Microhistoria, microhistorias

Guardar las distancias. Hace años, Carlo Ginzburg publicó Occhiacci di legno. Nove riflessioni sulla distanza. De ese libro, de su edición española (Ojazos de madera), hicimos una reseña Anaclet Pons y yo, un texto que se publicó en Ojos de Papel.

Hace ya diez años: también ha pasado un década desde que publicamos nuestro primer libro de historiografía, dedicado a Carlo Ginzburg.

Y sí, cómo pasa el tiempo. De eso, del tiempo trata Ojazos de madera: de todo aquello que nos separa de los hechos pasados. La obra de Ginzburg es una recopilación de ensayos históricos con temas muy diversos. ¿Tiene algún hilo conductor?

En realidad, el único motivo que emparenta los diferentes trabajos es el de la distancia, algo que le preocupaba y le preocupa. La distancia entendida como separación, como lugar, como intervalo: alguien está en un punto del tiempo o del espacio y esa posición no le permite ver bien; unas cosas están cerca, en primer plano, y otras están al fondo. Lo remoto y lo distante se desdibujan o simplemente son inaccesibles y por ello no sabemos qué son. Ese observador no distingue los perfiles o los volúmenes, pues la separación geográfica o histórica hace que nada se vea con claridad. Pero incluso la cercanía de las cosas no garantiza su correcta percepción.

Los productos humanos no están aislados: pertenecen a un contexto y si los arrancamos de su marco ignoramos qué son o qué significan o cómo funcionan. El observador tiene que hacer un esfuerzo para restablecer el conjunto, el entero del que forman parte. Las cosas se nos presentan como detalles de un todo, pero no siempre sabemos cuál es el todo. De hecho, más que detalles, tenemos fragmentos, pedazos. Llamamos microhistoria a la reconstrucción contextual de los trozos, algo que Carlo Ginzburg domina.

Cuando estamos cerca de personas o cosas, habituados a ellas, se crea en nosotros un sentimiento de familiaridad. Para la observación histórica, la familiaridad no es buena: nos hace creer en la evidencia de lo dado o de lo ocurrido, como si todos los hechos fueran naturales, necesarios. Hay que mantener la distancia o como reza la locución popular: hay que guardar las distancias. Un exceso de cercanía nos familiariza. Y eso lleva a errores de percepción: los hechos humanos siempre son insólitos o, al menos, lo son si los observamos con cierta reserva o prudencia.

El pasado no es evidente. Es un país extraño, por decirlo así: las cosas que nos suenan o que creemos obvias tienen un contexto distinto del nuestro. ¿Resultado? Significan algo imprevisible o funcionan de otra manera. Pero el presente también tiene aspectos inauditos y extravagantes, si sabemos mirar con cuidado: guardando las distancias, precisamente.

Menocchio. Eso es lo que hacía Carlo Ginzburg en Il formagio e i vermi, que Anaclet Pons y yo editamos para PUV con el título de El formatge i els cucs: guardar distancias, es decir, observar con extrañeza los comportamientos de un antepasado remoto y cercano, un antepasado del que nos separan siglos y un contexto distinto. Qué gran libro.

Menocchio, un molinero del siglo XVI, predica, conversa, comenta lo que lee y lo que juzga relevante. Desempeña una labor importante en la comunidad campesina, pues eso de regentar un establecimiento como el suyo es esencial: todos acuden a la molienda y allí se departe. Allí y en otros puntos de su comarca. Es un adelantado: no se conforma con los tratos de la esfera local. Por eso camina por aquí y por allá estableciendo vínculos con éste y con aquél, charlando con gran desparpajo y ampliando la red de relaciones.

Tiene ideas y alguna concepción sobre el origen del mundo, nada menos: ideas y concepción que comparte con sus convecinos, los de Montereale, y con gentes de otros pueblos adyacentes, también en el Friuli. Su facundia y sus nociones llegan a oídos de lo  inquisidores…  Me permitirán reproducir las palabras de Ginzburg sin traducirlas. Lean:

Menocchio è, possiamo dire, un nostro antenato. Ma Menocchio è anche il frammento sperduto, giuntoci casualmente, di un mondo oscuro, opaco, che solo con un gesto arbitrario possiamo ricondurre alla nostra storia. Quella cultura è stata distrutta. Rispettare in essa il residuo d’indecifrabilità che resiste a ogni analisi non significa cedere al fascino idiota dell’esotico e dell’incomprensibile. Significa semplicemente prendere atto di una mutilazione storica di cui in un certo senso noi stessi siamo vittime. “Nulla di ciò che si è verificato va perduto per la storia”, ricordava Walter Benjamin. Ma “solo all’umanità redenta tocca interamente il suo passato”. Redenta, cioè liberata.

Gli andirivieni della ricerca. ¿Qué quiere decir Ginzburg en ese pasaje que les reproduzco? El caso de Menocchio interesa porque es una reconstrucción minuciosa, documentada, de una vicisitud personal. Y ello gracias a que fue encausado y a que los empleados de la Inquisición tomaron buena nota de sus palabras. Tenemos la literalidad de lo que el molinero dijo. ¿Nos lo debemos creer? Al fin y al cabo, lo afirmado por Menocchio está en un contexto de inquisición.

Ginzburg analiza la producción del documento (las actas de los dos procesos que se le incoaron) y llega a una conclusión inapelable: de ese texto se puede extraer verdad, pues el molinero habla primero con cautela y después con soltura, incluso con arrogancia intelectual. Por fin ha encontrado interlocutores que estén a su nivel, dice Ginzburg. Y Menocchio, sabedor del fin que le espera, se siente dueño de su verbo, una expresión que, sin embargo, nos sigue resultando oscura. Las palabras y las cosas tienen, en efecto, su circunstancia y significan algo. El historiador  debe abandonar su propio mundo para instalarse temporalmente en otro:  de esa convivencia indirecta, documental, saca datos y sentido que traerá al presente.

Pero Menocchio no es, sin más, uno de los nuestros. Hay en su expresión un residuo indescifrable, algo específico que no podemos iluminar. Por tanto, Ginzburg no toma a  Menocchio como un antepasado obvio, como un remoto predecesor que pueda ser entendido a la primera. Habla con metáforas concretas que hoy no son habituales, imágenes del mundo campesino que nos resultan extrañas, extravagantes, insólitas. Ay. Pero tampoco debemos tomarlo como símbolo. La microhistoria desentraña lo concreto en un ir y venir que no se acaba…

Fotografía: Danilo De Marco

Hemeroteca

Justo Serna y Anaclet Pons, “Los viajes de Carlo Ginzburg. Entrevista sobre la Historia”

(Archipiélago, núm 47 (2002),  Carpeta: “Pensar, narrar, enseñar la Historia”, págs. 94-102) 

22 comments

Add Yours
  1. jserna

    Ignoro el autor de la fotografía de Carlo Ginzburg que ilustra la entrada, pero vale la pena insertarla. Es relativamente reciente y nos muestra una actitud de distancia, de ironía apacible. De satisfacción.

  2. Anuncio General

    PUV anuncia la aparición de ¿Qué es la cultura popular?, de Antonio Gramsci para marzo de 2011. Gramsci es un autor que, entre otros historiadores, influyó decisivamente en Carlo Ginzburg.

    Los editores del volumen son Anaclet Pons y Justo Serna. Es una selección, traducción nueva e introducción de los Quaderni del carcere.

  3. Sigue...

    Menocchio. Eso [guardar las distancias] es lo que hacía Carlo Ginzburg en Il formagio e i vermi, que Anaclet Pons y yo editamos para PUV con el título de El formatge i els cucs: guardar distancias, es decir, observar con extrañeza los comportamientos de un antepasado remoto y cercano, un antepasado del que nos separan siglos y un contexto distinto. Qué gran libro.

    Menocchio, un molinero del siglo XVI, predica, conversa, comenta lo que lee y lo que juzga relevante. Desempeña una labor importante en la comunidad campesina, pues eso de regentar un establecimiento como el suyo es esencial: todos acuden para la molienda y allí se departe. Allí y en otros puntos de su comarca. Es un adelantado: no se conforma con los tratos de la esfera local. Por eso camina por aquí y por allá estableciendo vínculos con éste y con aquél, charlando con gran desparpajo y ampliando la red de relaciones.

    Tiene ideas y alguna concepción sobre el origen del mundo, nada menos: ideas y concepción que comparte con sus convecinos, los de Montereale, y con gentes de otros pueblos adyacentes, también en el Friuli. Su facundia y sus nociones llegan a oídos de lo inquisidores… Me permitirán reproducir las palabras de Ginzburg sin traducirlas. Lean:

    Menocchio è, possiamo dire, un nostro antenato. Ma Menocchio è anche il frammento sperduto, giuntoci casualmente, di un mondo oscuro, opaco, che solo con un gesto arbitrario possiamo ricondurre alla nostra storia. Quella cultura è stata distrutta. Rispettare in essa il residuo d’indecifrabilità che resiste a ogni analisi non significa cedere al fascino idiota dell’esotico e dell’incomprensibile. Significa semplicemente prendere atto di una mutilazione storica di cui in un certo senso noi stessi siamo vittime. “Nulla di ciò che si è verificato va perduto per la storia”, ricordava Walter Benjamin. Ma “solo all’umanità redenta tocca interamente il suo passato”. Redenta, cioè liberata.

    Continuará…

    Hemeroteca

    Justo Serna y Anaclet Pons, “Los viajes de Carlo Ginzburg. Entrevista sobre la Historia

    (Archipiélago, núm 47 (2002), Carpeta: “Pensar, narrar, enseñar la Historia”, págs. 94-102)

    ————————————————-

    Presentación de libro

    América para los no americanos.
    Lecturas sobre los Estados Unidos de Barack Obama

    de Francisco Fuster

    Nota de prensa de la editorial (Ediciones Idea):

    El volumen se presenta el miércoles 15 de diciembre, a las 19:30 horas, en la Casa del Libro de Valencia (Paseo Ruzafa, nº 11). En el acto intervendrán, junto al autor, el profesor del departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia y prologuista del libro, Justo Serna, y el profesor del departamento de Filosofía de la misma Universidad David P. Montesinos.

  4. Paco Fuster

    Muchas gracias por el anuncio de la presentación, Justo. Los numerosos y exigentes lectores de este blog lo convierten en una caja de resonancia de gran valor y me consta que lo que aquí se anuncia o discute llega a varios lugares de la geografía española (y americana).

    Ayer envié varios correos multitudinarios y ya he recibido la felicitación de bastantes amigos y de compañeros y compañeras de facultad que me han hecho recordar buenos momentos vividos durante estos últimos años: hace un momento hablaba sobre el libro con Amparo Felipo, que fue profesora mía en primero de carrera… Algunos de ellos no podrán venir por varios compromisos (clases, congresos), pero otros dicen que no faltarán a la cita. Les he dicho a todos lo mismo: que seamos pocos o muchos, intentaremos pasar un buen rato entre amigos.

    Gracias de nuevo por el anuncio y gracias también por adelantado a todos aquellos que se acerquen a la librería el miércoles.

  5. Alejandro Lillo

    Bueno, por aquí hay mucho que leer, mucho que reflexionar sobre la historia y el oficio de historiador. Le felicito, señor Serna, y ruego lo haga extensible a su colega Pons, por esos diez años de fecunda producción histórica. Ya sabe que me asombra y admira la capacidad y disposición de ambos por el trabajo. Porel trabajo muy bien hecho, por cierto. Felicidades también por lo de Gramsci. Ya sabe que muchos esperábamos ese libro con avidez.

    También quisiera desearle al señor Fuster que su presentación sea un éxito. Desgraciadamente no podré asistir, pero descuiden, que algo me dice que algún tunante de agua dulce no faltará a la cita.

  6. Isabel Zarzuela

    Vale, y ahora con esta barbaridad, la de ‘Pulsión suicida’, ¿qué hacemos? ¿votamos al Sr. Calabuig? ¿o no? ¿dejamos que se hunda en la miseria el pardido socialista y lo refundamos? Así es muy difícil combatir la desafección.
    Me parece que son pocos los militantes que firman ese artículo (cosa preocupante), así que, yo simpatizante a ratos, desde aquí también lo firmo.

  7. Marisa Bou

    Gracias, señor Serna, por el enlace al artículo “Pulsión suicida”. Ha sido un trabajo colectivo, un acto de responsabilidad con el proyecto de la izquierda, de los socialistas, que viene de muy antiguo y está luchando denodadamente contra la distorsión. Aceptando que los tiempos cambian, no hay porqué colegir de ello que el proyecto también debe cambiar. Y nos parece que intentarlo es, realmente, pulsión suicida.

    Desgraciadamente, los que buscan el centro -sin quererse enterar de que el mundo es como un donut, no tiene nada en medio- nos vuelven la oración por pasiva y dicen que somos nosotros los que queremos autoinmolarnos. No es así, se lo garantizo. Lo que no queremos es que desaparezca el ideario socialista. Nuestra meta es una sociedad justa e igualitaria y no podemos perder el voto de los que así la quieren, para reclamar el de la derecha desencantada: aunque con ello se ganaran las elecciones, sería, cuando menos, una incongruencia.

    Y bueno, les he oído comentar tanto ese libro sobre Gramsci que yo también me apunto a la lista de lectores.

    Por otra parte, debo haberme perdido algo, porque no sé cuando es la presentación de Paco Fuster de la que hablan y, claro está, no quisiera faltar. ¿Pueden aclarármelo?

  8. jserna

    Marisa, de nada. Creo que algún día mandaré a El País una columna que trate exactamente de eso que ustedes abordan. Les citaré y me preguntaré por qué el PSPV abandona el voto de izquierdas buscando el centro, un centro que en esta circunstancia está perdido.

    No se me pierda, sra. Bou, lo de Paco Fuster figura al final del post. Pero le reproduzco parte de la nota de prensa:

    El volumen se presenta el miércoles 15 de diciembre, a las 19:30 horas, en la Casa del Libro de Valencia (Paseo Ruzafa, nº 11). En el acto intervendrán, junto al autor, el profesor del departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia y prologuista del libro, Justo Serna, y el profesor del departamento de Filosofía de la misma Universidad David P. Montesinos.

  9. jserna

    Sra. Zarzuela, lo que le he dicho a Marisa: creo que algún día –tal vez la próxima columna– mandaré a El País un artículo sobre lo que trata ‘Pasión suicida’, el texto que firman Pepe Reig y otros relevantes miembros del PSPV. Citaré dicho texto, valiente, y me preguntaré por qué el PSPV abandona el voto de izquierdas buscando el centro, un centro que en esta circunstancia está perdido.

  10. Leda

    Le agradecería esa nueva columna, Sr. Serna, pues tampoco entiendo esa actitud por parte de un sector del partido socialista que “abandona el voto de la izquierda”, o simplemente, no le interesa determinado ideario de izquierdas (no nos engañemos). No estaría mal plantearse una modificación o enmienda del proyecto socialista, pero por favor, no hagamos tantas concesiones a la derecha o provoquemos suicidios colectivos. Renovarse o morir.

    Mi felicitación a Pepe Reig por ese valiente artículo y a todos sus firmantes.

  11. Sigue y acaba

    Gli andirivieni della ricerca. ¿Qué quiere decir Ginzburg en ese pasaje que les reproduzco? El caso de Menocchio interesa porque es una reconstrucción minuciosa, documentada, de una vicisitud personal. Y ello gracias a que fue encausado y a que los empleados de la Inquisición tomaron buena nota de sus palabras. Tenemos la literalidad de lo que el molinero dijo. ¿Nos lo debemos creer? Al fin y al cabo, lo afirmado por Menocchio está en un contexto de inquisición.

    Ginzburg analiza la producción del documento (las actas de los dos procesos que se le incoaron) y llega a una conclusión inapelable: de ese texto se puede extraer verdad, pues el molinero habla primero con cautela y después con soltura, incluso con arrogancia intelectual. Por fin ha encontrado interlocutores que estén a su nivel, dice Ginzburg. Y Menocchio, sabedor del fin que le espera, se siente dueño de su verbo, una expresión que, sin embargo, nos sigue resultando oscura. Las palabras y las cosas tienen, en efecto, su circunstancia y significan algo. El historiador debe abandonar su propio mundo para instalarse temporalmente en otro: de esa convivencia indirecta, documental, saca datos y sentido que traerá al presente.

    Pero Menocchio no es, sin más, uno de los nuestros. Hay en su expresión un residuo indescifrable, algo específico que no podemos iluminar. Por tanto, Ginzburg no toma a Menocchio como un antepasado obvio, como un remoto predecesor que pueda ser entendido a la primera. Habla con metáforas concretas que hoy no son habituales, imágenes del mundo campesino que nos resultan extrañas, extravagantes, insólitas. Ay. Pero tampoco debemos tomarlo como símbolo. La microhistoria desentraña lo concreto en un ir y venir que no se acaba…

    Fotografía: Danilo De Marco

  12. Alejandro Lillo

    Yo también me uno a las felicitaciones por ese magnífico artículo. No sólo, como dicen ustedes, es valiente, sino que está muy bien escrito y explicado, cosa que no se puede decir de algún que otro texto firmado por el propio Joge Alarte.

    http://www.diarioinformacion.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2009072100_8_912050__Opinion-primero-Benidorm

    Felicidades Marisa y al resto de firmantes. Es un artículo para sentirse orgulloso de haber escrito. Creo que devuelve algo de dignidad al Partido Socialista (no confundir con Vertido Populista)

    Luego vuelvo con Menocchio y Ginzburg.

  13. Alejandro Lillo

    Magnífica la entrevista a Ginzburg y muy buena la reseña de “Ojazos de madera” aparecida en Ojos de Papel. Me he alegrado, además, de encontrar alguna afirmación que yo mismo he expresado poco tiempo ha con respecto a la escritura. Es un honor coincidir en este asunto.

    “Por eso mismo, las obras de Ginzburg ni se modifican ni se corrigen ni se actualizan, dado que son ensayos cerrados en donde el autor ha arrancado una parte de sí mismo y la ha volcado en la escritura”

    “El ojo de la aguja” lo dejaré para más adelante, para disfrutarlo en papel.

  14. Juan

    Deseo que mañana vivan ustedes el mejor de los sueños -incluido el americano- en la presentación del libro de Don Paco Fuster…. Hagan, por favor, como si en la última fila, en la esquina más oscura, hubiera una sombra semiescondida pero sonriente. Seré yo:-)

    Por lo demás un fuerte abrazo a todos!

  15. jserna

    Hombre, Juan, cuánto tiempo. Qué alegría. Nos tiene muy abandonados, querido amigo. Y yo no he cumplido escribiendo aquí de un libro que he recibido gracias a usted… Estoy empezando a quedar mal con los amigos. Le veremos mañana, seguro. Como si le viéramos.

    Un abrazo.

  16. aleskander62

    Héroes alfabéticos, ensayo dividido en 16 partes. Ágil. Pasa revista a Flaubert y Schnitzler (adúlteros), Pérez Reverte (amotinados), Vázquez Montalbán (detectives), Javier Marías ( espías), García Márquez (fundadores), Javier Cercas y Muñoz Molina (héroes), Lovecraft (híbridos), Luis Landero (impostores), Javier Tomeo (licántropos), H.G Wells (marcianos), Mary Shelley (monstruos), Juan José Millás (neuróticos), Fernando Pessoa ( oficinistas), Freud, Woody Allen y Katzenbach (psicópatas), Muñoz Molina ( robinsones) y Bram Stoker ( vampiros).
    Da una definición de novela: “Estructura verbal en prosa de una cierta extensión en la que se narran hechos ficticios que les ocurren a unos personajes inventados”.
    Menciona a Vladimir Propp, cuyo libro Morfología del cuento es francamente recomendable.
    Y nos da una deinición de cuento: “Cuentos son la forma cultural que nos hemos dado los humanos para explicar el sentido del mundo sin emplear argumentos, lógica o razonamiento explícito”.

  17. jserna

    Le agradezco, aleskander62, la glosa sintética y enumerativa que hace de mi libro. La verdad es que esas definiciones que usted reproduce me parecen poco ocurrentes: quizá porque yo mismo me aburro al releerme o tal vez porque por abreviar usted las ha sacado del contexto más general en el que están.

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s