Glosas

Blog enlazado por El País (Comunidad Valenciana)

Uno. La escritura te rebaja: lo que glosas es aquello a lo que llegas; y lo que plasmas es siempre inferior a lo que esperas. Es como impartir clase o dar una conferencia: no es que decepciones; es que te decepcionas.

Dos. Dice Carlos Castilla del Pino: “Lo peor del pelma no es que no haga perder nuestro tiempo. Es que nos lo hace perder a su manera”. O en otros términos, también de Castilla del Pino: “Ante la discusión: lo primero, ¿tiene sentido o no lo tiene?; y lo segundo, ¿es nuestro interlocutor un discutidor que merezca la pena? Si no se dan estas dos condiciones, hay una tercera cosa que hacer: no discutir”.

Tres. Indicaba Joan Fuster: “Un intelectual honesto empieza por escribir una frase. El resto de su obra no será sino un proceso de rectificaciones de lo que escribió el primer día”.

Cuatro. Un día tomé un taxi. Mediada la carrera, el vehículo se detuvo. Había un gran atasco. “¿Sabe qué haría yo ahora?”, me interrogó el taxista. “¿Qué?”, le respondí con cansancio y amabilidad. “Asfaltaría y empezaría de nuevo”. Esa contestación me angustió. “¿Y nosotros…, nosotros dónde quedaríamos? ¿Por encima o por debajo del asfalto?” Sin inmutarse, el taxista me cortó: “por encima, por supuesto”. Ayer, mientras empezaba a ordenar mi despacho de la Facultad, rompí y deseché papeles viejos. Tenía la impresión de estar asfaltando.

Cinco. De la dificultad de dejar de ser joven… Durante años y años a Javier Marías se le llamó el Joven Marías, por oposición a su padre: Julián Marías. Por lo que parece, tal denominación fue cosa de Juan Benet. Ahora se cumplen cuarenta años de la publicación de la primera novela, Los dominios del lobo (1971). Con cuatro décadas de experiencia a sus espaldas, el Joven Marías ha dejado de serlo: el ciudadano Marías llegará a la sesentena el 20 de septiembre de 2011. Por su parte, Umberto Eco sólo suma treinta años como novelista. Fue en 1980 cuando apareció Il nome della rosa. Precisamente ahora aparece un volumen suyo que titula Confessions of a Young Novelist (2011), que yo he leído en la versión española. Son, en efecto, las Confesiones de un joven novelista: únicamente lleva tres décadas dedicándose al género. Está llegando a la madurez, pues: el 5 de enero de 2012 cumplirá ochenta y dos años.

Seis. Exígete y haz las cosas todo lo bien que puedas. No te conformes. Demuestra coraje. Esmérate en lo que sabes hacer y en lo que debes hacer. ¿Para qué hacer algunas cosas mal si otras las puedes hacer bien? ¿Para qué hacer las cosas mal si las puedes hacer bien? Oblígate y trabaja duro. O como dice Ken Bain: “Los niños pequeños que constantemente escuchan elogios dirigidos a la ‘persona’ (eres tan listo que lo has hecho bien) por contraposición a la ‘tarea’ (lo hiciste bien) es más probable que crean que la inteligencia es fija en lugar de que es posible mejorarla con el trabajo duro”. No temas cometer errores: no te persigas. Pero, sobre todo, no seas autoindulgente: no te consueles haciendo cualquier cosa o haciéndola de cualquier manera.

Continuará en otro post y con nueva sección homónima

13 comments

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  1. aleskander62

    Escribir es relatar historias o transcribir emociones y, al arreglar ese material escrito y montarlo o editarlo, como una obra audiovisual, cobra su aspecto de criatura.
    El conjunto de productos del autor, el cual se extraña al releer a sus hijos, conforma una manera de decir. Es lo curioso.
    Hay material que, sí, hay que tirar.

  2. Paco Fuster

    La cita de Fuster me ha hecho recordar – una vez más – otra cita de Oscar Wilde que he tenido omnipresente este verano, mientras corregía una y mil veces un par de textos que me han dado bastante trabajo. En teoría, lo que dijo Oscar Wilde fue algo parecido a esto:

    “Hoy he estado todo el día corrigiendo un poema. Por la mañana he añadido una coma. Y por la tarde la he quitado”.

    No tiene el calado del aforismo fusteriano, pero comparte ese referencia a la obsesión de quienes escriben a corregirse a sí mismos.

  3. David P.Montesinos

    1. No puede ser que Umberto Eco lleve solo treinta años de novelista, este dato no coincide para nada con mis sensaciones, o se equivoca usted con su dato o yo con mis sensaciones.

    2. La reasfaltación de su taxista me ha recordado a Renè Descartes, o a ciertas cosas que dice en el Discurso del método, donde sostengo que se explicitan las claves esenciales de la modernidad. Descartes se expresa continuamente en un lenguaje metafórico. Una de las imágenes más recurrentes de este tesoro intelectual es de tipo urbanístico. No habla de asfalto -es obvio, estamos en el XVII- pero sí rumia don Renato por la tentación de derribar todas las casas de una ciudad para edificarla de nuevo a partir de un patrón que diseñaría un solo hombre -al modo en que Dios diseñó el universo-. Explica que, de esta manera, todos los problemas que aparecen para la organización y la convivencia en su actualidad desaparecerían… Pero, como es racionalista pero no idiota, Descartes termina reconociendo que tal empresa es imposible, que no hay más remedio que reformar las ciudades a partir de lo que se ha venido haciendo desde que las fundaron, que al final es nuestro sistema de certezas lo único que podemos refundar por completo, y que, en definitiva, son los monstruos los que planean seriamente derribar enteritas las ciudades para volver a construirlas. (Los nazis por cierto lo hicieron en el viejo y bellísimo barrio judío de Praga, llamaron “higienismo urbano” a la bonita empresa)

    3. Ya sé que no les gusta el fútbol a los contertulios -se creen muy intelectuales todos, por lo visto- pero yo me lo paso bomba cada vez que leo a Javier Marías algún artículo sobre el particular. No son muy frecuentes, pero tiene dedicados un par a Mourinho que son impagables. Marías es una especie de madridista instalado en la melancolía, algo parecido a lo que pasa con Carlos Boyero. Esto del madridismo melancólico -que incluso, para chinchar, llega a insinuar que Guardiola y el actual Barça encarnan los valores éticos que el Real de Florentino Pérez ya ha olvidado- ha dejado algunas joyas literarias en los últimos tiempos, hasta el punto de haberse convertido en un subgénero. (Lean por favor sus artículos en El País “El triste que lo contamina todo” o “Un chamán de feria”)

    4. El mayor pelma que conozco es un tipo que vive en la misma finca que yo. He llegado a protagonizar episodios rocambolescos por escapar de él. Una vez me cogió en el patio con la defensa baja, yo regresaba de un largo día de trabajo agotador… NO tuvo piedad pese a mi evidente cara de fastidio, incluso me cogía de la solapa para que no me marchara… Ustedes no saben lo que yo he sufrido.

  4. jserna

    Permítanme contestar rápidamente a Profeballa, que me pregunta si es bueno el nuevo libro de Umberto Eco. Es un volumen que tiene mucho de memorias del novelista, de sus recursos y de sus trucos. Prácticamente todo el volumen es una introducción a sí mismo, a su obra, a sus ensayos y a sus novelas. Se permite el autoplagio y la ironía. La parte más interesante es aquella en la que habla de los personajes literarios (los suyos y los de otros novelistas), que ya habíamos leído en ‘Seis paseos por los bosques narrativos’ y en ‘Sobre la literatura’. Raramente, una página de Eco carece de interés. Se le ve como un escritor bulímico. Sin duda, está muy vivo pero tiene un miedo cerval al silencio. A la muerte. Quién no.

  5. Isabel Zarzuela

    Llevaba un par de meses deseando ver el estreno de ‘El árbol de la vida’ y, la verdad, no ha sido para tanto. Creo muy acertada parte de la descripción que ha hecho aleskander62: “investiga el lenguaje poético audiovisual”. Y eso de “investiga” que quede bien subrayado.

    Y utilizando un lenguaje simplón y muy rápidamente (me voy ya a trabajar), el cine, como cualquier otra rama del arte, si no nos dejamos llevar por razones puramente económicas para apreciarlo, o ‘te toca’ o ‘no te toca’. Alguien dijo en este blog cuando tratábamos la poesía de Miguel Veyrat que “le ponía mal cuerpo”. A eso me refiero.

    ‘El ábol de la vida’ sólo me ha rozado, y por los pelos.

    PS. Doña R., no he leído ‘Todas las almas’. Pero todo se andará…

  6. jserna

    Sr. Montesinos, ¿y qué dirá Javier Marías de todo esto? Me refiero a la derrota del Real Madrid ante el Levante U.D. Me refiero a qué dirá de José Mourinho. Mientras el Barcelona despega y el Valencia mantiene un tono batallador, el Real Madrid lleva camino no de perder, sino de perderse. Todo ello inspirado por su entrenador.

  7. jserna

    1. Sra. Zarzuela. No he visto ‘El árbol de la vida’ (2011), de Terrence Malick. Pero en casa tenemos el propósito de ir a verla. Hace meses, mi hijo mayor la vio en París con sus amigos –todos ellos desgustadores de buen cine– y salieron decepcionados. No sé. Habrá que verla para confirmar o desmentir juicios tan opuestos…

    2. aleskander62 habla usted de “cine lírico”. Quizá lo sea, pero esas etiquetas me dan miedo, las use Carlos Boyero o un amigo: tras la proclamada poesía de un film no son infrecuentes la ampulosidad, el énfasis, el esteticismo… Lo dicho: habrá que verla.

    3. Como habrá que ver ‘No habrá paz para los malvados’ (2011), de Enrique Urbizu. Sale un José Coronado que da miedo, encarna a un poli llamado Santos Trinidad. A Urbizu le debo horas de entretenimiento y le debo algo más. Él y Ricardo Franco son los únicos directores que últimamente me han hecho soportar y finalmente admirar a Antonio Resines. Fue en ‘La buena estrella’ (1997), de Franco; y fue en ‘La Caja 507’ (2002), de Urbizu: en ambas películas Resines deja de hacer de sí mismo para encarnar el papel de un hombre desgraciado y triste. Por cierto, Ricardo Franco –ya fallecido– era primo de Javier Marías.

  8. David P.Montesinos

    Comparto las impresiones de Justo sobre Urbizu, su técnica expositiva es musculosa, y el mundo al que nos remite es duro y despiadado pero no amoral, en ningún caso se nos abandona a la cómoda neutralidad de los espectáculos violentos y supuestamente deconstructivos del estilo Tarantino. También creo, como Boyero, que “La vida mancha” es uno de los relatos más profundos y certeros que ha ofrecido el cine español en los últimos tiempos. (Que Boyero te elogie debe dejarte un cuerpo rarísimo, por cierto)

    Y ahora voy a lo importante, dado que el blogger tiene la maldad de convocarme a ello. Con Mourinho y el Real Madrid de Florentino Pérez me pasa lo mismo que con Aznar, que me disgustan tanto que terminan consiguiendo reclamar mi atención. Miren, Mourinho es uno de estos tipos a los que pegaban en el recreo los abusones y que, de mayor, cuando con indudable mérito, ha escalado las cimas del poder, ha optado por ejercer del tipo duro que siempre deseó ser. Por eso lanza a sus huestes futbolísticas a intimidar a los contrarios, por eso “holiganiza” a los sectores más sugestionables del entorno mediático y social del madridismo. Mourinho, fiel a una vieja estrategia del fascismo, ha conseguido implantar en el alma del fanático la idea de que la suya es una causa perseguida, que el Madrid está rodeado de envidiosos que pasan sus días y sus noches conspirando para destruirlo.

    Si los demás no entran en ese juego, por ejemplo el Barça de Guardiola, entonces es que son unos “hipócritas”, un calificativo que Mou utiliza obsesivamente, en parte porque no entiende bien su significado, y en parte porque, como todos los que carecen de un mapa moral, no concibe que los fines de los demás no sean idénticos a los suyos. Si por ejemplo Guardiola no parece vivir instalado en el principio de que “todo vale con tal de ganar”, entonces es que es un falso, pues Mou no concibe que los demás seres humanos no sean como él.

    Lo que le pasó ayer al Real Madrid en el campo del equipo más pobre de Primera División es simplemente que le perdió la soberbia. Unos días antes Cristiano Ronaldo certificó la teoría de la persecución arguyendo que a él le pegan patadas -con la supuesta y mal intencionada aquiescencia arbitral- porque es “guapo, rico y gran futbolista”. Pues bien, los sin duda envidiosos y modestos jugadores del Levante tienen algo que se tiene más cuando uno no es guapo ni rico: el coraje. El problema de quienes van de malotes por el mundo es que de vez en cuando te sale al paso alguien que es más duro que tú.

    Por cierto, lean la entrevista de EPS a Jorge Valdano de este fin de semana. Siempre merece la pena leer a este tío.

  9. jserna

    Aún tengo pendiente dos películas (entre otras). La de ‘El árbol de la vida‘ y la de ‘No habrá paz para los malvados‘. La de Urbizu, antes. ¿Me aburriré con ‘El árbol de la vida‘?

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