Nietos. Todo por su porvenir

Antonio Muñoz Molina dice:

…Hay una carta que escribió Pedro Salinas a Jorge Guillén desde el exilio en la que le contaba que había nacido su primer nieto y decía:

“He ingresado en la abuelidad”.

Es una cosa sorprendente porque no es algo en lo que pienses; de pronto, vuelves a ver cómo es el nacimiento, cómo es el proceso en el que un bebé se va convirtiendo en un niño, esa máquina de supervivencia y aprendizaje.

Cuando te haces una persona madura, una persona mayor, crees que todo está ya establecido, que todo es viejo, pero entonces ves que todo está comenzando.

Porque esas cosas, lo que fueron tus hijos y todo eso, se te olvidan.

Entonces llega un día en que el bebé sostiene el cuello, empieza a mirar de verdad, empieza a caminar.

Vas viendo cómo surge una persona completa, un ser completamente soberano que antes no existía y que es impredecible, absolutamente único.

No existía y, de pronto, ya es ineludible. Ese nuevo ser como alguien que viene de su padre y de su madre, de sus antepasados, pero que es una mezcla completamente singular.

Eso me hace pensar en el amor como la gran fuerza individualizadora.

Ves a una persona, ese niño o esa niña, lo amas exactamente como es y lo amas por cada una de las cosas que tiene, no lo amas a pesar de, sino que lo amas porque es así.

Un hijo ya te saca de tu egocentrismo a la fuerza porque te das cuenta de que tú no eres el principio y el fin del mundo, pero un nieto o una nieta te proyecta hacia un porvenir en el que sabes que no vas a estar.

Es decir, estas nietas mías (la que tiene tres años y la que hoy tiene tres días) van a ser adultas y el mundo en que su generación va
a reinar, digamos, yo no lo voy a conocer.

Pero justamente porque es el mundo de ellas, ese mundo me importa. Hay quien dice: “¿Y a mí qué más me da si cuando yo me muera?”

A mí no me da igual.

Esas personas van a seguir en este mundo y yo quiero que tengan una buena vida. Eso también te enseña humildad en el sentido de que no hay por qué estar siempre aquí…

Jesús Ruiz Mantilla, Diez horas con Antonio Muñoz Molina. Madrid, La Fábrica, 2022.

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