Perdonen las metáforas

0. Metáforas. Es muy tentador hacer metáfora de una imagen, hacer símbolo de una fotografía, convertirla en el corazón de una noticia. Pones una instantánea en un periódico, en la primera plana o en páginas interiores, le añades un pie sintético y figurado, y ya está: ya tienes una metáfora de algo real, concretísimo: lo conviertes en el corazón que bombea, el corazón que irriga la información. Perdonen las molestias, digo… las metáforas.

¿Es una operación falseadora o manipuladora? No siempre; y no necesariamente. Lo que ocurre con las metáforas periodísticas es que acaban sustituyendo la noticia: en una fotografía a la que le damos un valor simbólico vemos más de lo que hay. Vaciamos su contenido, su significado, y dejamos su significante volando, flotando. Después hacemos un transplante, le ponemos otro corazón para que bombee un nuevo significado: más rico, más pleno, más simbólico. Perdonen la metáfora.

Leo la segunda acepción del Diccionario de la RAE. Metáfora es la “aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión”. Facilitar su comprensión o, simplemente, entenderla de otro modo.

En la prensa, muchos periodistas se valen de la imagen y de la palabra para presentar en sentido figurado lo que de entrada tiene un sentido recto. Es una manera de abreviar la realidad; es un modo de ejemplarizar con un hecho; es una forma de hacer símbolo de algo concreto. ¿Ejemplos? Pongamos algunos.

1. Francisco Franco en El País

El diario El País ha informado en distintas ediciones de la retirada de la estatua ecuestre de Francisco Franco. Han sido crónicas firmadas por Pablo Ferri.  Entre el día 6 y 7 de abril, esas informaciones publicaron en distintas ediciones y con desarrollos diferentes, siempre acompañadas de la misma fotografía, de José Jordán.

La estatua ecuestre estuvo durante décadas en una plaza de Valencia, la plaza del Caudillo.  Años después, a partir de los ochenta,  cambió su destino: el Patio de Armas de la Capitanía de la III Región Militar. Ahora, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, dicho conjunto sale de ese emplazamiento para ser depositado en un almacén del Ejército de Tierra sito en Bétera. ¿Qué vemos al observar la instantánea de Jordán? Los pies de fotos han ido cambiando.

En la edición digital del día 6 de abril puede leerse: “Una grúa eleva la escultura ecuestre de Franco tapada con una sábana para su traslado a Bétera.– JOSÉ JORDÁN”. En una de las ediciones del 7 de abril leemos: “Una grúa traslada la estatua ecuestre de Franco a un almacén de Defensa en Valencia.– JOSÉ JORDAN”. Se trata de una versión digital a la que podemos acceder en este enlace que les pongo. En otra de ese mismo día, en papel y en  la sección “España” de la edición de la Comunidad Valenciana, leemos: “La estatua de Franco, tapada por una sábana, sobrevuela la valla del Cuartel General./ JOSE JORDÁN”.

Me ha sido imposible acceder a la versión digital de dicha noticia, firmada como las anteriores por Pablo Ferri. Paso a reproducirles esa última información. Merecería un estudio detallado acerca de lo que es la realidad y acerca de lo que es su conversión en alegoría.

El País, miércoles 7 de abril de 2010

“Franco y su caballo dejan Valencia

Defensa traslada la estatua a un almacén en Bétera tras 27 años.

La estatua en bronce de Francisco Franco a lomos de un caballo abandonó ayer el Cuartel General de Alta Disponibilidad del Ejército en Valencia, la antigua Capitanía, tras varios meses de incertidumbre acerca de su nuevo paradero. Al final, después de barajar varios museos y dependencias municipales, el Ministerio de Defensa ha elegido un depósito militar en Bétera, donde el caudillo y su corcel pasarán los días cubiertos con una lona.

La de Valencia es una de las cuatro estatuas hermanas que el escultor valenciano José Capuz modeló en la década de los sesenta. Las otras tres, en Madrid, Santander y El Ferrol, ya habían sido retiradas de sus emplazamientos públicos. La de la capital valenciana, que ya se arrancó de la plaza del Ayuntamiento en 1983, reposaba desde entonces en el patio del cuartel a la espera de un hogar definitivo. La Ley de Memoria Histórica ha favorecido este traslado y deja en el precipicio el escudo preconstitucional que tutela la entrada del cuartel. El Gobierno ya ha retirado, con la estatua de Franco, 322 iconos franquistas de dependencias militares desde que la ley entrase en vigor.

El operativo que tenía montado Defensa desde la 09.00 deparó tan sólo un par de minutos interesantes, cuando un Franco inerte tapado por una sábana surcó los aires ante la mirada ociosa de policías locales, militares y periodistas. Una grúa, dirigida por operarios del ministerio, elevó el monumento sobre la tapia del cuartel y lo posó en un armatoste de latón en la base de un camión, a punto para marchar a su nuevo hogar. La casualidad quiso que la efigie del caudillo se perdiese en la caja justo cuando las campanas del convento de Santo Domingo, sede hoy del cuartel, tocaban las 12.00. Las nubes y los flashes de un grupo de turistas asiáticos completaron un ambiente surrealista con el caudillo ganando el suelo vendado como una momia.

No hubo ningún incidente, ni gritos a favor ni en contra, ni saludos fascistas o gestos de nostalgia. Los pocos veteranos que observaban, carpeta en mano, esperaban el permiso de la autoridad para superar el cordón policial y poder realizar sus gestiones. Un paseante, en la acera de enfrente, recordaba los intentos del consistorio en 1979 por desterrar la estatua del centro de la plaza del Ayuntamiento. Entonces el equipo de Gobierno, dominado por el PSOE, aprobó una moción para retirar de la vía pública todos los símbolos y figuras de la etapa no democrática.

La dificultad que entrañaba retirar en aquel tiempo la estatua poco tiene que ver con la indiferencia de ayer. En 1983, tras varios intentos fallidos por la presión de los grupos ultraderechistas, una cuadrilla de afiliados al PSOE y al sindicato UGT, antiguos trabajadores de Ford, se encargó del trabajo bajo la mirada y protección del entonces concejal de Cultura, Vicent Garcés, el alcalde, Ricard Pérez Casado y su jefe de gabinete Vicente Blasco Infante. Los afines al dictador, desde su muerte en noviembre de 1975, no habían dejado de homenajear su efigie con ramos de flores y una bandera en su puño que reponían insistentemente. La izquierda radical tampoco ayudaba. En 1977, el Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico, FRAP, a la izquierda del Partido Comunista (y en el que en su día militó el actual portavoz del Consell, Rafael Blasco), trató de derribar al caudillo de bronce con un camión y unas correas metálicas. No lo consiguieron, pues los anclajes de la estatura estaban fuertemente enraizados. Al final, y tras considerar varios emplazamientos, como el Museo de Bellas Artes San Pío V o el Museo Histórico Municipal, se optó por la Capitanía.

Esta odisea pausada acabó ayer, con la figura de Franco y su jamelgo encerrado en un cajón metálico. Al igual que en la década de los ochenta, el Ministerio de Defensa consideró varias localizaciones para aparcar la estatua, desde el Museo Histórico Militar hasta el Depósito municipal de estatuas de la avenida del Cid. En el primer caso, su director avisó de que no había más espacio que una esquina del patio; en el segundo, las dimensiones del conjunto imposibilitaban acomodarlo.

Al final domirá en Bétera, en un almacén del Ejército de Tierra, bajo una lona. Sus vecinos no le echarán de menos, por lo visto ayer en el cuartel, ni siquiera la alcaldesa, Rita Barberá, que obvió el acontecimiento”.

2. José María Aznar y Mariano Rajoy en El Mundo

Observemos esta portada, la imagen central y el pie de foto. Toda la información gira en torno a dicho eje gráfico. Es una fotografía que ilustra la primera plana de El Mundo, del 9 de abril de 2010, una instantánea de Marcelo del Pozo/Reuters. Leo el pie:

Aznar pone a Rajoy en su sitio. José María Aznar celebró ayer en Sevilla el 20º aniversario de su proclamación como presidente del PP junto a la directiva del partido de entonces. Al acto acudió también su sucesor, Mariano Rajoy, al que Aznar puso en su sitio para la foto de familia”.

Hemeroteca y Blogosfera sobre la monumentalidad franquista:

https://justoserna.wordpress.com/2009/10/08/el-yugo-musulman

JS, “El caballo de Franco”, El País, 1 de abril de 2009

https://justoserna.wordpress.com/2009/03/28/el-valle-de-los-caidos-cincuenta-anos

https://justoserna.wordpress.com/2009/02/07/la-doctrina-del-fascismo

https://justoserna.wordpress.com/2007/11/20/el-valle-de-los-caidos

31 comments

Add Yours
  1. Marisa Bou

    ¿Cómo que no tiene gracia? ¡Ver la efigie montada de Franquito, cubierto con una sábana -cual fantasma trasnochado- y además, colgando de una cuerda!

    Hacía tiempo que no me reía tanto. Gracias, señor Serna. Por hacerme reír y por demostrar -una vez más- que el sentido del humor es, con mucho, el mejor de los sentidos. Que tuvimos que tenerlo en grandes cantidades para soportarle en vida, y ahora, que no le quedan más que cuatro nostálgicos que hablan, aunque poco, por no callar.

    Continúe con el post, que promete buenos ratos. Metafóricamente hablando.

  2. jserna

    Muchas gracias, sra. Bou. ¿Era preciso envolver la estatua de Franco con una sábana. Parece un sudario. Elperiodista habla de que estaba “vendado como una momia”. Usted dice que parece un “fantasma transnochado”. Yo propongo otra metáfora: la del sudario. En ese caso estoy hablando de un muerto que ha sido envuelto con un lienzo. Ya ve: esta metáfora me lleva por un camino peligroso…

    Y sí, le voy a hacer caso, no a ese señor o señora F-V que me dice que me calle.

    Un abrazo.

  3. Aviso general

    Acto de entrega del Premio AEP a ‘Tratado de las cosas sin nombre’, de Juan Planas.

  4. Felip

    Tras leer detenidament el artículo me quedo con el hecho de la libre interpretación que cada persona hace del mismo texto, dependiendo tanto de las afinidades o sensibildad del momento; así como del estado de ánimo de cada persona.
    Pero entrando en las dos noticias analizadas, considero que la retirada de la estatua ecuestre de Franco de esa manera no es más que un mero formalismo al que se le puede buscar un significado, el que sea. Yo, personalmente, hubiese preferido que la estatua de Franco hubiese ido al museo histórico municipal de Valencia. Querramos o no, Franco forma parte de nuestra historia.
    Yo por suerte, nací en 1976, no viví la dictadura del golpista Francisco Franco; pero creo que esconder nuestro pasado es un grave error. Con esto no estoy diciendo que las calles que nos retrotraen al franquismo deben de seguir rotuladas con los mismos nombres, sino que sería una muestra de superación de la barbarie aceptar la presencia de semejante asesino de masas en los museos históricos.
    De todas formas, siempre me ha dado bastante asco la figura de Francisco Franco; sobretodo durante mis años de estudios de Historia en la UV.
    Respecto a la notícia grafica portada de El Mundo, ¿qué decir?
    Semejante imagen , y su pie de foto, las interpreto yo como lo que es. Aznar mueve los hilos de ese partido, heredero directo del franquismo, quieran reconocerlo o no.

  5. Mita

    Voy a ver si consigo leer algo de Juan Planas Bennásar en algún lugar. Gracias.
    Yo vengo del Sur del Sur profundo, no había visto una estatua de Franco nunca (eso sí, Santos y Vírgenes tenemos por todas partes -el rojeríocatólico que es así), cuando la vi en Santander, aluciné.
    ¿Hay algún libro de historia-ficción que trate de qué hubiera sido del país sin Guerra Civil ni dictadura?

    Kuss

  6. FRA

    Metáforas? No nos tomes el pelo. No se te entiende un pijo pero para lo que hay entender! El blog? Cerrado el negocio por defunción. Se traspasa.

  7. David P.Montesinos

    Yo creo que se entiende perfectamente y que el artículo acierta al otorgar un cierto tono de comedia al asunto, pues en su descripción recuerda a aquella película cubana, creo que de Gutierrez Alea, “Guantanamera”, donde cruzaban la isla de forma estrambótica y con continuas paradas absurdas llevando un cadáver y aplicándose el nuevo sistema del régimen para ahorrar dinero en entierros. “Franco y su caballo abandonan Capitanía”, en cierto modo es el padre el que nos abandona, convencido por lo visto de que ahora ya por fin sí se nos puede dejar solos, aunque solo sea porque ni con él tendríamos remedio. Sería un buen final de la historia, la estatua deambulando de forma sainetera de aquí para allá, buscando cada dos o tres lustros el lugar más adecuado para molestar menos. El problema es que asuntos como el de Garzón o el impacto del que habla Mita en la ciudad de Santander, nos recuerdan una vez más que, al menos a este asunto, no se le puede aplicar aquella broma de Woody Allen de que “comedia es igual a tragedia más tiempo”. No, aún no ha pasado el tiempo suficiente como para que la vieja oligarquía del Régimen haya dejado de ser un poder fáctico.

    Por otra parte, nunca acabaré de compartir esa especie de sentimiento de culpabilidad que le entra al señor Serna cada vez que dice “usar” metáforas. Las metáforas no se “usan”, no nos servimos de ellas puesto que todo el lenguaje es metafórico, y lo es continuamente. Si hablamos de metáfora es porque hemos convenido que hay un sentido no desplazado del concepto. Así, hablamos de “sentido recto” respecto a una definición supuestamente “literal” que nos brinda el diccionario -aquel diccionario al que hemos convenido conferirle valor de oficialidad-. Tampoco creo que nos movamos en el terreno de lo “recto” cuando denotamos “hechos”, pues hablamos de hechos en la medida en que otorgamos carta de relevancia a tales devenires y no a tales otros, una relevancia que viene determinada por los valores. La comprensión, el sentido, nacen a partir de toda esa serie de desplazamientos o desgarros que el acto de habla abre a partir de sí. El sentido, en suma, nace allá donde el concepto se desplaza, lo cual supone que lo metafórico le es constitutivo.

    Digo todo esto porque creo que el problema no es metaforizar, sino manipular, que es cosa bien distinta, y ahí sí creo que coincidimos. En la prensa más reaccionaria, y creo que también en “Público”, hay una tendencia muy peligrosa a instaurar valoraciones explícitas tal y como el supuesto hecho trascendente es presentado, normalmente con una profusión hemorrágica de titulares a grandes carácteres, fotografías e imágenes de todo tipo.

    Si se dice por ejemplo “Zapatero tiende la mano a las dictaduras más sangrientas de Hispanoamérica” -y todos sabemos que cosas así se dicen en la prensa española- el problema no es la metáfora,el problema es que se intenta atraer a un lector ávido de sensacionalismo, deseoso de que le dejen “claras” las cosas, con mensajes rápidos y de pegada concluyente. Si se valora la actuación de un árbitro diciendo que “robó” a tal equipo, el problema no es el supuesto artificio retórico, el problema es que se juzgan a priori unas intenciones, cuando lo razonable es explicar primero todas las razones por las cuales se entiende que el árbitro pretendía intencionadamente dañar a uno de los equipos.

    No sé en suma por qué hay que autofustigarse cuando se metaforiza, creo que ese enunciado -bastante habitual en usted, “X y sus metáforas”- puede inducir a equívoco si creemos que es posible acceder a una versión literal o no connotada de eso a lo que llamamos la realidad.

  8. jserna

    Sr. Montesinos, es muy interesante lo que me plantea. Pero no estoy de acuerdo.
    Yo hablo de la metáfora que nos lleva al símbolo, esa operación aparentemente inocua y a la postre resignificadora. Eso es lo que he dicho.

    Me explico (o eso creo). La metáfora desbocada lleva al símbolo manifiesto. Y con ello expropiamos de sentido concreto lo que tiene contexto. La metáfora como operación simbólica sirve para dar lecciones, para dar lecciones morales explícitas: moralejas. A todo cerdo le llega su San Martín. A todo villano le llega su castigo. Franco, dictador durante décadas, es ahora castigado en efigie. Eso es lo que queremos leer en un artículo en el que el periodista narra valiéndose de una alegoría desbocada.

    ¿Qué decía Nietzsche en ‘Sobre verdad y mentira en sentido extramoral’? Para Nietzsche, todo el lenguaje es metafórico, toda denotación es, en el fondo, connotación. Por tanto, no habría un momento no metafórico del lenguaje. Es ciertamente atractiva la aproximación que hace Nietzsche a la lengua, pero tiene un problema: la designación excluye la posibilidad de verdad. ¿Por qué razón? Por la verdad sólo es “una hueste en movimiento de
    metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado
    uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal”.

    Desde la perspectiva de Nietzsche no hay verdad que pueda afirmarse por correspondencia. Es decir, toda verdad es metáfora. Luego toda metafóra es aceptable en principio. Entonces, ¿cómo discriminar entre metáforas? ¿Cuáles son “verdaderas”? No podremos discriminar según se ajusten más o menos a lo hechos, sino porque las consideremos vinculantes: retórica realzada y aceptada.

    Creo que no basta con decir eso. La verdad se plantea entonces sólo en términos de eficacia. ¿Cómo saber que cierto periodista está manipulando, según dice usted atinadamente? No podríamos saber que manipula: todo son metáforas, las de ese periodista y las de aquél.

    Es algo más complicado, si me permite. Hay ciertos enunciados que corresponden aproximadamente a los hechos de acuerdo con la designación común de las cosas. ¿Que no los reproducen? Por supuesto que no, pero hay otras designaciones que son aún más lejanas y equívocas. ¿Imaginan ustedes a un periodista valiéndose del lenguaje poético para proporcionar una información de cosas concretas sucedidas? La poesía es connotativa, metafórica, intransitiva, finalmente simbólica. La poesía enuncia lo inefable. El lenguaje periodístico, no.

    El ejemplo de lo que quiero decir y que tal vez a usted no le guste nada lo escribí tiempo atrás aquí:

    https://justoserna.wordpress.com/2007/04/25/el-futbol-y-sus-metaforas/

    ¿Usted sabe qué pesadez es aguantar a periodistas que se arman de metáforas que convierten en símbolos?

  9. David P.Montesinos

    Se explicó perfectamente antes y ahora. No es exactamente una discrepancia lo que formulo, sino más bien un pequeño malestar, como si cierto estilo de análisis que usted emplea con frecuencia me llevara a algo así como un punto ciego. Cuando le leo suelen resultarme sugerentes sus procedimientos y agudas sus interpretaciones. Cuando regresa a usos como los de este artículo suele desazonarme. Quizá sea porque los supuestos desde los que construye su discurso son diferentes a los que yo creo detectar, de manera que es pertinente la aclaración de dichos supuestos que hace en respuesta a mi anterior comentario y me prometo reflexionar sobre ello. Tan solo un par de apuntes

  10. David P.Montesinos

    Es cierto que Nietzsche da explícitamente razón para entender que la verdad se disuelve en las relaciones de poder (“la verdad acabó deviniendo fábula”, “los conceptos verdaderos son las chispas que dejan las espadas encendidas”… y todas esas cosas) Se trata de un autor indigesto, luego conviene leerlo con mucho cuidado, como creo que usted intenta hacer, pues en caso contrario uno se pincha con las aristas de un discurso que está hecho precisamente con intención de provocar heridas.

    “No es suficiente con esto”, dice usted, estoy de acuerdo. Si decimos que alguien manipula es porque nos situamos, o aspiramos a situarnos en un ámbito desde el que la artera estrategia del manipulador no surta efecto, lo cual presupone la pretensión de habitar un espacio de verdad o, cuanto menos, de vislumbrar un horizonte que sea algo más que simple eficacia retórica o persuasiva. Lo contrario me parece la autoinmolación de todo discurso.

    Si pienso en Nietzsche -y usted atina al detectarlo en mi recusación de su texto- es porque creo ver en su discurso un uso no suficientemente problematizado de la noción de verdad. Lo que explica en su respuesta, cuando habla del peligro de descontextualizar un concepto traslandándolo de forma arbitraria y manipuladora de un ámbito a otro, me hace pensar que acaso mi interpretación ha sido precipitada y he detectado en su escrito inobservancias que no lo son.

    No obstante, sí debo explicar por qué tiendo a situarme dentro del ámbito de interrogación filosófica que se abre justamente a partir de Nietzsche. Nietzsche -como Marx o Freud- es grande en la historia del pensamiento porque acierta a situarse en un contexto de crisis. El gesto intelectual de este autor tiene mucho de terremoto porque consigue poner entre interrogantes toda una serie de principios que, respecto a la constitución de los sujetos y sus verdades, venían configurando el mapa de la razón como incuestionables desde el inicio de la modernidad. Necesito instalarme con toda su crudeza dentro de ese espacio de incertidumbre, pues creo que desde Adorno, Wittgenstein, Heidegger, Foucault y tantas otras lecturas que compartimos no se hace sino pensar dicho espacio. Y creo que no es un problema resuelto en nuestro tiempo. Ya sé que no me acusa de ello, pero considerar que preguntas fundamentales no han sido solucionadas no supone caer en la renuncia escéptica o relativista, supone más bien situar la propia mirada desde la atalaya de una época como la nuestra donde, no tengo duda, están mutando categorías decisivas respecto al acceso al sentido o a las categorías de experiencia (Digo esto porque he terminado en estas horas “Los bárbaros”, de Baricco, si lo ha leído sabrá a que me refiero)

  11. David P.Montesinos

    Disculpe que le envíe el comentario a cachos, pero me curo en salud. Me he tirado un buen rato escribiendole y va y resulta que, por mirar en otro lado cómo iba el fútbol, lo he perdido todo, de manera que espero que ahora no me pase.

    Acudiendo al asunto urgente. Me irritan los mismos procedimientos periodísticos que usted, creo. Hoy dice Las provincias en portada: “El Cabanyal entra en la agenda de los antisistema”. La cantidad de supuestos inexplicados, la artera simplicidad con la que se ubica a los presuntos protagonistas, las intenciones que se dan por probadas, el sutil desplazamiento de los focos de del conflicto hacia las posiciones en las que el otro es más débil… NO tengo ninguna duda de que estamos ante prensa militante, en el sentido que peor puede tal cosa dejar a la profesión de informador. El problema de ciertas metáforas es que, como sucede en el artículo de Zarzalejos que usted linkea, pretenden llevarnos zafiamente hacia caminos ciegos, transitar por vías que solo son navegables en la cabeza del escritor, mal escritor dicho sea de paso, que cree poder comparar a Messi con Rajoy, operando con ello una maniobra ciertamente cutre. Si yo entiendo bien lo que usted trata de explicarme, el problema es la reasignación de significados, la conversión de la metáfora en símbolo. Con ello el camino del pensar se bloquea y la idea es sustituida por un acrítico clishé.

    Me gustaría referirme en algún momento también a la cuestión de los trasvases que se dan entre el lenguaje periodístico y el poético, a lo que usted hace referencia. Creo que tales contaminaciones son irremediables y, sin embargo, usted tiene razón cuando advierte sobre el peligro de confundirlos. Creo que estamos ante un problema de enorme relevancia, pero no quiero aburrir más a los contertulios.

    Es en cualquier caso un placer discutirle, caballero.

  12. David P.Montesinos

    No se asusten que esta es rápida. Dado que mañana aún es fiesta en Valencia, consejo: “La isla interior”, ya “raonarem” sobre ella cuando la vean, si les apetece, claro.

  13. Marisa Bou

    Señor Montesinos, vengo ahora mismo de “La isla interior” y, de momento, mi mente se ha quedado en el interior de la isla. Espero sus comentarios mientras hago la digestión. Luego, cuando haya recuperado el “sentío”, diré la mía.

  14. jplanas

    “Siento la verdad como un tren que se aleja y el pánico como su único pasajero”. Perdón por la autocita (De Los Pliegues Ocultos)

    Por lo demás, debe de hacer demasiado tiempo que no releo a Nieztsche… Mañano parto de viaje y sé que no me espera la verdad en parte alguna. Tendré que conformarme con el pánico;-)

    Abrazos!

  15. jserna

    Sra. Bou y sr. Montesinos, me tienen en ascuas con ‘La isla interior’. Por lo que dicen parece una película dura y prometedora. No sé si podré verla mañana mismo. Si no es así, no tardaré. Me gustará ‘raonar’ sobre ella.

    ¿Y qué quiere que le diga, sr. Montesinos, de su respuesta a mi observación sobre su comentario a mi post inacabado? Que nuevamente (cuántas llevo ya) me quito el sombrero. Nuestras discrepancias son caballerosas, en efecto, y nos ilustran mutuamente. Qué placer.

  16. jserna

    Sr. Planas, “siento la verdad como un tren que se aleja” no es descreer de la verdad: podríamos decir que es sentirla como algo evanescente, si evanescente no fuera un adjetivo gastado y algo cursi, un calificativo que es una metáfora ya arruinada. Pero el poeta no dice evanescente, dice como un tren que se aleja. Si se aleja, entonces es porque alguien lo ve marchar, alguien ha perdido ese tren, se le ha escapado. Quizá incluso piense que eso que se aleja es lo que siempre nos ocurre: que nunca llegamos a tiempo, sólo por unos minutos no hemos podido subir. Pero a la vez si pensamos “el pánico como su único pasajero”, entonces la consecuencia es el vértigo o la salvación. Quien se queda en tierra, ¿se libra o, por el contrario, vive en la confusión, en la ilusión?

  17. David P.Montesinos

    Es ciertamente hermosa la metáfora del señor Planas. La verdad no nos espera nunca, acaso sea el viaje en su busca lo único verdadero, incluso el viaje que -como él mismo reconoce- ya no se realiza en pos suyo. Yo me quedo con aquella vieja fórmula de Eugenio Trías, que hablaba no tanto de las verdades de los filósofos como de “la aventura filosófica”, el ejercicio del pensamiento como el de una interrogación permanente.

    Respecto a La isla interior, prefiero esperar a que la vean, aunque entiendo perfectamente que a Marisa le cueste varias horas reponerse. Es curioso que los padres de la criatura sean una pareja de realizadores cuyas películas hasta hoy me habían parecido completamente alimenticias, oportunistas y banales, insignificantes en suma, algo así como instalarse en los cauces menos rupturistas y más convencionales abiertos por la cultura de Almodovar y la Movida desde los ochenta y a partir de ahí fidelizar un público de comedia que aspira a un humorismo banal y falsamente transgresor. Y ahora llega este relato tan grave y tan serio… y, bueno, me alegra que me sorprendan para bien.

    Me parece que hay una dirección de actores verdaderamente grandiosa. Fíjense bien en la interpretación de Alberto y, muy especialmente, en la de Candela, no tiene ni un segundo de desperdicio. Y sobre todo me parece un film terriblemente honesto. Uno empieza sintiéndose como se siente cotidianamente, es decir, pensando que todo ese mundo de gente que lucha encarnizadamente a cada momento para no perder el control sobre su propia vida, para no ceder a la propia devastación, son situaciones lejanas con las que nada tiene que ver y de las que lo mejor que puede hacer es alejarse… y entonces se da cuenta de que es una batalla permanente y de dimensiones en cierto modo épicas. Me gusta también esa sensación de que los ratones son ubicados dentro de un laberinto en el que no paran de dar vueltas, incapaces de sobrepasar sus propios límites. El talento del narrador consiste en que esos límites que no aparecen a simple vista van siendo poco a poco dibujados ante nuestros ojos, de manera que al final ya atisbamos los muros de esa cárcel interior que, sin embargo, no existía al empezar la película. ¿Por qué no hacen esto o lo otro? ¿Por qué no escapan? Estas preguntas dejan de tener sentido a medida que el relato avanza. Simplemente no pueden porque están prisioneros del peor de los males, un mal terrible que no se han buscado y que los médicos solo alcanzan a controlar en sus efectos a base de pastillas. Brillante reflexión sobre la esquizofrenia, cuyo efecto más terrible, y en cierto modo, oscuramente hermoso, es el delirio, es decir, la imaginación y el deseo llenando los huecos que van quedando tras ese continuum roto de la identidad que afecta al paciente.

    Y, si me lo permiten, mi fetichismo personal con Geraldine Chaplin -la “charlota”, que decía mi abuelo-. Si hubiera menos honestidad en el film la habrían convertido en alma mater de una película de terror, con sustos, tramas preparadas por un cerebro perverso y todo ese tipo de fruslerías. Pero no, es terriblemente inquietante, pero no termina de dejársenos claro quien es el malo, quien tiene la culpa. Me pasa algo que tiene mucho de religioso y, si quieren de necrófilo: cada vez me recuerda más a su padre. Su pequeño cuerpo sobre la cama, esa fortaleza y esa resolución a continuar adelante, las arrugas que circundan esos ojos tan Chaplin. Bueno, veanla.

  18. Marisa Bou

    Me está costando decidir -hablo de “La isla interior”- si lo importante es lo que dice o lo que sugiere. Lo que muestran las imágenes, impactantes, o lo que insinúan los silencios, que sólo podemos “leer” en las expresiones faciales de esos cuatro actores, merecedores de todos los premios, quienes nos cuentan, basándose en un guión escueto, una historia enormemente compleja, a pesar de -o precisamente por- lo cotidiana.

    Alberto San Juan me sorprendió por lo intenso de su interpretación, lo creíble, máxime cuando siempre le había visto interpretar personajes “ligeros”. Ayer le ví hacer una perfecta demostración de que un esquizofrénico es una persona “normal” con una carga emocional muy por encima de la media. ¿Qué decir de la frasecita que dice que el escritor loco es aquél que se queda las historias en la cabeza, que no las escribe? Yo, como buena hipocondríaca que soy, me he sentido esquizofrénica.

    Enorme Candela Peña, tratando de…

    Y hasta aquí puedo leer, al menos hasta que la hayan visto los demás. No quiero contar toda la peli.

    Una cosa más: Geraldine Chaplin y Candela Peña estuvieron en Buenafuente haciendo la promo y se las veía felices (qué envidia) y “la Chaplina” dijo algo que me impactó: “No me quito las arrugas, porque gracias a ellas tengo trabajo”. Anoche, en el cine, comprendí el significado de una frase que, en principio, me pareció una “boutade”…

  19. Ana Serrano

    Marisa (¿Qué tal su hijo?). La Gerarda siempre dice lo de las arrugas, pero suele desarrollarlo más, no es una boutade, no. Le he leído muchas veces que, como las actrices maduras se estiran, tiñen y retocan tanto, todos los papeles de señora mayor le tocan a ella porque no hay señoras mayores en el panorama “actoril” :-)

    Buenos días a todos, que hace un siglo que no saludo.

  20. Alejandro Lillo

    Menudo debate, señores. Mis felicitaciones. Esto hay que leerlo con calma y detenimiento.

    Por lo demás, si les parece, esta noche organizamos un debate sobre “La isla interior”, que han conseguido que a un servidor le pique la curiosidad.

  21. jserna

    Hola, Ana, bienvenida otra vez.

    Nada, nada: esta noche, abro un nuevo post a partir de ‘La isla interior’. Calculo que a las 21:30 horas. Mientras tanto, aquí estamos.

  22. Marisa Bou

    Gracias, Ana, por su interés. Mi hijo, bien -dentro de lo posible- pero apurando la paciencia de la inmovilidad, hasta que le aligeren la carga de tornillos y pueda así empezar a hacer rehabilitación. Por suerte, es mucho más positivo que yo -de lejos- y aprovecha el tiempo al máximo, trabajando por teléfono e internet, para no perder clientes, que no están los tiempos para eso.

    Me alegro de leerla, querida amiga.

    Estoy deseando conocer sus opiniones sobre la peli que nos ocupa -de momento- al señor Montesinos y a mí. Les espero.

  23. David P.Montesinos

    Voy a discutir poco con Marisa porque coincido en todo lo que dice. Lo que dice de los intérpretes y los premios que sin duda obtendrán, lo de las arrugas de Geraldine que tras la película deja de parecer una tontada, lo de los silencios… Sobre todo esto último, en lo que no había pensado suficientemente, como nos enseñó Wittgenstein, el arte no explica sino que muestra, por eso este film nos dice más sobre el dolor de la enfermedad mental que cualquier tratado, por eso hay que ver películas y leer relatos.

  24. Marisa Bou

    Me alegro de que coincidamos, David P.

    Sobre todo en lo de los silencios clamorosos. Por ejemplo, cuando Coral se enfrenta -o más bien esquiva- a su desgraciado (dicho esto en su peor acepción) padre, me llegó toda la información necesaria para comprender el drama antiguo que la angustiaba.

    Sin embargo, a mi compañero de butaca se lo tuve que explicar, más que mediada la película, cuando me dijo que no entendía porqué trataba así a su padre. Se lo expliqué con una sóla y contundente palabra, para no perderme nada de lo que ocurría en la pantalla.

    Si no fuera por el respeto que me merecen los de este foro, habría exclamado el consabido ¡¡¡hombres!!! que las mujeres pocas veces podemos contener. ¡En fin! ¿Qué le vamos a hacer?

  25. Alejandro Lillo

    Saludos, doña Ana.

    La película ya está vista: señores y señoras, afilen sus teclados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s