La biblioteca del hijo

Cero. “Los libros más decisivos y de influencia más duradera son las novelas. No atan al lector a un dogma que más tarde resulte ser inexacto, ni le enseñan lección alguna que deba posteriormente desaprender. Repiten, reestructuran, esclarecen las lecciones de la vida; nos alejan de nosotros mismos reduciéndonos a conocer a nuestro prójimo; y muestran la trama de la experiencia, no como aparece a nuestros ojos, sino singularmente transformada, toda vez que nuestro ego monstruoso y voraz ha sido momentáneamente eliminado”.

Eso decía Robert Louis Stevenson en mayo de 1887 en el British Weekly.  Lo leí en sus Ensayos literarios, publicados en versión española por Hiperión en 1983.

RLS respondía como lector e inmediatamente detallaba algunas de las obras que le habían influido de manera decisiva. Con esos volúmenes podría hacerse una biblioteca, el elenco de textos que Stevenson  había amado y que, por ello, recomendaba vivamente.

Ana, una lectora amiga de este blog, me pide algo semejante. Me solicita una lista de libros: aquellos que podrían constituir mi biblioteca imprescindible. La relación no es para ella, sino para su hijo, una persona a la que quiere obsequiar con novelas, con ensayos, con poemas. Me pide consejo y colaboración. Por supuesto no puedo negarme. Es un honor ayudar a alguien que razona así su petición:

 “Como quiero que sea un regalo muy especial, un regalo de bodas sin bodas, de entrada en el mundo adulto, un regalo de pura vida…, pues recurro a ti. Porque lo que pretendo es regalarle  una biblioteca (…). Pretendo regalarle un libro o un par de libros cada cierto tiempo, desde una concepción unitaria, de conjunto. Una biblioteca pensada para la vida, para comprender un poco el mundo, que contenga las principales preguntas, de dónde venimos…, y los más bellos sueños, o los más sencillos, o los más utópicos…  Se trata de aprender a leer de nuevo y yo quiero aprender con él, como hicimos la primera vez, cuando le leía historias como La Isla del tesoro, o inventaba cuentos para él.  Pretendo empezar un poco  desde cero, que nos asomemos a la gran literatura, a los clásicos, al ensayo, la novela o la poesía…, como lo haría un ciego al que de pronto se le diese la oportunidad de leer durante un tiempo determinado. Si fueses tú, ¿qué escogerías? Sólo se trata de un juego, una ilusión, un espejismo que se convierte en un pequeño tesoro cultural que pretendo que compartamos y descubramos juntos mi hijo y yo y en el que te propongo participar…”

Repito: es un honor, todo un honor que no sé si merezco. Es un proyecto realmente precioso que me ilusiona aunque no sé si seré capaz de desarrollar en toda su hondura. Es una idea hermosa: regalar una biblioteca que destaque por cada una de las piezas, hermanadas  por alguna explícita o secreta coherencia. Siempre será incompleta y subjetiva, pero será la mía. Les ofrezco la lista y su defensa como presente para el nuevo año.

Aceptado el desafío, iré detallando poco a poco esa biblioteca. De momento empezaremos con la primera obra…

La isla del tesoro. “…Necesitamos un mapa metafórico que represente los accidentes del terreno y las huellas humanas. Pero el plano superficial es eso: superficial y vago. No anticipa lo que nos va a pasar: es, como mucho, un resumen o una representación escueta y a veces dudosa del itinerario que vamos a seguir. Un mapa borroso, cuarteado, con los bordes rotos, con información escasa, con datos equívocos. Pero hay que atreverse: de la aventura se puede regresar…”  Leer más aquí.

Robinson Crusoe. “…No pierde el tiempo: excava, cultiva, cosecha, caza, elabora y lee el único libro que ha logrado salvar entre los restos del naufragio: la Biblia. Habla con Dios, le reprocha su fatalidad, le agradece su suerte: lo toma como interlocutor y comienza a escribir un diario, justamente para expresarse, para saldar cuentas, para detallar el debe y el haber, para no pensar en su triste condición. Su actividad  es incesante, su laboriosidad es perseverante, su paciencia es grande. Sin embargo, sus estados de ánimo varían. La Naturaleza acecha constantemente y el miedo se apodera de Robinson con frecuencia. ¿Saldrá de allí?…” Leer más aquí.

Drácula. “….Ahí empieza todo, una novela hecha de fragmentos, de trozos de diarios, de documentos transcritos que, debidamente ordenados, dan cuenta del viaje, del regreso, de la amenaza que sobre Occidente se cierne. O eso creemos. ¿Quién es Drácula? Es un noble feudal, alguien ajeno al mundo capitalista que triunfa en Inglaterra: una rémora del pasado, un tipo trasnochado, una antigualla prodigiosamente viva. ¿Viva? Qué difícil resulta centrarse en un siglo de cambios, de aceleración, de prosperidades materiales, de maquinismo. Drácula es un hombre desorientado, fuera de lugar…” Leer más aquí.

Carta al padre. “El padre de Franz fue un tipo industrioso, infatigable, con mucho amor propio; un negociante próspero que trabajó duro para proporcionar a su familia todas las comodidades materiales, el alimento necesario. A cambio, exigió de los parientes su entrega incondicional. Como un padre inflexible, encarnación de la norma, de la obligación, de la ley. Como esa figura patriarcal descrita por Sigmund Freud: frío, distante, contenido y ausente, sin expansiones emocionales que pudieran ponerle en riesgo. O como un tirano colérico y corpulento siempre dispuesto a tratar con aspereza al hijo diminuto…” Leer más aquí.

Seguirá en otro post.

34 comments

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  1. Marisa Bou

    Es algo que yo no me había atrevido a pedirle. Por tanto, agradezco a Ana infinitamente que lo haya hecho.

    Yo no quiero la lista para mis hijos, soy mucho más egoísta: la quiero para mí. He intentado leer durante toda mi vida, pero sin guía ni criterio; en cada momento, lo que el alma -o el cuerpo- me pedía. Pero ahora, cuando ya he pasado con creces el ecuador de mi vida, temo haberme quedado, no ya corta (eso es evidente) sino apenas arañando la corteza de todo aquello que habría que leer, para que la vida no sea un simple tránsito, para conocerla desde los diferentes puntos de vista que los libros nos dan.

    Así que, querido Justo, espero con ansiedad esa lista y prometo emplear el tiempo que me queda, tras la jubilación, tratando de remediar esa falta de sustancia. Más que nada para que, cuando -andando el tiempo, más tarde que pronto- me incineren, dure un poco más que una cerilla en medio de una corriente.

    ¡Feliz ano a todos!

  2. Marisa Bou

    ¡Por Júpiter! Mi ordenata parece haber perdido la “ñ” de repente. Espero que haya sido un lapsus y no resulte premonitorio de nada. Una cosa es que se estanque el país en lo económico y otra, muy distinta, que nuestra gramática siga perdiendo tildes, acentos y tantas cosas más…

    ¡Feli AÑO!

  3. Maxi Fuentes en Facebook

    Magnífico proyecto y ciertamente un encargo complicado, pero que es todo un halago para ti, Justo. Seguiré la lista con atención, como si fuera para mi hijo.

    Un abrazo y feliz año!

  4. Alejandro Lillo

    Doña Ana, es ese un proyecto verdaderamente hermoso que me recuerda a otro, parecido y quizá no tan ambicioso, del que yo mismo fui destinatario. Tras el fallecimiento de mi abuelo mi madre quiso obsequiarme, aparte de con algún recuerdo suyo, con una colección de libros que él hubiera apreciado mucho. Se trataba -se trata- de una pequeña biblioteca de autores clásicos griegos y romanos, una pequeña delicia compuesta por cerca de doscientos volúmenes de los que me nutro periódicamente. Desde mi posición de hijo ya le digo, dona Ana, que esos regalos no tienen precio.

    El pryecto es hermoso, sí, y para el señor Serna -como el mismo afirma- todo un desafío. No es para menos. ¿Cuál será ese primer libro? ¿Cuál la primera elección? ¿Cuál será su defensa y justificación? Menuda expectación que me ha generado. ¡Qué barbaridad!

    Señores y señoras. Pasen ustedes un feliz año.

  5. jserna

    Gracias por sus ánimos. Lo que sí que les digo de antemano es que la lista no tendrá un sentido cronológico. Será un vaivén justificado: el final de un comentario me llevará a otro libro de manera coherente. Eso espero…

    Feliz entrada de año. Talueg.

  6. R.S.R.

    Espero que reciban el año en buena y amigable compañía, y que el próximo año traiga proyectos, ilusiones y espejismos tan hermosos como éste.

    Feliz año a todos.

  7. Ricardo Martín

    Desde el insomnio gustoso de un nuevo año quiero felicitar a todos los amigos y devotos seguidores del blog de don Justo Serna.
    Feliz 2011.

  8. jserna

    Es un honor. Es un gran honor que Ricardo Martín escriba aquí felicitándonos el año. Ricardo es alguien a quien puedo considerar amigo, desprendido, generoso. Es un gran fotógrafo y conoce el mundo editorial como nadie. Husmea bien y vislumbra lo que a simple vista no distinguimos quienes miramos con torpeza.

    Muchas gracias, Ricardo.

  9. David P.Montesinos

    Feliz año y anímense, diantre, que el 2010 ya ha terminado de soltarnos mandobles. Y lo mejor de todo: como según el calendario maya este es nuestro último año antes del apocalipsis ya sabemos que nos queda menos de aguantar a Belén Esteban y a los taxistas recordándonos que Zp tiene la culpa de todo. No es pequeño alivio ni magra ganancia.

    Estoy atento a la lista, y tengo preparada ya la manida frase: “pues yo no pondría esta”… o también “pues se le ha olvidado ésta”. El caso es chinchar.

    Por cierto, creo, don Justo, que “El discurso del Rey” me ha gustado más que a usted, que era, creo, algo tibio con ella. A mí me parece un film ejemplar y una historia emotiva y balsámica. ¡Qué cerca me sentí del Rey de Inglaterra en ese momento terrorífico en que se dirige a la sala del micrófono como quien acude al cadalso! Me parece que hay un trabajo ímprobo y un enorme respeto al espectador y al lenguaje cinematográfico en cada escenario de la acción, en el estudio de época, en esos pasillos por los que en travelling se desplazan persiguiéndose los protagonistas, en las maravillosas interpretaciones. No hay “genialidad”, esa voluntad tan fastidiosa de los supuestos talentos del cine de hacernos cargar con sus demonios, lo que hay es mucho trabajo de equipo, mucha tradición, mucho shakespeare. Ya sé que se llama obras maestras a otro tipo de películas, pero esta es, a su manera, una película magistral. Feliz año, les vigilo.

  10. Marisa Bou

    ¡Vigile, vigile, señor Montesinos! En ello confiamos. No sabe usted lo refrescante que resulta esa afición suya a “chinchar” al profesor Serna.

    Pero, ¡por Neptuno rugiente! ¡no me chinche a mí anunciando el fin del calendario maya, justo este año que estoy por dar comienzo a mi calendario jubiloso!

    Además, ¿a qué fiar en una civilización que desapareció hace tanto?

  11. David P.Montesinos

    Pues si le cuento, Marisa, lo que se nos viene encima según un alumno testigo de Jehová que tengo… Y lo peor es que, según éste, no solo nos precipitamos de cabecita hacia el corazón de los infiernos, sino que además nos lo merecemos. Yo me conformo con lo que hoy ha dicho en la radio el físico Jorge Wagensberg, ese que dice ser capaz de gritar de emoción ante una pequeña colisión de partículas: “En 2020 cumpliré ochenta años, pero estos que vienen creo que son veinte malos años para morirse: van a pasar un montón de cosas en la nanotecnología, la microbiología, la termodinámica… Y por no hablar de la convicción cada día más profunda que tengo de que el futuro es lo que ya llamamos “la economía azul”… El caso es que no tengo la más mínima intención de perdérmelo” Un tipo superinteresante el tal Wagensberg, por cierto.

  12. aleskander62

    Feliz año 2011.
    Me gusta mucho La isla del tesoro y Dr Jekyll y Mr Hyde.
    Un curioso autor, Stevenson.
    Estoy terminando El sueño del celta de Vargas Llosa.
    Una obra muy crítica con la explotación cauchera en África y en Perú, puesta de manifiesto por Roger Casement, cónsul británico, que finalmente apostó por la independencia de Irlanda.

  13. Marisa Bou

    A ver, David: sepa usted que llevo toda mi vida trabajando para ganarme el infierno, máxime cuanto que en este mundo no cuento con calefacción. Así que, lo menos que puedo esperar, es haberlo merecido.

    En cuanto a Wasemberg, me parece que adopta la postura más inteligente. No se puede permitir dejar este mundo y los descubrimientos que están por llegar en manos de otros científicos. Una persona que, a su edad, conserva de una forma tan conmovedora el ansia de seguir conociendo el mundo y sus entresijos, se merece, en efecto, seguir en la brecha veinte, treinta años más. Otra cosa será que al abandonar este mundo, caso de que crea en la existencia de otro, prefiera un frío cielo azul, con nubecillas de algodón y angelotes tocando el arpa, antes que un cálido infierno, lleno a rebosar de gente amiga, con la que poder conversar a cerca de esos temas científicos que tanto le interesan… por cierto, ¿usted que prefiere?

  14. jserna

    No me creerá, aleskander62, pero quiero verla y aún no he podido. He de empezar por la primera temporada.

  15. David P.Montesinos

    Yo, Marisa, empecé a oír hablar mal del demonio desde que nací, de manera que nunca he albergado ninguna duda de que como destino de unas eternas vacaciones era mucho más seductor que cualquier otro. Además, un día hablé con un periodista free-lance que visitó gran parte del África negra y, en especial, la Ruanda de los meses del genocidio, de manera que he llegado a la conclusión de que podemos construir aquí un infierno verdadero a poco que nos lo curremos, y sin necesitar el espantajo bíblico.

    Recojo la propuesta de Aleksander con “Mad men”. Escarbar en los años sesenta… a primera vista parece que la narración se aleja de nosotros, y qué va, todo lo contrario, se nos está relatando la constitución de ese “nosotros” con el que ahora se nos identifica. Tiene, en este sentido, algo de arqueología cultural esta serie. La pequeña distancia en el tiempo, magistralmente escenificada, hace que cada situación que para los protagonistas es “natural”, para nosotros resulte perturbadora: ese continuo acoso sexual al que los machos parecen tener derecho y que las mujeres tienen que aceptar, ese malestar -atención Paco Fuster- sin nombre que experimentan las casadas de clase media, esa competición descarnada por el éxito, ese humo del tabaco que “ciega tus ojos” y que está absolutamente siempre y en todas partes como un símbolo de la masculinidad y el triunfo, ese pasado turbio -tan turbio como el de cualquier sociedad opulenta- que el protagonista cree poder blanquear a bajo precio, esa máxima publicitaria “genial que funciona” cuyo génesis se desnuda ante nuestros ojos y que retrata como ninguna otra cosa el espíritu del tiempo… Sí, caballeros, estamos ante una obra maestra televisiva. Imprescindible el primer cap. de la 1ª temporada, por la ironía que en estas mismas horas tiene por lo del asunto del tabaco. En este cap. la firma Lucky strike está intentando posicionarse ante ciertos informes clínicos que han trascendido -insisto en que hablamos de los sesenta- y que asocian el consumo de tabaco al cáncer de pulmón. Los publicistas dudan entre construir una publicidad que refute tales “suposiciones” u otra que más bien haga que el consumidor se sienta atraído por el peligro y la aventura de disfrutar del mal y lo prohibido. Aunque mi preferido es el segundo, puede verse independientemente, como un tratado sobre la deriva de la dominación de género en la vida profesional y en la vida privada de hace algo menos de medio siglo.

    Sugerente lo que dice Justo respecto al papel de John Silver en el aprendizaje del protagonista: “no hay padre que nos trace el camino, no hay adulto que nos salve, como mucho ese adulto es también un ser averiado.” Y luego dicen que las novelas te alejan de la vida real…

  16. jserna

    Gracias, sr. Planas. Es usted un caballero.

    De todos modos, no se haga grandes ilusiones. Mi idea es muy sencilla y modesta: lo contrario de lo que dice el cobardica ese que ha escrito aquí para acusarme de vanidoso. Tiene gracia que me lo diga alguien que firma como ‘Anónimo Veneziano’.

    Saludos.

  17. jplanas

    Hay libros que me impresionaron de muy joven -pero no ya niño, por supuesto- y sin embargo… ya no me parecen recomendables. Pienso en el Zarathustra de Nietzsche y, sobre todo, en casi toda la obra de Hermann Hesse… Es un tema complejo;-) Abrazos!

  18. jplanas

    Ups, y sin embargo, otros libros que apenas me impresionaron, en su momento, se me antojan, hoy, sumamente recomendables, como la obra entera de Jules Verne, por ejemplo.

  19. jserna

    Hombre, sr. Planas, también es casualidad. Cita “la obra entera de Jules Verne” y resulta que esta misma mañana he acabado un artículo pedido y comprometido en donde cito expresamente a Verne, en concreto una célebre biblioteca que él cita. Y hasta aquí puedo leer…, que diría Mayra Gómez Kemp.

    Luego vuelvo con el tercer libro de ‘La biblioteca del hijo’.

  20. aleskander62

    Ay,ay, reviso mi novelita, por si se vuelve a editar y .. tenía 5 pequeños fallos. Ahora veo…veo 11 pequeños errores. Madre mía. Si se reedita, lo corregiremos.
    La colección de poemas quedó bien publicada y sin prácticamente errores. Gracias a los cielos.
    Y al aire que los dicta.
    Estoy, estoy trabajando en un nuevo libro de poemas y en una nueva novela, que reviso y releo. A ver si queda bien.

  21. Hemeroteca Nuevo número de Mercurio

    Nuevo número de Mercurio, núm. 127 (enero de 2011).

    Pere Gimferrer. Leer más:

    http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas-mercurio-2011

    Alejandro Lillo, “Amores filosóficos”, Mercurio, núm. 127 (enero de 2011):
    “Hannah Arendt y Martin Heidegger. Ella, una judía alemana perseguida por el nazismo, aguda analista de los fenómenos totalitarios; él, adherido al nacionalsocialismo desde su ascenso. Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Él, un intelectual comprometido en lo público pero incapaz de asumir en lo privado sus responsabilidades; ella, que supo entender como nadie las relaciones entre hombres y mujeres, igualmente incapaz de aplicar sus propias tesis a la relación con Sartre. ¿Qué idea del amor tuvieron estos cuatro pensadores? ¿Lograron hacer compatibles sus concepciones filosóficas sobre ese asunto con su comportamiento amoroso? De dilucidar estas cuestiones, entre otros asuntos, es a lo que aspira el último libro de Manuel Cruz, Amo, luego existo. Galardonado con el Premio Espasa de Ensayo 2010, la obra es una investigación que atraviesa toda la historia de la filosofía occidental para comprender cómo y en qué términos algunos de los grandes filósofos han reflexionado sobre el amor. Pero también es un estudio sobre cómo esos grandes pensadores han amado y hasta qué punto su experiencia afectiva ha influido sobre la intelectual”. Leer más:

    http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/582-35ensayo-y-poesia

    Justo Serna, “El rosario de la aurora”: Mercurio, núm. 127 (enero de 2011):
    “Memo, botarate, ton­taina, mequetrefe, zascandil, engendro son, entre otros, los insultos que distintos personajes dedican a José Antonio Primo de Rivera en la última novela de Eduardo Mendoza. Está ambientada en Madrid en marzo del 36. El marqués de Estella es un señorito, admiten todos. O un “marquesito de nuevo cuño”, según precisa la duquesa de la Igualada, aristócrata de tronío y vieja amiga de don Niceto Alcalá Zamora. Ese Primo, insiste la dama, “es la fuente de donde brotan todos mis pesares”, los de la familia Del Valle.

    ¿Cuáles? Pues el cortejo de su hija mayor, una muchacha acosada por ese tenorio de vía estrecha y de vida bronca”. Leer más:

    http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/581-24narrativa

  22. jserna

    Curiosidades

    El primer poeta que leí en catalán fue Pere Gimferrer. Corría el año de 1977. Yo tenía 18 añitos y leía con voracidad. Recuerdo con especial agrado y conmoción un poemario de Gimferrer: L’espai desert (edicions 62). Y recuerdo cómo empezaba uno de sus poemas: “Si l’amor és el lloc de l’excrement”, fórmula de la que alguna vez me he servido…

  23. David P.Montesinos

    La figura de Verne crece a medida que le quitamos el sambenito de “novela juvenil”. Mis predilectas, en esto creo ser original, son La isla misteriosa y, muy especialmente, Cinco semanas en globo. El tema de los amoríos Arendt-Heidegger es fascinante, don Alejandro.

  24. Marisa Bou

    ¡Qué interesante tema, señor Lillo! ¡Y cómo provoca leer ese ensayo sobre el amor, o mejor dicho, los amores!

    En cuanto a “Riña de gatos”, ya la he leído y me ha procurado muy agradables horas de lectura. Eduardo Mendoza nunca defrauda. Si los personajes de ficción que nos presenta son absolutamente creíbles, los reales están tan magníficamente mostrados que te parece, al leerlos, estar formando parte de la trama. ¡Hasta me dieron ganas de abofetear al lechuguino de Primo en alguna ocasión!

  25. jserna

    Hola, buenos días. He recibido un par de correos en los que dos lectores me dicen si no voy a poner ninguna obra española en La biblioteca del hijo. Esperen, esperen.

    Lo que sí quiero que vean es que las obras escogidas siempre tienen a un hombre como observador (joven o ya adulto), un hombre que vive y atisba el mundo sin entenderlo del todo o sin encontrar su acomodo. En el mejor de los casos halla su destino a pesar de los contratiempos. No pretendo poner un elenco de grandes obras previsibles, sino títulos hermanados por este rasgo, títulos cuya presencia razono. Es La biblioteca del hijo, del joven que se hace adulto y que mira el mundo.

    “Como quiero que sea un regalo muy especial, un regalo de bodas sin bodas, de entrada en el mundo adulto, un regalo de pura vida…, pues recurro a ti. Porque lo que pretendo es regalarle una biblioteca”. Eso me decía la amiga que me invitó a seleccionar estos títulos y a escribir brevemente sobre ellos.

  26. aleskander62

    Ya he revisado mi nueva novelita. La dejo descansar.
    Sólo me queda releerla un par de veces y la presentaremos a un Premio Literario.
    Me voy con Mark Twain: Tom Sawyer. Y Jonathan Swift: Gulliver’s Travels.

  27. Alejandro Lillo

    Sí, doña Marisa; sí don David. Los amores de Heidegger y Harendt son fascinantes, como también los de Sartre y Beauvoir o los de Nietzsche y Salomé. Aunqe el libro de Manuel Cruz comienza con Platón, es cuando llega al siglo XX cuando despliega todo su poder de seducción. Muy recomendable la lectura de esos capítulos, escritos con una prosa bastante clara, rigurosa y seria.

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