Personajes

perfilo. Caracteres. Hay caracteres planos y caracteres redondos, decía E. M. Forster en Aspectos de la novela. Para conocer a los primeros basta con leer la frase funcional que dicen en un relato. “Señor, ¿sirvo ya el té?”, pregunta el criado. No precisamos saber más: este individuo realiza una tarea y con su desempeño contribuye al desarrollo de la novela. En cambio, un personaje redondo necesita páginas y páginas para expresarse o, por lo menos, para que sepamos de él, para que lo conozcamos enteramente. ¿Enteramente?

Decía Umberto Eco en Seis paseos por los bosques narrativos que de una persona real averiguamos poco en la vida: un conocido o un amigo o un familiar siempre pueden sorprendernos, siempre pueden desmentir las expectativas que nos hemos forjado sobre él. En cambio, añadía Eco, de un personaje literario –o cinematográfico– tenemos toda la información precisa: aquella que aparece en la novela o en la película. Nada más: la justa. Con esos datos contamos y con ellos hemos de hacernos una idea de lo que es ese personaje. De acuerdo. ¿Pero qué pasa cuando a las personas las interpretamos con el esquema de los personajes literarios? ¿Qué sucede, por ejemplo, con quienes vemos aparecer en los medios de comunicación? Sobre dichos individuos vamos completando datos leídos o vistos aquí y allá, sin poder interrogarlos o tratarlos. Obtenemos información y buscamos referentes con quienes compararlos, casos semejantes que nos sirvan para ilustrarnos y para ilustrarlos: para hacer de cada uno todo un personaje. Para colorearlos.

1. Colorear al personaje. Me propongo escribir durante varios días sobre distintos personajes, individuos o caracteres que han alcanzado notoriedad y de los que sabemos y no sabemos. ¿Qué imagen tenemos? ¿Qué podemos leer o qué podemos averiguar sobre ellos? colorearObserven el dibujo adjunto. Vemos a Mickey y a Minnie. Son personajes nada secundarios de la infancia. La ratita de Disney le muestra  a Mickey lo que es: una celebrity.  Todos escriben sobre él, lo retratan, pero el perfil sigue incompleto: sólo es una plantilla que hemos de colorear.

2. Bush, Onetti, y Rita. ¿Qué tienen que ver entre ellos? En principio, es el puro azar que tres personas tan distintas se hermanen en un post. De entrada, sólo mi lectura o mi escritura las han hecho coincidir: que si tenía que hacer una reseña, que si tenía que acabar un artículo, que si… Es la chiripa, sí, pero esas personas aparecen coloreadas con el recurso de la literatura y de la ficción hasta hacer de ellas personajes de libro o de la imaginación. Sabemos poco de ellas, pero ese poco que sabemos es suficiente para concebirlas como caracteres o perfiles. La literatura ayuda a completar o a conjeturar lo que de otro modo no podría saberse o documentarse. Coloreamos los personajes hasta formar de ellos su identidad. Veamos esos ejemplos.

Sobre George Walker Bush me he documentado con un libro de Jacob Weisberg (que Francisco Fuster ha analizado de manera seria y concienzuda).

Sobre Juan Carlos Onetti he leído otro volumen de Mario Vargas Llosa, del que he debido hacer una reseña para Ojos de Papel.  

 —Sobre Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, he debido escribir un artículo para El País con motivo de la usurpación de su identidad en Facebook.  

 3. ¿Literatura o investigación? Bien resuelta, la conversión de una persona en personaje de libro o de ficción es una operación atractiva. Aunque tiene sus riesgos: cuando hablamos de individuos, la literatura o la imaginación pueden ser  recursos discutibles o incluso repudiables, si se emplean para dañar o para inventar lo que no se quiere saber. En otros términos: la imaginación como sustituto de la documentación es pereza; la invención como reemplazo de lo real es engaño; la fabulación como alternativa a lo verdadero es mentira.

arcadiespadaArcadi Espada –el periodista que está aquí, a la derecha– lo explica de manera rotunda en su último libro: Periodismo práctico (2008). Si le quitamos los aspavientos, a Espada no le falta razón. Cita a James Boswell: “Uno ha de quitarse de la cabeza la imaginación (como quien achica el agua de un bote) con el fin de dar una narración auténtica”.  Y completa Espada: “La imagen de la cabeza como un bote, por donde se filtra constantemente el agua de la imaginación, es comprensible para cualquiera que haya intentado escribir un solo párrafo veraz. El agua, además, llena el bote insidiosa y lentamente, y la tarea del escritor faction es advertirlo antes de que la narración acabe en naufragio. La imaginación se presenta siempre bajo una forma salvadora, y es cierto que suele resolver los nudos que impiden acabar una frase o un fragmento. Pero los efectos secundarios se acumulan y, en efecto, el bote acaba por hundirse”.

Pero, precisamente pero…: Espada generaliza al considerar que la literatura ha tenido un efecto nefasto sobre el periodismo. Y yerra al considerar que la literatura nada tiene que ver con la investigación. “Entre los temibles riesgos del reportaje está el de convertir a los hombres en personajes”, dice Espada. “Sobre todo por la capacidad que inmediatamente adquiere un personaje de hablar y comportarse en razón de estereotipos”, añade. Releamos esas frases.

Es probable que Arcadi Espada haya tenido malas experiencias al leer novelas. Que no le hayan servido para documentar exactamente el mundo, que los personajes de esas obras hablen o se comporten como estereotipos (es decir, según modelos previsibles), no significa que todas las novelas sean así. La conversión de una persona en personaje no implica su reducción o su simplificación. La gran literatura, incluso la gran literatura de ficción a la que tan reacio es Espada, entraña complejidad y un rastreo documental nada facilón. Que ciertos periodistas no sepan qué hacer con los personajes, que sean incapaces de trazar sus perfiles, que se inventen lo que ignoran…, no es problema de los novelistas, sino de esos reporteros perezosos. Resulta extraño tener que repetir esto.    

29 comments

Add Yours
  1. David P.Montesinos

    Espero con ansiedad el próximo post, pero el autor me concederá una reflexión de urgencia -y creo que vinculada a los dos posts anteriores- sobre el asunto de Gaza, pues creo que el artículo publicado hoy en El País de André Gluksmann: “¿Qué significa desproporcionada?” no debe dejarnos en silencio. Veamos:

    GLUKSMANN NO TIENE RAZÓN

    Ya va siendo hora de que se diga claramente que André Gluksmann defiende posiciones profundamente antidemocráticas y enemigas de la justicia y los derechos humanos, que es por cierto lo que una y otra vez muestra como estandarte en sus discursos, presuntamente atravesados por el rechazo a todas las formas de totalitarismo. Las razones y las maneras por las que defendió posiciones de izquierda radical en los setenta me importan poco, pero me llaman la atención las afinidades entre los actuales reaccionarios europeos que, por la vía de descubrir los horrores del estalinismo, terminaron girando hacia posiciones tan poco democráticas como las que dicen odiar. Así, no deberíamos sorprendernos de que Gluksmann afirmara en Le Monde –tan taxativamente como Bush o Aznar- que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, que en base a ello justificara la segunda invasión de Iraq o que apoyara de forma entusiasta la candidatura de Sarkozy, a quien considera gran defensor de las libertades, pese a “no compartir sus políticas sociales”. (Yo no sabía que se podía apoyar a un candidato cuyas políticas sociales son desacertadas. Se ve que a Gluksmann le sedujo la actitud de policía duro y contundente con que, como ministro, se dirijo Sarko a atajar las revueltas de los banlieus, por más que a Gluksmann no se le ocurra que las políticas sociales –o mejor, la falta de ellas- tienen mucho que ver con aquellas revueltas de quemadores de coches en los suburbios.)

    Bien, ahora Gluksmann se descuelga defendiendo la “intervención” del ejército israelí en Gaza. Su artículo empieza exhibiendo un prejuicio, que me recuerda por cierto mucho al que con frecuencia exhibe Vargas Llosa en el mismo diario español-: se extraña de que haya habido debate interno entre los palestinos. Viejo apriorismo solapado: los palestinos son árabes, los árabes son refractarios al debate, ergo por eso no tienen democracia, ergo se merecen lo que les pasa. Claro, solo Israel es demócrata en la zona. La manera de entrar a saco de su ejército en Gaza demuestra lo profundamente democrático que es su gobierno. Tanto como cuando prolongando la política de asentamientos consigue hacer más popular ante el pueblo palestino la actitud agresiva de Hamás. No les viene mal a quienes tienen una perversa capacidad de proyección de jugadas sobre el tablero de ajedrez: legitimamos la violencia de Hamás, y así la autoridad palestina, la única capaz de articular un proceso de institucionalización de una nación independiente y democrática, queda privada de su iniciativa. Conclusión: los palestinos son terroristas y solo entienden el sufrimiento. Exitosa estrategia: con ello el Estado de Israel ha “garantizado” su seguridad, hay que ver lo tranquilos que viven ellos y sus vecinos desde hace décadas. Y yo me pregunto si quienes insisten tanto en criticar la escasa vocación democrática de las naciones árabes tienen mucho interés por ayudar a aquellos árabes que quieren naciones modernas, democráticas y laicas en Oriente Medio y Mahgreb, me lo pregunto de veras.

    ¿Qué significa “desproporcionado”?, pregunta Gluksmann. No hay proporción en la guerra, no hay manera de indicar cuál es la proporción exacta de la respuesta a los ataques que se reciben, dice. ¿Ha de esperar Israel a que sus vecinos tengan su misma potencia de fuego? E insinúa, con sus santos huevos, que podrían exterminar a los palestinos de Gaza y que prefieren no hacerlo. ¡Qué generoso es el Estado de Israel con la gente palestina! Y estos no se dan cuenta, si total solo les están matando un poquito. Voy a explicarle al señor Gluksmann lo que significa “desproporcionado”. Imagínese que cada vez que ETA matara a un policía español el gobierno optara por bombardear las calles de Bilbao. A mí me parecería intolerable, ¿y a usted? Les aseguro que las bombas que caen sobre Gaza saben a lo mismo a las que caen en cualquier ciudad, por más que Gluksmann solo parece horrorizarse por los aviones suicidas de las Torres Gemelas o por los obuses artesanales que lanza Hamás sobre las colonias fronterizas de Israel.

    Otra pregunta: cuando se lamenta que el mundo “urbi et orbi” está sentenciando como culpable de este asunto al Estado de Israel, de forma apriorística y sin conocimiento de causa, ¿no será que el mundo no le da la razón ni a ellos ni a su apoyo norteamericano porque no la tienen? ¿No preferirá Gluksmann que todos guardemos silencio ante las atrocidades? Seguramente, porque Israel está impidiendo a los corresponsales internacionales hacer su trabajo. ¿No será que Israel teme que cuenten la verdad?

    Se vive bien en París, donde hay libertad de prensa y puede uno decir en Le Monde lo que le apetezca. En Gaza estos días la cosa está más difícil, pero es todo para que Israel tenga seguridad, ¿verdad, Gluksmann? Viva la guerra preventiva.

    Pdta: Gluksmann tuvo la decencia de defender en su momento la causa de Chechenia, donde pasó un mes. Correcto, pero la violencia y el totalitarismo de Putin, frente al cual solo se encuentra la indulgencia de Occidente, como Gluksmann no se cansó de criticar, ¿no es producto de la necesidad de preservar la seguridad nacional rusa frente a los terroristas islámicos? Seamos coherentes y no manipulemos.

  2. Ramón

    Seeñor Montesinos: comparto su idignación. Esta mañana se me ha atragantado (literalemente) el desayuno al leer al señor Gluksmann. Si Ustedes tienen un estómago blindado y leen además lo que publica estos días la prensa conservadora española (La Razón, el ABC…) justificando el horror (el horror, el horror… escribía Conrad de otra barbarie) supongo que les puede producir la misma sensación de rabia, impotencia, asco, indignación (se me acaban los adjetivos) que yo siento en estos momentos.

    Creo que voy a desearles un feliz 2010, porque a lo que parece, povas cosas vamos a pder celebrar en el 2009

  3. Juan Planas

    Razones y sinrazones… ¿Voy yo a ponerme la Keffiyeh -o como se diga- para jalear a los unos? ¿Me pondré la kipá -o como se diga- para jalear a los otros? Ni soñarlo, queridos. Ni soñarlo.

  4. Juan Planas

    Item más. No tengo por qué elegir entre dos barbaries integristas y religiosas… Me quedo en el tibio reino de la indiferencia. Con mi culpa y mi condena.

  5. jserna

    Perdonen que no haya respondido. Llevo dos días prestando servicios familiares. Tantos servicios… que aún no he podido leer los periódicos que habitualmente compro (El País, El Mundo y Abc): sólo he tenido tiempo para leer la tres primeras páginas de ‘El Mundo. Por tanto, ni siquiera he podido ver el artículo de André Glucksmann, cosa que voy a remediar de inmediato. La indignación que provoca André Glucksmann no me extraña: quizá pueda incorporarlo a la galería de personajes que pensaba tratar.

    En alguna ocasión anterior hablé de él:
    https://justoserna.wordpress.com/2007/04/30/%c2%bfmayo-del-68/

  6. Alejandro Lillo

    Sin ánimo de interferir en el post “in progress”, y siguiendo con la guerra de Gaza y la experiencia de los seres humanos (israelíes y palestinos) que allí guerrean, viven y mueren, un fragmento de una novela de James Jones sobre un batallón en la 2ª GM:

    “… Y las emociones eran tantas y estaban tan entremezcladas que resultaban indescifrables y no se podían desenredar. No se había decidido nada y nadie se había enterado de nada. Pero, lo que era más importante de todo, no había terminado nada. Aunque hubieran tomado toda la colina no hubiera terminado nada. Porque mañana, o pasado, o al otro, les volverían a llamar para que hiciesen lo mismo, quizá bajo circunstancias aún peores. El concepto era tan inmenso, tan paralizante, que le dio una sacudida a Bell. Isla tras isla, colina tras colina, cabeza de playa tras cabeza de playa, año tras año. Le aturdía.

    Seguro que acabaría de una vez, claro, y casi seguro – debido a la producción industrial -, acabaría en una victoria. Pero aquel punto en el tiempo no tenía ninguna relación con ninguno de los individuos comprometidos ahora. Sobrevivirían algunos, pero ningún individuo podía sobrevivir. Era una discrepancia en los métodos de contar. Todo el asunto resultaba demasiado vasto, demasiado complicado, demasiado tecnológico para que pudiera contar con él ni un solo individuo. Sólo contaban las colecciones de hombres, sólo las comunidades de hombres, sólo las cantidades de hombres.

    El peso de tal proposición resultaba mortífero, casi demasiadio pesado para poder soportarlo, y Bell quería quitárselo de la cabeza. ¿Individuos libres?”

  7. David P.Montesinos

    Es´propio de una forma de pensamiento tan simplista como la que capitalizó el trío de las Azores referirse al terrorismo como una misma pasta donde no caben diferenciaciones ni matices, por tanto, son el mismo virus y todos requieren la misma medicina. Es como el cazademonios de El exorcista. Cuando el primer sacerdote intenta explicarle las distintas personalidades que asume la niña o aquello que le posee, aquél corta en seco y le espeta: “solo hay una”. Vamos, que el demonio es el demonio y basta ya de sutilidades.

    Digo todo esto porque cuando se habla de dos bandos y se propone la equidistancia o incluso la indiferencia,¿sabemos de qué bandos estamos hablando? No sé si necesito decir que Hamás y Palestina no son términos sinónimos, por más que Israel hace mucho para que los palestinos se consideren representados por Hamás. De hecho, Hamás es en origen un producto del Estado de Israel destinado a neutralizar la labor de la OLP. El proyecto de Estado Palestino de Yasser Arafat podía estar lleno de contradicciones, como lo está la actual autoridad encabezada por Abbas, pero es la representación política elegida por el pueblo palestino y la aceptada por los organismos internacionales, tan impotentes en esta carnicería que hoy se cobra trescientos muertos más que se refugiaban en una escuela. ¿Son lo mismo Al Fatah y Hamás? ¿Son lo mismo los terroristas y la autoridad palestina? En el “otro bando”, ¿creemos de verdad que toda la comunidad judía internacional se siente ideológicamente representada por pensadores como Gluksmann? ¿Son cuatro locos los que dentro de Israel se muestran críticos con la política del Estado israelí para el tema de Gaza? Yo creo que no, como creo que es una tragedia la desaparición de tendencias como la representada por Rabin, en beneficio de Sharon, Netanyahu y los halcones.

    No, no todo es lo mismo, la vida es jodidamente compleja.

  8. Juan Planas

    No me diga, Sr. Montesinos. Que la vida es jodidamente compleja es un diagnóstico tan leve que no llega ni a serlo y que quizás por ello, lo sabemos -o lo decimos- todos, y qué? La vida será compleja (o la existencia, si lo prefiere) o será simple o será ambas cosas a la vez o ninguna de ellas, según quién mire y qué y cómo y para qué y por qué interprete… pero toda esa metralla de ida y vuelta, todo ese artificio de fronteras, etnias y creencias, qué tiene de compleja toda esa basura boomerang… ¿Basura compleja, material de disección? ¿Basura con matices? ¿Basura filosófica? ¿Gluksmann, un pensador? ¿Pilar Rahola, una pensadora? ¿Hamas, un gobierno democrático cuando las urnas que mejor conoce son las funerarias? ¿Los judios, una raza escogida, de adn la integral cuántica de O? ¿Su nación, un convenio legal avalado internacionalmente? ¿Matices? ¿Económicos, de fe, de nación, de secta, de petróleo, de usura? Me mantengo en la indiferencia. ¿Simplista? Pues vale. Otro día les hablaré -o no- de la culpa y de la condena… ¿Indiferencia con matices, indiferencia compleja, simple, afirmativa, negativa, dialéctica, dudosa, plenipotenciaria, casuística, de lujo, de saldo, histórica, histérica, histriónica, mental, física, sexual, casta, castrada, emergente, mullida, ambivalente, polivalente, inútil?

    Bona nit.

  9. David P.Montesinos

    Lo obvio debe volver a ser puesto sobre la mesa cuando se olvida. Que la vida es compleja supone que los análisis también han de serlo, cosa que con frecuencia olvidan ciertos personajes influyentes y que, me temo, sucede frecuentemente cuando se habla de terrorismo. En cualquier caso, y para evitar malentendidos, acuso de simplista a Gluksmann, no a alguno de los tertulianos.

  10. jserna

    Veo que ustedes discuten sobre la ‘realidad’ mientras yo me encamino hacia la ‘literatura’. Sigan, sigan, que les leo.

  11. Juan Planas

    Los personajes “influyentes” han de ser simples a la fuerza… cómo, si no, podrían ser socialmente influyentes…:-))

    En cuanto a la literatura y la realidad… Bien. Estaba poniéndole el epílogo a mi nuevo libro, que con suerte saldrá este año, y allí digo:

    “… La realidad como origen y, también, como único objetivo poético posible me ha dejado, a solas, atravesando las irregulares dunas de estos versos, en la comprometida impostura médica de tomarle el pulso al presunto paciente. Su diagnóstico o su curación –ambas circunstancias, por igual- quedan fuera de mis intenciones. Sólo me importa su lenguaje, su modo de latir, su ritmo, su palabra intermitente, la prueba neutra y desinteresada –tal vez, contra natura- de su existencia.”

    Después viene un párrafo con las dedicatorias. Y aquí callo.

  12. David P.Montesinos

    Llevo unas horas a vueltas con el problema de internet y la identidad, más que con el de la realidad, sobre el que no sé si soy capaz de discutirle nada al señor Planas, y menos después de leer el epílogo a su nuevo libro. Simplemente intenté expresar mi rechazo a la intervención de Gluksmann, no tengo otras armas frente al horror. He leído el artículo de Darnton y el de Serna en el monográfico de “Pasajes”, y viene a cuento el asunto por lo de Rita en facebook. Solicito a Paco Fuster o a Alejandro Lillo que tengan la amabilidad de cotillear un poco conmigo porque no sé muy bien de que se ha tratado, y en cualquier caso parece que los servicios jurídicos de nuestra amada alcaldesa ya han eliminado la fuente de toda esta guasa en la web en cuestión.

    Hablando de facebook, ya me han llegado varios mensajes de amigos y conocidos que, presuntamente, me solicitan ser incluido en cierto “círculo”. Curioso: la persona a la que escribí preguntándole el asunto me contestó que no “ser consciente” de haberme mandado ese mensaje. Teniendo en cuenta eso, y que hay un tipo con acento argentino que me llama un día sí y otro también para convencerme de que debo regresar a Telefónica y que me pierdo unas ofertas de tarifas planas acojonantes, empiezo a pensar que esto de la “apertura” del mundo postmoderno tiene ciertos peligros. Por cierto, también me envían muchas ofertas de viagra, díganme si a ustedes también les pasa porque si no voy a pensar que la Red me considera sexualmente “exprimido”

    Volviendo al asunto de los nicks y los peligros del anonimato en internet,al que se refiere Serna tanto en el artículo sobre Rita Barberá en facebook como en el de Pasajes, nombra usted a nuestro viejo amigo Kant. Dado que respeto al personaje, pese a discrepar frecuentemente con él, sí creo que a veces uno se siente en cierta desventaja cuando debate con alguien que no da su verdadero nombre, sobre todo si nos referimos a temas tan espinosos como el del terrorismo de ETA, pongamos por caso. En cualquier caso, debo reconocer que se le echa en falta en esta página.

    Bueno, ¿cuenta alguien lo de Rita o qué?

  13. Juan Antonio Millón

    Vuelto de nuevo a los lares hogareños, después del paréntesis mallorquín -ha sido una experiencia extraña volver veinticuatro años después de mi anterior visita a la casa de Robert Graves en Deià, cuando él ya sólo reposa en la cima del cementerio y sus ojos glaucos se han extendido por el mar y la Tramuntana- y nada tan gratificante como volver a visitar su blog, mi estimado Serna y demás contertulios.
    No sé qué habran leído ustedes en el artículo de Glucksmann, pero, sintiéndolo mucho, de mi lectura no colijo desmesura alguna tildable de antidemocrática y enemiga de la justicia y de los derechos humanos, como se ha dicho. Ciertamente no es lo que se espera para quien en aquel conflicto duelen más unas muertes que otras, unos llevan más razón que otros, uno son las víctimas y otros los verdugos. Precisamente eso es lo que comparto del artículo del autor francés, su crítica a los diferentes tipos de “incondicionalidad” y su apuesta por la “circunspección”: “sin perjuicio de mantener cierta reserva hasta estar más informados”. Pecará de frialdad en la valoración, de asepsia sentimental, pero no puedó más que estar con él cuando dice: “Para trabajar a favor de la paz en Oriente Próximo, es necesario huir de las tentaciones de la incondicionalidad, que persiguen no sólo a los fanáticos dispuestos a todo, sino también a las almas angélicas que sueñan con una sacrosanta “proporción” que equilibre de manera providencial los conflictos asesinos”.
    Creo que el “personaje” Glucksmann ha sido excesivamente “coloreado”, y los textos que firma son excesivamente “sobreentendidos”. Atengámonos a la letra, sólo así podremos avanzar hacia una razón común.
    Señor Juan Planas, coincido con don Alejandro en la excelencia sugeridora de esas palabras de su “epílogo”, a lo que supongo será un poemario. He podido acceder a su blog y veo que es usted de Mallorca: y, leyendo algunos textos suyos veo que alude a la exposición sobre Llull de la Caixaforum. Aunque no sentí los mismos deseos de “evaporarme”, sí que me “extrañé” ante figura tan inigualable. De él leí un delicioso texto llamado “Los sisé seny” que me gustaría algún día comentarles. Un gusto conversar con ustedes.

  14. Paco Fuster

    Escuchar o leer a José María Aznar se ha convertido en los últimos tiempos, en uno de mis pasatiempos favoritos. Me encanta reírme con él, sabiendo que él mismo cree y sabe que se está riendo de nosotros. Me recuerda mucho a Dalí, una de mis debilidades. Ver en Youtube sus conferencias en Georgetown (“El problema de España con Al-Qaeda empieza en el siglo VIII”…) o su discurso sobre el vino y la conducción (“¿Pero quién te ha dicho a ti que yo quiero que conduzcas por mi?…) es un lujo impagable con que me premio de vez en cuando.

    Sabedores de esta daliniana capacidad para epatar al respetable que ha consolidado Aznar en los últimos años, la revista Vanity Fair (edición España) ha tenido la brillante y rentable idea de ponerle un micrófono delante al ex presidente y pedirle su opinión son temas banales: que si la victoria de un tal Obama, que si la salida de su amigo Bush… Hoy, y para regocijo de Aznar y de los editores de Vanity Fair, toda la prensa española se he hecho eco de esa entrevista. Aznar citando a Churchill o diciendo que la victoria de Obama es un “exotismo histórico”. En fin, por queda alguien que no lo haya leído:

    Aznar sobre Obama, Bush, Rajoy…

  15. David P.Montesinos

    Encabecé mi intervención con la frase “Gluksmann no tiene razón”. Por mi parte, sí aludo al talante poco democrático del artículo de El País, pues creo que comprende, justifica y solicita indulgencia respecto a una serie de acciones que todo tipo de organismos internacionales consideran atrocidades. Una cita de urgencia:

    “El filósofo francés prosionista André Gluksmann defiende la invasión de Gaza en un artículo publicado por El País y se pregunta, desde el titular, ¿qué significa “desproporcionada”? Se me ocurren varias respuestas. Es desproporcionado que un estado supuestamente democrático ajusticie, sin juicio previo, a todo aquel sospechoso de pertenecer a Hamás mientras arrasa la franja; tanques contra piedras. Es desproporcionado bloquear durante meses y meses a más de un millón y medio de personas en un pequeño espacio de tierra, la mayor cárcel de la historia. Es también desproporcionado matar a más 500 personas en once días -y sumando- como respuesta a cuatro muertos por parte de los rudimentarios cohetes de Hamás en todo un año. Desproporcionado sería también, por ejemplo, que el ejército español bombardease los ayuntamientos gobernados por ANV en Euskadi como respuesta, como castigo, al terrorismo etarra. En España hemos tenido muchos años con más de ocho asesinatos de ETA, así que tenemos excusa de sobra para que la comunidad internacional mire hacia otro lado.

    Pero lo más desproporcionado de todo es presentar esta matanza de Israel en Gaza como un conflicto entre dos estados, como una guerra entre dos países. “Israel y Hamás luchan puerta a puerta en la ciudad de Gaza”, titula hoy en portada El País. ¡Menuda guerra! ¡Menuda lucha! La proporción de muertos entre ambos bandos es de cien a uno, pero incluso esta estadística es engañosa. De los cinco soldados israelíes muertos, cuatro han caído víctimas del fuego amigo; así de quirúrgica es esta matanza donde ya han asesinado a cerca de cien niños.”

    El autor es Ignacio Escolar.

  16. Paco Fuster

    No va el enlace que he puesto. En cualquier edición digital de un periódico encontrarán la nota de Europa Press sobre la entrevista a Aznar en “Vanity Fair”.

    Las palabras de Aznar venían al hilo de mi reseña. No digo como Aznar, que Bush es “un gran estadista”, pero sí digo que no creo que los historiadores o los politólogos americanos sean los más indicados para mofarse de él y decir -como en el artículo que enlazo de “Rolling Stone”- que es “el peor presidente de la historia”. En la reseña lo explico.

    Leyendo la reseña del libro de Vargas Llosa me pregunto si será más fácil para un novelista escribir ensayos o viceversa. Hace poco decíamos que la novela última de Savater, pese a haber sido premiada y muy vendida, no está a la altura de sus ensayos. Imagino que para un narrador como Vargas Llosa, tampoco resultará fácil someterse a la disciplina del ensayo. La reseña me da la impresión de que el ensayo sobre Onetti tampoco es equiparable a las novelas de Vargas Llosa, cosa que también es comprensible.

  17. jserna

    Ayer leí con mucho interés el artículo de Glucksmann a partir de la recomendación indignada de David P. Montesinos. ¿Que qué me pareció? Pues de lo más tibio que le he leído a Glucksmann en los últimos años. Eso no quiere decir que esté de acuerdo con la proporción o la desproporción del ataque israelí. Lo de la proporción es una medida que no sé calibrar en términos de muerte. Si el ataque lo concebimos como parte de un combate bélico –siempre mortífero–, no deberíamos escandalizarnos especialmente. Eso sí: siempre que lo comparemos con las guerras del pasado. En la Primera Guerra Mundial o en la Segunda Guerra Mundial, los muertos civiles se cuentan por miles, qué digo miles: por millones. Pero no se veían instántaneamente. Ahora, gracias a los medios de comunicación, podemos contar las víctimas, podemos ver los muertos, podemos ver la sangre, podemos ver los niños amputados y exánimes, podemos ver las escuelas destrozadas, podemos ver las casas destruidas. Tras un siglo de masacres, nuestra conciencia no soporta la muerte, por muy justificada que esté una causa. Leo en Abc un pie de foto que cito de memoria: Hamás exhibe los cadáveres de los niños para destruir el crédito de Israel, cuyo ejército es preciso en sus ataques. La pregunta que cabría hacer a los responsables de este periódico es si el Gobierno de Israel contaba con la antipatía que provoca la muerte retransmitida, fotografiada, difundida.

  18. Marisa Bou

    Paco, no conocía yo esos escarceos tuyos con el masoquismo, llevados al extremo de “premiarte” con las fantasmadas del señor Aznar. Por cierto, que he intentado ver que tienen de reconfortantes y tu enlace ha resultado no ser tal, sino sólo unas letras en un bonito tono azul que no llevan a ninguna parte.

    Señor Planas, ha tomado usted por costumbre colocarnos el señuelo de “otro día les hablaré -o no- de…” tal o cual tema. ¡Hombrepordios! hablenos usted de algo con alguna extensión. Nos encanta leer sus opiniones, siempre frescas y algunas veces incluso muy razonables. Mójese un poquito y no nos deje con la miel en los labios.

    David, no te preocupes por el tema del viagra, creo que lo publicitan mucho porque se vende muy poco. Ya Justo nos dijo (y hemos podido comprobar) que en Facebook hay un exceso de publicidad, pero nada más fácil que ignorarla. O ignorar el Facebook directamente. Yo tampoco vi la página de Rita, pero tampoco me pica la curiosidad. ¡Qué quiere que le diga! Prefiero leerles a ustedes. Y sí, yo también echo en falta a nuestro ex-contertulio Kant.

  19. Marisa Bou

    ¡Caramba! Mientras escribía mi anterior entrada se han “infiltrado” dos. En uno Paco ya explica que el enlace no funciona. Y en el otro, Justo nos expresa su opinión sobre el artículo de Gluksmann.

    Eso es lo más horrible de estas guerras actuales, que podemos verlas casi en directo, algo estremecedor. Es difícil hablar de buenos y malos, inocentes y culpables. Pero lo que sí es absolutamente visible es dónde reside la fuerza, que nunca es sinónimo de razón. Ver esos hospitales palestinos, sin luz y sin lo estrictamente necesario para atender tantos heridos, es algo que pone los pelos de punta. Sólo quisiera que acabara para recordarlo sólo como un mal sueño. ¿Querrán eso mismo los protagonistas de esta infame tragedia?

  20. Alejandro Lillo

    Saludos afectuosos a todos los contertulios en este nuevo año que, más que nunca, es una incógnita. Ustedes me disculparán ciertos silencios y alguna que otra prisa en mis comentarios, pero ando algo liadillo.

    Bueno, don Justo, me encanta la cita de E.M. Forster. Me haré con ese libro que creo no descansa en ningún anaquel, ni propio, ni de familiar, ni de conocido. Por otro lado, y siguiendo la estructura de su post, veo a Mickey y a Minnie juntoa sus opuestos, Bush y Rita, con Onetti como intermediario – ¡pobre Onetti! ¿Qué ha hecho él para merecer esto? -. Curioso. Aunque todos reales y ficticios, darían el pego como personajes de cómic. La realidad – ya lo sabemos – siempre acaba por superar a la ficción. Por cierto, de lo de Rita, don David, no tengo ni idea, pero bueno, será cuestión de hacer unas gestiones… y ya le contaré (si averiguo algo).

    De Arcadi Espada sólo comentaré que su estantería se parece mucho – demasiado diría yo – a la mía, a 35 euros el módulo, para más señas. (Me ha dejado un poco acojonado, la verdad).

    Quiero felicitar de nuevo al señor Fuster por su interesantísima reseña, instructiva y entretenida a un tiempo, cualidades éstas que si bien por separado abundan, juntas constituyen una especie de “rara avis”. Que la profundización en sus estudios no le quiten esa vena literaria, pues le aseguro que le resultará muy útil. Por cierto, Paco, cuando pueda y tenga sonido en el ordenador – los Reyes no se han portado en eso – prometo escuchar a Aznar y sus conferencias, que tengo ganas de pasar un buen rato.

    Ja, ja, ja, don David, a ese argentino de telefónica lo conozco yo también, aunque debo confesarle que aún no he recibido ningún mensaje sobre la viagra (tiempo al tiempo). Había una época que los de Vodafone me llamaban a horas intempestivas, y yo, estilo Sócrates, intentaba enseñarles la verdad a través de preguntas, ya sabes, para que ellos solitos razonaran y se dieran cuenta de que las 22:30 no son horas, copón, no son horas. De repente dejaron de llamarme, no sé bien por qué, aunque estoy seguro que volverán, como las oscuras golondrinas…

    Señor Millón, ¡cómo le envidio por haber estado en la casa de Robert Graves! ¡rrrrr!

    A mí el articulo de Glucksmann me parece clarificador en cuanto a sus posiciones. Dice cosas razonables y otras que son difícilmente explicables. Pero eso les pasa a muchos intelectuales con respecto al conflicto que nos atañe. De todos modos Gluksmann nunca ha sido de mis favoritos.

    Salud.

  21. Juan Planas

    A ver, vayamos por partes, que dijo el amigo Jack.

    Sr. Montesinos, en verdad hay mucho que pensar sobre las relaciones en este medio comparándolas con las de la vida real. Le seré sincero. Me han partido la cara muchas más veces “aquí” que en la vida real. Se lo juro:-) Por otra parte yo también recibo llamadas de argentinos telefónicos, vendedores de viagra y, aún más, amigos de Facebook de Justo y Ángel -incluso un par de los dos a la vez- me envían coquetos mensajes de amistad (que de momento ignoro:-)

    Sr. Millón. En efecto, soy de y vivo en Palma. La exposición de Ramón Llull -más allá de lo que pudiera escribir en el diario- es espléndida y el personaje uno de los más fascinantes de la historia universal. Un híbrido de monje y guerrero, de hombre de fe y templario, de alquimista y sabio, de nigromante e ilustrado. Una personalidad única.

    Doña Marisa. Tiene usted toda la razón del mundo. Utilizo esa coletilla con demasiada frecuencia, pero es porque, seguramente, en ese momento -mientras la escribo- no tengo nada más ni mejor que añadir a lo dicho. Es, pues, una falsa maniobra de distracción que no puede ocultar mi carencia de método o las compulsiones de mi método (sea lo que fuere)… Me gusta eso de emplazarme para más tarde y acabar aplazado sine die, lo sé, qué se le va a hacer, discúlpeme;-)

    Y gracias a los que les gustó mi epílogo y lo dijeron, claro que sí. Abrazos!

  22. jserna

    Por cierto, sr. Planas, disculpe mi silencio despistado. Me gusto especialmente su epílogo.

  23. David P.Montesinos

    A mí también me gustó el epílogo del señor Planas. Por lo que a mí respecta no pienso partirle la cara a nadie en este blog. Ni en ningún otro…

    El comentario de Justo me recuerda a algo que leí de Román Gubern, quien explicaba que la Guerra del Vietnam empezó a acabarse el día que las televisiones en color empezaron a entrar en los hogares estadounidenses y se vio el color rojo de la sangre. La sangre no impactaba igual en blanco y negro, y aquello tuvo un valor emocional decisivo sobre la opinión pública. Parece banal esta interpretación cuando tenemos en cuenta que ya había importantes movimientos sociales en Norteamérica que intentaban concienciar a la ciudadanía de las atrocidades que implicaba aquella horrible guerra en la selva. Y sin embargo, puede detectarse una oportunidad ahí. Quizá, el que los medios informen al momento de la brutalidad de ayer en la escuela bombardeada, con docenas de civiles muertos, provoca una conmoción que puede ayudar a que la opinión pública incida sobre el horror de alguna forma. Cambiar la estrategia de los agresores de uno y otro signo me parece difícil, e incluyo a quienes siguen pensando que solo habrá paz en Oriente Medio cuando el Estado de Israel sea borrado de la faz de la Tierra. Me parece sin embargo que sí es posible forzar a actuar a los organismos internacionales y a los gobiernos de las naciones. Algo así sirvió para que España saliera de Iraq, no lo olvidemos. ¿Sirvió de algo? No demasiado, la verdad, la muerte sigue siendo quien verdaderamente gobierna Iraq, pero no se me ocurre otra cosa.

    En todo caso sí creo que debemos ser críticos con quienes, como Gluksmann, intentan ocultar la evidencia de que el sufrimiento cae la inmensa mayoría de veces del lado palestino. ¿Está Israel en peligro? No tengo duda. ¿Debe diseñar una estrategia de defensa? Por supuesto… La cuestión es si el mundo puede permitirse aceptar consignas como la de que “el pueblo palestino tiene que sufrir mucho todavía para entender que no debe apoyar a Hamás”. Y esto lo he oído ya varias veces desde el lado israelí en estos días.

    Releo con atención el texto de Gluksmann a instancias de la opinión que formula el señor Millón, al que saludo respetuosamente, dicho sea de paso. No lo veo, no lo veo… La idea que formula, la de que Israel tiene alrededor enemigos obsesionados con exterminarle -cosa cierta, sin duda- me lleva a hacerme una pregunta: para el gobierno de Israel, ¿hay unos muertos que valen más que otros? Y otra: el problema de su seguridad, ¿justifica que, por culpa de su continúa política de agresión, se traduzca para los palestinos como pura cuestión de supervivencia diaria?

  24. Juan Antonio Millón

    Más allá del artículo de Glucksmann, sobre el sentido de la “proporción” en un conflicto bélico y sobre la incondicionalidad o circunspección ante el mismo; y más allá de mi coincidencia con algunas líneas de artículo de éste que extraje, mi postura ante la intervención israelí es netamente la reprobación de la misma. Pero mantengo, al mismo tiempo, mi oposición a las acciones criminales de Hamás, al apoyo que le ofrece una parte importante del pueblo palestino y al silencio o la aquiescencia de parte de la izquierda ante esas acciones, considerándolas “justificadas”. En nada ayuda a una resolución las “incondicionalidades” faltas de crítica, y sí a ensombrecer la posibilidad de una salida. Se trata de debilitar los dos maximalismos que actualmente se mantienen en liza. Escuchemos y alentemos a las voces discrepantes que en los pueblos israelí y palestino condenan la violencia y trabajan por la paz y la convivencia. Y abandonemos de una vez la idea de “sacrificio”.

  25. jserna

    Recupero un texto mío antiguo en el que hablo de los personajes reales y de ficción, de Vargas Llosa, de Arcadi Espada: de la mentira y su relación con lo novelesco. Hablo de Enric Marco: aquel anciano español que supuestamente había sido prisionero de los nazis. Hablo de una impostura, pues.

    No conservo el original y en esta copia electrónica han desaparecido misteriosamente las comillas (con citas de Borges). A pesar de su estado calamitoso, creo que vale la pena enlazarlo, pues es pertinente para el tema del post.

    Dentro de unas horas actualizaré el blog. Mientras tanto les dejo con ese texto antiguo:

    http://www.e-valencia.org/index.php?name=News&file=article&sid=7176

  26. Miranda

    Primero feliz año a todos.
    Paso como el conejo de Alicia siempre, pido disculpas.

    El otro día recibí (tras aquella cosa sentimentalona que me salió del duelo) un mail privado de un lector de Cantabria (Santander mismo) en el que me contaba haber hecho exactamente lo que yo no hice. No se si conocen ustedes el cementerio de Santander, es bellísimo, les aconsejo un paseo. El caso es que según me dijo esas intenciones, tapar al ser querido, las debe de tener casi todo el mundo y que hasta lo sacaron en una película.
    Me sentí muy reconfortada por ser una doliente normal.

    Respecto a la verdad y demás cosas.
    Vi hace tiempo una entrevista de A.Espada en la tele.
    Fruncía las cejas mientras mascullaba. Me pareció la viva imagen de lo falso, de lo pomposo, hasta me dió la sensación de mal olor…una especie de halitosis persistente.
    Me fío mucho de mis sensaciones, más debería haberlo hecho, sobre todo de las primeras, las no pasadas por el turmix de los afectos.

    Sobre gestos y movimientos de caras y manos creo que hay una gran literatura esotérica y hasta científica.

    Luego se mira a Aznar, o a Busch…y ya es el temblor de dientes.

    Besos.
    M.

    Pd.- Añoro/quiero/respeto/aguardo a Kant…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s