La poesía como redención

imageEl poema ha de ser leído, recitado o declamado para completarse; pero también ha de ser escuchado. El lenguaje es creador, fundador de realidades, dicen los pensadores herméticos. También la oralidad y la gestualidad: en el momento en que se ejecuta o se representa se constituye algo que se hallaba inerte. Para los herméticos, para esos herméticos, no comunica; sólo expresa de manera intransitiva algo que se consuma en el poema mismo. Por tanto, el poema como evento, como eventualidad que se materializa más allá del autor está fuera de su dominio, de su control, y está fuera del mundo.

Más que transmitir inmediatamente, más que indicar una referencia externa siempre imprecisa o evanescente o inventada, su fin básico, su primera acción, es nombrar, constituir ese mundo autosuficiente que es o pudo ser conmoción humana del poeta. El suyo no es un decir arbitrario o un habla puramente enajenada o una prosa rutinaria: puede serlo, pero no es poesía que transforme y trastorne. La voz del poeta está ceñida. A la vez fuerza los límites de la expresión, de lo que puede ser enunciado.

El poeta hace público todo cuanto después hablamos y tratamos en el lenguaje cotidiano, indicaba Heidegger en ‘Hölderlin y la esencia de la poesía’ (1936). Por tanto, ejecuta una acción constitutiva que facilita un uso colectivo, su perseverancia como canto: la poesía no es mero ensimismamiento expresivo, sino arte precisamente creador y comunión casi mística. Es por eso por lo que el poeta no toma el lenguaje como algo ya dado, como un material inerte del que servirse con automatismo verbal.

Pero el poeta manufactura, factura, elabora y finalmente comunica. No es un artesano que repita rutinas, sino un fundador de expresión y moral. Busca lo más arcaico, lo que aún nos justifica: por ejemplo, la correlación de las palabras y las cosas, como en el Edén, cuando la polifonía y el babelismo no nos habían asfixiado rebajando los humanos a peatones pedestres.

Hay, pues, algo de fundacional, de primitivo: al nombrar se produce la instauración del ser y de sus designaciones. Hay, por descontado, un pasado y unas tradiciones que el poeta acarrea. Pero al final es en cada instante de expresión, cuando el poeta se redime rehaciendo lo ya hecho.

Ejemplos. Imagino que quieren ejemplos. Me estoy mordiendo la lengua para no dar nombres.

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