Lecturas indigestas

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1. Lecturas indigestas… El azar ha querido que después de releer Cien años de soledad cayera en mis manos una obra escasa y escandalosa a la que hincarle el ojo. O, mejor dicho, siempre que me doy un festín glotón con lecturas edificantes y copiosas, me suelo  imponer una dieta de libros innecesarios, prescindibles pero no por ello aburridos. Leo la recomendación que, a este propósito, nos da Manuel Rodríguez Rivero en Abcd (el suplemento cultural de Abc):  “Se pregunta atinadamente el filósofo Miguel Morey (Pequeñas doctrinas de la soledad, Sextopiso) si vale la pena leer una sola vez un libro que no merece ser leído dos veces. Yo, con los años, he resuelto el dilema de modo ambiguo: no, si leyera sólo para mí; sí, en el caso de desdoblarme en crítico o comentarista de lo que se publica, qué remedio. Y, además, uno nunca sabe qué libro merece ser leído dos veces hasta que no lo ha hecho una primera. Y entonces ya es demasiado tarde”.

Convengo con Miguel Morey y con Rodríguez Rivero en que no todo libro merece ser leído dos veces, pero eso no significa que sólo sea válida la dieta de la excelencia, que por principio parece irrepetible. De vez en cuando hay que comer en un fast food o deleitarse con tapas o con raciones disfrutando de la modesta gastronomía. Igual que algunas veces hay que comer torpes platos para contrastar, para no olvidar lo que es la mala cocina, lo que es la pésima elaboración. Por analogía al fast food, algunos lo llaman el género de los libros-basura. Yo sería más preciso y rotularía esos volúmenes como obras de lectura rápida: rápidamente confeccionados, como una hamburguesa monda y lironda, podemos zampárnoslos en un santiamén. Hay que evitar –eso sí– que nos intoxiquen, que nos sienten mal o, en el peor de los casos, que acaben pervitiéndonos…

He leído en pocos días 100 personajes que hunden España, de Curri Valenzuela. No les recomiendo su lectura: puede producir malas digestiones, dada la mezcla de ingredientes sin criterio (de un lado, los buenos; del otro, los malos…); puede dañar el metabolismo a consecuencia del descuido de su prosa, con tropezones indigestos (entre otros, el persistente uso del verbo cesar como si de un transitivo se tratara); puede provocar intoxicación, en fin…  Se subtitula De Zapatero a los hombres que visten de negro. La autora es una periodista de largo recorrido que ha ido a parar a Telemadrid, cadena en la que dirige Alto y Claro, un debate político. Sólo ha escrito un libro: éste. Yo he querido rendirle homenaje a quien ha realizado tan ímprobo esfuerzo y, por eso, lo he leído. No comprendo por qué no había escrito ningún libro hasta la fecha si su experiencia de reportera empieza en los años setenta. ¿No tenía nada que decir? Pero comprendo menos que, una vez decidida, haya escrito este plato tan descuidado. Uno no está varias décadas acumulando experiencias para después perpetrar unas páginas tan anémicas y nocivas.

La verdad es que el libro resulta estomagante, indigesto y ni siquiera es involuntariamente divertido (como los volúmenes de Jiménez Losantos o de Ignacio Villa).  Es un repertorio de tapas…, digo de viñetas: rápidos esbozos de cien personajes que, a juicio de la autora, hunden España. Si hacen tal cosa, entonces es que son explícita o implícitamente antiespañoles: gentes dedicadas a destruir el país. Imaginemos que eso sea cierto –digo: imaginemos que haya gente expresamente dedicada a hundir España–, entonces el volumen debería establecer una jerarquía del mal, ¿no es cierto? No es lo mismo quien hunde su país por ser atolondrado e irreflexivo que quien lo hunde por antipatriotismo convicto y confeso. Uno de los problemas de Curri Valenzuela es que no establece ni la jerarquía ni la graduación ni el criterio del antipatriotismo, cosa que le da un sentido completamente arbitrario a su lista. En ella caben desde Rodríguez Zapatero hasta Manolo Escobar, desde Los del Río hasta Josu Ternera. Podría reproducirles pasajes absolutamente banales de esas viñetas, pero me costaría un esfuerzo suplementario. Ya he hecho bastante: no les pido que compren el volumen. Porque, en efecto, no se puede comprar un libro en el que la autora dice: “por último, he intentado retratar brevemente a estos 100 personajes que creo que están tratando de hundir España sin amargura y sin acritud. Porque ése no es mi estilo. Y porque sé que por cada uno de estos cien hay otros cien personajes que todos los días trabajan para salvar a España. Pienso que soy uno de ellos. Y espero que todos nosotros ganemos al final. Somos más y mejores y, además, nos lo merecemos. España es un gran país”.

Así es: no puedes comprar un libro cuyo prólogo acaba de ese modo, con esa primera frase tan mal redactada. La ambigüedad del sentido hace creer que los que obran “sin amargura y sin acritud” son quienes hunden España.   No se puede recomendar una obra que divide el país entre los que salvan y los que hunden: es sectarismo extremo. No se puede alentar su adquisición, no. Y, sin embargo, el volumen que yo tengo en mis manos va ya por la tercera edición: supongo que las ventas obedecerán al influjo mediático de Telemadrid y también al extremismo verbal que se ha impuesto en ciertos sectores de la España irritada, cuyo poder adquisitivo les permite comprar entera la biblioteca del buen patriota. En todo caso, yo no he comprado el libro. He hecho de lector gorrón, que decía Groucho Marx. En mi querida librería me consienten estas cosas: saben que tengo un gusto pervertido que me hace intoxicarme breve y frecuentemente con lecturas venenosas. Por eso, me administran gratuita y periódicamente mi dosis de tóxico. Si a pesar de mis palabras, ustedes tienen interés en hincarle el diente, hagan como Groucho, ejerzan de lectores gorrones: acudan a unos grandes almacenes y ojéenlo… Después tómense bicarbonato.

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2. Lecturas bien aprovechables (11 de julio de 2007):

Ralf Dahrendorf, Premio Príncipe de Asturias.

-La crónica de Efe en Levante-EMV y en El País.

Mi primer artículo en Levante-EMV fue sobre Ralf Dahrendorf

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  1. Marisa Bou

    Permíteme que me libre de los tóxicos, pues confío tanto en tu opinión, que me basta con tu reseña para saber qué no debo leer, ni siquiera ejerciendo de lector gorrón: me da mucho “corte” leer algo que no he pagado o no me ha prestado un buen amigo. Si bien es verdad que el nombre de la autora ya me prevenía contra la toxicidad del texto.

  2. David P. Montesinos

    Yo creo que estos libros no sólo son leídos masivamente por manipulación mediática, aunque sin duda los media haga muchos por convertir a un necio en estrella. La mayoría de las personas somos intelectualmente cómodas, nos gustan las recetas fáciles, los maniqueísmos. No consentimos al guionista del film que el malo gane, pero mucho menos estamos dispuestos a perdonarle que no nos diga antes quien es el malo, quien es el tipo con cuya destrucción debemos solazarnos.

    En una ocasión, tras una conferencia, alguien preguntó con cierta irritación a Sergio Sevilla por qué los filósofos se movían siempre en terrenos tan interrogativos y poco rotundos, como si nunca acabara de estar claro -cito textualmente al preguntador- “quién es el asesino y quién la víctima” . Sergio contestó que “el pensamiento sólo puede ser laberíntico porque la vida es laberíntica”. Por eso el libro que comentas es irremediablemente malo, pero malo de cojones, aunque sirve para hacer olvidar a algunos que nos debatimos en una realidad repleta de incertidumbre, una realidad que, justo cuando creemos empezar a entenderla, nos marea con nuevas sombras y multiplica los interrogantes; por eso es angustiosa y fascinante. Por eso es malo el libro que comentas.

    pdta: no dejes de contarnos algo de Gandía, de Allende… etc…

  3. Pedro

    Yo me pregunto para qué Serna lee libros como este. Si no es una pose, realmente se divierte leyendo estas cosas?

  4. Sara

    Marisa usted no se fie de J. Serna. Lo que nos propone es eso. Leer a pesar de las apariencias. Yo hare de lectora gorrona.

  5. Kant

    Bienhallados sean ustedes. Recién llegado de mi pequeño periplo latveriano, retomo mi presencia activa en el blog de don Justo, si uds. me lo admiten.
    Me permitirán que prescinda de comentario alguno sobre el contenido del libro que nos propone el Sr. Serna, no tengo su estómago. Pero sí quisiera invitarlos a jugar a algo que ya hemos practicado con anterioridad en este mismo foro: divertirnos analizando su cubierta… ¿Qué pensar de alguien que, una vez pasados los seis años, se reconoce a si misma como “Curri”?… Curri… por todos los dioses… Y dama de tan pintoresco mote ¿por qué lo escribe con falta de ortografía?… Si no sabe escribir ni eso ¿qué sabrá escribir?… ¿qué habrá perpetrado en las páginas de su obra?…
    La parte gráfica de la portada es, asimismo, para chuparse los dedos: no me negarán la acertadísima sucesión de fotos que enlazan al señor Zapatero con el señor Otegui usando como nudo al señor Almodóvar. Bien parecen, por este orden, el Mundo, la Carne y el Demonio, esos ¿o no? Con todo, la palma se la lleva el propio retrato de la autora: ignorando que tenía ante si una cámara digital posó como ante un daguerrotipo pues la señora luce una actitud tan anacrónica como las peroratas que arenga desde la televisión madrileña…
    Con todo, más que ella, un patético histrión, me preocupa quién la atiende y conforma su opinión a partir de sus estrambóticas ideas. Unas ideas que enlazan el integrismo nacionalista español con el integrismo católico cristiano: la sopa en que bulle y cunde la reacción nacional. El nacional catolicismo redivivo dentro de la ola de regresión en la que estamos instalados en Occidente.
    Y cuando hablamos de regresión, algún optimista – entre los que yo mismo me contaba – pensaba que, desaparecida la URSS, el reloj de la historia se ponía en hora allá por 1917. Y lo devenido después… ¡pelillos a la mar! Cuando nos enteramos que la noticia del “retorno de la misa en latín” es sólo el humo para enmascara la verdadera operación: enmendar el Concilio Vaticano II para reflotar el catecismo tridentino, vemos la dimensión de la operación: el XVIII es demasiado moderno para ellos, mejor si ubican su realidad ideológica en un mundo preilustrado, persecutor de la inteligencia y la libertad individual, enemigo declarado de las libertades públicas y civiles, obsesionados con su Verdad Única (su versión patria del Pensamiento Único): la Reaccionaria.
    ¿Exagero?… Estuve viajando este último par de semanas, ya lo saben, en dicho plazo, tres muestras que me vienen a la cabeza: (1) el Tribunal Supremo de los EEUU ha derogado la ley de discriminación positiva para los negros en las escuelas públicas estadounidenses medida tomada, justo, la misma semana en que – dos días antes – el Ku Flux Klan se presenta públicamente reconstituido; (2) el Foro de Asociaciones de la Familia y la Conferencia Episcopal de Italia convocaron una manifestación multitudinaria que contó, entre otros, con tres ministros del gobierno del Sr. Prodi, uno de los cuales ¡¡el de Justicia!! se declaró públicamente “güelfo” durante la toma de su cargo… leyeron bien, güelfo; y (3) lo comentado del señor Ratzinger y su Iglesia romana. No hará falta recordar los tres años que lleva el PP-FAES oponiéndose a todo lo que suponga libertad individual, de ciudadanía o de investigación científica.
    ¿Por qué será que sospecho que a Curri esas tres noticias la han alegrado vivamente?

  6. jserna

    Luis, los hombres que visten de negro son los ‘progres’. Inmunes a toda tentación, los atavíos que gastan carecen de vida y, por tanto, no pueden –no saben– ponerse un ‘polito’ rosa o pistacho. ¿Usted se imagina un ensayo político que acabara así? Pues así acaba Curri Valenzuela. Estoy releyendo los ‘Ensayos’ de David Hume (en realidad, Home) y estoy leyendo ‘De mi propia vida’, también de David Hume (que me regaló el señor ‘Kant’: gracias…). ¿Usted cree que todo pertenece al mismo género, al ensayo?

  7. marPoP

    Saludos PoP tras un breve letargo! no voy a decir eso de “casualmente cayó dicho libro en mis manos” para no inculparme, jaja, sino que en una librería andaba yo divagando y cone se título quién no iba a echarle un vistazo???jajaja, y más aún al ver el nombre de la autora…qué fuerte, aún tengo su imagen cuando en medio de un debate televisivo quiso eludir unos pitidos que se oían en el estudio de una manifestación…
    Auf Wiedersehen!

  8. Kant

    Gracias por la bienvenida, don Jaime, y de nada, don Justo, por el librito.

    Un par de cosillas antes de irme a cenar: señora Bou, hágale caso a doña Sara y al Groucho traído por el señor Serna, de verdad.

    Don David, le veo a ud. cada día más díscolo ¿cree, de verdad, necesaria esa cita testicular para reafirmar su idea? ¡Hombre! dice ud. cosas interesantísimas y, de repente, este borrón machista…

    Verá, don Pedro, en mi caso y con algunos autores – Ricardo de la Cierva, Pío Moa, Vizcaíno Casas – previamente vacunado contra la estulticia y ubicados en el rincón de mi cerebro que corresponde la trata de sinvergüenzas, me he partido de risa leyenda sus delirantes desatinos. Así que no sé don Justo pero yo sí. De hecho, su escepticismo me está haciendo replantear mi propia opinión sobre el libro de doña Curri y estoy por sumarme a la antedicha recomendación de doña Sara pero aplicármela a mí mismo: creo que volveré a delinquir, inspirado por Marx… Groucho, digo.

    Lo dicho, me voy a cenar. Tengan también buen yantar nocturno vuecencias.

  9. Paco Fuster

    Antes de descender “ad infernos” para opinar sobre el libro de Curri quiero expresar mi alegría no disimulada por la reaparición en esta bitácora de dos buenos amigos.

    Empezando por orden cronológico en los comentarios, me congratula ver que David P.Montesinos ha decidido regresar como el “hijo pródigo” que vuelve a su hogar. Me parece, ahora que estamos en época de fichajes, un refuerzo de lujo para la próxima temporada y lo que queda de esta. Al leer tu alusión al preguntador de la conferencia y su distinción maniquea entre “asesino y víctima”, me ha venido a la memoria un texto de Justo (http://blogs.epi.es/jserna/2006/10/20/el-nombre-del-asesino/) en que hablaba de Giovanni Levi – yo creía que era Ginzburg y me he tirado veinte minutos buscándolo – y su teoria según la cual, los historiadores tenemos ventaja – Levi decía que era un problema – porque conocemos de antemano el nombre del asesino. A diferencia del filósofo, el historiador conoce el desenlace final y por tanto sabe en cada historia, quienes son los buenos y quienes los malos. El historiador conoce el contexto pero también el juicio posterior de los hechos emitido por ese “tribunal de la historia” encargado de encumbrar – siempre “a toro pasado” y conociendo el desarrollo posterior de los hechos – a los vencedores y señalar a los vencidos.

    En segundo lugar, me reconforta igualmente y como no podía ser de otra forma, la vuelta del señor Kant, a quién considero quizás como mi mentor en este blog, por ser el quién más me animó a intervenir activamente. Durante su prolongada ausencia señor Kant, hemos intentado – y yo me incluyo – mantener el nivel en el debate. No sé si lo habremos logrado, pero que duda cabe que con usted en liza esto ya es otro cantar. Además, veo que viene con las fuerzas renovadas y con ganas de hablar, no esperaba menos de usted. Bienvenido igualmente.

    Ahora ya sí. Sobre el libro de Curri un par de cosas simplemente. Lógicamente ni lo he leído ni pienso. Pero me interrogo un porqué y le pregunto a Justo: ¿que han hecho las pobres hamburguesas del McDonald’s para merecer esa comparación? No hay color. Yo puestos a elegir entre un BigMac y el libro de Curri, me quedo sin dudarlo con el BigMac, donde va a parar.

    Ahora bien. Lo que si he leído esta tarde es un par de reseñas de la obra y no me quiero privar de constatar un frase memorable. En una entrevista que le han hecho en “periodistadigital.com”
    (http://blogs.periodistadigital.com/debatespd.php/2007/06/07/curri_valenzuela_zapatero_6546) nos da Curri la clave precisa, el argumento en que basa su argumentación del porqué se está hundiendo nuestra querida España. Aunque he puesto el enlace, les reproduzco textualmente esta perla: “El hecho de que Manolo Escobar no canta “Qué viva España” porque ya no se lleva, es un indicativo de que cómo está el país.”

    ¿Qué me dicen? Se podía sintetizar mejor la compleja realidad de nuestro país, yo creo que no. Es una verdad incuestionable la del “Qué viva España”. Es un argumento apodíctico que deja perplejos a los que hemos seguido recientemente el debate sobre el estado de la Nación, haciendo un esfuerzo innecesario por entender qué demonios está pasando en España. ¿Que ilusos hemos sido? ¿Cuán torpes hemos estado? Habría bastado con preguntarle a Manolo Escobar cual fue la última vez que entonó ese estribillo. Gracias Curri por abrirnos los ojos. Ya lo sabemos para la próxima.

  10. Pavlova

    Bienvenido, Señor Kant. Me uno, me solidarizo y me solazo con sus comentarios (los de casi todos ustedes) sobre esa señora que sólo he visto cuando se burlan de ella en Noche hache. No, yo tampoco tengo estómago para leer su libro y eso que tengo librería propia donde me sería facilísimo, pero es que, como no es La Casa del Libro, nos podemos permitir no tener los libros de Curri, aunque, por estar en el Barrio de Salamanca, nos han preguntado varias veces por él. No tengo estómago ni tiempo; ya soy yo muy mayor para permitirme esos desmanes, pero a mí me encanta Curri y su foto trasnochada con su traje rojo para que se vea lo moenna que es. A mí me gusta que Curri sea tan así, oye, chica y que se vuelva a decir la misa en latín y que objeten a la asignatura “manipuladora”. Yo prefiero que sean como son, sin disimulos.

    Curri, Curri. Me recuerda tanto a esas esquelas que yo veía para reírme en el ABC de las interminables tardes de sábado de casa de mis suegros: “Ilustrísima Señora Doña Fifí Álvarez de las Asturias Bohórquez, que falleció a los 92 años, confortada por los auxilios espirituales. Hija de María del Sagrado corazón. Esposa que fue…” Y, en los “Desconsolados”, lo primero, el Director Espiritual. Para finalizar con varios “Sus fieles”. Fifí, Curri, Matota, Pitita… hasta la tumba ¡ellas son así! ¿Se figuran lo bonita que será la esquela de Curri?

  11. Pavlova

    Ay, madre, no había leído lo de Manolo Escobar. Es que tiene razón Curri, ya nada es lo que era. Cuando alguien encuentra un ejemplo semejante, es que se merece una esquela en el ABC, al menos del número 4.

  12. luis quiñones

    Estimado Justo:
    No sólo mala digestión, sino indignación, me provocó la “sobrelectura” de esta obrita, que entrará de lleno en la historia de la infamia. Lo peor de todo no es que esta mente brillante escriba libros y alguien se los edite; lo peor con diferencia es que por su trabajo en Telemadrid cobra un sueldo que sale de nuestros impuesto; y el programita en cuestión, apenas tres cuartos de hora de telebasura, es buen reflejo de su estrechez intelectual y su parcialidad a costa del erario. En el fondo, la culpable resulta ser la presidenta Esperanza Aguirre, que prefiere el tortuoso machaconeo de su discurso en boca de Curri, a una televisión pública libre e imparcial.
    Por suerte, esta señora anda ahora de vacaciones, y los madrileños podemos descansar de ella, aunque el programa continúa en una especie de sosías femenino, que bien se podría identificar con un kilogramo de caspa.
    Querido Justo, y demás lectores. Esta señora es lo peor y si no se lo creen, conecten ustedes con el programita en cuestión.

    Un fuerte abrazo a todos, desde la playa.

  13. Kant

    Uf, gracias por la bienvenida al resto de contertulios que han ido sumando la suya a la de los primeros. Pero don Paco ¡en qué aprieto me pone ud.! ¡qué responsabilidad! De todas formas, aunque no he podido consultar el blog durante mi estancia en Latveria – que no es un lugar tan sombrío, señora Pavlova, de verdad – estoy seguro que el debate habrá estado a su lógica altura: la que da las propuestas siempre inteligentes y polémicas de don Justo y las aportaciones sanamente compensadas entre la fuerza y el empuje de los jóvenes contertulios y la reflexión y experiencia de los senectos. Es cierto que, a veces, entra algún “moscardón” pero incluso esos, son tan tiernos en su ignorancia que en nada desdicen el conjunto. Así, pues, no creo que mi ausencia fuera especialmente gravosa, al revés, es un placer para mi poder leerles pues, de hecho, los he extrañado.

    Volviendo sobre el tema del pozo de ñoñez que es doña Curri, aunque saliéndonos de la memez de su libro, quisiera hacer una apostilla sobre el comentario respecto a Manolo Escobar (me disculparán que no use el “don” para hablar de él pero me refiero a su nombre artístico, no personal). Puestos a pegarle vueltas a la cabeza con semejante anécdota, habría que recordarle a la autora que este verano volvemos a tener en danza otro de los grandes éxitos del maestro de El Egido: “Mi carro”. Versión revisada por El Koala en clave de “rock rural” (sic) e interpretada en un dúo imborrable para el acerbo del “paletismo” español por ambos camanduleros.¿Qué profundos pensamientos nos depara su letra releída en nuestro mundo postmoderno? ¿qué significados trascendentes puede tener ese retorno del carro robado (y encontrado finalmente… que en España son todos muy decentes, hasta los ladrones, ya saben)? ¿qué opinará doña Curri de este resurgir agro-racial?…

    Sigo, pues, en mis trece, viendo en este verano, el estrepitoso resurgir del nacional-catolicismo en España (la brecha abierta en el PP valenciano entre los “cristianos” o, con perdón, “mea pilas”, y los “liberales” se produce, precisamente, por eso, hace apenas diez días…). Un neo nacional-catolicismo preñado de irracionalidad, pensamiento vacuo, simulacros sociopolíticos por doquier y necios en estado prístino (ay… nuestra Curri…) y alentado por un Occidente en el que la Razón cada día tiene menos motivos para justificar su nombre.

    Si en verano estamos así, el otoño puede ser de fundamentalismos desatados e integrismos declarados sin vergüenza en todos los frentes. Parece como si tuviéramos un especial interés en ponerle gasolina a la hoguera, un empeño por desquiciarnos que el estío no parece serenar.

    Mal camino estamos tomando, mal camino…

  14. Paco Fuster

    Tranquilo señor Kant. No pretendía meterle presión, más bien al contrario. Era una bienvenida sincera. Un mero aviso para ver si estaba en forma o le pasaba factura su periplo latveriano; ya veo que sus facultades se mantienen intactas y viene con ganas. Estoy seguro de que estará a la altura de esa responsabilidad que usted intenta eludir.
    Durante su ausencia hemos mantenido el tono mejor o peor, lo único es que coincidió con la de otros “pesos pesados” como la señora Fuca y don Miguel Veyrat. Lástima que su regreso y el de David P. Montesinos coincidan casi con el cierre de la temporada. Espero que ambos nos honren con su presencia en la próxima, allá por septiembre o cuando Justo dicte.

    Su alusión a El Koala es oportuna, aunque es cierto que no es lo mismo el “Mi carro” que ese “Qué viva España” que reclama Curri, siendo ambos sendos éxitos incluidos por méritos propios en el “hit parade” de cualquier gasolinera de carretera que se precie. Sobre El Koala y otros “freaks” que se empeñan en deleitarnos año tras año, escuché hace un tiempo al periodista y crítico musical Carlos Tena, una opinión que me pareció genial para resumir la situación: “Este tipo de cantantes o artistas – decía Tena – hacen que Georgie Dan nos parezca Wagner”. Estoy de acuerdo con Tena. Puestos a elegir entre el “paletismo” español al que se refiere el señor Kant y Georgie Dan, me quedo con las elaboradas letras de este último, que por cierto este verano ha sacado nuevo tema cuyo madurado título es “Mecagüento” (sic). Supongo que ya lo conocen. Yo lo escuché el otro dia en TV3, pero la comlejidad y los matices semánticos de sus versos me impidieron memorizar si quiera una estrofa.

    Por cierto, he visto que Curri amenaza con una segunda entrega. ¡Y ahora no son 100 sino 200 los personajes que quiere glosar! (Durante la presentación de su libro, el pasado mes de mayo, la presentadora de “Alto y Claro”, anunció que en breve pensaba redactar otro listado, aunque en esta ocasión con “200 personajes magíficos que salvan España”). Nada, que ya se ha lanzado. Pero Curri, ¿qué hemos nosostros para merecer esto?

  15. jserna

    Quisiera agradecerles su fina ironía, su desparpajo sarcástico, más aún en un tema que se las trae: lo que Curri nos debe. Digo lo que Curri nos debe porque de todo esto lo más sorprendente no es la lista de los que hunden España, sino por qué esta periodista se ha demorado tres décadas antes de escribir un libro. Nos debía un libro, pues. Pero lo que también nos debía es el criterio de selección y jerarquía de los hundidores: no sólo por qué están los que están, sino también por qué figuran en el orden en que figuran. Todavía no me explico la prelación entre ellos. Supongo que producirá extrañeza verte el vigésimo octavo sin saber por qué.

  16. Arnau Gómez

    Le doy las gracias al Sr. Serna por avisar.No tengo tanto tiempo como para perderlo en libelos como el que nos advierte D. Justo, ni con canturreos en los que se exaltan a su carro y al corraliyo.Mi tiempo libre prefiero dedicarlo a otras lecturas,otras músicas menos raciales que las de Dña Curri, D. Manolo Escobar y D. Koala, a los que les doy un tratamiento que no entenderán,seguro,si leen este blog,que lo dudo.
    Y quisiera que me dijesen porque a cierta señoras gordas,de mediana edad y un tanto fachas, les da por vestirse de rojo.Porque encima, odian al Barça.

  17. jserna

    Estimados amigos, pensaba poner hoy un nuevo post sobre la Ciudadanía. He cambiado de idea. Lo haré mañana jueves, anunciando -precisamente- la mesa redonda que, en Gandía, compartiré con Marina Subirats y Fernando Delgado ese mismo día 12 de julio. Entre la Ciudadanía y la Educación para la ciudadanía, el espacio público anda revuelto y la opinión enfrentada… Espero acertar con el post, que de algún modo me servirá como base o reflexión de lo que pueda decir en Gandía.

  18. Kant

    Esto mío parece una cruzada para amargarles el veraneo… Les adjunto, eso sí, a guisa de post scriptum, quiero cesar ya en esta labor de difusor de malas noticias, un par de nuevas flores que este fructífero estío han brotado en Occidente.

    Una, el ministro del interior alemán propone públicamente la conculcación de los derechos civiles a los SOSPECHOSOS de terrorismo. Si esto ya de por si es demencial – aunque coherente con un gobierno conservador-socialdemócrata – la receta que propugna aplicar a los terroristas “demostrados” es, directamente, la de la “ejecución selectiva” esa finísima definición que han acuñado en Israel para soslayar el asesinato de una persona. Aunque no sé quién es peor, si los sionistas con su otro eufemismo “ajusticiamiento extrajudicial” o ese ministro que quiere que se cumpla su propuesta… ¡con el beneplácito de la ley!. Reconozcamos que el residual Partido Liberal alemán ha sido el primero en alzar la voz en contra pero, vaya, menuda vocecita ante quienes comienzan a tomar hechuras en Hugo Voss para volver a poner de moda la camisa parda…

    Dos, Londres recibe, acoge y comienza a preocuparse por su creciente cantidad, a los homosexuales polacos que están saliendo en desbandada de Polonia. Y es que la indudablemente democrática y europea Polonia, tras ceder su territorio para que la CIA torturase sin incómodos testigos, tras tensar hasta la crispación las relaciones de la Unión Europea con Rusia, tras recortar los derechos de la mujer cuanto ha podido, ahora, al grito de “queremos una familia normal” (así se expresaba ayer en Euronews el representante gubernamental polaco), ha abierto el acoso y derribo de los homosexuales. Y, el caso es queden estar haciéndolo bien porque ni la Casa Blanca, ni el Vaticano, ni la propia Unión han dicho esta boca es mía… ¡qué inspiración para el presidente Ahmadineyad!…

  19. Kant

    Ay, me precipité y escribí una cosa rara en el último párrafo, donde dice “(…) Y, el caso es queden estar haciéndolo bien (…)” debe decir “(…) Y, el caso es que deben estar haciéndolo bien (…)”. Perdon y bona nit.

  20. Pedro

    Salvo excepción las intervenciones del señor kant son interesantes. Y dice el señor Serna que mañana tratará de la ciudadania. Me interesa lo que dirá. Ya veremos. Y a ver lo que comenta el señor kant.

  21. Kant

    Incorregible, soy incorregible, lo reconozco. Les prometí que cejaría en mi empeño de darles noticias que corroboran el brutal giro que se ha declarado abiertamente este verano en todo Occidente – el estricto, el cristiano – y, sin embargo, visto que don Justo aún no ha puesto el nuevo “post” no puedo privarme de continuar en ello, ay…

    Y es que me desayuné con otra noticia de espanto: en la nueva Rusia, también democrática ella y, por demás, con su Iglesia Ortodoxa campando a sus anchas, el gobierno aprueba la “Ley contra el Extremismo”. Bueno, al fin y al cabo, es una medida lógica: saturada la legislación con medidas – inútiles – contra el Terrorismo – ese delito que sigo sin encontrar a nadie que me pueda definir de una manera unívoca e inconfundible – se pasa a su nivel inmediatamente anterior, el Extremismo. Parte de su legislación se limita a poner sobre el papel la práctica diaria de la FSB (antigua KGB… pero sin su abolengo, claro) y la otra parte reproduce la legislación española dispuesta para el caso específico vasco (aún no conozco el caso de que se aplicara nada parecido contra la extrema derecha… aunque sí contra los infelices “grapos”… pero no nos dispersemos). En otras palabras, por ley, en Rusia, ya no se puede cuestionar ningún elemento del poder político so pena de verse reducido a condición de reo. O sea, en Rusia desparece, por ley, el derecho de opinión, se reduce hasta lo ridículo el de publicación y reunión y se legaliza cualquier práctica vejatoria de los derechos individuales (secreto de correo y comunicaciones, de inviolabilidad de la morada, de asistencia letrada…).

    Supongo que el siguiente paso será la redacción de la “Ley de defensa contra la Radicalidad” a quien seguirá un breve “Decreto Ley de Salvación ante la Democracia” que culminará con la “Ley de Amor a la Dictadura”… y luego todos seremos muy felices custodiados, protegidos y resguardados por el Gran Hermano (el de verdad) ¡George Orwell, que campas por los Elíseos, protégenos del tumulto de los brutos!

    Ahora sí, me callo aunque sea comiéndome los puños, hasta que don Justo nos proponga el tema de la Ciudadanía. Y, eso, don Pedro, a ver qué digo yo… que llevo una racha…

  22. Paco Fuster

    Hombre señor Kant, me levanto para ver el nuevo post y veo que insiste usted en mantenernos informarnos, cosa que le agradecemos por otra parte; y aunque el tema se sale un poco del post (ya ni me acuerdo donde queda Curri…), es tan interesante el tema de las “libertades” en Rusia que tampoco me puedo privar de “meter baza”. Como quiera que dar mi opinión sobre este tema sería extenderme, les remito a todos a que lean el último libro sobre el tema (“Rusia en la era de Putin”) del mayor especialista a nivel nacional que conozco sobre Rusia, el profesor Carlos Taibo.
    A modo de adelanto (espero que a alguién le pique la curiosidad, porque ya digo que el libro merece la pena), les cuelgo en un post de “Hemeroteca” un texto de Taibo (para Kant y para quien le interese; ya tiene un año pero en el ya prefigura Taibo lo que ahora nos cuenta), precisamente sobre las tropelías cometidas en Rusia, en el marco de su relación con la Unión Europea y los Estados Unidos.

    Buenos dias a todos.

  23. Hemeroteca

    Carlos Taibo
    Intransigentes ante las tropelías
    Lunes, 16 de octubre de 2006.
    El asesinato de Anna Politkóvskaya —la ’muerte’, como prefieron calificarlo muchos diarios rusos— ha levantado entre nosotros una pasajera polvareda a la que corresponde prestar alguna atención. Sus responsables no son otros que algunos de los más eximios todólogos que inundan nuestros medios de comunicación. Adelantemos la explicación de que, como quiera que no es mucho lo que suelen saber sobre Rusia, nada de raro hay en que sus elucubraciones busquen caminos más generales.
    La parte más densa de esta indigesta polvareda la viene a configurar la sugerencia de que hay que ser cuidadosos en nuestras críticas ante lo que hacen Putin y los suyos, no vaya a ocurrir que, de lo contrario, contribuyamos a debilitar a Rusia y, de esta suerte, le demos aún más cartas a la omnipresente agresividad norteamericana. Mucho me temo que quienes tal tesis defienden viven un tanto fuera del mundo, por cuanto su consejo, con toda evidencia, ha sido ya suficientemente atendido: nuestros gobernantes —y pienso ahora en la patética Unión Europea de estos días— hace tiempo que ajustaron su conducta a la recomendación que nos ocupa, como lo testimonia el hecho de que, no contentos con mirar hacia otro lado cuando se escucha la palabra Chechenia, se muestren comúnmente arrobados en presencia de Putin, receptor de cariñosas palmadas en el hombro.
    Aunque uno tiene por fuerza que entender lo que estas buenas gentes reclaman —y naturalmente que hay que poner freno a la prepotencia sin límites que muestran, día sí y día también, los gobernantes norteamericanos del momento—, lo suyo es que dejemos claro desde el principio lo que a la postre significan sus reconvenciones: una desvalorización radical de las demandas de respeto de los derechos humanos, en adelante supeditadas, por lo que parece, a futuras contingencias geoestratégicas y presuntos derroteros de las relaciones internacionales. Semejante actitud configura en más de un sentido —no en todos, bien es cierto— un remedo de la política de Bush, empeñada en convencernos de que hay que sacrificar determinados valores y derechos para acabar con el terrorismo.
    Si lo anterior es suficientemente grave por sí solo, también lo es el hecho de que los todólogos que ahora me interesan parezcan víctimas de preocupantes olvidos. A su entender, y por lo que cabe colegir, Putin blande en Rusia un proyecto razonablemente afortunado que está produciendo ya los resultados apetecidos. Qué curioso es que, al amparo de un formidable ejercicio de censura, se esquive que el presidente ruso ha recogido sin cautelas un guante, el de la lucha contra el terror, que Bush le ofreció en 2001. Entre las querencias de Putin se aprecian sin disimulo el todo vale frente a ’los bandidos’, el coqueteo con los ataques preventivos y la franca aceptación de toda la parafernalia, incluidos ejercicios de obscena doble moral, que al respecto han desplegado los neoconservadores estadounidenses. La sintonía con el discurso oficial norteamericano es, en otras palabras, absoluta. Tanto que uno no puede sino sonreír, claro, cuando Bush amonesta a Putin por el delicado registro que Rusia muestra en materia de respeto de los derechos humanos.
    Se nos está vendiendo, por otra parte, un hilarante cuento de hadas que viene a señalar que Putin, autoritario o no, le ha devuelto estabilidad y fortaleza a su país. He repetido hasta la extenuación que los hechos —siempre los tercos hechos— invitan a recelar de tan tranquila percepción. Putin no ha enderezado un maltrecho Estado federal, no ha resuelto el contencioso checheno y es más que dudoso que haya aprovechado la bonanza económica que atraviesa su país —producto ante todo de la subida operada en los precios del petróleo— para dignificar el nivel de vida, muy precario, de la mayoría de sus conciudadanos. Ha respetado sin mayor quebranto, por lo demás, el capitalismo criminal trenzado en torno a un puñado de magnates que le han sacado buen provecho al expolio del sector público de la economía y que dan cuenta del vigor, en la Rusia contemporánea, de las miserias de la globalización que padecemos. Para que nada falte, y esto es acaso lo más importante, sólo una percepción muy extraviada permite alimentar la conclusión de que Rusia está sacando la cabeza en el escenario internacional. Qué pronto se olvida que, pese a la manifiesta indiferencia norteamericana, Moscú sigue mostrando una general sumisión a lo que la Casa Blanca impone, como lo certifican, en lugar singular, su dramática aquiescencia ante las agresiones militares estadounidenses en Afganistán e Iraq, o su no menos dramático silencio ante los desmanes de Israel. Aunque mucho me gustaría ver cómo Rusia se opone con reciedumbre a la política de Bush, hoy por hoy en los movimientos del Kremlin sólo se barruntan cobardía e intereses mezquinos.
    La sugerencia de que uno debe contenerse en sus críticas ante lo que hace la Rusia de Putin, para de esta forma no rebajar el peso de su candidatura como contestadora de la hegemonía norteamericana, pone por delante, en fin, determinados valores —así, la estabilidad y la integridad territorial de los Estados— que, al parecer, deben defenderse caiga quien caiga, aun a costa de apuntalar férulas represivas y cancelar sin rebozo derechos elementales. Y es que las posibles ventajas —me temo que más presuntas que reales— que estamos llamados a obtener de semejante opción se producen siempre a costa de otros, comúnmente los más débiles. Aunque esto a buen seguro que lo saben nuestros gobernantes, habrá que convenir que en su caso no hay ningún contradicción mayor: de siempre han puesto por delante los intereses en detrimento de los principios. Afortunadamente la peripecia intelectual de Anna Politkóvskaya era bien otra. Como Noam Chomsky en Estados Unidos, ha tenido a bien enseñarnos, con firmeza, que en Guantánamo, en Bagdad o en Grozni no debemos transigir, nunca, ante las tropelías.
    Fuente: http://www.larepública.es

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