este libro o a reescribirlo o recomponer sus palabras. Todo lo que leemos precede. No ha tenido la deferencia de colocar un prólogo de agradecimiento, un prefacio justificativo.  Ha sido el propio Salgado quien ha debido escribirlo y ha sido también él quien ha debido componer el volumen con frases sueltas.

Por tanto, el editor no es un negro, pues no oculta su autoría. Justamente por eso resulta muy difícil determinar quién dice qué. ¿Está Pizarro dispuesto a firmar un libro con palabras suyas sacadas de contexto, palabras que parecen tener un sentido aforístico?

El aforismo es un arte para el que muy pocos están dotados: una sentencia resume o abrevia con ingenio lo que es una lección profunda que no todos ven. La frase ha de tener sonoridad y sobre todo ha de tener algo paradójico, imprevisto. Algunas de las sentencias de Pizarro tienen cierto sentido y poca gracia, qué le vamos a hacer. Otras muchas son trivialidades que no sé si imputar al político del PP, a Jesús Salgado o a ambos, mecachis.

¿Me piden ejemplos?  ¿Ejemplos de frases banales? No puedo extenderme: convertiría este post en un surtido inacabable. Les reproduciré alguna de esas frases para regresar después al tiempo de escritura. En estos ejemplos no brilla el aforista; tampoco el prosista; menos aún el creador de metáforas, pues las que emplea suelen estar muy gastadas. ¿Luce el sentido común? En algunos momentos sí, pero para eso no hace falta componer este breviario…

“La educación bien entendida empieza en el seno de la familia. Es el primer eslabón que tiene el ser humano para unirse a la sociedad”, dice Salgado que dice Pizarro. “Me gusta enseñar a pescar, no estar dando peces toda la vida, porque el caladero de los subsidios, como los del mar, acaba agotándose”, dice Salgado que dice Pizarro.

“España somos un país que gastamos más de lo que ingresamos. Así no hay economía familiar o estatal que resista”, dice Salgado que dice Pizarro. “Una gran parte de los abogados, jueces… son ya mujeres. Su abanico de incorporación se está desplegando todos los días”, dice Salgado que dice Pizarro.

“La ley de igualdad, violencia de género, norma que permite los matrimonios homosexuales…, una parte es semántica, que me importa bastante poco”, dice Salgado que dice Pizarro. “En España, un país ordenado, el orden y los valores están en la ley. Es la ordenación de la razón para el bien común, que decía Santo Tomás”, dice Salgado que dice Pizarro.

“Tengo una especial admiración por la figura del autónomo, porque son personas que creen en la libertad y en su propio esfuerzo”, dice Salgado que dice Pizarro. “La Iglesia católica lleva dos mil años diciendo lo mismo. ¿A qué viene ahora rasgarse las vestiduras?”, dice Salgado que dice Pizarro. “En Teruel, como no tenemos mar, es muy difícil ser tiburón. A lo más que se llega es a barbo o trucha, que son animales objeto de depredación por parte de otros. Soy una persona tranquila a la que le gusta pasear y leer”, dice Salgado que dice Pizarro.

Mirarunapelicula4. Escribir o mirar. En una página de Lo que no vengo a decir, Javier Marías dedica a Manuel Pizarro un párrafo absolutamente cruel. Es uno de esos miramientos que el novelista practica desde hace tiempo: escrutar fotografías con el ánimo de sacar el ánima del retratado. Hay mucho de observación realista y hay mucho de fantasía literaria o cinematográfica.

Todo lo que vemos, viene a decir Marías, lo hemos visto ya. Todas las caras que miramos se parecen a las de personas o personajes que conocemos o de quienes tuvimos conocimiento. El cine nos suministra rostros que se fijan en nuestra memoria y que, ahora, nos sirven para tipificar a este o a aquel individuo.

A Marías le suena el aspecto de Pizarro. Es como si pudiera identificarlo con algún personaje de la gran pantalla. ¿Con quién?  “Ahora ha surgido una cara nueva, la de Manuel Pizarro, ‘fichaje estelar’ del PP –dicen–, y como aún lo miramos ‘con ojos vírgenes’, en seguida he podido ‘meterlo’ en una película. Y la verdad, parece que ese Partido los busque desagradables: su gesto cruel y despectivo me ha hecho verlo al instante como uno de esos despiadados magnates de las viejas cintas de Frank Capra, dispuesto a dejar a James Stewart en la ruina por arañar unos pocos más dólares. O bien –es una alternativa– como uno de esos malhumorados campesinos suréños de escopeta y Biblia que pululan por las películas de Ku-Klux-Klan y conflictos raciales. Hasta tiene cara de los años cuarenta o cincuenta del pasado siglo”, concluye Marías con crueldad analítica, con extrema dureza.

Tiene para todos, sin embargo: para Rodríguez Zapatero, para José Blanco, para Esperanza Aguire, para Isabel San Sebastián, para Juan José Ibarretxe, etcétera. Por hache o por be, en todos encuentra algo calamitoso o premonitorio. “¿Por qué no miramos en la vida como en la sala oscura? (…). Ojalá recuperáramos la capacidad para verlos a todos con mirada cinematográfica”. Como cuando éramos niños, o ya de adultos, y así “nada más asomar un personaje” podríamos decirnos: “Huy, éste no es de fiar”.

Me pregunto qué podría decir  Javier Marías si echara un vistazo al rostro repetido de Rafael Blasco, a esos cromos que reparte en los diarios. Tiene la oportunidad de verlo cada día en distintos periódicos valencianos. Allí se nos presenta con retratos favorecedores, con extras más o menos exóticos, apoderándose del instante y del fotograma.

Por supuesto no he conseguido ninguna fotografía suya escribiendo: escribiendo en la intimidad, quiero decir. Sólo lo he sorprendido firmando: ¿será alguno de esos artículos a los que, precisamente, les pone la firma? No, responderá indignado el Consejero. Firmo acuerdos y convenios que hacen prosperar la sociedad, añadirá.

RafaelBlascofirmando

27 comments

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  1. Marisa Bou

    ¡Señor Serna, por favor! ¡Esto se avisa!

    Entra una en el blog, tranquila y relajada (tanto como los tiempos permiten) calculando que habrá un nuevo post… y sí, lo hay, pero ¡por todos los dioses del averno! una fotografía a todo color hiere mis confiadas pupilas. Una no espera encontrarse, en su lugar favorito de la red, a semejante personaje, azote de los políticos de izquierda, tanto del terreno como foráneos.

    Escribo esto sin leer el post, impulsada por la impresión recibida. Ahora voy a leerlo con atención, ya prevenida, aunque todavía con palpitaciones.

  2. Ana Serrano

    Justo, me parece que aquí: “No está mal pensar. Podríamos parafrasear al propio novelista cuando afirma que escribir suele ser averiguar lo — uno no sabía que sabía.” le falta un “que”.

    Mi pasional Marisa, me hace sonreir. Buen día.

  3. Facebook

    Marpop González García ha escrito a las 13:14 del 12 de junio en Facebook

    ¿Cómo va a tener “negros” este hombre, si es Consejero de Inmigración? Perdón por el chiste fácil, pero vamos, por supuesto que los tendrá, yo ni lo dudo, y sé que es ésta una acusación en toda regla.

    Vi en un periódico local un articulito local firmado por R. Blasco, y bueno, dudo que esa verborrea, esa erudición y ese carácter activista sean suyos, ¿o es que sólo yo lo he oído hablar en vivo y en directo, en las noticias de Canal 9 ,que le dedican unos minutos a diario? Por ejemplo, hagamos la prueba: pongan las noticias de Canal 9 al mediodía( humor garantizado) y cuenten las veces que dice “a mi” y “es una labor” en un minuto y medio…¿no conoce sinónimos como “personalmente, en mi opinión, a mi parecer”, “es una tarea, es un trabajo””?…y debemos suponer que ha escrito taaaaaaaaanto y tiene taaaaaaaaanta cutura que la propaga por diferentes medios, en fin…

    En cuanto Javier Marías, un provocador, me encanta!
    Saludos, como siempre, POP!

  4. David P.Montesinos

    Hay algún ilustre hombre de Camps que “me pone” más que Andreu. Ayer mismo me encontré por Valencia con uno de los políticos más exitosos del PP valenciano, el ex-conseller de Medio Ambiente González Pons, ya exportado a la capital del Reino. Hacía deporte sobre una hermosa bici, con todos los aderezos del ciclista “serio”… Juvenil, sonriente… Como Rita eliminó la aldea de indigentes que se estaba formando en la zona del cauce nuevo por la que me lo crucé, supongo que ya no resulta tan desagradable como antes para un hombre habituado a moverse entre gente guapa recorrer los jardines del Turia. No pretendo hacer demagogia: González Pons no es más culpable que ustedes o yo de la pobreza, pero no dejo de preguntarme qué pasaría por su cabeza cuando aquel puente cercano a la Casa de la Caridad estaba infestado de inmigrantes de patera, yonquis y vagabundos… Por suerte la señora alcaldesa, con motivo de la America´s cup, nos libró de tan lamentable espectáculo: ya no hay pobres bajo el puente de Ademuz, ergo ya no hay pobreza. González Pons me parece una interesantísima cobaya, un “político conservador experimental”, algo así como el avanzado de un nuevo estilo de derecha presuntamente juvenil, ecologista, sin diente retorcido ni hipotecas franquistas. ¿Funciona el trampantojo? No lo sé, pero no es casualidad que me lo encontrara ayer haciendo uso del carril-bici, de eso estoy seguro. Y lo próximo será acudir a un recital de Joaquín Sabina.

  5. David P.Montesinos

    Conozco a varias personas que tienen el mismo hábito que yo: abrir los domingos El País Semanal por la última página, es decir, por el artículo de Javier Marías. ¿Por qué? Yo creo que Marías tiene la gracia de sacar al conservador que todos los que decimos ser de izquierda llevamos dentro y se nos remueve con más frecuencia a medida que nos vamos alejando de la condición juvenil. Marías tiene una obsesión: recordarnos que los usos de la libertad solo son valiosos si son adultos, es decir, si son responsables. Eso le convertiría en un simple sermoneador si, además de tener gracia para escribir, no se dedicara a divertirnos soltando imprecaciones y desafíos contra casi todo el mundo, que es lo que a cualquier de ustedes y a mí nos apetece hacer cada mañana y no lo hacemos porque nos dura menos el mal humor que a Marías y porque no nos escucha nadie. Si tiene tantos enemigos es porque, como nuestro querido gato, acostumbra a no medir la potencia de los mandobles que suelta. La conclusión: llueven cartas de protesta todos los días al diario de personas y colectivos que se sienten insultados… Y él tan contento, aumentando su leyenda. porque si hay algo mejor que que hablen bien de uno es que hablen mal. Eso multiplica los lectores.

    Para vengarme de mi silencio matinal voy a hacer aquí un poco de Javier Marías. Tengo un vecino encantador que todos los días llena de agua mi balcón. Ese agua y la mierda que sueltan sus plantas cuando riega las macetas convierten en inútiles mis intentos de lavar la ropa y después secarla en el tendedero del balcón. En una ocasión, el tipo, de mediana edad, presumía delante de unas vecinas de haber alcanzado el “mejor momento de mi vida ahora que por fin me he divorciado y soy, finalmente, un hombre libre”. Desconozco las razones de su divorcio, pero sospecho que la mujer que aguantó sus memeces durante décadas no habría consentido jamás que este cenutrio irresponsable con síndrome de Peter Pan me arruine un día tras otro la colada.

    (pdta: ahora viene cuando la asociación de divorciados con Síndrome de Peter Pan se quejan al blog al sentirse insultados por mi intervención)

  6. Ana Serrano

    :-) David, hoy he estado con Javier Marías en la feria del libro de Madrid; me ha dedicado dos, amable, sonriente, educado y guasón. Yo no sé si es porque estoy de acuerdo con todas las protestas comunes en él, pero no me parece tan cascarrabias como dicen. Es que ustedes tendrán a Rita, pero no saben lo que son Espe y Albertito y sus obras.

    Consejo: Mi vecina de arriba, además de tenerme dos cuartos inutilizados por una gotera de las de a chorro, me arruinaba los flanes caseros que ponía en la ventana para enfriarlos antes de meterlos en la nevera, sacudiendo las migas del mantel sobre ellos. Le subí un aparatito de esos que tienen un cepillo dentro para quitar las migas y le dije que, o lo usaba o subiría a la terraza general y le regaría todas sus preciosas plantas con amoniaco. Eso hay que hacerlo con una sonrisa dulce y la mayor serenidad posible (que no se note la ira y el odio que le atenazan a uno). Dígaselo a su vecino. Resulta.

  7. Marisa Bou

    ¡Qué suerte la suya, Ana! Salir a dar un paseo y encontrarse con Javier Marías que te firma un libro amablemente. Ventajas de ser capitalino. Los de provincias nos tenemos que conformar, como David nos cuenta, con cruzarnos con políticos de relumbrón montados en su epatante bici dominguera, o con acudir a una manifestación ciudadana en la que, cada vez en menor número, nos encontramos los progres de siempre. Evidentemente, los que no hemos progresado nada y estamos en el mismo punto que hace 20, 30, 40 años. Es decir, los que seguimos protestando de las actitudes de la derecha, sin ser capaces de cambiarlas por las que nosotros desearíamos ver como “normales”. Progresismo de paraeta. Izquierdismo de quiero y no puedo. En definitiva, falta de valor para llevar nuestras convicciones a buen puerto.

    Últimamente me dicen mis amigos que no tengo paciencia. Uno tiene paciencia cuando tiene toda la vida por delante y ninguna hipoteca vital. Pero cuando se han vivido más de seis décadas y lo único que va a dejar para la posteridad es la propia prole, lo que desearía es, al menos, dejarles un mundo vivible, agradable, compartible. No digo que haya que dejarles todo hecho, pero ¿qué cestos van a hacer con estos mimbres?

    Bueno, les dejo, creo que hoy no estoy de buen humor.

  8. David P.Montesinos

    si encima me hubieran arruinado los flanes creo que mi cólera habría sido incontenible. No obstante, Ana, trataré de aplicar su consejo.

  9. jserna

    1. David, perdone la precisión erudita y boba que le hago: el dicho que usted cita no es “si hay algo mejor a que hablen bien de uno es que hablen mal”.
    No. El dicho “es que hablen de mí aunque hablen bien”

    Aunque hablen bien…

    2. Lástima no haberla podido acompañar, Ana. Un paseíto hasta la Feria, un encuentro con Marías y tan contentos.

  10. jserna

    Tiempo de escritura.

    El caso de González Pons

    David P., ya que hablamos de escritura, de tiempo de escritura o de ‘negros’ y periodistas al servicio del político atareado, quisiera mencionar el caso que usted citaba: Esteban González Pons.

    González Pons es un ejemplar simpático-colega del conservadurismo local, sí. Escribe poemas en sms y es un adelantado de las tenologías digitales, a las que se resisten algunos de sus conmilitones. Viste ‘arreglao’ pero informal, con tejanos algo ceñidos y camisas blancas Ralph Laurent que refuerzan su bronceado. El cabello entrecano completa su aspecto de elegancia sencilla: parece un yerno pijo de clase media. Está muy preciado de su sonrisa blanca. De hecho, la hace para salir en las fotos, adoptando poses semiadolescentes: supongo que para rejuvenecerse.

    Detrás del tipo aseado, juvenil y campechano, con cierta tendencia a la obesidad que ahora se le ha acentuado, se esconde un doberman parlamentario sofocado, apagado: su partido no le da la vez. Tiene encomendada la portavocía del PP pero se le nota incómodo: ha de emplear un belicismo que no puede embellecer con su literatura, literatura de sonajero (que diría Juan Marsé). En sus horas bajas, cuando la creatividad cedía a la diatriba, abrió un blog incendiario en Periodista Digital (que yo analicé en González Pons, ‘blogger’ “).

    Después, cuando se le permitió entregarse a la literatura electrónica, redactó de su puño un contrato con los valencianos que me pareció –lo siento– un gran cursilería. Sin mencionar su nombre, lo analicé en un artículo para El País: “Cháchara“, lo titulé. La escritura de bellas imágenes le puede y eso no crea buenos escritores, sino publicistas del esteticismo o de lo cursi. Tiene un gran futuro en su partido.

  11. Pío Nono

    Serna hipocritón!! E. G. Pons presentó tu libro del burgués. Estaba en la mesa para pasarte el incienso y ahora le pagas así. Miserable. Fistro Pecador

  12. jserna

    1. No suelo contestar a los insultos, pero cuando se ultraja con gracia…

    Es difícil que a uno lo insulten bien, ya que –como dije días atrás citando a Borges– es un arte verbal que requiere mucha destreza. De repente, alguien que se hace llamar Pío Nono –como el Papa decimonónico–me insulta: “hipocritón”. Espléndido ultraje, con resonancias arcaizantes. Lástima que después Pio lo jorobe llamándome “miserable” (un dicterio que popularizó y manoseó don Ángel Acebes) y “fistro pecador” (ocurrente hallazgo de Chiquito ahora ya muy sobado).

    2. Por otra parte, el Pontífice redivivo dice algo que es incorrecto o falso: que Esteban González Pons presentó ‘Diario de burgués’, que estaba en la mesa. Incierto.

    En la mesa, como intervinientes, estuvieron Isabel Burdiel, Juan Ignacio de Llano, Tomás Trenor (marqués del Turia), Fernando Villalonga y, finalmente, los autores (Anaclet Pons y Justo Serna). González Pons estuvo en la presentación, entre el público. Como otros políticos de la cuerda contraria…

    https://justoserna.wordpress.com/2006/11/30/el-burgues-comenzo-a-viajar/

  13. David P.Montesinos

    Conocía alguno de los escritos de Serna sobre González Pons. Me parece significativo que González Pons estuviera -que no “presentara”- en el estreno de un libro de Serna. Yo me lo encontré en un debate del Club Diario Levante y estuvo encantador con Pitarch, el famoso militar pro-Segunda República, un rojo de tomo y lomo… Pons tiene la gracia de depararle sus sonrisas a todo el mundo. ¿Cinismo o apertura de mente? Me temo que lo segundo. Parece querer aprender de Gallardón, pero me termina recordando a Zaplana, que de pasillos para adentro suele llevarse bien con el enemigo. Hay personajes que parecen haber estudiado la carrera de “Líder”. Como dijo Groucho Marx: “Caballeros, estos son mis principios, y si no les gustan… tengo otros”.

    Aquella noche del Club Diario Levante pasó algo curioso. Yo me senté detrás de un grupo de cuatro personas. Uno con cara de aburrido, otro con pinta de pijo aprendiz, otro con nervio que parecía dirigirlo todo y una señora con laca y de mediana edad. Eran “su equipo” -al cabo de unos minutos lo entendí- y tomaban nota de todo, sospecho que para asesorar al jefe para momentos más decisivos. En un momento dado Pons citó al filósofo británico Locke -pronunciado así, como se escribe-… El tipo nervioso le comentó a la lacada por lo bajini : “No es Locke, se pronuncia Lock, comentáselo luego…”

    Más recuerdos edificantes. Cuando era conseller hacían con él lo que creo que hace Canal 9 habitualmente. Les cita el conseller de turno en un lugar, les suelta la filípica euforizante sobre lo bien que va la Comunitat Valenciana y cómo ZP nos escamotea el agua y la pasta y luego lo pasan a trozos durante la semana según convenga al tema del telediario en ese momento, como si cada día hubieran ido a entrevistarle. Así, veías al ínclito titular de medio ambiente vestido de boy scout en la Albufera, y aparecía de igual guisa durante toda la semana, ora mirando patos protegidos, ora hablando con un agricultor sobre el arroz, ora recordando que a Valencia le escamotean la pasta desde Madrid… Mi preferida fue una en que apareció en El Saler lanzando un montón de pequeñas ranitas al agua… Ecologismo en estado puro.

    Tal como lo escribo me voy dando cuenta de que el tío mola mazo…

  14. Paco

    esto no se entiende. pero de qué vas? cogiéndotela con papel de fumar!!! te metes o no te metes con r. blasco?? vayavaya la izquierda perdedora.

  15. Pumby de Villa Rabitos

    El signo de los tiempos. De verdad, creo que es el signo de los tiempos. Nada de lo que contáis en este “post” es especialmente diferente a lo que vimos en el anterior. Sólo que en el anterior hablábamos de un caso concreto, el PSOE, y en este, hablando del PP, repasamos desde los genios intelectuales de ese partido hasta el vecino grosero de arriba. En fin, que tenemos una amplia panorámica.

    Cuando Gramsci describió la situación crítica que veía por doquier (por cierto, Serna, a ver cuando sacáis Pons – el auténtico, Anaclet – y tu vuestro libro sobre el comunista ¿eh?) en esa espléndida figura retórica de “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer” (“mutans, mutandis”), sólo la Segunda Guerra Mundial y la imbricada Guerra Fría interrumpió el proceso. Ahora, con el retorno a un mundo sin la presencia soviética, con enemigos ficticios (el terrorismo) y con la nueva crisis del sistema (el capitalismo especulador), pareciera que volvíamos donde lo habíamos dejado. Y así nos va.

    Destaca en esta situación de crisis generalizada, entre otras múltiples cosas – otros signos – la nueva hornada de políticos mediocres, incapaces de tomar decisiones trascendentes, asumir riesgos estructurales, señalar horizontes lejanos o, sencillamente, mostrarse inteligentes. En Madrid o en Valencia, en España o Italia, Francia o Gran Bretaña, en la Europa del Este o en los Estados Unidos (excepción sea hecha del caso singular, excepcional y desvinculado de ningún grupo de pares de Obama). ¿Quién lidera, pues, este mundo decadente?… Desde luego, no encontraremos líderes de fuste en el núcleo duro del nordatlantismo.

    Me pregunto a mi mismo si exagero. Atiendo a lo que dice David y me plateo si no estaré dejando escapar a mi demonio interior conservador. Si soy un cascarrabias porque adquiero toques ultramontanos. Y no. Todavía quedan restos del naufragio que nos indican que aún no hace mucho tiempo, hubo una gente políticamente interesante. Nunca he comulgado ni con Herrero de Miñón ni con Carrillo, sin embargo, sus intervenciones vespertinas en “La Ventana” (el programa de la SER) no pueden ser más oportunas (generalmente) y, sobre todo, a años luz de distancia de los simplismo de los nuevos políticos.

    No, no es cosa mía. Al revés, cuanto más tiempo pasa, más me escoro hacia un pensamiento libertario, más corto se me queda el parlamentarismo ficticio que nos empeñamos en imaginar usando una teoría idealista desprendida de la praxis, el sistema real, lastrado y torticero. Tal vez, la senectud lo que aporta es la visión en perspectiva de las cosas. Delata la mentira porque, ésta, en política, es de largo recorrido. Y cuando uno pierde el ardor (la ofuscación) juvenil y serena sus experiencias y decanta sus lecturas y ve lo que hay, y lo que hubo, y lo que se prepara… bueno… constata que en los grandes trazos temporales del mundo contemporáneo, lo antiguo pervive en una agonía criminal sin que lo nuevo llegue ni siquiera a esbozarse. Porque si lo nuevo es un Brasil destructor de las personas y del medio… ¡estando Lula al frente!, o una Rusia de Medvédev-Putin, o una India abrumadora, o una China como la que conocemos hoy, controlada por el Partido Único, lo tenemos claro. Y sólo hablo de los Países BRIC, pues, claro, que si no es eso, las otras alternativas tampoco parecen muy seductoras: un Califato redivivo o una sistema Bolivariano. Si esas son las cartas que hemos de jugar hoy y de cara al futuro, ya nos vale, ya.

  16. Pío Nono

    No he querido leer tu interview en Mar del Plata. Me aburre. Pero he visto que en 1998 tenias aura. Ahora no. Has perdido la santidad. Por hipocritón.

  17. jserna

    Me sumo a lo que dice el Marinero: Pumby, está hoy muy lúgubre y lóbrego. Qué barbaridad. Espero que mañana, cuando ponga el nuevo post, esté con mejor disposición. Su descripción de la crisis parece un estado de ánimo…

    Tiene la amabilidad de preguntarme por el nuevo libro-antología de Gramsci (con nueva traducción) que hemos preparado Anaclet Pons y yo mismo. Uf, lo pienso y me canso: cómo hemos podido hacer eso y lo de los Trenor y lo de más allá… Le agradezco el interés. Si no estoy equivocado, saldrá al mercado ya para la nueva temporada otoño-invierno. Qué cosas: nosotros, que nunca fuimos comunistas, releyendo ahora y traduciendo a un comunista que habíamos leído cuando éramos jóvenes.

  18. Alfons Alvarez

    Enciclopédico post este último. De todos los temas que plantea Justo, hay dos que me interesan especialmente: las elites políticas y el proceso de producción de la escritura.

    Ni que decir tiene que la cuestión de las elites se podría relacionar con los problemas de liderazgo de la izquierda valenciana tratados en el anterior post.

    Para este primer tema, Justo hace una curiosa comparación entre dos tipos de representantes de la elite política conservadora valenciana y española, la nacida en la Transición y la de los jóvenes cachorros del PP surgidos ya en periodo democrático.

    Justo toma dos ejemplos de diferentes generaciones y que, aunque coinciden en los objetivos, están en las antípodas en cuanto a su bagaje político: Blasco y EGP.

    Los dos son animales políticos, viven por y para la política, son profesionales de la política y actúan en función del espejo público en el que se miran todos los días. Ambos tienen un ego insaciable que necesitan alimentar continuamente. Pero entre ellos también hay importantes diferencias.

    Blasco se crió en las filas del antifranquismo y fue amamantado en las ubres del pseudo maoísmo del FRAP, inspirado por el ideario del caudillo comunista albanés Emver Hoxa. Seguro que Blasco ha leído con pasión religiosa las obras de Marx, Lenin, Stalin y Mao antes de dedicarse a otras lecturas más rentables políticamente. Creo que llegó a encabezar una candidatura llamada Convención Republicana en las primeras elecciones democráticas.

    Una vez comprobado el fracaso en las urnas de su ideal revolucionario, Blasco optó por el pragmatismo y entró en el PSOE de la mano de su cuñado Ciprià Císcar.

    Conseller áulico de Joan Lerma, Blasco fue el artífice, como Conseller de Presidencia, de los primeros estudios de viabilidad para la creación de una radio televisión autonómica. También fue protagonista de sonoras polémicas como la que tuvo con Pérez Casado con motivo del llamado solar de Jesuitas y en el que se dirimieron otras cuestiones, como la autonomía municipal, o quién tenía las competencias en política urbanística de la ciudad.

    Bueno no voy a seguir dando detalles sobre la trayectoria política de este para muchos moderno Maquiavelo. Supongo que todo el mundo conoce más o menos cómo, cuándo y por qué Blasco terminó llegando al PP. Está en las hemerotecas.

    Mientras que Blasco procede de la escuela política antifranquista, Esteban González Pons es uno de los cachorros de la derecha post franquista. Gran parte de su formación la adquirió como miembro de las Nuevas Generaciones del PP. Que sepa yo, su trayectoria política nunca ha salido de los márgenes de la derecha. De una derecha aglutinada en torno a Manuel Fraga, tras el fracaso de la aventura de centro capitaneada por Adolfo Suárez.

    ¿Son suficientes estas diferencias para poder hablar de distintas escuelas de políticos en nuestro país? ¿Hay una escuela que procede del antifranquismo y que aporta cuadros a la estructura de todos los partidos, sean de derechas o de izquierdas?

    El otro tema, el de la escritura, también es complejo. En lo que todo el mundo coincide es que escribir no es tarea fácil. Para escribir se necesita un largo aprendizaje. No forma parte de nuestros mecanismos naturales de relacionarnos con el entorno y por tanto no surge espontáneamente. Forma parte de la cultura, o sea que algo de cultivo tiene. Eso, simplemente para escribir.

    No digo nada de lo que cuesta escribir bien. Un privilegio sólo al alcance de algunas buenas plumas muy bien cultivadas. Cultivo y tiempo, mucho tiempo. Tal vez por eso, a veces nos parece sospechoso que algunos políticos, cuyo tiempo está tan ocupado en otras cuestiones, escriban tanto y en tantos medios al mismo tiempo.

    Gracias por vuestra paciencia.

  19. jserna

    Agradezco mucho, mucho, el analítico y documentado comentario de Alfons Álvarez, fino periodista y observador agudo. Dice que mi post es enciclopédico. Creo más bien que son sus acotaciones las enciclopédicas, además de oportunas: tanto las que se refieren a la trayectoria política de Rafael Blasco, como las que mencionan a Esteban González Pons.

    Es indudable que estos personajes de la política merecerían un Javier Cercas que examinara y relatara sus peripecias, sus tránsitos, particularmente las de Blasco. Ayer, por supuesto, volvió a salir la fotografía de Blasco en Abc. Al menos en Abc. ¿Rodeado de quién? De “mujeres inmigrantes”. La expresión facial de Rafael Blasco era tierna, casi angelical: mostraba su rostro inmensamente solidario.

    En casa, cuando repaso Abc o El Mundo, hacemos broma a propósito de las imágenes de Blasco. A mis hijos siempre les enseño su fotografía propagandística o el artículo que firma el Consejero. Aparece siempre, siempre, acompañado por personas a las que toma por útiles figurantes: reforzando su presencia en los medios, el Consejero espera aumentar su poder. Hay una lucha intestina en el PP valenciano. Camps tendrá que retirarse y alguien deberá sustituirlo: o Rita o Blasco. El Consejero ha ido forjándose su propia imagen con un grupo de afines muy serviciales. ¿No me creen? Ya verán, ya verán.

    Como el comentario de Alfons es tan sugerente retraso unas horas la publicación del nuevo post. Creo que esas acotaciones de A. Álvarez merecen una reflexión. Muchas gracias, Alfons.

  20. jserna

    Por otra parte, nada hemos añadido al libro de Manuel Pizarro, confeccionado por el periodista Jesús Salgado. Cosas así merecerían, desde luego, reflexiones del propio gremio. Los periodistas son una especie muy interesante cuando se dedican al empleo ancilar…

  21. Alejandro Lillo

    Bueno, don Alfons, no crea que todos conocemos las trayectorias de los políticos que nos representan. Sin ir más lejos, ignoraba la “evolución” política de Rafael Blasco hasta que usted nos la ha explicado. Tampoco sé cómo acabó militando en el PP. Así que de paciencia nada, más bien agradecimiento por sus palabras, muy bien escritas, por cierto.

    Lo que está claro es que hay muchos políticos (y no políticos) que –aparentemente- han oscilado desde un pensamiento de extrema izquierda a otro, digamos, que bastante conservador y de derechas. Más allá de las razones psicológicas o pragmáticas, como apunta don Alfons, parece claro que su aprendizaje “juvenil” los dota de instrumentos, de actitudes y de comportamientos que en su etapa de “madurez derechil” les son muy útiles para desplegar una demagogia, un cinismo, una hipocresía y una falsedad pasmosas. No sé si la actitud y el comportamiento de González Pons niega lo que acabo de decir, seguramente sí (aunque ignoro quién ha sido su mentor político), pero no sé hasta que punto la estructura de pensamiento de la extrema izquierda, esa forma fundamentalista y categórica de pensar el mundo, hechas las correcciones oportunas y cambiados dos o tres parámetros, sitúan a quienes antaño se posicionaron en ese espectro ideológico y hoy ocupan lugares importantes dentro del conservadurismo reaccionario español en una posición privilegiada en relación con el circo mediático en el que se mueven. Lo que está claro es que en esa forma de hacer política no tienen rival, son unos maestros.

  22. Pumby de Villa Rabitos

    Al hilo de lo que comentaba Alfons, he tenido la oportunidad de verme envuelto en una gresca (verbal) con unos cuantos miembros del PP. El motivo parecía sacado de este “post” como si algún miembro de dicho partido hubiese entreverado las palabras de Serna y las de Alfons. En efecto, como dice Serna, vale la pena pegarle alguna que otra vuelta a lo que dice/n sobre las “dos generaciones” conservadoras que han transitado la actual monarquía.

    Se hace inquietante de ellas lo que tienen en común: su origen. Tanto por lo que sesga sus contenidos ideológicos como lo que determina a su principal oponente, el PSOE. La derecha española actual es la superviviente al final de la II República. En ella, la derecha liberal que en el caso valenciano podía representar Luis Lucia – fusilado por Franco – y la derecha republicana, fenecieron. O se adaptaban al régimen o desaparecían. Su exilio fue su ruina pues la izquierda no se fiaba de ellos y ellos no supieron conquistar su propio espacio en la España de la dictadura. La única derecha que quedó, pues, desde el final del Antiguo Régimen – pongamos la Pepa como hito, 1812 – fue la que supo heredar del XIX lo peor del carlismo con el régimen caciquil y en el XX lo que fraguó en el soporte ideológico real del franquismo, el nacional catolicismo.

    Quiero creer que Fraga, cuando no lograba superar su techo electoral, fue consciente que el techo no era él, era el nacionalcatolicismo con el que se le vinculaba. De ahí la refundación. Pero con Aznar, fue una refundación gatopardiana: todo cambió para que todo siguiera igual. Se desprendieron de la caspa franquista formal pero siguieron siendo (1) pensamiento reaccionario, (2) praxis política caciquil y (3) confesionalidad católica. Con semejantes principios, que ya, rizando el rizo, pretenden hacerse pasar por “liberales” (!) Y esto lo hacen esas dos generaciones, los que conectan directamente con su anterior militancia en el Movimiento Nacional y los que entran en política desde el PP.

    Un país europeo moderno requiere de un fundamento, de una base, liberal. Toda la Europa Occidental lo tiene. España, no. Y, en España, la izquierda, no sólo hereda el jacobinismo salvador, hereda también el determinismo histórico. No hará falta recordar esa obsesión por cumplir escrupulosamente los “designios” de Clío. El PC hizo bastante el canelo al respecto durante la Guerra del 36. ¿Qué pasa, pues, en una España carente de liberalismo real? Pues lo que vamos viendo de 1879 – fundación del PSOE – quien ha asumido ese papel ha sido ese partido.

    Si se me admitiese la hipótesis, veríamos que las cosas adquirían una lógica más plausible que las extrañas justificaciones a las que asistimos cuando los “socialistas” tratan de justificar su colaboración con la I Dictadura, sus posicionamientos dubitativos y conservadores durante la Guerra del 36, sus cuarenta años de vacaciones durante la II Dictadura y su ferviente acogida por parte de la socialdemocracia… y la derecha… europea cuando Felipe González se hizo con el control del partido (sin “obreristas”, sin “Izquierda Socialista” y sin Guerra), amén de las suspicacias que levante ZP en su propio partido cuando trata de remozar las ideas del partido adquiriendo, ya no fórmulas socialistas, si no posturas “extremadamente” liberales, cual pueda ser su republicanismo modelo Petit.

    El resultado, al final, es malo para el sistema: crea apariencias y frustra ciudadanos. La segunda generación monárquica de conservadores no ha superado el franquismo para recuperar su fundamento liberal europeo, si no que ha remozado su nacionalcatolicismo dándole unos tintes de modernidad que sólo sirven para enmascarar su profundo ser reaccionario. Y a la par, el PSOE se ha trasladado tan “al centro” que funciona, factualmente, como un partido liberal dirigido, coyunturalmente, por un socialdemócrata, ZP.

    ¿Y después me pedís que no sea pesimista?… franquistas que se presentan como liberales; liberales en el partido socialista que, en realidad, apenas llega a ser un partido socialdemócrata, la izquierda confusa, difusa y dispersa, oscilando entre el sectarismo y el utopismo, carente de ideas y reventando de ideología; y el pueblo soberano votando toda esta trama de ficciones… pues sí… miau.

  23. carrrmela

    Pues habría muchímas cosas que decir, pero llego tarde pues estamos en 2012 para ya el 13 y realmente el Sr. Blasco tenía negros a los que se les llamaba “negratas” pero esos no escribían artículos, esos eran los titulares de los bienes de una serie de ONGS de mucho empaque y tronío….No es la primera ni la ultima vez con seguridad que este tal Blasco ha estado en el ojo del huracán pero siempre se libra….

    Lo que sí me interesa y mucho Sr.Justo Serna y compañía es señalar que la procedencia política del tal Blasco Castany parte del partido comunista en su versión más radical, que fue juzgado y estuvo condenado por terrorista, por pertenecer al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota ) que fue una organización terrorista española, inspirada por militantes del Partido Comunista de España (marxista-leninista) de principios e ideología realmente deleznables y que si teneis ganas bien podríais documentaros en Google de como se constituyó el FRAP , lo que querían y los métodos empleados para lograrlo de manera que los atentados tuvieron resultado de muerte al menos en un caso.

    De la mano de su hermano Francisco ingresa en el PSOE
    Se casa con Consuelo Císcar, secretaria personal de Lerma y hermana de Ciprià Císcar.
    en 1985 es nombrado “conseller” de Obras Públicas y Urbanismo. Cuatro años después se presenta una denuncia por sobornos a funcionarios de la “conselleria” a cambio de la recalificación de terrenos. El presidente Lerma lo destituye de su cargo…. y el se libra otra vez volver a su “casita de juventud” con ventanas enrejadas porque las grabaciones que se le hicieron fueron invalidadas.

    Es en los años 91-94 cuando se aproxima al PP porque no conseguía formar un partido propio y en el PSOE no tenía sitio conveniente después de la movida de las comisiones y además quería venganza por la expulsión del partido.

    Lo lleva de la manita el Sr. Zaplana, sabe Dios por qué y para qué.
    Pero sé tanto de la vida de este hombre y sus maneras ,que me hierve la sangre cuando alguien dice que es del PP o que tiene ideología liberal o de derechas como mas os guste.

    A día de hoy en el año 2012 se saben muchas cosas más de este individuo y sus trajines y otras muchas que se saben pero se callan y nadie las denuncia…entre otras cosas porque se sabe que siempre se libra.

    En definitiva que ese individuo no es de derechas, no es liberal , no es de centro.No lo ha sido nunca y no lo será jamás.

    un saludo

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