El pasado y el presente

frankensteinmonigote1. Un libro escrito entre 1996 y 2008, e ilustrado por mi hijo. El pasado y el presente. En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ya se anuncia la presentación de Héroes alfabéticos para el día 26 de noviembre en la Casa del Llibre de Valencia a las 19:30 (Gentileza de Julia Puig). ¿Presentadores? Anaclet Pons, Francesc Vila y David P. Montesinos. Por supuesto, a pesar de la larga elaboración (o tal vez por ello), la obra  tiene algún aspecto reprochable. Por indicación de los amigos, no les revelaré qué cosa es. En todo caso iremos precisando más detalles…

De momento quedan ustedes invitados (con copa de cava, gentileza de Vins i caves Sumarroca). No lo olviden y no me falten: 26 de noviembre, a las 19:30 en la Casa del Llibre, Valencia. Seguiremos informando.

nostalgiaymelancolia12. Melancolía y duelo. La pérdida. El pasado y el presente. Llevo un par de días sin ganas de escribir. Resulta extraño en mí: siempre tan dispuesto a emborronar la pantalla con alguna idea, probablemente ya dicha, y con las muchas adherencias que la adornan. Me veo caídas y recaídas en la melancolía. Y también en la nostalgia que acompaña al duelo. Como advirtió Sigmund Freud y luego se ha repetido mucho, hay que distinguir la melancolía del duelo propiamente dicho. Aunque optimista de natural, ahora creo estar padeciendo ambos. El duelo y la melancolía son manifestaciones de una pérdida: algo que ya solo está en pasado lo echamos en falta y su ausencia cancela nuestros intereses actuales. 

La melancolía es una desazón, cierto: un malestar anímico que se manifiesta con un dolor más o menos agudo. Uno siente poco interés por lo que hace o, al menos, empieza a experimentar poco placer con lo que hace, cosa que puede provocar la inhibición de toda productividad. El duelo es, por supuesto, la expresión de una pesadumbre: normalmente, la reacción que tenemos ante la pérdida real de una persona querida. Estamos dolidos, perdemos interés por lo que nos rodea y de lo externo sólo vemos lo que nos evoca o confirma al muerto.

Ayer por la noche me invitaron a la Ópera en el Palau de les Arts Reina Sofia. Asistí como espectador, en platea (fila 9) a una representación de Luisa Miller, de Giuseppe Verdi. Las emociones desatadas de una hija y un padre —il genitore— me llevaron, claro, a rememorar a mi propio padre; me llevaron a interrogarme sobre la fatalidad, tan espectacular en Verdi; me llevaron a preguntarme por la indiferencia que me provoca casi todo lo que hoy hago. Me agostaba conforme avanzaba la obra… Como diría Freud, en el duelo se producen una inhibición y un angostamiento del yo, factores que obstaculizan la vida corriente. En realidad, esto no tiene nada de patológico: es lo normal e incluso lo deseable cuando sufrimos una pérdida significativa. De lo que se trata es de que dure lo que tenga que durar: no más. Lo patológico empieza cuando esa fase de dolor se vive como insuperable, hasta el punto de asfixiarnos o invalidarnos. La vieja neurastenia del Ochocientos tenía algo de esto. Se vivía lánguidamente, sin fuelle, sin energía, arrastrando una pena inespecífica. Ya veremos, pues, si este mal me alcanza, que tiene que ver con la melancolía. La melancolía. Es un dolor en parte fantasioso, en parte fantasioso: un estado de fatiga crónica que no es resultado de un esfuerzo físico; un trastorno funcional diverso; un cuadro de tristeza y hastío profundo con pérdida de la fuerza nerviosa.

Ante Laura Miller sentí un terrible cansancio, la percepción estricta del agotamiento. Hoy viernes 14 de noviembre me veo de otro modo: tan ciclotímico soy… Qué extraño es esto del estado anímico. Hasta la gripe te invalida y te modifica. Así son las cosas. Ayer mismo, por ejemplo, leía a Àngel Duarte y su divertida pesadumbre, su malestar griposo, me recordaba lo dicho por Thomas Mann en sus diarios, justo cuando se quejaba del intestino.

3. Boccherini, mi hija y su violonchelo. El pasado y el presente. Viernes, 14 de noviembre, a las 20 horas. Centro Instructivo Musical de Benimaclet. Qué nervios.

4. Paolo Conte y el gran Adriano Celentano. El pasado y el presente. Sábado, 15 de noviembre. Azzurro es una canción triste, pero es una pieza que compartimos mi hijo y yo cuando queremos sentirnos contentos y un poco gamberros. Ahora la recupero en gratitud a Àngel Duarte, que ha tenido la deferencia de dedicarme la maravillosa Bartali, de Conte. Ahora, les ofrezco Celentano, congelado, con aspecto de pijoaparte

31 comments

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  1. Miranda

    Vaya por dios!

    No tengo mucho tiempo para argumentarlo, pero hágame caso; duerma.
    Necesita unas doce horas seguidas (varios días) de sopor total.

    Ánimo. Sursum corda, Don Justo.

    Abrazo.

    M.

  2. Berta Chulvi

    Don Justo

    Yo sobre esto del duelo tengo mis teorías… que beben no tanto de mis lecturas y experiencias analíticas sino de mi larga convivencia con comunidades gitanas. Mi teoría es que el duelo debería ser social, compartido y por eso creo que usted va por buen camino. Ya sabe usted que hace poco faltó Charo Alonso, amiga común de ambos…que dolor!. El pasado día de difuntos yo escribí en mi blog un post sobre la muerte y la memoria y hable de ella. Y luego tuve dudas de si le decía a Fernando que había escrito sobre Charo en mi blog. Y finalmente lo hice. Le escribí a Fernando, porque a mi me duele tanto recordarla como no hacerlo. Fernando me escribió encantado a vuelta de mi correo. le había gustado mucho lo que yo había escrito sobre ella. Bueno, encantado es una forma de hablar, porque…cómo se puede estar encantado sin Charo… En ese post recomendaba un artículo de Félix de Azúa, en el Aprendizaje de la decepción, cuyo título no recuerdo, donde Azúa defiende que la muerte se ha convertido en tabú para una sociedad capitalista que empuja a los sujetos a comprarse casas que estarán pagando toda su vida. Bueno, hace tanto tiempo que lo leí que ya no sé que dice Azúa y que digo yo….Lo que sí es cierto es que esta sociedad vive con la ficción de la inmortalidad porque a este sistema capitalista que adormece las conciencias y que tan bien describe Alejandro Lillo en su último coment, a este sistema le interesa.

    “La tristor mai pot esdevindre tragedia” diu Enric Cassasus en la presentació d’una de les seues cançons. La suya será fructifera. Estoy segura.

  3. Eduardo Laporte

    Creo notar en el ambiente algo que podríamos llamar ‘punto de inflexión otoñal’. Algo así como una cierta melancollía entre la suave resaca del verano y la lejanía de la navidad, para los que nos gusta y endulza todavía. Lo he apreciado en mí mismo y en gente de mi entorno. Tras superar cuatro días flojo de salud y sin defensas (no tanto como Duarte), poco a poco voy recuperando. Y recuperando ese interés por las cosas, tan contrario a esa melancolía de la que hablas, hoy pensé que es una pena que los días sean tan cortos, y que nunca podría leer todo lo que quiero leer, sobre todo los libros de amigos, que cada vez son más. En fin, me he puesto cursi. Buen finde.

  4. Roberto Scalfaro

    Suscribo un buen porcentaje de las reflexiones de don Justo. No poco es lo que nos han acometido la melancolía y la depresión en los últimos meses. Un cansancio espeluznante que podría ser el hincado diente del tiempo en nuestra alma o acaso un desajuste transitorio, para quienes somos optimistas, del engranaje psíquico, sacudido por las tormentas de la existencia. La pérdida también es un pesado fardo, mas no deja de parecerse un tanto al egoísmo de no aceptar lo inexorable de las leyes que rigen este frío e indiferente universo. Saludos.

  5. Paco Fuster

    Justo: te recomiendo que leas esto antes de acudir al concierto de tu hija:

    http://es.geocities.com/cuentohispano_zip/texto/monterroso_concierto.html

    Es un cuento muy breve -apenas cincuenta líneas- de Augusto Monterroso titulado “El concierto”. Me he acordado de él al ver tu nota porque el relato de Monterroso narra magistralmente el sufrimiento y los nervios de un padre cada vez que acude a los conciertos de su hija, que en su caso es pianista. No sé si te sentirás identificado con el personaje o te lo tomas con más calma.

    Si no vuelvo a escribir, buen fin de semana a todos.

  6. jserna

    Gracias, Miranda, Nicolás, Eduardo, Roberto.

    Berta, gracias por sus reflexiones sobre la pérdida. Aunque la conocí no tuve la fortuna de tratar habitualmente a Charo, sí a Fernando: nos vemos poco pero, ah, cuando nos vemos hay afecto y una ironía tierna. Recuerdo un día majestuoso de Fernando. Yo le hablaba torpe y previsiblemente de Sinatra (aún lo adoro). Fernando me bajó los humos: se puso a platicar de El Puma con precisión y conocimiento.

    Paco, gracias por el relato de Monterroso. Admirable ejecución la del narrador-personaje, con el que yo no me siento identificado: la orquesta y mi hija –solista en este caso– han tocado virtuosamente. No he padecido los nervios que anunciaba. Me he sentido transportado por Boccherini. Y todo ello gracias a una modesta y dignísima orquesta, gracias a cada uno de sus músicos (¡muy bien, Núria!) y a su director: Àlex.

    ¿Ustedes se imaginan?

  7. Marisa Bou

    Me alegra mucho ver, don Justo, que la melancolía cede ante el orgullo del padre: que usted haya disfrutado tanto con la virtuosidad del concierto de su hija (¡enhorabuena!) nos habla no sólo de la bondad de su hija como intérprete, sino de la suya como padre, arrobado en la contemplación del concierto.

    Por cierto, que esa ciclotímia de la que nos habla más arriba, es algo que conozco en carne propia (¿o debería decir “en mente propia”?). Esa sensación de ir constantemente sentada en una cabina de la noria, experimentando un subidón cada vez que el giro de su eje me lleva hacia arriba, con el difuso temor a un inopinado “vuelo sin motor” enturbiando el disfrute de la adrenalina desbocada y luego, demasiado pronto, siempre demasiado pronto, esa sensación de vacío en el estómago, ese pánico a que el viaje hacia abajo nunca acabe… y en el último instante ¡otra vez arriba! ¡Yupiiii!

  8. jserna

    Cuando era pequeñita, mi hija tenía dos frases-talismán, esas oraciones que le servían para definirse y para marcar su territorio. Eran: “Yo solita” y “déjame en paz”. Ayer viernes no vi a Marta solista: vi a Marta solita, ejecutando y resolviendo. La dejé en paz y le di un gran abrazo.

    Gracias.

  9. Isabel Zarzuela

    Es muy difícil deshacer los lazos que nos unen al ser querido que nos ha dejado. Pero es necesario. Es necesario atravesar el duelo durante el tiempo que cada uno necesite, hasta que el cuerpo y la mente se atemperen recuperando poco a poco el interés perdido por las cosas que nos rodean; hasta que recordemos a la persona desaparecida con cariño y tristeza pero sin angustia. Mientras tanto, Don Justo, siga tan productivo como siempre (si no como siempre, hasta donde vd. pueda, claro), pues la actividad y los buenos amigos son la mejor manera de sobrellevar la tristeza.

    Un abrazo

  10. Angel Duarte

    il pomerigio è troppo azurro e lungo per me

    Gracias las que usted me hace.
    En realidad, Celentano forma parte de mi arsenal sentimental -que como ve es profuso- tanto o más que Conte. Conte es un descubrimiento de la primera madurez; el Celentano de ‘qui no labora non fa l’amore’ lo era más de una juventud que, por militante, espléndida, enamorada y algo atormentada, veía en Adriano alguien que le fascinaba -ay el tren de los deseos- pero en el que sabía, así me lo recordaban cada dos por tres, un enemigo de las justas reivindicaciones populares. Al final, la decantación deja lo que deja, y permanecen los ecos de un tiempo que es, por lo que veo, el nuestro.
    Un abrazo convaleciente y fraternal

  11. Marisa Bou

    ¡Ese Celentano, tan “pijoaparte” como dice Justo! Me encandilaba, con esa actitud tan displiciente y ese gesto de estar “de vuelta” cuando nadie (o casi) había pensado aún en salir. Él era “mi Adriano”. Con él quería yo subir al tren de los deseos, miratúpordónde, aunque viajara “a l’incontrario”…

    Vaya, que me ha animado el día, que me ha hecho más efecto que todo el paracetamol que llevo tomado para ver si dejan de moquearme los ojos y llorarme la nariz…

  12. Miranda

    Doña Marisa.
    El paracetamol no sirve para eso, se lo dice una experta en mocos, futuro limaco mentempsicótico.

    Cetiricina (así en genérico, que es más baratujo).
    Para síntomas de catarro, alergias, moqueras persistentes…lo mehó.

    Beso.

    M.

  13. Marisa Bou

    Gracias, doña Miranda. Ahora mismo me voy a buscar una farmacia, tras apuntar en un papelito ese fármaco que usted me aconseja. Llevo gastados un par de rollos de papel de cocina y mis narices no sé si aguantarán un tercero sin convertirse en pulpa.

    Hay que ver, doña, lo poquito que usted habla, que parece que no está ahí, pero está siempre cuando se la necesita. ¡Gracias, cielo!

  14. Arnau Gómez

    Y entonces aquel dijo:¿y usted que opina sobre el puente?.
    Nada.Soy ingeniero de canales,caminos puentes (antes de Bolonia)

  15. Marisa Bou

    Usted discupe, don Arnau. Tal vez el resfriado me ataca la neurona, pero no he entendido su frase sobre los puentes de Bolonia…:D

  16. Berta Chulvi

    Don Justo, no sabe lo que me he reído con ese vídeo… Y sinceramente, no me lo imagino a usted cantando Azzurro, a duo con su hijo. Me alegra mucho verle animado. La anécdota de Fernando también ha sido divertida. Es que ustedes los serios, son divertidos, de veras, lo son.

    Marisa: cuídate, guapa que sin ti ya sabes que yo me pierdo… (que no me avinagro…claro, que lo nuestro es el aceite de oliva de la Sierra de Espadán). Besos,

  17. Alejandro Lillo

    Bueno, pues yo a Marisa le recomendaría un almuerzo copioso y una buena copa de vino tinto, que eso quita el resfriado… y hasta las penas ;-)

    Las canciones que pone don Justo parecen muy interesantes, lástima que no pueda oírlas, je, je, je. Les dije que tenía internet en casa, pero nada comenté sobre los altavoces, je, je. Así que en el primer vídeo veo a unos tipos con patillas que tocan el violín en el camarote de un barco que debe moverse tanto que en vez de sacar la melodía, terminarán por sacarse un ojo, je, je.
    En el segundo… en el segundo veo a un azurro con cara de indio (de la India):-) rodeado de unos tipos haciendo el trenecito. La verdad es que sin música las paredes parecen de un manicomio (desde luego el realizador no estaba muy católico), je,je. Lo mejor, el giro final del cantante. Por cierto, ¿se han fijado que el último de la conga, parece que va perdiendo el culo? :-)

    Ustedes me perdonarán la broma cariñosa, pero intenten ver los dos vídeos sin sonido y ya me dirán…

  18. Arnau Gómez

    Apreciada Dña Marisa. Lo de Bolonia se refiere a la nueva prientación universitaria que afecta,entre otras a las carreas técnica y ya no sé si la carrera de ingeniería de caminos ,canales y puertos se sigue llamando así.Lo de puentes es una licencia.

  19. Marisa Bou

    Ya le dije, don Arnau, que estaba un poco espesita. Ahora, que estoy un poco mejor, no logro ver qué es lo que no entendía. ¡Si estaba claro como el agua!

    Bueno, al menos me ha servido como punto de comparación, para poder medir el actual estado de mi mente. ¡Regularcillo!

  20. Julia Puig

    Buenas noches a todos. Nos é si habrá alguien tras la pantalla, pero deseaba saludarles a todos, llevo demasiado tiempo sin poder escribir en el blog. Justo seguro que “Héroes alfabéticos nos invita a reflexionar y a disfrutar, una vez más, de esa inagotable creatividad que tiene usted. Comprendo que no siempre las fuerzas y los ánimos se conjugan para poder seguir escribiendo. Sin embargo, a pesar de lo que nos dice, nunca deja de hacerlo, siempre nos sorprende con nuevas ideas, con nuevos capítulos que nos provoca estar sujetos a su lectura. Enhorabuena a su hija, el violonchelo es un instrumento único, precioso.

  21. Kant

    ¡Que barbaridad! me descuido un poco y me los encuentro a (casi) todos uds melancólico-forenses en un arrebato de otoños que me los dibuja como una panda de ancianillos arrebujados en mantas puestos a secar al tibio sol de mediodía… Venga, por favor, que para selectos decrépitos y decadentes irrefrenables ya estoy yo. Les citaba el otro día al “Martín Fierro” y les insisto en él y con su lectura rabiosa:

    “(…) pero por más que uno sufra, un dolor que lo atormente, no ha de bajar la frente nunca, por ningún motivo. El álamo es más altivo y gime constantemente”.

    Don Justo, en serio, deje ud. de leer a don Sigmund que se nos va a “pansir”. De verdad se lo digo, que yo – como sabiamente apuntó doña Marisa – lo llevo, a él, como corbata pero me está dando la sensación que ud lo lleva como pesadísima bola de acero prendida a un grillete tobillero que lo lastra y atormenta sin ser ello menester.

    Don Alejandro… esas alusiones ofensivas a don Adriano Celentano, su esculpido rostro y su espléndida coreografía setentesca pueden suponerle un desafío a muerte, con espada o sable – le dejo elegir – a las tres, tras la puerta de los dominicos, el próximo día.

    Doña Miranda, la eximo a ud de la visión triste y apocalíptica con la que comenzaba mi intervención describiendo el ambiente penoso que me encontré y me sumo a su “sursum corda!”

  22. Alejandro Lillo

    Señor Kant, ¿es estrictamente necesario que sea tras la puerta de los dominicos? ¿No podría ser en un lugar más tranquilo y amplio, donde pudiéramos desfogarnos holgadamente, donde nuestros gráciles movimientos con el florete pudieran desarrollarse a la altura de nuestras excelsas cualidades espadachiniles, donde la plebe no pudiera importunarnos con remilgos unos y con embelesos ante nuestro arte otros? Por ello le digo, ¿no podríamos cruzar nuestros sables en la Plaza de la Virgen, lugar tranquilo y despejado donde los haya? Yo acudiré con mi traje de gala (tipo marqués de la Ensenada), con mi máscara preceptiva de urogallo y, usted, haga honor a su gallardía y vaya como el Celentano ese, sin preocuparse por la máscara, que si aparece por allí de esa guisa, nadie le mirará a la cara. Imagínese el espectáculo.

  23. Marisa Bou

    Por favor, Angel. No se me meta usted con Celentano, que llevo mucho soñado con él (en otra época, claro), puesto que fué un ídolo para las adolescentes de mi generación. Ahora bien, si se quiere usted batir con el señor Kant, yo me pido hacer de testigo. No me ofrezco a curar sus heridas, por si me lo toman a mal. Mejor para eso llevo a una amiga que es enfermera. Ya me dirán.

  24. Kant

    Ja, ja, ja…

    Plas, plas, plas…

    Como dice George Clooney en ese maravillosísimo anuncio de “Martini” (o sea, léase con su acentillo propio): magnífico.

    :-D (ya ve que la imito, doña Marisa)

  25. Alejandro Lillo

    Gracias, gracias, me lo pasé tan bien leyéndole como escribiéndolo. ¡Olé!

    PD. Ese anuncio es de los mejores que se han visto. Una verdadera obra de arte.

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