Arcadi Espada ‘versus’ Javier Cercas

0.-El prostíbulo.El periodista Arcadi Espada arremete desde hace años contra el novelista Javier Cercas. El concepto de la realidad es aquello que está en juego. Y también está en juego la legitimidad de la ficción. De la novela, concretamente. 

En febrero de 2011, con motivo de un artículo de Javier Cercas en El País (“Rico, al paredón“), Espada fabula, inventa, añade y lanza un bulo sobre el autor de Soldados de Salamina.  Es una columna titulada “Gato al agua“. El País revela el hecho: “Arcadi Espada lanza el bulo de que Cercas fue detenido en un prostíbulo“.

Gracias a Alejandro Lillo, que nos ha precisado el asunto, conocemos la secuencia de los textos: primero, el de Javier Cercas; luego, el de Arcadi Espada y luego el reportaje en El País

¿Imaginar autoriza a mentir?  Le he mandado un correo a Javier Cercas sobre el ataque que ha recibido. Le mando todo mi apoyo y le digo que lo de Arcadi Espada me parece un espanto, algo calumnioso e intolerable. Javier Cercas me contesta agradeciéndome el apoyo. Esto no puede quedar en simple intercambio de correos. Por eso publico esta entrada del blog.

1.- Mr. Gradgrind ¿Son posibles los hechos sin interpretación? Alejandro Lillo cita aquella novela de Charles Dickens, Tiempos difíciles. En efecto, alude implícitamente a su odioso personaje: Thomas Gradgrind. Sobre este particular, sobre esta controversia agria, pueden ver lo que he ido escribiendo desde tiempo atrás: en 2008 y 2009. No me pregunten qué pienso y la posición por la que me decanto. Está claro. Aludo también a Thomas Gradgrind. Hagamos un flasback, ordenando los datos.

2.-En Héroes alfabéticos (Valencia, PUV, 2008), págs. 118-119:

 “…¿Por qué convertir esa gesta en una hazaña, una hazaña menor equiparable a lo sucedido en Salamina muchos siglos atrás? ¿Por qué siempre hay que buscar a un pelotón de soldados de estirpe simbólica que, al final, salve la civilización? Arcadi Espada le reprochaba en Diarios (2002) que el Javier Cercas periodista se dejara ganar por el Cercas novelista para, al final, dar la voz al “Javier Cercas” de la ficción: ¿para qué rastrear la realidad si la respuesta ya estaba en la cabeza misma del autor? Espada, en fin, le exigía un respeto y una fidelidad al concepto de lo real que el novelista no cumplía. ¿Estaba en lo cierto? Algunas palabras que ya estaban en el prólogo de Relatos reales podemos tomarlas hoy como una respuesta anticipada: “no ha faltado entre ellos [los periodistas] quien, supongo que espoleado por un saludable pero arriesgado prurito de llevar la contraria por sistema, o simplemente porque carece de imaginación, se ha dedicado a denunciar las maldades de la imaginación, peligrosísima operación que, a lo que entiendo, nadie puede ejecutar sin envilecerse un poco”. No sé.

“En realidad, más que un atentado contra la realidad, cosa que efectivamente comete –como todo novelista–, Cercas corría con esta historia otro riesgo más acuciante: el riesgo de la voz enfática, el peligro de aportar demasiado empaque, un sobrante de gravedad. Como admitía en el mismo prólogo de Relatos reales, lo que le salvaba, aquello que le permitía seguir escribiendo sin hundirse en la vergüenza del predicador o en la impostación de tantos es “el humor y, me parece que en menor medida, un cierto sentimentalismo en sordina”. Esto es, de lo que se trata es de ironizar sobre sí mismo desnudando una parte de las emociones, sin tomarse tan en serio como otros impugnadores hacen. Pues bien, en eso mismo le seguiremos como lectores: buscando el secreto esencial con buen humor…”

3.-En Los archivos, 6 de enero de 2009:

 “…Arcadi Espada –el periodista que está aquí, a la derecha– lo explica de manera rotunda en su último libro: Periodismo práctico (2008). Si le quitamos los aspavientos, a Espada no le falta razón. Cita a James Boswell: “Uno ha de quitarse de la cabeza la imaginación (como quien achica el agua de un bote) con el fin de dar una narración auténtica”.  Y completa Espada: “La imagen de la cabeza como un bote, por donde se filtra constantemente el agua de la imaginación, es comprensible para cualquiera que haya intentado escribir un solo párrafo veraz. El agua, además, llena el bote insidiosa y lentamente, y la tarea del escritor faction es advertirlo antes de que la narración acabe en naufragio. La imaginación se presenta siempre bajo una forma salvadora, y es cierto que suele resolver los nudos que impiden acabar una frase o un fragmento. Pero los efectos secundarios se acumulan y, en efecto, el bote acaba por hundirse”.

“Pero, precisamente pero…: Espada generaliza al considerar que la literatura ha tenido un efecto nefasto sobre el periodismo. Y yerra al considerar que la literatura nada tiene que ver con la investigación. ”Entre los temibles riesgos del reportaje está el de convertir a los hombres en personajes”, dice Espada. “Sobre todo por la capacidad que inmediatamente adquiere un personaje de hablar y comportarse en razón de estereotipos”, añade. Releamos esas frases.

“Es probable que Arcadi Espada haya tenido malas experiencias al leer novelas. Que no le hayan servido para documentar exactamente el mundo, que los personajes de esas obras hablen o se comporten como estereotipos (es decir, según modelos previsibles), no significa que todas las novelas sean así. La conversión de una persona en personaje no implica su reducción o su simplificación. La gran literatura, incluso la gran literatura de ficción a la que tan reacio es Espada, entraña complejidad y un rastreo documental nada facilón. Que ciertos periodistas no sepan qué hacer con los personajes, que sean incapaces de trazar sus perfiles, que se inventen lo que ignoran…, no es problema de los novelistas, sino de esos reporteros perezosos. Resulta extraño tener que repetir esto”.    

Leer más en : https://justoserna.wordpress.com/2009/01/06/personajes/

4. -En Los archivos, 6 de abril de 2009 :

“La realidad. ¿Cuáles son las relaciones que se dan entre novela e historia, entre realidad y ficción, entre hechos e imaginación? La pregunta ha sido mil veces planteada y la respuesta no es sencilla. La buena ficción de un novelista ayuda a entender mejor las cosas que verdaderamente acaecen. Y la crónica esmerada de un reportero puede ser literatura sin realidad. No hay soluciones sencillas. Algunos creen que sí. Por ejemplo, Arcadi Espada, un periodista que lucha denoda y genéricamente contra el tóxico de la literatura o la imaginación. Lo real ha de ser descrito sin añadidos ni afeites. Lo real ha de ser presentado tal cual. Así se expresa en su Periodismo práctico (2008). Por eso, no extrañará que tome a Javier Cercas como el epítome de ese mal que denuncia, alguien que mezcla a sabiendas lo real y lo imaginado cuando se ocupa, por ejemplo, de la Guerra Civil. Para Espada “una novela es mucho más barata que un gran reportaje”. Es ésta una afirmación dudosa.

“Una gran novela exige enormes dispendios: gastar la vida para recrear lo real, por ejemplo. Y una crónica requiere el esfuerzo de la imaginación controlada, prudente, si no quiere ser un calco embustero. Estoy leyendo a Javier Cercas: en su Anatomía de un instante (2009) –que dedica al 23-F– se plantea estas mismas cosas en su reflexión inicial y, desde luego, aborda qué tipo libro está escribiendo, a qué género adscribirlo: si una crónica o una novela, si un relato real o una narración con su parte imaginaria. Cercas se pregunta cuál es la fórmula que adopta: cuál es el relato que prefiere para contarnos hechos reales.

“Lo real no es sólo lo que el periodista puede documentar, como empeñosamente nos dice Espada. También es aquello que no se consumó pero que estuvo alumbrándose en la imaginación de la gente. Habrá que conjeturarlo, pues. Difícilmente podrá hacerse un gran reportaje sobre lo que no fue efectivo. Pero aquello que no fue efectivo también tuvo su trascendencia real, su efecto. Otra cosa bien distinta es la pereza del periodista que para evitar el esfuerzo documental rellena con novelerías. Y otra cosa diferente es la habilidad del novelista que observa y recrea verosímilmente lo documentado”. 

Leer más en: https://justoserna.wordpress.com/2009/04/06/el-relato-preferido/

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