Copypaste

0. ¿Existen los negros?

Llevo días y días corrigiendo exámenes y trabajos, textos más o menos extensos. Como un galeote atado a su galera, cumpliendo condena y padeciendo un sedentarismo tóxico, muy tóxico. Lo noto. Yo procuro caminar horas y horas, sumido en mis ensoñaciones de paseante solitario, sí: buscando un cierto anonimato andarín. Esos momentos son, para mí, instantes de observación y de reflexión, unas horas de autoexamen y de contraste. Qué placer. Durante estas últimas semanas, ya digo, no he podido cumplir mi dieta peripatética. Camino mucho menos y acuso esa circunstancia temporal. Son jornadas de lecturas académicas inacabables. Algunas placenteras; otras, no.  Pruebas de primer ciclo por aquí; tesinas por allá;  disertaciones por acullá. Son lecturas instrumentales y obligatorias, claro, que en ocasiones te sorprenden muy agradablemente. Otras veces te decepcionan.  En cualquier caso aprendes mucho… sobre la condición humana y sobre la Universidad.

En la entrada anterior les hablaba del último Buenafuente con que nos deleitamos en casa. Las lecturas no son inocentes, ya lo sabemos. Y todo produce efectos que sirven para contrastar, consecuencias imprevistas. Si lees Digo yo, de la factoría de El Terrat, y aprecias su prosa jocunda y correcta, entonces te vuelves más exigente con tus alumnos: si un tipo joven e indocumentado, como el personaje que encarna –que encarna– Andreu Buenafuente es capaz de firmar eso, de escribir con soltura y sin atoramientos, entonces cualquier universitario debería estar en condiciones de redactar algo con precisión, algo con erudición, algo con guasa bien medida.  No, se me dirá. Buenafuente tiene un equipo de guionistas o redactores y, en todo caso, el showman es literalmente un cómico, alguien que juega con el lenguaje, con los dobles sentidos, con los sobreentendidos, con los malentendidos. No todo el mundo está dotado para ello, para esos volatines verbales. Por tanto, comparar lo que escriben los estudiantes con lo que firma Buenafuente es incorrecto.

Pues bien, yo creo que no lo es. Buenafuente es un individuo cuya identidad privada no conocemos:  y, además, no nos interesa. Pero el personaje que representa es un síntoma o un espejo: un tipo en cuyo reflejo quizá harían bien en mirarse muchos de los alumnos. Encarna a un colega que conoce sus carencias, un tipo normal lleno de dudas, alguien que no tapa sus lagunas culturales y que cuando se jacta de algo sabe sobreactuar para reírse de sí mismo, para frustrar la vanagloria. Como decía, sus libros los firman varios, entre ellos y últimamente el gran Jordi Évole alias el Follonero, que ahora desarrolla un nuevo programa en La Sexta bien recomendable: Salvados por… No se lo pierdan: la gamberrada en estado puro. Quizá algo exagerado a veces, aunque siempre incisivo y ocurrente. Pero vuelvo, que me pierdo.

Decía que los libros de Buenafuente los firman varios guionistas. ¿Son negros? No se ocultan, ya digo y digo yo, y cuando las ocurrencias son propias del showman bien que nos lo advierte: en la televisión y en sus libros. O, como dije tiempo atrás, “hacer explícito este hecho (que Buenafuente se preste como emisor de una voz colectiva y zumbona que denuncia lo que nos pasa) tiene, pues, otra parte chistosa: hasta el cómico que cuenta chistes es un farsante, un impostor y lo que dice son palabras de otros, pero esos otros tampoco son los dueños de esa cháchara pues compendia con guasa lo que mucha gente piensa o lamenta o deplora”. Perdón por la prosa.

En otros términos, los monólogos de su programa son eco, resonancia, documentos de nuestro tiempo pasados por el cedazo del choteo. ¿Copian, repiten, plagian? No: lo que hacen es tomar palabras ya dichas para rehacerlas con ironía. Una actividad muy posmoderna, en realidad. No podemos desechar la realidad; no podemos olvidarnos del pasado; no podemos ser enteramente originales. Muy bien: pues si somos enanos subidos a espaldas de enanos (de enanos, insisto), apropiémonos de ese fardo usándolo explícitamente. Reelaboremos frases hechas, tópicos de nuestro tiempo, materiales de desecho, cosas ya dichas millones de veces para decirlas ahora de otro modo. Como los amigos de Buenafuente son profesionales no plagian, no repiten, no copian.

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1. La prueba del algodón

Entre esos trabajos académicos que he debido corregir en las últimas semanas he detectado unos cuantos casos de copypaste. Cualquier profesor me admitirá que pasar por ello es una experiencia decepcionante: que un alumno tuyo copie y pegue un texto azarosamente encontrado en Internet haciéndolo pasar como propio es un fraude. Una interpretación precipitada de este hecho puede llevarnos a la resignación: estamos en decadencia; nunca como ahora se ha rebajado tanto el nivel; ser un caradura es ahora más fácil. No se fíen de explicaciones de esta índole.

La copia ha existido siempre, precisamente para que el saber no se pierda: como hacían esos monjes copistas que estaban en el scriptorium repitiendo obras antiguas o como esos personajes que sobreviven en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, unos tipos que aprendían de memoria libros enteros para transmitirlos oralmente. De acuerdo, se me dirá, pero estamos hablando de copias fraudulentas. Si, en efecto. También la copia fraudulenta ha existido… desde el principio. En los exámenes, por ejemplo, siempre ha habido gente que ha intentado usar chuletas o mirar el ejercicio del vecino. Y en los trabajos escritos, igualmente: siempre ha habido listillos que han fusilado párrafos enteros de libros o enciclopedias haciéndolos pasar como propios. Sí, me admitirán, pero ahora todo es más fácil para cometer fraudes. Gracias a páginas como la Wikipedia (a la que Ciberpaís dedica un monográfico muy interesante), los estudiantes perezosos pueden calcar lo que allí pone para solventar el expediente, para hacer un trabajillo en un plis-plas. ¿Que es más fácil copiar ahora y así poder aparentar un esfuerzo o una sintaxis de la que se carecen? No y mil veces no. Es justamente lo contrario: gracias a Internet es mucho más sencillo descubrir el fraude. ¿Cómo?

Un amigo y yo lo llamamos la prueba del algodón (lo siento: mi degradada cultura de masas perturba mi prosa). ¿En qué consiste? Te entregan un trabajo, referido a Mayo del 68, por ejemplo. Empiezas a leerlo y de repente te tropiezas con una expresión rara, una frase que comienza diciendo: “el veterano periodista”. Que un joven de hoy escriba eso es altamente improbable, salvo que sea coetáneo de ese veterano, o salvo que tenga una retórica algo gastada, o salvo que…

Copias esa oración en Google, primero entrecomillada, y luego pulsas la tecla Enter. ¿Y qué descubres? Más de treinta y cinco mil entradas, un océano de referencias. Vuelves copiar eso de “el veterano periodista” pero ahora le añades el nombre del señor que el estudiante menciona. ¿Y qué adviertes? Que esa oración aparece entre las primeras páginas del elenco de Google: la ves allí, y en negrita; allí está, en efecto, aquella frase que te chocó en el trabajo que estabas leyendo. ¿Una casualidad expresiva? Ingresas en esa web, ¿y qué descubres? Si hay fraude, es altamente probable que junto a dicha oración aparezcan párrafos y párrafos que te suenan y que tú, en tu buena fe, atribuías a la cuidadosa redacción del discípulo aventajado. Ja, ja, ja.

Años atrás, leí Com va la vida. Buenafuente Greatest Hits, una antología de los cinco volúmenes que hasta ese momento había publicado el showman. ¿Quién firmaba el prefacio de dicha obra? El grupo de guionistas: pero, eso sí, burlándose del plagio, de la impostura, de la autoría presunta. Los prologuistas firmaban como “Ana Rosa Quintana“: saqueando, pues, un nombre, adoptando un nick, jugando a la copia de la copia. Ya digo y digo yo: a aquellos estudiantes que, creyendo ser avispados, sean sorprendidos en un renuncio, debería imponérseles como penitencia la lectura… y la copia: la lectura de la obra completa de Buenafuente y sus amigos, con copia manual y en folio aparte. O, si prefieren, que hagan tareas cooperativas redactando voluntariamente voces para la Wikipedia. Así aprenderán.

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Variedades

Ex jóvenes. Ahora que acaba mayo y que André Glucksmann ha vuelto con su hijo para rehabilitar en parte el viejo 68 (Mai 68 expliqué à Nicolas Sarkozy), convendrá recuperar también lo que en este blog decíamos hace justamente trece meses. ¿Sarkozy? ¿Glucksmann? Lean, lean…

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-Nick. Hablando de nicks, el señor Kant despierta interés entre los lectores de este blog. Sin duda. Sus intervenciones provocan la adhesión o la irritación o la discusión: no dejan indiferente. Ha habido lectores de esta bitácora que, personalmente o por correo privado, me han preguntado quién es este señor Kant. El interesado desea permanecer emboscado bajo dicho alias, pero ha tenido la amabilidad de mandarme su retrato, firmado nada menos que por Liniers. Aquí lo tienen. Más no puedo hacer…

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-Exámenes. Amy Winehouse. “Es lo que le faltaba a Amy Winehouse (…). A su reconocida autoridad musical –comparada con leyendas del jazz y del vocalismo negro americano– se ha unido ahora la autoridad literaria: un examen final de Literatura de la Universidad de Cambridge la ha puesto a la altura de William Skakespeare y sir Walter Raleigh”. Siga leyendo...

Lunes 2 de junio de 2008, nuevo post a las 14 horas

53 comments

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  1. Redifusión

    Fuca Says:

    Mayo 29, 2008 at 6:29 pm e

    Algunas veces, amigo Miguel Veyrat, es difícil distinguir la cultura popular de la cultura de masas. La RAE define “masa”, en su novena acepción, como “muchedumbre o conjunto numeroso de personas” y pone de ejemplo “las masas populares”, con lo cual complica aún más la distinción. Para mí, el pueblo es un conjunto de personas diferenciadas, es decir, cada cual con sus semejanzas y diferencias; la masa se caracteriza por ser seres indiferenciados, todos actúan de la misma forma, ya lo dice el refrán popular, “adonde va Vicente, allá va la gente”, es decir, la masa. Por ello, considero el “Antroido” (los Carnavales) una fiesta popular, cada cual se disfraza de lo que quiere, actúan libremente, como seres diferenciados. Masas serían los componentes de algunas manifestaciones políticas, los forofos de determinados equipos de fútbol, los seguidores de algunos cantantes…, yo tengo bastante clara la distinción aunque no lo sepa expresar.

    Cuando leía el interesante comentario de nuestro querido Justo Serna sobre la plebe, siguiendo las palabras de Ortega y Gasset, pensaba en el sistema educativo actual. Se ha democratizado la enseñanza, ahora es obligatoria, todo el mundo tiene derecho a la educación, esto es positivo, pero “la democracia como igualitarismo exasperado de la plebe es el triunfo del mínimo común denominador”. Cada pocos años aparecen nuevas leyes de Educación, cada vez peores, cada vez con menos contenidos, tratando de acabar con el fracaso escolar. Lo que se está consiguiendo es que los alumnos cada vez lean y escriban peor, la mayoría no son capaces de leer y comentar un texto sencillo, estamos a la cola de los países desarrollados, y esto sí es preocupante. ¿Por qué hay que igualar por lo mediocre y no se puede igualar por lo excelso? ¿Será que preferimos masas a personas? ¿Serán las masas más fáciles de manipular?

  2. Redifusión

    jserna Says:

    Mayo 30, 2008 at 8:22 am e

    Estimada Fuca, me parece tan interesante su comentario (en la línea de ciertos correos electrónicos que he recibido sobre la educación), que esta mañana trataré ciertos aspectos de lo abordado por usted. Los trataré, digo, en el nuevo post.

  3. Redifusión

    Miguel Veyrat Says:

    Mayo 30, 2008 at 9:15 am e

    Y yo el primero, y todos, creo nos sumamos a lo manifestado por Justo sobre el comentario de Fuca. Naturalmente que hay doctos tratados sobre las masas (mi favorito “Masa y Poder” de Elías Canetti) e ilustres psicólogos sociales (que han sustituído a los sociólogos en estos temas,dedicados estos a otras labores de su sexo) se han ocupado del apasionante tema. Para mí, como creo que ya dije, aunque no estoy seguro que bien, lo popular se convierte en “masivo” cuando los
    elementos culturales de la tradición ahormados por la modernidad, por supuesto, dejan de ser una opción individual, libre, como apunta Fuca, y pasan a ser adoptados obviando cualquier juicio crítico, porque es lo que se lleva, de lo que se habla, lo que hay que hacer, hasta llegar a lo que hay que pensar. De ahí mi ejemplo del populus asistente a las sesiones del Circo en Roma, cuando el olor de la sangre obnubilaba las opciones personales de piedad y compasión ante el gladiador devorado por una fiera o asesinado por su vencedor a un golpe de pulgar del “Jefe”. Hitler sabía mucho de ello, y todos los grandes dictadores, no sólo los contemporáneos: basta con lanzar una idea fuerza y repetirla (Goebbels es ya un tópico) “masivamente” y a todas horasm para que sea aceptada como verdad absoluta y seguida por individuos que dejan su propia piel antes de entrar en la colectiva propuesta. Pasa con las Iglesias, con los partidos políticos, con los fans de cantantes y de equipos de fútbol… para qué seguir.El mejor ejemplo de masa es la secta. Es por lo que me parece de perlas la cultura del frikismo grotesco que intenta ridiculizar la masificación de las opiniones y la aceptación “poular” de lo kitsh. Un ejemplo lo han tenido hace poco: es tal el descerebramiento de la masa que ha seguido a la AVT y al PP en su camino ultra presidido por una idea única, la desintegración de España, que han seguido mordiendo la mano de quien les alimentó cuando ésta pretendió cambiar de rumbo. En efecto Fuca, las masas son más fáciles de manipular. Es decir “se crean” para poder manipularlas.Pero se parte siempre de elementos culturales asentados y generalmente aceptados y cultivados.
    Pero el aspecto educacional que propone Fuca, es apasionante. ¿Igualitarismo intelectual a la fuerza? Pablo Iglesias, aconsejado por el yerno de Marx, redactó las líneas finales del manifiesto fundacional del PSOE proponiendo que el Partido hiciese, entre otras cosas, a los hombres “más inteligentes”

  4. Paco Fuster

    Sobre este tema del “copypaste” ya he hablado con Justo varias veces. Ahora mismo no sé si él recuerda, la graciosa anécdota que nos contó un día F.Archilés al hilo del tema éste de los trabajos plagiados por los alumnos. Ferran suele pedir en su asignatura un trabajo sobre alguna novela de tema histórico, relacionado con la historia contemporánea de América. En una ocasión, según nos contó ese día, se encontró con un trabajo que rebasaba ya los límites de lo concebible. Si lo normal y “aceptado” es que los alumnos citen de algún artículo que han leído en Internet sin mencionar la fuente o haciendo pasar el texto como elaboración propia, este caso era aún más cómico. Decía Ferran que un alumno suyo le había puesto en el trabajo un párrafo entero de la pluma de García Márquez (de la novela “El general en su laberinto”, supongo) confundido entre la propia redacción del alumno, como si lo hubiera escrito él mismo. Claro, la diferencia era notoria y no tardó mucho en percatarse.

    Luego el asunto de la Wikipedia y su uso en la universidad es un tema aparte, que ha generado debates, notícias en periódicos y supongo que algún que otro libro. He leído que en muchos institutos y universidades americanes han prohibido – por diferentes vías – el uso de la wikipedia como fuente para elaborar trabajos que se quieren rigurosos. En este sentido, les pongo un enlace a una notícia de un periódico americano en el que se explica muy bien el tema: insitutos que han desabilitado la página de sus ordenadores o incluso algunos que han inventado el lema “Just say «No» to Wikipedia” (di no a la Wikipedia), copiando el célebre lema que usara la mujer de Reagan en una campaña contra el consumo de droga.
    http://seattletimes.nwsource.com/html/living/2004025648_wikipedia21.html

    Y ya que estamos con el uso de la Wikipedia, son célebres también los debates (yo mimso he mantenido alguno con profesores universitarios) sobre la fiabilidad de esta fuente. Les recomiendo que lean este artículo del rotativo argentino “Clarín” en el que se explica un estudio científico de la prestigiosa revista “Nature”, en el que se demostraba que la fiabilidad de la Wikipedia es casi igual a la de la Enciclopedia Británica, nada más y nada menos:
    http://www.clarin.com/diario/2006/01/11/um/m-01122520.htm

    Y aquí tienen el enlace al propia artículo de “Nature”:
    http://www.nature.com/nature/journal/v438/n7070/full/438900a.html

    La verdad es que son dos temas muy interesantes, tanto el estudio de los mecanismos – algunos primarios y burdos, pero otros muy elaborados – usados por los alumnos para copiar en los trabajos, como el caso concreto de la Wikipedia.

  5. Angel Duarte

    ¡Qué de recuerdos del pasado mes de enero me evoca ‘la prueba del algodón’! Recuerdos de hace nada, unos pocos meses. Otra vida. Cosas de la concentración docente.

    La cuestión, convendrá querido Justo, es que la balanza tiene dos brazos y que de internet y wikipedia no sólo viven, y copian, los alumnos. El círculo vicioso incluye a los profesores, a muchos profesores. Lo cierto es que cuando más te acercas al estudio histórico del día de hoy -mundo actual, tiempo presente, relaciones internacionales siglo XX-, la tentación es más y más fuerte. Para qué decir lo contrario… yo, he pecado. Pongo un ejemplo banal, para preparar mis clases sobre la Europa balcánica o el problema de la integración turca, paso por el blog de Paco Veiga. Y la de materiales que ahí encuentro. De hecho, si me quedase en la bibliografía convencional sería cuando de verdad estaría traicionando mi función docente, ai-làs!!!

    ¿Cómo dirimir el grado de fair-play? Siempre se puede recurrir al clásico: ‘Pues amarga la verdad/quiero echarla de la boca/ y si al alma su hiel toca/ esconderla es necedad/ sépase pues libertad/ ha engendrado en mi pereza/ la pobreza’. Complejo es saber a quiénes ha enriquecido y a quienes, en su pereza, la libertad wikipédica les ha empobrecido. Va la distancia entre el sobresaliente y el suspenso.

  6. Ana Serrano

    No sólo Wikipedia, no sólo.

    Una vez se me ocurrió hablar en mi foro sobre la última novela de, precisamente, García Márquez y entró una alumna de bachillerato que debía andar buscando en Google algo sobre esa novela para un trabajo que le habían pedido en el instituto. Me mandó un mensaje privado ¿Podría yo retirar mi comentario del foro durante unos días?, sólo hasta que su profesora corrigiera el trabajo para que, si hacía lo que dice Justo que hace (y que ya hemos aprendido a hacer todos :-)-éste emoticón lo he puesto voluntariamente-), no encontrara el origen del trabajo. Esa chica, que escribía con gracia y parecía espabilada, entre buscar en Google, leer lo que se había escrito en el foro, no sólo yo, y escribirme a mí, tardó mucho más tiempo del que hubiera tardado en leer la novelita y comentarla, para lo que parecía perfectamente capacitada, pero la trampa es muy atractiva y el engaño también para esos chicos aburridos y hartos.

    Justo, a mí me parece que no puede pedir a sus alumnos que tengan un discurso parecido al de Buenafuente, por mucho que sea casi un “colega”, fundamentalmente no ya por la gran inteligencia del susodicho, por la enorme diferencia de edad. Es casi imposible que un chico, por talentoso que sea, pueda hacer nada similar a lo que hace Buenafuente (y cía.) en sus monólogos.

  7. Miguel Veyrat

    Como en todo, la bondad o maldad de cada instrumento depende del uso que de él se haga. Esa investigación que inició Justo para averiguar el que suponía plagio de un alumno, es el paradigma. Las fuentes se buscan, y sobre todo (lo sabemos siempre los “veteranos periodistas”) se comprueban. Y se comprueban siempre.
    recuerdo que el presidente de EFE Alex Grijelmo, autor por cierto del libro de estilo de El Pais y de valiosos libros sobre redacción peridística, despidió hace un año a una periodista que había utilizado un texto de Wikipedia en lugar de realizar por si misma la investigación que requería su reportaje…
    Bien, los criterios éticos deben presidir siempre el trabajo intelectual. ¿Que hace trabajar más a los profesores? Sí. Claro. Y a los redactores jefes, y a … todo aquél que trabaje con información. Pero estoy de acuerdo con el profesor Duarte: Al Gore, fundador de Internet tal como la conocemos hoy, dijo al principio de esta historia que hoy es ya Historia, que la red era como la calle mayor de una gran ciudad donde hay tiendas, cines, sex-shops, bares, bingos, iglesias y demás lugares de perdición: depende de la libre voluntad de cada uno que ella trasita el cómo usarla, para empobrecer o enriquecerse, encenagarse, envilecerse o enriquecerse.
    Bien, el plagio en literatura es otra cuestión, y hacen muy bien los negros de Buenafuente en burlarse de la presentadora (Ojo, no es periodista aunque haga aprobado la dichosa e inútil “carrera de Ciencias de la Información”) plagiaria, como lo fue la novelista y aspirante a poeta Lucía Echevarría copiando verso a verso un libro del estupendo poeta y amigo mío Antonio Colinas ¿Han sido castigadas por ello? Por el público, no. Ni por sus editores. Cada día venden más libros. Otra cosa es la intertextualidad, pero ese es ya otro debate acerca de la íntima coyunda entre Tradición y Modernidad… Pasemos página.
    Bien (de nuevo), no resisto la tentación de copiarles un poema del libro “Espantadiablos” de mi amigo Jacobo Rauskin, ganador del Premio Nacional de poesía de Paraguay (¡Paraguay Existe, como Teruel…!) de este año, donde trata con ironía el tema del plagio por parte de los jóvenes escritores dedicados a la holganza en vez del esfuerzo y el estudio. Vale para sus alumnos, doctos profesores:

    El aprendiz

    Un año es hoy el puerto que la nave toca.
    El puerto es una lluvia con mástiles.
    Mejor no hablemos de la nave,
    hablemos de esta lluvia de ayer
    que todavía cae en la ventana.
    El aprendiz oye a la lluvia,
    la mira como ella quiere que la miren.
    Así como los árboles son lluvia con hojas,
    el aprendiz se siente lluvia con zapatos:
    va pisando una mezcla de barro y sueño,
    una promesa del paraíso.
    Entre fusiles y desfiles y lápices y goma
    de borrar borradores de un poema,
    sin vocación para las armas
    donde un joven, si es pobre y no es soldado,
    es poco menos que un fantasma,
    el aprendiz aprende a leer, realmente,
    a leer una carta escrita por la lluvia.
    Se fue la lluvia, queda la carta.
    Se fue el silencio, caen las hojas
    del calendario en una película.
    Escena inevitable, la del calendario.
    Las hojas caen, dejan ver los números,
    los nombres de los días y los meses.
    Así es como se entera el espectador.
    De algo está seguro el viajero,
    no es un espectador de sí mismo.
    Vuelve siempre que puede
    a la ciudad de la ventana en la lluvia de ayer,
    a un país del amor y su gente,
    gente oscura, sin suerte en el juego.
    Vuelve y con él volvemos
    a una joven de cabecita linda,
    de mirada vacante y de corazón acéfalo.
    Él la quiere, ella baila en el teatro.
    Hay un café cerca del teatro.
    Ahí, los justos en una mesa, el injusto en otra.
    El joven no saluda al injusto.
    Todo se explica por sí mismo,
    dice a sus compañeros, menos la injusticia.
    Los años son a su ningún oficio
    lo que los siglos a una hormiga.
    Hoy dice ser un viejo aprendiz de poeta.
    Y puesto que vivir es misterio suficiente,
    no quiere para sí la certidumbre
    del fuego que ya fue.
    En eso anda,
    en robar otro fuego para después firmarlo.
    ——-
    Y de paso les voy colocando a ustedes el nombre de Jacobo, que ya suena para el Reina Sofía, antesala del Cervantes… No dirán que no lo leyeron antes que el resto de los españoles…
    A fuer de ser más pesado que lo habitual, añado unas lineas a la reflexión de Justo Serna sobre sus rusonianas “rêveries du promeneur solitaire”: Mis mejores poemas —siempre a mi juicio— se han urdido entre la sinapsis de mis neuronas cuando caminaba por el campo o por la playa, de esa manera en que uno mueve los músculos macánicamente y deja vagar el ánima mientras se asocian memoria con emoción antes de disolverse… y uno se esfuerza por fijar la música de esas palabras que han decidido unirse en un canto, recordarlas para anotar precipitadamente la idea o el poema entero cuando llega a casa.. a menos que haya tenido la feliz idea de llevar un pequeño block y un lápiz (aún los uso, como el aprendiz de poeta del poema de Rauskin) ya sé que soy un antiguo), en el bolsillo.
    ¡Feliz fin de semana a todos ustedes y ustedas (como dirían Ibarretxe y Carmen Romero)!

  8. Fuca

    Para los profesores, este último mes de curso suele ser bastante estresante por culpa de las correcciones de exámenes y trabajos (también para los alumnos, claro está), estoy de acuerdo con nuestro amigo Justo Serna. Desde hace unos años, desde que me metí en este mundo virtual, lo llevo mejor, tengo menos que corregir; la razón está en que he sustituido trabajos por exámenes y corregir estos últimos lleva menos tiempo; también es mucho menos gratificante. Hace años, me pasaba días, semanas, meses, corrigiendo interminables trabajos sobre obras literarias leídas por los alumnos; muchas horas perdidas, pero algún trabajo compensaba la pérdida, veías el esfuerzo, el razonamiento, la originalidad. Algunos alumnos intentaban copiar de sus colegas pero siempre lo descubría, cada uno tenemos una manera de expresarnos y es fácil ver el plagio. Internet se popularizó y el alumnado vio que era más fácil copiar un trabajo de la Red que leerse el libro y comentarlo de una forma personal; acudían al “Rincón del Vago” y encargaban el comentario; fue fácil descubrirlos, los de ese lugar cometían errores en sus interpretaciones de las obras y los vagos copiaban aquello sin darse cuenta de los errores; al final, confesaron el secreto, con lo cual dejé de mandar hacer trabajos y los sustituí por exámenes.

    Y sí, Justo, tienes razón, el señor Kant despierta interés entre los lectores de este blog, es un polemista nato, despierta pasiones (entiéndase lo que quiero decir), no deja indiferente. Me gusta que permanezca emboscado, aunque ahora ya conocemos su retrato, no lo imaginaba tan serio y con una nariz tan larga, no sé, no sé, ese Liniers (por cierto, ¿quién es Liniers?, debería ir a Wikipedia, pero yo no uso esa fuente informativa) ¿será fiable?

  9. Miguel Veyrat

    Pues en mi caso, como en el de doña Marisa Bou (¡Hola!) los emoticones de los cataplines han sido involuntarios.

  10. Kant

    Confesión:

    Yo copié. Sí, lo reconozco. Fui un bribón. Me convertí en un hábil redactor de “chuletas”. Mi sistema fue el del papelito – cuanto más pequeño mejor (¡ah, años aquellos en los que mi vista era homérica!) – redactado de la forma más sucinta y clara posible para obtener la máxima eficiencia del sistema: el mayor cúmulo de información en el mínimo espacio aceptable con el menor riesgo posible. Eso sí, para cumplirlo, necesitaba un contenido conciso, preciso y bien planteado. Nada de amontonamientos caóticos de ideas. Así, sin más epistemología aprendida que la de mi propia “praxis”, alcancé unos inconcebibles niveles de síntesis y estructura. Nunca fui cazado. Practiqué esta especialidad estudiantil entre el último curso de Bachillerato Elemental, cuarto, con catorce años, y los dieciséis, cuando concluí el Bachillerato Superior.

    Nunca me arrepentí de ello. Inicié COU con el mismo espíritu de burlador del profesorado y, por ende, afilando todavía más mi sagacidad “chuletesca” de cara al nuevo desafío. Rafa (por primera vez tuteábamos a un profesor) como contrincante, “Filosofía y Ciencia” de Juan Carlos García Borrón como manual de combate y el examen de filosofía como primer choque con el que iniciar la infernal danza de pruebas evaluatorias. Llegué al examen. Lo tenía todo: una lectura concienzuda del texto, unos apuntes reducidos a la mínima expresión en no más de un par de papelillos apenas perceptibles, los nervios de acero, mi rostro bondadoso dispuesto y un par de bolígrafos (por si acaso uno me fallaba). Dicta el maestro las preguntas. Las leo, las entiendo y me pongo a responderlas…

    Acabé el primero. Levanté la cabeza. Miré a mi alrededor. Mis condiscípulos seguían, bien enfrascados en las respuestas, bien lívidos por su patente ignorancia. ¡Sapristi!. Había acabado el examen ¡y no había mirado ni en una ocasión las “chuletas”!. Dejé mis folios sobre la mesa de Rafa – Rafa Cuesta, alias “El Roget” – y, todavía incrédulo de mi mismo salí del aula. Sólo obtuve un siete de aquel examen sobre los jonios y la ilustración griega (en la que, por primera vez conocí a mis queridísimos y mal llamados presocráticos) pero gocé de una satisfacción de diez con matrícula de honor. Nunca más volví a hacerme una “chuleta” ni a copiar. Descubrí el meollo del asunto: era un poco alquímico, hermético sin duda, pero de una eficiencia pasmosa: leer, comprender, aprehender, sintetizar, estructurar, recordar y expresar. Así de fácil. Lástima que nadie me lo hubiera dicho unos cuantos años antes. Me abría ahorrado la angustia del copista, la tensión del delincuente y la frustración de quien se cree un incapaz. Pero ni el sistema educativo contemplaba (ni creo que contemple) la enseñanza del aprendizaje, ni hubo profesor alguno que recayese en tan nimio asunto. Lástima, sí.

    Agradecimiento:

    A los contertulios que se preocupan por mí – a los amigos, un abrazo, a los otros, no – y a la generosidad de don Justo que ha tenido a bien introducir un retrato mío, en el que, de verdad, salgo muy bien reflejado ¿o acaso me imaginaban de otra forma?… ja, ja, ja…

  11. Kant

    Lo siendo, doña Francisca (Fuca para uds) pero, como ocurre en otras ocasiones, hasta que no introduzco mi aportación, no aparecen textos previos al mío, así que no la pude leer con antes. Para saciar su curiosidad sobre la calidad artística del noble ilustrador, le adjunto su página “web”: http://www.porliniers.com/

    Ya trataremos más de lo que dice en otras intervenciones, ahora mismo he de partir hacia Latveria.

    Aprovecho para agradecer a don Miguel esas imprescindibles bocanadas de poesía que con tanta generosidad nos regala.

  12. Alejandro Lillo

    Interesantísimo su debate sobre la masa y los individuos. Apenas añadiré nada, pues estoy de acuerdo en todo. Lo que sí me gustaría subrayar es lo peligrosa que es la masa, y no sólo por lo “fácil” que resulta de manipular. En su interior se desatan los instintos más bajos.
    Pero cuidado, cuando hablamos de masas, no se nos debe escapar la figura/concepto del líder y del palel que juega en todo este asunto, y no solo en un sentido negativo. Creo que un líder puede manipular a las masas y utilizarlas en provecho propio, pero también que puede “desmasificarlas” y tranformarlas en lo que doña Fuca ha definido como “seres diferenciados”.

    Yo, señores míos, y en contraposición a nuestro latveriano Kant, nunca he copiado, y no porque no me hiciera falta…. Incapaz he sido de ello. Eso sí, siempre envidié a quienes sí podían hacerlo.

    Don Miguel, muchas gracias por su información poética, siempre es muy de agradecer.

    Por cierto, el retrato del señor Kant me recuerda, no se muy bien por qué y sin la más mínima intención de comparar a las dos personas (en este caso persona y personaje), al portagonista de la película “V de Vendetta”. Supongo que será por la nariz.
    http://wwws.warnerbros.es/vforvendetta/cmp/pto_V_OS_01.html
    ¿No es aterrador?
    (Disculpe la broma, señor Kant)

    ¡Ah Justo! Una idea loca: ¿Por qué no, en vez de trabajos, encargas a tus alumnos monólogos? Tal vez por ahí… La verdad es que es alucinante la cara que tienen algunos, pero claro, con los modelos televisivos y “culturales” que tenemos en España… pues qué quiere que le diga, tampoco nos puede extrañar.

  13. Ana Serrano

    Yo nunca he copiado. Ojalá hubiese tenido ocasión, pero había una imposibilidad material para mí. Primero estudié sola y después… ¿Cómo copiar tocando el piano? ¿Cómo hacerlo pintando? Sí podía haberlo hecho en otras asignaturas, pero tampoco y no sé hasta qué punto por decencia (como no robar) o por pánico a que me descubrieran. Pero hay gente aún que trabaja muy en serio. Me encantó una niñita de catorce años a la que habían pedido un trabajo sobre un artista contemporáneo y decidió hacerlo sobre una dibujante que la había deslumbrado cuando sus padres la llevaron a la exposición antológica que se había hecho de ella. La buscó en Google, claro, y leyó todo lo que había sobre ella e hizo su trabajo. Después me buscó a mí, que era quien había escrito todo lo que ella había utilizado; me encontró y me pidió permiso para mandarme su trabajo. Era una cosa muy sencilla, un poco torpe, claro, pero me deslumbró que no hubiera copiado ni una sola línea. Era un trabajo completamente suyo utilizando como base lo que había leído. Hacía dos citas y las entrecomillaba. Una preciosidad. Quizás le habían enseñado a hacer eso que Kant tuvo que aprender solo. No toda la culpa es de ellos.

    En cambio, he leído, también encontrado en Google, un artículo sesudo de una doctora en Arte, publicación de una conferencia que dio en Londres sobre la misma artista que fascinó a la niña: no hay una sola coma que no haya escrito yo. Evidentemente no me menciona ni se puso jamás en contacto conmigo :-) Es todo verdaderamente raro.

  14. Ana Serrano

    Justo, bórreme el repe, por favor. Aún no sé las costumbres del nuevo blog y, como no aparecía mi comentario, he pulsado otra vez para colgarlo y tampoco. He desistido y ahora veo que ha salido las dos veces ¡Dita sea!

  15. jserna

    1. He recibido un correo de Gregorio Martín, Catedrático de Ciencias de la Computación. No creo ser indiscreto si revelo su contenido, que se refiere a la entrada dedicada al “Copypaste”. Un experto como él me dice estar perplejo ante los efectos de las nuevas tecnologías, algo que compartimos todos, desde luego. Añade: “me llama la atención que no incidas en la inmensa facilidad que existe ahora de escribir con copypaste, autoadjudicándoselo”. ¿Que no incido en la inmensa facilidad de copiar? ¿…? No acabo de entender esa presunta falta de incidencia?

    En cualquier caso, muchos estamos perplejos ante lo que ocurre e interesados en estos cambios. Refiriéndose a al cibermundo, me añade G. Martín: “Te aseguro que nadie previó esto, cuando inventó la tecnologia”.

    —————–

    2. Que los profesores o los estudiantes o el público en general utilicen la Wikipedia no es ningún fraude o pecado, querido Àngel Duarte. Lo que es fraude es presentar un trabajo o un informe con una bibliografía final en la que NO figura la página o páginas de las que se extraen, copian y pegan los párrafos que componen ese trabajo. Lo que es fraude es hacer pasar como propio lo ajeno. ¿Y quién no emplea la Wikipedia o la Britanica o la Larousse o la Espasa o la Catalana como fuentes de información o como instrumentos auxiliares? El problema es fusilar alguna de sus voces y luego decir que se han leído dieciocho libros. Hay gente así.

    ————-

    3. El caso de copia y pega más escandaloso que se me ha presentado en mis veintitantos años de docencia fue el del trabajo de un muchacho aventajado y avispado, un trabajo que sobrepasaba los setenta y cinco folios. Y ello, antes de Internet. Todo lo que era interesante estaba copiado de pasajes de libros que esperaba que yo no detectara. Citaba párrafos de Weber, citaba de Durkheim, citaba…, pero los citaba para datos secundarios: los pasajes importantes, lo relevante de ellos, no los citaba y eso importante o relevante era lo que había saqueado sin miramiento alguno para así mostrar la riqueza de su trabajo, la hondura de su reflexión, creyendo que no se detectaría el robo. No sé si me explico. Estoy algo espeso…

  16. Miguel Veyrat

    No, no está usted nada espeso, Justo. Seguimos en la ética, en la conciencia personal, que no viene del cielo sino que se cultuva duramente aquí, en la tierra. la gran falta es no citar la fuente. Y antes de Wikipedia lo sabíamos los periodistas. Y antes lo supieron los poetas. recuerde los últimos versos de Jacobo Rauskin, a quien cité más arriba y que motivó que les “coypastara” el poema entero: En eso anda,/
    en robar otro fuego para después firmarlo.

  17. Fuca

    ¡Claro que te explicas, querido Justo Serna! Estoy completamente de acuerdo contigo; no pretendemos que nadie sea totalmente original al elaborar un trabajo, pero sí deseamos que sea honrado, y la honradez consiste en citar las fuentes y en entrecomillar (o poner en cursiva) lo que se copie de un original.

    Sobre copiar en los exámenes, a mí me pasa lo mismo que a Ana Serrano (¡un biquiño, querida Ana!, participa más, te echamos de menos) y a Alejandro Lillo (por favor, no me llames doña Fuca, Fuca a secas mejor, es mi nombre en galego), nunca copié, nunca supe copiar. Sin embargo, me gusta lo que hacía nuestro amigo Kant de pequeño, copiar de unas “chuletas” muy elaboradas; a mí no me importaría que mis alumnos utilizaran ese sistema; si son capaces de resumir, sintetizar, distinguir entre lo principal y secundario, en sus casas, no tengo ningún problema en aprobarlos. Lo que pasa es que estamos en otros tiempos, en otro siglo, y ahora esos sistemas ya no se usan; o sacan descaradamente los folios fotocopiados o recurren a métodos más sofisticados como teléfonos móviles, y eso sí que no estoy dispuesta a dejar que ocurra.

  18. Fuca

    Nuestros mensajes coincidieron, querido Miguel Veyrat. Estaba pensando en ti, acabo de terminar tus “Fronteras de lo Real”, me ha gustado y, además, me va a servir para explicar mejor algunos aspectos de la poesía que no tenía claros. Me encantó el capítulo XII, “Los huérfanos del exilio”, por ser el más autobiográfico. Siempre estamos hablando “de la orfandad de los exiliados o desterrados españoles en América” pero nos olvidamos “de los españoles nacidos en los años de la guerra y posteriores, soterrados bajo el cieno franquista”. Tienes razón, sería un buen tema de investigación. Un abrazo.

  19. Miguel Veyrat

    Gracias Fuquiña. Me animan mucho tus comentarios, ya sabes que a los escritores, depresivos crónicos, lo único que nos estimula, droga en vena, en que nos lean, y si la lectura es inteligente y honda, como la tuya, el efecto es puro LSD. En colores.

  20. jserna

    Espléndido poema de Rauskin, sr. Veyrat. Y qué colofón…

    “En eso anda,
    en robar otro fuego para después firmarlo”.

    Recrea el asunto que nos ocupa y preocupa.

  21. Arnau Gómez

    Me han resultado muy interesantes las diferentes opiniones vertidas sobre el “arte” de copiar (ahora copiar y pegar).
    He dedicado unas horas a un congreso,con el que intentaba actualizar mis conocimientos.Aparte de un burdo uso del español,cada vez más influido por el americanenglish,los diferentes lectores de comunicaciones más o menos (menos, que más) originales, se han dedicado, no solo al copiar y pegar (misión difícil pensarán, si hay que copiar y pegar desde un artículo en inglés).Pues no,sino que en algunos casos se ha llegado más lejos.Se ha aplicado el traductor informático y luego ¡copia y pega!.Al final,unas cuantas citas bilbiográficas,nota de distinción, sin la cual no es creíble un trabajo científico que se precie y a vivir….
    ¿Copiar en los exámenes?.¡Pues claro que lo he hecho!. Pero lo hacía fatal y me costaba más trabajo hacer la chuleta,pensar como camuflarla y, sobre todo, utilizarla, sin que el profesor se diera cuenta, que aprenderme lo que intentaba copiar en aquel papel minúsculo. Una vez fui más directo.De las dos preguntas que tenía el examen, me sabía muy bien una y muy poco la otra.El compañero que estaba a mi lado, le ocurría lo mismo, solo que él sabía la que yo desconocía y nada de la que yo estaba más impuesto.Se pueden imaginar la secuencia.Intercambio de examenes. Copia mutua, eso si, con destreza. Resultado: dos examenes iguales y ¡asombrénse!, dos calificaciones distintas,muy distintas. Justo castigo a mi perversidad.

  22. Miguel Veyrat

    Les voy a relatar, ya que va de confidencias, mi propia experiencia, auqnue mi época de examinando, como la del buen Arnau, está ya muy lejana. Mi mal entendida dignidad me impedía copiar del vecino, el gesto furtivo de deslizar cabeza y vista hacia el papel ajeno me avergonzaba: Hacía chuletas, como todo el mundo, pero como un efecto lógico y mágico el hecho de copiar los temas, sacando la lengua en sudorosa aplicación, sobre minúsculos papelitos, hacía que me aprendiera como por arte de magia su contenido. Total, que a la hora de la verdad ya no me servían de nada. Otra cosa es si tocaba un tema que no hubiese “preparado” de tan artesanal manera…

  23. Arnau Gómez

    Que nadie interprete mi confesión de defraudador de examenes (vía copia de chuleta,intercambio de examenes y otro menesteres “non sanctos”) como una forma de demostrarles lo hábil y pícaro que era. Nada de eso.Como copiador de examenes, fui más bien burdo y mis métodos escasamente prácticos.Los resultados(algunos), ya los he confesado.
    Siempre he pensado que un profesor, al que sus alumnos le copian en los examenes, es, o muy “tolerante” o poco diligente.Creo que copiar en los examenes es un fraude a la sociedad y así nos luce.Los examenes deben tener fórmulas originales que les diferencien.El alumno que conoce al profesor,sabe cual es su técnica examinadora y la contrarresta con otra tecnica,en la que se incluye el modo de copiar.Así que muchas veces, el alumno copión solo refleja la monotonía, la falta de imaginación y de diligencia del examinador. El profesor “tolerante” puede pretender “caer bien” al alumnado. Y crearse los menos conflictos y reclamaciones posibles.

  24. Arnau Gómez

    El emoticon ha salido,quizá, porque la pradera está mjy mojada y el micelio ha hecho surgir el hongo.La Naturaleza está sufriendo un cambio y no solo climático.
    En pocas palabras. No lo he puesto yo.

  25. Fuca

    Pues yo espero tener cuidado con no poner puntos suspensivos y paréntesis, porque no me gustan nada los emoticones; es bonito lo que escribe Arnau Gómez, “la pradera está muy mojada y el micelio ha hecho surgir el hongo”, si así fuera, cambiaría mi opinión sobre estos muñequitos que entorpecen la lectura de los comentarios.

    Tampoco me gustan los profesores “tolerantes” de los que habla Arnau Gómez; yo no los llamaría tolerantes ni siquiera entrecomillándolo, mejor pasotas o coleguillas, esos que convencen a sus alumnos de que todos somos colegas y, después, cuando no logran controlar una clase, se indignan y piensan que en otros tiempos eso no pasaba. Los alumnos exigen autoridad (no confundir con autoritarismo) y rigor en el profesorado; para colegas ya tienen a sus amigos y conocidos.

  26. Fuca

    En “La Voz de Galicia “de hoy aparece un artículo (Ana Salamanca) sobre las nuevas técnicas de copiar en los exámenes. Parece que las nuevas tecnologías se imponen.

    “Internet derrocha ingenio, experiencias, consejos y un mercado de venta y alquiler de «pinganillos», pequeños audífonos diseñados para escoltas y policías, a los que los estudiantes han buscado otro uso. Alumnos habilidosos incluso los fabrican y ofrecen en institutos. Su precio en la red oscila entre 600 y 1.000 euros. Y hay quien, avispado, rentabiliza la adquisición alquilándolo después: desde 45 euros”.

    “Entre los bachilleres es más común el MP3 colocado en la manga o la espalda, con el cable del auricular camuflado en el pelo. Basta dar al ‘play’ y al ‘pause’ para escuchar el tema grabado, dice una estudiante. También las anotaciones en el móvil.
    A medio camino con la tecnología, está el bolígrafo de tinta invisible y luz ultravioleta, por siete euros. Una de las tiendas que lo comercializa vendió 200 en la última semana. O el bolígrafo chuleta, tres euros, de cuya carcasa sale un rollito de papel”.

    También hablan de las chuletas que utilizaba nuestro amigo Kant, considerándolas algunos beneficiosas, porque ayudan a sintetizar la información.

    “Pero Internet está cambiando hasta esos efectos «beneficiosos».
    Las entradas en «xuletas.es», con apuntes, chuletas para compartir y un programa para hacer las propias comprimidas, con subrayados y abreviaturas tipo SMS, se han doblado en el mes de mayo, con una media de 18.000 y hasta 20.000 visitas diarias, dijo a EFE Javier Marín, de 18 años, co-autor de la web.
    La mayoría de los usuarios de sus 33.000 documentos son estudiante de Secundaria y Bachiller de España e Hispanoamérica. Las materias más consultadas, Biología, Filosofía y Química. No hay forma de saber si por las chuletas o para reproducir trabajos por el método del ‘corta-pega’”.

  27. Marisa Bou

    Acabo de llegar de Barcelona con el brazo derecho escayolado y al ver lo animado que está el debate no he podido evitar las lágrimas (soy de izquierdas, pero no zurda, así que no necesito contarles lo que me está costando escribir esto…)) así que seguré leyéndoles, pero no intervendré. Saludos a todos.

  28. Arnau Gómez

    Dña Fuca.Me parece muy grave lo que ha referido sobre la aportación de las nuevas tecnologías para utlizarlas en los examenes.Nada nuevo,salvo las tecnologías y la picaresca de los que las compran y luego las alquilan.Siendo como son un fraude,en este caso de la valoración de los conocimientos, que luego son utilizados para engordar un curriculum, hay que actuar con contundencia cuando son descubiertos los impostores.
    No quiero ni pensar como serán los expedientes de los tramposos y lo que ocurrirá, cuando utilizando esas prácticas, los que las apliquen, accedan a puestos de responsabilidad.Facilmente confundirán un cubo con un pozal,un rectángulo con un campo de futbol y así hasta donde usted quiera.
    ¿Soluciones?.Contra la trampa,la ley.

    P.D. Ya ven que me sale el emoticon.

  29. Kant

    Don Alejandro, recién llegado de mi viaje veo su alusión a mi retrato y no dejo de pasmarme con su sagacidad. Sepa ud. que dudé durante algún tiempo en si me retrataba el Maestro Liniers – “El Misterioso Hombre de Negro” – o don David Lloyd – “V de Vendetta” – De hecho, una máscara de “V” preside mi salón. No le negaré, por eso, que el guión del sr. Moore resulta de lo más atractivo. Si yo fuera profesor de adolescentes, no le quepa duda que esa sería una lectura obligada en mi curso, seguida de un comentario personal, por escrito, de cada alumno, previo a una mesa redonda en la clase sobre el tema, seguida de un nuevo comentario personal tras el debate. Los resultados debían ser vitriólicos. Afortunadamente para el Estado y las gentes de bien, no soy profesor, ni de adolescentes ni de nada.

    Más aún, sepa que habiéndome dedicado al noble arte del guión de historietas – en mi lejana juventud – aun conservo algún amigo ilustrador capaz de hacer la mixtura de ambas máscaras y, aunque le parezca horrible, en un tris estuve de hacerlo. En fin, mi felicitación por su percepción, sr. Lillo.

    Otrosí. Creo que los dos casos de jóvenes que nos aporta doña Ana Serrano son la mejor prueba de que en ellos – y no sólo en esos, si no en general – hay una llama de interés que crece en la adolescencia y que el maestro debería avivar. Pero, claro, cuando ese elemento se limita a ser un funcionario de la enseñanza, más que fuelle y dador de combustible, lo que tenemos es un pobre diablo que se limita a arrojar pozalazos de agua sobre la juventud. Así nos van las cosas.

    Otrosí. Enfrascados en esto de la tecnología del copiado, su valor como picardía y su aplicación pedagógica, me da a mí que nos estamos dejando una cuestión con la que discrepo con algunos (bastantes) de ustedes y que no me voy a privar de lanzarles a la cara, con osadía y descaro, por ver si irrito a alguien. Sea. El tema es el de la cultura de masas. Y la cuestión es bien concreta: ¿no les parece un poco chocante que siendo casi todos ustedes demócratas y progresistas, convencidos que el imperio de las mayorías (“la dictadura del número” como renegaban los libertarios, cuando los había) es, cuando menos, un mal menor para dar coherencia a todo el sistema constitucional y, por tanto, un recurso imprescindible para conover la voluntad popular, de pronto, cuando se trata de adentrarse en los consumos culturales mayoritarios de la sociedad les entra una especie de prurito elitista, aristocrático, y se desmarcan del pueblo bajo y vil que semejantes bodrios engola?… Vamos a ver… ¿es inaceptable que a alguien le guste Superman pero es aceptable que alguien vote a la ciudadana Aguirre?… ¿Vale el voto del friki en unas elecciones pero no vale su gusto artístico, o estético, o literario, o gastronómico, o de vestir, viajar, amar o llorar?… ¿La cultura de masas, como opinión cultural mayoritaria, no es válida para las mejores sensibilidades pero las elecciones de las masas, como opinión política mayoritaria, sí?… mmm… no lo entiendo… ¿me lo explican, por favor?

  30. Kant

    ¡Cáspita, doña Marisa! Lo siento mucho, esperamos que se recupere pronto, su participación es imprescindible.

  31. Marisa Bou

    Gracias, Kant, amigo. Cuando haya alcanzado un poco de maestría en escribir con la izquierda, le contaré lo que pienso yo de la cultura de masas, habida cuenta de que formo parte de ellas.

  32. jserna

    Acabo de leer el comentario de la Sra. Bou. Cuánto lamento ese percance. Espero que se recupere pronto y sin mayores contratiempos.

  33. Pavlova

    ¿Qué le ha pasado, pobre mía? Es un espanto teclear con una sola mano. Tengo yo un hombro chungo que me obliga a hacerlo con frecuencia (voy a atarme un hilito al dedo para acordarme de ir al médico) y eso que, pese a no ser zurda, tengo esa mano trabajada. Puede aprovechar para estudiarse el concierto para la mano izquierda de Ravel. Perdone la bromita, es para que sonría como los emoticones. Para aquellos a los que les gustan: el que sale con los tres puntos y el cierre de paréntesis (poniendo espacio entre ellos, Don Miguel) es el que guiña el ojo. El que sólo sonríe se hace con dos puntos, guión y cierre de paréntesis (sin espacios).

    Que, al menos, no le duela, Marisa

  34. Ana Serrano

    Hace mucho, muuuuucho tiempo y en una disciplina minoritaria, había un sistema, no de copiar, lo que era imposible, de que le hicieran a uno el examen que le voy a contar, en especial a Doña Marisa, para que se entretenga.

    Uno estudiaba 4º de armonía, lo que ya era raro incluso en el Conservatorio donde sólo se pedía un curso o dos (según el plan de estudios. En mis tiempos convivían amigablemente tres planes simultáneos). El cuarto curso era el fin de la carrera específicamente de armonía que era necesaria para hacer la de composición. El examen, los exámenes, por mucho que les sorprenda, eran como sigue: a las 9 de la mañana se llegaba al conservatorio, limpito, reluciente y tembloroso, con papel pautado, lápiz y papel. Al mismo tiempo llegaba un propio con un sobre cerrado y lacrado; dentro del sobre había, escrito para la ocasión por un profesor del conservatorio, un bajo de bastantes compases que se dictaba a los que nos íbamos a examinar. Con aquello copiado, un bedel nos llevaba, de uno en uno, a un aula y allí nos encerraba. Había que hacer una armonización a cuatro voces con aquello y teníamos hasta las nueve de la mañana del día siguiente. Sí, han leído bien, del día siguiente. Naturalmente, a eso de las dos, subía un camarero del bar de abajo y tomaba nota de lo que queríamos comer. Nos lo traían y nos lo comíamos en soledad.

    Por mucho que nos hubiéramos podido relacionar con nuestros compañeros de tortura, era imposible copiar porque es absolutamente imposible que haya dos armonizaciones iguales, pero… A veces se iba al baño; acompañados por el bedel, eso sí, pero se quedaba en la puerta y ahí se producía la trampa. No uno ni dos, muchos alumnos, se llevaban un hilo de pescar muuuuy largo (no se sabía si se estaría encerrado en el 1º o en el 2º) con anzuelo incluido; en él ponían una copia del bajo dado, que se llamaba y lo lanzaba por la ventana a la hora acordada previamente y un profesor, también había algún alumno aventajado que ya estaba en composición y que resultaba más barato, lo recogía en la calle, se lo llevaba al bar o a su casa y hacía el ejercicio. De nuevo, a la hora que hubieran quedado, calculando lo que podía tardar en hacer un bajo de examen, el alumno volvía a ir al baño, a lanzar su sedal y recogía su precioso coral. Ya sólo le quedaba pasarlo a limpio e irse a dormir a casa.

    Semejante sistema dio lugar a todo tipo de cosas curiosísimas y divertidas y era una estupenda fuente de ingresos para los que hacían los ejercicios porque se pagaba muy bien. La cosa se producía exactamente igual a los dos días, porque el examen no terminaba ahí. Daban un día de descanso y, de nuevo, uno se volvía a encerrar de 9 a 9 para realizar una melodía (que era lo que nos daban) acompañada. El acompañamiento es lo que teníamos que hacer o que hacían los sicarios armónicos. Ya sin descanso, a las diez de la mañana, pasábamos frente a un tribunal de tres catedráticos que nos ponían frente a una partitura desconocida que debíamos analizar y contestar a sus preguntas. Ahí sí estábamos completamente solos; no había móviles, pinganillos ni posibilidad alguna de copiar y se producían desastres inconmensurables que el examinando solía explicar, entre dientes, con un “Es que estoy muy cansado”.

    Es muy dura la vida del músico, incluso la del músico tramposo. Tanto que, después de trabajar así y de pasarse doce años en el conservatorio, los había que se ganaban la vida recogiendo sedales y armonizando a destajo.;-)

  35. Miguel Veyrat

    Veo que volvemos todos a la infancia, aunque sea en alas de la memoria colegial. A mí también me parecían una chrradillas or emoticoesos Fuca, pero como dije antes citando a los dioses, me ha parecido divertido el juego… Y es que, ha quedado comprobado, diablos, que somos como niños… )

  36. Miguel Veyrat

    Pues veo que los gnomos del wordpress este no respetan mis canas y siguen sin “sacarme” con el bicho sonriente al lado —enhorabuena doña Pavlova por su habilidad, por aquí, por allá… ahora sin manos…— por lo que vuelvo a lo que iba: Querida Marisa, la comprendo y compadezco, más aún cuanto que comparto su dolor con un esguince en el brazo derecho, de los que llaman del “tenista” y que me duele hasta el hombro cuando lo muevo. Aunque no soy ya jugador de tenis desde hace algunos años, la cosa me hizo “crak” por la maldita costumbre mía de mostrar mi efusividad dando la mano con una fuerza que ya no es propia de mis años, pero ¡ay! me encontré con un viejo amigo, cónsul general alemán para Andalucía, en la flor de la edad y de origen prusiano, pero que lee a Rilke e igual de efusivo que yo… Imaginen el resultado en mis pobres tendones de 70 años… Aún así, como las estrellas me inspiran, procuro verlas escribiendo un rato a diario.
    Saludos a todos

  37. Pavlova

    No es que volvamos a la infancia, es que es la época. Ayer en La Voz de Galicia que nos traía Fuca; hoy en el ABC:

    http://www.abc.es/20080602/madrid-madrid/arte-copiar_200806020326.html

    Aggggg, lo que duele el codo de tenista, sí. Lo he tenido. Ya somos tres con el brazo derecho medio inútil ¿Querrá decir algo? Lo tengo tan “fané” que ya me he enterado de que hay un programa informático al que se le dicta en voz alta y él solito escribe. Voy a ir pidiendo presupuesto.

  38. Fuca

    ¿Y no será mejor que aprendáis a utilizar el brazo izquierdo? Las personas zurdas de una determinada edad aprendimos a utilizar las dos partes de nuestro cuerpo y yo, aunque sólo escribo con la izquierda (hay que ser consecuentes, es una bromita), hago todo lo demás con las dos manos, sin ningún problema. De todas formas, lamento vuestras dolencias; jugáis a los emoticones como si fuerais niños-as y ocurre lo que ocurre.

    Y ya que parece que todos estamos contentos, pediría a nuestro amigo Kant que fuera más clarito y que, si cita al sr, Moore, me diga quién es ese señor, no tengo el gusto o disgusto de conocerlo. Ya me pasó en un comentario anterior con el doctor Jones que encabezaba un “post” de Justo Serna; creí que se trataba de un doctor que había descubierto una vacuna contra el cáncer o contra el sida y que no me había enterado de la noticia; después me enteré que el indiana jones era doctor, todo un descubrimiento.

    Bromas aparte, no puedo contestar a la pregunta que plantea nuestro amigo Kant porque yo no creo en la “dictadura del número”; a mí no me gusta Superman y no voto ni a la ciudadana Aguirre ni a ninguno de los representantes de los llamados partidos mayoritarios, así que mejor otra persona para contestar a tus preguntas.

  39. jserna

    Por problemas (subsanables) con el servidor, se retrasa el nuevo post hasta las 16 horas. Perdonen las molestias.

  40. Marisa Bou

    Querida Fuca: desgraciadamente yo nací en la aciaga época en que a los niños zurdos no les era permitido serlo y lo único (o casi) que sé hacer con la izquierda es rascarme. Afortunadamente no funcionamos con web-cam, porque se troncharían ustedes al ver cómo cazo las letras como si fueran moscas. Pero como lo que me sobra es voluntad, aquí sigo, puesto que ya no puedo vivir sin ustedes.

  41. Alejandro Lillo

    En primer lugar desear un pronta recuperación a los contusionados, que veo que sufren más por no poder escribir que por tener doloridos brazos y codos. (Ya saben que con todo ese tipo de lesiones lo que hay que hacer es tener mucha paciencia).

    Dicho esto, …) … )

    Lo de doña Ana Serrano sí que era duro. No me lo quiero ni imaginar… vaya pesadilla de exámenes.

    Señor Kant, no se qúe decirle… sepa que en otro tiempo y lugar fui detective… pero supongo que en este caso ha sido una coincidencia. Lo que sí es cierto es que como a usted, a mí me encantó la película “V de vendetta” (no conocía los cómics, yo soy más de Asterix, Tintín, El Capitán Trueno y el Jabato)y comparto plenamente su criterio y la necesidad del debate.

    Con respecto a su pregunta, señor Kant, diré mi opinión. Creo que en el fondo, el debate sobre el chikilicuatre ese es un debate sobre la “democratización” de los espacios culturales. Digo democratización porque no conozco otra palabra mejor. Pero para no liarme, lo diré directamente: algunas cosas (por su carácter) creo que deben decidirlas los expertos. Considero que hay infinidad de cosas que deben ser juzgadas y valoradas por las personas más cualificadas para ello si queremos mantener un mínimo de seriedad. Repito, si queremos mantener un minimo de seriedad y valorar realmente el esfuerzo. Creo que la clave está en analizar el uso que la televisión, las empresas culturales y el propio sistema capitalista, hacen de esa “democratización”, ya más bien redondea hacia abajo. Bajo esa “democratización” se esconde, cómo no, el deseo de ganar más dinero, dejando los juicios de los expertos en un segundo plano. Aquí lo que pasa es que se confunde la democracia y la libertad con decir lo que a cada uno le viene en gana, aunque no tenga ni idea de lo que está hablando u opinando (yo soy un buen ejemplo de eso, je, je.). Seguro que luego tendré explicarme mejor, pero por ahora, aquí lo dejo.

  42. Genís Barnosell

    Creo que bastantes profesores podemos reconocernos en la “prueba del algodón”. Antes se copiaba de las enciclopedias o los manuales. Ahora de Internet, pero es bastante más sencillo de localizar. A veces, incluso te vienen ganas de reír ante los meteduras de pata del “copiar y pegar” -como los márgenes distintos o los tipos de letra distintos.
    Por otra parte, me parece realmente absurdo prohibir Wikipedia. En ella hay muy buenos artículos -especialmente en su versión en inglés- y, como mínimo, puede recomendarse como un buen trampolín hacia fuentes más especializadas y con más autoridad.

  43. Ana

    Seré breve.

    No sé si existen los “negros” pero a mi no me importaría tener uno para mí sola.

    ¿Estudias tú por mi?

    Arf…. qué agotamiento cerebral…

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