Justo Serna
Makma. Revista de artes visuales y cultura contemporánea, 31 de mayo de 2025
Los responsables y amigos de la revista MAKMA publican un artículo mío dedicado a “Eduardo Mendoza. Los orates del novelista”, con motivo de la concesión del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025.
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Algunas de las mejores invenciones de la humanidad son hijas de la locura más disparatada… y también de lo más rutinario. A veces lo extraordinario se esconde justo ahí: en lo común, pero con chispa o de chiripa.
Las novelas están llenas de personajes hechos con esa encarnadura, de seres vulgarísimos y también lunáticos: individuos que a la vez son capaces de pensarse a lo grande, de justificarse, a pesar de sus magras o nulas cualidades.
Hay novelas realmente grandes que carecen de épica. En sus páginas no hay héroes de una pieza. Son historias de personajes nada sobresalientes, aquejados de vicios, defectos y delirios. Son relatos de tipos nada fiables.
Ésa es la materia misma del género. Ésa es, en el fondo, la sustancia de la novela: el arte de elevar el chisgarabís o petimetre a lo más alto.
Aceptado lo anterior, deberemos admitir que todo plebeyo o tipo ordinario y hasta vesánico tiene algo que contar.
Así lo reconoce Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias. El novelista barcelonés se adhiere conscientemente a la tradición del ‘Lazarillo’, a la saga de los hombres ordinarios y al linaje de los orates.
Pero no se limita a homenajearlos.
Mendoza los actualiza. Prolonga y la reelabora esas tradiciones, esas sagas y esos linajes para hablar de cosas graves con humor, haciendo parodia y pastiche.
Así que cuando la suerte nos sea adversa, cuando la desazón nos entristezca, cuando la realidad se nos tuerza, no lo dudemos…
Administrémonos una dosis generosa de Eduardo Mendoza. El bebedizo del autor nos purga. Expulsaremos los malos humores.
De esto les hablo en mi artículo que le dedico en MAKMA. Les pido la caridad de leerlo aquí:

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