Viajar y leer. ¿Para qué?

…Los historiadores a veces pecamos de tener muy poca imaginación y pensamos que los antepasados son como nosotros cuando, en realidad, son totalmente distintos.

Si uno lee novelas; si uno lee ficciones; si uno lee biografías, autobiografías, diarios; si lee documentación histórica; si lee literaturas de variados géneros, evidentemente su capacidad se desarrolla, pues podrá adentrarse en experiencias muy distintas.

¿Qué se desarrolla? Pues justamente eso: la capacidad para ponerse en el lugar del otro, una cercanía que aumenta…, siempre que uno esté dispuesto a ello, a salir de uno mismo.

Por ejemplo, muy frecuentemente decimos: viajar te abre la mente. ¿Es así? Pues depende.

Si viajas con prejuicios, si viajas con tus estereotipos, llegarás al lugar del destino para confirmar lo que ya sabes, para corroborar que losque allí residen son unos tipos extraños que viven de una manera rara.

Dirás que tienen comportamientos extravagantes. Lo admitirás y, en el mejor de los casos, te resignarás. Te dirás a ti mismo: como en casa ni hablar.

Pero eso no es viajar. O, al menos, así no se aprende. Así no se puede viajar, así no se puede aprender nada.

Tienes que viajar dejándote impresionar por lo que no conoces, tratando de averiguar por qué hacen lo que hacen. Tienes que interrogarte: eso que hacen o dicen, de entrada, no sabes explicártelo.

Eso es lo bueno.

Con la lectura, primero hay que analizarse, estudiarse: hay que examinar cuáles son los prejuicios, los estereotipos, los valores de la comunidad, el sentido común que nos gobierna.

Y ello…, para hacerlo explícito, sin incurrir en anacronismos o presentismos. Dicho de otro modo: para no recaer en el etnocentrismo.

Es decir, de lo que se trata es de no juzgar, valorar o sopesar los comportamientos de los antecesores desde una perspectiva actual, como si la nuestra fuera una posición mejor o más clarividente.

Por supuesto, eso no significa que tengas que aprobar a los antepasados. Simplemente tienes que adentrarte en el contexto en que pensaban y obraban, aquella circunstancia en que tomaban decisiones.

Eso significa que debes preguntarte qué es lo que hacían y por qué. En ese sentido, [dicha interrogación] te saca de quicio, te saca de contexto, de tu contexto…

………..

Historias cruzadas. Diálogos hispano–atlánticos.
Ricardo Cortés y Justo Serna, 2021.

http://www.fheargentina.com.ar/dialogo-vi/

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http://www.fheargentina.com.ar
Fundación para la Historia de España – Argentina

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