Ciutadans y Savater

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 1. Leo El enigma Ciutadans. Un misterio político al descubierto, de Álex Sàlmon, y leo Ciudadanos. Sed realistas: decir lo indecible, editado por Jordi Bernal y José Lázaro. Son, por supuesto, libros de circunstancias, volúmenes que aprovechan o despiertan el apetito de lo noticiable: son ejemplares que pronto caducarán, pues pertenecen a ese género momentáneo que es el libro político ocasional. No es que lo que allí se trata se olvide en un par de semanas. Lo que ocurre es que dos o tres ideas buenas o irritantes, cinco o seis aciertos verbales o siete u ocho análisis atendibles o discutibles se perderán inevitablemente cuando las novedades bibliográficas, la dinámica electoral o el nuevo oportunismo los entierren. Un libro efímero desaloja a otro libro temporal y precario. Por eso, los he leído ahora, justamente ahora, antes de que desaparezcan: he aprovechado que aún están en los expositores de novedades. Dentro de un tiempo es probable que sean descatalogados y finalmente guillotinados.

El primero de ellos, El enigma Ciutadans, lo firma el director de la edición catalana de El Mundo: Álex Sàlmon. El volumen está concebido como la crónica de un partido nuevo, como el relato en el que se narra la gestación de un partido a raíz de un sueño particular: el de una Cataluña posnacionalista. Quince intelectuales, amigos, conocidos y residentes en Barcelona (la mayor parte de ellos) se reúnen en varias ocasiones para hablar; comen en restaurantes más o menos caros mientras alimentan aquella idea, mientras confirman tener una misma idea y, después de hacer públicos algunos manifiestos, deciden plasmarla formando un partido político. Pero por ser eso –intelectuales más o menos talludos, reconocibles, admirados u odiados– ceden dicho trabajo partidista a militantes menos conocidos o nada conocidos, gente de la base que tenga elocuencia o que se para valerse de una oratoria convincente. Forman la organización en cuatro meses y en las siguientes elecciones autonómicas catalanas obtienen tres diputados en el Parlament. A la crónica,  Sàlmon le pone su intriga, al tiempo que manifiesta por Ciutadans su admiración abierta. Sàlmon también le pone su entrega, pero el libro se resiente de precipitación: hay numerosas erratas, hay descuidos injustificables e incluso hay repeticiones de párrafos o de citas. Dice haber escrito el volumen en varios fines de semana. Desde luego se nota. No creo que el autor haya leído completamente y de una sentada el original de su libro. Es probable que la necesidad de llegar a las elecciones y de aprovechar el leve tirón de esta circunstancia le haya llevado a cometer esos deslices.  

Más cuidada es la edición de  Ciudadanos. Sed realistas: decir lo indecible, coordinado por Jordi Bernal y José Lázaro. Aun así, veo igualmente precipitación: aunque en menor número, también hay erratas incomprensibles en un libro hecho con mayor esmero. En esta obra se reúnen los textos fundacionales de Ciutadans de 2005 y 206, los manifiestos elaborados por aquellos quince intelectuales, artículos de prensa, entrevistas a los nuevos diputados y los diálogos con los profesores, escritores, gentes de la cultura, en fin, que alentaron el proyecto. Aquí aparecen, entre otros, Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Félix Ovejero, Xavier Pericay y… Fernando Savater. ¿Savater? En marzo de 2006, en el Teatro Tívoli de Barcelona se realizó el acto fundacional del nuevo partido, todo un acontecimiento pensado como hecho noticiable: sin ser promotor de la idea, sin ser barcelonés de origen o de vecindad, en aquel evento ya estuvo Fernando Savater saludando la iniciativa. En un capítulo de este libro, podemos leer sus respuestas a preguntas que el editor les hace a todos ellos, cada uno de los cuales aprontando ideas. Fuera de algunas enormidades a que tan proclives son los intelectuales y que probablemente no podrán asumir los diputados de Ciutadans, la verdad es que ni Savater ni sus virtuales contertulios no dicen nada que no sea de sentido común. Ése es el problema, dice Félix de Azúa: que decir las cosas más sensatas es en Cataluña un acto revolucionario. Seguramente es una enormidad…  

Dicen cosas, pues, en ese capítulo, un capítulo que los editores no han querido titular debate –un debate, dicen, es una lucha–, sino deliberación. Esa palabra tiene un enorme prestigio, pues a lo que alude es a una actitud abierta del dialogante: quien delibera no discute desde posiciones inamovibles; quien delibera expresa su deseo de dejarse influir por las ideas del otro, que –seguro— algo tendrán de racionales y de razonables. Sin haberlos reunido en un espacio físico para grabar sus intervenciones, los editores han compuesto ese capítulo con las declaraciones escritas de estos intelectuales, declaraciones remitidas generalmente por e-mail a partir de preguntas generales: un capítulo provisional luego reenviado para que cada uno de ellos pudiera introducir sus últimos retoques o apaños. Sin duda, es la parte más interesante del libro. Primero por los protagonistas; segundo por lo que tratan y dicen.  

Yo no veo especialmente la deliberación por ningún lado: cada uno dice la suya y no creo que nadie modifique sus puntos de partida. En realidad, lo que sostienen es la necesidad de que Cataluña vuelva a los hecho. Los mitos del nacionalismo –dicen– habrían velado la percepción de los ciudadanos y, por tanto, un baño de realidad –incluso  de objetividad— sería imprescindible. Entienden que Ciutadans –como partido transversal y posnacionalista– sería la solución y la respuesta: ellos no son los políticos que bregan diariamente, sino que ellos son la referencia última que impulsa. Más allá de la defensa del bilingüismo, se trataría, en suma, de crear y mantener una organización que no cayera en los vicios electoralistas de PSOE o PP, un partido abierto, antiburocrático. Pero no las tienen todas consigo: saben que la política es canibalismo y que, por eso, los cargos públicos de ese nuevo partido que no quiere ser antipartido (no ignoran que eso conduce al fascismo) pueden caer atrapados en la maquinaria del sistema. Savater aparece en el libro como un simpatizante fervoroso y esperanzado: la oferta de Ciutadans no debe limitarse a Cataluña. Eso es lo que espera y desea… Por eso, por ser tan evidente su enfoque, resulta algo impostada y teatral la pose que él y Carlos Martínez Gorriarán han mantenido la última semana. Les resumo.  

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2. ¿Crónica de un nuevo partido?Ciutadans y «Basta Ya» escenifican su futura alianza política”, dice el diario Abc en su edición del 26 de mayo. El verbo es exacto y realista, preciso. Muestra hasta qué punto la política  es hoy teatro, exhibición, puesta en escena; muestra hasta qué punto aquello que ahora domina es el periodismo de declaraciones: el que persigue el hecho noticiable y a los protagonistas que puedan decir algo. Así empezaron los inspiradores y responsables de Ciutadans, en 2005 y en 2006, sabedores de que hay que crear el acontecimiento: cuando los quince intelectuales presentaron el primer manifiesto y cuando en el Tívoli de Barcelona se constituía el  nuevo partido. Para tener eco, para tener respaldo directo o indirecto en los medios, es preciso provocar un evento, por pequeño que sea. Raudos acudirán los periodistas… 

Ahora bien, para que funcione como tal, dicho acontecimiento político ha de tener, por supuesto, protagonistas, gentes reconocibles, individuos que antes o en ese momento se ganan una audiencia gracias a esos mediadores que son los periodistas. Se trata, insisto, de provocar un evento, sí, pero sabiendo después de qué modo hay que administrar estratégicamente la información, de qué manera hay que suministrar los datos a los reporteros que cubren los hechos, de qué forma hay que presentarlo y representarlo. Es decir, esos hechos noticiables han de tener su intriga, su planteamiento, su nudo y, finalmente, su desenlace. Es un modo de inducir y de aumentar el interés. En periodismo o en publicidad se sabe que una noticia por sí sola no despierta atención: sólo cuando esa información se convierte en crónica, en serie, en capítulo de un proceso más largo, es cuando el dato llega a una audiencia que lo recibe con solicitud.  

Durante una semana, Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán, cabezas visibles de Basta ya y simpatizantes declarados de Ciutadans, se han presentado ante los medios deshojando la margarita…: que si sí, que si no, que si montamos un partido, que si hay que votar en blanco… Al mismo tiempo que esto sucedía, Eduardo Zaplana les proponía una alianza coyuntural, como si el Partido Popular fuera un partido recolector de todo tipo de votos, incluso de laicos confesos. A la vez que eso ocurría, Abc, por su parte, rogaba a Savater y Martínez Gorriarán que prestaran su apoyo al PP: que no forméis un partido al estilo Ciutadans, que no hay tercera vía, que no hay más opción que la de desalojar a Rodríguez Zapatero aliándose con los populares. Savater aprovecha su audiencia de El País y Martínez Gorriarán se vale de una Tercera de Abc para volver a lamentar la vaciedad del actual presidente del Gobierno. El periódico de la grapa (así lo llamaba Javier Marías) da todo su respaldo al articulismo antizapaterista sin que su director parezca advertir que el diario proRajoy está siendo utilizado por otra opción… Es tal la ojeriza que Rodríguez Zapatero despierta que José Antonio Zarzalejos  cree posible una gran coalición contra el PSOE…  

De todas las tribunas y columnas aparecidas en el diario conservador, la más significativa ha sido la de Edurne Uriarte: con una prosa algo envarada, la autora dice que entre Savater y Aznar no hay gran diferencia, que hay más cosas que unen de las que separan, que la izquierda no tiene superioridad moral, que… por favor. Algún día después, el viernes 25 de mayo, Savater y Martínez Gorriarán se presentan en Barcelona haciendo como que descubren ahora las afinidades con Ciutadans. No hay tal cosa. Me refiero al descubrimiento tardío: ya sabemos que desde hace meses Fernando Savater presta su apoyo a Ciutadans al tiempo que muestra su todo desencanto, toda su decepción, con Rodríguez Zapatero. Que dos días antes de las elecciones, después de haber predicado el voto en blanco (que yo mismo le he criticado), el filósofo donostiarra defienda la opción de Ciutadans es… la penúltima operación de una presentación mediática calculada. Vayamos dosificando las informaciones, vayamos dando ruedas de prensa estratégicamente, de modo que siempre haya una novedad que los periodistas puedan registrar.

¿Cuál es la consecuencia? Ciutadans recoge el descontento, cierto, pero la auténtica opción es que, si sale mal, si no obtiene concejales en Barcelona o en otras poblaciones, siempre podrán echarle la culpa al bipartidismo imperfecto que pretenden abatir aquí o allí. Si, por el contrario, sale medianamente bien al lograr  algún regidor, siempre será un triunfo, una gesta personal, un hecho heroico. Habrá que ver, no obstante, en qué consiste ser ese nuevo partido que espera no reproducir los vicios de los anteriores. Aunque, ahora que lo pienso, no sé por qué una organización liderada por Albert Rivera va a funcionar mejor que el PSOE o el PP (siempre decepcionantes, claro), una organización prístina y adánica que por lo que parece llega, incluso, a convencer a Fernando Savater, tan sabedor de decepciones políticas. Mientras estamos atentos a la pantalla, confirmando la alianza de facto, José Antonio Zarzalejos vuelve a lo mismo en su Tercera dominical, ajeno –al parecer– a lo que es evidente: 

«Con el respeto más absoluto, sin embargo, y en atención a la historia de España que tanto nos enseña, expreso la duda de si la migración de estos intelectuales a militantes de un nuevo partido sería útil o no a la causa de la democracia constitucional española. El modelo que ha puesto en práctica Sarkozy -nutrirse de las ideas de intelectuales de procedencia diversa pero homogéneos en su convicción sobre la necesidad de una gran regeneración de valores y principios nacionales y sociales- ha sido exitoso. Gallo, Baverez, Marseille o Glucksmann, entre otros, no han entrado en la arena política, pero sí en el compromiso por una opción electoral -la de UMP dirigida por Sarkozy-, ejerciendo así un papel referente y orientador para la opinión pública».

Esa invitación es ceguera voluntaria: la obstinación de un director de diario que lo fía todo al triunfo del PP. En una dirección semejante se expresa Jon Juaristi, que en su artículo «Fernando» publicado en Abc (27 de mayo, reproducido en la sección de comentarios) viene a decir que al aprecio por Savater no le hará seguirle. «Sus desplazamientos tácticos no me preocupan», precisa Juaristi. «De Fernando Savater se puede prescindir en las escaramuzas, incluso es recomendable hacerlo con frecuencia», añade.  El Mundo, por el contrario, juega con varias barajas, algo que se puede ver en la crónica de Ciutadans escrita por Álex Sàlmon. Si el PP sale bien parado de las elecciones locales y autonómicas (¿y quién no sale bien parado de unas elecciones?), sus respaldos serán Abc y El Mundo. Si los populares no consiguen «la capacidad de absorción» que ha demostrado Sarkozy (en palabras de Zarzalejos), entonces el diario de Pedro J. Ramírez siempre podrá hacer valer su simpatía por Ciutadans

En cualquier caso, es difícil que los socialistas puedan salir con bien de este trance al que les llevan sus opositores o sus desengañados. Aumentar o repetir el mismo número de sufragios logrados en 2003 o en 2004 son quizá logros improbables, un menoscabo que siempre podrá ser aprovechado por los rivales: la pérdida de votos en números absolutos probaría el desgaste, la decepción, el hastío incluso. Salvo que el PSOE incremente netamente su respaldo (hazaña improbable) o salvo que los socialistas obtengan alcaldías o autonomías emblemáticas, todos podrán presentarse como ganadores: más aún, un porcentaje abstencionista significativo siempre podrá achacársele al partido socialista. Ésa es una opción interesante para Ciutadans y para la plataforma que auspicia Savater: pueden sumar votos propios y otros que jamás llegaron a las urnas. 

 (Cerrado el post a las 16:35 horas del domingo 27 de mayo)

19 comentarios

  1. Bipartidismo o nuevos partidos
    Ésa es la cuestión…

    «Fernando»

    Jon Juaristi

    Abc, 27 de mayo de 2007

    SAVATER, por supuesto. Disculpen que comience citando versos de un poema mío a él dedicado: «Pues bien, ha sido un lujo seguirte en la distancia/ y a veces no seguirte/ pero con la certeza del encuentro futuro». En ellos se resume lo que Fernando Savater ha sido y es para mí desde hace cuarenta años. Una referencia en el horizonte, que a menudo pierdo de vista deliberadamente. Pero, sobre todo, una certeza. La certeza absoluta de que aparecerá en los momentos más difíciles y estará contigo en la batalla, como ha hecho siempre. Sus desplazamientos tácticos no me preocupan. De Fernando Savater se puede prescindir en las escaramuzas -incluso es recomendable hacerlo con frecuencia-, pero, sin él en las Termópilas, estás perdido.

    Contra lo que andan largando por ahí algunos despistados de buena fe y algunos otros de muy mala, no es mi intención sumarme al nuevo partido que auspicia Fernando junto a Carlos Martínez Gorriarán y Rosa Díez. Éste es uno de esos momentos en que hay que decirse un «hasta luego». Las razones están claras: yo no creo que la democracia sea un fin en sí mismo, sino un método para dirimir conflictos de intereses en un régimen liberal. Creo que este tipo de régimen funciona mejor sobre el bipartidismo, como se demuestra en países como Estados Unidos, Francia o Reino Unido, y como se demostró en España hasta que Rodríguez se empeñó en cargárselo. La proliferación de partidos desestabiliza el sistema (ahí están los casos recientes de México, Israel o Serbia, entre otros muchos). Obviamente, la democracia implica pluralidad, pero prefiero la pluralidad de sólo dos, porque impide que el particularismo de los pequeños partidos-bisagra parasite al Estado hasta desvertebrarlo (y los ejemplos sobran).

    El bipartidismo supone una gran masa de voto adscriptivo, inmutable, adherido a los valores permanentes de la izquierda y la derecha. Lo que determina la alternancia es una franja de voto flotante que se mueve de un partido a otro en función de programas concretos. O sea, que la lealtad débil y la ausencia de lealtad representan un bien político de importancia fundamental. Los partidos rivales deben esmerarse en mantener la fidelidad de sus respectivos zócalos con una política coherente de izquierda o derecha y en ganarse a la mayoría del voto móvil mediante ofertas de las llamadas «de centro». Una consecuencia de la voladura del bipartidismo por parte del PSOE -que ha buscado apoyos para ello en los nacionalismos y en la izquierda antisistema- ha sido la decepción de una parte todavía difícilmente mensurable de sus apoyos tradicionales, entre los que se cuentan Savater y sus compañeros, cuya deriva lógica, toda vez que las suyas son lealtades fortísimas a valores alegremente abandonados por los socialistas, no apunta a engrosar el voto oscilante, sino a crear pequeños partidos ad hoc, como Ciutadans/Ciuda-danos, muy respetables en su dimensión ética pero inevitablemente particularistas. Así nos vamos alejando cada vez más del bipartidismo y relajando el ya muy maltratado pacto nacional.

    Frente al destrozo causado por la ética buenista de la convicción, Savater podría ofrecer a la izquierda un atisbo de ética de la responsabilidad, aunque su iniciativa partidaria, es cierto, complica el panorama. Mario Onaindía, cuya amistad compartí con Savater, decía que el fin de la democracia es suscitar más democracia. Nunca estuve de acuerdo. El fin de la democracia es preservar la libertad, y para ello debe evitar la desmesura. Dicho esto, añado que Savater y su gente son lo poco que queda de la izquierda liberal y que la derecha asimismo liberal no tiene derecho a enfurecerse con el filósofo, que no es de los suyos. Fernando Savater es la única figura de la izquierda de mi generación que nunca fue a Siracusa, ni de visita. Evidentemente, la idea de España no le obsesiona, pero nadie ha defendido la Constitución con más coraje que él ni con más riesgos personales. Y aunque pregone a los cuatro vientos que no cree en Dios, sospecho que Dios jamás ha dejado de creer del todo en Fernando Savater.

  2. Hola: Acabo de llevar al colegio electoral mi tarjeta del censo que me envía el Ayuntamiento para votar.
    Me he puesto en la cola, -solamente dos personas-, y le he entregado a la presidenta mi hoja para que le pusiera el sello de la mesa y registrara mi abstención.
    Se ha extrañado de mi requerimiento. Lo ha hablado con los restantes de la mesa y me ha dicho que no hay nada escrito ni legislado sobre ello.
    Como no quería aturdirla, le he dicho que le dejo mi tarjeta censal y que consulte ó haga lo que crea oportuno.
    He convenido con ella en que iré a recogerla antes de las 20.00 h. y que si no me hace un justificante de abstención, presentaré demanda judicial por ello.
    He disfrutado con el espéctaculo como un principiante.
    Al salir he entrado en disputa ideológica con un interventor socialisto que me ha lanzado lo usual: ¿ qué pretendemos ? Que si somos unos bárbaros, que queremos el caos etc. etc
    Además el socialisto era un antigüo combatiente de CCOO, conocido mío, que hacía que no le dirigía la palabra desde unos 40 años..desde el 1966.
    Otros interventores han estado presentes pero no han intervenido.
    A las 19.45 volveré al colegio.

    Mis impresiomes del día son de una gran abstención, quizás las más altas en convocatorias municipales aquí en Cataluña.

    Seguiremos informando…..

    Publicado el Mayo 27, 2007 15:37

  3. En cambio, en mi colegio, las urnas estaban casi llenas a las doce y media, una cosa rarísima; colas descomunales y la gente que salía de la iglesia que hace esquina al lado (por eso suelo ir a las doce, para ver cómo van en avalancha desde la misa de doce, la más concurrida, a votar con su ABC debajo del brazo y luego a la cañita en el Retiro y un paseo por la Feria.

    Me gustan los días de votación, no lo puedo evitar y hoy, al fin, hacía sol y voto en el colegio que fue de mis hijos y en las mesas están mis vecinos y por el patio siempre pulula Paquita Sauquillo, que se abraza y besa con mi hermana, porque fueron compañeras de carrera y de lucha política y luego cruzo al Reti, con mi perra, como entonces y es todo cotidiano y doméstico y parece que lo que acabo de hacer es lo normal. Esa normalidad, es la que me produce una sensación de intensa felicidad y hasta que para mis hijos lo mío sea tan raro, porque para ellos es normal, me encanta y también me hace feliz que votemos todos juntos, con la perra, ya cieguita y maltrecha, tirando para irse al Retiro, que ella sabe muy bien cómo se va y allí, con mi hermana en su salsa, que para eso es librera, saludando a todo el mundo y yo al mundo que conozco y a Manolo Longares, que, al fin tiene su cola para firma, ya no voy sólo yo y, sí, la caña con patatas y los gorriones al rededor esperando las miguitas… Un día primaveral normal, sí, pero después de haber votado. ¡Ah, si, además, no ganaran Espe y Gallardón!, pero eso ya sería un milagro y los laicos no creemos en milagros.

    Feliz día a todos.

  4. Me alegro de la alegría de gorrión de Ana, con su amigo Longares del brazo, pero desgraciadamente comparto su pesimismo acerca de los milagros. Pienso que la dèbâcle de la pareja cómica Simancas&Sebastián va a ser de órdago. Quizás eso lleve a ZP a pensarse dos veces si seguir con su Pepiño Blanco, valedor de ambos chulapos y al que está tan obligado por su labor congresual y por tanto su cargo de Presidente del Gobierno, el camino que queda hasta marzo del próximo año, con las próximas generales.
    En cuanto al tema del día, pues les diré que conozco personalmente a los chisgarabíses de Azúa y Jon Juaristi, quien por cierto comienza su artículo con una autocita… y también a Savater. El afán infantil de notoriedad es notable en los dos primeros, habiendo intentado repetidas veces ser tomados en serio por los grandes partidos, sin conseguirlo. Igualmente, aunque los no menos infantiles deseos de notoriedad de Savater, son también vehementes, pero los disfraza mejor al ser un verdadero escritor, profesor y ensayista de mérito. Sin embargo, tampoco los grandes partidos han contado jamás con él debido a su carácter inestable y su afición, loable por otro lado, de colocar los problemas éticos por delante de los políticos, cosa que como saben ustedes no forma parte de los hábitos de los partidos. No creo que el neopartido ciudadano anunciado al socaire del fracasado Foro de Ermua, haciéndose pasar por «los intelectuales», es decir, de los únicos intelectuales de Euzkadi, les lleve a ninguna parte, salvo a salvas de fogueo, como ha sido y será el caso de Ciutadans.
    Por otro lado, también fui a votar temprano, y tengo mi anécdota: tras votar a Izquierda Unida en mi Colegio de Alcobendas, pude escuchar a un pijo de la Moraleja clamar a grandes voces: «Los Rojos, a votar a Vallecas». Por lo visto, ese bello barrio de Alcobendas es también ahora «Zona Nacional», al igual que el de Salamanca. Supe después, tras presenciar el altercado que se originó con un militante de Izquierdas casualmente también vecino de La Moraleja, que le recriminó al jovenzano, adornado como los antiguos Guierrilleros de Cristo rey con pulseritas con la bandera nacional, la «propaganda subliminal de inducción al voto en el recinto del Colegio», que se trataba nada menos que de un nieto de Miláns del Bosch, también llamado Jaime como el viejo golpista de Valencia el 23F. Vivir para ver. Todo deviene hereditario… Los fascistas votan, pero quieren que los rojos se vayan a vivir a bantustanes.

  5. Juan Moreno Dice:
    Mayo 27th, 2007 at 7:43 pm
    Son las 19.30 h. acabo de llegar del colegio electoral. Me han devuelto la tarjeta censal y me ha dicho la presidenta de mesa que ha indagado con los responsables y le han dicho que no etá regulado, por lo tanto no hay certificado ó comprobante legal de abstención personal voluntaria.
    He respetado la decisió y le he notificado que se abrirá una demanda judicial.
    Preguntado a conocidos míos que hacen de interventores, éstos me han notificado que en Viladecans en su colegio la abstención superará el 50 %.
    Desearía que se abriera un proceso informativo y se intente llevar esto a los tribunales.
    No se puede decir que: no votan por que llueve, hace un día de playa, la gente está cansada, son unos vagos y no salen de casa, ó que Fernando Alonso tiene más seguidores que votantes los políticos…….
    He conversado sobre la abstención con algunos interventores, hemos intercambiado opiniones les he hablado del “mandato imperativo” excluído en nuestra Constitución y les ha sonado a “chino”.
    El día que se puedan efectuar clases de filosofía política libremente en ESPAÑA, Montesquieu, jacobinismo, mandato imperativo, ley electoral, federalismo, con-federalismo, tendrán su verdadera y libre difusión.

    seguiremos informando…

  6. Resultados de participación en las elecciones a las 19.48 h.

    Catalunya 40.6 %

    Espanya.. 5.55 %

    Record histórico de espaldas a la clase política actual.

    Nueva Constitución ¡yá!

    Nueva ley electoral ¡yá!

  7. Parece que prima el resultado electoral a la propuesta del magister del blog, lo siendo don Justo.

    Bueno pues yo, para no ser menos, también les daré el parte del día: sol y calor en la ciudad. Mañana de cervecita a la sombra discutiendo (¡a muerte!) con antropólogos y arqueólogos (están todos locos, les confesaré). Votación posterior en colegio electoral «de barrio bien» de València donde la presidenta del mismo tuvo a bien airear mi nombre en castellano – saben que en mi DNI consta en catalán – logrando mi consiguiente protesta y obteniendo la petición de disculpas de la citada señora (a la cual no se le iba la cara de «san Damián bendito, igual he provocado a un peligroso terrorista que me asesina aquí mismo»).

    Plácido refrigerio, más que almuerzo, acompañado de las últimas vueltas del Gran Premio de Mónaco. Siesta. Y toda la tarde tratando de escribir una carta que no logré redactar. Antes de cenar miré el blog del señor Serna y aquí me los encuentro a ustedes, enfrascados en datos porcentuales, deseos subjetivos y realidades objetivas del proceso electoral. Lo suyo tiene mérito, eh. Por mi parte, ya miraré mañana los resultados (y me los creré de aquí setenta y dos horas) pero, sepan que no creo en los milagros.

  8. Pues yo he comido sola divinamente; he escrito una necrológica de dos folios; la crónica de un concierto de otros dos; he paseado, otra vez, por la Feria con mi perra; me han regalado un precioso facsimil de Machado; tampoco tengo más noticia de las elecciones que lo que he leído aquí, porque tampoco creo en los milagros y ahora voy a escribir una carta, ea. :-)

  9. El PSOE no podrá aumentar los sufragios recibidos en anteriores ocasiones, pero a estas horas parece que supera en número de votos al PP. Eso servirá para salvar la cara ante el desastre de Madrid y de… ¿Cómo se traduce eso de cara a la opinión pública? No se ha producido la debacle socialista que deseaban algunos, aunque la abstención ha sido abultada, muy abultada, sobre todo en Barcelona: ¿Ciutadans podrá sacar ventaja de ello, a pesar de no alcanzar ninguno de sus objetivos? ¿Qué lectura puede hacer Rajoy? ¿Qué respaldo real tiene su candidatura frente al éxito Ruiz-Gallardón o de Aguirre?

  10. Pues no: no parece que el PSOE supere en número de votos al PP. Las lecturas de los resultados totales, mañana.

    Escrito en este blog a las 16:35 horas:

    «En cualquier caso, es difícil que los socialistas puedan salir con bien de este trance al que les llevan sus opositores o sus desengañados. Aumentar o repetir el mismo número de sufragios logrados en 2003 o en 2004 son quizá logros improbables, un menoscabo que siempre podrá ser aprovechado por los rivales: la pérdida de votos en números absolutos probaría el desgaste, la decepción, el hastío incluso. Salvo que el PSOE incremente netamente su respaldo (hazaña improbable) o salvo que los socialistas obtengan alcaldías o autonomías emblemáticas, todos podrán presentarse como ganadores: más aún, un porcentaje abstencionista significativo siempre podrá achacársele al partido socialista. Ésa es una opción interesante para Ciutadans y para la plataforma que auspicia Savater: pueden sumar votos propios y otros que jamás llegaron a las urnas».

    Vistos los resultados, es díficil que Ciutadans pueda valerse de algo… ¿Dónde está Ciutadans? De todos modos, el altísimo porcentaje de abstención en Cataluña será interpretado en clave de rechazo y hastío…

    Leído en La Vanguardia:

    «Barcelona registra la participación más baja de su historia
    Sólo ha votado el 48,5 % del censo electoral, según ha dado a conocer el Departament d’Estadística de l’Ajuntament de Barcelona, 11 puntos por debajo que el 2003. Por distritos, donde ha habido más participación ha sido en Les Corts con un 55,6% y menos en Ciutat Vella con un 40,9%».

  11. Pues lo siento por los madrileños y los valencianos, tenéis PP para largo. Aquí, en Galiza, parece que avanzamos, el PP perdió las tres alcaldías que tenía en las siete grandes ciudades, Vigo, Ourense y Ferrol van a tener alcaldes socialistas, con apoyo del BNG y EU. Es una buena noticia, pero no la única. En mi ciudad, Coruña, el PSOE perdió la mayoría absoluta después de 24 años; Paco Vázquez se marchó al Vaticano y Losada va a tener que gobernar con el BNG si no quiere dejar la alcaldía en manos del PP. A mí me parece positivo que no haya mayorías absolutas, que la izquierda tenga que gobernar en coalición, que se vigilen unos a otros para no cometer “falcatruadas”.

    Aquí votamos el 66’4% de los galleg@s, así que los alcaldes y “concelleiros” están bastante respaldados. El PP lo va a tener difícil para recuperar la Xunta de Galiza en 2008.

  12. La participación ciudadana ha sido baja. El PP ha ganado por 54 % al PSOE 38%. La intervención de Plá ha sido muy floja: la oratoria no es su fuerte. Junto a una Carmen Albors, con sonrisa de anuncio publicitario, ha agradecido a unos y a otros su participación y ayuda. Casi se ha disculpado por la derrota, porque han trabajado mucho y se ha hecho todo lo que se ha podido. Yo me pregunto, ¿habrá entendido el sr.Plá el mensaje de los electores? Dice que seguirán trabajando en la misma línea. Particularmente creo que es necesaria una reflexión profunda de lo que realmente quiere el electorado, y de cómo lo quiere. A la vista está que el programa del PSOE o lo que sea, no ha llegado a los votantes, no ha convencido.
    Es cierto que la gente estaba esperanzada, los que iban a votar. Corrían rumores de las diferentes encuestas que se contradecían en los resultados. Muchos se reafirmaban en que todo iba a cambiar. Y , como en los últimos años, no lo ha hecho. Un amigo decía: «esperate al lunes, ya verás como todo cambia». Y al mismo tiempo añadía: «la peña está muy quemada. Dicen que ningún partido les representa y que no van a votar.»
    Como dice Plá: siempre les quedarán las elecciones generales.
    Buenas noches a todos

  13. Pepiño Blanco ha dicho que «aceta» los resultados en Madrid. Faltaría más, y ahora, a dejar trabajar a los socialistas y ¡a la escuela! Junto a sus amiguetes inconfesables Simancas y Sebastián.

  14. En este país de cínicos, todos contentos, incluído el que esto escribe.

    Los sociatas ganan las capitales catalanas, en baleares desbancan al los populares y se reafirman en Extremadura, etc,etc.

    Los populares arrasan en Madrid, Murcia, Valencia, etc..etc.

    Los de IU co-gobernarán en Asturias, Baleares, municipios como Córdoba y otros muchos catalanes.

    Batasuna vuelve a cobrar de los presupuestos generales en muchos municipios vascos, y se llevan al redil,- con Nafarroa Bai-, a la rebelde Navarra.

    El tripartito catalán confirma su supremacía en Catalunya.

    Y los abstencionarios como éste redactor os dice, que son las elecciones municipales con menos participación desde la maldita “Transición”.

    ¡ Qué bien,…. todos contentos !

  15. Hombre, don Juan, todos contentos no. Yo no lo estoy. Y eso que motivos no me faltan.

    Hablábamos en otro post de las metáforas futbolísticas y ya que no somos periodistas en ejercicio de su profesión, aquí se puede emplear una: esto parece un partido que uno de los equipos creía que iba a ganar (el PSOE, CF) y otro temía perder (el CF PP), como al final han empatado, todos se dan por satisfechos, claro que el primero ha salido con el rabo entre las piernas y el otro sale crecido (las imágenes postelectorales de los respectivos locales madrileños no dejaba lugar a dudas), pero el reparto de puntos es igualmente incontrovertible. Pese a quien pese, equis.

    Me congratulo, igualmente, del toque de atención que se le da a las políticas prepotentes de enfrentamiento, en vez de convergencia, en el conflicto vasco. La tan manida idea de que la izquierda abertzale había desaparecido gracias al juez Garzón, la Guardia Civil y los rebuznos de cuatro botarates de los medios de comunicación españolistas, vuela por los aires: la “inequívocamente española” Navarra se reposiciona con Naparroa Bai y los municipios vascos donde ANV se ha podido presentar ha obtenido excelentes resultados. Se confirma la tozudez del dato: las cosas se ven de una manera en España y de otra en Euzkadi. Tal vez llegó la hora de que se miren de forma diferente, distinta, y se introduzcan criterios de respeto mutuo, tolerancia y sensatez. Aunque lo dudo, la torpeza española es homérica y la irreductibilidad vasca, temible.

    Veo con igual jolgorio los “espectaculares” resultados de Ciutadans que, al fin y al cabo, fue por ese motivo nos convocaba don Justo a este post. De 612.000 votantes potenciales que tenía en el municipio de Barcelona ha conseguido la impresionante cifra de 23.600. Lo tiene claro el señor Savater si con esos mimbres piensa hacerse su propio canasto.

    En el apartado de descontentos está, para mí, lo de siempre:

    (a) esa increíblemente arrastrada torpeza socialdemócrata que desmoviliza hasta a los suyos, una torpeza que dura años, ¡años!, y que tras estos resultados… ¡¡siguen igual!! aquí no dimite ni dios, ni se cambia una coma (“¿derrota tras derrota hasta la victoria final?”…)

    (b) el griterío caótico de las mil siglas y los mil personalismos de una IU + lo-que-sea-da-igual, incapaz de transmitir al pueblo una idea nueva, clara, concisa, atractiva y diferenciada del PSOE.

    (c) el abandono de la izquierda – salvo contadísimas excepciones – de los centros de creación de opinión pública y de movilización ciudadana, con líderes acomodados en sus puestos y salarios, con cuadros funcionarizados de facto y bases desengañadas. Una izquierda estúpida que parece estar con un numerito de carnicería en la mano esperando una especie de turno electoral (“¿ya nos toca?”) o que san Carlos Marx y el beato Engels se les aparezcan y los lleven de la manita al poder, como si unas lecciones se ganara – como ha dicho en mi propio País un “líder de la izquierda” sin que le cayera la cara de vergüenza – “en los últimos seis meses”. Y,

    (d) los de “la abstención consciente”. Por si alguien dudó sobre lo que dije sobre estos votantes encubiertos del PP – entre los que veo que definitivamente está usted, señor Moreno – les recomiendo la página web del Gobierno de Aragón, Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales, donde hay colgado un “Simulador d’Hont”. ¡Palabra! Y ahí tiene unos recuadritos pare rellenar a sus anchas y descubrir… a ver si así se dan cuenta de una vez… que con la Ley d’Hont, quien no vota, vota. Y en España, prioritariamente, vota, además, al PP. Como fue el caso.

  16. El Periódico de Catalnya, 3/6/2007

    ELECCIONES 2007

    El número dos de Ciutadans carga contra Rivera
    • Antonio Robles culpa del fracaso electoral al presidente del partido y a la alcaldable de BCN

    JOSEP TORDERA
    BARCELONA

    ¿Quién dice que no hay crisis en Ciutadans? Antonio Robles, secretario general del Partido de la Ciudadanía, ha expresado públicamente su discrepancia más absoluta con el análisis de los resultados de las elecciones municipales trazado por el presidente de la formación, Albert Rivera. En las antípodas de la interpretación optimista formulada por Rivera al día siguiente de las elecciones, el secretario general proclama la necesidad de ser «decentes» y «reconocer el fracaso electoral del fenómeno Ciudadanos» en los comicios del 27 de mayo.

    ESTÉTICA DEL PP

    Robles, que se sitúa en la «izquierda liberal» del partido, ha entonado este mea culpa en su colaboración semanal en el diario electrónico Libertad digital, vinculado al ultraderechista Federico Jiménez Losantos. Bajo el título El fracaso del éxito de Ciudadanos, el número dos del partido carga a fondo contra el planteamiento de la campaña electoral y lamenta que esta haya sido «muy poco municipalista, presidencialista, sin nervio ni mordiente».
    Tampoco Esperanza García, la candidata por Barcelona, sale bien librada de las críticas de Robles: «Guapa, joven, sonriente, tan alejada del ambiente sociológico del cinturón industrial de Barcelona como cercana a la estética difamada del PP que la prensa nacionalista trata de imponernos para impedir que el desencanto socialista recale en nuestras filas».
    Robles, al igual que Rivera, siempre ha negado la existencia de problemas en el partido. Puestos a negar, en su momento negó su muy constatada y luego retirada dimisión como secretario general. Sin embargo, en su artículo reconoce la existencia de una crisis interna y habla de «una militancia desorientada por desavenencias internas propias de lo que nace y aún no es».

    LOS SUEÑOS Y LA REALIDAD

    Denuncia también «filtraciones; sabotajes de propios y extraños amparados por la libertad de expresión sin reglas y errores de quienes colaboramos indirectamente a facilitarles coartadas». Durante la campaña, Rivera auguró que Ciutadans obtendría unos 30 concejales. Al final fueron 13, cinco de los cuales en un mismo ayuntamiento, el de la población de Gimenells i el Pla de la Font (Segrià), gracias al trasvase del PP a Ciutadans del alcalde. Este había cortado su relación con los conservadores que capitanea Josep Piqué por diversas discrepancias en la gestión.

    En la parte final de su artículo, Robles se encarga de volver a pasar factura al presidente del partido y posible rival suyo en el próximo congreso que se celebrará a finales de este mes: «Es menester precisar que la realidad de los datos desmiente las expectativas frustradas de los que soñaron más de lo debido», comenta. Y deja para «una ocasión venidera» dar cuenta de por qué Ciutadans no estuvo «a la altura de esos sueños».

    Véase: «El fracaso del éxito de Ciutadans»

    http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_37755.htm

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