El artista anteriormente llamado Camilo Sesto

Ayer sábado, haciendo zapping, fui a parar al programa de María Teresa Campos. Por si lo ignoran, dicha emisión es básicamente una práctica semanal de nostalgia.

Viejas glorias reaparecen, algunas para tener su últimos quince minutos de gloria; y otras para que se les dé la oportunidad que nunca tuvieron; la de actuar en televisión en horario de máxima audiencia.

Y todo ello acompañadas por dos clásicas del periodismo cordial: María Teresa y su prometedora hija Terelu, de la que esperamos momentos de gloria venidera.

Fue entonces cuando lo vi, vi su rostro, su rigidez facial, la inexpresividad demente de sus ojos, el parecido con Bárbara Rey, con Carmen Lomana, etcétera. El botóx los hermana, solapa sus caras e hincha sus mejillas. Todo ello para hacernos creer que no pasa el tiempo, que milagrosamente se conservan, que la vida les ha respetado.

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En ese momento, cuando lo está viendo, ningún humano me rodeaba: sólo Teo bosteza mientras veía la pequeña pantalla. Sentí una soledad profunda ante las grandes preguntas que se formula el ser humano.

Quité la voz. El efecto fue aún mayor y terrorífico: tenía la impresión de estar contemplando una figura tosca de un museo de cera. El miedo aumentó. Desde pequeñito he padecido terror y sudores fríos ante la sola mención del Museo londinense de Madame Tussaud.

Lo he visitado de adulto (a pesar del precio disuasoria de la entrada), pero el espanto continúa. Las figuras son replicantes con vida que simplemente disimulan. Desentumecen sus músculos cuando los últimos parroquianos abandonamos las salas.

Entonces, la pregunta es: ¿de qué museo de los horrores ha salido la réplica de Camilo Sesto? ¿Del museo de Madrid, en donde compartiría techo con Leonorin, la hija de los reyes?

Hay un día en la vida de un varón adulto en que te quedas sorprendido y disgustado: te pasas toda la existencia alejándote del padre, de su rostro antipático o previsible, para descubrir que la cuarentena te ha devuelto su cara. Es la que se refleja en espejo del baño.

¿Qué rostro se refleja en el espejo del artista anteriormente llamado Camilo Sesto? ¿Carmen Lomana? Pero Carmen Lomana es una réplica de un modelo arruinado por el bótox. ¿Entonces dónde está el autor de ‘Melina’? ¿Quizá escondido bajo una capa de sedimentos, de desechos y de piel muerta?

3 comments

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  1. luispereiro59

    Querido profesor: fui alumno tuyo no hace mucho, y, la verdad, me causaba pudor comentar algo tuyo; pero digamos que me he hecho mayor, o desvergonzado, o irreverente, o simplemente crítico -como tú trataste de inculcarme-; por eso me he puesto frente al teclado y dejo mi comentario. Estoy totalmente de acuerdo contigo respecto a lo de Camilo, incluso lo de la canción “Melina” podría pasarlo porque no es un mal tema, pero ni mucho menos el mejor. Yo comprendo que lo has mencionado por las connotaciones ideológicas (Melina Mercuri fue ministra de cultura del PASOK), pero te aseguro- y no es una opinión mía, que Camilo tiene, al menos, diez temas con mayor calidad que el referido. No obstante, lo que más me ha dolido es lo de <>. Yo no sé si tienes una amistad tan grande con nuestro Jefe de Estado que te permite tal familiaridad -en ese caso te presento mis más humildes excusas-. En caso contrario -que es lo más probable- no comprendo por qué una filiación ideológica o una determinada querencia sobre la forma que debe tener la más alta jefatura, permite a los individuos -incluso a los catedráticos de Historia-, a no ser, al menos, correcto en las formas. Ya sé que existe lo de la libertad de expresión (estoy haciendo uso de ella), y que tienes derecho a expresarte como mejor te venga en gana, pero, sinceramente, no me esperaba esto de ti. Leonor de Borbón, como ser humano no es más ni menos que tú o que yo, pero como heredera al trono, como posible futura Jefa de Estado, como poseedora de la máxima representación de un concepto llamado España (posiblemente <> según el ínclito Zapatero), pero todavía válido mientras no llegue la República o vete a saber qué, merece el respeto de, al menos, colocar delante del diminutivo eso de princesa, infanta o lo que mejor convenga. Por si te interesa he abierto un blog con el título de “ellliriblau. wordpress.com”

  2. luispereiro59

    P.D. Cuando he comprobado cómo ha llegado mi comentario, me he dado cuenta de que una frase no se ha transferido correctamente en la novena línea. Debe decir No obstante, lo que más me ha dolido es lo de “Leonorín”. Nada más, un saludo, Manuel.

  3. luispereiro59

    P.D. Esto de las comillas es un rollo; en la cuarta línea empezando por abajo, debe decir: (posiblemente “discutido y discutible” según el ínclito Zapatero.

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