Don Rodrigo de Rato y otros personajes de ficción

Uno. Leo, escribo, doy mis clases, atiendo en tutoría y no espero hacerme rico. Para millonarios ya tenemos a los banqueros, cuyos sueldos y retiros, sencillamente obscenos, me dejan anonadado, boquiabierto. Yo no creo que una pensión pueda alacanzar las cifras que la prensa nos revela. Debe de ser un engaño: nadie atesora tanto dinero…

Tal vez me equivoque: quizá las suyas sean existencias de fábula. De cine. Entonces sería como vivir en un mundo de ficción. La ficción: en el fondo es lo que me gustaría a mí. Sin duda digerí mal Peter Pan o El mago de Oz, que fueron historias de mi infancia en las que los niños tenían protagonismo.

Pero, ahora que lo pienso, en ambos relatos, no había banqueros con sueldazos; no había héroes millonarios. Había gentes menesterosas o tipos de clase media que aspiraban a sobrevivir dignamente. Yo no vivo con estrecheces: soy clase media (argh!). Mi mentalidad, por tanto, es muy previsible. Simplemente deseo vivir con la satisfacción del trabajo bien hecho, aceptable. A cambio me pagan: qué menos.

Ahora hay gente que está aprovechando la crisis para no abonar los servicios o para reducir el estipendio. Lamentable. Tengo la suerte de ser empleado público: todo el tiempo que dedico a estas cosas culturales que ustedes leen no lo resto a mis tareas funcionariales. Creo que mejoro lo que puedo hacer o decir en mis clases o en mis charlas de tú a tú.

Dos. Una de esas faenas imprescindibles que me impongo es leer (no saben cuánto) y escribir (algo menos). Leo y escribo para perfilar lo que defiendo. Y lo hago con legítimo orgullo: como aquel personaje –ya citado anteriormente– de Julio Cortázar, que decía que estaba en ello: acabando todos los libros. Yo no los acabo (la lista de volúmenes, quiero decir). Así es:  mi elenco no deja de aumentar. Ahora, gracias a los dispositivos electrónicos (aparte del libro en papel), consumo más. Perdonen mi ostentación. Con el Kindle, con el iPad, con el Mac no dejo de leer. El Kindle es un maravilloso artilugio de poco peso en el que las páginas se pasan con un simple y enérgico golpecito. Disfruto muchísimo: para qué les voy a mentir. Y puedes subrayar arrastrando la yema.

Tres. Acabo de terminar una interesantísima novela, inquietante: También la verdad se inventa (2012), de Fernando Delgado. El autor tuvo la deferencia de remitirme un ejemplar firmado y dedicado. Yo tuve la osadía de leer dicha obra en el Kindle: subrayando, destacando, escapando de esta realidad tan anodina o tan escandalosa que nos rodea. Durante unos pocos días viví ajeno, alienado. El punto de vista es exactísimo. Como lo es el estilo libre indirecto del libro que domina en la primera parte. El personaje principal es una locutora de radio a la que acosan y cortejan. Trabaja, pues, en una estación y vive escuchando a gente que se inventa, que se nombra ficticiamente. ¿Tarados?

Sin duda hay individuos que se dan un alias y adoptan el personaje con el que se rotulan. Como le ocurre a don Rodrigo de Rato y Figueredo (Rodrigo Rato), que pertenece a una familia de origen radiofónico y que se presenta ahora con ínfulas y con títulos o rótulos. ¿Recuerdan la Cadena Rato? Allí salían personas y razonaban, argumentaban, se explicaban. Don Rodrigo de Rato y Figueredo no se explica. Dimite de su puesto al frente de Bankia y para compensar manda un comunicado de sintaxis tortuosa, con erratas. Además, no se despide. Quiero decir: desde siempre, la gente fina y principal sabía cuáles eran las fórmulas de cortesía, el protocolo. Don Rodrigo de Rato y Figueredo corta sin más. Eso, en la radio, no se puede tolerar. Y en prosa es lamentable.

Hemeroteca

Nuevo número, mayo de 2012

9 comments

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  1. Marisa Bou

    ¡Ah, don Justo! Feliz usted, que pertenece a esa clase media que nos describe. Otros -perdón, otras, que he de acostumbrarme al lenguaje no machista- hemos pasado penurias toda la vida. No me quejo, es lo que me ha tocado vivir y lo acepto. Pero es curioso, cuando creí que las cosas empezaban a mejorar llegó la crisis. Esa infausta crisis que, según nos dicen cada día, hemos provocado nosotros, los humildes, al tratar de vivir por encima de nuestras posibilidades. Así que, ahora, lo pagamos con creces.

    Hoy, sin ir más lejos, me he quedado con una frase (no literalmente, pero sí con su sentido) de un periodista que no citaré, porque no me gusta hablar mal de nadie, y porque no vaya a ser que me ponga un pleito por difamación, que le creo muy capaz.

    Aseguraba el ínclito y no mencionado periodista haberse dado cuenta del error cometido por los pobres proletarios, al enterarse de que la señora -mujer, creo que ha dicho- que le hacía la limpieza había ido de vacaciones al Caribe.

    ¡Ánimas benditas, una limpiadora viajando al Caribe! ¿Cuándo se había visto semejante cosa? Así nos va como nos va. Y la que se nos viene encima, como no pongamos remedio.

  2. jserna

    Yo soy un cliente de Bankia. Allí tengo mis ahorrillos. Como Alfredo Pérez Rubalcaba (según él mismo ha confesado). Confiamos en que la entidad salga adelante. Y hay seguros. Lo que no tengo tan claro es que el Estado deba inyectar dinero y que el señor De Rato y Figueredo –que no es clase media, sino señor principal– pueda retirarse con una pensión millonaria tras haber demostrado su escaso acierto como gestor. Por decirlo finamente.

  3. Alejandro Lillo

    Creo que era Mark Twain quien decía que un banquero es un señor que nos presta el paragüas cuando hace sol y nos lo quita cuando llueve.

    No sé, lo de Rodrigo Rato, o De Rato, me parece lamentable. Todo en general. Tanto su apabullante sueldo, con la desvergüenza de los despidos, las comisiones y esas palabras suyas sobre que hay que apretarse el cinturón etc, etc, como su salida del barco cuando las cosas van mal dadas.

    ESto es una detrás de otra. Leo hoy en el País que el Presidente del Tribunal Supremo ha sido denunciado por malversación de fondos y no doy crédito. No doy crédito.

  4. Leda

    Y ahora, después de oír las excusas mas ridículas habidas y por haber para justificar los recortes en sanidad y educación, resulta que, para mayor recochineo, van a inyectar dinero público a la banca.

    Este es el cambio que España necesitaba???

  5. jserna

    Cero.Les veo incendiarios. Y yo estoy que ardo. La gente está quemada. Con razón. Lamento metáforas tan obvias.

    Uno. Yo, que soy moderado y un tipo de clase media, llevo dos días escandalizado con nuestros ricos: por resentimiento, no más. Qué decepción de banqueros. Si Eduardo Mendoza sacara en una novela suya a esta gente, le reprocharíamos la inverosimilitud de esos caracteres. Si Fernando Delgado sacara a un magnate de las finanzas en una de sus narraciones, le afearíamos esa fantasía.

    Dos. El Gobierno de España no es mi Gobierno: es el Gabinete de la ‘aristocracia financiera’. O de la plutocracia. Repasemos a Karl Marx: ‘La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850’. Es increíble esta cosa tan ordinaria de los ricachones y de sus valedores.

    Ay, señor.

  6. Marisa Bou

    Sé que lo que voy a escribir es una obviedad, pero… ¿qué me dicen de la inquietante similitud entre “magnate” y “mangante”? (añadan aquí una musiquilla de película de terror)

  7. jserna

    Días atrás, en otro post, escribí lo que abajo reproduzco. Me repito…

    “Por ejemplo, ciertos ministros del actual Gobierno, tan pomposos, parecen personajes secundarios de Mendoza. Otros mandatarios son tan suyos y engolan tanto la voz que no serían creíbles en los folletines del novelista. ¿Y los banqueros? Pues los banqueros… Algunos repiten y prolongan la mejor tradición española: la de la picaresca, con esa codicia de pobretones que acaparan”.

    Lamento esta reiteración.

  8. Marisa Bou

    Y continuándo con las vacaciones caribeñas: el señor presidente del Consejo General del Poder Judicial también vacaciona en el Caribe -él puede, por ser “clase alta”- pero, parece ser que lo ha hecho a cargo de fondos públicos.

    Otrosí digo: ¿puede el máximo responsable de la legislatura española viajar con nuestros dineros? ¿Hace algún mal a alguien una limpiadora yendo de vacaciones con sus ahorros?

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