Adelantamos la vuelta…

Uno. Adelantamos la vuelta. Hoy 1 de septiembre, a poqueta nit, nuevo post. Sean ustedes bienvenidos.

Había anunciado mi vuelta al blog para el día 3 de septiembre. He decidido adelantarlo. No es incompatible con el trabajo (corrección de exámenes, de trabajos…). Tampoco con los compromisos y con los encargos que debo ir acabando o entregando. Por otro lado, reabrir el blog no me impide acudir a la playa, cuyo disfrute voy a prolongar intermitentemente, todo lo que pueda. Es una ilusión… Eso sí: el mes de agosto se me ha pasado en un santiamén. Qué calamidad.

Dos. Pero dejemos de lamentarnos. Acabo de releer a H. P.  Lovecraft. No es una calamidad. Es un placer previsible y a la vez renovado. Aprovechando que debía escribir una reseña de El horror sobrenatural en la literatura (Valdemar) para Mercurio, he regresado a este autor. Releo ese ensayo sobre el miedo (que había disfrutado originariamente en la versión de Alianza Editorial) y releo algunos de sus cuentos en distintos volúmenes.

Desde hace un tiempo no hay verano que no vuelva a Lovecraft. Sé de sus limitaciones, algunas de las cuales detallo en el capítulo “Híbridos”, de Héroes alfabéticos. Pero el placer juvenil que me procura su compañía no se agota. De todos los relatos que ahora he vuelto a leer prefiero Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia. Lo he leído en papel, en uno de los volúmenes que me traído este verano, pero pongo aquí un enlace para quien no conozca este cuento o para quien desee releerlo.

En dicho relato está condensado todo Lovecraft. No decepciona. Nos encontramos con eruditos audaces que enloquecen cuando descubren saberes arcanos; nos encontramos con primitivos bestiales, alojados en montañas remotas o en parajes inhóspitos; nos encontramos con maldiciones, con amenazas cumplidas.

Cada página  de HPL es un autorretrato real y fantasioso, casi un autoanálisis salvaje: la exhumación de aquello que le habría gustado ser o la declaración de aquello que temía ser…  Lo dije hace tiempo y lo vuelvo a indicar. Al escribir esto me doy cuenta de que mi breve reseña (que aparecerá en el número de octubre de Mercurio) es un parafraseo de Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn…, de esta historia, de sus claves. Lo curioso es que la relectura del relato ha sido posterior.

Uno siempre regresa a Lovecraft. El placer no se extingue.

Tres. El profundo mar de los seres reptantes, informes, viscosos, híbridos; las malas artes de alquimistas medievales milagrosamente sobrevividos; la percepción de alienistas, científicos imaginativos; los sueños extraviados de individuos excitados y fatigados, poetas y artistas…

“La vida es algo terrible”, leemos en Arthur Jermyn, “y tras el telón de lo conocido asoman atisbos de demoníaca verdad que la hacen a veces infinitamente más temible. La ciencia, ya opresiva de por sí con estremecedoras revelaciones, puede resultar quizás el definitivo exterminador de las especies humanas –si varias especies somos–, ya que sus reservorios de inesperados horrores no podrían ser soportados por los humanos cerebros en caso de desencadenarse sobre la tierra..”

Leo en La tumba: “Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles sentidos físicos y mentales mediante los que las percibimos; pero el prosaico materialismo de la mayoría tacha de locuras los destellos de clarividencia que traspasan el vulgar velo del empirismo chabacano”.

Hemeroteca. Iniciamos la temporada:

Justo Serna, “El naranjo”, El País, 1 de septiembre de 2010

Howard Phillips Lovecraft. Otra vuelta… Acabo de releer a H. P.  Lovecraft. Aprovechando que debía escribir una reseña de El horror sobrenatural en la literatura (Valdemar), he regresado a este otro autor. Releo ese ensayo sobre el miedo (que había disfrutado originariamente en la versión de Alianza Editorial) y releo algunos de sus cuentos en distintos volúmenes. Desde hace un tiempo es raro el verano que no vuelvo a Lovecraft. Sé de sus limitaciones, algunas de las cuales detallo en el capítulo “Híbridos”, de Héroes alfabéticos. Pero el placer juvenil que me procura su lectura no se agota. De todos los relatos que ahora he vuelto a leer prefiero Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia. Lo he leído en papel, en uno de los volúmenes que me traído este verano, pero pongo aquí un enlace para quien no conozca este cuento o para quien desee releerlo. En dicho relato está condensado todo Lovecraft. No decepciona. Nos econtramos con eruditos audaces que enloquecen cuando descubren saberes arcanos; nos econtramos con primitivos bestiales, alojados en montañas remotas o en parajes inhóspitos; nos encontramos con maldiciones, con amenazas cumplidas. Cada página  de HPL es un autorretrato real y fantasioso, casi un autoanálisis salvaje: la exhumación de aquello que le habría gustado ser o la declaración de aquello que temía ser…

Al escribir esto me doy cuenta de que mi breve reseña (que aparecerá en el número de octubre de Mercurio) es un parafraseo de esta historia, de sus claves. Lo curioso es que la relectura del relato ha sido posterior. Uno siempre regresa a Lovecraft.

8 comments

Add Yours
  1. David P.Montesinos

    1. Buenos días, celebro ver que ha sobrevivido usted a los rigores de eso a lo que, creo que sarcásticamente, llaman los meteorólogos de la tele el buen tiempo. Lo que dice respecto al mes de agosto, que ha sido “calamitosamente corto”, me suscita una pregunta: ¿cuánto hace que no le parecen largos los veranos? Se lo contesto yo: desde que era usted un crío. A los siete u ocho años, cuando salías de clase el último día del curso era como si te fueras a uno de esos largos viajes cuya duración se confundía con la eternidad, un sine die para un niño precisamente porque para el niño un periodo de dos o tres meses es inabarcable mentalmente. Para usted o para mí, ya no. Se nos hará algo más largo el curso que el estío, porque nos gusta menos, sí, pero tranquilo, también se nos hará ese periodo más corto que en otras épocas. Todo se hace más pequeño a medida que pasa el tiempo. Pasa con el tiempo y pasa con el espacio, por eso sus vacaciones actuales son calamitosamente breves y, si se le ocurre volver a su escuela infantil, descubrirá ese efecto tan peculiar de que resulta ser mucho más pequeña de como usted la recordaba, cuando le parecía que era poco menos que un universo entero…Yo propongo a todos disfrutar del otoño, contiene una secreta belleza que no siempre apreciamos. Y sobre todo propongo disfrutar del tiempo que tenemos, porque sospecho que se nos va a hacer cada vez más “calamitosamente corto”.

    2. Leí a Lovecraft a los dieciocho y durante los veranos. No sé si soy capaz de seguir sus consejos esta vez, aunque voy a planteármelo. Mi problema con Lovecraft es que cuando leí todo aquello de Los mitos de Cthulhu me vino ese prejuicio que tengo contra los narradores que tienen que mostrarte el monstruo sobre el que te vienen advirtiendo desde el principio. Es como si el lector o el espectador necesitará la demostración “física” de que lo sobrenatural existe, que “está”, y que hay monstruos a punto de abalanzarse sobre nosotros en cuanto les convoquemos imprudentemente. Creo que por eso prefiero a otro de sus favoritos, Conrad. Una vez dijo que no creía en lo sobrenatural, que “la vida de por sí ya me parece suficiente sortilegio”. Por eso en las historias de Conrad no hay bichos raros como en las de Lovecraft: los océanos y, sobre todo, las almas humanas contienen ya de por sí toda la fuerza pavorosa de lo irracional; por eso sus historias tienen la atmósfera de lo mágico. Bueno, es una odiosa comparación, pero todo sea por empezar el curso fastidiándole un poco.

    3. Respecto a su artículo, debo decir -y no ironizo- que me siento muy cerca de usted por lo de su fracaso agricultor. Yo soy de esos a los que las plantas le quieren menos de lo que él las quiere a ellas (también me ha pasado bastante con las chicas) Mi madre por ejemplo consigue que cualquier semillita infecta le crezca tropicalmente y cuando le preguntas te dice que es que “hay que hablarles, decirles lo que te sientes, confesarte con ellas”. Sigo el consejo, pero a mis plantas no parece gustarles lo que les digo (también me pasa bastante con mis alumnos) Pues bien, puesto ya a detenerme en gilipolleces, debo decir que como cada vez las intrigas palaciegas de los grandes partidos me producen más sopor -y no es una crítica a su artículo, que ciertamente me gusta-, me he fijado que en la edición web del diario donde he leído su artículo, aparece en el margen una curiosa quiniela: algo así como “¿se presentará Camps a elecciones si es procesado?” Y creo que dan tres posibilidades para tickar: sí, no y no lo sé. Yo creo que las instituciones deberían crear una especie de quiniela con asuntos de este tipo, con opción de hacer pleno al quince y ganar una millonada incluida.

    4. Mensaje para el señor Lillo. Tiene usted importantes defectos -dicho sea para prevenirle contra el engreimiento además de para chincharle-… pero como asesor literario le voy a poner un diez: usted sabe ya a qué me refiero, “Homer y Langley”, claro, obra maestra.

  2. Alejandro Lillo

    Hola a todos. Qué bien volver por aquí con los ánimos renovados. Empezamos bien con HPL, Arthur Jeremyn y el jocoso artículo del naranjo en El País. Curiosa relación esa entre el escritor de Providence, la deformidad de los Jeremyn, la política y el naranjo enfermo…
    Vamos con los numeritos.

    1- Desde luego que el verano pasa rápido, aparte de por las distintas percepciones del tiempo y del espacio que tienen adultos y niños –como muy bien apunta don David-, porque, qué demonios, ¡es muy corto! En mi infancia los veranos siempre han sido como un mundo aparte. Pasaba, durante el mes de julio, del colegio a la piscina y la playa y, en agosto, de la ciudad al pueblo. Uno de esos pequeñitos, en los que no paras ni un momento por casa, en los que puedes estar varios días sin coincidir con tus padres, en los que no hay coches y se escucha el ruido calmo y sereno de la naturaleza. (Suspiro)

    2- Sobre HPL comparto deleite con el señor Serna. También entiendo que el señor Montesinos prefiera a Conrad, aunque uno y otro no son incompatibles, como todos ustedes saben. Lovecraft es más… ominoso. Conrad, más “humano”. Ambos son interesantes para según que momentos y, desde luego, el polaco escribe mucho mejor. La adjetivación de HPL es tremenda. Pero desde luego los ambientes los recrea como nadie. El relato de Arthur Jermyn queda en la retina como una historia sucia, como algo impuro y oscuro, con el Congo, las tuinas, las tribus, una mansión vieja, la deformidad y el páramo. Como para no prenderse fuego. Lo cual, dicho sea de paso, me lleva al artículo de El País.

    3- Don Justo, el naranjo tendría que arrancarlo de cuajo y sanear muy bien la tierra de todas las raíces ponzoñosas, que quién sabe hasta dónde se ramifican. (también puede prenderle fuego, como en las fallas)

    4- Hombre, don David, no sabe cómo me alegra que la haya gustado tanto. Parece que acerté al pensar en usted viendo los temas que Doctorow trata en la novela. Debo confesarle una cosa: a mí esa narración, aun consciente de sus defectos, me ha fascinado hasta la obsesión.

  3. jserna

    Vayamos por partes. Sr. Montesinos, sr. Lillo: bienvenidos. Es una alegría leerles por aquí. Y además uno tiene la sensación de que con ustedes uno siempre se entiende: aunque no compartamos enteramente los gustos literarios. Échen un vistazo y lean la entrada del sr. Montesinos en ‘La cueva del gigante‘. Hay que felicitarle otra vez. Le sienta muy bien la edad, sr. Montesinos. Qué finura.

    Primero. El tiempo. Comparto con usted, sr. Montesinos, la explicación acerca del tiempo o de la brevedad del tiempo. Es percepción, la percepción de quien va envejeciendo y ya no cuenta con la perspectiva de la infancia. Pero hay un problema: yo abandoné la infancia hace muchas décadas y tengo la impresión de que el mes de agosto se me queda objetivamente corto desde hace un par de años o tres. No me pregunte por qué. No lo sé.

    Segundo. H. P. Lovecraft. Sr. Montesinos, lo nuestro es preocupante: ¿Cómo demonios sabía que cuando escribía sobre Lovecraft pensaba en Conrad? ¿A qué no adivina qué libro estoy releyendo? ‘El espejo del mar’. ¿Alguien imagina una historia más deliciosa? El libro de Conrad, que recoge sus experiencias como marino mercante, es una síntesis de su aprendizaje: con humanos, no con diablos. Pero, como dice el sr. Lillo, Lovecraft y Conrad no son incompatibles. Es la angustia del hombre ante la amenaza que sobre él se cierne. Pero en Conrad –se lo admito– hay un coraje experimentado y una ironía muy saludable: frente a las fantasías temorosas y mórbidas de Lovecraft. Pero de vez en cuando me gusta leer estas cosas previsibles.

    Tercero. ‘Homer y Langley’. Es un gran novela, es cierto. Y le debemos la recomendación al sr. Lillo. En breve van a aparecer dos reseñas del sr. Lillo sobre esa novela. Pondré los enlaces y podremos discutir sobre lo que esa historia representa: podremos discutir los que la hayamos leído y quienes no la hayan leído. ¿El síndrome de Diógenes? No: algo más que eso.

    Cuarto. Volveré…

  4. imaginarseasisifofeliz

    Veo que comienza la temporada con este tipo de relatos. Yo adquirí la colección de la fotografía que incluye. Realmente, me gustó más Poe y Gauthier, pero Lovecraft no deja de ser interesante. Es un tipo de literatura al que no estoy acostumbrado.

    ¡Saludos!

  5. jserna

    Hola, le doy la bienvenida, Néstor (http://imaginarseasisifofeliz.wordpress.com).

    A pesar de tener muchos de los títulos que ofrecían, también adquirí dicha colección. Por la ilusión de tenerlos todos juntitos, vaya. Yo, la verdad, es que no me hago un ranking. Por ejemplo, hay momentos en que prefiero a Poe, otros en que deseo leer a Lovecraft.

    Por cierto, no quiero iniciar una nueva discusión pero he leído su reflexión sobre ‘Si la cosa funciona’, de Woody Allen

    http://imaginarseasisifofeliz.wordpress.com/2010/08/29/si-la-cosa-funciona-2009/

    Comparto su alegría por este film. Al final, usted anuncia lo siguiente: “Pronto veremos su nueva película, Conocerás al hombre de tus sueños”. Bueno, yo la he visto y me parece muy inferior, perfectamente olvidable, hecha en dos tardes y de manera rutinaria. El guión de ‘Si la cosa funciona’ era ocurrente y los papeles de los personajes tiene espesor. En esta otra película, los actores tienen unos papelitos de pena y sus actuaciones declinan conforme avanza el film. Por supuesto, tiene algún momento brillante o algún instante de lucidez. Quien tuvo retuvo.Pero, ya digo, no quiero polemizar.

    Cambio. En todo caso, sr. Montesinos, ya hablaremos de lo que usted espera, de ‘Homer y Langley’. Con un poco de suerte, hoy mismo… Por otra parte, si no recuerdo mal, quien me recomendó ‘Si la cosa funciona’ fue usted.Qué cosas.

  6. Hemeroteca

    Ya queda menos para que se publique el número de septiembre de Ojos de Papel. Salvo imprevistos, en la tarde de hoy viernes, 3 de septiembre, tendremos una nueva entrega: con reseñas y tribunas de amigos de este blog.

    No se lo pierdan.

  7. David P.Montesinos

    Creo que no es exacto y creo saber el porqué de la confusión. Usted y yo coincidimos en cierto cine una tarde de domingo, justo cuando usted se disponía a ver el film de Allen y yo salía de “El secreto de sus ojos”, de Campanella. Es este film el que creo que le recomendé y que, por lo que recuerdo de este blog, le resultó decepcionante. Soy yo el que no acabó de ser feliz con “Si la cosa funciona”, lo cual quiere decir que tuvimos un intercambio de recomendaciones poco exitoso. Me preocupa que no le haya gustado el último estreno del neoyorkino, pues si es inferior al anterior, es que a mí va a gustarme bien poco, lo cual supone que llueve sobre mojado, pues “Vicky Cristina Barcelona” llegó a parecerme casi infumable. Se lo dice alguien que tiene a Allen por maestro, pero estoy muy cerca de dejar de hablarme con él. Por suerte hay cincuenta películas anteriores plenas de hermosura. En cualquier caso voy a ir a verla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s