Interludio

Los espárragos son un vínculo emocional. Se lo dije a R.S.R.: siempre hay una primera vez para descubrirlos, la ocasión en que alguien nos lleva advirtiéndonos cuál es la esparraguera y por qué no debemos cortarla de raíz.

Las matas son despreciadas por los labradores, esas malas hierbas que están en los márgenes o en los ribazos a punto de extenderse hasta arruinar la producción. Y el espárrago es algo tentador que se protege hiriéndonos.

Como señalo, siempre hay una primera vez: alguien que nos quiere nos dice cómo evitar los arañazos. Mi abuelo me condujo por las cunetas de los caminos enseñándome a descubrir los espárragos. Fue hacia 1969. Volví a recuperar ese saber olvidado hace unos años, cuando mi hijo mayor era un niño.

Por supuesto, en la última batida –que  tuvo lugar semanas atrás–, mi hija demostró ser la más entusiasta. Éramos cuatro. Ahora repito para descansar. No quiero decir ni mu de Gürtel o de los regalos: llevo ya muchos artículos publicados en el El País. Permítanme, pues, este intermedio casi musical: me voy a escuchar el silbido del viento.

Volveré al blog el viernes por la noche.

13 comments

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  1. jserna

    Gracias, NáuGrafo.

    Veo que en su blog se mete con Muñoz Molina y con Vila-Matas. Son dos autores muy distintos pero de los que he tenido que escribir recientemente.

    Ay, ay, ay. Bueno, me voy a buscar espárragos.

  2. el náuGrafo

    Así es, semejante osadía tuve, ya ve vd (veo que insiste con el vd. así que me paso al vd. sin problema), así de peligrosa es la ociosidad en Semana Santa.

    Les metí una suave caña desde la admiración, porque si hay dos autores actuales y españolse que admire y que me parezcan, digamos, exportales, son ellos dos. Pero mi usted que de pronto noté una saturación, una estragación (ignoro si se dice así), un hartazgo literario extraño que me hizo cerrar ambos libros de un modo liberador. Seguro que EVM pondría nombre a esta reacción mía, así que a modo de homenaje, lo llamaré:

    El síndrome Dublinesca.

    Por cierto que el domingo me fui con mi nuevo libro ´(uno de Amis) al Retiro y me llevé impresas las hojas de su reseña en Ojos de Papel sobre la Dublinesca novela. Me parece que es usted muy condescendiente, y eso está bien. Pero, mmm, qeu la imagen de la portada es ambigua, abierta, sugiere, no enseña, parece que da pero no da, hay un hombre que huye pero no sabemos hacia donde, que qué bonito es el sugerir y no el enseñar. De acuerdo. Hasta que de tanto sugerir nos acabamos perdiendo en un maremagnum literario cuya razón de ser ignoramos. Me irrita cada vez más esa literatura convertida en ejercicio estilístico, en pasatiempos intelectual: hay que tener cuidado, no hay que abusar de ella. Y me temo que EVM, en lo que he podido apreciar en Dublinesca, anda un poco metiéndose peligrosamente en esos callejones sin salida. Personalmente, tiendo a huir de los libros que me producen más desasosiego del que uno ya tiene per sé. Y no aspiro a convertirme en Pessoa (guiño intertextual creo que obvio).

    En otro plano más pedestre, le diré que tuve que apañármelas de un modo harto complicado para lograr imprimir su reseña. Mi impresora andaba ya por las últimas y tuve qeu combinar colores extraños para poder hacer legibles esos caractrse. Me quedó una cosa que ni Miró.

    En cualquiero caso, disfruté de su reseña y me hizo gracia pensar que justo mis dos últimos fracasos literarios, como lector, venian de los dos libros reseñados por usted.

    Algún que otro desvelo me ha producido esto, pero nada que no se pueda superar.

    Y venga con esos espárragos que yo no quería aquí distraerle.

    abrazos,
    eduardo

    *Veo ahora la imagen de Invisible, de Auster. Ayer la terminó mi hermano y estuvimso hablando de ella, en términos no muy benévolos. Joer, somos duros.

  3. Arnau Gómez

    D. Justo me parece muy bien que de vez en cuando cambiemos de decorado.Me gusta ese de la esparraguera.
    ¿Conoce usted la caza del caracol?.¡Trepidante!¡Muy peligrosa!
    Se tiene que andar mucho rato entre riscos o hundiéndosse en arenas movedizas,para cazar unos cuantos caracoles, sobre todo las llamadas vaquetes fines, que están casi extinguidas y que no se reproducen en cautiverio.Son animales selváticos,misteriosos y montaraces.Solo salen cuando hay rocío,antes de amanecer o después de que una tormenta descargue un buen chaparrón.

  4. Alejandro Lillo

    Pues miren, a mí no se me olvidará la ocasión en la que tuve la oportunidad de catar una maravillosa tortilla de espárragos trigueros recién recolectados de estos campos de Dios. ¡Que delicia! Aún estoy esperando que se repita el prodigio…

    Ahora bien, he visto a amigos arriesgarse a una caída por querer agarrar un hermoso espárrago que se enseñoreaba junto a una pendiente. Yo les decía: aunque ése parezca el más hermoso y gordo, no tiene por qué ser el que mejor sabor tenga en la sartén.

    Y es que el destino de algunos espárragos es el de ser contemplados en la distancia, no jugarse el pellejo por agarrarlos, que luego amargan, leñe.

  5. jserna

    Hay un momento en que el cazador o el pescador mienten con sus capturas. Exageran, lógicamente. Ahora bien, imagino lo grande que debe de ser su felicidad cuando es real.

    Dos personas, dos, lo hemos logrado. Es verdad y es real. Lo que empezó como un atadijo de cuatro ha acabado como una cosecha enorme de espárragos. No exagero ni un ápice. Se nota la primavera.

    Ahora nos da pena echarlos a la sartén.

    Volveré.

  6. Cocina

    Espárragos silvestres

    De los espárragos desechamos la parte dura, la más próxima a la raíz. Lavamos los espárragos tiernos con abundante agua. Los sofreímos con aceite de oliva y una pizca de sal. No hay que dejar que se arrebaten. Vamos removiéndolos de cuando en cuando. Vemos cómo van cambiando de color: se van oscureciendo. Echamos unas láminas de ajo y cuando ya van a estar batimos un par de huevos. Los echamos a la sartén. Removemos hasta que los huevos desaparezcan. Probamos los espárragos revueltos. Si están sosos, añadimos algo de sal.

    Emplatamos.

  7. jplanas

    Dios, cómo fatiga repetirse… No, repetirse no fatiga, sólo destruye… Lo que fatiga es buscar formas nuevas de repetirse. Y encontrarlas;-)

    Comprendo, pues, su agotamiento, Justo. Suerte que nos queda, al menos, el silbido del viento.

    Un abrazo!

  8. jserna

    Sr. Planas, me repito. Siempre me repito y, como usted dice, lo que también procuro es buscar formas nuevas de repetirme. A veces las encuentro.

    En el anterior post, dice en su último comentario que no ha leído ‘El caminante y su sombra’, que lo ha devorado. ¿Le ha gustado ese post? Si es así, es un honor que usted lo juzgue de ese modo.

    Un fuerte abrazo.

  9. jserna

    Por razones de fuerza mayor se retrasa la publicación del nuevo post hasta el sábado 10 de abril.

  10. Historia del espárrago |

    […] Quedé estupefacto cuando me lo confesó. Al corroborarlo me daban ganas de mandar a freír espárragos a los responsables de ambas empresas; me daban ganas de mandarlos a escarbar cebollinos. De repente pensé en los ricos trigueros de España: en trigueros, en rústicos y en carniceros. De repente pensé en Amancio Ortega y en Juan Roig, en su patriotismo. Según dice el castizo, tiene cojones la cosa. Como los espárragos de Navarra, tan cojonudos. El capital no tiene patria ni corazón, su alma ha emigrado, y nosotros estamos descolocados. O mejor, deslocalizados: como los millones de chinos a los que su Gobierno sin alma también forzará a emigrar. Los espárragos y yo: https://justoserna.com/2010/04/07/interludio/ […]

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