Los burgueses se divierten

¿Cómo acceder al pasado?, nos preguntamos. ¿Cómo adentrarnos en el mundo de ayer?, insistimos. ¿Cómo aventurarnos en una Valencia ya desaparecida?, nos interrogamos.

Hay una figura lejana, semiborrosa, que sin embargo ha dejado vestigios. Hay un hombre que tuvo presencia y fama y del que quedan ciertos recuerdos y algunos testimonios familiares: documentos y también sentimientos. Hay un valenciano remoto al que exhumar. Fue escritor local y hombre de mundo que se ciñó a la provincia y a la ciudad. 

¿Su nombre? Manuel Millàs. Nace el seis de enero, de 1845, y muere el mismo día de Reyes, pero de 1914. Allí quedó: en el largo siglo XIX, inhumado en el mundo de ayer.

Entre otras cosas, fue abogado, funcionario y dramaturgo local. Escribía historias comunes, sainetes costumbristas, piezas algunas de ellas muy estimables. Se valía del idioma más popular y de las imágenes más arraigadas. O no tanto: la Valencia burguesa y plebeya que está en sus obras sólo era un hecho reciente: se estaba formando desde mediados del Ochocientos, pocas décadas atrás.

Ese mundo descrito, representado, es la quintaesencia de la ciudad decimonónica, expresión de una vida rural y urbana, menestral y moderna. Hay amores y humores, una rebeldía satírica y escarnios varios. Hay desgarros, folletín y, por qué no, reflexiones y hasta cogitaciones. Los burgueses se divierten; y el pueblo, también.
¿Quién nos cuenta todo esto? Jaime Millás.

Jaime es una figura muy estimada del periodismo español contemporáneo y es persona sutil, de buena crianza. Para mí es una suerte haberlo conocido tras llevar décadas leyéndole crónicas, reportajes y mil y una noticias. Ahora, además, me encanta frecuentar su charla.

Jaime reconstruye ese mundo anterior a 1914, esa Valencia que sin embargo no le es ajena, y lo hace en un libro de microhistoria, propiamente de microhistoria. Investiga y escribe sobre su pariente Manuel Millàs, ese dramaturgo de provincia, ese funcionario de Diputación, el dueño de bienes materiales y el propietario de fincas de mucho valor. Pero sobre todo Manuel es varón experimentado, de iniciativas agrarias e ideas literarias, y hombre inquieto al que aún hay que considerar.

¿De qué modo se interna Jaime en aquella Valencia burguesa? Lo hace por una grieta, por un pasaje del tiempo y por un corredor personal: el linaje que hasta él llega, cargado de reminiscencias, relatos familiares, papeles, piezas y composiciones. 

Ahora bien, Jaime Millás no se conforma con ser observador neutro o intemporal. Admite esa genealogía y se vale de ella para hablar en primera persona. 

¿De qué manera se nos muestra o se presenta? Jaime no puede cancelarse como relator y por ello se hace presente en la narración que nos devuelve la historia de aquel Manuel Millás.


Estas y otras muchas respuestas las descubrirán en la librería Ramon Llull. 

Jueves, 6 de abril de 2017, a las 19 horas. 

Allí estaremos para representar una comedia en un acto. Con firma de libros y copa de honor, al modo antiguo de los señores de hoy.

Jaime Millás, Escenas de un burgués en la Valencia del Ochocientos. Valencia, Editorial Sargantana, 2017.

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