Días atrás, una estudiante de periodismo me preguntaba… que cómo se hace un artículo, que cuáles son los trucos de que nos servimos quienes escribimos un texto periodístico. No era la primera vez que se me formulaba una cuestión sobre el periodismo de opinión, que es el que modestamente practico. Imparto clases de Historia del mundo actual en la licenciatura de Periodismo, y no es infrecuente que a mi tutoría acudan futuros reporteros, documentalistas, qué sé yo, interesándose por lo que hago. Por los motivos de actualidad de que me valgo, por la opinión que difundo y por los trucos de que me sirvo. La actualidad te da motivos para informarte y enjuiciar, para hacer un escrutinio de lo que ves o crees ver. La opinión ha de ser sensata, razonada, con lógica suficiente en un espacio breve (en este caso de tres mil quinientos caracteres). ¿Y los trucos? Son pequeños ardides, pero no trucos exactamente. No hay gran misterio. Primer hecho consumado, de ahora mismo: comienza hoy mi nueva colaboración en El País (miércoles sí; miércoles no). Se titula «Paracaidistas«. En Valencia estamos en guerra, en guerra metafórica, que no meteórica. Parece inevitable que el Partido Popular emplee un lenguaje bélico: la lucha política se concibe como un juego de suma cero y, por tanto, un terreno ganado es terreno arrebatado al adversario. Además, José Luis Rodríguez Zapatero es un excelente enemigo, un oponente operativo que nos sirve para aunarnos. Lo tenemos lejos, nos hace daño y sus representantes locales son una suerte de traidores: un día y otro también, ésa es la retórica del PPCV. En toda guerra hay villanos que derribar. Zapatero es uno de ellos. Menos mal… Si es posible hay que analizar con algo de ingenio el estado de la politica local, esa banalización creciente. Ese estado remite a un contexto más amplio y, sobre todo, puede abordarse con recursos culturales más o menos sofisticados. Brevemente, con intención y con el mayor esmero posible. No me pidan, encima, que me rinda…
Segundo hecho consumado: me desprendo definitivamente de la redacción del volumen que editamos Anaclet Pons y yo sobre Antonio Gramsci. Es un libro-antología concebido a partir de los Cuadernos de la cárcel: esos apuntes que Gramsci anotara entre 1929 y 1935, mientras su vida se consumía en las prisiones mussolinianas. Lo titulamos ¿Qué es la cultura popular?, como ya he dicho aquí, y reúne las páginas más sobresalientes de un comunista intempestivo. Quiero decir, de un marxista que supo y pudo alejarse de la ortodoxia de su tiempo; que supo y pudo observar sin desdén la cultura popular, sus manifestaciones, sus difusiones, sus efectos. Parece mentira, pero una parte de lo que nos pasa –la construcción de la realidad por los mass media— la anticipó Gramsci en lejana fecha y con recursos académicos modestos.
Tercer hecho consumado, también hoy entrego las segundas pruebas de mi libro Héroes alfabéticos. Por que hay que leer novelas. O cómo disfrutar leyendo para luego reescribir con el ensayo lo que yo jamás seré capaz de idear con el relato. Las novelas nos proporcionan experiencias irrepetibles de personajes que se nos asemejan. Son los héroes alfabéticos que pueblan este libro. Que sean eso, personajes, no les resta contento, dolor o inquietud y, sin duda, nos muestran qué deseamos o padecemos los humanos. El libro ya es definitivo: es incorregible, pues el editor da por cerrado el proceso de revisión. Menos mal que lo mejoran las ilustraciones de Monigote. En cubierta, por ejemplo, aparece una caricatura-viñeta de Frankenstein muy tierna en la que adivino los ojos de Boris Karloff.
Cuarto hecho consumado: ayer recibí los primeros ejemplares de Pasajes. Revista de pensamiento contemporáneo, en concreto de su número 27, que Anaclet Pons y yo hemos coordinado bajo el título de «Internet, libros y cultura digital». Dirige la publicación Pedro Ruiz Torres y edita la Fundación Cañada Blanch. No hay vuelta atrás. Repaso su índice, en el que incluyo quienes escriben sobre Internet y sobre otros dominios culturales: Robert Darnton, Julia Puig, Manuel Talens, Paul Mathias, Javier Echeverría, José Manuel Sánchez Ron, Álex Matas, Mario Amorós, José Luis Moreno Pestaña, Francisco Fernández Buey y Francisco Fuster, aparte de Anaclet Pons y yo. Insisto: no hay vuelta atrás.
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Hemeroteca
JS, «Paracaidistas«, El País (Comunidad Valenciana), 1 de octubre de 2008.

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